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<title>Andres Bello - Mundo Poetico</title>
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<description>Andres Bello - Mundo Poetico</description><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3172-el-condor-y-el-poeta.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Prosa, Poesia, Poema De Vida, Poemas De Animales, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Sat, 05 Oct 2024 19:18:07 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529938147_el-condor-y-el-poeta-_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529938147_el-condor-y-el-poeta-_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" itemprop="image" width="450" height="338"></a></div><div style="text-align:center;">Dialogo</div><div><br></div><div>POETA —Escucha, amigo Cóndor, mi exorcismo;</div><div> obedece a la voz del mago Mitre,</div><div> que ha convertido en trípode el pupitre;</div><div> apréstate a una espléndida misión.</div><div>CÓNDOR —¡Poeta audaz, que de mi aéreo nido</div><div> en el silencio lóbrego derramas</div><div> cántico misterioso! ¿a qué me llamas?</div><div> Yo sostengo de Chile el paladión.</div><div>POETA —No importa; es caso urgente, es una empresa</div><div> digna de ti, de tu encumbrado vuelo,</div><div> y de tus uñas; subirás al cielo,</div><div> escalarás la vasta esfera azul.</div><div>CÓNDOR —¿Y qué será del paladión en tanto,</div><div> cuya custodia la nación me fía?</div><div>POETA —Puedes encomendarlo por un día</div><div> a las fieles pezuñas del Huemul.</div><div>CÓNDOR —Pero el camino del Olimpo ignoro.</div><div>POETA —Mientes; tú hurtaste al Cielo, ave altanera,</div><div> en pro de nuestros padres, la primera</div><div> chispa de libertad que en Chile ardió.</div><div>CÓNDOR —¡Falaz leyenda! ¡Apócrifa patraña!</div><div> Robaba entonces yo por valle y cumbre,</div><div> Según mi antigua natural costumbre;</div><div> monarca de los buitres era yo.</div><div> Años después, llamáronme, y conmigo</div><div> vino esa pobre, tímida alimaña,</div><div> de los andinos valles ermitaña;</div><div> y el paladión nos dieron a guardar.</div><div> Mal concertada yunta, que, algún día,</div><div> recordando los hábitos de marras,</div><div> estuve a punto de esgrimir las garras,</div><div> y atroz huemulicidio ejecutar.</div><div>POETA —¡Oh mente de los hombres adivina!</div><div> ¡Oh inspiración profética! No sabes,</div><div> alado monstruo, espanto de las aves,</div><div> el oculto misterio de esa unión.</div><div> ¡Junto a la mansa paz, atroz instinto</div><div> de pillaje y de sangre! ¡Incauto el uno,</div><div> audaz el otro en tentador ayuno,</div><div> y de la Patria en medio el paladión!</div><div> Tremendo porvenir, yo te adivino,</div><div> pero no tiemblo. Es fuerza te abras paso</div><div> de la ilustrada Europa al rudo ocaso;</div><div> está en el libro del destino así.</div><div> Sus últimos destellos da la antorcha</div><div> que el hijo de Japeto trajo al mundo;</div><div> suceda al viejo faro moribundo</div><div> joven tizón, ardiente, baladí.</div><div>CÓNDOR —No sé, poeta, interpretar enigmas;</div><div> no entiendo de tizones ni de faro.</div><div> Deja los circunloquios, y habla claro.</div><div> ¿De qué se trata? Explícate una vez.</div><div>POETA —De aquel fuego sagrado que trajiste</div><div> (niégaslo en vano) a un ínclito caudillo,</div><div> apenas queda agonizante brillo;</div><div> nos viene encima infausta lobreguez.</div><div> Renovarlo es preciso.</div><div>CÓNDOR —¿Cómo?</div><div>POETA —Debes</div><div> seguir del sol la luminosa huella,</div><div> sorprenderle, robarle una centella,</div><div> metértela en los ojos, y escapar.</div><div>CÓNDOR —Muy bien; me guardo el fuego en las pupilas,</div><div> cual si fueran volcánicas cavernas.</div><div> ¿Y qué haré luego de mis dos linternas?</div><div>POETA —Quiero a Chile con ellas incendiar.</div><div>CÓNDOR —¿Incendiarlo? ¿Estás loco? ¿De eso tratas?</div><div>POETA —Incendiarlo pretendo en patriotismo;</div><div> abrasarlo, molondro, no es lo mismo;</div><div> quiero hacer una inmensa fundición.</div><div> Quiero llamas que cundan pavorosas,</div><div> descomunales llamas, llamas grandes,</div><div> que derritan la nieve de los Andes</div><div> y la de tanto helado corazón.</div><div> ¿Abrasar? ¡Linda flema!—¿Es tiempo ahora</div><div> de contentarse con mezquinas brasas</div><div> que den pálida luz, chispas escasas,</div><div> como para el abrigo de un desván?</div><div> No, señor; vasto incendio, llamas, llamas,</div><div> que unas sobre las otras se encaramen,</div><div> y levantando rojas crestas bramen,</div><div> y les sirva de fuelle un huracán.</div><div> Despacha, pues; arranca; desarrolla</div><div> el raudo vuelo; tiende el ala grave,</div><div> como la parda vela de la nave</div><div> cuando silba en la jarcia el vendaval.</div><div> Vuela, vuela, plumífero pirata;</div><div> recuerda tu nativa felonía;</div><div> asalta de improviso al rey del día</div><div> en su carroza de oro y de cristal.</div><div>CÓNDOR —Ya te obedezco, y tiendo, como mandas,</div><div> el ala; aunque eso de tenerla un ave</div><div> no ligera ni leve, sino grave,</div><div> para tanto volar no es lo mejor.</div><div> Y si de más a más tenderla debo,</div><div> como la parda vela el navegante</div><div> cuando oye la tormenta resonante</div><div> que amenazando silba, peor que peor.</div><div> Que no desplega entonces el velamen,</div><div> antes amaina el cauto marinero,</div><div> y aguanta a palo seco el choque fiero,</div><div> si salvar piensa al mísero bajel.</div><div> Así lo vi mil veces, revolando</div><div> entre las nubes negras, cuando hinchaba</div><div> la Mar del Sur sus ondas, y bregaba</div><div> contra la tempestad el timonel.</div><div>POETA —No lo entiendes: la nave del Estado</div><div> es la que yo pintaba; y la maniobra</div><div> a que apelamos hoy, cuando zozobra,</div><div> no es amainar, estúpido, ladrón.</div><div>CÓNDOR —¿Pues qué ha de hacer entonces el piloto?</div><div>POETA —Según doctrina de moderna escuela,</div><div> debe correr fortuna a toda vela,</div><div> sin bitácora, sonda, ni timón.</div><div> Si tú leyeras, avechucho idiota,</div><div> gacetas nacionales y extranjeras,</div><div> la ignorancia en que vives conocieras;</div><div> todo ha cambiado entre los hombres ya.</div><div> Altos descubrimientos reservados</div><div> tuvo el destino al siglo diecinueve;</div><div> hoy en cualquiera charco un niño bebe</div><div> más que en un hondo río su papá.</div><div> ¡Oh siglo de los siglos! ¡Cuál machacas</div><div> en tu almirez decrépitas ideas!</div><div> ¡Qué de fantasmagorías coloreas</div><div> en el vapor del vino y del café!</div><div> ¡No era lástima ver encandilarse</div><div> los hombres estudiándose a sí mismos;</div><div> y tras mil embrollados silogismos,</div><div> salir con sólo sé que nada sé!</div><div> ¡Ea, pues! ¡A la empresa! Bate el ala,</div><div> y apercibe también las corvas uñas,</div><div> y guárdate de mí si refunfuñas,</div><div> lobo rapaz, injerto de avestruz.</div><div>CÓNDOR (volando)</div><div> —Ama aún el buitre robador su nido;</div><div> Chile, a traerte voy, no la centella</div><div> que incendiando devora, sino aquella</div><div> que da calor vital y hermosa luz.</div><div><br></div><div>Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3070-cancion-a-la-disolucion-de-colombia.html</link>
<author>poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Libertad, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Fri, 21 Oct 2022 10:50:06 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<p><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2015-08/1441041515_julio-flrez-rea-a-colombia.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2015-08/thumbs/1441041515_julio-flrez-rea-a-colombia.webp" alt="A Colombia" class="fr-dib" itemprop="image" width="450" height="300"></a></p><div style="text-align:center;">Deja, discordia bárbara, el terreno<br>que el pueblo de Colón a servidumbre<br>redimió vencedor; y allá vomita,<br>aborrecida furia, tu veneno,<br>y esa tu tea, a cuya triste lumbre<br>el tierno pecho maternal palpita,<br>allá tan sólo agita,<br>donde jamás fue oído<br>de libertad el nombre,<br>y donde el cuello dobla, encallecido<br>bajo indigna cadena, el hombre al hombre.<br><br>¿El que la ley ató sagrado nudo<br>que se dignaron bendecir los cielos<br>en tanta heroica lid desde los llanos<br>que baña el Orinoco hasta el desnudo<br>remoto Potosí, romperán celos<br>indignos de patriotas y de hermanos?<br>¿De labios colombianos<br>saldrá la voz impía:<br>Colombia fue? ¿Y el santo<br>título abjuraremos que alegría<br>al nuevo mundo dio y a Iberia espanto?<br><br>¡Ah! no será, ni en corazones cabe<br>que enamoró la gloria, tanta mengua;<br>o si pudo el valor desatentado<br>culpa, un momento, consentir tan grave;<br>honor lo contradijo, y de la lengua<br>volvió la voz al pecho horrorizado;<br>que no en vano regado<br>con la sangre habrá sido<br>de víctimas sin cuento<br>el altar, do en mil votos repetido<br>se oyó de unión eterna el juramento.<br><br>¿Qué acento pudo a la postrada España<br>más alegre sonar? Miradla el luto<br>mudar gozosa en púrpura fulgente.<br>Ya en su delirio, la visión apaña<br>del cetro antiguo, y el servil tributo<br>demanda con usura al Occidente.<br>Brilla en la cana frente<br>el orgullo altanero,<br>cual súbito revive,<br>cuando iba el rayo a despedir postrero,<br>la tibia luz que pábulo recibe.<br><br>«¿Es éste el pueblo desdeñoso, esquivo,<br>¡con irrisión dirá ¿qué oprobio estima<br>mis leyes, y mi nombre vituperio?<br>No de tener el corazón altivo<br>de sus padres blasone; no le anima<br>alma capaz de libertad e imperio.<br>En largo cautiverio<br>degeneraron; falta<br>para llevar a cabo<br>una empresa tan alta<br>generosa virtud al que fue esclavo.<br><br>»¿Veislos violar el pacto, fementidos,<br>jurado apenas? ¿Veislos ya la espada<br>contra sí revolver? El ebrio sueño<br>desvanecióse; en breve, en breve uncidos<br>pedirán ser a la coyunda usada,<br>y de la voz se acordarán del dueño».<br>—¡Ciego error! ¡Vano empeño!<br>Si dejada el torrente<br>su natural costumbre,<br>arrastrare sus ondas a la fuente,<br>querrá volver el libre a servidumbre.<br><br>Mas, ¡oh vosotros!, ¿dejaréis que infame<br>la causa que os unió maldad tamaña?<br>¿Falta al acero empleo? ¿No hay tirano<br>que herencia suya vuestro suelo llame?<br>¿Vengóse ya la sangre que lo baña?<br>¿Los rumbos olvidó del oceano<br>el pabellón hispano?...<br>¿Qué digo? A vuestra vista<br>las barras y leones<br>en arreo desplega de conquista,<br>y guía a nueva lid nuevas legiones.<br><br>Sí, que de Cuba en la vecina playa<br>(merced a los furores parricidas<br>que en común daño alimentáis, y afrenta)<br>os amenaza Iberia, os atalaya,<br>y de combates mil las esparcidas<br>reliquias apellida, y junta, y cuenta.<br>De allí la seña ostenta<br>a la traición aleve,<br>que callada vigila<br>entre vosotros, y las tramas mueve<br>de oculto fraude, y ya el puñal afila.<br><br>¿Y en míseras contiendas distraídos<br>la pública salud tenéis en nada?<br>¿Queréis que, de humo y polvo en nube densa,<br>el bronce tronador dé a los oídos<br>súbito aviso de enemiga entrada,<br>para acudir a la común defensa?<br>¡Cuán otro el que así piensa<br>de los que libertaron<br>de los incas la cuna,<br>y al carro de Colombia encadenaron<br>en distantes batallas la fortuna!<br><br>Mirad, mirad en cuál congoja y duelo<br>a la Patria sumís, que la unión santa<br>con voz llorosa invoca y suplicante.<br>La dulce Patria, en que la luz del cielo<br>visteis primera, y do la débil planta<br>estampó el primer paso vacilante;<br>la que os sustenta, amante<br>y liberal nodriza;<br>la que en su seno encierra<br>de tanto ilustre mártir la ceniza,<br>¿teatro haréis de abominable guerra?<br><br>¡Guerra entre hermanos, fiera guerra, impía,<br>do el valor frenesí, do la lid crimen,<br>y aun el vencer ignominioso fuera!<br>¡Ah, no! volved en vos; y aquel que un día<br>amor de patria, aquéllas os animen<br>con que humillasteis la arrogancia ibera,<br>virtud sublime, austera,<br>y ardiente sed de fama,<br>y fe de limpio brillo;<br>una es la senda a que la Patria os llama,<br>uno el intento sea, uno el caudillo.<br><br></div><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3137-el-himno-de-colombia.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Prosa, Poesia, Poema De Libertad, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Thu, 19 May 2022 20:15:36 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2015-08/1441041515_julio-flrez-rea-a-colombia.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2015-08/thumbs/1441041515_julio-flrez-rea-a-colombia.webp" alt="A Colombia" class="fr-dib" itemprop="image" width="450" height="300"></a></div><div style="text-align:center;">Canción Militar</div><div style="text-align:center;">Dedicada a S. E. el Presidente Libertador Simón Bolívar</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">1</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Otra vez con cadenas y muerte</div><div style="text-align:center;">amenaza el tirano español.</div><div style="text-align:center;">Colombianos, volad a las armas,</div><div style="text-align:center;">repeled, repeled la opresión.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Suene ya la trompeta guerrera,</div><div style="text-align:center;">y responda tronando el cañón;</div><div style="text-align:center;">de la Patria seguid la divisa,</div><div style="text-align:center;">que os señala el camino de honor.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">CORO</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Suena ya la trompeta guerrera</div><div style="text-align:center;">y responde tronando el cañón;</div><div style="text-align:center;">ya la patria arboló su divisa,</div><div style="text-align:center;">que nos muestra el camino de honor.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">2</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¿Qué Patriota de nobles ideas</div><div style="text-align:center;">apetece la torpe inacción?</div><div style="text-align:center;">¿quién aprecia el reposo entre grillos?</div><div style="text-align:center;">Ciudadano, morir es mejor.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Libertad, haz que dulce resuene</div><div style="text-align:center;">de Colombia a los hijos tu voz;</div><div style="text-align:center;">que jamás uno solo se afrente,</div><div style="text-align:center;">prefiriendo la vida al honor.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">CORO</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Libertad, ¡oh cuán dulce que suena</div><div style="text-align:center;">de Colombia a los hijos tu voz!</div><div style="text-align:center;">No será que uno solo se afrente</div><div style="text-align:center;">prefiriendo la vida al honor.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">3</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">De la Patria es la luz que miramos,</div><div style="text-align:center;">de la Patria la vida es un don.</div><div style="text-align:center;">Verteremos por ella la sangre,</div><div style="text-align:center;">por un bárbaro déspota no.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Libertad es la vida del alma;</div><div style="text-align:center;">servidumbre hace vil al varón.</div><div style="text-align:center;">Defender a un tirano es oprobio;</div><div style="text-align:center;">perecer por la Patria es honor.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">CORO</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Libertad es la vida del alma;</div><div style="text-align:center;">servidumbre hace vil al varón.</div><div style="text-align:center;">Defender a un tirano es oprobio,</div><div style="text-align:center;">perecer por la Patria es honor.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">4</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Defended este suelo sagrado,</div><div style="text-align:center;">que crecer vuestra infancia miró;</div><div style="text-align:center;">en que yacen cenizas heroicas,</div><div style="text-align:center;">en que reina una libre nación.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Recordad tantas prendas queridas,</div><div style="text-align:center;">de la esposa el abrazo de amor,</div><div style="text-align:center;">de los hijos el beso inocente,</div><div style="text-align:center;">de los Padres la herencia de honor.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">CORO</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Defendamos la patria querida</div><div style="text-align:center;">que nos guarda las prendas de amor;</div><div style="text-align:center;">defendamos los caros hogares;</div><div style="text-align:center;">conservemos la herencia de honor.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">5</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Recordad los patriotas ilustres</div><div style="text-align:center;">que cobarde crueldad inmoló.</div><div style="text-align:center;">¿No escucháis que apellidan venganza?...</div><div style="text-align:center;">Embestid a esa turba feroz.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Recordad del Araure los campos,</div><div style="text-align:center;">que el valor colombiano ilustró;</div><div style="text-align:center;">a Junín, Boyacá y Ayacucho,</div><div style="text-align:center;">monumentos eternos de honor.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">CORO</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Recordemos de Araure los campos</div><div style="text-align:center;">que el valor colombiano ilustró;</div><div style="text-align:center;">a Junín, Boyacá y Ayacucho,</div><div style="text-align:center;">monumentos eternos de honor.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">6</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¿Veis llegar las legiones venales,</div><div style="text-align:center;">que conduce a la lid la ambición?</div><div style="text-align:center;">Contra pechos de libres patriotas</div><div style="text-align:center;">impotente será su furor.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Atacad; una fe mercenaria</div><div style="text-align:center;">poco da que temer al valor.</div><div style="text-align:center;">Por victoria hallarán escarmiento,</div><div style="text-align:center;">por botín llevarán deshonor.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">CORO</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Avanzad, oh legiones venales,</div><div style="text-align:center;">que conduce a la lid la ambición;</div><div style="text-align:center;">por victoria hallaréis escarmiento</div><div style="text-align:center;">por botín llevaréis deshonor.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3146-inscripciones-patrioticas-con-ocacion-de-las-exequias-oficiales-del-vicepresidente-jose-tomas-ovalle.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Libertad, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Wed, 06 Apr 2022 14:01:52 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529919852_inscripciones-patrioticas-con-ocacion-de-las-exequias-oficiales-del-vicepresidente-jose-tomas-ovalle_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529919852_inscripciones-patrioticas-con-ocacion-de-las-exequias-oficiales-del-vicepresidente-jose-tomas-ovalle_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;"> Subiste, Ovalle, a la mansión que el cielo</div><div style="text-align:center;">a tus virtudes preparó; y envuelta</div><div style="text-align:center;">a tu patria has dejado en triste duelo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> * * *</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cese el fúnebre llanto que derrama</div><div style="text-align:center;">Chile en la losa que mi polvo cubre,</div><div style="text-align:center;">pues vivo y vuelo en alas de la fama.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> * * *</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cubre de la tristeza el negro manto</div><div style="text-align:center;">a la patria este día; agudo acento</div><div style="text-align:center;"> de dolor y quebranto</div><div style="text-align:center;"> dilata el sentimiento,</div><div style="text-align:center;">y amargura derrama y desaliento.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> * * *</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A Ovalle, al hijo de la patria amada,</div><div style="text-align:center;">al padre de los pueblos distinguido,</div><div style="text-align:center;"> al mejor magistrado,</div><div style="text-align:center;"> Chile llora afligido,</div><div style="text-align:center;">y llora la esperanza que ha perdido.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> * * *</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Contrista el alma tan acerba pena,</div><div style="text-align:center;">y Chile siente tanto,</div><div style="text-align:center;">que, en su dolor, es un placer el llanto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> * * *</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Del fuego del más puro patriotismo</div><div style="text-align:center;"> que en Ovalle ardió un día,</div><div style="text-align:center;">ved la ceniza en esa tumba fría.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3162-la-cometa_1846.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Prosa, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Wed, 06 Apr 2022 13:51:52 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529925679_la-cometa-1846_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529925679_la-cometa-1846_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Por la región del viento,</div><div style="text-align:center;">una bella Cometa se encumbraba;</div><div style="text-align:center;">y ufana de mirarse a tanta altura</div><div style="text-align:center;">sobre el terreno asiento,</div><div style="text-align:center;">que habita el hombre y el servil jumento,</div><div style="text-align:center;">de esta manera entre sí misma hablaba:</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Por qué la libertad y la soltura,</div><div style="text-align:center;">dada a toda volátil criatura</div><div style="text-align:center;">esta cuerda maldita,</div><div style="text-align:center;">tan sin razón me quita?</div><div style="text-align:center;">¡Ah; qué feliz estado fuera el mío,</div><div style="text-align:center;">si espaciarme pudiese a mi albedrío</div><div style="text-align:center;">por esa esfera luminosa y vaga</div><div style="text-align:center;">del aire, imprescriptible patrimonio</div><div style="text-align:center;">de lo volante, en brazos de Favonio,</div><div style="text-align:center;">que amoroso me halaga;</div><div style="text-align:center;">y ya, a guisa del águila altanera,</div><div style="text-align:center;">al sol me remontase, ya rastrera</div><div style="text-align:center;">girase, como suelto pajarillo,</div><div style="text-align:center;">de jardín en jardín, de prado en prado,</div><div style="text-align:center;">entre el nardo, la rosa y el tomillo!</div><div style="text-align:center;">¿A qué el instinto volador me es dado,</div><div style="text-align:center;">si he de vivir encadenada al suelo,</div><div style="text-align:center;">juguete de un imbécil tiranuelo,</div><div style="text-align:center;">que, según se le antoja,</div><div style="text-align:center;">o me tira la rienda, o me la afloja?</div><div style="text-align:center;">¡Pluguiese a Dios viniera</div><div style="text-align:center;">una ráfaga fiera</div><div style="text-align:center;">que os hiciese pedazos,</div><div style="text-align:center;">ignominiosos lazos!»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Oyó el Tonante el temerario voto.</div><div style="text-align:center;">Viene bufando el Noto.</div><div style="text-align:center;">La cuerda silba, estalla... ¡Adiós, Cometa!</div><div style="text-align:center;">La pobrecilla da una voltereta;</div><div style="text-align:center;">cabecea, ya a un lado,</div><div style="text-align:center;">ya al otro; y mal su grado,</div><div style="text-align:center;">entre las risotadas y clamores</div><div style="text-align:center;">de los espectadores,</div><div style="text-align:center;">que celebran su mísero destino,</div><div style="text-align:center;">de cabeza fue a dar en un espino.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De esta pandorga, tú, vulgo insensato,</div><div style="text-align:center;">eres vivo retrato,</div><div style="text-align:center;">cuando a la santa ley, que al vicio enfrena,</div><div style="text-align:center;">llamas servil cadena;</div><div style="text-align:center;">y en licenciosa libertad, venturas</div><div style="text-align:center;">y glorias te figuras.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3163-la-moda.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Vida, Poesia Social, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Wed, 06 Apr 2022 13:50:18 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<p><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-08/1534538216_mundo-poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-08/thumbs/1534538216_mundo-poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></p><div style="text-align:center;"> Quise más de una vez, en mala hora,</div><div style="text-align:center;">escribir una página, Isidora,</div><div style="text-align:center;">que detener tu vista mereciera.</div><div style="text-align:center;">Desoyome mi Musa. Toda entera</div><div style="text-align:center;">me pasé, te lo juro, esta mañana,</div><div style="text-align:center;">hilando coplas con tenaz porfía.</div><div style="text-align:center;">—Musa, son para el álbum, le decía,</div><div style="text-align:center;">de una joven beldad. —¡Plegaria vana!</div><div style="text-align:center;">No me salió una sola ni mediana.</div><div style="text-align:center;">—Para este bello altar que se atavía</div><div style="text-align:center;">con tanta flor de amena poesía,</div><div style="text-align:center;">entretejer una guirnalda quiero,</div><div style="text-align:center;">digna de la deidad que en él venero.</div><div style="text-align:center;">Es (tú lo sabes) cosa</div><div style="text-align:center;">de obligación forzosa.</div><div style="text-align:center;">Si agradable te fue mi culto un día,</div><div style="text-align:center;">te ruego, te conjuro, te requiero,</div><div style="text-align:center;">amada Musa mía,</div><div style="text-align:center;">que lo muestres ahora; y si ya cesas</div><div style="text-align:center;">de mirarme propicia, este postrero</div><div style="text-align:center;">favor te pido sólo. —¡Ni por ésas!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Despechado, el papel hice pavesas;</div><div style="text-align:center;">al tintero, la pluma consignaba;</div><div style="text-align:center;">y ofrecerle pensaba,</div><div style="text-align:center;">por único tributo, humilde excusa</div><div style="text-align:center;">la culpa echando a la inocente Musa,</div><div style="text-align:center;">como es costumbre en semejantes casos;</div><div style="text-align:center;">cuando acercarse miro a lentos pasos</div><div style="text-align:center;">una, no sé si diga ninfa, diosa,</div><div style="text-align:center;">aparición, fantasma: caprichosa</div><div style="text-align:center;">forma que cada instante</div><div style="text-align:center;">de color, de semblante,</div><div style="text-align:center;">y de tocados, y de ropas muda:</div><div style="text-align:center;">ora triste, ora alegre, ora sañuda;</div><div style="text-align:center;">ya pálida, ya rubia, ya morena.</div><div style="text-align:center;">Tan presto por el cuello y las espaldas</div><div style="text-align:center;">derrama en ondas de oro la melena;</div><div style="text-align:center;">tan presto, en trenzas de ébano cogida,</div><div style="text-align:center;">adórnala de joyas y guirnaldas;</div><div style="text-align:center;">y tan presto ¡qué horror! encanecida</div><div style="text-align:center;">la lleva; o sin piedad la troncha y tala,</div><div style="text-align:center;">y de prestados rizos hace gala.</div><div style="text-align:center;">Ora el ropaje en anchuroso vuelo</div><div style="text-align:center;">desplega; y va arrastrando luenga falda</div><div style="text-align:center;">verde, azul, carmesí, purpúrea, gualda,</div><div style="text-align:center;">de gasa, de tisú, de terciopelo.</div><div style="text-align:center;">Señala luego en mórbido relieve</div><div style="text-align:center;">su figura gentil basquiña leve.</div><div style="text-align:center;">Sus ojos aprisiona en blanco velo,</div><div style="text-align:center;">pudibunda beata,</div><div style="text-align:center;">que hace de más valor lo que recata.</div><div style="text-align:center;">Y un momento después, traviesa niña,</div><div style="text-align:center;">ríe, retoza, guiña;</div><div style="text-align:center;">no sabe tener quieta</div><div style="text-align:center;">su pupila de fuego;</div><div style="text-align:center;">busca y rehuye luego:</div><div style="text-align:center;">cuanto más melindrosa, más coqueta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Suspenso, absorto estaba yo pensando</div><div style="text-align:center;">si era ilusión aquello; y lo estuviera,</div><div style="text-align:center;">sabe Dios hasta cuándo,</div><div style="text-align:center;">si ella misma por fin no me dijera:</div><div style="text-align:center;">—Nadie puede sacarte del empeño</div><div style="text-align:center;">en que te ves, sino mi numen solo.</div><div style="text-align:center;">El arte de agradar yo sola enseño.</div><div style="text-align:center;">Ríete de las Musas y de Apolo.</div><div style="text-align:center;">Si aplaudido un poeta en boga está,</div><div style="text-align:center;">y ante los ojos de las damas brilla,</div><div style="text-align:center;">y con el loro, el gato y la perrilla,</div><div style="text-align:center;">divide los honores del sofá,</div><div style="text-align:center;">débelo todo a mí, que, cuando tomo</div><div style="text-align:center;">esta mágica vara, lo más pobre</div><div style="text-align:center;">hago rico, y trasmuto el oro en cobre.</div><div style="text-align:center;">Sea su entendimiento agudo o romo,</div><div style="text-align:center;">tosco o pulido, vista larga o corta,</div><div style="text-align:center;">ingenio estéril o feraz, no importa,</div><div style="text-align:center;">todo aquel que se viste mi librea,</div><div style="text-align:center;">altivo, ufano, espléndido campea.</div><div style="text-align:center;">Y a más de cuatro orates</div><div style="text-align:center;">coronas di tempranas,</div><div style="text-align:center;">que, a despecho de críticos embates,</div><div style="text-align:center;">durarán (no lo afirmo) tres semanas.</div><div style="text-align:center;">Por no cansarte más, yo soy la Moda.</div><div style="text-align:center;">Oye; y aprenderás mi ciencia toda.</div><div style="text-align:center;">En tres o cuatro prácticas lecciones,</div><div style="text-align:center;">voy a especificar mis opiniones;</div><div style="text-align:center;">y podrás expedirte en el presente</div><div style="text-align:center;">caso, y en los demás, gallardamente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> —¿Una leyenda o cuento</div><div style="text-align:center;">es a lo que dedicas el intento?</div><div style="text-align:center;">Manos a la labor; o da principio</div><div style="text-align:center;">con gran proemio de elegante ripio;</div><div style="text-align:center;">o si te place, empieza</div><div style="text-align:center;">con esa nonchalance de buen tono,</div><div style="text-align:center;">con ese aire de lánguido abandono</div><div style="text-align:center;">de quien al despertar se despereza,</div><div style="text-align:center;">como si del lector no hicieses caso,</div><div style="text-align:center;">ni de la historia; y cuando paso a paso,</div><div style="text-align:center;">por entre mil rodeos,</div><div style="text-align:center;">ambages y floreos,</div><div style="text-align:center;">llegue al fin el momento de contarla;</div><div style="text-align:center;">y ya el lector dé al diablo tanta charla;</div><div style="text-align:center;">allá como a la octava ciento y cuatro,</div><div style="text-align:center;">mudarás de teatro,</div><div style="text-align:center;">y en una digresión... (importa un pucho</div><div style="text-align:center;">que no tenga que ver poco, ni mucho,</div><div style="text-align:center;">con el sujeto, porque, amigo, hoy día</div><div style="text-align:center;">¿qué es para un escritor de fantasía,</div><div style="text-align:center;">en resumidas cuentas, el sujeto?</div><div style="text-align:center;">Es una percha cómoda, de donde</div><div style="text-align:center;">cuanto en su seno tu cartera esconde;</div><div style="text-align:center;">estudio, ensayo, informe mamotreto,</div><div style="text-align:center;">puedes colgar sin el menor empacho.</div><div style="text-align:center;">Uno de mis pupilos,</div><div style="text-align:center;">excelente muchacho,</div><div style="text-align:center;">ha escrito en diversísimos estilos</div><div style="text-align:center;">composiciones vastas, panteísticas,</div><div style="text-align:center;">escépticas, católicas y místicas,</div><div style="text-align:center;">patrióticas, y báquicas, y eróticas,</div><div style="text-align:center;">miríficas y exóticas;</div><div style="text-align:center;">y se propone hacer una leyenda</div><div style="text-align:center;">en que bonitamente las ensarte</div><div style="text-align:center;">todas, sin que aparezca en nada el arte</div><div style="text-align:center;">(que es lo que más a un genio recomienda),</div><div style="text-align:center;">dando en ella a lectores eruditos,</div><div style="text-align:center;">que tengan razonables apetitos,</div><div style="text-align:center;">una merienda monstruo, una merienda</div><div style="text-align:center;">con variedad de platos estupenda).</div><div style="text-align:center;">Pues, como digo, en una</div><div style="text-align:center;">digresión... (cuanto menos oportuna</div><div style="text-align:center;">mejor); produces de esa</div><div style="text-align:center;">suerte mayor sorpresa,</div><div style="text-align:center;">que es en el arte un mérito sublime,</div><div style="text-align:center;">a que debe aspirar todo el que rime.</div><div style="text-align:center;">Era una transición obra de suma</div><div style="text-align:center;">dificultad para la inhábil pluma</div><div style="text-align:center;">de aquellos escritores desdichados</div><div style="text-align:center;">de los tiempos pasados.</div><div style="text-align:center;">Era, como ponerlos en un potro,</div><div style="text-align:center;">el tener que pasar de un tema a otro,</div><div style="text-align:center;">de modo que el lector inteligente,</div><div style="text-align:center;">con movimiento el más süave y blando,</div><div style="text-align:center;">se hallara, sin saber cómo, ni cuándo,</div><div style="text-align:center;">arrebatado a un mundo diferente.</div><div style="text-align:center;">En esto, como en todo,</div><div style="text-align:center;">los modernos han dado</div><div style="text-align:center;">un paso agigantado.</div><div style="text-align:center;">Hácese de este modo:</div><div style="text-align:center;">¿hay que pasar de un baile, por ejemplo,</div><div style="text-align:center;">a una batalla, de un mesón a un templo,</div><div style="text-align:center;">de una choza a un palacio soberano?</div><div style="text-align:center;">Se pone en medio un número romano.</div><div style="text-align:center;">Por tan sencillo arbitrio, como ése,</div><div style="text-align:center;">al discreto lector, mal que le pese,</div><div style="text-align:center;">en menos de un segundo,</div><div style="text-align:center;">se le dispara a donde tú le mandes,</div><div style="text-align:center;">desde los Pirineos a los Andes,</div><div style="text-align:center;">desde la tierra al Tártaro profundo,</div><div style="text-align:center;">o al bañado de luz coro seráfico,</div><div style="text-align:center;">con más velocidad que va un aviso</div><div style="text-align:center;">por el alambre electro-telegráfico;</div><div style="text-align:center;">y sin que de antemano, o al proviso,</div><div style="text-align:center;">se tome la fatiga</div><div style="text-align:center;">de preparar la cosa;</div><div style="text-align:center;">y gruña cuanto quiera y lo maldiga</div><div style="text-align:center;">el bueno de Martínez de la Rosa;</div><div style="text-align:center;">y hágalo con el clásico areopago.</div><div style="text-align:center;">Pero yo mismo sin pensar divago;</div><div style="text-align:center;">de uno en otro paréntesis, me pierdo.</div><div style="text-align:center;">Lo que quise decir, si bien me acuerdo,</div><div style="text-align:center;">es que la línea recta, cuanto puedas,</div><div style="text-align:center;">evites; tortüosas las veredas</div><div style="text-align:center;">son que prefiere el consumado artista</div><div style="text-align:center;">para el placer del alma o de la vista.</div><div style="text-align:center;">Como sobre un terreno,</div><div style="text-align:center;">de matorrales y malezas lleno,</div><div style="text-align:center;">un raudal serpentino</div><div style="text-align:center;">va abriéndose camino</div><div style="text-align:center;">lenta y difícilmente;</div><div style="text-align:center;">y aquí desaparece de repente</div><div style="text-align:center;">bajo el tupido monte;</div><div style="text-align:center;">y en lejano horizonte,</div><div style="text-align:center;">vuelve a mostrar su clara o turbia onda</div><div style="text-align:center;">para que, a poco trecho,</div><div style="text-align:center;">cuando algunos pantanos haya hecho,</div><div style="text-align:center;">bosque denso otra vez su curso esconda;</div><div style="text-align:center;">no de modo distinto,</div><div style="text-align:center;">aunque el fino lector se desanime,</div><div style="text-align:center;">el sujeto camine,</div><div style="text-align:center;">y por entre el espeso laberinto</div><div style="text-align:center;">de las enmarañadas digresiones,</div><div style="text-align:center;">se hunda, reaparezca, se zabulla</div><div style="text-align:center;">de nuevo, y nuevamente salga y bulla</div><div style="text-align:center;">hasta llegar al fin que te propones.</div><div style="text-align:center;">Mas ora en filosóficos zigzagues</div><div style="text-align:center;">teológicos, políticos, divagues,</div><div style="text-align:center;">o en un rocín aprietes los talones,</div><div style="text-align:center;">lanzándote a remotas excursiones,</div><div style="text-align:center;">o vía recta el argumento vaya,</div><div style="text-align:center;">y la locomotiva,</div><div style="text-align:center;">potencia de no fútil inventiva,</div><div style="text-align:center;">quieras tener a raya,</div><div style="text-align:center;">(lo que, si mis preceptos obedeces,</div><div style="text-align:center;">harás muy pocas veces)</div><div style="text-align:center;">haya sin falta alguna</div><div style="text-align:center;">en tus poemas luna,</div><div style="text-align:center;">que esplendorosa o pálida rïele.</div><div style="text-align:center;">¡Oh de la noche solitaria reina!</div><div style="text-align:center;">¿cuál hay que a ti no apele,</div><div style="text-align:center;">vate, que canas peina,</div><div style="text-align:center;">o que rubio mostacho apenas hila?</div><div style="text-align:center;">Pero tan socorrida como ahora</div><div style="text-align:center;">nunca fuiste. Vigila</div><div style="text-align:center;">todo autor, toda autora</div><div style="text-align:center;">que a veces aúlla o canta, ríe o llora,</div><div style="text-align:center;">porque la bella luz con que plateas</div><div style="text-align:center;">el universo, irradie sus ideas,</div><div style="text-align:center;">desde el que hijo mimado de la fama</div><div style="text-align:center;">ciñe a su frente inmarcesible rama,</div><div style="text-align:center;">hasta el que dice veya por veía</div><div style="text-align:center;">en tosca jerigonza todavía.</div><div style="text-align:center;">No deje, pues, de rïelar la luna,</div><div style="text-align:center;">o en el cristal de límpida laguna</div><div style="text-align:center;">que el aura arrulle y que entre sauces duerma.</div><div style="text-align:center;">o en el follaje oscuro de una yerma</div><div style="text-align:center;">cumbre, recién mojada de rocío,</div><div style="text-align:center;">o en bullicioso río</div><div style="text-align:center;">que al voraz oceano,</div><div style="text-align:center;">en que se abismará, corre anhelante,</div><div style="text-align:center;">¡imagen, ay, del existir humano!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Un ay de cuando en cuando es importante.</div><div style="text-align:center;">Por lo pronto, hará ver que tienes hecho</div><div style="text-align:center;">de hebras delicadísimas el pecho,</div><div style="text-align:center;">blandas en sumo grado y sensitivas;</div><div style="text-align:center;">y no será preciso que te afanes,</div><div style="text-align:center;">y los sesos que tengas los devanes,</div><div style="text-align:center;">buscando frases nuevas, expresivas</div><div style="text-align:center;">con que secretos íntimos reveles</div><div style="text-align:center;">del corazón. Atente a tus rïeles;</div><div style="text-align:center;">y pon de trecho en trecho uno o dos ayes,</div><div style="text-align:center;">cuando la cuerda del dolor ensayes.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tras un cuadro de vívidos colores</div><div style="text-align:center;">en que retrates lúbricos amores,</div><div style="text-align:center;">encaja bellamente una homilía</div><div style="text-align:center;">contra la corrupción social; y luego</div><div style="text-align:center;">que a la ya inaguantable tiranía</div><div style="text-align:center;">de este gobierno jesüita, godo,</div><div style="text-align:center;">que lo Inficiona y lo agangrena todo,</div><div style="text-align:center;">lances una filípica de fuego,</div><div style="text-align:center;">llora la servidumbre de la prensa,</div><div style="text-align:center;">que prohíbe decir lo que se piensa,</div><div style="text-align:center;">y por ninguna hendrija</div><div style="text-align:center;">permite que respire uno siquiera</div><div style="text-align:center;">(sábenlo los lectores demasiado),</div><div style="text-align:center;">útil verdad, de tantas que cobija</div><div style="text-align:center;">en sus profundidades tu mollera;</div><div style="text-align:center;">es el cuadro encantado</div><div style="text-align:center;">que se descubre en más dichosa era.</div><div style="text-align:center;">Leyendo tan espléndida bambolla,</div><div style="text-align:center;">habrá mil que suspiren por el día</div><div style="text-align:center;">en que eches a volar la fantasía</div><div style="text-align:center;">que tu medula cerebral empolla.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Si el tono blando tomas,</div><div style="text-align:center;">conviene que derrames</div><div style="text-align:center;">profusamente aromas,</div><div style="text-align:center;">y que todas las voces embalsames</div><div style="text-align:center;">de azahares, jazmines y azucenas,</div><div style="text-align:center;">y que de olores la nariz abrumes.</div><div style="text-align:center;">«Sacudir las alillas pueda apenas</div><div style="text-align:center;">el céfiro, agobiadas de perfumes.</div><div style="text-align:center;">Bello concepto, a que echarás el guante,</div><div style="text-align:center;">aunque no faltará tal vez pedante</div><div style="text-align:center;">que a Byron lo atribuya.</div><div style="text-align:center;">¡Necios! ¡cómo si fuera culpa tuya</div><div style="text-align:center;">que, cuando para ti del cielo vino,</div><div style="text-align:center;">Byron lo interceptase en el camino!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Es de rigor que llores</div><div style="text-align:center;">alguna pobre niña arrebatada</div><div style="text-align:center;">en verdes años ¡ay! a los amores.</div><div style="text-align:center;">Su imagen adorada</div><div style="text-align:center;">de tu memoria un punto no se aparte;</div><div style="text-align:center;">y para más desgracia atormentarte,</div><div style="text-align:center;">y de esas penas aguzar la punta,</div><div style="text-align:center;">dirás que la difunta</div><div style="text-align:center;">era un ángel de amor, era un modelo</div><div style="text-align:center;">de perfección, en que vació natura</div><div style="text-align:center;">toda virtud, y gracia, y hermosura;</div><div style="text-align:center;">divina joya, incomparable perla,</div><div style="text-align:center;">que, para tu regalo y tu consuelo,</div><div style="text-align:center;">quiso envïar expresamente el cielo</div><div style="text-align:center;">a un mundo vil, indigno de tenerla;</div><div style="text-align:center;">y con estos elogios, y otros tales,</div><div style="text-align:center;">conocerán las damas lo que vales,</div><div style="text-align:center;">y el tuyo propio harás sin que te cueste</div><div style="text-align:center;">una sola palabra</div><div style="text-align:center;">que tu modestia en lo menor moleste,</div><div style="text-align:center;">¡Sólo con un diamante otro se labra!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tenga abundante acopio</div><div style="text-align:center;">de ensueños tu paleta.</div><div style="text-align:center;">Nada más de mi gusto, ni más propio.</div><div style="text-align:center;">Cual suele de abejillas tropa inquieta</div><div style="text-align:center;">volar entre el tomillo y la violeta,</div><div style="text-align:center;">así acudir se ve legión alada</div><div style="text-align:center;">de ensueños en la silla o la almohada</div><div style="text-align:center;">de todo aquel que el inspirado pecho</div><div style="text-align:center;">a su pupitre arrima,</div><div style="text-align:center;">o se desvela en solitario lecho,</div><div style="text-align:center;">dándole caza a la difícil rima.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero lo que en el día</div><div style="text-align:center;">logra aplauso mayor, es una cosa</div><div style="text-align:center;">que se suele llamar misantropía.</div><div style="text-align:center;">Huye a la selva umbrosa,</div><div style="text-align:center;">o más bien a la selva que desnuda</div><div style="text-align:center;">de su follaje la estación sañuda;</div><div style="text-align:center;">oculta allí el hastío que devora</div><div style="text-align:center;">tu gastada existencia; el negro tinte</div><div style="text-align:center;">que los odios fantásticos colora,</div><div style="text-align:center;">de cada objeto alrededor se pinte.</div><div style="text-align:center;">Huye a donde jamás hiera tu oído</div><div style="text-align:center;">el eco envenenado, aborrecido,</div><div style="text-align:center;">de humana voz; allí donde la roca</div><div style="text-align:center;">amortaja de nieves su cabeza</div><div style="text-align:center;">titánica; o allí donde bosteza</div><div style="text-align:center;">de apagado volcán lóbrega boca.</div><div style="text-align:center;">¿Ves cómo ya el postrero</div><div style="text-align:center;">rayo del sol expira en el otero,</div><div style="text-align:center;">y al entreabrirse cárdenos nublados,</div><div style="text-align:center;">de tempestad preñados,</div><div style="text-align:center;">lámpara sepulcral arde el lucero</div><div style="text-align:center;">sobre la tierra que la sombra enluta?</div><div style="text-align:center;">Huye al amigo seno de la gruta.</div><div style="text-align:center;">Medita allí, cavila;</div><div style="text-align:center;">y de tu pecho el negro humor destila</div><div style="text-align:center;">sobre todos los seres gota a gota;</div><div style="text-align:center;">y llama al mundo en que naciste, infierno,</div><div style="text-align:center;">de que fue a Lucifer dado el gobierno</div><div style="text-align:center;">para jugar con él a la pelota,</div><div style="text-align:center;">y con este menguado, pobre, triste,</div><div style="text-align:center;">infinitesimal átomo humano,</div><div style="text-align:center;">discorde unión de espíritu y materia,</div><div style="text-align:center;">que monarca se cree de cuanto existe,</div><div style="text-align:center;">porque le cupo el privilegio vano</div><div style="text-align:center;">de conocer él mismo su miseria.</div><div style="text-align:center;">Todo allí muerte, esplín, hondo fastidio,</div><div style="text-align:center;">no el que con el champaña se disipa,</div><div style="text-align:center;">o con el humo de cigarro o pipa,</div><div style="text-align:center;">sino el que pensamientos de suicidio</div><div style="text-align:center;">engendra; y logren sólo distraerte</div><div style="text-align:center;">impresiones de horror, de duelo y, muerte.</div><div style="text-align:center;">O el ronco trueno música te sea,</div><div style="text-align:center;">y de encontrados vientos la pelea,</div><div style="text-align:center;">y de natura atormentada el grito</div><div style="text-align:center;">cuando sobre sus bases de granito</div><div style="text-align:center;">el bosque secular se bambolea;</div><div style="text-align:center;">o el esquilón distante</div><div style="text-align:center;">que llora la agonía</div><div style="text-align:center;">del moribundo día,</div><div style="text-align:center;">aunque de plagio se te queje el Dante;</div><div style="text-align:center;">o del buho el fatídico graznido,</div><div style="text-align:center;">que por la soledad pavor derrama:</div><div style="text-align:center;">o el gemir de la tórtola que llama,</div><div style="text-align:center;">y llama sin cesar... y llama en vano,</div><div style="text-align:center;">en el desierto nido,</div><div style="text-align:center;">al esposo querido,</div><div style="text-align:center;">que presa fue de cazador villano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero no es bien que mucho te demores</div><div style="text-align:center;">en silvestres y rústicas escenas,</div><div style="text-align:center;">que huelen a la edad de los pastores,</div><div style="text-align:center;">cuando andaban Belardos y Filenas</div><div style="text-align:center;">cantando a las orillas de los ríos</div><div style="text-align:center;">insulsos inocentes amoríos.</div><div style="text-align:center;">¿Inocencias ahora? Nada de eso</div><div style="text-align:center;">en un siglo de luz y de progreso.</div><div style="text-align:center;">Loca algazara aturda</div><div style="text-align:center;">en infernal zahurda,</div><div style="text-align:center;">do el adusto Timón, medio beodo,</div><div style="text-align:center;">haga de todo befa, insulte a todo;</div><div style="text-align:center;">y brillen entre copas las espadas,</div><div style="text-align:center;">y se mate, y se ría a carcajadas;</div><div style="text-align:center;">y retumbe en satánicos cantares</div><div style="text-align:center;">audaz blasfemia, horrífica, inaudita,</div><div style="text-align:center;">que es para ejercitados paladares</div><div style="text-align:center;">una salsa exquisita.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mucho más dijo la parlera Diosa,</div><div style="text-align:center;">sin que de tanto embrollo</div><div style="text-align:center;">de lindos disparates, otra cosa</div><div style="text-align:center;">engendrarse pudiera en mi meollo,</div><div style="text-align:center;">que confusión, y vértigo, y mareo.</div><div style="text-align:center;">En el estado que me vi, me veo;</div><div style="text-align:center;">impotente la voz, el alma seca,</div><div style="text-align:center;">y por añadidura, una jaqueca.</div><div style="text-align:center;">Pero, para decir, bella Isidora,</div><div style="text-align:center;">que eres un ángel que la tierra adora,</div><div style="text-align:center;">que sabes ser honesta y ser amable,</div><div style="text-align:center;">¿ha de ser necesario que me empeñe</div><div style="text-align:center;">por selvas y por riscos, que me ensueñe,</div><div style="text-align:center;">que me arome, y por último, me endiable?</div><div style="text-align:center;">Antes seguro estoy de que sería</div><div style="text-align:center;">imperdonable insulto</div><div style="text-align:center;">el ofrecerte semejante culto.</div><div style="text-align:center;">Si ya no soy ni aquello que solía,</div><div style="text-align:center;">pues de la frente que la edad despoja,</div><div style="text-align:center;">huye, como el amor, la poesía,</div><div style="text-align:center;">puedo hablar a lo menos el lenguaje</div><div style="text-align:center;">de la verdad, que, ni al pudor sonroja,</div><div style="text-align:center;">tu hacer procura a la razón ultraje.</div><div style="text-align:center;">Aunque de la divina lumbre, aquella</div><div style="text-align:center;">que al genio vivifica, una centella</div><div style="text-align:center;">en mi verso no luzca, ni lo esmalte</div><div style="text-align:center;">rica facundia, y todo en fin le falte</div><div style="text-align:center;">cuanto en la poesía al gusto halaga,</div><div style="text-align:center;">lo compone benigna una alma bella</div><div style="text-align:center;">que de lo ingenuo y lo veraz se paga.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3159-la-oracion-por-todos.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Wed, 06 Apr 2022 13:41:46 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529924560_la-oracion-por-todos_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529924560_la-oracion-por-todos_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Imitacion De Una De Las Hojas De Otoño De Victor Hugo</div><div style="text-align:center;">I</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Ve a rezar, hija mía. Ya es la hora</div><div style="text-align:center;">de la conciencia y del pensar profundo:</div><div style="text-align:center;">cesó el trabajo afanador y al mundo</div><div style="text-align:center;">la sombra va a colgar su pabellón.</div><div style="text-align:center;">Sacude el polvo el árbol del camino,</div><div style="text-align:center;">al soplo de la noche; y en el suelto</div><div style="text-align:center;">manto de la sutil neblina envuelto,</div><div style="text-align:center;">se ve temblar el viejo torreón.</div><div style="text-align:center;">¡Mira su ruedo de cambiante nácar</div><div style="text-align:center;">el occidente más y más angosta;</div><div style="text-align:center;">y enciende sobre el cerro de la costa</div><div style="text-align:center;">el astro de la tarde su fanal.</div><div style="text-align:center;">Para la pobre cena aderezado,</div><div style="text-align:center;">brilla el albergue rústico; y la tarda</div><div style="text-align:center;">vuelta del labrador la esposa aguarda</div><div style="text-align:center;">con su tierna familia en el umbral.</div><div style="text-align:center;">Brota del seno de la azul esfera</div><div style="text-align:center;">uno tras otro fúlgido diamante;</div><div style="text-align:center;">y ya apenas de un carro vacilante</div><div style="text-align:center;">se oye a distancia el desigual rumor.</div><div style="text-align:center;">Todo se hunde en la sombra; el monte, el valle,</div><div style="text-align:center;">y la iglesia, y la choza, y la alquería;</div><div style="text-align:center;">y a los destellos últimos del día,</div><div style="text-align:center;">se orienta en el desierto el viajador.</div><div style="text-align:center;">Naturaleza toda gime: el viento</div><div style="text-align:center;">en la arboleda, el pájaro en el nido,</div><div style="text-align:center;">y la oveja en su trémulo balido,</div><div style="text-align:center;">y el arroyuelo en su correr fugaz.</div><div style="text-align:center;">El día es para el mal y los afanes.</div><div style="text-align:center;">¡He aquí la noche plácida y serena!</div><div style="text-align:center;">El hombre, tras la cuita y la faena,</div><div style="text-align:center;">quiere descanso y oración y paz.</div><div style="text-align:center;">Sonó en la torre la señal: los niños</div><div style="text-align:center;">conversan con espíritus alados;</div><div style="text-align:center;">y los ojos al cielo levantados,</div><div style="text-align:center;">invocan de rodillas al Señor.</div><div style="text-align:center;">Las manos juntas, y los pies desnudos,</div><div style="text-align:center;">fe en el pecho, alegría en el semblante,</div><div style="text-align:center;">con una misma voz, a un mismo instante,</div><div style="text-align:center;">al Padre Universal piden amor.</div><div style="text-align:center;">Y luego dormirán; y en leda tropa,</div><div style="text-align:center;">sobre su cuna volarán ensueños,</div><div style="text-align:center;">ensueños de oro, diáfanos, risueños,</div><div style="text-align:center;">visiones que imitar no osó el pincel.</div><div style="text-align:center;">Y ya sobre la tersa frente posan,</div><div style="text-align:center;">ya beben el aliento a las bermejas</div><div style="text-align:center;">bocas, como lo chupan las abejas</div><div style="text-align:center;">a la fresca azucena y al clavel.</div><div style="text-align:center;">Como para dormirse, bajo el ala</div><div style="text-align:center;">esconde su cabeza la avecilla,</div><div style="text-align:center;">tal la niñez en su oración sencilla</div><div style="text-align:center;">adormece su mente virginal.</div><div style="text-align:center;">¡Oh dulce devoción que reza y ríe!</div><div style="text-align:center;">¡De natural piedad primer aviso!</div><div style="text-align:center;">¡Fragancia de la flor del paraíso!</div><div style="text-align:center;">¡Preludio del concierto celestial!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> II</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Ve a rezar, hija mía. Y ante todo,</div><div style="text-align:center;">ruega a Dios por tu madre: por aquella</div><div style="text-align:center;">que te dio el ser, y la mitad más bella</div><div style="text-align:center;">de su existencia ha vinculado en él;</div><div style="text-align:center;">que en su seno hospedó tu joven alma,</div><div style="text-align:center;">de una llama celeste desprendida;</div><div style="text-align:center;">y haciendo dos porciones de la vida,</div><div style="text-align:center;">tomó el acíbar y te dio la miel.</div><div style="text-align:center;">Ruega después por mí, más que tu madre</div><div style="text-align:center;">lo necesito yo... Sencilla, buena,</div><div style="text-align:center;">modesta como tú, sufre la pena,</div><div style="text-align:center;">y devora en silencio su dolor.</div><div style="text-align:center;">A muchos compasión, a nadie envidia,</div><div style="text-align:center;">la vi tener en mi fortuna escasa.</div><div style="text-align:center;">Como sobre el cristal la sombra, pasa</div><div style="text-align:center;">sobre su alma el ejemplo corruptor.</div><div style="text-align:center;">No le son conocidos...¡ni lo sean</div><div style="text-align:center;">a ti jamás! ... los frívolos azares</div><div style="text-align:center;">de la vana fortuna, los pesares</div><div style="text-align:center;">ceñudos que anticipan la vejez;</div><div style="text-align:center;">de oculto oprobio el torcedor, la espina</div><div style="text-align:center;">que punza a la conciencia delincuente,</div><div style="text-align:center;">la honda fiebre del alma, que la frente</div><div style="text-align:center;">tiñe con enfermiza palidez.</div><div style="text-align:center;">Mas yo la vida por mi mal conozco,</div><div style="text-align:center;">conozco el mundo, y sé su alevosía;</div><div style="text-align:center;">y tal vez de mi boca oirás un día</div><div style="text-align:center;">lo que valen las dichas que nos da.</div><div style="text-align:center;">Y sabrás lo que guarda a los que rifan</div><div style="text-align:center;">riquezas y poder, la urna aleatoria,</div><div style="text-align:center;">y que tal vez la senda que a la gloria</div><div style="text-align:center;">guiar parece, a la miseria va.</div><div style="text-align:center;">Viviendo, su pureza empaña el alma,</div><div style="text-align:center;">y cada instante alguna culpa nueva</div><div style="text-align:center;">arrastra en la corriente que la lleva</div><div style="text-align:center;">con rápido descenso al ataúd.</div><div style="text-align:center;">La tentación seduce; el juicio engaña;</div><div style="text-align:center;">en los zarzales del camino, deja</div><div style="text-align:center;">alguna cosa cada cual: la oveja</div><div style="text-align:center;">su blanca lana, el hombre su virtud.</div><div style="text-align:center;">Ve, hija mía, a rezar por mí, al cielo</div><div style="text-align:center;">pocas palabras dirigir te baste;</div><div style="text-align:center;">"Piedad, Señor, al hombre que criaste;</div><div style="text-align:center;">eres Grandeza; eres Bondad; ¡perdón!</div><div style="text-align:center;">Y Dios te oirá que cuál del ara santa</div><div style="text-align:center;">sube el humo a la cúpula eminente,</div><div style="text-align:center;">sube del pecho cándido, inocente,</div><div style="text-align:center;">al trono del Eterno la oración.</div><div style="text-align:center;">Todo tiende a su fin: a la luz pura</div><div style="text-align:center;">del sol, la planta; el cervatillo atado,</div><div style="text-align:center;">a la libre montaña; el desterrado,</div><div style="text-align:center;">al caro suelo que lo vió nacer;</div><div style="text-align:center;">y la abejilla en el frondoso valle,</div><div style="text-align:center;">de los nuevos tomillos al aroma;</div><div style="text-align:center;">y la oración en alas de paloma</div><div style="text-align:center;">a la morada del Supremo Ser.</div><div style="text-align:center;">Cuando por mí se eleva a Dios tu ruego,</div><div style="text-align:center;">soy como el fatigado peregrino,</div><div style="text-align:center;">que su carga a la orilla del camino</div><div style="text-align:center;">deposita y se sienta a respirar;</div><div style="text-align:center;">porque de tu plegaria el dulce canto</div><div style="text-align:center;">alivia el peso a mi existencia amarga,</div><div style="text-align:center;">y quita de mis hombros esta carga,</div><div style="text-align:center;">que me agobia de culpa y de pesar.</div><div style="text-align:center;">Ruega por mí, y alcánzame que vea,</div><div style="text-align:center;">en esta noche de pavor, el vuelo</div><div style="text-align:center;">de un ángel compasivo, que del cielo</div><div style="text-align:center;">traiga a mis ojos la perdida luz.</div><div style="text-align:center;">Y pura finalmente, como el mármol</div><div style="text-align:center;">que se lava en el templo cada día,</div><div style="text-align:center;">arda en sagrado fuego el alma mía,</div><div style="text-align:center;">como arde el incensario ante la cruz.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> III</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Ruega, hija, por tus hermanos,</div><div style="text-align:center;">los que contigo crecieron,</div><div style="text-align:center;">y en un mismo seno exprimieron,</div><div style="text-align:center;">y un mismo techo abrigó.</div><div style="text-align:center;">Ni por los que te amen sólo</div><div style="text-align:center;">el favor del cielo implores;</div><div style="text-align:center;">por justos y pecadores,</div><div style="text-align:center;">Cristo en la cruz expiró.</div><div style="text-align:center;">Ruega por el orgulloso</div><div style="text-align:center;">que ufano se pavonea,</div><div style="text-align:center;">y en su dorada librea,</div><div style="text-align:center;">funda insensata altivez;</div><div style="text-align:center;">y por el mendigo humilde</div><div style="text-align:center;">que sufre el ceño mezquino</div><div style="text-align:center;">de los que beben el vino</div><div style="text-align:center;">porque le dejen la hez.</div><div style="text-align:center;">Por el que de torpes vicios</div><div style="text-align:center;">sumido en profundo cieno,</div><div style="text-align:center;">hace aullar el canto obsceno</div><div style="text-align:center;">de nocturna bacanal.</div><div style="text-align:center;">Y por la velada virgen</div><div style="text-align:center;">que en su solitario lecho</div><div style="text-align:center;">con la mano hiriendo el pecho,</div><div style="text-align:center;">reza el himno sepulcral.</div><div style="text-align:center;">Por el hombre sin entrañas,</div><div style="text-align:center;">en cuyo pecho no vibra</div><div style="text-align:center;">una simpática fibra</div><div style="text-align:center;">al pesar y a la aflicción.</div><div style="text-align:center;">Que no da sustento al hambre,</div><div style="text-align:center;">ni a la desnudez vestido,</div><div style="text-align:center;">ni da la mano al caído,</div><div style="text-align:center;">ni da a la injuria perdón.</div><div style="text-align:center;">Por el que en mirar se goza</div><div style="text-align:center;">su puñal de sangre rojo,</div><div style="text-align:center;">buscando el rico despojo,</div><div style="text-align:center;">o la venganza cruel.</div><div style="text-align:center;">Y por el que en vil libelo</div><div style="text-align:center;">destroza una fama pura,</div><div style="text-align:center;">y en la aleve mordedura</div><div style="text-align:center;">escupe asquerosa hiel.</div><div style="text-align:center;">Por el que surca animoso</div><div style="text-align:center;">la mar de peligros, llena;</div><div style="text-align:center;">por el que arrastra cadena,</div><div style="text-align:center;">y por su duro señor.</div><div style="text-align:center;">Por la razón que leyendo,</div><div style="text-align:center;">en el gran libro, vigila;</div><div style="text-align:center;">por la razón que vacila:</div><div style="text-align:center;">por la que abraza el error.</div><div style="text-align:center;">Acuérdate en fin, de todos</div><div style="text-align:center;">los que penan y trabajan;</div><div style="text-align:center;">y de todos los que viajan</div><div style="text-align:center;">por esa vida mortal.</div><div style="text-align:center;">Acuérdate aun del malvado</div><div style="text-align:center;">que a Dios blasfemando irrita.</div><div style="text-align:center;">La oración es infinita:</div><div style="text-align:center;">nada agota su caudal.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> IV</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¡Hija! reza también por los que cubre</div><div style="text-align:center;">la soporosa piedra de la tumba,</div><div style="text-align:center;">profunda sima adonde se derrumba</div><div style="text-align:center;">la turba de los hombres mil a mil:</div><div style="text-align:center;">abismo en que se mezcla polvo a polvo,</div><div style="text-align:center;">y pueblo a pueblo; cual se ve a la hoja</div><div style="text-align:center;">de que el añoso bosque Abril despoja,</div><div style="text-align:center;">mezclar la suya otro y otro Abril.</div><div style="text-align:center;">Arrodilla, arrodíllate en la tierra</div><div style="text-align:center;">donde segada en flor yace mi Lola,</div><div style="text-align:center;">coronada de angélica aureola;</div><div style="text-align:center;">do helado duerme cuanto fue mortal;</div><div style="text-align:center;">donde cautivas almas piden preces</div><div style="text-align:center;">que las restauren a su ser primero,</div><div style="text-align:center;">y purguen las reliquias del grosero</div><div style="text-align:center;">vaso, que las contuvo, terrenal.</div><div style="text-align:center;">¡Hija! cuando tú duermes, te sonríes,</div><div style="text-align:center;">y cien apariciones peregrinas,</div><div style="text-align:center;">sacuden retozando tus cortinas:</div><div style="text-align:center;">travieso enjambre, alegre, volador.</div><div style="text-align:center;">Y otra vez a la luz abres los ojos,</div><div style="text-align:center;">al mismo tiempo que la aurora hermosa</div><div style="text-align:center;">abre también sus párpados de rosa,</div><div style="text-align:center;">y da a la tierra el deseado albor.</div><div style="text-align:center;">¡Pero esas pobres almas!...¡si supieras</div><div style="text-align:center;">que sueño duermen!... su almohada es fría;</div><div style="text-align:center;">duro su lecho; angélica armonía</div><div style="text-align:center;">no regocija nunca su prisión.</div><div style="text-align:center;">No es reposo el sopor que las abruma;</div><div style="text-align:center;">para su noche no hay albor temprano;</div><div style="text-align:center;">y la conciencia, velador gusano,</div><div style="text-align:center;">les roe inexorable el corazón.</div><div style="text-align:center;">Una plegaria, un solo acento tuyo,</div><div style="text-align:center;">hará que gocen pasajero alivio,</div><div style="text-align:center;">y de que luz celeste un rayo tibio</div><div style="text-align:center;">logre a su oscura estancia penetrar;</div><div style="text-align:center;">que el atormentador remordimiento</div><div style="text-align:center;">una tregua a sus víctimas conceda,</div><div style="text-align:center;">y del aire, y el agua, y la arboleda,</div><div style="text-align:center;">oigan el apacible susurrar.</div><div style="text-align:center;">Cuando en el campo con pavor secreto</div><div style="text-align:center;">la sombra ves, que de los cielos baja,</div><div style="text-align:center;">la nieve que las cumbres amortaja,</div><div style="text-align:center;">y del ocaso el tinte carmesí:</div><div style="text-align:center;">en las quejas de aura y de la fuente</div><div style="text-align:center;">¿no te parece que una voz retiña?</div><div style="text-align:center;">una doliente voz que dice: «Niña,</div><div style="text-align:center;">cuándo tú reces, ¿rezarás por mí?»</div><div style="text-align:center;">Es la voz de las almas. A los muertos</div><div style="text-align:center;">que oraciones alcanzan, no escarnece</div><div style="text-align:center;">el rebelado arcángel, y florece</div><div style="text-align:center;">sobre su tumba perennal tapiz.</div><div style="text-align:center;">Más ¡ay! los que yacen olvidados</div><div style="text-align:center;">cubren perpetuo horror, hierbas extrañas</div><div style="text-align:center;">ciegan su sepultura; a sus entrañas</div><div style="text-align:center;">¡árbol funesto enreda la raíz!</div><div style="text-align:center;">Y yo también, (no dista mucho el día)</div><div style="text-align:center;">huésped seré de la morada oscura,</div><div style="text-align:center;">y el ruego invocaré de un alma pura,</div><div style="text-align:center;">que a mi largo penar consuelo dé.</div><div style="text-align:center;">Y dulce entonces me será que vengas,</div><div style="text-align:center;">y para mí la eterna paz implores,</div><div style="text-align:center;">y en la desnuda loza esparzas flores,</div><div style="text-align:center;">simple tributo de amorosa fe.</div><div style="text-align:center;">¿Perdonarás a mi enemiga estrella,</div><div style="text-align:center;">si disipadas fueron una a una</div><div style="text-align:center;">las que mecieron tu mullida cuna</div><div style="text-align:center;">esperanzas de alegre porvenir?</div><div style="text-align:center;">Sí, le perdonarás; y mi memoria</div><div style="text-align:center;">te arrancará una lágrima, un suspiro</div><div style="text-align:center;">que llegue hasta mi lóbrego retiro,</div><div style="text-align:center;">y haga mi helado polvo rebullir.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3130-a-un-saman.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Tue, 05 Apr 2022 19:56:10 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529863210_a-un-saman_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529863210_a-un-saman_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;"><br></div><p style="text-align:center;">Árbol bello, ¿quién te trajo</p><p style="text-align:center;">a estas campiñas risueñas</p><p style="text-align:center;">que con tu copa decoras</p><p style="text-align:center;">y tu sombra placentera?</p><p style="text-align:center;">Dicen que el dulce Dalmiro,</p><p style="text-align:center;">Dalmiro aquel que las selvas</p><p style="text-align:center;">y de estos campos los hijos</p><p style="text-align:center;">no sin lágrimas recuerdan,</p><p style="text-align:center;">compró de un agreste joven</p><p style="text-align:center;">tu amenazada existencia;</p><p style="text-align:center;">en este alcor, estos valles,</p><p style="text-align:center;">viva su memoria eterna.</p><p style="text-align:center;">Del huérfano desvalido,</p><p style="text-align:center;">de la infeliz zagaleja,</p><p style="text-align:center;"><br></p><p style="text-align:center;"> del menesteroso anciano</p><p style="text-align:center;">él consolaba las penas.</p><p style="text-align:center;">Extiende, samán, tus ramas</p><p style="text-align:center;">sin temor al hado fiero,</p><p style="text-align:center;">y que tu sombra amigable</p><p style="text-align:center;">al caminante proteja.</p><p style="text-align:center;">Ya vendrán otras edades</p><p style="text-align:center;">que más lozano te vean,</p><p style="text-align:center;">y otros pastores y otros</p><p style="text-align:center;">que huyan cual sombra ligera;</p><p style="text-align:center;">mas del virtuoso Dalmiro</p><p style="text-align:center;">el dulce nombre conserva,</p><p style="text-align:center;">y dilo a los que pisaren</p><p style="text-align:center;">estas hermosas riberas.</p><p style="text-align:center;">Di, ¿de tu gigante padre,</p><p style="text-align:center;">que en otros campos se eleva,</p><p style="text-align:center;">testigo que el tiempo guarda</p><p style="text-align:center;">de mil historias funestas,</p><p style="text-align:center;">viste en el valle la copa</p><p style="text-align:center;">desañando las tormentas?</p><p style="text-align:center;">¿Los caros nombres acaso</p><p style="text-align:center;">de los zagales conservas</p><p style="text-align:center;">que en siglos de paz dichosos</p><p style="text-align:center;">poblaron estas riberas,</p><p style="text-align:center;">y que la horrorosa muerte,</p><p style="text-align:center;">extendiendo el ala inmensa,</p><p style="text-align:center;">a las cabañas robara</p><p style="text-align:center;">que dejó su aliento yermas?...</p><p style="text-align:center;">Contempló tu padre un día</p><p style="text-align:center;">las envidiables escenas;</p><p style="text-align:center;">violas en luto tornadas,</p><p style="text-align:center;">tintas en sangre las vegas;</p><p style="text-align:center;">desde entonces solitario</p><p style="text-align:center;">en sitio apartado reina,</p><p style="text-align:center;">de la laguna distante</p><p style="text-align:center;">que baña el pie de Valencia.</p><p style="text-align:center;">Agradábale en las aguas</p><p style="text-align:center;">ver flotar su sombra bella,</p><p style="text-align:center;">mientras besaban su planta</p><p style="text-align:center;">al jugar por las praderas.</p><p style="text-align:center;">Del puro Catuche al margen,</p><p style="text-align:center;">propicios los cielos quieran</p><p style="text-align:center;">que, más felice, no escuches</p><p style="text-align:center;">tristes lamentos de guerra;</p><p style="text-align:center;">antes, de alegres zagales</p><p style="text-align:center;">las canciones placenteras,</p><p style="text-align:center;">y cuando más sus suspiros</p><p style="text-align:center;">y sus celosas querellas.</p><p style="text-align:center;"><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3133-a-la-nave-oda-imitada-a-la-de-horacio-o-navis-referent.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Prosa, Poesia, Poemas A La Mar, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Thu, 26 Dec 2019 18:59:50 +0100</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<p><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-08/1534538216_mundo-poetico.webp" target="_blank"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-08/thumbs/1534538216_mundo-poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></p><div style="text-align:center;">¿Qué nuevas esperanzas</div><div style="text-align:center;">al mar te llevan? Torna,</div><div style="text-align:center;">torna, atrevida nave,</div><div style="text-align:center;">a la nativa costa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Aún ves de la pasada</div><div style="text-align:center;">tormenta mil memorias,</div><div style="text-align:center;">¿y ya a correr fortuna</div><div style="text-align:center;">segunda vez te arrojas?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Sembrada está de sirtes</div><div style="text-align:center;">aleves tu derrota,</div><div style="text-align:center;">do tarde los peligros</div><div style="text-align:center;">avisará la sonda.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¡Ah! Vuelve, que aún es tiempo,</div><div style="text-align:center;">mientras el mar las conchas</div><div style="text-align:center;">de la ribera halaga</div><div style="text-align:center;">con apacibles olas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Presto erizando cerros</div><div style="text-align:center;">vendrá a batir las rocas,</div><div style="text-align:center;">y náufragas reliquias</div><div style="text-align:center;">hará a Neptuno alfombra.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">De flámulas de seda</div><div style="text-align:center;">la presumida pompa</div><div style="text-align:center;">no arredra los insultos</div><div style="text-align:center;">de tempestad sonora.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¿Qué valen contra el Euro,</div><div style="text-align:center;">tirano de las ondas,</div><div style="text-align:center;">las barras y leones</div><div style="text-align:center;">de tu dorada popa?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¿Qué tu nombre, famoso</div><div style="text-align:center;">en reinos de la aurora,</div><div style="text-align:center;">y donde al sol recibe</div><div style="text-align:center;">su cristalina alcoba?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Ayer por estas aguas,</div><div style="text-align:center;">segura de sí propia,</div><div style="text-align:center;">desafiaba al viento</div><div style="text-align:center;">otra arrogante proa;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Y ya, padrón infausto</div><div style="text-align:center;">que al navegante asombra,</div><div style="text-align:center;">en un desnudo escollo</div><div style="text-align:center;">está cubierta de ovas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¡Qué! ¿No me oyes? ¿El rumbo</div><div style="text-align:center;">no tuerces? ¿Orgullosa</div><div style="text-align:center;">descoges nuevas velas,</div><div style="text-align:center;">y sin pavor te engolfas?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¿No ves, ¡oh malhadada!</div><div style="text-align:center;">que ya el cielo se entolda,</div><div style="text-align:center;">y las nubes bramando</div><div style="text-align:center;">relámpagos abortan?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¿No ves la espuma cana,</div><div style="text-align:center;">que hinchada se alborota,</div><div style="text-align:center;">ni el vendaval te asusta,</div><div style="text-align:center;">que silba en las maromas?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¡Vuelve, objeto querido</div><div style="text-align:center;">de mi inquietud ansiosa;</div><div style="text-align:center;">vuelve a la amiga playa,</div><div style="text-align:center;">antes que el sol se esconda!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3141-el-vino-y-el-amor.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poesia de Amor, Poemas Amoroso, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Thu, 26 Dec 2019 13:11:04 +0100</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2019-12/1577362108_vino_mundopoetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2019-12/thumbs/1577362108_vino_mundopoetico.webp" alt="El vino y el amor" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Hijo alado</div><div style="text-align:center;">de Dione,</div><div style="text-align:center;">no me riñas,</div><div style="text-align:center;">no te enojes,</div><div style="text-align:center;">si te digo</div><div style="text-align:center;">que los goces</div><div style="text-align:center;">no me tientan</div><div style="text-align:center;">de esos pobres</div><div style="text-align:center;">que mantienes</div><div style="text-align:center;">en prisiones.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Hechiceros,</div><div style="text-align:center;">¿quién lo niega?</div><div style="text-align:center;">son los ojos</div><div style="text-align:center;">de Filena;</div><div style="text-align:center;">pero mira</div><div style="text-align:center;">cómo el néctar</div><div style="text-align:center;">delicioso</div><div style="text-align:center;">de Madera</div><div style="text-align:center;">en la copa</div><div style="text-align:center;">centellea.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tú prometes</div><div style="text-align:center;">bienandanza;</div><div style="text-align:center;">mas, ¿lo cumples?</div><div style="text-align:center;">¡Buena alhaja!</div><div style="text-align:center;">De los necios</div><div style="text-align:center;">que sonsacas,</div><div style="text-align:center;">unos llevan</div><div style="text-align:center;">calabazas;</div><div style="text-align:center;">otros viven</div><div style="text-align:center;">de esperanzas;</div><div style="text-align:center;">cuál se queja</div><div style="text-align:center;">de inconstancia;</div><div style="text-align:center;">cuál en celos</div><div style="text-align:center;">¡ay! se abrasa.</div><div style="text-align:center;">Baco alegre,</div><div style="text-align:center;">tú no engañas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Hace el vino</div><div style="text-align:center;">maravillas;</div><div style="text-align:center;">esperanzas</div><div style="text-align:center;">vivifica;</div><div style="text-align:center;">da al cobarde</div><div style="text-align:center;">valentía;</div><div style="text-align:center;">a los rudos,</div><div style="text-align:center;">¡cómo inspira</div><div style="text-align:center;">Aunque gruña</div><div style="text-align:center;">la avaricia,</div><div style="text-align:center;">tú le rompes</div><div style="text-align:center;">la alcancía.</div><div style="text-align:center;">Y otra cosa,</div><div style="text-align:center;">que a tu lima</div><div style="text-align:center;">no hay secretos</div><div style="text-align:center;">que resistan.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Los amantes</div><div style="text-align:center;">infelices</div><div style="text-align:center;">por las selvas</div><div style="text-align:center;">y jardines</div><div style="text-align:center;">andan siempre</div><div style="text-align:center;">de escondite;</div><div style="text-align:center;">cabizbajos</div><div style="text-align:center;">lloran, gimen;</div><div style="text-align:center;">mas, ¡cuán otro</div><div style="text-align:center;">quien te sirve!</div><div style="text-align:center;">dios amable</div><div style="text-align:center;">de las vides.</div><div style="text-align:center;">Compañeros</div><div style="text-align:center;">apercibe</div><div style="text-align:center;">que en su gozo</div><div style="text-align:center;">participen.</div><div style="text-align:center;">Cantan, beben,</div><div style="text-align:center;">bullen, ríen.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> —Mas Filena,</div><div style="text-align:center;">¿no te mueve?</div><div style="text-align:center;">—Niño alado,</div><div style="text-align:center;">vete, vete.</div><div style="text-align:center;">—Sus miradas</div><div style="text-align:center;">inocentes,</div><div style="text-align:center;">sus amables</div><div style="text-align:center;">esquiveces...</div><div style="text-align:center;">—¿No te marchas,</div><div style="text-align:center;">alcahuete?...</div><div style="text-align:center;">—Sus mejillas,</div><div style="text-align:center;">que parecen</div><div style="text-align:center;">frescas rosas</div><div style="text-align:center;">entre nieves...</div><div style="text-align:center;">—Cupidillo,</div><div style="text-align:center;">no me tientes.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> —Sola ahora</div><div style="text-align:center;">por la calle</div><div style="text-align:center;">se pasea</div><div style="text-align:center;">de los sauces,</div><div style="text-align:center;">y las sombras</div><div style="text-align:center;">de la tarde</div><div style="text-align:center;">van cundiendo</div><div style="text-align:center;">por el valle.</div><div style="text-align:center;">Y la sigue</div><div style="text-align:center;">cierto amante</div><div style="text-align:center;">que maquina</div><div style="text-align:center;">desbancarte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> —¿Tirsi acaso?</div><div style="text-align:center;">—Tú lo has dicho.</div><div style="text-align:center;">—Oye, aguarda,</div><div style="text-align:center;">ya te sigo.</div><div style="text-align:center;">Compañeros,</div><div style="text-align:center;">me retiro.</div><div style="text-align:center;">Vuelo a verte,</div><div style="text-align:center;">dueño mío</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3142-la-burla-del-amor.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poesia de Amor, Enamorados, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 09 Dec 2019 18:49:25 +0100</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-08/1534523452_la-burla-del-amor_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-08/thumbs/1534523452_la-burla-del-amor_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;"> No dudes, hermosa Elvira,</div><div style="text-align:center;">que eres mi bien, mi tesoro,</div><div style="text-align:center;">que te idolatro y adoro;</div><div style="text-align:center;">...porque es la pura mentira.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Ah! lo que estoy padeciendo</div><div style="text-align:center;">no puede ser ponderado,</div><div style="text-align:center;">pues de puro enamorado,</div><div style="text-align:center;">paso las noches... durmiendo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y si tu mirar me avisa</div><div style="text-align:center;">que te ofende mi ternura,</div><div style="text-align:center;">tanto mi dolor me apura</div><div style="text-align:center;">que me echo a morir de... risa.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3152-fuese-lucilio-enhorabuena.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Thu, 04 Jul 2019 22:04:37 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2019-07/1562270720_fuese-lucilio-enhorabuenamundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2019-07/thumbs/1562270720_fuese-lucilio-enhorabuenamundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib"></a></div><div style="text-align:center;"> (Traducción de Horacio, fragmento)</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">...Fuese Lucilio enhorabuena</div><div style="text-align:center;">festivo y elegante, y sus escritos</div><div style="text-align:center;">puliese más que el padre de este nuevo</div><div style="text-align:center;">género de poemas, que la musa</div><div style="text-align:center;">griega nunca tentó, mas él si hubiese</div><div style="text-align:center;">por decreto del cielo florecido</div><div style="text-align:center;">en nuestra edad, a muchos de sus versos</div><div style="text-align:center;">aplicara la lima.</div><br><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3147-adios-campia-hermosa.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Amistad, Poema De Libertad, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Wed, 15 Aug 2018 17:18:43 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-08/1534346325_adios-campia-hermosa_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-08/thumbs/1534346325_adios-campia-hermosa_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a><br></div><div style="text-align:center;"> Adiós campiña hermosa</div><div style="text-align:center;">del olivar ameno,</div><div style="text-align:center;">morada deliciosa</div><div style="text-align:center;">donde feliz viví.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mientras mi pecho anime</div><div style="text-align:center;">el soplo de la vida,</div><div style="text-align:center;">esta alma agradecida</div><div style="text-align:center;">se acordará de ti.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A enfermedad y pena</div><div style="text-align:center;">postrado el cuerpo estaba;</div><div style="text-align:center;">y mi vivir minaba</div><div style="text-align:center;">el tedio del placer.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Vine a tu caro asilo</div><div style="text-align:center;">y respiró tu ambiente;</div><div style="text-align:center;">y al ánimo doliente</div><div style="text-align:center;">sentí la paz volver.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Cuál ignorado hechizo</div><div style="text-align:center;">pudo en mis fibras tanto?</div><div style="text-align:center;">¿Por qué secreto encanto</div><div style="text-align:center;">tan alto bien logré?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Dolores y Agustina,</div><div style="text-align:center;">amable hija y madre,</div><div style="text-align:center;">solicitud tan fina</div><div style="text-align:center;">¿cómo pagar podré?</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3126-mis-deseos.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Verso, Poemas Amoroso, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Tue, 14 Aug 2018 22:46:31 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<p><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-08/1534538216_mundo-poetico.webp" target="_blank"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-08/thumbs/1534538216_mundo-poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></p><div style="text-align:center;">Hoc erat in votis(Latin: Se solicitó)</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¿Sabes, rubia, qué gracia solicito</div><div style="text-align:center;">cuando de ofrendas cubro los altares?</div><div style="text-align:center;">No ricos muebles, no soberbios lares,</div><div style="text-align:center;">ni una mesa que adule al apetito.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">De Aragua a las orillas un distrito</div><div style="text-align:center;">que me tribute fáciles manjares,</div><div style="text-align:center;">do vecino a mis rústicos hogares</div><div style="text-align:center;">entre peñascos corra un arroyito.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Para acogerme en el calor estivo,</div><div style="text-align:center;">que tenga una arboleda también quiero,</div><div style="text-align:center;">do crezca junto al sauce el coco altivo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¡Felice yo si en este albergue muero;</div><div style="text-align:center;">y al exhalar mi aliento fugitivo,</div><div style="text-align:center;">sello en tus labios el adiós postrero!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3203-nibelungos.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Prosa, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 19:32:47 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529947969_nibelungos_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529947969_nibelungos_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Maravillas nos cuentan las canciones,</div><div style="text-align:center;">que la pasada edad gustosa oía;</div><div style="text-align:center;">hazañas de magnánimos varones,</div><div style="text-align:center;">lances de guerra y fiestas de alegría;</div><div style="text-align:center;">quejas de doloridos corazones</div><div style="text-align:center;">venganza atroz y desleal falsía;</div><div style="text-align:center;">escuchad los prodigios que os refiero,</div><div style="text-align:center;">de fe constante y de valor guerrero.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> En la rica Borgoña una doncella</div><div style="text-align:center;">lo de esclarecida estirpe se crïaba;</div><div style="text-align:center;">otra ni tan pulida ni tan bella</div><div style="text-align:center;">no hubo jamás; Crimilde se llamaba.</div><div style="text-align:center;">Creció la niña, y la beldad con ella,</div><div style="text-align:center;">que origen fue de competencia brava</div><div style="text-align:center;">de dolores y lágrimas sin cuento;</div><div style="text-align:center;">y muchos héroes trajo a fin sangriento.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Nacida por decreto soberano</div><div style="text-align:center;">para la dicha y el amor parece.</div><div style="text-align:center;">Nobles jefes aspiran a su mano</div><div style="text-align:center;">y un reino en dote cada cual le ofrece.</div><div style="text-align:center;">Rinde, avasalla a todo pecho humano</div><div style="text-align:center;">la luz que en sus miradas resplandece.</div><div style="text-align:center;">Pudo hacer, repartida con largueza,</div><div style="text-align:center;">muchas bellas mujeres su belleza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Guárdanla tres caudillos de alta fama</div><div style="text-align:center;">Gunter, Gernot, y el de gentil persona</div><div style="text-align:center;">mancebo audaz, que Giselar se llama;</div><div style="text-align:center;">reyes los tres de gente borgoñona.</div><div style="text-align:center;">De sus proezas que la tierra aclama</div><div style="text-align:center;">el merecido lustre los abona.</div><div style="text-align:center;">No hay lengua que los nombres manche o tilde</div><div style="text-align:center;">de aquellos tres hermanos de Crimilde.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cerca del Rin, en Wormes la opulenta,</div><div style="text-align:center;">residen. Y componen su mesnada</div><div style="text-align:center;">caballeros bizarros de gran cuenta,</div><div style="text-align:center;">famosos por la lanza y por la espada.</div><div style="text-align:center;">Víctimas que a catástrofe sangrienta</div><div style="text-align:center;">reservaba una estrella malhadada,</div><div style="text-align:center;">arrebatados por la ciega envidia</div><div style="text-align:center;">de dos mujeres a tremenda lidia.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De los caudillos referidos era</div><div style="text-align:center;">Dancrato, el padre, que en edad temprana</div><div style="text-align:center;">coronó de victorias su bandera,</div><div style="text-align:center;">y Uta, noble mujer, la madre anciana,</div><div style="text-align:center;">que ya vïuda en educar se esmera</div><div style="text-align:center;">la hija querida, aquella flor lozana</div><div style="text-align:center;">que en su albor y frescura matutina</div><div style="text-align:center;">a espantosa tormenta se destina.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Soñó una vez Crimilde que en la mano</div><div style="text-align:center;">llevaba un bello azor, en imprevista</div><div style="text-align:center;">acometida con furor insano</div><div style="text-align:center;">dos águilas lo matan a su vista.</div><div style="text-align:center;">Ve en este sueño un misterioso arcano,</div><div style="text-align:center;">que sin saber la causa, le contrista.</div><div style="text-align:center;">Revélalo a su madre, y la discreta</div><div style="text-align:center;">anciana de este modo lo interpreta:</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> —«El bello azor que has visto en el ensueño</div><div style="text-align:center;">es un noble señor, que será un día</div><div style="text-align:center;">de tu hermosura y tus amores dueño,</div><div style="text-align:center;">y todo tu contento y alegría.</div><div style="text-align:center;">Mas le amenaza un desgraciado empeño,</div><div style="text-align:center;">si no le guarda el cielo, amada mía».</div><div style="text-align:center;">—«¡Noble señor! ¿qué me decís? (contesta</div><div style="text-align:center;">la hermosa niña, tímida y modesta).</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Quiero siempre vivir, madre querida,</div><div style="text-align:center;">sin conocer amores de guerrero.</div><div style="text-align:center;">Pasaré junto a vos toda la vida.</div><div style="text-align:center;">Otra dicha en el mundo no la quiero».</div><div style="text-align:center;">Uta se sonrió: —«No, inadvertida</div><div style="text-align:center;">renuncies lo que ignoras: el primero</div><div style="text-align:center;">de los bienes del mundo es un esposo</div><div style="text-align:center;">gentil, amable, ilustre, valeroso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Dios te ha dado sin tasa la hermosura;</div><div style="text-align:center;">él un esposo digno te depare».</div><div style="text-align:center;">—«¡No!, responde Crimilde, no hay dulzura</div><div style="text-align:center;">que al amor de una madre se equipare,</div><div style="text-align:center;">¿ese estado feliz quién asegura</div><div style="text-align:center;">que un repentino azar no lo acibare?</div><div style="text-align:center;">Muchas veces lo vi, mudado el cielo,</div><div style="text-align:center;">cambiarse de improviso en luto y duelo».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Crimilde así de amar se defendía,</div><div style="text-align:center;">y pasaba la vida dulcemente.</div><div style="text-align:center;">«Hombre no habrá que inquiete el alma mía»,</div><div style="text-align:center;">dice entre sí la virgen inocente.</div><div style="text-align:center;">Pero vendrá, Crimilde, vendrá un día</div><div style="text-align:center;">que pensarás de un modo diferente.</div><div style="text-align:center;">Verás el caballero venturoso</div><div style="text-align:center;">a quien querrás apellidar esposo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y cumplirase la visión oscura</div><div style="text-align:center;">que te explicó tu madre, y derramada</div><div style="text-align:center;">será del bello azor la sangre pura</div><div style="text-align:center;">por tropa infiel en daño tuyo armada.</div><div style="text-align:center;">Ni ya el amor en ti será ternura,</div><div style="text-align:center;">sino furia crüel, desapiadada,</div><div style="text-align:center;">y en recompensa de una vida sola,</div><div style="text-align:center;">miles verás que tu venganza inmola.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cerca de donde el Rin al mar entrega</div><div style="text-align:center;">sus aguas lleva, una ciudad había,</div><div style="text-align:center;">Janten llamada; igual no tuvo el mundo</div><div style="text-align:center;">desde el helado norte al mediodía.</div><div style="text-align:center;">Hijo de Giselinda, y Segismundo,</div><div style="text-align:center;">un infante real allí se cría,</div><div style="text-align:center;">de gran belleza y no menor denuedo.</div><div style="text-align:center;">Los cantares le nombran Sigifredo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Bizarro a maravilla era el infante;</div><div style="text-align:center;">no hubo mancha en su nombre la más leve.</div><div style="text-align:center;">Apenas se le vio de edad bastante</div><div style="text-align:center;">para que el casco y la coraza lleve,</div><div style="text-align:center;">cuando por toda Europa anduvo errante,</div><div style="text-align:center;">dejando larga fama, en tiempo breve,</div><div style="text-align:center;">de tanta empresa y tantos hechos raros,</div><div style="text-align:center;">que arenas uno en mil podré contaros.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Desde la juventud su valentía</div><div style="text-align:center;">era cantada en rústicos loores.</div><div style="text-align:center;">Con la cual su hermosura componía</div><div style="text-align:center;">codiciado blasón de mil amores.</div><div style="text-align:center;">Si era la educación que recibía</div><div style="text-align:center;">solícita en extremo, superiores</div><div style="text-align:center;">fueron en él las naturales prendas;</div><div style="text-align:center;">fértil asunto a historias y leyendas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No bien se muestra en la paterna corte,</div><div style="text-align:center;">admiración a todo el mundo inspira;</div><div style="text-align:center;">y al ver su gentileza y bello porte</div><div style="text-align:center;">más de una dama en su interior suspira.</div><div style="text-align:center;">Pero no hay que temer ciego transporte,</div><div style="text-align:center;">pues dondequiera que los pasos gira,</div><div style="text-align:center;">viejos ayos que enfrenen con cuidado</div><div style="text-align:center;">su juvenil ardor van a su lado.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Así cumple que a bélicas facciones</div><div style="text-align:center;">se forme el alma y el valor se apreste,</div><div style="text-align:center;">y al halago de pérfidas pasiones</div><div style="text-align:center;">el pecho endurecido contrarreste.</div><div style="text-align:center;">Así conquistará nuevas regiones</div><div style="text-align:center;">y tendrá de vasallos larga hueste;</div><div style="text-align:center;">y ya siente bullir marciales bríos.</div><div style="text-align:center;">bajo los cortesanos atavíos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Por este tiempo ordena Sigismundo</div><div style="text-align:center;">que se anuncie en la corte regla fiesta</div><div style="text-align:center;">y se convide a cuantos en el mundo</div><div style="text-align:center;">por noble alcurnia o coronada testa</div><div style="text-align:center;">merecen este honor; campo fecundo</div><div style="text-align:center;">de distinción y gloria.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3202-rudens-o-el-cable-del-navio.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Prosa, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 19:28:34 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2019-12/1577359707_corazon_mundopoetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2019-12/thumbs/1577359707_corazon_mundopoetico.webp" alt="" class="fr-dib"></a><div style="text-align:center;">Rudens O El Cable Del Navio</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">(Traduccion De Plauto)</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">PRÓLOGO</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">ARTURO —En la ciudad celeste de los dioses</div><div style="text-align:center;">conciudadano soy de aquel que mueve</div><div style="text-align:center;">mares y tierras y las gentes todas.</div><div style="text-align:center;">Pues soy, cual veis, la blanca estrella fúlgida,</div><div style="text-align:center;">astro que nace a la debida hora</div><div style="text-align:center;">en cielo y tierra: Arturo me apellidan,</div><div style="text-align:center;">que de noche en el cielo entre los dioses</div><div style="text-align:center;">brillo, y de día entre los hombres ando,</div><div style="text-align:center;">como también acá los otros bajan</div><div style="text-align:center;">lucientes astros, pues aquel que impera</div><div style="text-align:center;">a Dioses y a mortales rey supremo</div><div style="text-align:center;">por partes diferentes nos envía</div><div style="text-align:center;">a observar de los hombres las costumbres,</div><div style="text-align:center;">la fe y piedad, y de qué modo llegue</div><div style="text-align:center;">a la fortuna cada cual; si falsa</div><div style="text-align:center;">litis con falsos testimonios mueva,</div><div style="text-align:center;">o si sus deudas, perjurando niegue;</div><div style="text-align:center;">y de los tales luego el nombre escrito</div><div style="text-align:center;">llevamos al Tonante. Así conoce</div><div style="text-align:center;">al que busca lo malo, o con perjurios</div><div style="text-align:center;">triunfar del adversario solicita</div><div style="text-align:center;">o recabar del juez inicuo fallo</div><div style="text-align:center;">con malas artes. Él lo ya juzgado</div><div style="text-align:center;">juzga de nuevo, y les impone multa</div><div style="text-align:center;">que el valor de la causa que vencieron</div><div style="text-align:center;">excede en mucho. De los buenos lleva</div><div style="text-align:center;">también registro en su estrellado trono,</div><div style="text-align:center;">que no, como el malvado se imagina,</div><div style="text-align:center;">aplaca al Dios con víctimas o dones;</div><div style="text-align:center;">antes el gasto y el trabajo pierde,</div><div style="text-align:center;">porque de las ofrendas del perjuro</div><div style="text-align:center;">no acepta nada Jove, [y a los buenos]</div><div style="text-align:center;">indulgente y benigno oye la súplica.</div><div style="text-align:center;">Parad mientes por tanto a lo que digo</div><div style="text-align:center;">vosotros que, buscáis derechamente</div><div style="text-align:center;">el bien, y vida franca, honrada y pía;</div><div style="text-align:center;">seguid así, y os holgaréis un día.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero decir me cumple a lo que vengo.</div><div style="text-align:center;">Difilo, autor de esta comedia, quiso</div><div style="text-align:center;">que esta ciudad Cirene fuese; y mora</div><div style="text-align:center;">Démones en la misma, en esta granja</div><div style="text-align:center;">que veis a orillas de la mar; anciano</div><div style="text-align:center;">que desterrado vino aquí de Atenas,</div><div style="text-align:center;">hombre de buena pasta. Ni carece</div><div style="text-align:center;">de sus patrios lugares por delito.</div><div style="text-align:center;">Antes, sirviendo a los demás hallose,</div><div style="text-align:center;">perdida en hacer bien hacienda pingüe,</div><div style="text-align:center;">embarazado y empeñado y pobre</div><div style="text-align:center;">de puro liberal... y para colmo</div><div style="text-align:center;">de desgracia, una niña en edad tierna,</div><div style="text-align:center;">hija suya, robáronle piratas,</div><div style="text-align:center;">a quienes un bribón de siete suelas</div><div style="text-align:center;">que habita aquí también, comprola. Un día</div><div style="text-align:center;">que de tañer la flauta</div><div style="text-align:center;">en la vecina escuela</div><div style="text-align:center;">la niña, joven ya, tornaba a casa,</div><div style="text-align:center;">un mozo hubo de verla, compatriota</div><div style="text-align:center;">del dueño de la granja que os he dicho,</div><div style="text-align:center;">Ateniense también, y al mismo punto,</div><div style="text-align:center;">enamorose; ve al rufián; contrata</div><div style="text-align:center;">con él que se la venda como esclava</div><div style="text-align:center;">por treinta minas; diole el joven prenda,</div><div style="text-align:center;">y el trato confirmó con juramento</div><div style="text-align:center;">aquel follón que de la fe jurada</div><div style="text-align:center;">se burla y mofa, y se le da una higa</div><div style="text-align:center;">de lo que más sagrado hay en el mundo.</div><div style="text-align:center;">El caso fue que vino de Agrigento</div><div style="text-align:center;">un viejo igual a él; facineroso</div><div style="text-align:center;">si los hay, fementido y alevoso.</div><div style="text-align:center;">Hospedole el rufián, y como viera</div><div style="text-align:center;">a la doncella, empieza</div><div style="text-align:center;">a ponderar su gracia y gentileza</div><div style="text-align:center;">celebraba asimismo la apostura</div><div style="text-align:center;">de otras mujeres, que el rufián tenía</div><div style="text-align:center;">para su abominable granjería.</div><div style="text-align:center;">Dícele que a Sicilia</div><div style="text-align:center;">se vaya, donde abunda</div><div style="text-align:center;">la juventud alegre y licenciosa</div><div style="text-align:center;">y deja inmenso lucro aquel comercio</div><div style="text-align:center;">de mujercillas, que fortuna grande</div><div style="text-align:center;">había de darle en breve. Persuadiole;</div><div style="text-align:center;">un bajel se fletó secretamente,</div><div style="text-align:center;">y de noche se lleva</div><div style="text-align:center;">todo el ajuar a bordo. Al pobre amante,</div><div style="text-align:center;">dice el rufián que va a cumplir un voto</div><div style="text-align:center;">en el Templo de Venus,</div><div style="text-align:center;">que veis allí, vecino a la ribera</div><div style="text-align:center;">y que después del sacrificio espera</div><div style="text-align:center;">le acompañe a comer. Tras esto vase</div><div style="text-align:center;">furtivamente al mar; el siciliano</div><div style="text-align:center;">y las mujeres y el rufián se embarcan;</div><div style="text-align:center;">se cuenta al joven lo que pasa; al puerto</div><div style="text-align:center;">apresurado corre; a gran distancia</div><div style="text-align:center;">iba la nave ya. Pues yo que miro</div><div style="text-align:center;">que así se van con la infeliz doncella</div><div style="text-align:center;">quise al rufián perder; salvarle a ella.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Bramé tempestüoso;</div><div style="text-align:center;">olas levanté al cielo</div><div style="text-align:center;">altísimas, horrendas; que si suelo</div><div style="text-align:center;">embravecerme en el nacer, más bravo</div><div style="text-align:center;">mi usado giro en occidente acabo.</div><div style="text-align:center;">La nave dio al través; los malandrines</div><div style="text-align:center;">viejo y rufián arroja, que se amparan</div><div style="text-align:center;">de un pelado arrecife;</div><div style="text-align:center;">y la niña al esquife</div><div style="text-align:center;">con otra joven sierva</div><div style="text-align:center;">sobrecogida de pavor se lanza.</div><div style="text-align:center;">Se lanzan temerosas</div><div style="text-align:center;">y a la playa vecina</div><div style="text-align:center;">la alborotada mar las encamina</div><div style="text-align:center;">no lejos de do mora</div><div style="text-align:center;">Démones, de su patria desterrado</div><div style="text-align:center;">como os he dicho ya; cuyo tejado</div><div style="text-align:center;">hizo pedazos esta noche el viento.</div><div style="text-align:center;">Este que sale esclavo es suyo. Al joven</div><div style="text-align:center;">enamorado, que compró la niña</div><div style="text-align:center;">presto veréis; y concluyose el cuento.</div><div style="text-align:center;">Resta que os diga mi palabra extrema:</div><div style="text-align:center;">Vivid, medrad, y el enemigo os tema.</div><br><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3201-el-proscrito-v.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Prosa, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 19:21:31 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-08/1534538216_mundo-poetico.webp" target="_blank"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-08/thumbs/1534538216_mundo-poetico.webp" alt="" class="fr-dib"></a><div style="text-align:center;"> Fragmentos De Una Leyenda</div><br><div style="text-align:center;">Canto V</div><br><div style="text-align:center;">La Derrota De Rancagua</div><br><div style="text-align:center;">«ESPAÑOLES</div><div style="text-align:center;">¡Arma, arma! ¡Guerra, guerra!</div><div style="text-align:center;">...............................................</div><div style="text-align:center;">PIZARRO</div><div style="text-align:center;">¡A ellos, españoles!</div><div style="text-align:center;">ESPAÑOLES</div><div style="text-align:center;"> ¡A ellos!</div><div style="text-align:center;">PIZARRO</div><div style="text-align:center;">Mueran antes que se amparen</div><div style="text-align:center;">de las breñas».</div><div style="text-align:center;">(Calderón)</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Ya la segunda noche se aproxima</div><div style="text-align:center;">de aquel aciago octubre catorceno,</div><div style="text-align:center;">cuya memoria sola pone grima</div><div style="text-align:center;">y sobresalto al corazón chileno.</div><div style="text-align:center;">Obstáculo no queda que reprima,</div><div style="text-align:center;">del Cachapoal en el distrito ameno,</div><div style="text-align:center;">al español, que enardecido vaga,</div><div style="text-align:center;">y de pillaje y muerte se embriaga.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La plaza de Rancagua es el postrero</div><div style="text-align:center;">asilo en que la hueste patrïota</div><div style="text-align:center;">sostiene aún la lucha; no hay sendero</div><div style="text-align:center;">que ofrezca un medio de escapar; se agota</div><div style="text-align:center;">la munición; en torno el crudo ibero</div><div style="text-align:center;">con alharaca horrísona alborota;</div><div style="text-align:center;">y cuanto más resiste, más ofende</div><div style="text-align:center;">el enemigo, y más la lid se enciende.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Es mayor cada instante la matanza</div><div style="text-align:center;">que hace en sus filas el silbante plomo,</div><div style="text-align:center;">y más se estrecha el cerco; y de esperanza</div><div style="text-align:center;">no se divisa ni un lejano asomo.</div><div style="text-align:center;">¿Qué puede allí la espada, ni la lanza,</div><div style="text-align:center;">ni qué el fusil? Cruzó el celeste domo</div><div style="text-align:center;">por vez segunda el sol; la noche oscura</div><div style="text-align:center;">vuelve otra vez y el fiero asalto dura.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Es para el enemigo cada techo</div><div style="text-align:center;">un fuerte desde donde a salvo tira,</div><div style="text-align:center;">mientras desnudo nuestra gente el pecho</div><div style="text-align:center;">presenta, y no descansa, y no respira</div><div style="text-align:center;">sino con pena en el recinto estrecho</div><div style="text-align:center;">a que más concentrada se retira,</div><div style="text-align:center;">bajo el llover de bala, y piedra, y teja</div><div style="text-align:center;">que ya donde moverse no le deja.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Una ventana espesa bocanada</div><div style="text-align:center;">de fuego y humo sin cesar vomita;</div><div style="text-align:center;">en otra la familia desolada</div><div style="text-align:center;">¡favor! ¡favor! a sus amigos grita;</div><div style="text-align:center;">y cada bocacalle está enjambrada</div><div style="text-align:center;">de soldadesca vándala maldita</div><div style="text-align:center;">que cierra las salidas de la plaza</div><div style="text-align:center;">y a los nuestros de lejos amenaza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Como la artillería su baluarte</div><div style="text-align:center;">de débiles adobes aportilla,</div><div style="text-align:center;">las filas enemigas rompe y parte</div><div style="text-align:center;">a gran correr la intrépida cuadrilla.</div><div style="text-align:center;">Víctimas de sus iras a una parte</div><div style="text-align:center;">y otra dejando va, que es maravilla;</div><div style="text-align:center;">pincha, taja, derriba y atropella;</div><div style="text-align:center;">marcan sangre y cadáveres su huella.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Iba entre los infantes (que una bala</div><div style="text-align:center;">pudo descabalgarle en la refriega),</div><div style="text-align:center;">el joven capitán Emilio Ayala,</div><div style="text-align:center;">que a varonil edad apenas llega,</div><div style="text-align:center;">y por su talle y apostura y gala,</div><div style="text-align:center;">y por el ardimiento con que juega</div><div style="text-align:center;">la espada, y por el aire altivo y franco,</div><div style="text-align:center;">de la enemiga furia se hizo el blanco.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sobrino fue de aquel don Agapito</div><div style="text-align:center;">tantas veces mentado en mi leyenda;</div><div style="text-align:center;">y sobrino mimado y favorito,</div><div style="text-align:center;">y presunto heredero de la hacienda.</div><div style="text-align:center;">Bravo, arrestado. Aún era tiernecito</div><div style="text-align:center;">cuando lanzar un potro a toda rienda</div><div style="text-align:center;">y enlazar un novillo en el rodeo</div><div style="text-align:center;">era su pasatiempo y su recreo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Patriota, no se diga. Ni pudiera</div><div style="text-align:center;">no serlo el que educado por su tío</div><div style="text-align:center;">fue, desde la infeliz temprana era</div><div style="text-align:center;">de guerra incauta y de inexperto brío,</div><div style="text-align:center;">soldado de la patria. Su primera</div><div style="text-align:center;">milicia vieron Maule y Biobío;</div><div style="text-align:center;">y si su nombre a Chile enorgullece</div><div style="text-align:center;">y España lo maldice, lo merece.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Iba, pues, como digo, en la valiente</div><div style="text-align:center;">tropa; en el centro alguna vez oculto,</div><div style="text-align:center;">cuando le carga demasiada gente</div><div style="text-align:center;">del enemigo, por pescarle el bulto;</div><div style="text-align:center;">ora lidiando valerosamente</div><div style="text-align:center;">donde es mayor la gresca y el tumulto;</div><div style="text-align:center;">y ora asaltando súbito al que observa</div><div style="text-align:center;">más desapercibido en la caterva.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Estaba tan mezclada la española</div><div style="text-align:center;">con la chilena gente, que no puede</div><div style="text-align:center;">usar el enemigo la pistola</div><div style="text-align:center;">ni la escopeta; y el terreno cede</div><div style="text-align:center;">mal de su grado si se empeña sola</div><div style="text-align:center;">el arma blanca, en que el patriota excede,</div><div style="text-align:center;">y con ventaja lidia indisputable,</div><div style="text-align:center;">ora puñal esgrima, espada o sable.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero es forzoso ahora hincar la espuela</div><div style="text-align:center;">antes que la restante fuerza hispana</div><div style="text-align:center;">al sitio acuda; Ossorio mismo vuela</div><div style="text-align:center;">al frente de la tropa veterana</div><div style="text-align:center;">a que en los casos de importancia apela;</div><div style="text-align:center;">pero su diligencia ha sido vana;</div><div style="text-align:center;">distantes van los nuestros, y lejano</div><div style="text-align:center;">se oye el casco veloz pulsar el llano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Emilio se quedó corto, ya sea</div><div style="text-align:center;">que le embarace el enemigo el paso,</div><div style="text-align:center;">o que alejarse a los demás no vea</div><div style="text-align:center;">(pues ya oscuro el crepúsculo, un escaso</div><div style="text-align:center;">destello arroja), o que en parcial pelea</div><div style="text-align:center;">enardecido en medio del fracaso</div><div style="text-align:center;">y confusión, su propio riesgo olvide,</div><div style="text-align:center;">y (lo que nunca suele), se descuide.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Le encuentran solo; y a correr aprieta;</div><div style="text-align:center;">y le siguen tres vándalos a una.</div><div style="text-align:center;">Llevaba el de adelante una escopeta</div><div style="text-align:center;">(el habérsele roto fue fortuna</div><div style="text-align:center;">en anterior acción la bayoneta);</div><div style="text-align:center;">y a la distancia alzándola oportuna,</div><div style="text-align:center;">de descargar un fiero golpe trata</div><div style="text-align:center;">al mozo en el testuz con la culata.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «De ésta, le dice, a Satanás te mando,</div><div style="text-align:center;">miserable insurgente». Esquiva el viento</div><div style="text-align:center;">la culata terrífica silbando;</div><div style="text-align:center;">mas su baladronada fue un acento</div><div style="text-align:center;">de aviso y salvación. El joven, dando</div><div style="text-align:center;">media vuelta con ágil movimiento,</div><div style="text-align:center;">huye el bulto, y al godo que le hostiga</div><div style="text-align:center;">mete un palmo de acero en la barriga.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Maldiciones vomita el fusilero;</div><div style="text-align:center;">y puestas ambas palmas en la herida,</div><div style="text-align:center;">dice con quebrantada voz: «Me muero...</div><div style="text-align:center;">A manos de un traidor, pierdo la vida...</div><div style="text-align:center;">¡Camaradas, venganza!...» Al compañero</div><div style="text-align:center;">como los otros dos de la partida</div><div style="text-align:center;">vieran caer, a darle van auxilio;</div><div style="text-align:center;">así logró ponerse en cobro Emilio.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Toda Rancagua en tanto era despojo</div><div style="text-align:center;">del español, que tala, rompe y quema</div><div style="text-align:center;">sólo por contentar su ciego enojo</div><div style="text-align:center;">en el dolor y en la miseria extrema.</div><div style="text-align:center;">Lo mismo insulta en su brutal arrojo</div><div style="text-align:center;">al rico, al pobre, a la deidad suprema;</div><div style="text-align:center;">quiere dejar de su venganza ejemplo</div><div style="text-align:center;">en la calle, en el rancho, hasta en el templo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mirad los que dudáis si el hombre es fiera,</div><div style="text-align:center;">una ciudad que hostil espada doma;</div><div style="text-align:center;">no importa qué uniforme o qué bandera</div><div style="text-align:center;">o qué divisa el enemigo toma.</div><div style="text-align:center;">Guardia imperial, soldado talavera,</div><div style="text-align:center;">sectario de Moisés o de Mahoma,</div><div style="text-align:center;">iniciado en la fe por el bautismo</div><div style="text-align:center;">o la circuncisión, todo es lo mismo.</div><div style="text-align:center;">Con los lamentos de la triste gente</div><div style="text-align:center;">miradle cuál se exalta y se alboroza,</div><div style="text-align:center;">y cuál por la delicia solamente</div><div style="text-align:center;">de herir y destrozar, hiere y destroza;</div><div style="text-align:center;">y cómo, salpicado hasta la frente</div><div style="text-align:center;">de sangre, en verla derramar se goza,</div><div style="text-align:center;">y con qué risa endemoniada espía</div><div style="text-align:center;">los visajes de la última agonía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Devoto campeón de un rey devoto,</div><div style="text-align:center;">vedle del templo hacer taberna obscena,</div><div style="text-align:center;">do la blasfemia, el desalmado voto,</div><div style="text-align:center;">y su habitual interjección resuena,</div><div style="text-align:center;">do roba y pilla, y todo freno roto,</div><div style="text-align:center;">con los sagrados vasos bebe y cena,</div><div style="text-align:center;">y ni a la madre de su Dios perdona</div><div style="text-align:center;">arrancando a sus sienes la corona.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Lámpara fiel que ante los santos bultos</div><div style="text-align:center;">ardes perenne! cuenta lo que viste:</div><div style="text-align:center;">las abominaciones, los insultos,</div><div style="text-align:center;">los sacrilegios de esta noche triste;</div><div style="text-align:center;">los arrastrados párvulos y adultos,</div><div style="text-align:center;">y la ultrajada virgen que resiste</div><div style="text-align:center;">asida del altar, y opone en vano</div><div style="text-align:center;">lloroso ruego al forzador villano,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas con sus hechos harta ya es la fama.</div><div style="text-align:center;">Fatiga este «destello peregrino</div><div style="text-align:center;">de antorcha celestial», como él se llama;</div><div style="text-align:center;">esta de lo infernal y lo divino,</div><div style="text-align:center;">según yo pienso, equívoca amalgama,</div><div style="text-align:center;">en quien la rienda, el arte, el culto y fino</div><div style="text-align:center;">vivir social, palía sí, no enfrena</div><div style="text-align:center;">el instinto del tigre y de la hiena.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Volvamos, pues, al capitán, que sigue</div><div style="text-align:center;">corriendo a gran correr por la llanura;</div><div style="text-align:center;">y aunque español ninguno le persigue,</div><div style="text-align:center;">y ya la noche va cerrando oscura,</div><div style="text-align:center;">teme topar con alguien que le obligue</div><div style="text-align:center;">a hacer alto; y por donde la espesura</div><div style="text-align:center;">de las cercas su fuga patrocina,</div><div style="text-align:center;">diligente y solícito camina.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Oye en tanto a distancia el gran lamento</div><div style="text-align:center;">de los vencidos y la horrible gresca</div><div style="text-align:center;">de que en torpes orgías hinche el viento</div><div style="text-align:center;">la mal disciplinada soldadesca.</div><div style="text-align:center;">De Viva el rey al repetido acento,</div><div style="text-align:center;">volviendo el rostro Emilio, una grotesca</div><div style="text-align:center;">y lastimosa escena ve a la triste</div><div style="text-align:center;">lumbre de que Rancagua se reviste.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Partidas de soldados y ofíciales,</div><div style="text-align:center;">desmandadas mujeres, niños, viejos,</div><div style="text-align:center;">vagan por los confusos arrabales</div><div style="text-align:center;">entre humo y sombra y cárdenos reflejos.</div><div style="text-align:center;">Negra visión de estancias infernales</div><div style="text-align:center;">a la vista parece desde lejos,</div><div style="text-align:center;">en que tropa de diablos turbulenta</div><div style="text-align:center;">a las míseras almas atormenta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero ¿qué nuevo incendio se levanta?</div><div style="text-align:center;">¿qué coro doloroso de alaridos</div><div style="text-align:center;">hace al mancebo suspender la planta</div><div style="text-align:center;">y dirigir atento los oídos?</div><div style="text-align:center;">Altas llamas devoran (Virgen santa,</div><div style="text-align:center;">¡qué horror!) el hospital de los heridos.</div><div style="text-align:center;">Claman ¡piedad! ¡piedad! Y les contesta</div><div style="text-align:center;">algazara feroz de burla y fiesta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Vio la siguiente luz de la mañana</div><div style="text-align:center;">las manos, por el fuego ennegrecidas,</div><div style="text-align:center;">a las rejas aún, de la ventana,</div><div style="text-align:center;">como en la lucha de la muerte, asidas;</div><div style="text-align:center;">y de cuajada sangre americana</div><div style="text-align:center;">pavimentos, paredes, vio teñidas,</div><div style="text-align:center;">y de perros y buitres los insultos</div><div style="text-align:center;">a destrozados cuerpos insepultos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Jura venganza Ayala, y su carrera</div><div style="text-align:center;">dirige a cierto rancho conocido,</div><div style="text-align:center;">do habilitarse de un caballo espera</div><div style="text-align:center;">y mudar de sombrero y de vestido.</div><div style="text-align:center;">Tras un torcido tronco de alta higuera</div><div style="text-align:center;">acecha la ocasión, cuando oye el ruido</div><div style="text-align:center;">de trotadores cascos, que veloces</div><div style="text-align:center;">pulsan el llano, y de mezcladas voces.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Este, dice una voz, es el camino</div><div style="text-align:center;">que se le vio tomar»... «Paren ustedes,</div><div style="text-align:center;">dice otra voz, en tanto que examino</div><div style="text-align:center;">si le ocultan acaso estas paredes».</div><div style="text-align:center;">Toca a la puerta. Un viejo campesino</div><div style="text-align:center;">sale. «¿Qué necesitan sus mercedes?»,</div><div style="text-align:center;">pregunta, temeroso. «Escucha, ¡infame!</div><div style="text-align:center;">Si no quieres que toda se derrame</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Esa vil sangre al filo de mi acero,</div><div style="text-align:center;">entrégame al malvado que se esconde</div><div style="text-align:center;">por estos andurriales». «Caballero,</div><div style="text-align:center;">protesto y juro, el viejo le responde,</div><div style="text-align:center;">que a nadie he visto». «¡Mientes, marrullero;</div><div style="text-align:center;">le tienes escondido!» «Pero ¿dónde?</div><div style="text-align:center;">Si no merezco yo que se me crea,</div><div style="text-align:center;">pase adelante su merced, y vea».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Era el que hablaba un cabo veterano</div><div style="text-align:center;">que muestra por el habla y continente</div><div style="text-align:center;">haber cargado un poco más la mano,</div><div style="text-align:center;">que lo que fuera justo, al aguardiente.</div><div style="text-align:center;">Nada dice que el ajo castellano</div><div style="text-align:center;">con fuerza peculiar no condimente;</div><div style="text-align:center;">zafio además, amigo de bureo,</div><div style="text-align:center;">patiestevado, y como un mico feo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Desmonta, pues, y al viejo el insolente</div><div style="text-align:center;">aparta de un tirón, y entra a la choza,</div><div style="text-align:center;">do con el viejo habitan solamente</div><div style="text-align:center;">una anciana mujer y una hija moza,</div><div style="text-align:center;">la cual, entrando el cabo de repente,</div><div style="text-align:center;">con una tosca manta se reboza;</div><div style="text-align:center;">pero no es hombre el cabo que se empacha,</div><div style="text-align:center;">porque se le reboce una muchacha.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El cabo, que la ve, se le aficiona,</div><div style="text-align:center;">que era la chica, a la verdad, no mala,</div><div style="text-align:center;">y como con los humos de la mona</div><div style="text-align:center;">de un pensamiento en otro se resbala,</div><div style="text-align:center;">su primero propósito abandona</div><div style="text-align:center;">de perseguir al capitán Ayala,</div><div style="text-align:center;">que atisba lo que pasa no sin miedo,</div><div style="text-align:center;">y en su escondrijo se mantiene quedo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El cabo, que al placer de la conquista</div><div style="text-align:center;">nueva se entrega todo, a rato breve</div><div style="text-align:center;">sale dando traspiés, torva la vista,</div><div style="text-align:center;">y en mal formada voz, que a risa mueve:</div><div style="text-align:center;">«Una o dos leguas más seguid la pista</div><div style="text-align:center;">de ese traidor, que Lucifer se lleve</div><div style="text-align:center;">(dice), la seña, Tarragona; el santo,</div><div style="text-align:center;">San Ildefonso; aquí os aguardo en tanto».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Los otros corren; él se queda, y junta</div><div style="text-align:center;">la débil puertecilla del tugurio;</div><div style="text-align:center;">y nuestro Ayala, que un desmán barrunta</div><div style="text-align:center;">(pues no le pareció de buen augurio</div><div style="text-align:center;">quedara el cabo), andando va en la punta</div><div style="text-align:center;">de los pies hacia el rancho; y al murmurio</div><div style="text-align:center;">de la conversación, que atento escucha,</div><div style="text-align:center;">oye un rumor surgir como de lucha.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Voces, lloros y gritos oyó luego,</div><div style="text-align:center;">y reputando ya por cosa cierta</div><div style="text-align:center;">lo que temía, arrebatado y ciego</div><div style="text-align:center;">a tierra echó de un puntapié la puerta.</div><div style="text-align:center;">Un salto da, y al mísero gallego,</div><div style="text-align:center;">que estupefacto y con la boca abierta</div><div style="text-align:center;">quedó del susto, asiendo de la gola,</div><div style="text-align:center;">«A Chile —dice— este puñal te inmola.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Pídele a Dios misericordia, y muere!»</div><div style="text-align:center;">«¡Perdón, mi capitán! —exclama el triste</div><div style="text-align:center;">cabo, atajando el brazo que le hiere—.</div><div style="text-align:center;">¡Perdón a un infeliz que no resiste!</div><div style="text-align:center;">¡Piedad!» «Piedad de mí ninguna espere</div><div style="text-align:center;">un español, un monstruo. ¿La tuviste</div><div style="text-align:center;">de la mujer que deshonrabas?» «¡Toma!</div><div style="text-align:center;">¿No vio usted, capitán, que era una broma?»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¿Te burlas, miserable?» «Nada de eso;</div><div style="text-align:center;">pero vamos al caso. Usted me mata.</div><div style="text-align:center;">Muy bien... Los otros vuelven... Llevan preso</div><div style="text-align:center;">a este infeliz, y usted, usted que trata</div><div style="text-align:center;">de protegerle, es quien, por un exceso</div><div style="text-align:center;">de protección, le aprieta la corbata...</div><div style="text-align:center;">No, no se enfade usted... Por mí, me allano</div><div style="text-align:center;">a perecer... pero este pobre anciano...</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »A más, usted la causa americana</div><div style="text-align:center;">defiende, y la de Chile... Santo y bueno.</div><div style="text-align:center;">Lo mismo hiciera, y de muy buena gana,</div><div style="text-align:center;">el hijo de mi madre, a ser chileno.</div><div style="text-align:center;">Pero ¿qué quiere usted? Nací en Trïana;</div><div style="text-align:center;">soy, como acá se dice, sarraceno;</div><div style="text-align:center;">y no hago más que usted, si se examina,</div><div style="text-align:center;">en arrimar la brasa a mi sardina.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Déjeme usted, y a respetar me obligo».</div><div style="text-align:center;">«Silencio, charlatán; y si es que en algo</div><div style="text-align:center;">aprecias el pellejo, ven conmigo».</div><div style="text-align:center;">«Pero ¿a dónde, por Dios, señor hidalgo?»</div><div style="text-align:center;">«¡Monta!» «¿Con qué me voy?» «Que montes digo;</div><div style="text-align:center;">la grupa tomaré». «Solo, cabalgo</div><div style="text-align:center;">mucho mejor». «O monta, o muere». «Monto».</div><div style="text-align:center;">«¡Hacia la cordillera, y pronto, pronto!»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Iban los dos corriendo a toda brida.</div><div style="text-align:center;">El cabo a veces charla, a veces reza,</div><div style="text-align:center;">a veces canta, a veces voz perdida</div><div style="text-align:center;">exhala; y ya dormita, ya bosteza;</div><div style="text-align:center;">el viento, el aire, la veloz corrida</div><div style="text-align:center;">le fueron despejando la cabeza.</div><div style="text-align:center;">Rayó la aurora, y no distante un ancho</div><div style="text-align:center;">río aparece; allende el río, un rancho.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Atraviesan; descansan; se despoja</div><div style="text-align:center;">de su uniforme Ayala; y un sombrero</div><div style="text-align:center;">de paja y una manta azul y roja</div><div style="text-align:center;">torna para seguir su derrotero.</div><div style="text-align:center;">Decir qué rumbo lleva y dónde aloja</div><div style="text-align:center;">con el involuntario compañero,</div><div style="text-align:center;">prolijo cuento y fastidioso fuera;</div><div style="text-align:center;">pero pasan, por fin, la cordillera;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> la cordillera yerma, no cual antes,</div><div style="text-align:center;">de silenciosa paz vasto distrito,</div><div style="text-align:center;">que sólo el pie de raros caminantes,</div><div style="text-align:center;">o del cóndor rapaz turbaba el grito,</div><div style="text-align:center;">o el de las tempestades resonantes</div><div style="text-align:center;">que hacen vibrar sus lomos de granito;</div><div style="text-align:center;">sino cruzada entre bullicio hirviente</div><div style="text-align:center;">por luengas filas de apiñada gente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Por cada cima, y cada valle, y cuesta</div><div style="text-align:center;">la multitud apresurada huía,</div><div style="text-align:center;">cual suele verse en una insigne fiesta</div><div style="text-align:center;">la calle principal que al templo guía;</div><div style="text-align:center;">mas lo que en la expresión se manifiesta</div><div style="text-align:center;">de los semblantes ¡ay! no es alegría,</div><div style="text-align:center;">sino aflicción, y las que esparce al viento</div><div style="text-align:center;">son voces de plegaria y de lamento.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Corren hombres, mujeres, chicos, grandes,</div><div style="text-align:center;">unos tras otros en continuas olas,</div><div style="text-align:center;">y los páramos cubren de los Andes,</div><div style="text-align:center;">huyendo de las iras españolas;</div><div style="text-align:center;">pues de que tu rigor, España, ablandes</div><div style="text-align:center;">no hay esperanza, y donde tú tremolas</div><div style="text-align:center;">tus odiados castillos y leones</div><div style="text-align:center;">hiela servil terror los corazones.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Ah! ¡cuánto pie lastiman delicado</div><div style="text-align:center;">la roca dura, y de la intensa nieve</div><div style="text-align:center;">el valladar antes de tiempo hollado!</div><div style="text-align:center;">Y al patrio suelo que en paisaje breve</div><div style="text-align:center;">se les presenta ahora ataviado</div><div style="text-align:center;">de lustrosa verdura y de la leve</div><div style="text-align:center;">túnica de la niebla, ¡cuánta muda</div><div style="text-align:center;">despedida de lágrimas saluda!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La paz de los sepulcros y el letargo</div><div style="text-align:center;">¿aceptarán de la opresión de España?</div><div style="text-align:center;">Primero mendigar el pan amargo</div><div style="text-align:center;">del emigrado, el pan de gente extraña,</div><div style="text-align:center;">y el agrio cáliz de esperanza largo,</div><div style="text-align:center;">que con befa crüel Fortuna engaña,</div><div style="text-align:center;">tornando en triste y espantosa vela</div><div style="text-align:center;">cada soñar que al infeliz consuela.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero no a ti prolijo duelo aguarda,</div><div style="text-align:center;">destronada Sïón, que a Iberia quita</div><div style="text-align:center;">de su tutela infiel la dura guarda</div><div style="text-align:center;">tremenda ley en bronce eterno escrita.</div><div style="text-align:center;">Sueña ella que su espada la retarda.</div><div style="text-align:center;">¡Vano error! en el vidrio que limita</div><div style="text-align:center;">la duración que el cielo da a tus penas</div><div style="text-align:center;">se ciernen ya las últimas arenas.</div><br><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3200-el-proscrito-iv.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Prosa, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 19:19:27 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<p><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-08/1534538216_mundo-poetico.webp" target="_blank"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-08/thumbs/1534538216_mundo-poetico.webp" alt="" class="fr-dib"></a></p><div style="text-align:center;"> Fragmentos De Una Leyenda</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Canto IV</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">El Proscrito</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">«I woke. —Where was I? —Do I see</div><div style="text-align:center;">a human face look down on me?</div><div style="text-align:center;">And doth a roof above me close?</div><div style="text-align:center;">Do these limbs on a couch repose?</div><div style="text-align:center;">Is this a chamber where I lie?</div><div style="text-align:center;">And is it mortal yon bright eye,</div><div style="text-align:center;">that watches me with sentle glance?</div><div style="text-align:center;"> I closed my own again once more,</div><div style="text-align:center;">as doubtful that the former trance</div><div style="text-align:center;"> could not as yet be o'er.</div><div style="text-align:center;">A slender girl, long-hair'd, and tall,</div><div style="text-align:center;">sate watching by the cottage wall;</div><div style="text-align:center;">the sparkle of her eye I caught,</div><div style="text-align:center;">even with my first return of thought;</div><div style="text-align:center;">for ever and anon she threw</div><div style="text-align:center;"> a prying, prying glance on me</div><div style="text-align:center;">with her black eyes so wild and free:</div><div style="text-align:center;">I gazed, and gazed, until I knew</div><div style="text-align:center;"> no vision it could be, —</div><div style="text-align:center;">but that I lived, and was released</div><div style="text-align:center;">from adding to the vultures feast».</div><div style="text-align:center;">(Byron)</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El día en los tejados centellea,</div><div style="text-align:center;">y ya la Isabelita al campo baja;</div><div style="text-align:center;">el aura que los árboles orea</div><div style="text-align:center;">húmedos de rocío la agasaja;</div><div style="text-align:center;">y el velo de sutil cendal ondea,</div><div style="text-align:center;">que del sombrero rústico de paja</div><div style="text-align:center;">cuelga; débil defensa al aire crudo,</div><div style="text-align:center;">al sol, al polvo, al punzador zancudo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Un vestido de blanca muselina</div><div style="text-align:center;">lleva, con franjas negras en la falda,</div><div style="text-align:center;">un cinto negro y negra mantellina,</div><div style="text-align:center;">que le cobija la nevada espalda;</div><div style="text-align:center;">y en la diestra, una bolsa de extrafina</div><div style="text-align:center;">sarga, do al catecismo de Ripalda</div><div style="text-align:center;">acompaña el salterio en castellano,</div><div style="text-align:center;">y un pañuelo bordado de su mano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Lleva también allí plata menuda,</div><div style="text-align:center;">que suele repartir de choza en choza;</div><div style="text-align:center;">donde el huérfano vive o la vïuda,</div><div style="text-align:center;">o el infeliz que de la luz no goza,</div><div style="text-align:center;">o la indigente madre, a quien, desnuda,</div><div style="text-align:center;">tierna familia en derredor retoza,</div><div style="text-align:center;">o el que, fingiendo mano o pierna gafa,</div><div style="text-align:center;">a la sencilla caridad estafa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Iba por los senderos caminando</div><div style="text-align:center;">de la chacra, a sus ojos un imperio</div><div style="text-align:center;">de que ella es reina ahora; suspirando</div><div style="text-align:center;">recuerda alguna vez el cautiverio</div><div style="text-align:center;">que la amenaza; lee de cuando en cuando</div><div style="text-align:center;">una página o dos en el salterio;</div><div style="text-align:center;">pero hay un pensamiento, hay una idea</div><div style="text-align:center;">que a las demás apaga y señorea.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¡Aquel proscrito! ¿Quién será? Pariente</div><div style="text-align:center;">sin duda del señor don Agapito.</div><div style="text-align:center;">¿Quién otro pudo entrar tan libremente?</div><div style="text-align:center;">¿Quién alojarse aquí? Mas ¿qué delito</div><div style="text-align:center;">el suyo puede ser, que de la gente</div><div style="text-align:center;">se oculta así? ¡Tan joven! ¿Y proscrito?</div><div style="text-align:center;">¿Y si le viera alguno o le prendiera,</div><div style="text-align:center;">y yo ocasión a su desgracia diera?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Una madre, una esposa lloraría</div><div style="text-align:center;">por mi causa... ¡Gran Dios! ¡Qué triste idea!</div><div style="text-align:center;">Pero ha escapado. Le amanece el día</div><div style="text-align:center;">lejos, muy lejos. Y que en una aldea</div><div style="text-align:center;">favor le falte, ayuda y simpatía</div><div style="text-align:center;">no seré yo tan simple que lo crea.</div><div style="text-align:center;">¿Quién le tuvo el caballo tan a mano?</div><div style="text-align:center;">Forzoso es que haya en esto algún arcano».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Silogizando así la niña hermosa</div><div style="text-align:center;">anda, sin sospechar que silogiza</div><div style="text-align:center;">(como monsieur Jourdain hablaba prosa),</div><div style="text-align:center;">cuando de un rancho o seto que tapiza</div><div style="text-align:center;">florida enredadera, entre frondosa</div><div style="text-align:center;">estancia de frutales y hortaliza,</div><div style="text-align:center;">apresurado sale un inquilino,</div><div style="text-align:center;">que viene a detenerla en el camino.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Everaldo se llama; justamente</div><div style="text-align:center;">aquel que al perro extraño, como dije,</div><div style="text-align:center;">echó mano la noche precedente;</div><div style="text-align:center;">y estas dolientes voces le dirige</div><div style="text-align:center;">con aire misterioso: «Un accidente</div><div style="text-align:center;">fatal, una desgracia que me aflige</div><div style="text-align:center;">sobre manera..» «¡Acaba! ¿qué hay de nuevo?»</div><div style="text-align:center;">«¡Ah, señorita! casi no me atrevo</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »A referirlo a su merced... ¡Qué nueva</div><div style="text-align:center;">para el pobre patrón!» «¿Qué ha sucedido?»</div><div style="text-align:center;">¡Cómo lo va a sentir! Es una prueba</div><div style="text-align:center;">terrible... Desangrado, mal herido...»</div><div style="text-align:center;">«¿Quién?» «Y no me permite que me mueva</div><div style="text-align:center;">a dar noticia a nadie... Y sin sentido</div><div style="text-align:center;">está ya». «¿Pero ¿quién?» «El señorito,</div><div style="text-align:center;">sobrino del señor don Agapito».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Como estatua quedó de inmóvil hielo</div><div style="text-align:center;">Isabel con el susto, y sólo exclama:</div><div style="text-align:center;">«Virgen sagrada, a tu socorro apelo»;</div><div style="text-align:center;">mas recobrada luego: «Corre, llama</div><div style="text-align:center;">Pero no llames... Voy a verle... El cielo</div><div style="text-align:center;">me dé valor». Entrando, va a la cama,</div><div style="text-align:center;">y en ella ve un objeto que la llena</div><div style="text-align:center;">de inexplicable turbación y pena.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El mancebo yacía sobre un lecho</div><div style="text-align:center;">de pellones. Dormido se diría,</div><div style="text-align:center;">si aquel semblante pálido, deshecho,</div><div style="text-align:center;">y los lánguidos párpados que abría,</div><div style="text-align:center;">como para buscar la luz, y el pecho</div><div style="text-align:center;">que alza y baja en difícil agonía,</div><div style="text-align:center;">y una cárdena sien que sangre vierte</div><div style="text-align:center;">no anunciara el desmayo de la muerte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Y qué inmatura! Errar no pienso un año</div><div style="text-align:center;">si dos o tres le añado a la veintena.</div><div style="text-align:center;">Cuerpo gentil, de regular tamaño;</div><div style="text-align:center;">cándido el pecho, si la faz morena;</div><div style="text-align:center;">cabello crespo y de color castaño;</div><div style="text-align:center;">facciones lindas, expresión serena</div><div style="text-align:center;">en el dolor; como el cincel exprime</div><div style="text-align:center;">alado genio que en la tumba gime.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Herido está de dos o tres sablazos</div><div style="text-align:center;">(a más de aquella herida de la frente)</div><div style="text-align:center;">en el desnudo pecho y en los brazos;</div><div style="text-align:center;">y de la sangre obstruye la corriente</div><div style="text-align:center;">la banda y la camisa hechas pedazos;</div><div style="text-align:center;">vendajes puestos ruda y toscamente</div><div style="text-align:center;">por Everaldo, en que se estanca apenas</div><div style="text-align:center;">el rojo humor de las abiertas venas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sírvele de almohada una armadura</div><div style="text-align:center;">de silla de montar que le lastima,</div><div style="text-align:center;">aunque se la hace un poco menos dura</div><div style="text-align:center;">el lanudo vellón que tiene encima.</div><div style="text-align:center;">Cerca la daga está; la empuñadura</div><div style="text-align:center;">ensangrentada toda, que da grima.</div><div style="text-align:center;">Lleva sobre el calzón bota de campo,</div><div style="text-align:center;">y echado está a los pies su fiel Melampo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Lo que pasa en el alma de Isabela</div><div style="text-align:center;">no sé decir: enajenada, absorta</div><div style="text-align:center;">parece en el semblante, y como lela.</div><div style="text-align:center;">Pero esta suspensión ha sido corta.</div><div style="text-align:center;">Al pañizuelo de la bolsa apela;</div><div style="text-align:center;">saca las tijerillas y lo corta</div><div style="text-align:center;">en pedazos, y en parte lo deshila,</div><div style="text-align:center;">para atajar la sangre que destila.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Descubre cada herida con su fino</div><div style="text-align:center;">y delicado tiento; en ellas fija</div><div style="text-align:center;">una porción del deshilado lino;</div><div style="text-align:center;">luego con los pedazos las cobija</div><div style="text-align:center;">del pañizuelo; luego el purpurino</div><div style="text-align:center;">rastro de sangre con la más prolija</div><div style="text-align:center;">atención limpia, lava; y a Everaldo</div><div style="text-align:center;">preparar manda prontamente un caldo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Un caldo es mal sonante en poesía;</div><div style="text-align:center;">pero la exactitud es lo primero.</div><div style="text-align:center;">Suena mejor sin duda la ambrosía;</div><div style="text-align:center;">mas no se encuentra con ningún dinero.</div><div style="text-align:center;">Ría la sombra de Hermosilla, ría;</div><div style="text-align:center;">llámeme chabacano y chapucero;</div><div style="text-align:center;">veraz historia escribo; soy heraldo</div><div style="text-align:center;">de la verdad. Volvamos, pues, al caldo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El caldo estaba pronto. Una escudilla</div><div style="text-align:center;">en que servirlo se echa sólo menos,</div><div style="text-align:center;">cosa que se hallará por maravilla</div><div style="text-align:center;">en ranchos perüanos o chilenos,</div><div style="text-align:center;">mas a falta de ajuar y de vajilla</div><div style="text-align:center;">fraternalmente acude a los ajenos</div><div style="text-align:center;">el que los necesita; caso extraño</div><div style="text-align:center;">que no ocurre dos veces en el año.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A buscar, pues, un plato y una taza</div><div style="text-align:center;">y una cuchara sale el inquilino,</div><div style="text-align:center;">y al mismo tiempo es fuerza se dé traza</div><div style="text-align:center;">de que no sepa amigo ni vecino</div><div style="text-align:center;">para qué son. A su salida enlaza</div><div style="text-align:center;">la puerta, que es el modo campesino</div><div style="text-align:center;">de echarle llave; y mientras tanto vela</div><div style="text-align:center;">al herido la joven Isabela.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No estaba el rancho enteramente oscuro:</div><div style="text-align:center;">la luz del sol por cien troneras brilla</div><div style="text-align:center;">del techo humilde y del informe muro,</div><div style="text-align:center;">de secas ramas fábrica sencilla.</div><div style="text-align:center;">No hay más asiento allí que el suelo puro.</div><div style="text-align:center;">Isabel, fatigada, se arrodilla</div><div style="text-align:center;">junto a la pobre cama, y de hito en hito</div><div style="text-align:center;">mira el pálido rostro del proscrito.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Inocente y piadosa, no le ocurre</div><div style="text-align:center;">que la modestia femenil condene</div><div style="text-align:center;">su tierna compasión; antes discurre</div><div style="text-align:center;">que ella la culpa en cierto modo tiene</div><div style="text-align:center;">de la desgracia, y que en pecado incurre,</div><div style="text-align:center;">y a la naturaleza contraviene,</div><div style="text-align:center;">no socorriendo a un pobre moribundo,</div><div style="text-align:center;">que no tiene otro amparo en este mundo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sabe ya que es un hombre a quien persigue</div><div style="text-align:center;">inexorable la venganza humana;</div><div style="text-align:center;">que no hay hogar paterno a que se abrigue;</div><div style="text-align:center;">ni que a la misma caridad cristiana</div><div style="text-align:center;">puede invocar, temiendo la castigue</div><div style="text-align:center;">como delito una opresión tirana;</div><div style="text-align:center;">¿y en trance tal desapiadada, impía</div><div style="text-align:center;">a un infeliz desamparar podría?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mientras esto pensaba, atenta mira</div><div style="text-align:center;">aquella helada cara, helada y bella;</div><div style="text-align:center;">y cada vez que el mísero suspira,</div><div style="text-align:center;">compasiva también suspira ella.</div><div style="text-align:center;">Ni es sólo compasión lo que le inspira;</div><div style="text-align:center;">un afecto más tierno con aquella</div><div style="text-align:center;">piedad se mezcla ya; por él implora</div><div style="text-align:center;">con ruego ardiente al cielo; Isabel llora.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y semeja a la súplica devota</div><div style="text-align:center;">el cielo dar oído el ángel santo</div><div style="text-align:center;">de la piedad enjuga aquella gota</div><div style="text-align:center;">de compasivo y amoroso llanto.</div><div style="text-align:center;">Ya en el mancebo una expresión se nota</div><div style="text-align:center;">de alivio y calma; no suspira tanto;</div><div style="text-align:center;">cesa el sudor de aquella yerta frente;</div><div style="text-align:center;">parece adormecerse dulcemente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Estaba en una incómoda postura;</div><div style="text-align:center;">el vellón que le sirve de almohada</div><div style="text-align:center;">ha rodado; y lastima la montura</div><div style="text-align:center;">aquella hermosa frente desmayada.</div><div style="text-align:center;">Isabel vaciló; mas ¿qué aventura</div><div style="text-align:center;">con uno que no ve ni siente nada?</div><div style="text-align:center;">«Es fuerza, dice, ¡tarda tanto el guazo!»</div><div style="text-align:center;">Y reclinada sobre el lecho, un brazo</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cuan suavemente puede pone bajo</div><div style="text-align:center;">la cerviz del mancebo; la cabeza</div><div style="text-align:center;">le solevanta con algún trabajo,</div><div style="text-align:center;">y la dura almohada le adereza;</div><div style="text-align:center;">mas, o la conmoción o el agasajo,</div><div style="text-align:center;">o ya del velo de Isabel, que empieza</div><div style="text-align:center;">por el pecho a pasarle y por la cara,</div><div style="text-align:center;">la extraña sensación, le despertara;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> abrió los ojos él, y sorprendido,</div><div style="text-align:center;">en mirar aquel ángel se embelesa;</div><div style="text-align:center;">ella se tiñe de un color subido</div><div style="text-align:center;">cuando ve su embeleso y su sorpresa;</div><div style="text-align:center;">y más cuando a encontrarse en medio han ido</div><div style="text-align:center;">la mirada del joven que le expresa</div><div style="text-align:center;">la admiración, la gratitud más viva,</div><div style="text-align:center;">y su tierna mirada compasiva.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero reclina al joven blandamente</div><div style="text-align:center;">y aparta dél los ojos; la acobarda</div><div style="text-align:center;">un movimiento que en el alma siente,</div><div style="text-align:center;">y le manda el pudor ponerse en guarda.</div><div style="text-align:center;">Confusa, temerosa y ya impaciente,</div><div style="text-align:center;">«Válgame Dios, lo que Everaldo tarda»</div><div style="text-align:center;">dice en sí misma. Pareció el mancebo</div><div style="text-align:center;">desfallecer, y se adurmió de nuevo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ya es un profundo y apacible sueño</div><div style="text-align:center;">al que rendido yace; lo que libra</div><div style="text-align:center;">a Isabelita de terrible empeño;</div><div style="text-align:center;">porque su corazón, en cada fibra,</div><div style="text-align:center;">en tanto que él de sus sentidos dueño</div><div style="text-align:center;">la está mirando, estremecido vibra.</div><div style="text-align:center;">Pero la agitación ya se sosiega,</div><div style="text-align:center;">y más ahora que Everaldo llega.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Llegó Everaldo; y ella como advierte</div><div style="text-align:center;">que al parecer mejor está el herido</div><div style="text-align:center;">(que si se ha visto próximo a la muerte</div><div style="text-align:center;">ha sido por la sangre que ha perdido),</div><div style="text-align:center;">encarga se le dé, cuando despierte,</div><div style="text-align:center;">sustento; se le ponga en más mullido</div><div style="text-align:center;">lecho; y que el inquilino cuanto pase</div><div style="text-align:center;">la haga saber; y aquesto dicho, vase.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Miró al soslayo al joven Isabela,</div><div style="text-align:center;">y huyó cobarde; y si huye así cobarde,</div><div style="text-align:center;">ella sabe por qué; y aun la cautela</div><div style="text-align:center;">me parece que llega un poco tarde.</div><div style="text-align:center;">Mas el lector saber la historia anhela</div><div style="text-align:center;">de tal proscrito, y no es razón que aguarde.</div><div style="text-align:center;">Suene la lira en alto contrapunto,</div><div style="text-align:center;">que lo merece bien el nuevo asunto.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3199-el-proscrito-iii.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Prosa, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 19:17:43 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-08/1534538216_mundo-poetico.webp" target="_blank"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-08/thumbs/1534538216_mundo-poetico.webp" alt="" class="fr-dib"></a><div style="text-align:center;"> Fragmentos De Una Leyenda</div><br><div style="text-align:center;">Canto III</div><br><div style="text-align:center;">La Charcra</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">«Mais l'amour sur ma vie est encore loin d'éclore;</div><div style="text-align:center;">c'est un astre de feu dont cette heure est l'aurore»</div><div style="text-align:center;">(Lamartine)</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¡Al campo! ¡Al campo! La ciudad me enoja.</div><div style="text-align:center;">Esas tristes paredes do refleja,</div><div style="text-align:center;">la luz solar intensa, ardiente, roja,</div><div style="text-align:center;">no quiero ver, ni del balcón la reja,</div><div style="text-align:center;">donde una flor cautiva se deshoja,</div><div style="text-align:center;">e inclinándose lánguida semeja</div><div style="text-align:center;">suspirar por la alegre compañía</div><div style="text-align:center;">de sus hermanas en la selva umbría.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Al campo! digo yo como Tancredo;</div><div style="text-align:center;">mas no en verdad al campo de batalla,</div><div style="text-align:center;">donde el tronar del bronce infunde miedo</div><div style="text-align:center;">y el zumbar de la bala y la metralla;</div><div style="text-align:center;">ni al campo donde el bárbaro denuedo</div><div style="text-align:center;">de un falso honor, teutónica antigualla,</div><div style="text-align:center;">dos pechos pone a dos contrarias puntas</div><div style="text-align:center;">por ofensas reales o presuntas;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sino al campo que alegra fuente pura</div><div style="text-align:center;">con el rumor de su cristal parlero;</div><div style="text-align:center;">y de la selva a la hospital verdura,</div><div style="text-align:center;">de paz y holganza asilo verdadero;</div><div style="text-align:center;">do el aura entre los árboles murmura,</div><div style="text-align:center;">y la diuca revuela y el jilguero;</div><div style="text-align:center;">y de trémulos iris coronada</div><div style="text-align:center;">salta del monte al valle la cascada;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y a la colina que, al rayar la aurora,</div><div style="text-align:center;">la ciudad nebulosa me descubre,</div><div style="text-align:center;">mientras el suelo en derredor colora</div><div style="text-align:center;">de azules lirios genial octubre;</div><div style="text-align:center;">do fresco baño el río, y mugidora</div><div style="text-align:center;">vaca me ofrece su tendida ubre,</div><div style="text-align:center;">o salgo envuelto en poncho campesino</div><div style="text-align:center;">a respirar el soplo matutino;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A la animada trilla, y al rodeo,</div><div style="text-align:center;">de fuerza y de valor muestra bizarra;</div><div style="text-align:center;">del pensamiento al vago devaneo</div><div style="text-align:center;">bajo el toldo frondoso de la parra;</div><div style="text-align:center;">al bullicioso rancho, al vapuleo,</div><div style="text-align:center;">al canto alegre, a la locuaz guitarra,</div><div style="text-align:center;">cuando chocan caballos pecho a pecho,</div><div style="text-align:center;">y en los horcones se estremece el techo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pláceme ver en la llanura al guazo,</div><div style="text-align:center;">que, al hombro el poncho, rápido galopa;</div><div style="text-align:center;">o con certero pulso arroja el lazo</div><div style="text-align:center;">sobre la res que elige de la tropa.</div><div style="text-align:center;">Pláceme ver paciendo en el ribazo,</div><div style="text-align:center;">que una niebla sutil tal vez arropa,</div><div style="text-align:center;">la grey lanuda, y por los valles huecos</div><div style="text-align:center;">de su ronco balido oír los ecos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pláceme penetrar quebrada umbrosa,</div><div style="text-align:center;">y dando suelta al pensamiento mío,</div><div style="text-align:center;">fijar la vista en la corriente undosa</div><div style="text-align:center;">con que apacible se desliza el río,</div><div style="text-align:center;">a cuyo murmurar visión hermosa</div><div style="text-align:center;">evoca el alma en dulce desvarío;</div><div style="text-align:center;">visión de alegres días que corrieron</div><div style="text-align:center;">sobre mi vida, y para siempre huyeron;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> y se desvanecieron, cual la cinta</div><div style="text-align:center;">de aéreo iris que en la azul esfera</div><div style="text-align:center;">deshace el viento, o cual la varia tinta</div><div style="text-align:center;">que, cuando el sol termina su carrera,</div><div style="text-align:center;">blanco vellón de vagas nubes pinta,</div><div style="text-align:center;">o cumbres de nevada cordillera,</div><div style="text-align:center;">y el soplo de la noche las destiñe,</div><div style="text-align:center;">y parda franja al horizonte ciñe.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Véolos otra vez aquellos días,</div><div style="text-align:center;">aquellos campos, encantada estancia,</div><div style="text-align:center;">templo de las alegres fantasías</div><div style="text-align:center;">a que dio culto mi inocente infancia;</div><div style="text-align:center;">selvas que el sol no agosta, a que las frías</div><div style="text-align:center;">escarchas nunca embotan la fragancia;</div><div style="text-align:center;">cielo... ¿más claro acaso?... No, sombrío,</div><div style="text-align:center;">nebuloso tal vez... Mas era el mío.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Naturaleza da una madre sola,</div><div style="text-align:center;">y da una sola patria... En vano, en vano</div><div style="text-align:center;">se adopta nueva tierra; no se enrola</div><div style="text-align:center;">el corazón más que una vez; la mano</div><div style="text-align:center;">ajenos estandartes enarbola;</div><div style="text-align:center;">te llama extraña gente ciudadano...</div><div style="text-align:center;">¿Qué importa? ¡No prescriben los derechos</div><div style="text-align:center;">del patrio nido en los humanos pechos!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Al campo! ¡Al campo! Allí la peregrina</div><div style="text-align:center;">planta que, floreciendo en el destierro,</div><div style="text-align:center;">suspira por su valle o su colina,</div><div style="text-align:center;">simpatiza conmigo; el río, el cerro</div><div style="text-align:center;">me engaña un breve instante y me alucina;</div><div style="text-align:center;">y no me avisa ingrata voz que yerro,</div><div style="text-align:center;">ni disipando el lisonjero hechizo</div><div style="text-align:center;">oigo decir a nadie: ¡advenedizo!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero volviendo al cuento comenzado,</div><div style="text-align:center;">digo que don Gregorio en tiempo breve</div><div style="text-align:center;">tanto convaleció, que trasladado</div><div style="text-align:center;">es a vecina chacra donde eleve</div><div style="text-align:center;">el tono de sus nervios relajado</div><div style="text-align:center;">la salubre impresión de un aire leve,</div><div style="text-align:center;">puro, que el grande pueblo adonde mora</div><div style="text-align:center;">se hallaba entonces sucio, como ahora.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y haciendo a cada cual justicia neta,</div><div style="text-align:center;">digo también que, no al doctor Grajales</div><div style="text-align:center;">la salud le debió, ni a la lanceta,</div><div style="text-align:center;">ni a doctas confecciones mercuriales;</div><div style="text-align:center;">sino a la terapéutica discreta</div><div style="text-align:center;">de Valdemor, que sólo cordïales</div><div style="text-align:center;">y anodinos a el alma enferma aplica,</div><div style="text-align:center;">que no se hallan en frascos de botica.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Es en sustancia el régimen süave</div><div style="text-align:center;">que llama antiflogístico la ciencia.</div><div style="text-align:center;">A doña Elvira alejan (ya se sabe</div><div style="text-align:center;">que era toda flogisto por esencia)</div><div style="text-align:center;">y empeño fue dificultoso y grave,</div><div style="text-align:center;">pues le parece cargo de conciencia</div><div style="text-align:center;">que, si muere, no lleve don Gregorio</div><div style="text-align:center;">su recomendación al purgatorio.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y más interesada que la suya,</div><div style="text-align:center;">ni que tanto la carga le aligere</div><div style="text-align:center;">cuando de su prisión el alma huya,</div><div style="text-align:center;">no puede haber. Repugna, Pues, no quiere,</div><div style="text-align:center;">por más que se le diga y se le arguya,</div><div style="text-align:center;">de su lado apartarse. Que se muere</div><div style="text-align:center;">su caro esposo, exclama sollozando,</div><div style="text-align:center;">y en trance tal, si no le asiste, ¿cuándo?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Del tono moderado por instantes</div><div style="text-align:center;">al de la ira y la soberbia pasa.</div><div style="text-align:center;">«¡Qué par de consejeros importantes!...</div><div style="text-align:center;">Señor don Agapito, en esta casa</div><div style="text-align:center;">mando yo... Vomitivos y purgantes,</div><div style="text-align:center;">mi buen doctor, prescriba usted sin tasa;</div><div style="text-align:center;">en cuanto a lo demás no le consulto,</div><div style="text-align:center;">y su proposición es un insulto».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero al oír que deja el monasterio,</div><div style="text-align:center;">y que su hija prontamente llega,</div><div style="text-align:center;">toma un semblante la contienda serio;</div><div style="text-align:center;">ya no es ira la suya, es rabia ciega.</div><div style="text-align:center;">Propásase al baldón, al improperio;</div><div style="text-align:center;">grita, patea, jura. Al que la ruega,</div><div style="text-align:center;">al que la insta, ordénale que calle,</div><div style="text-align:center;">y le muestra la puerta de la calle.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Don Agapito, que, si bien modesto</div><div style="text-align:center;">y circunspecto, nada emprende en balde,</div><div style="text-align:center;">tiene ya prevenida para esto</div><div style="text-align:center;">la intervención del cura y del alcalde.</div><div style="text-align:center;">En el rostro de Elvira descompuesto,</div><div style="text-align:center;">al carmín desaloja el albayalde;</div><div style="text-align:center;">el furor la enajena, la sofoca;</div><div style="text-align:center;">de la casa se va como una loca.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No volvió más; sucede a la señora</div><div style="text-align:center;">la señorita; el suspirado abrazo,</div><div style="text-align:center;">al padre alienta, sana, corrobora;</div><div style="text-align:center;">sola Isabel le cuida; el tierno brazo</div><div style="text-align:center;">le tiene la cabeza y le incorpora;</div><div style="text-align:center;">tal vez la calva frente en su regazo</div><div style="text-align:center;">posa; tal vez, solícita enfermera,</div><div style="text-align:center;">a su lado pasó la noche entera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tal vez, abriendo angélica sonrisa</div><div style="text-align:center;">frescos labios, do el viento aromas bebe,</div><div style="text-align:center;">el revuelto cabello asiendo, alisa</div><div style="text-align:center;">con la mano gentil de pura nieve.</div><div style="text-align:center;">De báculo le sirve si va a misa,</div><div style="text-align:center;">si por el corredor los pasos mueve;</div><div style="text-align:center;">diviértele el fastidio; le consuela;</div><div style="text-align:center;">la que le ceba el mate es Isabela.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Y él también, cuánto la ama! ¡Pobre anciano!</div><div style="text-align:center;">¡Cuántas veces en tanto que dormita,</div><div style="text-align:center;">velándole ella en el sillón cercano,</div><div style="text-align:center;">decir le oye: «¡Isabel! ¡lsabelita!»;</div><div style="text-align:center;">y puestas la una mano en la otra mano,</div><div style="text-align:center;">¡cuántas veces a ti, Virgen bendita,</div><div style="text-align:center;">los ojos vuelve, y presintiendo azares</div><div style="text-align:center;">en su orfandad, te ruega que la ampares!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Por la ciudad en tanto la noticia</div><div style="text-align:center;">de la nueva beldad al punto vuela.</div><div style="text-align:center;">¡Visitas mil! No es ella la que oficia</div><div style="text-align:center;">en el salón, sino una tía abuela;</div><div style="text-align:center;">la que por ella fue; doña Leticia</div><div style="text-align:center;">de Azagra Valdovinos y Varela,</div><div style="text-align:center;">la más discreta y más cabal matrona</div><div style="text-align:center;">que llenó estrado, o que oprimió poltrona.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Doquiera que la niña ver se deja,</div><div style="text-align:center;">tras sí arrastra las almas con la vista.</div><div style="text-align:center;">Lleva desaliñada la guedeja;</div><div style="text-align:center;">no le cortó el vestido la modista;</div><div style="text-align:center;">mas en gracia, en beldad, no hay su pareja;</div><div style="text-align:center;">viejo ni mozo no hay que la resista.</div><div style="text-align:center;">Dicen al ver su cara y cuerpo y traza</div><div style="text-align:center;">los hombres, ¡ángel! las mujeres, ¡guaza!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No canta... Importa poco. A el alma cuela</div><div style="text-align:center;">de aquella voz la innata melodía,</div><div style="text-align:center;">mejor que la más dulce cantinela</div><div style="text-align:center;">de la hechicera Malibrán García.</div><div style="text-align:center;">No baila... Pero tiene la Isabela</div><div style="text-align:center;">un talante, un andar, que sentaría,</div><div style="text-align:center;">si no de Chipre a la deidad liviana,</div><div style="text-align:center;">a la casta hermosura de Dïana.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero la historia es menester que siga,</div><div style="text-align:center;">Recibe la carreta el cargamento;</div><div style="text-align:center;">el carretero unce y empertiga;</div><div style="text-align:center;">los perezosos bueyes al violento</div><div style="text-align:center;">primer arranque la picana obliga;</div><div style="text-align:center;">y rueda estremeciendo el pavimento</div><div style="text-align:center;">la vacilante mole, y con chirridos</div><div style="text-align:center;">horrorosos taladra los oídos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Iban en la carreta Margarita,</div><div style="text-align:center;">Tomasa, el consabido negro paje,</div><div style="text-align:center;">con la balumba bárbara, infinita</div><div style="text-align:center;">de que consta un doméstico menaje,</div><div style="text-align:center;">y que llevar consigo necesita</div><div style="text-align:center;">todo el que alguna vez al campo viaje,</div><div style="text-align:center;">si vivir al estilo, no le agrada,</div><div style="text-align:center;">de nuestros padres en la edad dorada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cabalgan en unión y compañía</div><div style="text-align:center;">de tal cual obsequioso tertuliano,</div><div style="text-align:center;">el don Gregorio, la Isabel, la tía,</div><div style="text-align:center;">y Cunefate. Un espacioso llano</div><div style="text-align:center;">(que allá y acá interrumpe una alquería,</div><div style="text-align:center;">hermosa con los dones del verano),</div><div style="text-align:center;">y de una acequia el mal seguro puente,</div><div style="text-align:center;">huella la cabalgata lentamente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y luego entre la salva vocinglera</div><div style="text-align:center;">de una turba de perros ladradores,</div><div style="text-align:center;">recibe de naranjos larga hilera</div><div style="text-align:center;">a nuestros polvorientos viajadores,</div><div style="text-align:center;">que, apenas desmontados, la escalera</div><div style="text-align:center;">suben; y ya en los altos corredores,</div><div style="text-align:center;">vasto paisaje admiran de sembrados,</div><div style="text-align:center;">potreros, rancherías y arbolados.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Don Agapito, de la chacra dueño,</div><div style="text-align:center;">cariñoso a los huéspedes atiende;</div><div style="text-align:center;">a la doña Leticia rinde el sueño;</div><div style="text-align:center;">y el don Gregorio su cigarro enciende;</div><div style="text-align:center;">mientras Isabelita el halagüeño</div><div style="text-align:center;">panorama, que ante ella el campo extiende,</div><div style="text-align:center;">goza con emoción, que no le cabe</div><div style="text-align:center;">dentro del pecho, y descifrar no sabe.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Allá eleva la torre de la aldea</div><div style="text-align:center;">su pardo fuste; acá la choza exhala</div><div style="text-align:center;">blanca espiral; la viña verdeguea;</div><div style="text-align:center;">la higuera ostenta su frondosa gala;</div><div style="text-align:center;">susurrando un ciprés se bambolea;</div><div style="text-align:center;">el toro muge; el corderillo bala;</div><div style="text-align:center;">pelado risco arroja en la llanura,</div><div style="text-align:center;">dominador jayán, su sombra oscura.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No hay verde seto de tupida zarza</div><div style="text-align:center;">do a su amador la tórtola no arrulle,</div><div style="text-align:center;">ni umbrío bosquecillo que no esparza</div><div style="text-align:center;">perfume grato, si agitado bulle;</div><div style="text-align:center;">navega ufano el ánade; la garza</div><div style="text-align:center;">cándida en el estero se zabulle;</div><div style="text-align:center;">todo semeja que a gozar incita,</div><div style="text-align:center;">y que de amor y de placer palpita.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Qué sientes, Isabel, en el otero</div><div style="text-align:center;">cuando cuelga la noche su cortina</div><div style="text-align:center;">lúgubre, y paso a paso el valle entero</div><div style="text-align:center;">ocupa, y su fanal en la colina</div><div style="text-align:center;">occidental enciende ya el lucero,</div><div style="text-align:center;">que al pálido crepúsculo domina,</div><div style="text-align:center;">como lámpara triste que destella</div><div style="text-align:center;">sobre un sepulcro, triste pero bella?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y cuando persiguiendo la pintada</div><div style="text-align:center;">mariposa, te internas en la espesa</div><div style="text-align:center;">arboleda, y te paras agitada</div><div style="text-align:center;">de secreto pesar ¿qué te embelesa?</div><div style="text-align:center;">En el recinto oscuro tu mirada</div><div style="text-align:center;">¿qué fija así? ¿Qué suspensión es ésa?</div><div style="text-align:center;">¿A qué mágico canto, a qué rüido</div><div style="text-align:center;">misterioso diriges el oído?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y cuando ves el baile de la choza,</div><div style="text-align:center;">y la sonora voz de la vihuela</div><div style="text-align:center;">los descuidados pechos alboroza</div><div style="text-align:center;">de la rústica turba ¿qué revela</div><div style="text-align:center;">al tuyo aquel mirar que tanto goza</div><div style="text-align:center;">en lo que mira, aquel mirar que anhela,</div><div style="text-align:center;">y el que responde cariñoso y grato,</div><div style="text-align:center;">y el que tímido amor hurtó al recato?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero el alegre canto bien publica</div><div style="text-align:center;">lo que habla de los ojos el idioma,</div><div style="text-align:center;">y lo que en bajo acento se platica;</div><div style="text-align:center;">y qué dice la mano que se toma,</div><div style="text-align:center;">o se esquiva, o se da; qué significa</div><div style="text-align:center;">aquel rubor que a la mejilla asoma,</div><div style="text-align:center;">cuál es de los suspiros el sentido,</div><div style="text-align:center;">y del adiós mil veces repetido.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Mas qué te turba ahora y te amilana,</div><div style="text-align:center;">pobre Isabel? Pausada, grave, austera,</div><div style="text-align:center;">como el consejo de una madre anciana,</div><div style="text-align:center;">el viento trae, tu pecho reverbera,</div><div style="text-align:center;">la conocida voz de la campana</div><div style="text-align:center;">del monasterio; voz que se apodera</div><div style="text-align:center;">del alma toda, y cada son que emite</div><div style="text-align:center;">ven, niña, ven, parece que repite.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Como de caballeros joven tropa,</div><div style="text-align:center;">en cierto drama, de alborozo llenos,</div><div style="text-align:center;">se ven banquetear, henchir la copa,</div><div style="text-align:center;">brindar, reír; y cuando piensan menos,</div><div style="text-align:center;">en grave marcha, en luenga y parda ropa,</div><div style="text-align:center;">entra una procesión cantando trenos</div><div style="text-align:center;">de penitencia, y para la alegría</div><div style="text-align:center;">en aflicción, y en funeral la orgía;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> así al oír aquella voz sonora,</div><div style="text-align:center;">a la visión de mundanal contento,</div><div style="text-align:center;">a la dulce emoción encantadora</div><div style="text-align:center;">(germen de un imperioso sentimiento,</div><div style="text-align:center;">destello de un incendio que devora)</div><div style="text-align:center;">temor sucede y mustio abatimiento.</div><div style="text-align:center;">A el alma inquieta aquella voz reclama;</div><div style="text-align:center;">es voz del otro mundo, que la llama.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Tan joven, y tan tímida, y tan pura,</div><div style="text-align:center;">y un roedor remordimiento abriga?</div><div style="text-align:center;">¿A los goces de un ángel de dulzura</div><div style="text-align:center;">se mezcla ya de un sinsabor la liga?</div><div style="text-align:center;">¿Es que la copa de mortal ventura</div><div style="text-align:center;">siempre esconde un fermento que atosiga?</div><div style="text-align:center;">¿O nuestros propios míseros errores</div><div style="text-align:center;">ponen tal vez la espina entre las flores?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Yo no lo sé. Mas hay un pensamiento</div><div style="text-align:center;">que a todas horas en el alma nace</div><div style="text-align:center;">de Isabel; que acibara su contento,</div><div style="text-align:center;">y no deja que libre se solace;</div><div style="text-align:center;">las eternas paredes del convento...</div><div style="text-align:center;">¡tumba de vivos en que el alma yace!</div><div style="text-align:center;">¡desierta melancólica morada,</div><div style="text-align:center;">a los placeres... al amor cerrada!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Al amor? sí; no hay duda; ya Isabela</div><div style="text-align:center;">pronunció la palabra misteriosa;</div><div style="text-align:center;">la mágica palabra que revela</div><div style="text-align:center;">una existencia nueva, deliciosa,</div><div style="text-align:center;">excelsa; los mil ecos que encarcela</div><div style="text-align:center;">el corazón, bandada bulliciosa,</div><div style="text-align:center;">despiertan, y más pura y encendida</div><div style="text-align:center;">la llama centellea de la vida.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Yo no daré (qué fastidioso haría</div><div style="text-align:center;">el cuento a mis lectores) el diario</div><div style="text-align:center;">del padre, de la hija y de la tía</div><div style="text-align:center;">en este hermoso albergue solitario.</div><div style="text-align:center;">Un día pasa, y otro, y otro día</div><div style="text-align:center;">sin que nada notable, nada vario</div><div style="text-align:center;">suceda allí; la noche al fin primera</div><div style="text-align:center;">de marzo vino, en esta historia era.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Isabela dormía (era la una</div><div style="text-align:center;">o poco más); y despertando acaso,</div><div style="text-align:center;">en el contiguo corredor alguna</div><div style="text-align:center;">persona cree sentir, que a lento paso</div><div style="text-align:center;">va y viene. Lanza la creciente luna,</div><div style="text-align:center;">trasmontando los cerros del ocaso,</div><div style="text-align:center;">un rayo, que se rompe en una reja</div><div style="text-align:center;">y en el opuesto muro la bosqueja.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y en el espacio que la luna tasa,</div><div style="text-align:center;">a la luz en aquel opuesto muro,</div><div style="text-align:center;">nota Isabel que un hombre a veces pasa,</div><div style="text-align:center;">quiero decir de un hombre el trazo oscuro,</div><div style="text-align:center;">con manta y guarapón. Es de la casa,</div><div style="text-align:center;">según se ve, por el andar seguro,</div><div style="text-align:center;">y por no haber un perro que le ladre.</div><div style="text-align:center;">«¿Un crïado tal vez? ¿tal vez mi padre?»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Isabela concluye que no puede</div><div style="text-align:center;">ser sino algún crïado; y ya no tarda</div><div style="text-align:center;">en dormirse otra vez, cuando sucede</div><div style="text-align:center;">lo que tanto la turba y acobarda,</div><div style="text-align:center;">que respirar apenas le concede</div><div style="text-align:center;">y encomendarse al ángel de su guarda;</div><div style="text-align:center;">llegose el hombre a la cerrada puerta,</div><div style="text-align:center;">que hallarse suele rara vez abierta;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> porque esta alcoba sólo comunica</div><div style="text-align:center;">con el cuarto vecino, do acostada</div><div style="text-align:center;">doña Leticia duerme. El hombre aplica</div><div style="text-align:center;">con la mayor frescura a la vedada</div><div style="text-align:center;">puerta una llave... «¡Dios!... ¿Qué significa?...</div><div style="text-align:center;">¡Sin duda algún ladrón!... ¡Desventurada!»</div><div style="text-align:center;">El hombre entró... Después, con gesto grave,</div><div style="text-align:center;">cerró otra vez la puerta y la echó llave.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y luego con la misma flema arroja</div><div style="text-align:center;">sobre la tierra el guarapón; se quita</div><div style="text-align:center;">la grosera chamanta azul y roja,</div><div style="text-align:center;">y... «¡Socorro! ¡socorro! Isabel grita.</div><div style="text-align:center;">¡Un hombre!... ¡un hombre!» «¡Cielos!... ¿quién aloja</div><div style="text-align:center;">ahora en este cuarto?... ¡Señorita!,</div><div style="text-align:center;">dice el mancebo (que lo era), ha sido</div><div style="text-align:center;">un desgraciado error... ¡No más rüido!»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Silencio ¡por la Virgen! Si usted llama,</div><div style="text-align:center;">me pierde para siempre. Yo venía,</div><div style="text-align:center;">como suelo, a dormir en esa cama,</div><div style="text-align:center;">por supuesto creyéndola vacía...</div><div style="text-align:center;">¡Silencio!... Sois mujer, sois una dama;</div><div style="text-align:center;">ser causa de mi muerte os pesaría;</div><div style="text-align:center;">sabed que soy... mi suerte deposito</div><div style="text-align:center;">en vuestra compasión... soy un proscrito».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Salga usted luego, pues; salga usted luego»...</div><div style="text-align:center;">dice ella y tiembla. «Salgo en el instante;</div><div style="text-align:center;">pero ¡por Dios! ni una palabra, os ruego,</div><div style="text-align:center;">ni una palabra a nadie... El más distante</div><div style="text-align:center;">rastro, el menor indicio de que llego</div><div style="text-align:center;">a este sitio, a perderme era bastante,</div><div style="text-align:center;">¡y ojalá que a mí solo!.. Hay una vida</div><div style="text-align:center;">cara, preciosa en mí comprometida.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¡Adiós!» «El cielo de peligro os guarde»,</div><div style="text-align:center;">dice Isabel, del joven apiadada.</div><div style="text-align:center;">Iba a salir; mas por desgracia es tarde;</div><div style="text-align:center;">de Gregorio a la voz, viene alarmada</div><div style="text-align:center;">la gente de la casa, haciendo alarde</div><div style="text-align:center;">de garrote, puñal, pistola, espada.</div><div style="text-align:center;">«Hija, dice el anciano, ¿qué sentiste,</div><div style="text-align:center;">qué te asustó, que tales voces diste?»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Nada, caro papá. —Fue un susto vano».</div><div style="text-align:center;">Aunque las voces de Isabel ha oído</div><div style="text-align:center;">Gregorio solo, que si bien lejano</div><div style="text-align:center;">tiene su cuarto y lecho, no ha podido</div><div style="text-align:center;">esta noche dormir el pobre anciano,</div><div style="text-align:center;">juraban los demás no haber sentido,</div><div style="text-align:center;">sino visto también extraña gente,</div><div style="text-align:center;">que pinta cada cual diversamente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Dos guazos, asegura Cunefate;</div><div style="text-align:center;">el negro, tres; hombre hubo que vio cinco:</div><div style="text-align:center;">el dicho ajeno cada cual rebate,</div><div style="text-align:center;">y se aferra en el suyo con ahínco.</div><div style="text-align:center;">«No puede ser». «Sí tal». «Es disparate»...</div><div style="text-align:center;">Y en esto allí se apareció de un brinco</div><div style="text-align:center;">un perro extraño, que en la voz los gestos,</div><div style="text-align:center;">da de inquietud indicios manifiestos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Huele y escarba en el umbral vecino,</div><div style="text-align:center;">y gritos da como que avisa o llama.</div><div style="text-align:center;">Afortunadamente un inquilino</div><div style="text-align:center;">llega, que como suyo lo reclama.</div><div style="text-align:center;">«Señor, dice el patán, que era ladino,</div><div style="text-align:center;">yo no he visto moverse ni una rama,</div><div style="text-align:center;">¿Hombre en la chacra extraño?... ¡Tontería!</div><div style="text-align:center;">¡Tanto perro!... y la luna como el día».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Azagra al fin se vuelve satisfecho,</div><div style="text-align:center;">pero dejando guardia suficiente</div><div style="text-align:center;">para que estén alerta y en acecho</div><div style="text-align:center;">por si en la casa algún rumor se siente.</div><div style="text-align:center;">Vese Isabel en un terrible estrecho:</div><div style="text-align:center;">salir el mozo es imposible; hay gente</div><div style="text-align:center;">alrededor que vela; ¿pero dónde</div><div style="text-align:center;">le dará asilo? ¿en qué lugar le esconde?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡En su alcoba un mancebo! ¿Y a qué hora?</div><div style="text-align:center;">Solamente el pensarlo la estremece</div><div style="text-align:center;">y hasta su frente de rubor colora.</div><div style="text-align:center;">Fuerza es se vaya luego, antes que empiece</div><div style="text-align:center;">el matutino albor; que si la aurora</div><div style="text-align:center;">le encuentra en este sitio, el riesgo crece;</div><div style="text-align:center;">o más bien es preciso ¡horrible idea!</div><div style="text-align:center;">que todo el mundo y su papá le vea.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Es menester que al punto le desvíe</div><div style="text-align:center;">de este lugar, concluye Isabelita,</div><div style="text-align:center;">o que su vida a mi papá confíe</div><div style="text-align:center;">y al favor celestial de la bendita</div><div style="text-align:center;">madre de la Merced. ¡Ella le guíe,</div><div style="text-align:center;">que a los cautivos las cadenas quita!</div><div style="text-align:center;">Esto entre sí; y en tímido, confuso,</div><div style="text-align:center;">piadoso acento, al joven lo propuso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Que alcance su secreto alma nacida</div><div style="text-align:center;">resiste él, y de nuevo recomienda</div><div style="text-align:center;">a Isabel a guardarlo: «Que la vida,</div><div style="text-align:center;">dice, va en él, la estimación, la hacienda</div><div style="text-align:center;">de... Pero libre el paso a la salida</div><div style="text-align:center;">parece... El cielo os guarde». «Él os defienda».</div><div style="text-align:center;">Paró un instante, a ver si alguien cuidase</div><div style="text-align:center;">del largo corredor; y visto, vase.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El corredor estaba despejado,</div><div style="text-align:center;">y atravesarle sin peligro pudo;</div><div style="text-align:center;">pero dos o tres gradas no ha bajado</div><div style="text-align:center;">de la escalera, cuando un grito agudo</div><div style="text-align:center;">de alarma a la familia aquel menguado</div><div style="text-align:center;">negrito dio, que así medio desnudo</div><div style="text-align:center;">como está, de la tierra se levanta,</div><div style="text-align:center;">y le sigue, y le agarra de la manta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Suelta, dice el mancebo, o te traspaso</div><div style="text-align:center;">con esta daga el corazón». Su presa</div><div style="text-align:center;">soltó el negrito, y hacia atrás dio un paso;</div><div style="text-align:center;">el otro corre; una arboleda espesa</div><div style="text-align:center;">le oculta; monta en su caballo; al raso</div><div style="text-align:center;">sale después; e impávido atraviesa</div><div style="text-align:center;">cercas, potreros, huertas, viñas, soto,</div><div style="text-align:center;">dejando a la familia en alboroto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Uno coge puñal, otro machete;</div><div style="text-align:center;">otro un descomunal bastón agarra.</div><div style="text-align:center;">Éste en el denso matorral se mete;</div><div style="text-align:center;">aquél registra el huerto, aquél la parra;</div><div style="text-align:center;">y Cunefate, alzado a matasiete,</div><div style="text-align:center;">le jura escarmentar si le echa garra;</div><div style="text-align:center;">todo es correr por campos y por cerros,</div><div style="text-align:center;">gritar de guazos y ladrar de perros.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y mientras de este modo se alborota</div><div style="text-align:center;">la chacra, y la feliz doña Leticia,</div><div style="text-align:center;">que vence en el dormir a la marmota,</div><div style="text-align:center;">ni un instante de sueño desperdicia,</div><div style="text-align:center;">la asustada Isabel reza devota,</div><div style="text-align:center;">con el oído puesto a la noticia</div><div style="text-align:center;">que a su regreso cada cual relata,</div><div style="text-align:center;">y que el patrón recibe en gorro y bata.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y cuando ha oído que el ladrón supuesto</div><div style="text-align:center;">escapa, y no se sabe a do camina,</div><div style="text-align:center;">gracias por un favor tan manifiesto</div><div style="text-align:center;">rinde a Dios; y corriendo la cortina</div><div style="text-align:center;">(pues el calor de estiva noche el puesto</div><div style="text-align:center;">cede ya a la frescura matutina)</div><div style="text-align:center;">hunde otra vez la frente en la almohada,</div><div style="text-align:center;">y queda en dulce sueño sepultada.</div><br><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3198-el-proscrito-ii.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Prosa, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 19:15:49 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-08/1534538216_mundo-poetico.webp" target="_blank"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-08/thumbs/1534538216_mundo-poetico.webp" alt="" class="fr-dib"></a><div style="text-align:center;">Fragmentos De Una Leyenda</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Canto II</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">La Enfermedad</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">«BRABANTIO</div><div style="text-align:center;">... My Particular grief</div><div style="text-align:center;">is of so flood-gate and o'erbearing nature</div><div style="text-align:center;">that it engluts and swallows other sorrows,</div><div style="text-align:center;">and it still itself.</div><div style="text-align:center;">DUKE —Why, what's the matter?</div><div style="text-align:center;">BRABANTIO —My daughter! Oh, my daughter!</div><div style="text-align:center;">SENATOR —Dead?</div><div style="text-align:center;">BRABANTIO —Ay, to me».</div><div style="text-align:center;">(Shakespeare)</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Mientras afuera el sol de enero brilla,</div><div style="text-align:center;">en la cerrada alcoba el caballero</div><div style="text-align:center;">duerme; y de congojosa pesadilla</div><div style="text-align:center;">atormentado gime. El candelero</div><div style="text-align:center;">lanza una llama trémula, amarilla,</div><div style="text-align:center;">agonizante, y lanza ya el postrero</div><div style="text-align:center;">rayo en la faz que interna angustia altera,</div><div style="text-align:center;">y en la desordenada cabellera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Se le figura que su cara hija,</div><div style="text-align:center;">ya en el griñón cautivos los cabellos,</div><div style="text-align:center;">una tierna mirada le dirija,</div><div style="text-align:center;">hinchados de llorar los ojos bellos.</div><div style="text-align:center;">Los brazos le echa en torno; y ella, fija</div><div style="text-align:center;">su vista en la del padre, afirma en ellos</div><div style="text-align:center;">la lánguida cerviz. A la inocente</div><div style="text-align:center;">víctima va a besar la blanca frente</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Fiera trasformación! La rubicunda</div><div style="text-align:center;">color de sus mejillas hondas huye;</div><div style="text-align:center;">arde en los ojos una luz profunda;</div><div style="text-align:center;">las cuencas tinte cárdeno circuye.</div><div style="text-align:center;">No llora ya. Los brazos furibunda</div><div style="text-align:center;">le opone; el beso paternal rehuye;</div><div style="text-align:center;">y a los labios poniéndose un nudoso</div><div style="text-align:center;">dedo, le dice en baja voz: «¡Mi esposo!...</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¿Qué hay en este dictado que te asombre?</div><div style="text-align:center;">El de mi corazón tiene las llaves...</div><div style="text-align:center;">llaves que poseer no es dado al hombre.</div><div style="text-align:center;">Mi esposo, sí, mi esposo eterno... ¿Sabes</div><div style="text-align:center;">a quién me desposaste? Oye su nombre:</div><div style="text-align:center;">¡desesperacïón! Mira los graves</div><div style="text-align:center;">grillos y la cadena que me agobia;</div><div style="text-align:center;">éstos son los arreos de la novia».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Huye el espectro lívido, lanzando</div><div style="text-align:center;">mezcladas con gemidos maldiciones,</div><div style="text-align:center;">y alzado el rostro al cielo, exclama, dando</div><div style="text-align:center;">un grito de dolor: «¡No le perdones!»</div><div style="text-align:center;">Vuelve a otro lado el infeliz, temblando,</div><div style="text-align:center;">y al son de plañideros esquilones</div><div style="text-align:center;">lenta, enlutada procesión advierte,</div><div style="text-align:center;">y oye entonar el himno de la muerte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¡Qué!... ¡ya difunta!... ¡mi Isabel!... ¡mi hermosa!</div><div style="text-align:center;">Iré a besar su tumba». Fray Facundo</div><div style="text-align:center;">sale a su encuentro en forma pavorosa:</div><div style="text-align:center;">«Los pasos vuelve atrás. Profano, inmundo</div><div style="text-align:center;">aun el paterno llanto es a la losa</div><div style="text-align:center;">de la velada virgen. Para el mundo</div><div style="text-align:center;">años ha falleció. Muerta ni viva</div><div style="text-align:center;">sueltan estas paredes su cautiva».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Negra capa de coro al franciscano</div><div style="text-align:center;">los anchos lomos cubre; y se agiganta</div><div style="text-align:center;">de manera su cuerpo, que al humano</div><div style="text-align:center;">es dos veces igual, y aún le adelanta.</div><div style="text-align:center;">Descomunal hisopo tiene en mano,</div><div style="text-align:center;">y airado sobre Azagra lo levanta,</div><div style="text-align:center;">como si no tan sólo agua bendita</div><div style="text-align:center;">quisiera darle. Don Gregorio grita.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sueña que el hisopazo del robusto</div><div style="text-align:center;">reverendo el testuz le descalabra;</div><div style="text-align:center;">y como sacudido con el susto</div><div style="text-align:center;">de la visión tamaños ojos abra,</div><div style="text-align:center;">de Cunefate ve el cercano busto,</div><div style="text-align:center;">el cual, sin proferir una palabra,</div><div style="text-align:center;">con rostro imperturbable le propina</div><div style="text-align:center;">la acostumbrada taza matutina.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¡Qué noche! ¡qué mortal desasosiego!</div><div style="text-align:center;">¡qué sueño horrible!», don Gregorio exclama.</div><div style="text-align:center;">Incorporose, no sin pena; y luego</div><div style="text-align:center;">arrójase otra vez sobre la cama</div><div style="text-align:center;">desfallecido. En sus entrañas, fuego</div><div style="text-align:center;">febril rápidamente se derrama,</div><div style="text-align:center;">que sus fuerzas consume. Cunefate</div><div style="text-align:center;">se llevó silencioso el chocolate.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Aquel día, el siguiente y el tercero,</div><div style="text-align:center;">leve se juzga el mal que le incomoda,</div><div style="text-align:center;">y se recurre al régimen casero,</div><div style="text-align:center;">y a la usüal farmacopea toda.</div><div style="text-align:center;">La cachanlagua se aplicó primero;</div><div style="text-align:center;">luego el culén; la doradilla; soda;</div><div style="text-align:center;">clísteres de jabón y malvavisco;</div><div style="text-align:center;">y un cordón bendecido en San Francisco.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ni por ésas; la fiebre no minora;</div><div style="text-align:center;">de la jaqueca el bárbaro martirio</div><div style="text-align:center;">crece; y a la disputa veladora</div><div style="text-align:center;">sigue inquieto letargo con delirio.</div><div style="text-align:center;">Por lo cual determina la señora</div><div style="text-align:center;">se llame a don Canuto Litargirio,</div><div style="text-align:center;">médico castellano celebérrimo,</div><div style="text-align:center;">y del mercurio partidario acérrimo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Nuestro doctor a don Gregorio pulsa;</div><div style="text-align:center;">da cien golpes la arteria por minuto;</div><div style="text-align:center;">seca la piel; la lengua está convulsa;</div><div style="text-align:center;">sanguinolento y víscido el esputo.</div><div style="text-align:center;">«¡Un chavalongo!», dice Elvira. «¡Insulsa</div><div style="text-align:center;">nomenclatura!», exclama don Canuto.</div><div style="text-align:center;">«¿Y cuántos días van, señora mía,</div><div style="text-align:center;">de enfermedad?» «Hoy es el cuarto día».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Pero se le acudió muy tempranito</div><div style="text-align:center;">con la soda, el culén, friegas calientes</div><div style="text-align:center;">de unto con sal...» «Sí, sí; con el maldito</div><div style="text-align:center;">ripio de aplicaciones impotentes</div><div style="text-align:center;">que dejan vivo el fomes. ¡Qué prurito</div><div style="text-align:center;">de meterse a curar! ¡Pobres pacientes!</div><div style="text-align:center;">no se nos llama hasta que el caso apura;</div><div style="text-align:center;">se mueren; y el doctor erró la cura».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La próvida consorte que barrunta</div><div style="text-align:center;">algo triste al oír razones tales,</div><div style="text-align:center;">«¿Encuentra usted peligro?», le pregunta.</div><div style="text-align:center;">«Aún no aparecen síntomas mortales,</div><div style="text-align:center;">dice el doctor. El caso pide junta;</div><div style="text-align:center;">que vengan Mata, Valdemor, Grajales;</div><div style="text-align:center;">y porque en tanto el morbo a más no pase,</div><div style="text-align:center;">dadme pluma y papel». Receta y vase.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Elvira, sin dejar (como es preciso)</div><div style="text-align:center;">de suspirar y hacer algún puchero,</div><div style="text-align:center;">a fray Facundo da oportuno aviso</div><div style="text-align:center;">de la ocurrencia; el alma lo primero.</div><div style="text-align:center;">El padre comisiona a fray Narciso</div><div style="text-align:center;">para que al viejo asista; él fuera; pero</div><div style="text-align:center;">por un capricho, Azagra, inexplicable,</div><div style="text-align:center;">no quiere que le vea, ni le hable.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y como abriga aquel ardiente celo</div><div style="text-align:center;">por el ajeno bien, no sólo encarga</div><div style="text-align:center;">a fray Narciso le encamine al cielo;</div><div style="text-align:center;">mas a la Elvira en carta escribe larga</div><div style="text-align:center;">que, por si el accidente pone lelo</div><div style="text-align:center;">a su querido esposo o le aletarga,</div><div style="text-align:center;">haga que otorgue luego en buena forma</div><div style="text-align:center;">su testamento; y le incluyó la norma.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Que no llore, ni plaña, ni se aflija,</div><div style="text-align:center;">mas se resigne, y todo, como debe,</div><div style="text-align:center;">a la salud eterna lo dirija</div><div style="text-align:center;">de su consorte; y pues que viste en breve</div><div style="text-align:center;">el sagrado sayal su cara hija,</div><div style="text-align:center;">haga de modo tal, que limpia lleve</div><div style="text-align:center;">el alma a mejor vida don Gregorio,</div><div style="text-align:center;">y se le abrevie al pobre el purgatorio.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ella, que a media voz al padre entiende</div><div style="text-align:center;">(que si ladino es él, no es ella lerda),</div><div style="text-align:center;">con eficacia a consumar atiende</div><div style="text-align:center;">el concertado plan, y el modo acuerda.</div><div style="text-align:center;">Era ya noche; en el salón se enciende</div><div style="text-align:center;">duplicado blandón; activa y cuerda</div><div style="text-align:center;">asiste a las señoras Margarita,</div><div style="text-align:center;">que una tras otra llegan de visita.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Llénase de parientas el estrado</div><div style="text-align:center;">y de beatas; que la triste nueva</div><div style="text-align:center;">no bien a sus oídos ha llegado,</div><div style="text-align:center;">a dar consuelo, a dar la usada prueba</div><div style="text-align:center;">de su cariño van. El fresco helado,</div><div style="text-align:center;">el bizcochuelo su apetito ceba;</div><div style="text-align:center;">el chocolate, el alfajor circula.</div><div style="text-align:center;">Danse la mano caridad y gula.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mientras que en el estrado, casi estrecho</div><div style="text-align:center;">a tanta gente, el cuchicheo bulle,</div><div style="text-align:center;">pasa las horas cabe el triste lecho</div><div style="text-align:center;">la doña Elvira; la almohada mulle;</div><div style="text-align:center;">la colcha extiende; está en continuo acecho;</div><div style="text-align:center;">y si de cuando en cuando se escabulle,</div><div style="text-align:center;">sólo es para decir desde la puerta:</div><div style="text-align:center;">«Que no entre nadie! ¡Serafina, alerta!»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Discurre acá y allá la servidumbre;</div><div style="text-align:center;">cuál carga a paso lento el azafate;</div><div style="text-align:center;">otro para el cigarro lleva lumbre;</div><div style="text-align:center;">otro la pasta caraqueña bate.</div><div style="text-align:center;">Y la tertulia, que, según costumbre,</div><div style="text-align:center;">se viene al husmo de la aloja y mate,</div><div style="text-align:center;">hace sobre el suceso comentarios,</div><div style="text-align:center;">o ensarta en baja voz discursos varios.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Don Agapito Heredia, que no supo</div><div style="text-align:center;">cómo en la alcoba entrar, después que lucha</div><div style="text-align:center;">con la apostada centinela, al grupo</div><div style="text-align:center;">de los doctores silencioso escucha.</div><div style="text-align:center;">La exposición a Litargirio cupo</div><div style="text-align:center;">del caso que los llama; desembucha</div><div style="text-align:center;">raudo torrente de palabras griegas,</div><div style="text-align:center;">y explora la opinión de sus colegas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Grajales dice: «Es un absceso hepático».</div><div style="text-align:center;">Mata descubre congestión nefrítica.</div><div style="text-align:center;">Litargirio asegura en tono enfático</div><div style="text-align:center;">que es una vieja lúe sifilítica.</div><div style="text-align:center;">«Y debe, añade, dársele el vïático,</div><div style="text-align:center;">porque la cosa me parece crítica.</div><div style="text-align:center;">Aquel hipo, a mi ver, no es muy católico».</div><div style="text-align:center;">Su pronóstico, en suma, y es melancólico.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Si sobre el mal, según aquí relato,</div><div style="text-align:center;">tanto difieren, ¿cómo no en la cura?</div><div style="text-align:center;">Mas Valdemor, después de un breve rato</div><div style="text-align:center;">de profundo silencio y de madura</div><div style="text-align:center;">meditación, «Señores, yo no trato</div><div style="text-align:center;">(dice con reposada catadura)</div><div style="text-align:center;">de combatir ajenas opiniones</div><div style="text-align:center;">fundadas en tan sólidas razones.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »En mi sentir, el caso es menos grave;</div><div style="text-align:center;">ni tiene en las entrañas el asiento,</div><div style="text-align:center;">sino en el alma sola. ¿Quién no sabe</div><div style="text-align:center;">lo que puede un ahogado sentimiento,</div><div style="text-align:center;">una pasión intensa que no cabe,</div><div style="text-align:center;">que sacude el angosto alojamiento</div><div style="text-align:center;">de un sistema vital, que debilita</div><div style="text-align:center;">la vejez, y el más leve soplo agita?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »No es delirio, señores, lo que noto</div><div style="text-align:center;">en el paciente; el vago devaneo</div><div style="text-align:center;">de una mansa locura, el alboroto</div><div style="text-align:center;">de ardiente frenesí, no es lo que veo.</div><div style="text-align:center;">Es imbécil terror que pone coto</div><div style="text-align:center;">a la efusión de un íntimo deseo;</div><div style="text-align:center;">es profunda pasión que opresa gime,</div><div style="text-align:center;">y a veces lanza el peso que la oprime.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¡Mi hija! ¡mi hija! repite; el balbuciente</div><div style="text-align:center;">labio su nombre a cada instante exhala.</div><div style="text-align:center;">La sacrifico, es la expresión doliente</div><div style="text-align:center;">que entre ayes y gemidos intercala.</div><div style="text-align:center;">Mas doña Elvira acude prontamente,</div><div style="text-align:center;">y con dedo imperioso le señala</div><div style="text-align:center;">el santo crucifijo. Dios lo ordena,</div><div style="text-align:center;">y ella lo quiere, dice; ya es ajena.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Yo traspaso tal vez mi ministerio,</div><div style="text-align:center;">y mi aserción tendréis por temeraria;</div><div style="text-align:center;">pero hay, sin duda en esto algún misterio</div><div style="text-align:center;">cuya averiguación es necesaria.</div><div style="text-align:center;">Ella ejercita un absoluto imperio</div><div style="text-align:center;">que no ablandan lamento ni plegaria;</div><div style="text-align:center;">se amilana al oírla, se estremece</div><div style="text-align:center;">el extenuado enfermo, y enmudece».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Don Agapito Heredia, que apartado</div><div style="text-align:center;">en un ángulo estaba, se apersona</div><div style="text-align:center;">ante el docto hipocrático senado,</div><div style="text-align:center;">y obtenida su venia, así razona:</div><div style="text-align:center;">«Un íntimo dolor reconcentrado,</div><div style="text-align:center;">porque el miedo en su pecho lo aprisiona,</div><div style="text-align:center;">es lo que aqueja a mi infelice amigo;</div><div style="text-align:center;">con la más firme convicción lo digo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Yo a curarle me empeño, y de contado</div><div style="text-align:center;">voy a poner los medios». Con gran calma</div><div style="text-align:center;">contesta Litargirio: «Lo apurado</div><div style="text-align:center;">es el cuerpo, señores, no es el alma;</div><div style="text-align:center;">y con permiso de la junta, añado</div><div style="text-align:center;">que en lugar de estas borlas, una enjalma</div><div style="text-align:center;">al médico se debe que se mete</div><div style="text-align:center;">en lo que sólo al confesor compete.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Si hay en el alma intrínseca batalla,</div><div style="text-align:center;">el pulso ni lo afirma ni lo niega,</div><div style="text-align:center;">e interrogado el orinal lo calla.</div><div style="text-align:center;">¿Qué más incumbe a una persona lega?»</div><div style="text-align:center;">Contesta Valdemor: «De acuerdo se halla</div><div style="text-align:center;">conmigo mi doctísimo colega.</div><div style="text-align:center;">Fíese del espíritu la parte</div><div style="text-align:center;">a la amistad, y la del cuerpo al arte».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Diciendo así, concluye que a su juicio</div><div style="text-align:center;">el método expectante es el más propio.</div><div style="text-align:center;">Don Canuto, que observa claro indicio,</div><div style="text-align:center;">o evidencia más bien, de antiguo acopio</div><div style="text-align:center;">de virus, quiere corregir el vicio</div><div style="text-align:center;">con el mercurio, el tártaro y el opio;</div><div style="text-align:center;">Grajales, calomel; Mata decreta</div><div style="text-align:center;">sanguijuelas, cantáridas, lanceta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mientras en esta parte de la casa</div><div style="text-align:center;">sigue el debate medical, escena</div><div style="text-align:center;">harto diversa en otro sitio pasa,</div><div style="text-align:center;">donde su testamento Azagra ordena.</div><div style="text-align:center;">La triste alcoba alumbra luz escasa,</div><div style="text-align:center;">tanto que la escritura lee con pena</div><div style="text-align:center;">Panurgo Fraguadolo, el escribano,</div><div style="text-align:center;">que la trajo extendida de su mano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Dispone don Gregorio lo siguiente:</div><div style="text-align:center;">instituye en sus bienes heredera</div><div style="text-align:center;">a su alma sola, que perpetuamente</div><div style="text-align:center;">los deberá gozar, en la manera</div><div style="text-align:center;">que encarga a su estimado confidente</div><div style="text-align:center;">y comisario, don Julián Herrera</div><div style="text-align:center;">de Ulloa y Carvajal, primo segundo</div><div style="text-align:center;">del reverendo padre fray Facundo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La herencia pasará de don Gregorio</div><div style="text-align:center;">como los mayorazgos de Castilla,</div><div style="text-align:center;">pero con el servicio obligatorio</div><div style="text-align:center;">de una misa anüal en la capilla,</div><div style="text-align:center;">iglesia, monasterio u oratorio</div><div style="text-align:center;">donde quiera el patrón mandar decilla;</div><div style="text-align:center;">la cual misa se diga (que es el punto</div><div style="text-align:center;">cardinal) por el alma del difunto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y porque siempre el tal servicio dure,</div><div style="text-align:center;">quede bajo estrechísimo reato</div><div style="text-align:center;">de la conciencia, y piérdase ipso jure,</div><div style="text-align:center;">en caso de omisión, el patronato.</div><div style="text-align:center;">Empero a doña Elvira se asegure</div><div style="text-align:center;">(amén del espadín y del retrato,</div><div style="text-align:center;">plata labrada y árbol gentilicio)</div><div style="text-align:center;">el goce de los bienes vitalicio.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y muerta doña Elvira de Hinojosa,</div><div style="text-align:center;">pase toda la herencia al comisario</div><div style="text-align:center;">y a su posteridad, con la forzosa</div><div style="text-align:center;">carga del antedicho aniversario.</div><div style="text-align:center;">Y a la de Cristo prometida esposa,</div><div style="text-align:center;">doña Isabel, su hija, el necesario</div><div style="text-align:center;">asenso el otorgante ruega y pide,</div><div style="text-align:center;">para que el patronato se valide.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Leído el testamento, el escribano</div><div style="text-align:center;">lo da a firmar; el testador firmolo</div><div style="text-align:center;">con triste cara y temblorosa mano</div><div style="text-align:center;">y luego don Panurgo Fraguadolo</div><div style="text-align:center;">y los testigos. El doliente anciano</div><div style="text-align:center;">en la sombría estancia queda solo</div><div style="text-align:center;">con su mujer; la primanoche pasa;</div><div style="text-align:center;">toda es silencio y soledad la casa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Huye la negra sombra; el alba ríe;</div><div style="text-align:center;">la sonrosada luz primera asoma</div><div style="text-align:center;">sobre la cordillera; y se deslíe</div><div style="text-align:center;">en el ambiente un delicioso aroma.</div><div style="text-align:center;">Ya apenas queda torre que no envíe</div><div style="text-align:center;">su nota usada; ya no queda loma</div><div style="text-align:center;">que con el sol no brille; ya no queda</div><div style="text-align:center;">pájaro que no cante en la arboleda.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Hora en que el toque repetido llama</div><div style="text-align:center;">de la temprana misa a la devota;</div><div style="text-align:center;">hora en que el jugador se va a la cama</div><div style="text-align:center;">maldiciendo del as y de la sota;</div><div style="text-align:center;">mientras en blando sueño joven dama</div><div style="text-align:center;">bailar cree la cuadrilla o la gavota,</div><div style="text-align:center;">y ufana de hermosura y galas, tiende</div><div style="text-align:center;">la red traidora en que las almas prende.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No así la Isabelita, que un tesoro</div><div style="text-align:center;">de gracias acumula y no lo sabe;</div><div style="text-align:center;">y ve del alba los celajes de oro,</div><div style="text-align:center;">y oye el saludo que le canta el ave;</div><div style="text-align:center;">y luego que las madres van al coro,</div><div style="text-align:center;">sale a gozar el hálito süave</div><div style="text-align:center;">de la temprana flor, que al aire frío</div><div style="text-align:center;">se orea, salpicada de rocío.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Es para ella el claustro y la frondosa</div><div style="text-align:center;">huerta, ciudad y plaza y alameda.</div><div style="text-align:center;">Una recién venida mariposa</div><div style="text-align:center;">que en alas ve volar de gasa y seda,</div><div style="text-align:center;">un vivo chupaflor, que nunca posa,</div><div style="text-align:center;">y de repente equilibrado queda</div><div style="text-align:center;">en el aire, o del pico apenas preso</div><div style="text-align:center;">al azahar que liba, es un suceso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Así corren las horas placenteras</div><div style="text-align:center;">de su vida apacible; limpia fuente</div><div style="text-align:center;">que entre peñascos nace; y plantas fieras,</div><div style="text-align:center;">el cristal no le enturbian trasparente;</div><div style="text-align:center;">pero esas ondas luego entre riberas</div><div style="text-align:center;">lozanas van, y en su fugaz corriente</div><div style="text-align:center;">¡cuánta agostada flor y mustia hoja</div><div style="text-align:center;">de que a la selva el ábrego despoja!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tú no lo sabes, niña; ¡al cielo plega</div><div style="text-align:center;">que no lo sepas nunca!... Ella discurre</div><div style="text-align:center;">a un lado y otro; sus claveles riega,</div><div style="text-align:center;">ceba su pajarito... Al fin se aburre.</div><div style="text-align:center;">Sobre sí misma el alma se repliega;</div><div style="text-align:center;">en odio al claustro, en odio al huerto incurre;</div><div style="text-align:center;">y la importuna reflexión la asalta</div><div style="text-align:center;">de que a su dicha alguna cosa falta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Echa su casa menos; menos echa...</div><div style="text-align:center;">no sabe qué. Tan rara vez alcanza</div><div style="text-align:center;">una noticia a la morada estrecha</div><div style="text-align:center;">que con su vida encierra su esperanza,</div><div style="text-align:center;">que aun de su padre nada sabe... Acecha</div><div style="text-align:center;">por una reja; un grito en lontananza</div><div style="text-align:center;">se oye; el eco del claustro lo duplica;</div><div style="text-align:center;">sólo así con el mundo comunica.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas un rüido inusitado, extraño,</div><div style="text-align:center;">que en aquel monasterio no sonaba</div><div style="text-align:center;">más que una vez o dos en todo el año,</div><div style="text-align:center;">se oye en la calle; una calesa acaba</div><div style="text-align:center;">de parar a la puerta; no es engaño</div><div style="text-align:center;">de la imaginación, que ya la aldaba</div><div style="text-align:center;">da un recio golpe, y el sonoro estruendo</div><div style="text-align:center;">se va de claustro en claustro repitiendo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y la campana al punto mismo avisa,</div><div style="text-align:center;">y corre desalada la tornera;</div><div style="text-align:center;">luego a la superiora vuelve aprisa,</div><div style="text-align:center;">y un recado le da. La cosa era,</div><div style="text-align:center;">según las apariencias, improvisa</div><div style="text-align:center;">y de importancia; porque sale fuera</div><div style="text-align:center;">de su celda la madre, oído el caso,</div><div style="text-align:center;">y al locutorio va, más que de paso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Retorna a poco rato sor Camila</div><div style="text-align:center;">(que tal el nombre fue de la abadesa),</div><div style="text-align:center;">y llama a su presencia a la pupila,</div><div style="text-align:center;">que, inclinándose, el hábito le besa.</div><div style="text-align:center;">«Dios, Isabel, que sobre ti vigila,</div><div style="text-align:center;">guíe tus pasos, dice; una calesa</div><div style="text-align:center;">te está aguardando; conducirte debe</div><div style="text-align:center;">a tu familia; volverás en breve.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Viene por ti tu tía, mi señora</div><div style="text-align:center;">doña Leticia». Como aquel que emprende</div><div style="text-align:center;">un largo viaje, y de la mar traidora</div><div style="text-align:center;">por la primera vez las olas hiende,</div><div style="text-align:center;">así se siente Isabelita ahora,</div><div style="text-align:center;">y toda se confunde y se sorprende,</div><div style="text-align:center;">y parece que a un tiempo su alma oprima</div><div style="text-align:center;">pavor que halaga y gozo que lastima;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Si bien la idea del albergue amado</div><div style="text-align:center;">en que los suyos viven, la alboroza;</div><div style="text-align:center;">y no sabiendo el peligroso estado</div><div style="text-align:center;">de don Gregorio, anticipadas goza</div><div style="text-align:center;">las caricias de un padre idolatrado,</div><div style="text-align:center;">y el placer en su pecho le retoza</div><div style="text-align:center;">al pisar otra vez la cara estancia</div><div style="text-align:center;">que vio el primer pinino de su infancia.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De este modo Isabela se divide</div><div style="text-align:center;">entre un afecto y otro y otro vario.</div><div style="text-align:center;">De las devotas madres se despide;</div><div style="text-align:center;">besa a Camila el santo escapulario,</div><div style="text-align:center;">y que por ella ruegue a Dios le pide</div><div style="text-align:center;">y a la sagrada Virgen del Rosario.</div><div style="text-align:center;">De la calesa a recibirla pronta</div><div style="text-align:center;">se abre la puerta. «¡Adiós!», repite, y monta.</div><br><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3197-el-proscrito.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Prosa, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 19:13:26 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<p><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-08/1534538216_mundo-poetico.webp" target="_blank"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-08/thumbs/1534538216_mundo-poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></p><div style="text-align:center;"> Fragmentos De Una Leyenda</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Canto I</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">La Familia</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">«Keep thy smooth words and juggling homilies</div><div style="text-align:center;">for those that know thee not».</div><div style="text-align:center;">(Lord Byron)</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Ante la reja está de un locutorio</div><div style="text-align:center;">de monjas, a la hora de completas,</div><div style="text-align:center;">(no digo la ciudad ni el territorio</div><div style="text-align:center;">por evitar hablillas indiscretas),</div><div style="text-align:center;">la mujer del anciano don Gregorio</div><div style="text-align:center;">de Azagra, caballero de pesetas</div><div style="text-align:center;">pocas, pero de alcurnia rancia, ilustre,</div><div style="text-align:center;">a quien ni aun la pobreza empaña el lustre.</div><div style="text-align:center;">Que dio espanto a las huestes agarenas</div><div style="text-align:center;">un don Gómez de Azagra con la espada,</div><div style="text-align:center;">y añicos hizo él solo tres docenas</div><div style="text-align:center;">de moros en la Vega de Granada;</div><div style="text-align:center;">y que su sangre corre por las venas</div><div style="text-align:center;">de don Gregorio, en cuya dilatada</div><div style="text-align:center;">prosapia no encontró jamás indicio</div><div style="text-align:center;">judaico que tiznar el Santo Oficio;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ni cayó de traición la mancha fea,</div><div style="text-align:center;">ni hubo sectario alguno de Mahoma,</div><div style="text-align:center;">ni abuelo con raíces en Guinea,</div><div style="text-align:center;">ni, en fin, más fe que la de Cristo y Roma;</div><div style="text-align:center;">claramente verá todo el que lea</div><div style="text-align:center;">(donde se lo permita la carcoma)</div><div style="text-align:center;">la iluminada ejecutoria antigua</div><div style="text-align:center;">que contra malas lenguas lo atestigua.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cuenta en sus bienes el señor de Azagra</div><div style="text-align:center;">dos minas broceadas; vasta hacienda</div><div style="text-align:center;">de campo, que le rinde renta magra;</div><div style="text-align:center;">y vieja casa de capaz vivienda,</div><div style="text-align:center;">do la vida le endulza y le avinagra</div><div style="text-align:center;">alternativamente la leyenda,</div><div style="text-align:center;">el mate, la tertulia un corto rato,</div><div style="text-align:center;">los acreedores, la mujer y el flato.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Era también de esclarecida cuna</div><div style="text-align:center;">su mujer doña Elvira de Hinojosa;</div><div style="text-align:center;">y aunque en el matrimonio la fortuna</div><div style="text-align:center;">de su marido no medró gran cosa,</div><div style="text-align:center;">fue una santa mujer sin duda alguna;</div><div style="text-align:center;">y como tan austera, escrupulosa</div><div style="text-align:center;">y timorata que es, ciertas cosillas</div><div style="text-align:center;">que en don Gregorio ve le hacen cosquillas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A la tertulia sin cesar combate,</div><div style="text-align:center;">porque se viene tardes y mañanas</div><div style="text-align:center;">a beberle la aloja y chocolate,</div><div style="text-align:center;">gastando el tiempo en pláticas profanas.</div><div style="text-align:center;">Dice que su marido es un petate,</div><div style="text-align:center;">y algunas veces le llamó Juan Lanas;</div><div style="text-align:center;">quiere que todo, en fin, se le someta,</div><div style="text-align:center;">y trata a don Gregorio a la baqueta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cosa muy natural seguramente</div><div style="text-align:center;">en tan alta virtud; ni pudo menos</div><div style="text-align:center;">la que abrasada en santo celo, siente,</div><div style="text-align:center;">aún más que sus pecados, los ajenos.</div><div style="text-align:center;">Y lo peor de todo es que el pariente,</div><div style="text-align:center;">cuando estalla en relámpagos y truenos</div><div style="text-align:center;">su bendita mujer, vira de bordo,</div><div style="text-align:center;">toma la capa, o calla y se hace el sordo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De esta feliz matrimonial coyunda</div><div style="text-align:center;">tuvo Azagra hijos dos; perdió el primero;</div><div style="text-align:center;">y le vive Isabel, prole segunda,</div><div style="text-align:center;">que ya su corazón ocupa entero.</div><div style="text-align:center;">No ha vuelto la señora a ser fecunda;</div><div style="text-align:center;">y como la Isabel de enero a enero</div><div style="text-align:center;">en aquel monasterio se lo pasa,</div><div style="text-align:center;">no hay más que Elvira y don Gregorio en casa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De lo que dejo dicho se colige</div><div style="text-align:center;">que la tal Isabel es la heroína</div><div style="text-align:center;">de mi leyenda, y de rigor se exige</div><div style="text-align:center;">que la retrate. Cabellera fina,</div><div style="text-align:center;">rizada sin que el arte la ensortije,</div><div style="text-align:center;">negra; rosada cutis; coralina</div><div style="text-align:center;">boca con marfilada dentadura;</div><div style="text-align:center;">espalda, cuello y brazos, nieve pura.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De beldad envidiados caracteres,</div><div style="text-align:center;">Isabel, en tu patria menos raros,</div><div style="text-align:center;">madre de donosísimas mujeres,</div><div style="text-align:center;">de hombres valientes y de ingenios claros;</div><div style="text-align:center;">pero en el talle esbelto única eres,</div><div style="text-align:center;">y en esos ojos, de su fuego avaros,</div><div style="text-align:center;">fuego amoroso y juntamente esquivo,</div><div style="text-align:center;">en tus tímidos párpados cautivo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Edúcase la niña en el convento,</div><div style="text-align:center;">sin ver ni la ciudad, ni la paterna</div><div style="text-align:center;">casa jamás. El crítico momento</div><div style="text-align:center;">de pronunciar su despedida eterna</div><div style="text-align:center;">del mundo va a llegar; y el pensamiento</div><div style="text-align:center;">(en que arrullada fue desde la tierna</div><div style="text-align:center;">infancia) de celeste desposorio,</div><div style="text-align:center;">a toda la familia es ya notorio.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Quiere su madre, y quiere fray Facundo,</div><div style="text-align:center;">su confesor, que tome luego el velo;</div><div style="text-align:center;">y ella, a quien el recinto del profundo</div><div style="text-align:center;">retiro en que ha vivido es, bajo el cielo,</div><div style="text-align:center;">el universo todo; ella, que el mundo</div><div style="text-align:center;">recuerda como un sueño vago, al celo</div><div style="text-align:center;">del confesor y a la materna instancia,</div><div style="text-align:center;">cede sin aparente repugnancia.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Bien que a las veces este sueño vago</div><div style="text-align:center;">le muestra un no sé qué dorado, hermoso,</div><div style="text-align:center;">que hace en el alma excitador halago,</div><div style="text-align:center;">muy diferente del claustral reposo.</div><div style="text-align:center;">Quisiera ver el valle, el río, el lago,</div><div style="text-align:center;">la montaña elevada, el mar undoso,</div><div style="text-align:center;">y en libertad triscar por la pradera,</div><div style="text-align:center;">con alguna querida compañera;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Objetos que no ha visto y se figura</div><div style="text-align:center;">aún más bellos acaso que la propia</div><div style="text-align:center;">naturaleza; pues la infiel pintura</div><div style="text-align:center;">de la imaginación, partes acopia,</div><div style="text-align:center;">que unidas no se ven; y es toda pura,</div><div style="text-align:center;">es toda bella y diáfana la utopia</div><div style="text-align:center;">de joven alma, que su forma aeria</div><div style="text-align:center;">y su albor virginal da a la materia.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¿Y este claustro ha de ser depositario</div><div style="text-align:center;">de mi existencia toda?» Isabel mira</div><div style="text-align:center;">el silencioso, umbrío, solitario</div><div style="text-align:center;">recinto; y sin saber por qué, suspira.</div><div style="text-align:center;">«¿Viviré, como vive mi canario,</div><div style="text-align:center;">que sin cesar de un lado al otro gira</div><div style="text-align:center;">de su prisión, y sin cesar se roza</div><div style="text-align:center;">contra las rejas?» Isabel solloza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero este triste pensamiento pasa,</div><div style="text-align:center;">como en el cielo fugitiva nube,</div><div style="text-align:center;">como el aura sutil que un lago rasa;</div><div style="text-align:center;">y a su nivel de nuevo el alma sube.</div><div style="text-align:center;">Por lo que fray Facundo se propasa</div><div style="text-align:center;">a declarar que no es razón se incube</div><div style="text-align:center;">con tan superfluo empeño en esa idea,</div><div style="text-align:center;">pues la niña consiente y lo desea;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> que de su inclinación sale garante,</div><div style="text-align:center;">en cuanto serlo puede el juicio humano;</div><div style="text-align:center;">pero que el corazón es inconstante;</div><div style="text-align:center;">el juvenil espíritu liviano;</div><div style="text-align:center;">y perder no se debe un solo instante</div><div style="text-align:center;">en cumplir un designio tan cristiano,</div><div style="text-align:center;">poniendo un muro indestructible, eterno,</div><div style="text-align:center;">entre el alma inocente y el infierno.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Esto (concluye) es lo que pide el caso:</div><div style="text-align:center;">no aburrir con sermones a la niña».</div><div style="text-align:center;">«Eso es lo que repito a cada paso»,</div><div style="text-align:center;">Elvira dice, y maliciosa guiña.</div><div style="text-align:center;">«Estoy (responde Azagra) un poco escaso;</div><div style="text-align:center;">pero con la primera plata-piña...»</div><div style="text-align:center;">Mirando a su mujer medroso calla;</div><div style="text-align:center;">la doña Elvira por un tris estalla.</div><div style="text-align:center;">Sólo el respeto al padre la modera.</div><div style="text-align:center;">«¿Qué plata-piña?, dice, ¿cuánta han dado</div><div style="text-align:center;">tus minas, perdurable sangradera</div><div style="text-align:center;">de dinero, en este año, ni el pasado,</div><div style="text-align:center;">ni en seis años atrás? Si la primera</div><div style="text-align:center;">plata-piña es el fondo destinado</div><div style="text-align:center;">para que mi Isabel pronuncie el voto,</div><div style="text-align:center;">¿por qué no dices claro: no la doto?»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Si no han dado, darán». Aquí el enojo</div><div style="text-align:center;">de doña Elvira iba a soltar el dique,</div><div style="text-align:center;">y Azagra echaba a su sombrero el ojo,</div><div style="text-align:center;">pues no sabe qué alegue, o qué replique,</div><div style="text-align:center;">cuando el padre advirtiendo por el rojo</div><div style="text-align:center;">color de doña Elvira, que está a pique</div><div style="text-align:center;">de reventar la concentrada bilis,</div><div style="text-align:center;">«Mi don Gregario, en eso está el busilis</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> (Dice con una flema, una cachaza</div><div style="text-align:center;">admirable), en que den. Pero yo pienso</div><div style="text-align:center;">que podemos hallar alguna traza...</div><div style="text-align:center;">algún arbitrio... verbigracia, un censo</div><div style="text-align:center;">sobre la hacienda». Doña Elvira abraza</div><div style="text-align:center;">la indicación con un placer inmenso:</div><div style="text-align:center;">«Ya se ve; ¿por qué no?» «Si acaso el fundo</div><div style="text-align:center;">no está gravado (agrega fray Facundo;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> y una mirada exploratoria lanza,</div><div style="text-align:center;">como que algún obstáculo presuma);</div><div style="text-align:center;">y si lo está, con una buena fianza</div><div style="text-align:center;">podemos a interés buscar la suma.</div><div style="text-align:center;">Mi compadre don Álvaro Carranza</div><div style="text-align:center;">«Al que en sus garras pilla lo despluma,</div><div style="text-align:center;">(responde Azagra). No se piense en eso;</div><div style="text-align:center;">un dos por ciento, padre, es un exceso».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Su tertulia de usted don Agapito...»,</div><div style="text-align:center;">repone el fraile. Elvira refunfuña:</div><div style="text-align:center;">«No le puedo tragar; es un bendito,</div><div style="text-align:center;">que come, bebe, pita, el mate empuña,</div><div style="text-align:center;">y sorbe, y charla; y no le importa un pito</div><div style="text-align:center;">que la señora de la casa gruña.</div><div style="text-align:center;">Sólo el mirarle, Dios me lo perdone,</div><div style="text-align:center;">pero no está en mi mano, me indispone».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¡Caridad!» «Y su tema favorito</div><div style="text-align:center;">es toma el fraile y daca la beata».</div><div style="text-align:center;">«Hereje (dice el padre), un sambenito</div><div style="text-align:center;">le viniera de perlas. ¡Demócrata!</div><div style="text-align:center;">¡francmasón! Pero al fin don Agapito</div><div style="text-align:center;">es hombre servicial y tiene plata.</div><div style="text-align:center;">Ocurramos a él; sé que le sobra;</div><div style="text-align:center;">hará a lo menos esa buena obra».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ellos, por más que don Gregorio tienta</div><div style="text-align:center;">medios para salir de un compromiso</div><div style="text-align:center;">que a su cariño paternal violenta,</div><div style="text-align:center;">(pues en su corazón está indeciso,</div><div style="text-align:center;">y si accede al monjío, lo aparenta,</div><div style="text-align:center;">por amor a la paz); quiso o no quiso,</div><div style="text-align:center;">acuerdan apelar al contertulio,</div><div style="text-align:center;">y hacer la fiesta en el cercano julio.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La precedente discusión pasaba</div><div style="text-align:center;">en la mañana misma de aquel día</div><div style="text-align:center;">en que, como antes dije, Elvira hablaba</div><div style="text-align:center;">por entre la enrejada celosía</div><div style="text-align:center;">a las amigas monjas; se trataba</div><div style="text-align:center;">de la pobre Isabel... Mas todavía</div><div style="text-align:center;">no le llega su turno al locutorio,</div><div style="text-align:center;">que tiene la palabra don Gregorio.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Acabo de decir que consentía</div><div style="text-align:center;">por el bien de la paz en el monjío.</div><div style="text-align:center;">Aun cuando el primogénito vivía</div><div style="text-align:center;">(que pereció cautivo al filo impío</div><div style="text-align:center;">de cuchilla araucana), lo tenía</div><div style="text-align:center;">por un desacordado desvarío,</div><div style="text-align:center;">bien que pacato, tímido, indolente,</div><div style="text-align:center;">nunca lo contradijo abiertamente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De lo que procedió que, poco a poco</div><div style="text-align:center;">y sin sentirlo, a indisoluble empeño</div><div style="text-align:center;">se viese encadenado. «¿Estaba loco,</div><div style="text-align:center;">decía, o de mí mismo no era dueño?</div><div style="text-align:center;">¿Cómo ya el concertado plan revoco?</div><div style="text-align:center;">¡Maldita dejadez! ¡fatal beleño,</div><div style="text-align:center;">que a todos los caprichos me sujeta</div><div style="text-align:center;">de ajena voluntad! Soy un trompeta...</div><div style="text-align:center;">«¿Qué digo?... Un padre bárbaro, inhumano,</div><div style="text-align:center;">que ve inmolar esa inocente niña</div><div style="text-align:center;">a un celo iluso, que a interés mundano</div><div style="text-align:center;">sirve tal vez, o a infame socaliña,</div><div style="text-align:center;">y no osa alzar la voz, meter la mano,</div><div style="text-align:center;">porque su ama y señora no le riña,</div><div style="text-align:center;">y no regañe el necio conciliábulo</div><div style="text-align:center;">que la da en su delirio apoyo y pábulo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «No, ¡por Dios!, no he de ser yo quien permita</div><div style="text-align:center;">se sacrifique así, se eche una losa</div><div style="text-align:center;">sepulcral a mi pobre Isabelita;</div><div style="text-align:center;">no será que me arranquen mi amorosa,</div><div style="text-align:center;">mi cándida, mi tierna palomita.</div><div style="text-align:center;">Sin duda tronará mi santa esposa...</div><div style="text-align:center;">¡Que truene! El corro ladrará... ¡Que ladre!</div><div style="text-align:center;">Quiero ser hombre al fin, quiero ser padre.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Pero si ella ama el claustro, si la encanta</div><div style="text-align:center;">el claustro, como afirma el fraile seria</div><div style="text-align:center;">y gravemente (y nadie tiene tanta</div><div style="text-align:center;">proporción de juzgar en la materia),</div><div style="text-align:center;">¿debo yo de esa senda pura y santa</div><div style="text-align:center;">extravïarla, hundirla en la miseria</div><div style="text-align:center;">y corrupción del mundo? No lo creo,</div><div style="text-align:center;">porque una cosa dicen y otra veo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Ella es verdad que salta y juega y ríe;</div><div style="text-align:center;">¿mas quién no juega y salta en años quince?</div><div style="text-align:center;">Nadie de tales síntomas se fíe,</div><div style="text-align:center;">que de tener se precie un ojo lince.</div><div style="text-align:center;">El que la observe, el que en su rostro espíe</div><div style="text-align:center;">ora el sollozo ahogado, ora el esguince,</div><div style="text-align:center;">verá que en sus adentros Isabela</div><div style="text-align:center;">contra ese pensamiento se rebela.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «De cierto tiempo acá se me figura</div><div style="text-align:center;">que pensativa y lánguida la miro.</div><div style="text-align:center;">Cuando oye hablar de profesión futura,</div><div style="text-align:center;">escápasele a hurto algún suspiro.</div><div style="text-align:center;">Y si su madre la elocuencia apura</div><div style="text-align:center;">pintando las delicias del retiro,</div><div style="text-align:center;">vuelve a un lado los ojos, o impaciente</div><div style="text-align:center;">suele tocar asunto diferente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¡Cuántas veces en mí clava la vista,</div><div style="text-align:center;">y luego melancólica la baja!</div><div style="text-align:center;">No se queja, es verdad; no habla; no chista;</div><div style="text-align:center;">mete ella misma el cuello en la mortaja;</div><div style="text-align:center;">en vez de que la esquive o la resista,</div><div style="text-align:center;">a las que se la ponen agasaja;</div><div style="text-align:center;">así va el corderillo al matadero,</div><div style="text-align:center;">y le lame la mano al carnicero.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¿Y yo he de consentirlo? Si viviera</div><div style="text-align:center;">mi malogrado Enrique, ese consuelo,</div><div style="text-align:center;">ese apoyo, ese báculo tuviera</div><div style="text-align:center;">en mi vejez... ¿mas cómo, ¡santo cielo!,</div><div style="text-align:center;">cómo dejar me quiten mi postrera,</div><div style="text-align:center;">mi única prenda? A ti, mi Dios apelo;</div><div style="text-align:center;">tú con las fuerzas los deberes mides,</div><div style="text-align:center;">y sacrificio tanto no me pides».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El buen señor los sesos se devana,</div><div style="text-align:center;">y no ve cómo salga del apuro.</div><div style="text-align:center;">A una mujer tan terca y casquivana</div><div style="text-align:center;">hacer la guerra cara a cara es duro.</div><div style="text-align:center;">Su inconquistable genio le amilana;</div><div style="text-align:center;">a la sordina es mucho más seguro.</div><div style="text-align:center;">Un instrumento fácil y expedito</div><div style="text-align:center;">se le presenta; y es don Agapito.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Don Agapito Heredia, el tertuliano</div><div style="text-align:center;">de cuyo filantrópico bolsillo</div><div style="text-align:center;">iba a salir la dote; buen cristiano,</div><div style="text-align:center;">si los hay, aunque amigo del tresillo,</div><div style="text-align:center;">más que del ejercicio cuotidiano,</div><div style="text-align:center;">y nada afecto a gente de cerquillo;</div><div style="text-align:center;">injusta prevención, que no me admira</div><div style="text-align:center;">le tenga en mal olor con doña Elvira;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> pero a lo que maquina don Gregorio</div><div style="text-align:center;">circunstancia en extremo favorable;</div><div style="text-align:center;">pues el proyecto Heredia hará ilusorio,</div><div style="text-align:center;">o al menos, por lo pronto, impracticable,</div><div style="text-align:center;">con un no terminante y perentorio,</div><div style="text-align:center;">cuando con él la pretensión se entable;</div><div style="text-align:center;">para lo cual hablarle piensa al punto</div><div style="text-align:center;">con la reserva propia del asunto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> En el suceso don Gregorio fía</div><div style="text-align:center;">haciendo entre los dos aquel enjuague;</div><div style="text-align:center;">y si más adelante otra crujía</div><div style="text-align:center;">sobreviniere que a Isabel amague,</div><div style="text-align:center;">«Con esta industria no hay temor, decía,</div><div style="text-align:center;">porque mientras la dote no se pague</div><div style="text-align:center;">(que no se pagará volente Deo),</div><div style="text-align:center;">pensar en el monjío es devaneo».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mientras que así discurre el caballero,</div><div style="text-align:center;">y el vaporoso espíritu refresca</div><div style="text-align:center;">dulce esperanza, desvolvió el yesquero;</div><div style="text-align:center;">suena la piedra herida, arde la yesca;</div><div style="text-align:center;">y ya ondeante nube de ligero</div><div style="text-align:center;">humo el cigarro esparce, que la gresca</div><div style="text-align:center;">de pensamientos agitados calma,</div><div style="text-align:center;">y en deliciosa paz aduerme el alma.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Si no estuviera yo de prisa ahora</div><div style="text-align:center;">(que a la mujer de nuestro don Gregorio,</div><div style="text-align:center;">por lo menos hará su media hora,</div><div style="text-align:center;">a la reja dejé del locutorio),</div><div style="text-align:center;">gustoso templaría la sonora</div><div style="text-align:center;">lira para cantar a mi auditorio,</div><div style="text-align:center;">tabaco amado, compañero mío,</div><div style="text-align:center;">tu blando, inexplicable poderío.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ya el cigarro te exhale, o ya circules</div><div style="text-align:center;">en largos tubos o enroscadas pipas,</div><div style="text-align:center;">o en polvo las narices estimules,</div><div style="text-align:center;">tú los cuidados, tú el pesar disipas.</div><div style="text-align:center;">A príncipes, magnates o gandules,</div><div style="text-align:center;">¿una incomodidad ralla las tripas?</div><div style="text-align:center;">¿abruma la fatiga? ¿enfada el ocio?</div><div style="text-align:center;">Tú eres del alma cordïal socrocio.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Despejas tú la embarazada cholla</div><div style="text-align:center;">del sabio, y le solazas las vigilias;</div><div style="text-align:center;">más vívidos sus cuadros desarrolla</div><div style="text-align:center;">el pensamiento, cuando tú le auxilias;</div><div style="text-align:center;">y si el poeta alguna vez se atolla,</div><div style="text-align:center;">le acortes tú; la rima le concilias</div><div style="text-align:center;">que a sus esfuerzos se resiste ingrata,</div><div style="text-align:center;">y en fácil verso el numen se desata.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas ahora es forzoso que se trate</div><div style="text-align:center;">de don Gregorio, que discurre y pita,</div><div style="text-align:center;">pita y discurre; y luego pide un mate:</div><div style="text-align:center;">«¡Un mate!» El buen señor se desgañita,</div><div style="text-align:center;">y el mate no parece. «¡Cunefate!</div><div style="text-align:center;">¡Serafina! ¡Tomasa! ¡Margarita!</div><div style="text-align:center;">Es de perder el juicio, ¡Dios eterno!</div><div style="text-align:center;">¡Qué crïados! ¡Qué casa! ¡Qué gobierno!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Viene por fin el mate. «¿Y doña Elvira?»</div><div style="text-align:center;">«Salió». Gregorio pone el gesto grave,</div><div style="text-align:center;">sorbe, y a la pared atento mira.</div><div style="text-align:center;">«¿Y Margarita donde está?» «¡Quién sabe!»</div><div style="text-align:center;">«Toma; y no más». El mozo se retira.</div><div style="text-align:center;">«Cierra esa puerta, ¡bestia!» «¿Le echo llave?»</div><div style="text-align:center;">«¡Bruto! ¿quieres aquí tenerme preso?</div><div style="text-align:center;">Júntala sólo, y márchate, camueso».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tras esto don Gregorio se reclina,</div><div style="text-align:center;">y echa antes de comer su larga siesta.</div><div style="text-align:center;">Despierta; pita; sorbe; Serafina</div><div style="text-align:center;">viene a decir que está la mesa puesta.</div><div style="text-align:center;">Comen. Un guachalomo, una gallina,</div><div style="text-align:center;">porotos, charqui, un pavo, tal cual fiesta</div><div style="text-align:center;">es, con su buen porqué de ají y de grasa,</div><div style="text-align:center;">lo que da la despensa de la casa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Un rato Azagra está meditabundo;</div><div style="text-align:center;">y ya que el buche con un trago enfría</div><div style="text-align:center;">de lagrimilla, «Es mucho fray Facundo</div><div style="text-align:center;">(dice como entre veras e ironía);</div><div style="text-align:center;">¡qué talento de fraile! y ¡qué rotundo,</div><div style="text-align:center;">qué colorado está! Por vida mía,</div><div style="text-align:center;">¡que tiene harta razón su reverencia,</div><div style="text-align:center;">para decir que engorda la abstinencia!»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Dudando si lo que oye es befa o loa,</div><div style="text-align:center;">dice la dama con mirar perplejo:</div><div style="text-align:center;">«Aunque al siervo de Dios la envidia roa,</div><div style="text-align:center;">es hombre de virtud y de consejo».</div><div style="text-align:center;">«Y do el siervo de Dios pone la proa,</div><div style="text-align:center;">responde en tono socarrón el viejo,</div><div style="text-align:center;">no hay cosa que al esfuerzo no sucumba</div><div style="text-align:center;">de su elocuencia». Impertinente zumba,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y de que el buen señor se arrepintiera</div><div style="text-align:center;">en otras circunstancias. Ni al presente</div><div style="text-align:center;">osara tanto Azagra, si no fuera</div><div style="text-align:center;">que al recordar su treta, el pecho siente</div><div style="text-align:center;">bullir de gozo. Elvira no se altera:</div><div style="text-align:center;">«Resuella por la herida mi pariente»,</div><div style="text-align:center;">dice a su sayo y calla. «Fue un bonito</div><div style="text-align:center;">recurso el de la bolsa de Agapito,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> prosigue Azagra. Es franco caballero;</div><div style="text-align:center;">tengo de su amistad más de una prueba;</div><div style="text-align:center;">y prestará gustoso su dinero,</div><div style="text-align:center;">cuando tan santo fin la cosa lleva.</div><div style="text-align:center;">Hija, mañana mismo hablarle quiero».</div><div style="text-align:center;">«Nuestra Señora sus entrañas mueva,</div><div style="text-align:center;">y nuestro pensamiento ponga en planta»;</div><div style="text-align:center;">contesta doña Elvira, y se levanta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Don Gregorio tomó sombrero y capa;</div><div style="text-align:center;">doña Elvira la saya y la mantilla.</div><div style="text-align:center;">Ella se va a las monjas; él se escapa</div><div style="text-align:center;">al tajamar, en donde la pandilla</div><div style="text-align:center;">de tertulianos al pasar le atrapa.</div><div style="text-align:center;">Se habla de independencia y de malilla;</div><div style="text-align:center;">y de Marcó del Pont y de la, España,</div><div style="text-align:center;">y de cera, polvillo y telaraña.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Eran aquellos días de funesta</div><div style="text-align:center;">memoria, en que la Patria moribunda</div><div style="text-align:center;">cambió en lutos la túnica de fiesta,</div><div style="text-align:center;">y la guirnalda en la servil coyunda.</div><div style="text-align:center;">La noble frente que miraba enhiesta</div><div style="text-align:center;">al astro de la gloria, ya en profunda</div><div style="text-align:center;">sombra eclipsado, triste inclina al suelo,</div><div style="text-align:center;">y no divisa un término a su duelo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Noche improvisa oscureció la aurora</div><div style="text-align:center;">de libertad. Venciste, ¡tiranía!</div><div style="text-align:center;">Mártires y cautivos atesora</div><div style="text-align:center;">allá el presidio, acá la tumba fría;</div><div style="text-align:center;">y de los hijos que la Patria llora</div><div style="text-align:center;">se ve crecer la suma cada día.</div><div style="text-align:center;">Doquiera oculto el espionaje acecha,</div><div style="text-align:center;">y va la proscripción tras la sospecha.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Noche fue de dolor; no de letargo;</div><div style="text-align:center;">que si el pecho una vez respira aliento</div><div style="text-align:center;">de dulce libertad, no sueñe largo</div><div style="text-align:center;">desmayo, ni durable rendimiento</div><div style="text-align:center;">el opresor; vendrá desquite amargo;</div><div style="text-align:center;">de la retribución vendrá el momento;</div><div style="text-align:center;">mientras él altanero se entroniza,</div><div style="text-align:center;">arde divino fuego en la ceniza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tal el estado de la Patria era;</div><div style="text-align:center;">reina Marcó del Pont; y aquella inculta,</div><div style="text-align:center;">baja, soez canalla talavera</div><div style="text-align:center;">roba, asesina, y más que todo, insulta.</div><div style="text-align:center;">El dieciséis principia su carrera,</div><div style="text-align:center;">y a la arboleda y a la mies adulta</div><div style="text-align:center;">las frutas pinta y las espigas dora,</div><div style="text-align:center;">ardiendo el campo en sed abrasadora.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y a par del turbio río iba y venía</div><div style="text-align:center;">nuestra tertulia en platicar discreto,</div><div style="text-align:center;">que temeroso de escondido espía</div><div style="text-align:center;">tras cada tronco y cada parapeto,</div><div style="text-align:center;">en tímido susurro se confía</div><div style="text-align:center;">con aire de misterio y de secreto</div><div style="text-align:center;">cada vez que dan sueltas a la crítica</div><div style="text-align:center;">sobre cualquier asunto de política.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De varias trazas eran, genios, modos;</div><div style="text-align:center;">y aunque de armas tomar ninguno fuera</div><div style="text-align:center;">(porque de los cincuenta pasan todos),</div><div style="text-align:center;">son por una mismísima tijera</div><div style="text-align:center;">cortados en tratándose de godos;</div><div style="text-align:center;">y si de Elvira el nombre no sirviera</div><div style="text-align:center;">de protección, tuvieran hoy la cancha</div><div style="text-align:center;">en parte no tan fresca ni tan ancha.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Este de O'Higgins el valor celebra,</div><div style="text-align:center;">o de Carrera o Freire las hazañas;</div><div style="text-align:center;">quién la exacción deplora, que a una quiebra</div><div style="text-align:center;">le reduce y le saca las entrañas;</div><div style="text-align:center;">maldiciones aquél (¡qué horror!) enhebra</div><div style="text-align:center;">contra el augusto rey de las Españas;</div><div style="text-align:center;">y en profética trípode se encumbra</div><div style="text-align:center;">alguno ya, y a San Martín columbra.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sentada en tanto Elvira ante las rejas</div><div style="text-align:center;">del locutorio, como arriba indico,</div><div style="text-align:center;">aligeraba un poco las bandejas</div><div style="text-align:center;">de las devotas madres. Con el pico</div><div style="text-align:center;">que Dios le ha dado ensarta mil consejas,</div><div style="text-align:center;">moviendo sobre el seno el abanico,</div><div style="text-align:center;">y dando todo el grato condimento</div><div style="text-align:center;">en que consiste la sazón de un cuento;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> no el de la destrucción que hiere y mata,</div><div style="text-align:center;">mas de la caridad que muerde y pica,</div><div style="text-align:center;">con aquella prudencia timorata</div><div style="text-align:center;">y aquel celo cristiano que edifica.</div><div style="text-align:center;">De esta manera justamente trata</div><div style="text-align:center;">a don Gregorio su mujer: critica</div><div style="text-align:center;">su dejadez; su indevoción censura;</div><div style="text-align:center;">mas, propiamente hablando, no murmura.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sobre el programa, en fin, del ya cercano</div><div style="text-align:center;">monjío el general discurso rueda.</div><div style="text-align:center;">Tembló Isabela oyendo aquel tirano</div><div style="text-align:center;">decreto que en un claustro la empareda;</div><div style="text-align:center;">cáesele el abanico de la mano;</div><div style="text-align:center;">pierde el color; atónita se queda;</div><div style="text-align:center;">mas al imperio maternal se inmola,</div><div style="text-align:center;">y no pronuncia una palabra sola.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Nadie averigua si en el alma siente</div><div style="text-align:center;">inclinación al religioso estado.</div><div style="text-align:center;">¿Puede no amar la joven inocente</div><div style="text-align:center;">el santo asilo donde se ha crïado?</div><div style="text-align:center;">Aquel sí irreflexivo, indiferente,</div><div style="text-align:center;">pedido no diré, sino dictado</div><div style="text-align:center;">a la niñez que su sentido ignora,</div><div style="text-align:center;">indisoluble vínculo es ahora.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Indisoluble!... así lo juzga. El pecho</div><div style="text-align:center;">que resignado y dócil y sumiso</div><div style="text-align:center;">natura y arte a competencia han hecho;</div><div style="text-align:center;">a quien la abnegación deber preciso,</div><div style="text-align:center;">y ajeno mando es natural derecho;</div><div style="text-align:center;">que sólo quiso, en fin, lo que otro quiso;</div><div style="text-align:center;">¿la suerte que una madre lo destina</div><div style="text-align:center;">rechazar osará? Ni aun lo imagina.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¿De qué me asusto? (en su interior exclama).</div><div style="text-align:center;">¿No he sido siempre destinada al velo?</div><div style="text-align:center;">¿No lo admití? ¿No lo esperé? Me llama</div><div style="text-align:center;">el cielo mismo; ¿y contradigo al cielo?</div><div style="text-align:center;">Un mundo vil, que tanto vicio infama,</div><div style="text-align:center;">¿he de poner con Dios en paralelo?</div><div style="text-align:center;">Diciendo así, conformidad serena</div><div style="text-align:center;">rayó en el alma, y mitigó la pena.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Esto en el sobredicho locutorio;</div><div style="text-align:center;">mientras desde el paseo le decía</div><div style="text-align:center;">a su cara consorte don Gregorio:</div><div style="text-align:center;">«Bravo chasco te pegas, prenda mía».</div><div style="text-align:center;">Jamás le vio el andante consistorio</div><div style="text-align:center;">de tan jovial humor como aquel día;</div><div style="text-align:center;">¡mísero! y truena ya la nube parda</div><div style="text-align:center;">de la tormenta horrible que le aguarda.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Luego que la oración da el campanario</div><div style="text-align:center;">de la vecina iglesia, a la morada</div><div style="text-align:center;">de don Gregorio van, donde el rosario</div><div style="text-align:center;">rezaban doña Elvira y su mesnada.</div><div style="text-align:center;">No hubo esta noche nada extraordinario</div><div style="text-align:center;">en la tertulia: naipes, varïada</div><div style="text-align:center;">conversación, el consabido mate,</div><div style="text-align:center;">cigarros, dulce, aloja y chocolate.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Al sonar el reloj las nueve y media,</div><div style="text-align:center;">«Señores, con la música a otra parte—,</div><div style="text-align:center;">a sus contertulianos dice Heredia;</div><div style="text-align:center;">y cuando ya, como los otros, parte,</div><div style="text-align:center;">el don Gregorio la ocasión promedia,</div><div style="text-align:center;">y a hurto en baja voz, «Quisiera hablarte,</div><div style="text-align:center;">le dice, es un favor de poca monta;</div><div style="text-align:center;">y...» «Ya sabes que está mi bolsa pronta</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> para servirte», respondió Agapito.</div><div style="text-align:center;">«Negocio conclüido; no hables de eso».</div><div style="text-align:center;">«No es lo que tú imaginas; es...» «Repito</div><div style="text-align:center;">que es cosa hecha, peso sobre peso».</div><div style="text-align:center;">«¿Qué cosa?» «Los dos mil». «No necesito.</div><div style="text-align:center;">En otra muy distinta me intereso.</div><div style="text-align:center;">No quiero que prometas, ni que entregues,</div><div style="text-align:center;">ni que fíes; se trata de que niegues».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¿Que niegue? Es imposible, amigo es tarde».</div><div style="text-align:center;">«¡Misericordia!» «Fray Facundo vino</div><div style="text-align:center;">(eran como las cuatro de la tarde)</div><div style="text-align:center;">con un recado muy atento y fino</div><div style="text-align:center;">de tu querida esposa, que Dios guarde...»</div><div style="text-align:center;">«No pases adelante; lo adivino».</div><div style="text-align:center;">«Como me aseguraba tu anüencia,</div><div style="text-align:center;">expresada, me dijo, en su presencia...»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Sí, la expresé, con una soga al cuello».</div><div style="text-align:center;">«Y como entiendo que la niña anhela</div><div style="text-align:center;">meterse monja, y empeñada en ello</div><div style="text-align:center;">parece estar tu santa parentela...»</div><div style="text-align:center;">«Basta, no digas más. Echado el sello</div><div style="text-align:center;">a mi desgracia está. ¡Pobre Isabela!</div><div style="text-align:center;">Todo al revés, Heredia, me sucede.</div><div style="text-align:center;">Parece que el demonio lo hace adrede».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «No tal; esos petardos te granjea</div><div style="text-align:center;">el hacer, como haces, a dos caras.</div><div style="text-align:center;">Si no quieres que ciña la correa</div><div style="text-align:center;">tu hija Isabel, ¿por qué no lo declaras?</div><div style="text-align:center;">Y si la pobre chica titubea,</div><div style="text-align:center;">o lo repugna, y tú la desamparas</div><div style="text-align:center;">que protegerla debes, cruel, impía,</div><div style="text-align:center;">abominable esa omisión sería.</div><div style="text-align:center;">«Y más diré. Si yo su padre fuera,</div><div style="text-align:center;">y en esa tierna edad la viera ansiosa</div><div style="text-align:center;">de vestir el sayal, lo resistiera</div><div style="text-align:center;">con todo mi poder; que no, no es cosa</div><div style="text-align:center;">en que se deba estar a la ligera</div><div style="text-align:center;">decisión de alma incauta, veleidosa,</div><div style="text-align:center;">dócil a toda voz, a todo imperio,</div><div style="text-align:center;">el consignar la vida a un monasterio.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «La que renuncia al mundo en esa verde</div><div style="text-align:center;">edad primera, ¿podrá ser que estime</div><div style="text-align:center;">lo que la aguarda, o sepa lo que pierde?</div><div style="text-align:center;">Y cuando, vuelta en sí, ve que la oprime</div><div style="text-align:center;">cadena eterna, y despechada muerde</div><div style="text-align:center;">el duro hierro, ¿a quién acusa, dime?</div><div style="text-align:center;">Al que su juicio leve, antojadizo,</div><div style="text-align:center;">debió haber alumbrado, y no lo hizo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »En dar consejos donde no hay deseo</div><div style="text-align:center;">de recibirlos, siempre hallé reparo.</div><div style="text-align:center;">Mi genio lo repugna. Mas te veo</div><div style="text-align:center;">en aflicción, y debo hablarte claro.</div><div style="text-align:center;">Tu flojedad es un delito feo.</div><div style="text-align:center;">La autoridad paterna es el amparo</div><div style="text-align:center;">natural de Isabel. Defiende, guarda</div><div style="text-align:center;">su inocente candor. ¿Qué te acobarda?»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¿Y entregado el dinero fue?» «Lo mismo,</div><div style="text-align:center;">porque lo tengo prometido y pronto».</div><div style="text-align:center;">«¿A quién se puso, Heredia, un sinapismo</div><div style="text-align:center;">como el de esta mujer? ¿Qué pobre tonto</div><div style="text-align:center;">sufrió jamás tan fiero despotismo?</div><div style="text-align:center;">Pero verán, si en cólera me monto,</div><div style="text-align:center;">de lo que soy capaz. Volverá al techo</div><div style="text-align:center;">paterno mi hija... volverá a mi pecho...</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Volverás, volverás, yo te lo fío...</div><div style="text-align:center;">Harto tiempo tratada como ajena</div><div style="text-align:center;">fuiste ya, mi Isabel, regalo mío,</div><div style="text-align:center;">víctima de...» Diciendo así, refrena</div><div style="text-align:center;">la voz un repentino escalofrío;</div><div style="text-align:center;">en el hinchado esófago le suena</div><div style="text-align:center;">tumultuoso vapor; eructa, brama;</div><div style="text-align:center;">en suma, le da el flato, y va a la cama.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3196-orlando-enamorado-xiv.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poesia de Amor, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 18:59:47 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529945987_orlando-enamorado-xiv_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529945987_orlando-enamorado-xiv_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Canto XIV</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Orlando De Albraca</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">El poeta filósofo del Lacio</div><div style="text-align:center;">dice que la mujer (yo no interpreto</div><div style="text-align:center;">literalmente, porque el propio Horacio</div><div style="text-align:center;">se lo prohibe a un traductor discreto;</div><div style="text-align:center;">y si bien ocupando igual espacio</div><div style="text-align:center;">puede expresarse en castellano neto</div><div style="text-align:center;">la misma cosa, hacerlo así sería</div><div style="text-align:center;">al bello sexo gran descortesía).</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Dice que la mujer, ya antes de Helena,</div><div style="text-align:center;">guerras al mundo ocasionó fatales,</div><div style="text-align:center;">cuando el hombre, erizada la melena,</div><div style="text-align:center;">luenga la barba, en grutas y jarales</div><div style="text-align:center;">vida vivió de sobresaltos llena,</div><div style="text-align:center;">y sus rudos instintos animales</div><div style="text-align:center;">con gritos y baladros exprimía,</div><div style="text-align:center;">sin rey, ni ley, ni juez, ni policía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No hubo aceros allí, pavés, ni cota,</div><div style="text-align:center;">y los inciertos amorosos goces</div><div style="text-align:center;">se disputaban, como la bellota,</div><div style="text-align:center;">a puñadas tal vez, tal vez a coces;</div><div style="text-align:center;">andaban nuestros padres en pelota;</div><div style="text-align:center;">pero todo cambïó; cunden precoces</div><div style="text-align:center;">artes de destrucción; la ciencia avanza;</div><div style="text-align:center;">se inventan arco y honda, espada y lanza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El derecho de gentes, aunque justo,</div><div style="text-align:center;">como el de ahora, usaba otro lenguaje;</div><div style="text-align:center;">tirano entre los flacos el robusto</div><div style="text-align:center;">hablaba a lo soez y a lo salvaje.</div><div style="text-align:center;">Decía: «A mí me toca hacer mi gusto,</div><div style="text-align:center;">porque tengo más fuerza y más coraje;</div><div style="text-align:center;">y todo aquel que osado se me oponga,</div><div style="text-align:center;">sepa que este puñal le desmondonga».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Así habló la razón, así el derecho;</div><div style="text-align:center;">hoy (a no ser en uno que otro caso)</div><div style="text-align:center;">no va un rey de ese modo a vías de hecho;</div><div style="text-align:center;">y si saca su hueste a campo raso,</div><div style="text-align:center;">el probar que su fuerza y su provecho</div><div style="text-align:center;">son la justicia, es necesario paso;</div><div style="text-align:center;">y bien porro será quien no lo pruebe</div><div style="text-align:center;">en nuestro sabio siglo diez y nueve.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ni fue el tipo de Aspasias y Lucrecias</div><div style="text-align:center;">el mismo que después: ancho el cogote,</div><div style="text-align:center;">y fornida la espalda, y carnes recias,</div><div style="text-align:center;">y encallecido el pie de andar al trote,</div><div style="text-align:center;">y un ribete de zafias y de necias,</div><div style="text-align:center;">eran donaire y hermosura y dote;</div><div style="text-align:center;">y el rapazuelo a la materna ubre</div><div style="text-align:center;">mamaba lo rollizo y lo salubre.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Por este de beldad primer instinto,</div><div style="text-align:center;">temprana Troya, ardió la choza un día,</div><div style="text-align:center;">y el arroyo corrió de sangre tinto,</div><div style="text-align:center;">y el adüar cambió de dinastía.</div><div style="text-align:center;">Tipo después acá y allá distinto</div><div style="text-align:center;">prevaleció; la griega fantasía</div><div style="text-align:center;">encarnó el suyo en palpitantes bronces;</div><div style="text-align:center;">¿mas fue mejor que el de antes el de entonces?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Creo que una joroba no hermosea,</div><div style="text-align:center;">que un hombre sin nariz no es un Apolo,</div><div style="text-align:center;">y que la calva es una cosa fea</div><div style="text-align:center;">en el austral y en el opuesto polo;</div><div style="text-align:center;">sigo también la popular idea</div><div style="text-align:center;">de preferir dos ojos a uno solo;</div><div style="text-align:center;">en esto mis creencias recopilo</div><div style="text-align:center;">sobre lo bello; en lo demás vacilo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero cualquier dechado de hermosura</div><div style="text-align:center;">que una edad reconozca y autorice,</div><div style="text-align:center;">cualquiera que el lenguaje y la armadura</div><div style="text-align:center;">sean con que le ensalce y patronice,</div><div style="text-align:center;">siempre de amor la loca travesura</div><div style="text-align:center;">(y de ello Salomón que así lo dice,</div><div style="text-align:center;">dejó en sí mismo insigne documento)</div><div style="text-align:center;">de la razón se burla y del talento.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Testigo este Agricán, que delirando</div><div style="text-align:center;">de amor conmueve el Asia, y luto y duelo</div><div style="text-align:center;">a tantas gentes da; testigo Orlando,</div><div style="text-align:center;">de varonil virtud cabal modelo</div><div style="text-align:center;">en otro tiempo, ahora oprobio infando</div><div style="text-align:center;">de la cristiana fe, del patrio suelo,</div><div style="text-align:center;">embelesado en tontos amoríos,</div><div style="text-align:center;">indignos de su fama y de sus bríos;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Testigo Sacripante, que destruye</div><div style="text-align:center;">todo su pobre pueblo circasiano</div><div style="text-align:center;">por un mentido bien, que se le huye,</div><div style="text-align:center;">cuando ya piensa en él poner la mano.</div><div style="text-align:center;">Y a tanto adorador ¿qué retribuye</div><div style="text-align:center;">por el largo penar y el cotidiano</div><div style="text-align:center;">peligro de la lanza y de la espada</div><div style="text-align:center;">esta mujer falaz, desamorada?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Desamorada para todos, menos</div><div style="text-align:center;">el que odia y vilipendia su hermosura;</div><div style="text-align:center;">por éste sólo anubla los serenos</div><div style="text-align:center;">ojos, a los demás o falsa o dura.</div><div style="text-align:center;">¡Cuántos por ella extensos campos llenos</div><div style="text-align:center;">están de informes troncos, inmatura</div><div style="text-align:center;">mies de la Parca! Y ya su altar infausto</div><div style="text-align:center;">viene en sangre a bañar nuevo holocausto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Forman los dichos caballeros nueve,</div><div style="text-align:center;">aunque pequeña, irresistible escuadra;</div><div style="text-align:center;">la cual, por dondequiera que se mueve,</div><div style="text-align:center;">enteras huestes rinde, abre, taladra.</div><div style="text-align:center;">Como a una causa al parecer tan leve</div><div style="text-align:center;">tanto tumulto en su opinión no cuadra,</div><div style="text-align:center;">ignorando Agricán qué cosa sea,</div><div style="text-align:center;">dudoso un breve instante titubea.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas luego Orlando le quitó la duda,</div><div style="text-align:center;">que se le fue, con Durindana, encima.</div><div style="text-align:center;">No recibió Agricán jamás tan cruda</div><div style="text-align:center;">carga, y el mismo rey así lo estima.</div><div style="text-align:center;">En vano se enfurece, en vano suda,</div><div style="text-align:center;">en vano apela al arte de la esgrima,</div><div style="text-align:center;">en vano el tiempo y el esfuerzo gasta;</div><div style="text-align:center;">escasamente a defenderse basta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Metiose por fortuna de repente</div><div style="text-align:center;">entre los dos gran golpe de canilla,</div><div style="text-align:center;">y a pesar de uno y otro combatiente</div><div style="text-align:center;">partida fue la horrífica batalla.</div><div style="text-align:center;">Orlando se reúne con su gente,</div><div style="text-align:center;">y empujan juntos la cerrada valla</div><div style="text-align:center;">de tanta espada, lanza, pica, porra;</div><div style="text-align:center;">no hay sino su valor que los socorra.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Como silbante plomo un balüarte</div><div style="text-align:center;">de débiles adobes aportilla,</div><div style="text-align:center;">las filas de este modo rompe y parte</div><div style="text-align:center;">a gran correr la intrépida cuadrilla.</div><div style="text-align:center;">Descabezados troncos de una parte</div><div style="text-align:center;">y otra cayendo van que es maravilla.</div><div style="text-align:center;">Al ver delante tanta sangre y tanto</div><div style="text-align:center;">destrozo, tiembla Angélica de espanto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pues Agricán, que al fin se desembarga</div><div style="text-align:center;">del gran tropel en que arrastrado gira,</div><div style="text-align:center;">y ve los caballeros a no larga</div><div style="text-align:center;">distancia, y la beldad por quien suspira,</div><div style="text-align:center;">pensad con qué furor vuelve a la carga,</div><div style="text-align:center;">y con cuánta violencia Amor le tira,</div><div style="text-align:center;">cuando a la mano el cielo le coloca</div><div style="text-align:center;">la prenda antes guardada en la ardua Roca.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Contando que le echaba ya la uña,</div><div style="text-align:center;">aguija hacia los nueve; y como era</div><div style="text-align:center;">el buen Roldán la punta de la cuña</div><div style="text-align:center;">que hace en las filas tártaras tronera,</div><div style="text-align:center;">embístele; y si bien no le rasguña</div><div style="text-align:center;">las encantadas carnes, de manera</div><div style="text-align:center;">le muele y le magulla y le fatiga,</div><div style="text-align:center;">que a recogerse en el pavés le obliga.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> En esto Radamanto, el jayanote</div><div style="text-align:center;">que al Duque derribó, da en la tetilla</div><div style="text-align:center;">a Balán con el asta; al recio bote</div><div style="text-align:center;">va al suelo el rey, hundida una costilla;</div><div style="text-align:center;">pero esgrimiendo el corvo chafarote</div><div style="text-align:center;">lava con harta sangre esta mancilla;</div><div style="text-align:center;">terrible cosa de mirar fue aquélla;</div><div style="text-align:center;">de un tajo solo, a dos o tres degüella.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A su corcel por todas partes busca;</div><div style="text-align:center;">que pueda recobrarlo dificulto,</div><div style="text-align:center;">pues tan espesa polvareda ofusca</div><div style="text-align:center;">los ojos, y tan grande es el tumulto,</div><div style="text-align:center;">el confuso tropel y la chamusca,</div><div style="text-align:center;">que a cuatro pies no se distingue un bulto;</div><div style="text-align:center;">triste de aquel que pierde en ella el tino,</div><div style="text-align:center;">pues de salud no encontrará camino.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Visto que le hubo en tan dudoso estrecho,</div><div style="text-align:center;">fue a socorrer Grifón al rey Balán;</div><div style="text-align:center;">y como en otro encuentro se le ha hecho</div><div style="text-align:center;">pedazos el lanzón, y aquel jayán</div><div style="text-align:center;">el suyo enristra y se lo apunta al pecho,</div><div style="text-align:center;">temeroso Grifón de algún desmán,</div><div style="text-align:center;">tírale un tajo que le corta el asta</div><div style="text-align:center;">en dos pedazos, como blanda pasta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Radamanto, arrojando el cabo al suelo,</div><div style="text-align:center;">recibe con la espada al adversario.</div><div style="text-align:center;">Trábase igual entre los dos el duelo,</div><div style="text-align:center;">y danse golpes con suceso vario.</div><div style="text-align:center;">No se llevaba el uno al otro un pelo</div><div style="text-align:center;">de ventaja; y durora el sanguinario</div><div style="text-align:center;">trance sin duda alguna todo el día,</div><div style="text-align:center;">si no se entrometiera Santaría;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Santaría de Suecia, que ha querido,</div><div style="text-align:center;">por sus pecados o su mala estrella,</div><div style="text-align:center;">lidiar con Antifor; y le ha cabido</div><div style="text-align:center;">tan desmedida zurra, que atropella</div><div style="text-align:center;">atolondrado y casi sin sentido</div><div style="text-align:center;">por cuanto encuentra al paso, y va y se estrella</div><div style="text-align:center;">con Radamanto y con Grifón, haciendo</div><div style="text-align:center;">tanto alboroto y confusión y estruendo,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> que el corcel del gigante se dispara</div><div style="text-align:center;">y por las filas rompe como flecha.</div><div style="text-align:center;">Crece la turbación y la algazara;</div><div style="text-align:center;">todos corren a izquierda y a derecha;</div><div style="text-align:center;">corren, y nadie vuelve atrás la cara,</div><div style="text-align:center;">y cada cual a su vecino estrecha;</div><div style="text-align:center;">éste empuja, aquél vuelca, esetro casca;</div><div style="text-align:center;">parece el campo súbita borrasca,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> cuando a lo lejos por la mar serena</div><div style="text-align:center;">levanta el viento crespa espuma, y cunde</div><div style="text-align:center;">de un lado y otro el temporal, y suena</div><div style="text-align:center;">más y más, según raudo se difunde,</div><div style="text-align:center;">hasta que el horizonte en torno llena,</div><div style="text-align:center;">y vasta playa estrepitoso tunde;</div><div style="text-align:center;">corriendo el campo va del mismo modo</div><div style="text-align:center;">la horrenda gresca, y lo alborota todo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Miraba el ruso Argante en otra parte</div><div style="text-align:center;">la reñida refriega, y a su vista</div><div style="text-align:center;">hubo de presentarse Brandimarte,</div><div style="text-align:center;">a quien nada parece que resista.</div><div style="text-align:center;">Un rato aquel bribón se estuvo aparte,</div><div style="text-align:center;">atisbando el momento en que le embista;</div><div style="text-align:center;">y cuando la ocasión vio favorable,</div><div style="text-align:center;">cierra con él, llevando en alto el sable.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Brandimarte, si bien la desventaja</div><div style="text-align:center;">tuvo al principio, se repuso luego;</div><div style="text-align:center;">sube el acero prestamente y baja,</div><div style="text-align:center;">y sigue entre los dos igual el juego.</div><div style="text-align:center;">Y de los nueve cada cual trabaja</div><div style="text-align:center;">no menos; y al herir no dan sosiego</div><div style="text-align:center;">Adriano, el conde Claros, ni Aquilante,</div><div style="text-align:center;">ni el Rey Balán, que haciendo va de infante;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ni Antifor, ni Grifón, ni el conde Uberto,</div><div style="text-align:center;">ni Roldán, sobre todos animoso;</div><div style="text-align:center;">los cuales juntamente y de concierto,</div><div style="text-align:center;">acuchillando a roso y a velloso,</div><div style="text-align:center;">dejan rastro larguísimo cubierto</div><div style="text-align:center;">de un cúmulo de muertos espantoso;</div><div style="text-align:center;">pero por más que ayudan a Balano,</div><div style="text-align:center;">fue menester dejarle en el pantano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tremendo fue el destrozo, extravagante;</div><div style="text-align:center;">y sin embargo, vese siempre el mismo</div><div style="text-align:center;">descomunal ejército delante,</div><div style="text-align:center;">que no cabe en el campo, ni en guarismo;</div><div style="text-align:center;">en medio de la trápala incesante,</div><div style="text-align:center;">parece que regüelda el hondo abismo,</div><div style="text-align:center;">y que de tanta multitud se ahita,</div><div style="text-align:center;">y nuevamente al mundo la vomita.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Un poco menos fácil el camino</div><div style="text-align:center;">a la pequeña hueste se ofrecía,</div><div style="text-align:center;">pues se lo cierran Agricán, Brontino,</div><div style="text-align:center;">Lurcón y Poliferno y Santaría.</div><div style="text-align:center;">Éste, llevando a Uldano de padrino,</div><div style="text-align:center;">a Antifor nuevamente desafía;</div><div style="text-align:center;">y sostiene a los dos aquel bergante</div><div style="text-align:center;">de Radamanto, y a los tres Argante.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Peleaba Antifor heroicamente</div><div style="text-align:center;">Con todos cuatro; pero a tanto exceso</div><div style="text-align:center;">no pudo contrastar, por más valiente</div><div style="text-align:center;">que fuese; en suma, le llevaron preso.</div><div style="text-align:center;">Y vueltos al lugar do el remanente</div><div style="text-align:center;">de la cuadrilla aguanta el grave peso</div><div style="text-align:center;">de la enemiga hueste, con más brava</div><div style="text-align:center;">furia la sanguinosa lid se traba.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Hace la escolta de la bella dama</div><div style="text-align:center;">prodigios de valor en su defensa;</div><div style="text-align:center;">pero Agricán, que cada vez se inflama</div><div style="text-align:center;">en pasión más ardiente y más intensa,</div><div style="text-align:center;">«A ellos» furibundo, «a ellos» clama,</div><div style="text-align:center;">y arremete de modo que no piensa</div><div style="text-align:center;">nadie sino en salvar la propia vida,</div><div style="text-align:center;">de cien opuestas puntas combatida.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La Dama, al verse en tan estrecho paso,</div><div style="text-align:center;">apelar al anillo determina;</div><div style="text-align:center;">mas metiolo en el seno por acaso</div><div style="text-align:center;">al salir del jardín de Dragontina;</div><div style="text-align:center;">y buscándolo ahora (¡fuerte caso!),</div><div style="text-align:center;">no pudo hallarlo; y casi desatina</div><div style="text-align:center;">creyéndolo perdido, y que en perdello</div><div style="text-align:center;">a su mala ventura ha puesto el sello.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Del cabello se tira, y se maltrata,</div><div style="text-align:center;">y al Conde voces da que la: liberte.</div><div style="text-align:center;">El Conde se enfurece, se arrebata,</div><div style="text-align:center;">y llamaradas por los ojos vierte;</div><div style="text-align:center;">tíñesele la cara de escarlata,</div><div style="text-align:center;">y aprieta las rodillas de tal suerte</div><div style="text-align:center;">que no tuvo vergüenza Brilladoro</div><div style="text-align:center;">de echarse a tierra, y brama como un toro.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas álzase ligero, que el sañudo</div><div style="text-align:center;">Conde le hace saltar de un espolazo.</div><div style="text-align:center;">Ni es ya a sus iras suficiente el crudo</div><div style="text-align:center;">herir de punta y filo y cintarazo;</div><div style="text-align:center;">échase a las espaldas el escudo</div><div style="text-align:center;">como si le sirviera de embarazo,</div><div style="text-align:center;">y con ambas las manos empuñada</div><div style="text-align:center;">brilla como un relámpago la espada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Muévese Durindana, que no fuera</div><div style="text-align:center;">cosa fácil decir si sube o baja;</div><div style="text-align:center;">y abriendo a su señor ancha carrera,</div><div style="text-align:center;">batallones enteros desparpaja;</div><div style="text-align:center;">asombro da mirar de qué manera</div><div style="text-align:center;">punza, troncha, cercena, hiende, taja;</div><div style="text-align:center;">horroriza el silbar de la iracunda</div><div style="text-align:center;">espada, que de sangre el suelo inunda.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A un peón que se mete en la jarana</div><div style="text-align:center;">degüella; y fue la cosa divertida;</div><div style="text-align:center;">tiene tan fino el corte Durindana,</div><div style="text-align:center;">y cuando el buen Roldán le infunde vida</div><div style="text-align:center;">con tal blandura y suavidad rebana,</div><div style="text-align:center;">que el pobrecillo no sintió la herida,</div><div style="text-align:center;">y dando tajos con el ojo abierto,</div><div style="text-align:center;">andaba acá y allá, y estaba muerto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ocasión de su propia desventura</div><div style="text-align:center;">fue al pobre Radamanto su grandeza.</div><div style="text-align:center;">Viole tan alto Orlando, y se la jura.</div><div style="text-align:center;">Tírale un gran fendiente a la cabeza,</div><div style="text-align:center;">y de la coronilla a la cintura</div><div style="text-align:center;">le parte en dos, y ni aun allí tropieza,</div><div style="text-align:center;">que hasta los dos arzones ha tajado;</div><div style="text-align:center;">cayó medio jayán de cada lado.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Hállase Saritrón algo adelante,</div><div style="text-align:center;">haciendo de peones gran cosecha,</div><div style="text-align:center;">y vista la tragedia del gigante,</div><div style="text-align:center;">de escabullirse la ocasión acecha.</div><div style="text-align:center;">Rebanole la espada fulminante</div><div style="text-align:center;">el tronco de la izquierda a la derecha;</div><div style="text-align:center;">cayó el sangriento busto al pie de Orlando,</div><div style="text-align:center;">y siguen las dos piernas cabalgando.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Hácele igual honor al rey Brontino,</div><div style="text-align:center;">pues de un revés le corta la cabeza,</div><div style="text-align:center;">que con el yelmo y la cimera vino</div><div style="text-align:center;">rodando por el campo una gran pieza.</div><div style="text-align:center;">Pendragón, rey de Gocia, en el camino</div><div style="text-align:center;">estaba por descuido o por simpleza;</div><div style="text-align:center;">tírale Orlando al cuello una estocada,</div><div style="text-align:center;">y le salió por la cerviz la espada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La cual, no hallando obstáculo bastante,</div><div style="text-align:center;">hasta la guarnición no es mucho que entre,</div><div style="text-align:center;">ni que, como esconderse piense Argante</div><div style="text-align:center;">detrás de Pendragón, saliendo encuentre</div><div style="text-align:center;">la punta de la hoja penetrante</div><div style="text-align:center;">al pobre diablo, y le barrene el vientre;</div><div style="text-align:center;">cae muerto Pendragón, y al mismo punto</div><div style="text-align:center;">Argante echó a correr medio difunto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Corría el infeliz cuanto podía,</div><div style="text-align:center;">sobre el arzón llevando la asadura,</div><div style="text-align:center;">mientras que Orlando en pos también corría,</div><div style="text-align:center;">que la cuestión finalizar procura;</div><div style="text-align:center;">y de paso una gran carnicería</div><div style="text-align:center;">hace de cuanto encuentra en la llanura.</div><div style="text-align:center;">¿A qué pedir perdón, merced ni gracia?</div><div style="text-align:center;">que su furia, aun matando, no se sacia.</div><div style="text-align:center;">No hay terremoto, no hay tormenta oscura,</div><div style="text-align:center;">ni rápida avenida, que le iguale;</div><div style="text-align:center;">no le resiste espada ni armadura;</div><div style="text-align:center;">hüir o pelear lo mismo vale;</div><div style="text-align:center;">pone espanto de lejos su figura,</div><div style="text-align:center;">que entre un montón de muertos sobresale;</div><div style="text-align:center;">parece que en el yelmo el rostro le arda;</div><div style="text-align:center;">todos al verlo gritan: «¡guarda! ¡guarda!»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Con Agricán batalla pavorosa</div><div style="text-align:center;">trababa en tanto el joven Aquilante,</div><div style="text-align:center;">cerca de donde Angélica llorosa</div><div style="text-align:center;">llamaba a voces al señor de Anglante.</div><div style="text-align:center;">Era ya de Aquilante peligrosa</div><div style="text-align:center;">la situación; mas llega en ese instante</div><div style="text-align:center;">el Conde, quebrantando armas, bridones,</div><div style="text-align:center;">banderas, caballeros y peones.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Como era aquel mancebo su pariente,</div><div style="text-align:center;">sobrino de Alda bella, y le traía</div><div style="text-align:center;">a mal traer el Tártaro inclemente,</div><div style="text-align:center;">y las plegarlas de su dama oía,</div><div style="text-align:center;">quiso librar el pleito a un gran fendiente</div><div style="text-align:center;">sobre el testuz del rey de Tartaría;</div><div style="text-align:center;">tigre sobre la res no da igual salto</div><div style="text-align:center;">que el Conde sobre el rey, la espada en alto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> En la cabeza el más desapiadado</div><div style="text-align:center;">golpe que dado fue jamás, le asienta.</div><div style="text-align:center;">Merced al morrïón, que era encantado,</div><div style="text-align:center;">Agricán, si no es eso, no la cuenta.</div><div style="text-align:center;">Quedó el rey de sentido enajenado,</div><div style="text-align:center;">y apenas a caballo se sustenta;</div><div style="text-align:center;">mas el gentil bridón, huyendo a escape,</div><div style="text-align:center;">impide que a su dueño el Conde atrape.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Bayardo era el bridón, y el conocello</div><div style="text-align:center;">maravillado, al conde Orlando deja;</div><div style="text-align:center;">antes no pudo reparar en ello;</div><div style="text-align:center;">tanto le desfigura y desemeja</div><div style="text-align:center;">la malla que le cubre frente y cuello</div><div style="text-align:center;">y el cuerpo hasta la cola y la cerneja.</div><div style="text-align:center;">Orlando aguija con el doble empeño</div><div style="text-align:center;">de apoderarse del bridón y el dueño.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Síguelos por el campo a rienda suelta,</div><div style="text-align:center;">creyendo que la Dama no tenía</div><div style="text-align:center;">ya que temer; mas en la gran revuelta</div><div style="text-align:center;">que en derredor por todo el campo había,</div><div style="text-align:center;">ejecutaron una acción resuelta</div><div style="text-align:center;">Poliferno, Lurcón y Santaría;</div><div style="text-align:center;">Santaría a la Dama echando el guante</div><div style="text-align:center;">llévasela abrazada por delante;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> y defienden la presa Poliferno</div><div style="text-align:center;">y el rey Lurcón, y se les junta Uldano,</div><div style="text-align:center;">sin duda alguna el más malvado terno</div><div style="text-align:center;">que tuvo en sus brigadas Agricano.</div><div style="text-align:center;">Los seis barones entre aquel infierno</div><div style="text-align:center;">de bruta gente casi dan de mano</div><div style="text-align:center;">contra tan grueso ejército, a la empresa</div><div style="text-align:center;">de salvar a la mísera Princesa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Lástima grande causa oír el duelo</div><div style="text-align:center;">de la cautiva, que, a los vientos dando</div><div style="text-align:center;">la rubia cabellera, sin consuelo</div><div style="text-align:center;">gritaba: «¡Orlando mío! ¡Amado Orlando!»</div><div style="text-align:center;">Traen a Clarïón al redopelo,</div><div style="text-align:center;">y a Brandimarte va el vigor menguando;</div><div style="text-align:center;">ni ya es Uberto a resistir bastante,</div><div style="text-align:center;">ni Grifón, ni Adriano, ni Aquilante.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Agricán que entre tanto se recobra,</div><div style="text-align:center;">vuelve anhelante a vindicar su afrenta;</div><div style="text-align:center;">y vuelve en pos Orlando, que la obra</div><div style="text-align:center;">creyó acabada por error de cuenta.</div><div style="text-align:center;">Con gran sorpresa advierte que zozobra</div><div style="text-align:center;">el bando amigo en muy mayor tormenta,</div><div style="text-align:center;">y oye la voz doliente de la Dama</div><div style="text-align:center;">que sin cesar «¡Orlando! ¡Orlando!», clama.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Lánzase como un tigre a la pandilla</div><div style="text-align:center;">que le lleva su dueño soberano,</div><div style="text-align:center;">y a Lurcón en la misma coronilla</div><div style="text-align:center;">un golpe da como de aquella mano;</div><div style="text-align:center;">hácele la cabeza una tortilla,</div><div style="text-align:center;">que, en vez de dar de filo, dio de plano;</div><div style="text-align:center;">el yelmo a tierra va, si antes redondo</div><div style="text-align:center;">y empenachado, informe ahora y mondo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Extraña cosa, inusitada y fiera,</div><div style="text-align:center;">que superar parece a fuerza humana!</div><div style="text-align:center;">No se ve de Lurcón la calavera</div><div style="text-align:center;">en parte alguna próxima o lejana;</div><div style="text-align:center;">dentro del yelmo no se halló ni fuera;</div><div style="text-align:center;">volviola toda polvos Durindana.</div><div style="text-align:center;">Medroso Santaría, sólo pudo</div><div style="text-align:center;">en la bella cautiva hacerse escudo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Otro recurso o fuerza o poderío</div><div style="text-align:center;">que en aquel trance le defienda, ignora.</div><div style="text-align:center;">Sujeta el brazo y tiene a raya el brío</div><div style="text-align:center;">el Conde, por no herir a su señora.</div><div style="text-align:center;">Mas ella grita: «Orlando, Orlando mío,</div><div style="text-align:center;">si me tienes amor, muéstralo ahora;</div><div style="text-align:center;">mátame con tus manos; antes muera</div><div style="text-align:center;">que verme de estos canes prisionera».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Confuso el Conde y por demás perplejo</div><div style="text-align:center;">no sabe qué resuelva; al fin, la espada</div><div style="text-align:center;">envaina, y toma por mejor consejo</div><div style="text-align:center;">matar a aquel ladrón de una puñada.</div><div style="text-align:center;">Temblaba el malandrín por su pellejo;</div><div style="text-align:center;">y al ver la invicta diestra desarmada,</div><div style="text-align:center;">creyó trocado el lance, y determina</div><div style="text-align:center;">valerse de ocasión tan peregrina.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De la Dama que lleva delantera</div><div style="text-align:center;">sobre el siniestro brazo echó la carga,</div><div style="text-align:center;">porque mejor de adarga le sirviera,</div><div style="text-align:center;">dado que menester hubiese adarga;</div><div style="text-align:center;">y al Conde una estocada en la ventrera,</div><div style="text-align:center;">mucho más pronto que lo digo, alarga,</div><div style="text-align:center;">que, echado a las espaldas el escudo,</div><div style="text-align:center;">de todo amparo le creyó desnudo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas el escudo al Conde tanto importa,</div><div style="text-align:center;">como si fuera un bulto de diamante.</div><div style="text-align:center;">El Conde quiso hacer la cuenta corta</div><div style="text-align:center;">pagando con usuras al instante;</div><div style="text-align:center;">a dos dedos del tronco de la aorta</div><div style="text-align:center;">le imprime el puño y el ferrado guante;</div><div style="text-align:center;">quítale así la vida; así rescata</div><div style="text-align:center;">la bella presa; y de salvarla trata.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> En brazos la tomó, y el acicate</div><div style="text-align:center;">hincando a Brilladoro, hacia la Roca</div><div style="text-align:center;">corre veloz, y cuanto encuentra abate.</div><div style="text-align:center;">Agricán, que le ve, se abrasa en loca</div><div style="text-align:center;">furia; seguirle quiere; mas combate</div><div style="text-align:center;">con seis a un tiempo, y lo peor le toca;</div><div style="text-align:center;">los seis la lid con nuevo aliento emprenden,</div><div style="text-align:center;">y ya en lugar de defenderse, ofenden.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Llega en tanto a la puerta del castillo</div><div style="text-align:center;">el Conde amante, y que le admitan ruega;</div><div style="text-align:center;">mas Trufaldín, el consumado pillo,</div><div style="text-align:center;">asomada a una torre, se lo niega;</div><div style="text-align:center;">y no sólo rehusa recibillo,</div><div style="text-align:center;">sino le insulta, y a intimarle llega</div><div style="text-align:center;">que guerra les harán él y su gente,</div><div style="text-align:center;">si de allí no se apartan prontamente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Insta la Dama y llora; mas en vano.</div><div style="text-align:center;">Grita y brama Roldán; pero sin fruto.</div><div style="text-align:center;">Acércase Agricán; se acerca Uldano;</div><div style="text-align:center;">y nada mueve el alma de aquel bruto.</div><div style="text-align:center;">Hierven de gentüalla risco y llano,</div><div style="text-align:center;">y estará toda en menos de un minuto</div><div style="text-align:center;">al pie del alta Roca; y el malvado</div><div style="text-align:center;">más terco cada vez, más obstinado.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Las piedras y los dardos menudea</div><div style="text-align:center;">mezclando con las obras el denuesto.</div><div style="text-align:center;">Pues ¿quién podrá formarse alguna idea</div><div style="text-align:center;">de la pasión, del frenesí funesto</div><div style="text-align:center;">que al corazón de Orlando señorea,</div><div style="text-align:center;">en tal peligro y tal afrenta puesto?</div><div style="text-align:center;">Brama de enojo y de pavura treme;</div><div style="text-align:center;">mas no por sí, por ella sola teme.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Teme por la beldad que adora fino;</div><div style="text-align:center;">en cuanto a sí ningún temor abriga.</div><div style="text-align:center;">Le arroja de los muros Trufaldino,</div><div style="text-align:center;">y ya la chusma bárbara enemiga</div><div style="text-align:center;">envuelta en polvoroso remolino</div><div style="text-align:center;">osada embiste y más y más le hostiga</div><div style="text-align:center;">con dardos y venablos y saetas,</div><div style="text-align:center;">al son de los clarines y trompetas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Clarión y Aquilante y Adrïano</div><div style="text-align:center;">lidian con Agricán a todo trance;</div><div style="text-align:center;">el noble Uberto es un león insano;</div><div style="text-align:center;">donde él está no hay bárbaro que avance;</div><div style="text-align:center;">proezas de ardimiento sobrehumano,</div><div style="text-align:center;">hace Grifón en repetido lance;</div><div style="text-align:center;">y Brandimarte, si decirse puede,</div><div style="text-align:center;">en fuerza y brío a los demás excede.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La Dama en tanto al pie del muro gime,</div><div style="text-align:center;">y ruega humilde el Conde a Trufaldino</div><div style="text-align:center;">que por Dios se conduela y se lastime</div><div style="text-align:center;">de una infeliz que a tan crüel destino</div><div style="text-align:center;">reducida se ve; nada hay que lime</div><div style="text-align:center;">el corazón perverso, diamantino,</div><div style="text-align:center;">de aquel traidor, para quien es materia</div><div style="text-align:center;">de pasatiempo el llanto y la miseria.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No hay ruego, no hay promesa que le ablande,</div><div style="text-align:center;">y en el alma de Orlando el reprimido</div><div style="text-align:center;">furor fermenta; y cada vez más grande,</div><div style="text-align:center;">revienta al fin con hórrido estallido.</div><div style="text-align:center;">Por más que el Conde a sus afectos mande,</div><div style="text-align:center;">por más que, en el hablar, desconocido</div><div style="text-align:center;">le fue el baldón, denuestos cuando tocan</div><div style="text-align:center;">en lo más vivo, a denostar provocan.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Recibirasme, infame, a tu despecho,</div><div style="text-align:center;">le dice, haz cuanto puedes, cuanto sabes;</div><div style="text-align:center;">será este muro en átomos deshecho</div><div style="text-align:center;">para que al fin, como debiste, acabes;</div><div style="text-align:center;">arrancaré de tu alevoso pecho</div><div style="text-align:center;">el corazón; lo comerán las aves;</div><div style="text-align:center;">nada, aunque fuese el mundo de tu parte,</div><div style="text-align:center;">de la horca, follón, podrá salvarte».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Diciendo así, descarga con el lomo</div><div style="text-align:center;">de la espada tal golpe en la muralla,</div><div style="text-align:center;">que hace saltar dos piedras de gran tomo.</div><div style="text-align:center;">Trufaldín, que de Orlando en la batalla</div><div style="text-align:center;">supo los hechos, y ve ahora cómo</div><div style="text-align:center;">terror infunde y susto a la canalla,</div><div style="text-align:center;">y se figura que a la Roca misma</div><div style="text-align:center;">con la tremenda espada hunde y abisma,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y observa el fuego que en sus ojos arde,</div><div style="text-align:center;">y oye de aquel acento la braveza;</div><div style="text-align:center;">como de suyo es la traición cobarde,</div><div style="text-align:center;">pónese a tiritar de pie a cabeza;</div><div style="text-align:center;">y si antes hizo de insolencia alarde,</div><div style="text-align:center;">de abatimiento ahora y de bajeza.</div><div style="text-align:center;">«Pon mientes, Conde, a lo que digo; apelo,</div><div style="text-align:center;">de mi verdad en testimonio, al cielo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Negar no puedo, ni negar podría,</div><div style="text-align:center;">que contra mi señora he delinquido;</div><div style="text-align:center;">pero la culpa principal no es mía,</div><div style="text-align:center;">que en Dios y en mi conciencia no he tenido»</div><div style="text-align:center;">la menor intención de felonía,</div><div style="text-align:center;">y probarelo, siendo Dios servido.</div><div style="text-align:center;">Contra mí cometieron mil excesos</div><div style="text-align:center;">mis camaradas y los puse presos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Esta es mi culpa, y es lo que me abona</div><div style="text-align:center;">si todo falso juicio se destierra;</div><div style="text-align:center;">porque jamás fue blanco una persona</div><div style="text-align:center;">de tan injusta y tan malvada guerra.</div><div style="text-align:center;">Mas como el ofensor nunca perdona,</div><div style="text-align:center;">sé que, en viéndose libres, cielo y tierra</div><div style="text-align:center;">moverán contra mí, y han de quererte</div><div style="text-align:center;">inducir a mi afrenta y a mi muerte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Así que, mi señor, si entrar pretendes,</div><div style="text-align:center;">será con pacto y juramento expreso</div><div style="text-align:center;">de que a pie y a caballo me defiendes,</div><div style="text-align:center;">y me mantienes salvo, sano, ileso,</div><div style="text-align:center;">y si alguno me ataca, al punto emprendes</div><div style="text-align:center;">batalla, y me le entregas muerto o preso.</div><div style="text-align:center;">Si esta precisa condición te agrada,</div><div style="text-align:center;">entras; si no la aceptas, no hay entrada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Y lo que a ti te digo, a todos digo;</div><div style="text-align:center;">a nadie admitiré, sin que primero,</div><div style="text-align:center;">poniendo a el alto cielo por testigo,</div><div style="text-align:center;">me dé palabra y fe de caballero,</div><div style="text-align:center;">que en todos lances estará conmigo</div><div style="text-align:center;">y ha de ampararme a fuero y contra fuero,</div><div style="text-align:center;">mientras se tenga en pie, mientras respire;</div><div style="text-align:center;">y el que no jure así, que se retire».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Orlando inexorable se lo niega,</div><div style="text-align:center;">antes con más enojo le amenaza;</div><div style="text-align:center;">mas la Dama intercede y se lo ruega,</div><div style="text-align:center;">y el cuello al Conde estrechamente abraza.</div><div style="text-align:center;">Aquella alma soberbia se doblega,</div><div style="text-align:center;">y a Trufaldín le sale bien la traza.</div><div style="text-align:center;">El desabrido trago apura el Conde;</div><div style="text-align:center;">jura por sí y de los demás responde.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Aquilante, Adrïano, Brandimarte,</div><div style="text-align:center;">Grifón y Clarión y el conde Uberto,</div><div style="text-align:center;">lidiando están con Agricano aparte,</div><div style="text-align:center;">que, si bien de fatiga medio muerto,</div><div style="text-align:center;">fiera descarga entre los seis reparte;</div><div style="text-align:center;">y aunque en la Roca al fin tomaron puerto,</div><div style="text-align:center;">si Orlando en su defensa no viniera,</div><div style="text-align:center;">desocupado ya, no sé qué fuera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pues, como digo, entraron en la Roca,</div><div style="text-align:center;">asilo dentro y fuera mal seguro,</div><div style="text-align:center;">donde por toda munición de boca</div><div style="text-align:center;">un caballo salado, seco y duro,</div><div style="text-align:center;">se les sirve a la mesa, y no fue poca</div><div style="text-align:center;">dicha, que, estando bloqueado el muro</div><div style="text-align:center;">de tanta muchedumbre, alguna gente</div><div style="text-align:center;">tuvo en esta ocasión que estar a diente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cupo a Roldán de aquel caballo un cuarto,</div><div style="text-align:center;">y se comieron los demás el resto.</div><div style="text-align:center;">Aunque la carne está como un esparto,</div><div style="text-align:center;">no hubo ninguno que le hiciese gesto.</div><div style="text-align:center;">Diz que Roldán apenas quedó harto.</div><div style="text-align:center;">Ello es que consumido ya el repuesto,</div><div style="text-align:center;">o han de buscar, lidiando, vitüalla,</div><div style="text-align:center;">o será con el hambre la batalla.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Determinaron que al siguiente día</div><div style="text-align:center;">Roldán con este fin bajase al llano,</div><div style="text-align:center;">y que le hiciese Uberto compañía,</div><div style="text-align:center;">Clarïón y Brandimarte y Adrïano.</div><div style="text-align:center;">Y porque justamente desconfía</div><div style="text-align:center;">de Trufaldín el Senador romano,</div><div style="text-align:center;">a Grifón y Aquilante en el interno</div><div style="text-align:center;">ámbito del castillo da el gobierno.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Orlaba el manto de la noche umbría</div><div style="text-align:center;">una cinta en Oriente rosa y alba,</div><div style="text-align:center;">y el coro alado en dulce melodía</div><div style="text-align:center;">cantaba ya la bienvenida a el alba.</div><div style="text-align:center;">Sale Roldán con el naciente día;</div><div style="text-align:center;">y sonando su cuerno, hace la salva</div><div style="text-align:center;">al ejército tártaro; aquel cuerno</div><div style="text-align:center;">que remeda el bramido del infierno.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No alegre entonces y festivo suena</div><div style="text-align:center;">como de quien cazando se deporta,</div><div style="text-align:center;">sino como la nube cuando truena,</div><div style="text-align:center;">y sierpes de purpúrea lumbre aborta.</div><div style="text-align:center;">De sobresalto y de pavor se llena</div><div style="text-align:center;">la hueste de Agricano, y queda absorta;</div><div style="text-align:center;">no hay uno solo que a Roldán resista;</div><div style="text-align:center;">todos corren, huyendo de su vista.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Solo a los fugitivos el sañudo</div><div style="text-align:center;">Agricano delante se presenta.</div><div style="text-align:center;">El acero mostrándoles desnudo,</div><div style="text-align:center;">en balde contener la fuga intenta;</div><div style="text-align:center;">que si atajarla en una parte pudo,</div><div style="text-align:center;">por otras mil la turbación se aumenta,</div><div style="text-align:center;">y al ronco son que amenazando brama,</div><div style="text-align:center;">veloz por todo el campo se derrama.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Vuelve altivo los ojos Agricano,</div><div style="text-align:center;">y al ver que en derredor de monte a monte</div><div style="text-align:center;">hierve el cobarde vulgo, y en el llano</div><div style="text-align:center;">la amedrentada turba hace horizonte,</div><div style="text-align:center;">la espada envaina; la derecha mano</div><div style="text-align:center;">(cuál ángel infernal que al cielo afronte)</div><div style="text-align:center;">alza, apretando el puño fieramente,</div><div style="text-align:center;">y de mirar no se dignó a su gente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Della no haciendo ya maldito caso,</div><div style="text-align:center;">monta el corcel, escudo toma y lanza,</div><div style="text-align:center;">por la revuelta chusma se abre paso,</div><div style="text-align:center;">y a la contienda embravecido avanza.</div><div style="text-align:center;">Combatir quiere él solo a campo raso;</div><div style="text-align:center;">y lleno de valor y confianza,</div><div style="text-align:center;">suena también su cuerno horriblemente.</div><div style="text-align:center;">El resto oiréis en el cantar siguiente.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3195-orlando-enamorado-canto-xiii.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poesia de Amor, Enamorados, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 18:55:58 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529945762_orlando-enamorado-canto-xiii_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529945762_orlando-enamorado-canto-xiii_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Canto XIII</div><p><br></p><div style="text-align:center;">La Torres De Polifemo</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Tal vez alguno habrá, que habiendo oído</div><div style="text-align:center;">el caso de la bella Flordelisa,</div><div style="text-align:center;">diga que se lo tiene merecido</div><div style="text-align:center;">hembra que tales vericuetos pisa,</div><div style="text-align:center;">y que si recatada hubiera sido,</div><div style="text-align:center;">saliendo sólo con la dueña a misa,</div><div style="text-align:center;">y en vez de andar así de ceca en meca</div><div style="text-align:center;">cuidara de la aguja y de la rueca,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> no en tamaño peligro se mirara,</div><div style="text-align:center;">presa de aquel vestiglo semihumano;</div><div style="text-align:center;">ni cuerdo fue, si en ello se repara,</div><div style="text-align:center;">irse de bosque en bosque mano a mano</div><div style="text-align:center;">con el de Montalbán; que, aunque pasara</div><div style="text-align:center;">la cosa en el más limpio y el más llano</div><div style="text-align:center;">y honesto modo que posible sea,</div><div style="text-align:center;">no sé si encontrará quién se lo crea.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Dice Turpín (y a su opinión me allego)</div><div style="text-align:center;">que la materia es algo delicada,</div><div style="text-align:center;">y que las manos no pondrá en el fuego</div><div style="text-align:center;">por Flordelís ni por la más pintada.</div><div style="text-align:center;">Yo, por mí, ni lo afirmo, ni lo niego;</div><div style="text-align:center;">de mi aldehuela vengo; no sé nada.</div><div style="text-align:center;">Bellacuelo, es verdad, Reinaldos era,</div><div style="text-align:center;">y joven, y gentil... ¡Más que lo fuera!</div><div style="text-align:center;">¿No ha de haber sino quiéreme y te quiero,</div><div style="text-align:center;">cuando una dama está sola con solo?</div><div style="text-align:center;">No siempre lo probable es verdadero,</div><div style="text-align:center;">ni todo en este mundo es trampa y dolo.</div><div style="text-align:center;">Pero a lo arriba dicho me refiero.</div><div style="text-align:center;">Siempre en tu escuela, Amor, he sido un bolo,</div><div style="text-align:center;">y llevé (tú lo sabes, ¡ay!), bien raras</div><div style="text-align:center;">veces votivos dones a tus aras.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Digo, reasumiendo el cuento mío,</div><div style="text-align:center;">que Flordelís se desgañita y llora,</div><div style="text-align:center;">y que el de Montalbán se arroja al río,</div><div style="text-align:center;">donde segunda lid se traba ahora;</div><div style="text-align:center;">y con tal maña, y tal coraje, y brío,</div><div style="text-align:center;">juega el barón la espada cortadora,</div><div style="text-align:center;">que ya no ve el centauro cómo alcance</div><div style="text-align:center;">a salvar vida y presa en este lance.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Primero con la dama se abroquela</div><div style="text-align:center;">y la presenta a la enemiga espada;</div><div style="text-align:center;">mas viendo que tampoco esta cautela</div><div style="text-align:center;">ha de valerle con Reinaldos nada,</div><div style="text-align:center;">que siempre asesta el golpe a do le duela,</div><div style="text-align:center;">ya de tajo le embista o de estocada,</div><div style="text-align:center;">a Flordelisa arroja airadamente</div><div style="text-align:center;">donde más honda y rauda es la corriente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Dicha fue no pequeña que supiera</div><div style="text-align:center;">Flordelisa nadar como una trucha,</div><div style="text-align:center;">pues darle en este trance no pudiera</div><div style="text-align:center;">ayuda el paladín poca ni mucha.</div><div style="text-align:center;">Nadando la mezquina saca fuera</div><div style="text-align:center;">la húmeda faz, y con las ondas lucha.</div><div style="text-align:center;">Arrebatada del raudal violento</div><div style="text-align:center;">desaparece a la vista en un momento.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De loca rabia en tanto poseído</div><div style="text-align:center;">el biforme animal la clava esgrime;</div><div style="text-align:center;">zumba el cercano bosque estremecido,</div><div style="text-align:center;">y el aire en torno abriendo espacio gime.</div><div style="text-align:center;">En tres o cuatro partes está herido,</div><div style="text-align:center;">y parece, al mirarle, que le anime</div><div style="text-align:center;">a cada nuevo golpe vida nueva,</div><div style="text-align:center;">y al universo a contrastar se atreva.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Aunque enrojece con su sangre el río,</div><div style="text-align:center;">aflojar no semeja en el empeño;</div><div style="text-align:center;">antes juntando ahora todo el brío</div><div style="text-align:center;">y toda la pujanza de que es dueño,</div><div style="text-align:center;">recula para dar más poderío</div><div style="text-align:center;">al golpe que medita; alza el gran leño,</div><div style="text-align:center;">en los traseros pies el cuerpo libra,</div><div style="text-align:center;">carga a la vez, y un altibajo vibra.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Capaz de destrozar era el porrazo</div><div style="text-align:center;">un monte, cuanto más un caballero;</div><div style="text-align:center;">pero, al bajar, el furibundo brazo</div><div style="text-align:center;">encuentra de Reinaldos el acero.</div><div style="text-align:center;">Como desnudo está, sin embarazo</div><div style="text-align:center;">la aguda punta le taladra el cuero,</div><div style="text-align:center;">y el rollizo lagarto le barrena,</div><div style="text-align:center;">de sangre abriendo caudalosa vena.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Suelta la clava la doliente mano,</div><div style="text-align:center;">y brinca el monstruo a la contraria orilla.</div><div style="text-align:center;">Síguele como un rayo Rabicano,</div><div style="text-align:center;">y sin cesar Reinaldos le acuchilla;</div><div style="text-align:center;">los cascos alza y coces tira en vano;</div><div style="text-align:center;">en vano, que del lomo a la tetilla</div><div style="text-align:center;">atravesado, casi a un mismo punto</div><div style="text-align:center;">cayó bramando y se estiró difunto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No sabiendo el barón qué rumbo elija,</div><div style="text-align:center;">ni cuál sea de la dama el paradero,</div><div style="text-align:center;">hacia el septentrión acaso aguija,</div><div style="text-align:center;">y a la Fortuna fía el derrotero,</div><div style="text-align:center;">que al jardín del Olvido le dirija,</div><div style="text-align:center;">do vive el conde Orlando prisionero,</div><div style="text-align:center;">o el jurado castigo a dar le lleve</div><div style="text-align:center;">a la maldad del Babilonio aleve.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas mientras él camina a la ventura,</div><div style="text-align:center;">al cerco retornemos de la Roca,</div><div style="text-align:center;">do todavía la batalla dura,</div><div style="text-align:center;">y la brigada nueva que se aboca</div><div style="text-align:center;">al tártaro Agricano, así le apura,</div><div style="text-align:center;">así le da molestia y le sofoca,</div><div style="text-align:center;">que de salir con honra y vida entera</div><div style="text-align:center;">casi estoy por decir que desespera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Circunda la ciudad un ancho río,</div><div style="text-align:center;">que de una y otra parte abarrancado,</div><div style="text-align:center;">aun en lo más ardiente del estío</div><div style="text-align:center;">ni el curso enfrena ni permite vado.</div><div style="text-align:center;">De Albraca el populoso caserío</div><div style="text-align:center;">sobre un pendiente risco está fundado,</div><div style="text-align:center;">y almenada muralla le da en torno,</div><div style="text-align:center;">a par que fuerza y que defensa, adorno.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Coronada de blancos torreones,</div><div style="text-align:center;">está la ciudadela en lo más alto,</div><div style="text-align:center;">que de cien poderosos escuadrones</div><div style="text-align:center;">no tiene miedo al combinado asalto.</div><div style="text-align:center;">De bastante presidio de barones</div><div style="text-align:center;">el muro en derredor no estaba falto,</div><div style="text-align:center;">ni de la ciudadela el arduo asiento,</div><div style="text-align:center;">de la bella princesa alojamiento.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y por la sola parte que no lava</div><div style="text-align:center;">aquel gran río el empinado muro,</div><div style="text-align:center;">completa las defensas honda cava</div><div style="text-align:center;">con puente levadizo bien seguro.</div><div style="text-align:center;">Éste, como antes dije, alzado estaba;</div><div style="text-align:center;">y Agricán, entre tanto, en el apuro</div><div style="text-align:center;">de abrirse retirada, suda y gime,</div><div style="text-align:center;">y cada vez más multitud le oprime.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Por cada calle un escuadrón avanza,</div><div style="text-align:center;">que acortar le hace el paso a su despecho.</div><div style="text-align:center;">Lluvia de piedras y de dardos lanza</div><div style="text-align:center;">cada torre a su vez, y cada techo.</div><div style="text-align:center;">Casi ya sin aliento ni esperanza</div><div style="text-align:center;">el Tártaro a la turba opone el pecho;</div><div style="text-align:center;">cuando ofrecerle la Fortuna quiso</div><div style="text-align:center;">salvamento y victoria de improviso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Fue el caso que la tropa, o la ralea</div><div style="text-align:center;">mejor diré, que guarda muro y puente,</div><div style="text-align:center;">viendo cuán densa turba al rey rodea,</div><div style="text-align:center;">desguarnece sus puestos de repente,</div><div style="text-align:center;">y al paraje en que el Tártaro pelea,</div><div style="text-align:center;">toda se dirigió concordemente</div><div style="text-align:center;">a tomar parte en el provecho y gloria</div><div style="text-align:center;">de la que ya juzgó fácil victoria.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Afuera en tanto una brigada escala</div><div style="text-align:center;">el ya desierto muro; y con violenta</div><div style="text-align:center;">irrupción penetrando, el puente cala,</div><div style="text-align:center;">y franco el paso a los demás presenta.</div><div style="text-align:center;">No hay avenida que los campos tala,</div><div style="text-align:center;">no hay rápido torrente que revienta</div><div style="text-align:center;">forzando el dique, y se derrama hinchado</div><div style="text-align:center;">llevándose rediles y ganado;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> como la hueste tártara furiosa,</div><div style="text-align:center;">que a la turba circasa y albracana</div><div style="text-align:center;">de tropel arremete, estrecha, acosa,</div><div style="text-align:center;">postra, destruye, y cuanto encuentra allana.</div><div style="text-align:center;">Caballeros, peones, nadie osa</div><div style="text-align:center;">resistir. Sacripante se amilana,</div><div style="text-align:center;">y a salvar la amagada ciudadela</div><div style="text-align:center;">con las reliquias de su gente apela.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Viendo su pobre pueblo así deshecho,</div><div style="text-align:center;">tirase del cabello la Princesa,</div><div style="text-align:center;">y se tuerce las manos de despecho,</div><div style="text-align:center;">y en hondos ayes su dolor expresa.</div><div style="text-align:center;">La gran ciudad el enemigo ha hecho</div><div style="text-align:center;">en pocas horas mísera pavesa;</div><div style="text-align:center;">ponen doquier los lúgubres despojos</div><div style="text-align:center;">espanto a los oídos y a los ojos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Aquí fuego, allí sangre, allá rüina,</div><div style="text-align:center;">grita acullá y estrépito y tumulto.</div><div style="text-align:center;">Uno roba, otro viola, otro se inclina</div><div style="text-align:center;">a matar solamente, y mata a bulto.</div><div style="text-align:center;">No la inocencia al párvulo apadrina;</div><div style="text-align:center;">no valen las plegarias al adulto;</div><div style="text-align:center;">no a la vejez las canas; no la bella</div><div style="text-align:center;">pálida faz ni el llanto a la doncella.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ni el sacro templo reverencia inspira</div><div style="text-align:center;">a la crueldad, de sangre y presa avara.</div><div style="text-align:center;">Entre la refugiada plebe expira</div><div style="text-align:center;">el sacerdote ensangrentando el ara.</div><div style="text-align:center;">Ya donde fue la Albraca no se mira</div><div style="text-align:center;">muro o pared enhiesta, sino rara;</div><div style="text-align:center;">y cubre el suelo yermo la insepulta</div><div style="text-align:center;">gente, a que el vencedor, aun muerta, insulta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La ciudadela sola se mantiene</div><div style="text-align:center;">de tanto estrago y destrucción exenta.</div><div style="text-align:center;">Trufaldino a esconderse en ella viene;</div><div style="text-align:center;">luego el turco Torindo se presenta,</div><div style="text-align:center;">y Sacripante, que consigo tiene</div><div style="text-align:center;">caballeros de pro como cincuenta,</div><div style="text-align:center;">herido en partes nueve o diez, cubierto</div><div style="text-align:center;">de polvo y sangre, y más que vivo, muerto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Esto es de tantos miles lo que resta,</div><div style="text-align:center;">y en lo que su salud la reina fía,</div><div style="text-align:center;">pues, aunque tanto el resistir le cuesta,</div><div style="text-align:center;">resiste, sin embargo, todavía,</div><div style="text-align:center;">jurando derramar su sangre en esta</div><div style="text-align:center;">desatentada desigual porfía,</div><div style="text-align:center;">antes que de Agricán llamarse esposa.</div><div style="text-align:center;">Mas lo peor de todo es otra cosa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> O traición sea, o negligencia acaso</div><div style="text-align:center;">(que Turpín, si lo supo, se lo calla),</div><div style="text-align:center;">está el castillo sumamente escaso</div><div style="text-align:center;">de la más necesaria vitüalla.</div><div style="text-align:center;">Manda, pues, el doliente rey Circaso</div><div style="text-align:center;">que, mientras pueda él mismo ir a batalla,</div><div style="text-align:center;">los víveres se tasen a la gente,</div><div style="text-align:center;">y que de los caballos se alimente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Angélica les dice: «Yo pretendo</div><div style="text-align:center;">ir a traeros prontamente ayuda,</div><div style="text-align:center;">y deudos y vasallos requiriendo,</div><div style="text-align:center;">la fortuna otra vez poner en duda.</div><div style="text-align:center;">Entre tanto a Mahoma os encomiendo,</div><div style="text-align:center;">que a vuestro acorro, como debe, acuda;</div><div style="text-align:center;">y si no os vuelvo a ver, amigos míos,</div><div style="text-align:center;">dentro de un mes (no pido más), rendíos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «No me culpéis de temeraria o loca</div><div style="text-align:center;">que emprenda tal; que si me pongo al dedo</div><div style="text-align:center;">este encantado anillo o en la boca,</div><div style="text-align:center;">cosa, no sé, que deba darme miedo.</div><div style="text-align:center;">Algo, amigos, por vos hacer me toca;</div><div style="text-align:center;">pues ¿cuánto más lo que segura puedo?»</div><div style="text-align:center;">Tras esto un tierno adiós dice al amante,</div><div style="text-align:center;">casi ya moribundo, Sacripante.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y después que al esfuerzo y la prudencia</div><div style="text-align:center;">de Trufaldino y de Torindo encarga</div><div style="text-align:center;">que la Roca defiendan en su ausencia,</div><div style="text-align:center;">la cual espera en Dios no será larga,</div><div style="text-align:center;">cabalgando con presta diligencia</div><div style="text-align:center;">su cándida hacanea, el paso alarga,</div><div style="text-align:center;">y a la luz de la luna bajó al llano</div><div style="text-align:center;">que la hueste ocupaba de Agricano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Postrado a todo el mundo tiene el sueño</div><div style="text-align:center;">después de los afanes de aquel día,</div><div style="text-align:center;">y trabajo costara no pequeño</div><div style="text-align:center;">al muerto distinguir del que dormía.</div><div style="text-align:center;">Vaga un caballo acá y allá sin dueño;</div><div style="text-align:center;">ningún hogar, ninguna luz ardía;</div><div style="text-align:center;">la luna sola fríos rayos vierte</div><div style="text-align:center;">sobre esta escena de pavor y muerte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Como que lleva para no ser vista</div><div style="text-align:center;">el anillo en la boca la Princesa,</div><div style="text-align:center;">sin que nadie le estorbe o le resista,</div><div style="text-align:center;">segura el campo tártaro atraviesa;</div><div style="text-align:center;">y cuando dél bastante trecho dista,</div><div style="text-align:center;">y ya el peligro, a lo que juzga, cesa,</div><div style="text-align:center;">pasó el anillo de la boca al dedo,</div><div style="text-align:center;">y el verde llano recorrió sin miedo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Al rojo alborear de la mañana</div><div style="text-align:center;">cerca de un ancho río vio acostado</div><div style="text-align:center;">un vejancón de luenga barba y cana,</div><div style="text-align:center;">que así le dijo: «Sea Dios loado,</div><div style="text-align:center;">que a este lugar en hora tan temprana</div><div style="text-align:center;">os ha, señora mía, encaminado,</div><div style="text-align:center;">porque, según las señas que en vos noto,</div><div style="text-align:center;">de un tierno padre el cielo ha oído el voto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Un hijo tengo en la última agonía;</div><div style="text-align:center;">y si mediante alguna yerba o droga,</div><div style="text-align:center;">o algún secreto que sepáis, la impía</div><div style="text-align:center;">fiebre que le consume se desfoga,</div><div style="text-align:center;">muy mayor bien que el de esta vida mía,</div><div style="text-align:center;">vida caduca y mise... (aquí le ahoga</div><div style="text-align:center;">un tropel de sollozos lastimeros)</div><div style="text-align:center;">caduca y miserable, he de deberos».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ella, naturalmente cariñosa,</div><div style="text-align:center;">«No llores, le responde, buen anciano,</div><div style="text-align:center;">que sé de yerbas y de cuanta cosa</div><div style="text-align:center;">el cuerpo adoleciente torna sano».</div><div style="text-align:center;">Así dijo; y de nada temerosa,</div><div style="text-align:center;">desmonta luego, y con la rienda en mano</div><div style="text-align:center;">va paso a paso a do el traidor la guía,</div><div style="text-align:center;">el cual era la misma hipocresía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De una torre llegaron a la puerta,</div><div style="text-align:center;">que, al dar el conductor una aldabada,</div><div style="text-align:center;">al punto fue del otro lado abierta,</div><div style="text-align:center;">y entrados ellos, otra vez cerrada.</div><div style="text-align:center;">Entonces la añagaza es manifiesta:</div><div style="text-align:center;">de mujeres la torre está poblada,</div><div style="text-align:center;">que prende y guarda en ella aquel vejete,</div><div style="text-align:center;">bribón de siete suelas y alcahuete.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De Poliferno el tal era vasallo</div><div style="text-align:center;">(el rey de Hircania, mencionado arriba),</div><div style="text-align:center;">que proveedor le ha hecho de un serrallo</div><div style="text-align:center;">en que del Asia está la flor cautiva.</div><div style="text-align:center;">Cuando el rey le mandaba renovallo,</div><div style="text-align:center;">por el país cazando damas iba;</div><div style="text-align:center;">y no hay mujer que, vista, se le escape,</div><div style="text-align:center;">y que por fuerza o por ardid no atrape.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Estando ya la torre bien surtida,</div><div style="text-align:center;">llevarlas piensa al rey en caravana.</div><div style="text-align:center;">Tiene de rubias una gran partida,</div><div style="text-align:center;">y de morenas multitud mediana;</div><div style="text-align:center;">cuál, zahareña, y cuál es relamida,</div><div style="text-align:center;">cuál, grande, y cuál, rechoncha, y cuál, enana;</div><div style="text-align:center;">todas de fresca edad y todas bellas;</div><div style="text-align:center;">y nuestra Flordelisa es una dellas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Porque, como arrojada por el fiero</div><div style="text-align:center;">centauro iba nadando río abajo,</div><div style="text-align:center;">dio con aquel grandísimo embustero,</div><div style="text-align:center;">que la pescó y a la prisión la trajo.</div><div style="text-align:center;">Para hacer el encierro llevadero,</div><div style="text-align:center;">cuéntanse unas a otras su trabajo;</div><div style="text-align:center;">una llora, otra al verse de esta guisa</div><div style="text-align:center;">se desespera, y otra lo echa a risa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Narraba al auditorio compasivo</div><div style="text-align:center;">su historia Flordelisa sollozando,</div><div style="text-align:center;">y del jardín les habla en que cautivo</div><div style="text-align:center;">está con Brandimarte el conde Orlando;</div><div style="text-align:center;">y el gran centauro píntales al vivo</div><div style="text-align:center;">con quien quedó Reinaldos peleando;</div><div style="text-align:center;">y cuanto sabe, en fin, les despepita;</div><div style="text-align:center;">que así consuela una mujer su cuita.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Con gemidos y lágrimas la fina</div><div style="text-align:center;">y tierna fe les dice de su amante,</div><div style="text-align:center;">que forzado galán de Dragontina</div><div style="text-align:center;">de la encantada huerta es habitante.</div><div style="text-align:center;">Llega en esto otra joven peregrina</div><div style="text-align:center;">que acaba de apresar aquel tunante,</div><div style="text-align:center;">y se abre de la torre la barrera</div><div style="text-align:center;">a recibir la triste prisionera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Todo lo oye y lo ve con gran cautela</div><div style="text-align:center;">Angélica, y de todo se socorre;</div><div style="text-align:center;">y, como para entrar la Damisela</div><div style="text-align:center;">recién cautiva en la malvada torre,</div><div style="text-align:center;">se entreabriese el portal, por él se cuela</div><div style="text-align:center;">anillo en boca, y por el campo corre.</div><div style="text-align:center;">Do está Roldán, ha oído a Flordelisa,</div><div style="text-align:center;">y marcha en busca suya a toda prisa.</div><div style="text-align:center;">De tal virtud, si bien incomprensible,</div><div style="text-align:center;">es la sortija aquella, que, en la boca,</div><div style="text-align:center;">no sólo al que la tiene hace invisible,</div><div style="text-align:center;">sino a cuanto cabalga y lleva y toca.</div><div style="text-align:center;">Y sepa el criticastro incorregible</div><div style="text-align:center;">que murmura y en duda lo revoca,</div><div style="text-align:center;">que un Arzobispo es quien lo escribe, y sea</div><div style="text-align:center;">o no mentira, es justo se le crea.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Así que, della Angélica provista,</div><div style="text-align:center;">iba, sin que la viesen, por doquiera;</div><div style="text-align:center;">y bien poco ganara en no ser vista</div><div style="text-align:center;">dado que verse el palafrén pudiera.</div><div style="text-align:center;">Ni en lo improbable algún lector insista</div><div style="text-align:center;">de que en la torre a mano le tuviera;</div><div style="text-align:center;">hallarse a punto y con el freno v silla,</div><div style="text-align:center;">recién llegado aún, no es maravilla.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Angélica, espolea que espolea,</div><div style="text-align:center;">fatiga al sobredicho palafrén,</div><div style="text-align:center;">(o si se quiere, llámese hacanea,</div><div style="text-align:center;">que no me importa el nombre que le den),</div><div style="text-align:center;">y dónde el Río del Olvido sea</div><div style="text-align:center;">y de la maga el deleitoso Edén,</div><div style="text-align:center;">pregunta ansiosa, y llega últimamente</div><div style="text-align:center;">al Río, y sin estorbo pasa el puente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cupo la guarda, en este propio día,</div><div style="text-align:center;">de la mágica huerta a don Roldán.</div><div style="text-align:center;">La silla a cuestas, Brillador pacía.</div><div style="text-align:center;">Pende el rojo pavés de un arrayán.</div><div style="text-align:center;">Él, tendido a la larga, parecía</div><div style="text-align:center;">estar embelesado en ver cuál van</div><div style="text-align:center;">de guija en guija con murmullo blando</div><div style="text-align:center;">las linfas de una fuente serpeando.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De caballeros por el parque gira</div><div style="text-align:center;">gallarda tropa; calza aquél la espuela;</div><div style="text-align:center;">éste bohorda; esotro al blanco tira,</div><div style="text-align:center;">o azor mudado o gerifalte vuela;</div><div style="text-align:center;">mientras que Clarïón pulsa la lira,</div><div style="text-align:center;">puntea Brandimarte la vihuela;</div><div style="text-align:center;">cantaba con Grifón el rey Balano;</div><div style="text-align:center;">aquél hico el tenor y éste el soprano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «El velo que te ciega se descorra»,</div><div style="text-align:center;">dice la Dama; y el anillo apenas</div><div style="text-align:center;">a Orlando aplica, en él la imagen borra</div><div style="text-align:center;">que le tiene en suavísimas cadenas.</div><div style="text-align:center;">Como el que vuelve en sí de una modorra</div><div style="text-align:center;">en que el ardor de las turbadas venas</div><div style="text-align:center;">la mente le embargó, los ojos gira,</div><div style="text-align:center;">y no sabe si vela o si delira;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> así perplejo Orlando y vacilante</div><div style="text-align:center;">duda si es realidad o fantasía</div><div style="text-align:center;">lo que le pasa; y más al ver delante</div><div style="text-align:center;">la beldad que buscado en vano había.</div><div style="text-align:center;">Revive en él, y crece, instante a instante,</div><div style="text-align:center;">el muerto amor; aquel amor que un día</div><div style="text-align:center;">le hizo afanar con incesante anhelo</div><div style="text-align:center;">por la que allí bajada cree del cielo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Angélica le da noticia entera</div><div style="text-align:center;">de su prisión y del jardín hadado,</div><div style="text-align:center;">y de cómo le tiene la hechicera</div><div style="text-align:center;">de razón y memoria enajenado;</div><div style="text-align:center;">y cuéntale de Albraca la postrera</div><div style="text-align:center;">fortuna, el rostro en lágrimas bañado,</div><div style="text-align:center;">y que ha venido a demandarle ayuda,</div><div style="text-align:center;">y que obtenerla de su amor no duda.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Luego a Balán y a Brandimarte frota</div><div style="text-align:center;">la piel, y a los demás, con el anillo.</div><div style="text-align:center;">Mas Dragontina lo que pasa nota,</div><div style="text-align:center;">y a todo su poder quiere impedillo;</div><div style="text-align:center;">al arma suena; el campo se alborota;</div><div style="text-align:center;">consejo vano, que jardín, castillo,</div><div style="text-align:center;">y cuanto aquel florido espacio adorna,</div><div style="text-align:center;">en humo y viento y soledad se torna.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Esta metamorfosis repentina</div><div style="text-align:center;">contempla cada cual absorto y mudo,</div><div style="text-align:center;">hasta que Orlando en un padrón se empina,</div><div style="text-align:center;">y les hace, en el tono un poco rudo</div><div style="text-align:center;">que el uso de las armas adoctrina,</div><div style="text-align:center;">la más discreta alocución que pudo,</div><div style="text-align:center;">probando que piedad, justicia, fama</div><div style="text-align:center;">a la defensa obligan de la Dama.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y la furia describe de Agricano,</div><div style="text-align:center;">y de la Albraca la fatal tragedia,</div><div style="text-align:center;">y el riesgo de que toda caiga en mano</div><div style="text-align:center;">de la bárbara chusma que la asedia</div><div style="text-align:center;">y ha de meterla a fuego y sacomano,</div><div style="text-align:center;">si Dios por su piedad no lo remedia,</div><div style="text-align:center;">y cori presto favor no se le. acude,</div><div style="text-align:center;">para que el fiero, Kan de intento mude.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Todos conformemente han aceptado,</div><div style="text-align:center;">y juran ir de Orlando en compañía.</div><div style="text-align:center;">Mas aquel Trufaldino, que amasado</div><div style="text-align:center;">era de falsedad y felonía,</div><div style="text-align:center;">y desde tamañito fue malvado,</div><div style="text-align:center;">y lo era más y más de día en día,</div><div style="text-align:center;">una de las que sabe, urdir pretende;</div><div style="text-align:center;">a Sacripante y a Torindo prende.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Heridos, como están, difícil cosa</div><div style="text-align:center;">no ha sido este atentado a la pandilla</div><div style="text-align:center;">de gente desleal, facinerosa</div><div style="text-align:center;">que para tales hechos acaudilla.</div><div style="text-align:center;">En la cueva más honda y tenebrosa</div><div style="text-align:center;">con los demás que descuidados pilla,</div><div style="text-align:center;">turcos unidamente y circasianos,</div><div style="text-align:center;">atados encerró de pies y manos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y luego al Kan envía una embajada</div><div style="text-align:center;">diciendo que Torindo y Sacripante</div><div style="text-align:center;">a su mandado están, y que entregada</div><div style="text-align:center;">la ciudadela le será al instante.</div><div style="text-align:center;">Mas no bien fue la cosa declarada,</div><div style="text-align:center;">hinchados los carrillos, centelleante</div><div style="text-align:center;">la airada catadura, a la propuesta</div><div style="text-align:center;">del mensajero el rey así contesta:</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Por vida de quien soy, que con mi mano,</div><div style="text-align:center;">si no te escondes a la vista mía,</div><div style="text-align:center;">te descuartice, malandrín villano.</div><div style="text-align:center;">Huye, y di de mi parte al que te envía,</div><div style="text-align:center;">que jamás con traidores Agricano</div><div style="text-align:center;">usó tratar, y que se acerca el día</div><div style="text-align:center;">en que a los dos, para escarmiento y pena,</div><div style="text-align:center;">colgaros he de la más alta almena».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El triste mensajero que el semblante</div><div style="text-align:center;">ve de Agricán en cólera inflamado,</div><div style="text-align:center;">y hubiera, por estar de allí distante,</div><div style="text-align:center;">de Trufaldín las dos orejas dado,</div><div style="text-align:center;">no se hizo de rogar, tomó el portante,</div><div style="text-align:center;">por no exponerse a algún desaguisado,</div><div style="text-align:center;">y un poco más veloz de lo que vino</div><div style="text-align:center;">tornó con el mensaje a Trufaldino.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Iba en este comedio el conde Orlando</div><div style="text-align:center;">por aquellos desiertos noche y día,</div><div style="text-align:center;">con la princesa del Catay trotando</div><div style="text-align:center;">y con su valerosa compañía;</div><div style="text-align:center;">y de una cumbre altísima bajando</div><div style="text-align:center;">los campos vio de Albraca, que cubría</div><div style="text-align:center;">a todos vientos infinita gente,</div><div style="text-align:center;">en armas y colores diferente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tanto estandarte ven, tanta bandera,</div><div style="text-align:center;">y tanto pabellón, y tropa tanta,</div><div style="text-align:center;">que desistir Angélica quisiera,</div><div style="text-align:center;">según la inmensa multitud la espanta;</div><div style="text-align:center;">pero no es hombre Orlando que lo hiciera;</div><div style="text-align:center;">antes con más denuedo se adelanta.</div><div style="text-align:center;">«Por entre todo ese soez gentío</div><div style="text-align:center;">salva, le dice, irás, tesoro mío».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Guerreros nueve el animoso bando</div><div style="text-align:center;">cuenta, que en orden triple se reparte.</div><div style="text-align:center;">Cabalga a la vanguardia el conde Orlando,</div><div style="text-align:center;">y a su lado el brïoso Brandimarte;</div><div style="text-align:center;">el centro Adrián y Uberto iban formando,</div><div style="text-align:center;">con Aquilante y Claros, nuevo Marte;</div><div style="text-align:center;">la retaguardia es de Antifor, Balano,</div><div style="text-align:center;">y el buen Grifonio, de Aquilante hermano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Los cuales eran hijos de Oliveros,</div><div style="text-align:center;">no inferiores al padre en bizarría,</div><div style="text-align:center;">aunque a la bella cara los primeros</div><div style="text-align:center;">mostachos hacen sombra todavía.</div><div style="text-align:center;">En medio de estos nueve caballeros</div><div style="text-align:center;">toda medrosa Angélica venía,</div><div style="text-align:center;">y de pensar temblaba en la contienda</div><div style="text-align:center;">que les aguarda, desigual y horrenda.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Como al pasar en tropa un ancho río</div><div style="text-align:center;">diz que acostumbra el próvido elefante,</div><div style="text-align:center;">que a los de menos fuerza y menos brío</div><div style="text-align:center;">el de más vasta mole va delante,</div><div style="text-align:center;">y desbravando él solo el poderío</div><div style="text-align:center;">de la rauda avenida resonante</div><div style="text-align:center;">a los demás con el ejemplo incita,</div><div style="text-align:center;">y el peligroso vado facilita;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> no de otra suerte el bravo Orlando avanza,</div><div style="text-align:center;">y sonando el gran cuerno mientras tanto,</div><div style="text-align:center;">(aquel que a millas veinte a oírse alcanza,</div><div style="text-align:center;">y a cuantos le oyen pone horror y espanto),</div><div style="text-align:center;">con voz que se duplica en lontananza</div><div style="text-align:center;">reta al rey de Tartaria, a Radamanto,</div><div style="text-align:center;">Savarón, Poliferno, Santaría,</div><div style="text-align:center;">y a cuantos otros en el campo había.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Súbita alarma y súbito alarido</div><div style="text-align:center;">discurre por las bárbaras hileras;</div><div style="text-align:center;">todo el mundo a las armas ha corrido;</div><div style="text-align:center;">descógense estandartes y banderas.</div><div style="text-align:center;">Cual vasto mar, que reposó dormido,</div><div style="text-align:center;">si las calladas ondas placenteras</div><div style="text-align:center;">airado vendaval silbando azota,</div><div style="text-align:center;">hierve improvisamente y se alborota;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> así se alza el clamor y se dilata</div><div style="text-align:center;">por la que Albraca fue, va vasta arena.</div><div style="text-align:center;">Agricano las armas arrebata,</div><div style="text-align:center;">y que Bayardo se le traiga ordena;</div><div style="text-align:center;">jaquelado pavés de negro y plata</div><div style="text-align:center;">embraza, y negro morrïón estrena,</div><div style="text-align:center;">que por cimera en vez de airón galano</div><div style="text-align:center;">lleva una Muerte con guadaña en mano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Discurre el noble Kan de Tartaría</div><div style="text-align:center;">que el vicio Galafrón es quien le ataca,</div><div style="text-align:center;">del cual tuvo noticia que venía</div><div style="text-align:center;">en acorro de Angélica a la Albraca.</div><div style="text-align:center;">¿Ni cómo imaginar que provenía</div><div style="text-align:center;">toda esta confusión, esta alharaca,</div><div style="text-align:center;">de nueve caballeros solamente,</div><div style="text-align:center;">contra tan grande número de gente?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y por eso al corcel poniendo espuela,</div><div style="text-align:center;">seguido del gigante Radamanto,</div><div style="text-align:center;">corre el valiente Rey, que se las pela,</div><div style="text-align:center;">su campo a defender; mas entre tanto</div><div style="text-align:center;">que él corre, o por mejor decir, que vuela,</div><div style="text-align:center;">yo, interrumpiendo un rato breve el canto,</div><div style="text-align:center;">tomo para mi lira plectro nuevo,</div><div style="text-align:center;">como para tan alto asunto debo.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3194-orlando-enamorado-canto-xii.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poesia de Amor, Enamorados, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 18:52:04 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529943846_orlando-enamorado-canto-viii_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529943846_orlando-enamorado-canto-viii_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Canto XII</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Melidor Y Floridana</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Que la guerra es la más tremenda plaga</div><div style="text-align:center;">que el cielo justiciero al mundo envía,</div><div style="text-align:center;">y que en la guerra el pueblo es el que paga,</div><div style="text-align:center;">vémoslo por desgracia cada día.</div><div style="text-align:center;">Por cientos y por miles, se lo traga</div><div style="text-align:center;">esta voraz, esta insaciable harpía;</div><div style="text-align:center;">y mientras todo el daño al pueblo alcanza,</div><div style="text-align:center;">toda es de Potentados la pitanza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Como para los hombres no hay ventura</div><div style="text-align:center;">igual a la que un rey les proporciona,</div><div style="text-align:center;">Su Majestad, que el bien común procura</div><div style="text-align:center;">cual carga impuesta a su Real persona,</div><div style="text-align:center;">un pueblo y otro y otro más por pura</div><div style="text-align:center;">benevolencia allega a su corona;</div><div style="text-align:center;">dejadle ir adelante en su carrera,</div><div style="text-align:center;">y hará feliz la humanidad entera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas otro pío augusto personaje</div><div style="text-align:center;">al mismo objeto por su parte aspira,</div><div style="text-align:center;">cobrando a las naciones vasallaje;</div><div style="text-align:center;">éste de un cabo, aquél del otro tira;</div><div style="text-align:center;">y el que, ya al mundo culto, ya al salvaje,</div><div style="text-align:center;">desgarra la más grande y bella jira,</div><div style="text-align:center;">es el más digno del aplauso humano</div><div style="text-align:center;">y el más grande y perfecto soberano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas hablando de veras, ¿no contrista</div><div style="text-align:center;">ver de tal suerte el orbe todo hecho</div><div style="text-align:center;">vasto teatro de inmoral conquista,</div><div style="text-align:center;">do la fuerza es el único derecho?</div><div style="text-align:center;">¿Cuándo será que la razón resista</div><div style="text-align:center;">a ese brillo de gloria contrahecho,</div><div style="text-align:center;">y los goces aprecie que atesora,</div><div style="text-align:center;">aun en sí misma, el alma bienhechora?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero si es en un rey grosero engaño,</div><div style="text-align:center;">y a par que gran maldad, gran desatino,</div><div style="text-align:center;">con tanto propio afán y ajeno daño</div><div style="text-align:center;">comprar un bien tan falso y tan mezquino,</div><div style="text-align:center;">¿qué se dirá del que en servicio extraño</div><div style="text-align:center;">el salario recibe de asesino,</div><div style="text-align:center;">y carga de asesino la librea,</div><div style="text-align:center;">y con ella se esponja y pavonea?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Para que duque o mariscal te llame</div><div style="text-align:center;">el que hoy te nombra a secas don Fulano,</div><div style="text-align:center;">y que el pecho una estrella o cruz te infame,</div><div style="text-align:center;">que esclavo te denuncie de un tirano,</div><div style="text-align:center;">bárbaro, es menester que se derrame</div><div style="text-align:center;">a torrentes la sangre por tu mano;</div><div style="text-align:center;">y a trueque de esa vana, esa supuesta</div><div style="text-align:center;">gloria, el dolor común te es burla y fiesta?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Lauro eterno al intrépido soldado</div><div style="text-align:center;">si por su patria y por su fe pelea;</div><div style="text-align:center;">si no, tu nombre, ¡oh guerra, abominado</div><div style="text-align:center;">y por siempre jamás maldito sea!</div><div style="text-align:center;">Pláceme que a tus furias tregua he dado,</div><div style="text-align:center;">que aun en sueños me asustas y en idea;</div><div style="text-align:center;">ebria de sangre se me antoja verte</div><div style="text-align:center;">esgrimir la guadaña de la Muerte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Noble Reinaldos, Flordelisa bella,</div><div style="text-align:center;">obligado a vosotros me confieso,</div><div style="text-align:center;">que habéis venido a interrumpir de aquella</div><div style="text-align:center;">desmocha impía el trágico proceso.</div><div style="text-align:center;">Vuelvo a donde os conté que a la doncella</div><div style="text-align:center;">hace el barón ofrecimiento expreso</div><div style="text-align:center;">de su espada y su brazo, y que, indecisa,</div><div style="text-align:center;">se rinde al fin y acepta Flordelisa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Que cabalgue, la Dama le suplica,</div><div style="text-align:center;">pues el corcel le falta, la hacanea.</div><div style="text-align:center;">Reinaldos cortésmente le replica</div><div style="text-align:center;">no le proponga acción tan baja y fea;</div><div style="text-align:center;">mas ella las instancias multiplica</div><div style="text-align:center;">tanto, que el paladín no titubea,</div><div style="text-align:center;">y bien que a su pesar, la silla ocupa,</div><div style="text-align:center;">haciendo a Flordelís tomar la grupa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sube la Damisela temerosa,</div><div style="text-align:center;">que no del todo al paladín se fía;</div><div style="text-align:center;">pero temor más grande una espantosa</div><div style="text-align:center;">voz le infundió que a corto trecho oía;</div><div style="text-align:center;">a Flordelís la bella tez de rosa</div><div style="text-align:center;">en pálido jazmín se convertía.</div><div style="text-align:center;">Reinaldos con intrépido semblante</div><div style="text-align:center;">salta de la hacanea, y ve un gigante.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Estaba el tal en medio de una senda</div><div style="text-align:center;">junto a la boca de una parda gruta;</div><div style="text-align:center;">la cara tiene abotagada, horrenda,</div><div style="text-align:center;">negro el pellejo y la mirada bruta.</div><div style="text-align:center;">Inevitable juzga una contienda</div><div style="text-align:center;">el barón, y no sólo no se inmuta</div><div style="text-align:center;">mirando aquel vestiglo tan cercano,</div><div style="text-align:center;">mas a encontrarle corre, espada en mano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Una gran porra empuña el tal, y lleva</div><div style="text-align:center;">de triple malla todo el cuerpo armado,</div><div style="text-align:center;">y se ve a la abertura de la cueva</div><div style="text-align:center;">en cadenas un grifo a cada lacio;</div><div style="text-align:center;">pero una cosa más extraña y nueva</div><div style="text-align:center;">que todas éstas, era que guardado</div><div style="text-align:center;">estaba allí el caballo de Argalía;</div><div style="text-align:center;">su guarda a cargo aquel jayán tenía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El cual caballo en esta cueva oscura</div><div style="text-align:center;">por arte se engendró de encantamento.</div><div style="text-align:center;">Nacida fue su madre de una pura</div><div style="text-align:center;">etérea llama, y fecundola el viento;</div><div style="text-align:center;">tal fue de Rabicán la genitura,</div><div style="text-align:center;">que de uno y otro rápido elemento</div><div style="text-align:center;">heredó lo veloz de la carrera,</div><div style="text-align:center;">la bella estampa y la índole guerrera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No probó nunca paja ni cebada,</div><div style="text-align:center;">que de aire solamente se nutría.</div><div style="text-align:center;">Valido de una mágica entruchada</div><div style="text-align:center;">robole Galafrón para Argalía,</div><div style="text-align:center;">y éste le trajo en la fatal jornada</div><div style="text-align:center;">con que a turbar la cristiandad venía;</div><div style="text-align:center;">y en que a sus verdes años cortó el hilo</div><div style="text-align:center;">de daga mora el acerado filo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Después que, como os dije, Ferraguto</div><div style="text-align:center;">a palos le ahuyentó de la presencia</div><div style="text-align:center;">de su señor, el generoso bruto</div><div style="text-align:center;">volvió del patrio albergue a la querencia,</div><div style="text-align:center;">que, llena ahora de pavor y luto,</div><div style="text-align:center;">custodia este jayán, con asistencia</div><div style="text-align:center;">de los dos grifos, que argentada pluma</div><div style="text-align:center;">tienen, y fuerza y ligereza suma.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Reinaldo al enemigo se presenta</div><div style="text-align:center;">con no menos denuedo que recato,</div><div style="text-align:center;">alta la espada, y con la vista atenta</div><div style="text-align:center;">a reparar de treta y de rebato.</div><div style="text-align:center;">El jayán, que le ve, ya se hace cuenta</div><div style="text-align:center;">que ha de tener que trabajar un rato;</div><div style="text-align:center;">habiendo dado a más de mil la muerte,</div><div style="text-align:center;">distingue cuál es flojo y cuál es fuerte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Con la osamenta de la pobre gente</div><div style="text-align:center;">blanquear todo el campo se divisa;</div><div style="text-align:center;">ni por eso temor Reinaldos siente;</div><div style="text-align:center;">morir hará al jayán, y no de risa.</div><div style="text-align:center;">Cerraron ambos presurosamente,</div><div style="text-align:center;">y un tanto la ventaja fue indecisa;</div><div style="text-align:center;">con ojo y pulso igual tiran, reparan,</div><div style="text-align:center;">y golpes dan que riscos destrozaran.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Reinaldos al jayán hirió primero,</div><div style="text-align:center;">y con la punta le alcanzó a la testa;</div><div style="text-align:center;">poro la cubre tan templado acero</div><div style="text-align:center;">que muy poco la herida le molesta.</div><div style="text-align:center;">Soberbio un gran porrazo al caballero</div><div style="text-align:center;">retruca, y conclüir pensó la fiesta;</div><div style="text-align:center;">Reinaldos hurta el cuerpo a maravilla,</div><div style="text-align:center;">y aciértale otra punta a la tetilla.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De hierro un palmo le metió en el pecho,</div><div style="text-align:center;">que la malla de hirviente sangre inunda;</div><div style="text-align:center;">pero aún no de esta herida satisfecho,</div><div style="text-align:center;">otra con más violencia le asegunda.</div><div style="text-align:center;">No fueron al gigante de provecho</div><div style="text-align:center;">sus armas; que Frusberta furibunda</div><div style="text-align:center;">en la barriga le abre una tronera,</div><div style="text-align:center;">y parte del redaño le echa fuera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mucho sintió su fuerza enflaquecida</div><div style="text-align:center;">el malandrín, y de color se inmuta;</div><div style="text-align:center;">tanto el dolor le aqueja de la herida</div><div style="text-align:center;">que cercano a la muerte se reputa.</div><div style="text-align:center;">Único medio, de salvar la vida</div><div style="text-align:center;">le pareció correr hacia la gruta</div><div style="text-align:center;">y soltar a los grifos la pihuela;</div><div style="text-align:center;">mas no bien libre el uno dellos vuela,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Agarra al pobre diablo de una zanca,</div><div style="text-align:center;">y agarrado a las nubes se le lleva;</div><div style="text-align:center;">mientras el otro hacia Reinaldo arranca</div><div style="text-align:center;">queriendo hacer en él la misma prueba;</div><div style="text-align:center;">grazna horrorosamente, y con la blanca</div><div style="text-align:center;">pluma erizada (fiera lidia y nueva)</div><div style="text-align:center;">embiste al paladín, que atiende inmoble,</div><div style="text-align:center;">y al verle cerca esgrímele un mandoble,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> tan a sabor, que por un tris entera</div><div style="text-align:center;">toda la pierna izquierda le rebana.</div><div style="text-align:center;">Graznando y renqueando huyó la fiera,</div><div style="text-align:center;">el cándido plumaje tinto en grana.</div><div style="text-align:center;">Mas lo peor del caso nos espera;</div><div style="text-align:center;">que el otro grifo, habiendo, cual liviana</div><div style="text-align:center;">presa, alzado al jayán, sobre los picos</div><div style="text-align:center;">de una roca le suelta, y le hace añicos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y con el espantoso pico abierto</div><div style="text-align:center;">y las dos alas extendidas, cala.</div><div style="text-align:center;">Dice Turpín, y téngolo por cierto,</div><div style="text-align:center;">que como doce pies mide cada ala.</div><div style="text-align:center;">Se oye un zumbido en todo aquel desierto,</div><div style="text-align:center;">que en pampa austral el raudo sur no iguala;</div><div style="text-align:center;">con tanta furia el aire y tanto estruendo</div><div style="text-align:center;">aquella ave infernal viene batiendo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Déjase con el ímpetu del rayo</div><div style="text-align:center;">caer sobre el valiente caballero,</div><div style="text-align:center;">que, habiendo para aqueste nuevo ensayo</div><div style="text-align:center;">los bríos requerido y el acero,</div><div style="text-align:center;">un súbito revés tira al soslayo,</div><div style="text-align:center;">que al grifo coge y le desgarra el cuero;</div><div style="text-align:center;">aleteando un tanto se retrae,</div><div style="text-align:center;">y sobre el paladín otra vez cae.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Vuélale en torno al príncipe cristiano</div><div style="text-align:center;">buscando cómo pueda echarle el guante;</div><div style="text-align:center;">ya baja de las nubes, cual milano,</div><div style="text-align:center;">ya por detrás, ya asalta por delante;</div><div style="text-align:center;">mas halla al buen señor de Montalbano</div><div style="text-align:center;">apercibido siempre y vigilante;</div><div style="text-align:center;">y por doquier que amenazando viene,</div><div style="text-align:center;">con la punta Frusberta le detiene.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Al cielo enfurecido se levanta,</div><div style="text-align:center;">y piérdese de vista; mas desciende</div><div style="text-align:center;">a poco rato con violencia tanta,</div><div style="text-align:center;">que al barón esta vez casi sorprende.</div><div style="text-align:center;">A la cabeza embiste, y le quebranta</div><div style="text-align:center;">de una uñarada el cerco que defiende</div><div style="text-align:center;">alrededor el yelmo de Mambrino;</div><div style="text-align:center;">pero al yelmo no daña, que era fino.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Por más que se afanaba, no podía</div><div style="text-align:center;">darle golpe Reinaldos que valiera,</div><div style="text-align:center;">pues tan veloz el grifo iba y venía,</div><div style="text-align:center;">que a la vista ir tras él difícil era.</div><div style="text-align:center;">Mientras que Flordelís votos hacía,</div><div style="text-align:center;">corto el aliento, y con la faz de cera,</div><div style="text-align:center;">fatiga el uno al otro, urge, trabaja,</div><div style="text-align:center;">y un átomo no lleva de ventaja.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Viendo el barón con cuánto afán la guerra</div><div style="text-align:center;">aun a la luz equilibrar consiga,</div><div style="text-align:center;">y que la noche a toda prisa cierra,</div><div style="text-align:center;">que teme algún desmán no sé si diga.</div><div style="text-align:center;">Por último recurso se echa en tierra,</div><div style="text-align:center;">fingiendo que desmaya de fatiga.</div><div style="text-align:center;">El grifo, que le cree de vida falto,</div><div style="text-align:center;">hambriento embiste; el príncipe da un salto,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y a la fiera esta vez coge de lleno,</div><div style="text-align:center;">clavándole la espada en el gollete;</div><div style="text-align:center;">y luego cuatro veces en el seno</div><div style="text-align:center;">hasta los gavilanes se la mete.</div><div style="text-align:center;">Ya que expirando enrojeció el terreno</div><div style="text-align:center;">por bocas el tal grifo seis o siete,</div><div style="text-align:center;">el palafrén, la Dama, do la brida</div><div style="text-align:center;">trajo al barón, instando a la partida.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas vino al paladín el pensamiento</div><div style="text-align:center;">de examinar el fondo de la cueva,</div><div style="text-align:center;">y se dirige al boquerón pizmiento,</div><div style="text-align:center;">y a Flordelisa de la mano lleva.</div><div style="text-align:center;">De mármol vio labrado el pavimento;</div><div style="text-align:center;">y de alabastro y pórfido se eleva</div><div style="text-align:center;">a poco trecho espléndida fachada</div><div style="text-align:center;">de lámparas de plata iluminada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Era de bronce sólido la puerta,</div><div style="text-align:center;">jambas, dintel, columnas y arquitrabe;</div><div style="text-align:center;">y en un oculto nicho descubierta</div><div style="text-align:center;">por la discreta Flordelís la llave,</div><div style="text-align:center;">con ella es la interior estancia abierta,</div><div style="text-align:center;">que era una luenga embovedada nave;</div><div style="text-align:center;">en cien hacheros blanca cera ardía</div><div style="text-align:center;">que claridad perpetua mantenía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Bajo un dosel de plata, que doblado</div><div style="text-align:center;">repite el resplandor de tanta llama,</div><div style="text-align:center;">aparece alto lecho de brocado,</div><div style="text-align:center;">y en él una gentil difunta dama.</div><div style="text-align:center;">En caracteres de oro está grabado</div><div style="text-align:center;">sobre un negro padrón junto a la cama</div><div style="text-align:center;">un letrero que dice: «Aquel que fuere</div><div style="text-align:center;">llegado a este lugar sepa que muere,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Si a pasar adelante se aventura,</div><div style="text-align:center;">no haciendo antes solemne juramento</div><div style="text-align:center;">de vengar a esta exánime hermosura</div><div style="text-align:center;">dando a su matador digno escarmiento;</div><div style="text-align:center;">y en don se le concede, si lo jura,</div><div style="text-align:center;">un corcel que en la estampa y el aliento</div><div style="text-align:center;">(salvo uno solo) a cuantos hay excede,</div><div style="text-align:center;">y a dos pasos de aquí montarle puede.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Caballo de cristiano ni de moro</div><div style="text-align:center;">en el presto correr no le es igual,</div><div style="text-align:center;">pues deja atrás al mismo Brilladoro</div><div style="text-align:center;">y al famoso Bayardo, otro que tal.</div><div style="text-align:center;">Atado está en sutiles lazos de oro,</div><div style="text-align:center;">y cubierto de diáfano cendal;</div><div style="text-align:center;">de paramentos, riendas, freno y silla</div><div style="text-align:center;">y lo demás, provisto a maravilla».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A sí mismo se da la enhorabuena</div><div style="text-align:center;">de este hallazgo el señor de Montalbano.</div><div style="text-align:center;">Luego colgado ve de una cadena</div><div style="text-align:center;">un libro, en roja tinta escrito a mano,</div><div style="text-align:center;">do la historia leyó, con harta pena,</div><div style="text-align:center;">de un tierno amor y de un ardid villano,</div><div style="text-align:center;">y de la dama la infelice suerte,</div><div style="text-align:center;">y por qué causa, y quién le dio la muerte.</div><div style="text-align:center;">Del rey de Babilonia Trufaldino</div><div style="text-align:center;">(arriba varias veces mencionado),</div><div style="text-align:center;">según contaba el libro, era vecino</div><div style="text-align:center;">un conde, de linaje señalado</div><div style="text-align:center;">y gran virtud; por donde ser le avino</div><div style="text-align:center;">de aquel perverso mortalmente odiado;</div><div style="text-align:center;">llamábase este conde Floridelo,</div><div style="text-align:center;">y castellano fue de Montebelo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Con él vivía una menor hermana</div><div style="text-align:center;">hermosa, y en el mismo grado honesta.</div><div style="text-align:center;">El libro, que la llama Floridana,</div><div style="text-align:center;">dice que en lo discreta y lo modesta,</div><div style="text-align:center;">lo bella, lo graciosa y lo galana,</div><div style="text-align:center;">no hubo mujer cabal, o éralo ésta,</div><div style="text-align:center;">y que con fino amor, puro y constante,</div><div style="text-align:center;">de un caballero amada fue y amante.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El sol no vio, que todo el mundo gira,</div><div style="text-align:center;">como éste, un par de amantes en la tierra.</div><div style="text-align:center;">Si la beldad de Floridana admira,</div><div style="text-align:center;">valor igual en Melidor se encierra,</div><div style="text-align:center;">que entre la gente babilona y sira</div><div style="text-align:center;">famoso fue en la paz como en la guerra;</div><div style="text-align:center;">cortés, bizarro, liberal sin tasa,</div><div style="text-align:center;">y solamente de ventura escasa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Que, como a un claro mérito inhumana</div><div style="text-align:center;">madrastra la Fortuna siempre ha sido,</div><div style="text-align:center;">no pudo de su cara Floridana</div><div style="text-align:center;">Melidoro llegar a ser marido.</div><div style="text-align:center;">El conde Floridelo, que su hermana</div><div style="text-align:center;">a un poderoso duque ha prometido,</div><div style="text-align:center;">al sin ventura Melidor la niega,</div><div style="text-align:center;">y la empeñada fe y palabra alega.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El libro añade que de foso y muro</div><div style="text-align:center;">se hallaba Montebelo circundado,</div><div style="text-align:center;">sobre la cumbre de un enhiesto y duro</div><div style="text-align:center;">cerro tan sabiamente edificado,</div><div style="text-align:center;">que por cualquiera parte está seguro</div><div style="text-align:center;">por cualesquiera fuerzas amagado,</div><div style="text-align:center;">y solamente vil superchería</div><div style="text-align:center;">defensas tantas allanar podía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El Babilonio muchas veces quiso</div><div style="text-align:center;">por arte o fuerza conquistar la plaza;</div><div style="text-align:center;">y hallando a Floridelo sobre aviso,</div><div style="text-align:center;">mientras como enemigo le amenaza,</div><div style="text-align:center;">su intento posponer creyó preciso,</div><div style="text-align:center;">y con traidoras muestras lo disfraza;</div><div style="text-align:center;">y para al fin salirse con su tema</div><div style="text-align:center;">valerse resolvió de estratagema.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Averiguada el malandrín tenía</div><div style="text-align:center;">de aquellos dos amantes la maraña;</div><div style="text-align:center;">y sabiendo en qué parte andar solía</div><div style="text-align:center;">a caza Melidor, se da tal maña</div><div style="text-align:center;">que con él se hace encontradizo un día,</div><div style="text-align:center;">traba conversación y le acompaña;</div><div style="text-align:center;">júrale que de tiempo atrás ha estado</div><div style="text-align:center;">a su valor y fama aficionado.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y cuando cree que franco está el camino</div><div style="text-align:center;">del joven Melidor al pecho hidalgo,</div><div style="text-align:center;">de un punto en otro a sus amores vino:</div><div style="text-align:center;">«Si os merezco servir, le dice, en algo,</div><div style="text-align:center;">entendido tened que os patrocino,</div><div style="text-align:center;">y disponed de cuanto puedo y valgo.</div><div style="text-align:center;">Sé de vuestro rival la intriga toda,</div><div style="text-align:center;">y de la dama la forzada boda».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Como artificio en Melidor no cabe,</div><div style="text-align:center;">y le ciega el amor de Floridana,</div><div style="text-align:center;">que algo se oculte imaginar no sabe</div><div style="text-align:center;">bajo tan noble oferta y cortesana.</div><div style="text-align:center;">Cual náufrago que hundirse ve la nave,</div><div style="text-align:center;">batida de furiosa tramontana,</div><div style="text-align:center;">y en este afán se abraza a la más leve</div><div style="text-align:center;">tabla, pensando que a salud le lleve;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Así amor que esperanza desampara,</div><div style="text-align:center;">de lo más flaco y débil echa mano.</div><div style="text-align:center;">¿Quién, sino Melidor, imaginara</div><div style="text-align:center;">poner la suya en este rey tirano?</div><div style="text-align:center;">¿O quién le diera fe, cuando mirara</div><div style="text-align:center;">otra vislumbre de socorro humano?</div><div style="text-align:center;">Vese perdido, y ve una senda abierta</div><div style="text-align:center;">de salvación (que tal juzgó la oferta);</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> y sin ver más la acepta, y ya la hora</div><div style="text-align:center;">de poseer el caro bien le tarda;</div><div style="text-align:center;">que hallando asilo en Babilonia ahora,</div><div style="text-align:center;">ni Floridel ni el mundo le acobarda.</div><div style="text-align:center;">Manda, pues, por mensaje a su señora</div><div style="text-align:center;">que si la fe que le juró le guarda,</div><div style="text-align:center;">venga con él a verse, y a extranjera</div><div style="text-align:center;">tierra le siga; y que en tal parte espera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ella, que tanto amaba al caballero</div><div style="text-align:center;">como era dél con tierno amor querida,</div><div style="text-align:center;">le escribe por el mismo mensajero:</div><div style="text-align:center;">«Pronta estoy; apresura la partida;</div><div style="text-align:center;">llega mañana el duque; mas primero</div><div style="text-align:center;">que unirme a él me quitaré la vida,</div><div style="text-align:center;">que vivir no me es dado sin quererte;</div><div style="text-align:center;">soy tuya, esposo mío, hasta la muerte».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sale, pues, y a la hora y al minuto</div><div style="text-align:center;">concertados se juntan, y con presta</div><div style="text-align:center;">fuga a un palacio van, donde el astuto</div><div style="text-align:center;">Trufaldín los recibe a mesa puesta;</div><div style="text-align:center;">y del largo penar gozan el fruto</div><div style="text-align:center;">pasando el día en regocijo y fiesta,</div><div style="text-align:center;">¡ah! sin pensar que el último sería</div><div style="text-align:center;">de su vida y amores aquel día.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Entregado está apenas al reposo</div><div style="text-align:center;">el caballero en brazos de su amada,</div><div style="text-align:center;">cuando con gran silencio el alevoso</div><div style="text-align:center;">entra en el aposento a mano armada.</div><div style="text-align:center;">Del lado del mancebo valeroso</div><div style="text-align:center;">quitó primeramente arnés y espada;</div><div style="text-align:center;">encima se les echa con su gente,</div><div style="text-align:center;">y préndelos a entrambos juntamente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Temblando por la suerte de su esposa</div><div style="text-align:center;">mudo contempla Melidor el hecho,</div><div style="text-align:center;">mientras la dama atónita y medrosa</div><div style="text-align:center;">pide misericordia sin provecho.</div><div style="text-align:center;">El rey, amenazando que les cosa</div><div style="text-align:center;">a puñaladas con la daga el pecho,</div><div style="text-align:center;">si no se cumple su intención tirana,</div><div style="text-align:center;">una pluma presenta a Floridana.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y ordénale que escriba a Floridelo</div><div style="text-align:center;">que el joven Melidoro la ha robado,</div><div style="text-align:center;">y en un bosque cercano a Montebelo</div><div style="text-align:center;">con tres pajes la tiene a buen recado;</div><div style="text-align:center;">que sin rumor, para no dar recelo,</div><div style="text-align:center;">venga, y de poca gente acompañado;</div><div style="text-align:center;">que así podrá, frustrando el torpe intento</div><div style="text-align:center;">del robador, ponerla en salvamento.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Entonces de la negra alevosía</div><div style="text-align:center;">de Trufaldín se desvolvió el ovillo;</div><div style="text-align:center;">prender a Floridelo pretendía,</div><div style="text-align:center;">y apoderarse luego del castillo.</div><div style="text-align:center;">Pero nada alcanzó por esta vía;</div><div style="text-align:center;">Floridana protesta que al cuchillo</div><div style="text-align:center;">antes el cuello entregará, que sea</div><div style="text-align:center;">el instrumento de traición tan fea.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Con esto embravecido el inhumano</div><div style="text-align:center;">manda que se le traiga un hierro ardiente.</div><div style="text-align:center;">A la una se lo aplica y la otra mano;</div><div style="text-align:center;">luego en el seno lo estampó y la frente.</div><div style="text-align:center;">Mas fue la instancia del dolor en vano,</div><div style="text-align:center;">que se mantuvo hasta expirar valiente.</div><div style="text-align:center;">A Melidoro, que romper amaga</div><div style="text-align:center;">los duros lazos, traspasó una daga.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Todo esto en aquel libro se refiere,</div><div style="text-align:center;">pero en más largo cuento y más süave;</div><div style="text-align:center;">pues pone las palabras que profiere</div><div style="text-align:center;">ésta y aquél; y añade que no sabe</div><div style="text-align:center;">cuál de los dos más angustiado muere</div><div style="text-align:center;">y con dolor más enojoso y grave;</div><div style="text-align:center;">si Floridana, que abrasada expira,</div><div style="text-align:center;">o el sin ventura esposo que la mira.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y dice más, que una hada ha restaurado</div><div style="text-align:center;">la injuriada beldad a la heroína;</div><div style="text-align:center;">que allí cerca el amante fue enterrado,</div><div style="text-align:center;">y que a par dél va a serlo la mezquina,</div><div style="text-align:center;">luego que la venganza haya alcanzado</div><div style="text-align:center;">que el decreto del cielo le destina,</div><div style="text-align:center;">cual ha de darle en tiempo no distante</div><div style="text-align:center;">un bautizado caballero andante.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Toda leyó Reinaldos la escritura,</div><div style="text-align:center;">que a maravilla y compasión le mueve,</div><div style="text-align:center;">y, con más veras nuevamente jura</div><div style="text-align:center;">que el rey traidor su merecido lleve.</div><div style="text-align:center;">Restaurose tras esto de la dura</div><div style="text-align:center;">fatiga de la lid en sueño breve;</div><div style="text-align:center;">y al rayo débil del albor temprano,</div><div style="text-align:center;">deja la cueva y monta en Rabicano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y cabalgando el palafrén la dama,</div><div style="text-align:center;">siguen los dos en busca del jardín,</div><div style="text-align:center;">donde con otros de alta estirpe y fama</div><div style="text-align:center;">cautivo está Roldán, el paladín.</div><div style="text-align:center;">Andando van por entre rama y rama</div><div style="text-align:center;">de un denso bosque; y llegan casi al fin,</div><div style="text-align:center;">cuando a un feo centauro ven cercano,</div><div style="text-align:center;">que a un gran león rugiente arrastra a mano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tenía de caballo la figura</div><div style="text-align:center;">hasta los lomos; y de allí adelante</div><div style="text-align:center;">humano pecho y cuello y catadura,</div><div style="text-align:center;">y brazos poderosos de gigante.</div><div style="text-align:center;">Habitaba la parte más oscura</div><div style="text-align:center;">de la floresta; y siempre en ella errante,</div><div style="text-align:center;">lleva un broquel, tres dardos y una maza,</div><div style="text-align:center;">y del pillaje vive y de la caza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tiembla de susto y miedo la montaña</div><div style="text-align:center;">toda en contorno por do va la fiera;</div><div style="text-align:center;">no hay cerca que no salve, ni alimaña</div><div style="text-align:center;">que compita con él en la carrera.</div><div style="text-align:center;">Un adulto león de fuerza extraña</div><div style="text-align:center;">acaba de atrapar, y cual si fuera</div><div style="text-align:center;">pequeño recental recién parido,</div><div style="text-align:center;">de la melena le llevaba asido.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pues el centauro que la presa mira</div><div style="text-align:center;">nueva, que la fortuna le depara,</div><div style="text-align:center;">suelta al león que huyendo se retira,</div><div style="text-align:center;">y al animoso paladín se encara.</div><div style="text-align:center;">Un dardo con violencia tal le tira</div><div style="text-align:center;">que a cogerle de lleno le pasara.</div><div style="text-align:center;">Reinaldo esquiva el golpe, y sólo pudo</div><div style="text-align:center;">rozarle el hierro el borde del escudo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Vuelve las ancas él, como azorado,</div><div style="text-align:center;">y luego torna, y otro dardo asesta;</div><div style="text-align:center;">mas en el yelmo de Mambrino ha dado</div><div style="text-align:center;">y hácele sólo retemblar la cresta.</div><div style="text-align:center;">El tercero también ha malogrado,</div><div style="text-align:center;">con que el garrote a manejar se apresta.</div><div style="text-align:center;">Sobre el de Montalbán se viene al trote</div><div style="text-align:center;">creyendo que esta vez le descogote.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y cierto ha menester el caballero</div><div style="text-align:center;">toda su agilidad; tal le trabaja</div><div style="text-align:center;">aquel grueso bastón que tan ligero</div><div style="text-align:center;">a diestra y a siniestra sube y baja;</div><div style="text-align:center;">ni menos diestramente el compañero</div><div style="text-align:center;">era a Frusberta esquiva y ora ataja,</div><div style="text-align:center;">pues, amén del coraje que le anima</div><div style="text-align:center;">y de la fuerza, entiende bien la esgrima.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ya de éste embiste y ya de aquel costado,</div><div style="text-align:center;">ya por la espalda el monstruo y ya de frente;</div><div style="text-align:center;">tanto, que el paladín atolondrado</div><div style="text-align:center;">cabeza y pulso flaquear se siente,</div><div style="text-align:center;">y le parece en giro arrebatado</div><div style="text-align:center;">moverse cielo y tierra, y finalmente,</div><div style="text-align:center;">temiendo vacilar, contra la falda</div><div style="text-align:center;">de un gran peñón tajado se respalda.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y respaldado, esgrime así la espada</div><div style="text-align:center;">que sin provecho el tal centauro suda;</div><div style="text-align:center;">mas ¡ay! echando en torno una mirada,</div><div style="text-align:center;">a Flordelisa ve, que en susto y duda,</div><div style="text-align:center;">sin color, sin aliento, a la trabada</div><div style="text-align:center;">lid está atenta; de designio muda;</div><div style="text-align:center;">de un salto enfrente a Flordelís se planta,</div><div style="text-align:center;">y de la silla en brazos la levanta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y a gran galope por la selva espesa</div><div style="text-align:center;">intérnase, cargando con la dama.</div><div style="text-align:center;">Reinaldos va en pos dél a toda priesa,</div><div style="text-align:center;">y al verse así burlar, de enojo brama.</div><div style="text-align:center;">Llega el centauro a un río y le atraviesa.</div><div style="text-align:center;">«¡Favor! ¡Favor!», la prisionera clama,</div><div style="text-align:center;">pero la historia aquí suspendo, en tanto</div><div style="text-align:center;">que templo mi laúd para otro canto.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3193-orlando-enamorado-canto-xi.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Prosa, Poesia, Poesia de Amor, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 18:49:06 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529943846_orlando-enamorado-canto-viii_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529943846_orlando-enamorado-canto-viii_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Canto XI</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Sacripante</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Sus dones la Fortuna, numen ciego,</div><div style="text-align:center;">aquí rehúsa avara, allá acumula,</div><div style="text-align:center;">y lo mismo que da nos quita luego,</div><div style="text-align:center;">y en la inconstancia su placer vincula;</div><div style="text-align:center;">bellos son a la vista, no lo niego;</div><div style="text-align:center;">mas, bajo la corteza que simula</div><div style="text-align:center;">regalado sabor, dorada y roja,</div><div style="text-align:center;">encierran amargura, afán, congoja.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Tiene alguno riquezas y dinero?</div><div style="text-align:center;">Veréisle andar de puerta en puerta un día.</div><div style="text-align:center;">¿Aquél es fuerte, es ágil y ligero?</div><div style="text-align:center;">Un accidente al hospital le envía.</div><div style="text-align:center;">¿Esotro es un valiente caballero?</div><div style="text-align:center;">Viene una bala; adiós la valentía.</div><div style="text-align:center;">¿Hoy la corte a un Privado reverencia?</div><div style="text-align:center;">Mañana va a la cárcel Su Excelencia.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y si a la cárcel no, por gran ventura</div><div style="text-align:center;">irá de embajador a los Batuecos;</div><div style="text-align:center;">o, si la corte y la privanza dura,</div><div style="text-align:center;">¿darán insustanciales embelecos</div><div style="text-align:center;">un solo instante de placer y holgura,</div><div style="text-align:center;">o del aplauso adormirán los ecos,</div><div style="text-align:center;">al que sobre su cuello ve colgada</div><div style="text-align:center;">de un hilo débil cortadora espada?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Menguada dicha, que a las almas roba</div><div style="text-align:center;">la dulce paz, y nunca está segura!</div><div style="text-align:center;">Pero lo que la turba necia y boba</div><div style="text-align:center;">admira más y envidia, es la hermosura.</div><div style="text-align:center;">Ved cuál se extasía un hombre y cuál se arroba</div><div style="text-align:center;">ante una dama: ruega, insta, conjura,</div><div style="text-align:center;">compónela sonetos, la regala,</div><div style="text-align:center;">se pinta, se perfuma, se acicala.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas un competidor le viene ahora,</div><div style="text-align:center;">y dos, y tres, y cuatro. ¡Pobre dama!</div><div style="text-align:center;">Cada cual le protesta que la adora,</div><div style="text-align:center;">y que ha de ser amado porque la ama.</div><div style="text-align:center;">No puede hacerse piezas la señora;</div><div style="text-align:center;">uno es favorecido; otro la llama</div><div style="text-align:center;">falsa; otro ingrata; esotro se amohina,</div><div style="text-align:center;">y busca a toda costa su rüina.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Hétela triste, mísera, llorosa,</div><div style="text-align:center;">acusando al destino, que en aquella</div><div style="text-align:center;">rara beldad la más funesta cosa</div><div style="text-align:center;">que dar pudo a mujer, le ha dado a ella.</div><div style="text-align:center;">La loca de Agricán tema amorosa,</div><div style="text-align:center;">llora así la sin par princesa bella;</div><div style="text-align:center;">de Agricán, que ha jurado, si no es suya,</div><div style="text-align:center;">que a ella, al padre y al Catay destruya.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Por esa tema inunda en sangre y llanto</div><div style="text-align:center;">al Asia, y trae la tierra alborotada,</div><div style="text-align:center;">pagando el pobre pueblo todo cuanto</div><div style="text-align:center;">delira una cabeza coronada.</div><div style="text-align:center;">Así lo manda Dios, y es justo y santo;</div><div style="text-align:center;">pero toco una tecla delicada.</div><div style="text-align:center;">El bravo Kan, como tendréis presente,</div><div style="text-align:center;">iba en acorro a su vencida gente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Semeja en su venida repentina</div><div style="text-align:center;">vendaval que las anclas desafierra,</div><div style="text-align:center;">las naves barre y hunde y descamina,</div><div style="text-align:center;">y descarga después sobre la tierra,</div><div style="text-align:center;">y de vasta terrífica rüina</div><div style="text-align:center;">cubre los hondos valles y la sierra;</div><div style="text-align:center;">huyen los temerosos labradores</div><div style="text-align:center;">por el campo, y ganados y pastores.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De amigos y enemigos igual caso</div><div style="text-align:center;">hace, como antes dije, el rey protervo;</div><div style="text-align:center;">¡desgraciado de aquel que encuentra al paso!</div><div style="text-align:center;">«Yo a Sacripante sólo me reservo»,</div><div style="text-align:center;">corriendo a toda brida hacia el Circaso</div><div style="text-align:center;">clama; y a vista del estrago acerbo</div><div style="text-align:center;">que derrotada sufre la infelice</div><div style="text-align:center;">tártara plebe, en alta voz les dice:</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «De mi vista os quitad, canalla infame,</div><div style="text-align:center;">que servís de afrentarme solamente;</div><div style="text-align:center;">ninguno de vosotros rey me llame,</div><div style="text-align:center;">que rey no soy de tan cobarde gente;</div><div style="text-align:center;">no por mí tan vil sangre se derrame;</div><div style="text-align:center;">yo solo a los contrarios haré frente,</div><div style="text-align:center;">que de este modo alcanzaré victoria</div><div style="text-align:center;">con menos afán mío y con más gloria».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Luego al Circaso dice, hirviendo en ira:</div><div style="text-align:center;">«Toma ya campo tú, que eres tan fiero».</div><div style="text-align:center;">Sacripante, volviéndose, le mira</div><div style="text-align:center;">con alegre semblante y altanero;</div><div style="text-align:center;">y a la beldad por quien de amor suspira</div><div style="text-align:center;">envía prestamente un mensajero</div><div style="text-align:center;">rogándole que salga a la muralla,</div><div style="text-align:center;">y así le doble el brío en la batalla.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sale la Damisela sobre el muro</div><div style="text-align:center;">y al amante una fina espada envía</div><div style="text-align:center;">con que más bravo lidie y más seguro;</div><div style="text-align:center;">¡qué entrañas esto al otro pobre haría!</div><div style="text-align:center;">Sonríe empero y dice: «No me curo,</div><div style="text-align:center;">que al fin la tal espada será mía,</div><div style="text-align:center;">y su dueño, y la Roca, y esa ingrata</div><div style="text-align:center;">que con desdén tan áspero me trata».</div><div style="text-align:center;">Dijo; y la espalda prontamente vuelta,</div><div style="text-align:center;">toma campo bastante, y enristrado</div><div style="text-align:center;">el lanzón poderoso, da la vuelta,</div><div style="text-align:center;">mientras que Sacripante por su lado</div><div style="text-align:center;">toma campo a la par, y a rienda suelta,</div><div style="text-align:center;">enristrando también, revuelve airado.</div><div style="text-align:center;">Todos en esta lid clavan la vista;</div><div style="text-align:center;">nada se mueve en torno; nadie chista.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Aunque las lanzas en el choque horrendo</div><div style="text-align:center;">se oyeron estallar, y las rodillas</div><div style="text-align:center;">hincaron los corceles, oprimiendo</div><div style="text-align:center;">quedan los combatientes ambas sillas.</div><div style="text-align:center;">El ancho valle repitió el estruendo,</div><div style="text-align:center;">y vuelan hasta el cielo las astillas.</div><div style="text-align:center;">Sacan entonces las templadas hojas,</div><div style="text-align:center;">ambas de sangre hasta los pomos rojas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Todo sobre un fendiente se abandona</div><div style="text-align:center;">Sacripante, de cólera abrasado,</div><div style="text-align:center;">y al Tártaro hace trizas la corona;</div><div style="text-align:center;">el yelmo no, que el yelmo era encantado.</div><div style="text-align:center;">Mas Agricán le llega a la persona</div><div style="text-align:center;">abriéndole una grieta en el costado,</div><div style="text-align:center;">y de cálida grana hebra flamante</div><div style="text-align:center;">corre por la coraza rutilante.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No tan denso el pedrisco menudea,</div><div style="text-align:center;">ni baja tan espesa la nevada,</div><div style="text-align:center;">como era en esta horrífica pelea</div><div style="text-align:center;">el martillar de la una y la otra espada.</div><div style="text-align:center;">No hay pieza en el arnés que sana sea;</div><div style="text-align:center;">no hay carne que no duela magullada;</div><div style="text-align:center;">salta la malla en leves piezas rota,</div><div style="text-align:center;">y rojo humor de cuando en cuando brota.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Bien es que lo peor lleva el Circaso,</div><div style="text-align:center;">a quien del pecho mucha sangre mana;</div><div style="text-align:center;">pero el vigor restaura al cuerpo laso</div><div style="text-align:center;">mirando aquella efigie soberana</div><div style="text-align:center;">de gentileza y de beldad; y acaso</div><div style="text-align:center;">es más de lo que pierde lo que gana;</div><div style="text-align:center;">lidiar, morir por ella, hado felice</div><div style="text-align:center;">estima; y de este modo entre sí dice:</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Por la beldad que en lo alto de aquel muro</div><div style="text-align:center;">me está mirando, venturoso muero.</div><div style="text-align:center;">¡Pudiera al menos expirar seguro</div><div style="text-align:center;">de que dijese, al ver mi fin postrero:</div><div style="text-align:center;">mezquino pago he dado, inicuo y duro,</div><div style="text-align:center;">a fe tan fina, amor tan verdadero!</div><div style="text-align:center;">Si esto decir te oyese, vida mía,</div><div style="text-align:center;">dulcísima la muerte me sería».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y sobre esto la ira se le aboca,</div><div style="text-align:center;">el generoso espíritu, el coraje;</div><div style="text-align:center;">haber no cree, si el nombre amado invoca,</div><div style="text-align:center;">pujanza que a la suya se aventaje;</div><div style="text-align:center;">a su rival siniestramente toca,</div><div style="text-align:center;">y al fin le fuerza a que la cresta baje;</div><div style="text-align:center;">mas el brazo flaquea, y el acero</div><div style="text-align:center;">no esgrime ya con el vigor primero.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Los barones que parias le tributan</div><div style="text-align:center;">y atónitos contemplan la refriega,</div><div style="text-align:center;">abandonarle deslealtad reputan</div><div style="text-align:center;">cuando le ven que al paso extremo llega.</div><div style="text-align:center;">Torindo, sobre cuantos lo disputan,</div><div style="text-align:center;">alza la voz y estarse ocioso niega;</div><div style="text-align:center;">cuanto el peligro crece, menos duda</div><div style="text-align:center;">salir a darle prontamente ayuda.</div><div style="text-align:center;">«Señores, dice, mal contado os fuera</div><div style="text-align:center;">dejar que un noble arrojo así le lleve</div><div style="text-align:center;">a perecer, pudiendo, si quisiera,</div><div style="text-align:center;">contrastar vuestro esfuerzo al hado aleve;</div><div style="text-align:center;">y tú, ¿consientes que a tu vista muera</div><div style="text-align:center;">tu rey, tu salvador, villana plebe?</div><div style="text-align:center;">Dispersábaste ya despavorida,</div><div style="text-align:center;">y él te restituyó la honra y la vid».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Así diciendo, a la enemiga gente</div><div style="text-align:center;">arremetió Torindo valeroso,</div><div style="text-align:center;">y echó por tierra cuanto halló presente</div><div style="text-align:center;">con el lanzón robusto y poderoso;</div><div style="text-align:center;">sacó luego el acero reluciente,</div><div style="text-align:center;">y matando lo vuelve sanguinoso;</div><div style="text-align:center;">de sangre se ha bañado hasta la gola;</div><div style="text-align:center;">nueva comienza, horrenda batahola.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pues cada cual, sea siro, sea circaso,</div><div style="text-align:center;">o sea de Trapisonda o de Turquía,</div><div style="text-align:center;">o de los otros que en silencio paso,</div><div style="text-align:center;">que a todos mencionar largo sería,</div><div style="text-align:center;">el campo deja de enemigos raso;</div><div style="text-align:center;">mientras el falso Trufaldín, que guía</div><div style="text-align:center;">a los de Babilonia y de la Meca,</div><div style="text-align:center;">su gente opone a la mongola y sueca.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Aunque no un Alejandro Macedonio,</div><div style="text-align:center;">según se ha declarado y se declara,</div><div style="text-align:center;">manda una gruesa hueste el Babilonio,</div><div style="text-align:center;">y doquiera que aporta, una algazara,</div><div style="text-align:center;">una gresca levanta aquel demonio,</div><div style="text-align:center;">que aun al mismo Agricán suspende y para.</div><div style="text-align:center;">«Tu gente, dice al campeón contrario,</div><div style="text-align:center;">ha cometido un yerro temerario.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Pero por ella toda a ti condeno,</div><div style="text-align:center;">y me la pagarás temprano o tarde».</div><div style="text-align:center;">Hablando así, partió de furia lleno,</div><div style="text-align:center;">sin decir al Circaso Dios te guarde.</div><div style="text-align:center;">Malo está el uno, el otro no está bueno,</div><div style="text-align:center;">y entrambos de valor hacen alarde;</div><div style="text-align:center;">cada cual, por su parte, rompe, mata,</div><div style="text-align:center;">y legiones enteras desbarata.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ya de la gente babilona y sira</div><div style="text-align:center;">las filas Agricán postreras tala,</div><div style="text-align:center;">y a Trufaldín, que cauto se retira,</div><div style="text-align:center;">sigue con intención dañada y mala.</div><div style="text-align:center;">Trufaldín, recordando que la ira</div><div style="text-align:center;">es pecado mortal, y que la gala</div><div style="text-align:center;">del nadador es no mojar la ropa,</div><div style="text-align:center;">pica el rocín y a la ciudad galopa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Corre Agricán también hacia la Albraca,</div><div style="text-align:center;">y cuando ya le alcanza y le acuchilla,</div><div style="text-align:center;">una el belitre le jugó bellaca,</div><div style="text-align:center;">que boca abajo se le echó en la silla.</div><div style="text-align:center;">«Yo, dice, como ves, cabalgo un haca,</div><div style="text-align:center;">y tú un. corcel que es una maravilla;</div><div style="text-align:center;">echa el pie a tierra tú, como yo lo echo,</div><div style="text-align:center;">y verás si soy hombre de provecho».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El Tártaro la cólera contiene.</div><div style="text-align:center;">«Qué me place», respóndele, y se apea.</div><div style="text-align:center;">Dando el caballo a un paje, le previene</div><div style="text-align:center;">que se lo tenga allí, mientras pelea.</div><div style="text-align:center;">Trufaldín que esto ve, no se detiene;</div><div style="text-align:center;">vuelve al punto la grupa y espolea.</div><div style="text-align:center;">El burlado Agricán de enojo bufa,</div><div style="text-align:center;">y riendo el bribón se las afufa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De nuevo se trastorna la batalla.</div><div style="text-align:center;">A exhortaciones, súplicas y ultrajes</div><div style="text-align:center;">sorda la circasiana gentüalla,</div><div style="text-align:center;">huye dejando alforjas y bagajes.</div><div style="text-align:center;">A tierra van corazas, yelmos, malla,</div><div style="text-align:center;">tiraban con los arcos los carcajes;</div><div style="text-align:center;">armenio y turco y trapisondo y medo</div><div style="text-align:center;">apelan a los pies, llenos de miedo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Huyendo dan con la profunda cava</div><div style="text-align:center;">que a la ciudad estaba en torno abierta,</div><div style="text-align:center;">y la esperanza allí se les acaba</div><div style="text-align:center;">que no hay pasar por puente ni por puerta.</div><div style="text-align:center;">Angélica infeliz se desgreñaba</div><div style="text-align:center;">viendo su gente así acosada y muerta.</div><div style="text-align:center;">La puerta manda abrir, calar el puente,</div><div style="text-align:center;">que salvarse ella sola no consiente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De adentro puerta y puente han allanado,</div><div style="text-align:center;">y a entrar la turba en gran tropel se aboca.</div><div style="text-align:center;">Envuelto en ella el rey circaso ha entrado,</div><div style="text-align:center;">y síguele Agricán con rabia loca;</div><div style="text-align:center;">mas calan el rastrillo, y encerrado</div><div style="text-align:center;">queda entre las murallas y la Roca,</div><div style="text-align:center;">y trescientos con él de espada y lanza,</div><div style="text-align:center;">que hacen en los sitiados gran matanza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Con Sacripante el gigantón Burdaco,</div><div style="text-align:center;">que era Emir de Damasco, entrado había.</div><div style="text-align:center;">Hecho una cuba, acércase el bellaco,</div><div style="text-align:center;">y al tártaro Agricano desafía.</div><div style="text-align:center;">De lado embiste, y dice, echando un taco:</div><div style="text-align:center;">«Desventurado rey, llegó tu día».</div><div style="text-align:center;">Oyéndole Agricán al punto para,</div><div style="text-align:center;">da media vuelta, y al jayán se encara.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Manejaba una porra el Damasquino</div><div style="text-align:center;">con cierto regatón de plomo al cabo</div><div style="text-align:center;">que pesaba un quintal, como un comino;</div><div style="text-align:center;">y esgrímela a dos manos contra el bravo</div><div style="text-align:center;">tártaro, que la encuentra en el camino</div><div style="text-align:center;">con la espada, y la parte, como un nabo,</div><div style="text-align:center;">por la mitad. «Veamos, le decía,</div><div style="text-align:center;">si llegó el tuyo o si llegó mi día».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y dicho así, le tira un gran fendiente</div><div style="text-align:center;">que medio a medio el morrïón le taja,</div><div style="text-align:center;">y medio a medio le partió la frente,</div><div style="text-align:center;">y hasta la barba, y hasta el pecho baja.</div><div style="text-align:center;">Del vasto cuerpo el ánima doliente</div><div style="text-align:center;">con mal formada voz se desencaja;</div><div style="text-align:center;">y de sesos y vino y sangre inmunda</div><div style="text-align:center;">más de una tonelada el campo inunda.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ciego Agricán y falto de sentido,</div><div style="text-align:center;">se enfrasca más y más en la reyerta.</div><div style="text-align:center;">¡Oh, si al magín le hubiese allí venido</div><div style="text-align:center;">dar dos pasos atrás y abrir la puerta!</div><div style="text-align:center;">Quedaba aquel negocio conclüido,</div><div style="text-align:center;">y tu hija, Galafrón, cautiva o muerta;</div><div style="text-align:center;">mas la venganza que sediento busca</div><div style="text-align:center;">le desatienta y la razón le ofusca.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ni extramuros la lidia en tanto afloja;</div><div style="text-align:center;">diré más bien la rabia y la matanza;</div><div style="text-align:center;">la tierra está de sangre en torno roja,</div><div style="text-align:center;">en cuanto a descubrir la vista alcanza;</div><div style="text-align:center;">cuál hay que al foso a perecer se arroja,</div><div style="text-align:center;">y cuál, por no morir a espada o lanza,</div><div style="text-align:center;">de sed y de fatiga y bajo el peso</div><div style="text-align:center;">de hombres, caballos y armas, muere opreso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Empero la ciudad mayor tumulto,</div><div style="text-align:center;">más horror, más espanto manifiesta.</div><div style="text-align:center;">Va de Agricán el pavoroso bulto</div><div style="text-align:center;">cual de la Parca la visión funesta;</div><div style="text-align:center;">lanzando muerte, a nadie otorga indulto,</div><div style="text-align:center;">y báñase de sangre hasta la cresta.</div><div style="text-align:center;">Bayardo a gran fatiga sobre la alta</div><div style="text-align:center;">pila de destrozada gente salta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Estaba en tanto el rey de Circasía</div><div style="text-align:center;">tendido largo a largo sobre un lecho,</div><div style="text-align:center;">y por la mucha sangre que vertía,</div><div style="text-align:center;">como antes dije, del herido pecho,</div><div style="text-align:center;">combatir no tan sólo no podía,</div><div style="text-align:center;">mas ni aun tenerse el infeliz derecho;</div><div style="text-align:center;">inerme está y desnudo el Circasiano,</div><div style="text-align:center;">y cátale la herida un cirujano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y como de Agricán la gresca oyese,</div><div style="text-align:center;">que no hace un terremoto igual fracaso,</div><div style="text-align:center;">pregunta inquieto: «¿Qué alboroto es ése?»</div><div style="text-align:center;">Llorando un paje le refiere el caso;</div><div style="text-align:center;">y oído, salta, y sin que osado fuese</div><div style="text-align:center;">nadie a tenerle, arrebatando al paso</div><div style="text-align:center;">la espada y el escudo, sale aprisa,</div><div style="text-align:center;">llevando sólo a cuestas la camisa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Al ver el triste resto de su gente</div><div style="text-align:center;">envuelto en pavorosa fuga todo,</div><div style="text-align:center;">«¡Cobardes!, grita dolorosamente,</div><div style="text-align:center;">que un hombre solo espanta de ese modo,</div><div style="text-align:center;">¿cómo osáis a la luz mostrar la frente?</div><div style="text-align:center;">Corred a soterraros en el lodo.</div><div style="text-align:center;">Ya que sin el honor la vida os tienta,</div><div style="text-align:center;">¿por qué buscáis la muerte con la afrenta?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Hüid, mientras que yo la lid sustento,</div><div style="text-align:center;">mal herido, sin armas y desnudo».</div><div style="text-align:center;">Suspenso el vulgo le escuchó un momento,</div><div style="text-align:center;">de maravilla y de vergüenza mudo;</div><div style="text-align:center;">y luego vuelve atrás con fresco aliento,</div><div style="text-align:center;">y nueva lucha empeña. ¡Tanto pudo</div><div style="text-align:center;">un generoso ejemplo, y tanto cunde!</div><div style="text-align:center;">Al que medroso huyó, coraje infunde.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Agricán, que en la Albraca muerto había</div><div style="text-align:center;">número de contrarios infinito,</div><div style="text-align:center;">con los que ahora Sacripante guía</div><div style="text-align:center;">traba otro nuevo, aunque no igual conflito;</div><div style="text-align:center;">que si bien ejecuta todavía</div><div style="text-align:center;">estrago en ellos bárbaro, inaudito,</div><div style="text-align:center;">más que Agricán les pone susto y miedo,</div><div style="text-align:center;">el mirar a su rey les da denuedo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sus cuerpos a los tártaros presentan</div><div style="text-align:center;">cubriendo la persona del Circaso,</div><div style="text-align:center;">y por vil gente y sin honor se cuentan</div><div style="text-align:center;">si pierden combatiendo un solo paso;</div><div style="text-align:center;">de flechas ni venablos se contentan;</div><div style="text-align:center;">densa es la turba y el terreno escaso;</div><div style="text-align:center;">dan los paveses sin cesar batidos</div><div style="text-align:center;">un retintín que asorda los oídos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas Sacripante a todos se adelanta,</div><div style="text-align:center;">y haciendo pruebas estupendas viene.</div><div style="text-align:center;">Desnudo cual está y herido, espanta</div><div style="text-align:center;">el ver cuán alentado se mantiene;</div><div style="text-align:center;">esfuerzo muestra y ligereza tanta</div><div style="text-align:center;">que nada le embaraza o le entretiene;</div><div style="text-align:center;">golpes da y quita a un mismo tiempo varios,</div><div style="text-align:center;">y ocupa él solo a más de diez contrarios.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ya la cortante espada en torno gira,</div><div style="text-align:center;">ya a dos o tres ensarta con la lanza;</div><div style="text-align:center;">ora un gran dardo, ora un peñasco tira,</div><div style="text-align:center;">ora recula, ora terrible avanza.</div><div style="text-align:center;">Agricán poco a poco se retira,</div><div style="text-align:center;">y con toda su furia y su pujanza</div><div style="text-align:center;">ve que el tomar la plaza es vano intento,</div><div style="text-align:center;">pues de los suyos no le quedan ciento.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ni a reparar el rey se daba manos</div><div style="text-align:center;">de tantos golpes la tormenta espesa,</div><div style="text-align:center;">pues de circasos era y albracanos</div><div style="text-align:center;">la acometida cada vez más gruesa.</div><div style="text-align:center;">Haciendo siempre esfuerzos sobrehumanos</div><div style="text-align:center;">se baña de sudor, vacila, asesa;</div><div style="text-align:center;">acribillada tiene la loriga,</div><div style="text-align:center;">y tropa nueva sin cesar le hostiga.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Como de cazadores apremiado</div><div style="text-align:center;">deja el león su patrio bosque y cueva,</div><div style="text-align:center;">y de mostrarles miedo avergonzado,</div><div style="text-align:center;">alta la frente y erizada lleva,</div><div style="text-align:center;">ruge, y a cada voz revuelve airado,</div><div style="text-align:center;">bate la cola y el lidiar renueva;</div><div style="text-align:center;">tal aquel rey soberbio al enemigo</div><div style="text-align:center;">pone, aun cediendo, espanto, y da castigo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A cada veinte pasos se detiene</div><div style="text-align:center;">y a los que le persiguen hace cara;</div><div style="text-align:center;">pero la turba que a ofenderle viene</div><div style="text-align:center;">y que continuamente se repara,</div><div style="text-align:center;">crece de modo y tal caudillo tiene,</div><div style="text-align:center;">que en proseguir la empresa delirara;</div><div style="text-align:center;">y sin embargo lo peor le resta,</div><div style="text-align:center;">que otra nueva avenida le molesta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero de Albraca es fuerza que me aleje</div><div style="text-align:center;">busque otros objetos a la vista,</div><div style="text-align:center;">aunque la. bella Angélica se queje</div><div style="text-align:center;">de que en tan duro trance no la asista;</div><div style="text-align:center;">porque, según los hechos que entreteje</div><div style="text-align:center;">el reverendo Arzobispal Cronista,</div><div style="text-align:center;">cumple a Reinaldos ir, que en el asiento</div><div style="text-align:center;">de una fresca pradera toma aliento.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> En cándida hacanea ve una dama</div><div style="text-align:center;">que, según llora, de dolor se muere.</div><div style="text-align:center;">El buen señor de Montalbán la llama,</div><div style="text-align:center;">y cortés la saluda, y la requiere</div><div style="text-align:center;">que por aquella cosa que más ama,</div><div style="text-align:center;">y por el santo a quien devota fuere,</div><div style="text-align:center;">y por todos los ángeles del cielo,</div><div style="text-align:center;">le diga la ocasión de tanto duelo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Llora ella y la hace el llanto más hermosa</div><div style="text-align:center;">que el de la aurora al entreabierto lirio,</div><div style="text-align:center;">o que labor de perlas primorosa</div><div style="text-align:center;">a roja tela de artificio tirio.</div><div style="text-align:center;">«Ando perdida en busca de una cosa,</div><div style="text-align:center;">y hallarla, respondió, tengo a delirio:</div><div style="text-align:center;">un caballero que con una hueste</div><div style="text-align:center;">de caballeros a lidiar se apreste».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Aunque igualar, el noble paladino</div><div style="text-align:center;">así responde, a un par tan sólo dellos,</div><div style="text-align:center;">cuantimás a una hueste, no imagino,</div><div style="text-align:center;">ese tan tierno lloro, y de esos bellos</div><div style="text-align:center;">luceros el encanto peregrino</div><div style="text-align:center;">me inducen de tal modo a acometellos,</div><div style="text-align:center;">que de morir o de acabar la empresa,</div><div style="text-align:center;">si la fías de mí, te hago promesa».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Contesta la doncella suspirando:</div><div style="text-align:center;">«Te doy las gracias por la oferta, amigo.</div><div style="text-align:center;">En busca de potente acorro ando;</div><div style="text-align:center;">y aunque sin fruto, en la demanda sigo.</div><div style="text-align:center;">Sábete que uno dellos es Orlando,</div><div style="text-align:center;">y si oíste su fama, harto te digo.</div><div style="text-align:center;">Ni es gente la demás poco gallarda.</div><div style="text-align:center;">No al brazo tuyo empresa tal se guarda».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Con doble causa este favor te pido;</div><div style="text-align:center;">primo de Orlando soy; partamos luego».</div><div style="text-align:center;">Reinaldos de este modo ha respondido,</div><div style="text-align:center;">y fervorosa instancia añade al ruego.</div><div style="text-align:center;">Ella le pinta el Río del Olvido,</div><div style="text-align:center;">y de la falsa Dragontina el ciego</div><div style="text-align:center;">laberinto en que tanta ilustre gente</div><div style="text-align:center;">del mundo vive y de sí misma ausente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Flordelís esta dama se llamaba;</div><div style="text-align:center;">la que salió, según fue arriba expreso,</div><div style="text-align:center;">del hadado vergel en que dejaba</div><div style="text-align:center;">a su querido Brandimarte preso.</div><div style="text-align:center;">Como tanto Reinaldos la rogaba</div><div style="text-align:center;">que fïase a sus armas el suceso,</div><div style="text-align:center;">ella, que el garbo advierte, la apostura</div><div style="text-align:center;">y la marcial briosa catadura</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> del caballero que en edad florida</div><div style="text-align:center;">tan generoso espíritu demuestra,</div><div style="text-align:center;">su ofrecimiento acepta agradecida,</div><div style="text-align:center;">y sonrïendo le alargó la diestra.</div><div style="text-align:center;">Mas del presente canto la medida</div><div style="text-align:center;">aquí se cumple, y con licencia vuestra,</div><div style="text-align:center;">mientras la débil voz alienta un poco,</div><div style="text-align:center;">vuestra atención para el siguiente invoco.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3192-orlando-enamorado-canto-x.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Prosa, Poesia, Poesia de Amor, Enamorados, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 18:45:54 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529944399_orlando-enamorado-canto-x_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529944399_orlando-enamorado-canto-x_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Canto X</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Agrican</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Pensando en la virtud maravillosa</div><div style="text-align:center;">de esta agua del Olvido he estado un rato,</div><div style="text-align:center;">y acá me la comparo a cierta cosa</div><div style="text-align:center;">que llamar suele el vulgo iliterato</div><div style="text-align:center;">gracia, donaire, estrella venturosa,</div><div style="text-align:center;">metafóricamente garabato,</div><div style="text-align:center;">a que no hay prenda que en el mundo iguale,</div><div style="text-align:center;">pues que por todas juntas ésta vale.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No hay honra ni favor que no consiga</div><div style="text-align:center;">el que con esta prenda solicite,</div><div style="text-align:center;">mientras sin ella la virtud mendiga,</div><div style="text-align:center;">y no se estima el mérito un ardite.</div><div style="text-align:center;">De perlas es lo que un petate diga,</div><div style="text-align:center;">como con este almíbar lo confite;</div><div style="text-align:center;">y ¿qué es sin ella el sabio? un estafermo,</div><div style="text-align:center;">nacido para el claustro o para el yermo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Esta gracia es la copa que contiene</div><div style="text-align:center;">el brebaje que a todos enamora.</div><div style="text-align:center;">¡Oh bienaventurado el que la tiene!</div><div style="text-align:center;">Bien puede hacerse cuenta que atesora</div><div style="text-align:center;">lo que más acá bajo le conviene,</div><div style="text-align:center;">pues como universal reina y señora</div><div style="text-align:center;">domina voluntades y opiniones</div><div style="text-align:center;">a pesar de Epictetos y Catones.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El no dejar que pase por el puente</div><div style="text-align:center;">quien el licor no bebe de la taza,</div><div style="text-align:center;">quiere decir la tema de la gente,</div><div style="text-align:center;">que al que sin artificio ni añagaza</div><div style="text-align:center;">medrar presume, no se lo consiente</div><div style="text-align:center;">en ninguna manera; que en la plaza</div><div style="text-align:center;">del mundo es disparate y desatino</div><div style="text-align:center;">la razón, y la alquimia es oro fino.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y aquel total olvido significa</div><div style="text-align:center;">la veleidad, que humanas leyes quiebra,</div><div style="text-align:center;">y en lo vedado solamente pica,</div><div style="text-align:center;">y lo que ve flamante, eso celebra.</div><div style="text-align:center;">Lo demás, lector mío, ello se explica.</div><div style="text-align:center;">Cumple ahora anudar la rota hebra</div><div style="text-align:center;">de mi discurso; y vuelvo al punto donde</div><div style="text-align:center;">en pos de Astolfo iba corriendo el Conde.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas cánsase sin fruto, que Bayardo</div><div style="text-align:center;">echando treinta millas va por hora.</div><div style="text-align:center;">Corría y más corría el del Leopardo,</div><div style="text-align:center;">llevando siempre el rostro hacia la aurora.</div><div style="text-align:center;">Figúrase el mal rato que el gallardo</div><div style="text-align:center;">Brandimarte estará pasando ahora,</div><div style="text-align:center;">y dejar en aquel tan inminente</div><div style="text-align:center;">riesgo al amigo, en gran manera siente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero no gusta de tener camorra</div><div style="text-align:center;">con aquella terrible Durindana,</div><div style="text-align:center;">que zumbándole está, por más que corra,</div><div style="text-align:center;">en los oídos, aunque asaz lejana.</div><div style="text-align:center;">Tampoco Orlando el aguijar ahorra;</div><div style="text-align:center;">mas con Astolfo su fatiga es vana.</div><div style="text-align:center;">Dándole a Satanás, la grupa vuelve</div><div style="text-align:center;">y al mágico jardín tornar resuelve.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Donde no cesa aun la zurribanda,</div><div style="text-align:center;">pues Brandimarte arroja de la silla</div><div style="text-align:center;">a Aquilante y Grifón; y al suelo manda</div><div style="text-align:center;">a Clarïón, hundida una costilla.</div><div style="text-align:center;">Pero asaltado de una y otra banda,</div><div style="text-align:center;">resistir largo tiempo a la cuadrilla</div><div style="text-align:center;">difícil es, por más que sude y bregue;</div><div style="text-align:center;">pues ¿qué será cuando el de Anglante llegue?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Flordelís, la discreta dama y bella</div><div style="text-align:center;">que con el joven Brandimarte vino,</div><div style="text-align:center;">el insistir en la demanda aquella</div><div style="text-align:center;">tiene por un solemne desatino.</div><div style="text-align:center;">Por entre los corceles atropella;</div><div style="text-align:center;">y levantando el brazo alabastrino,</div><div style="text-align:center;">con lagrimosa súplica intercede</div><div style="text-align:center;">para que la cuestión suspensa quede.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ruega a su amante que la taza admita</div><div style="text-align:center;">y el perder la memoria no le pese,</div><div style="text-align:center;">que ella a sacarle de tamaña cuita</div><div style="text-align:center;">sin duda tornará, si bien supiese</div><div style="text-align:center;">a manos perecer de la maldita</div><div style="text-align:center;">encantadora. Aquesto dicho, fuese;</div><div style="text-align:center;">y atravesando un matorral sombrío,</div><div style="text-align:center;">pasa otra vez el hechizado río.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La desigual batalla fenecida,</div><div style="text-align:center;">a Brandimarte de la mano lleva</div><div style="text-align:center;">la cautelosa maga, y le convida</div><div style="text-align:center;">con el licor; el caballero prueba,</div><div style="text-align:center;">y cuanto supo en el momento olvida;</div><div style="text-align:center;">nuevo ser, nueva vida, llama nueva</div><div style="text-align:center;">abriga, y se disipa por el viento</div><div style="text-align:center;">del dulce amor primero el pensamiento.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Rara bebida cierto y peregrino</div><div style="text-align:center;">encanto, que la mente así trasporta!</div><div style="text-align:center;">Aquel amor tan acendrado y fino,</div><div style="text-align:center;">aquella Flordelís, nada le importa;</div><div style="text-align:center;">no valen a sus ojos un comino</div><div style="text-align:center;">la gloria y el honor; el alma absorta</div><div style="text-align:center;">en Dragontina, la beldad amada,</div><div style="text-align:center;">es todo para él, y el resto, nada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Llega en esto anhelante y presuroso</div><div style="text-align:center;">Orlando, y a los pies de Dragontina</div><div style="text-align:center;">arrodillado en acto vergonzoso,</div><div style="text-align:center;">hasta la tierra la cabeza inclina,</div><div style="text-align:center;">rogando le perdone si dichoso</div><div style="text-align:center;">no fue bastante para darle dina</div><div style="text-align:center;">satisfacción del bárbaro enemigo</div><div style="text-align:center;">que con la fuga redimió el castigo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El cual, aún no cobrado del asombro</div><div style="text-align:center;">(pues se figura que le sigue Orlando),</div><div style="text-align:center;">sin tino, sobre cerca y sobre escombro</div><div style="text-align:center;">salta, y a su corcel espoleando</div><div style="text-align:center;">corre, la barba siempre sobre el hombro;</div><div style="text-align:center;">y dejara el correr Dios sabe cuándo,</div><div style="text-align:center;">si no llegase a donde un anchuroso</div><div style="text-align:center;">campo ejército alberga numeroso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La ocasión preguntó de lo que vía,</div><div style="text-align:center;">y un heraldo le dice: «La bandera</div><div style="text-align:center;">del potente Agricán de Tartaría</div><div style="text-align:center;">es aquella negrísima primera,</div><div style="text-align:center;">que en perlas y oro y varia pedrería</div><div style="text-align:center;">por una y otra parte reverbera,</div><div style="text-align:center;">y tiene por divisa la figura</div><div style="text-align:center;">de un lozano bridón de plata pura.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Aquella azul del cándido elefante,</div><div style="text-align:center;">es del rey de Mongolia, Sartinero,</div><div style="text-align:center;">y la del oso negro en el flotante</div><div style="text-align:center;">hielo es la bien conocida del guerrero</div><div style="text-align:center;">Radamanto, ridículo gigante,</div><div style="text-align:center;">y no menos que estúpido, altanero,</div><div style="text-align:center;">que habitador de la hiperbórea zona</div><div style="text-align:center;">la nación mosca rige y la lapona.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »El estandarte verde a lunas de oro</div><div style="text-align:center;">es del señor de Hircania, Poliferno,</div><div style="text-align:center;">que potente en estados y en tesoro,</div><div style="text-align:center;">tiene de rudas tribus el gobierno;</div><div style="text-align:center;">a quien sigue el valiente Lurcanoro,</div><div style="text-align:center;">que en desnuda región de hielo eterno</div><div style="text-align:center;">rige a una raza audaz que el mar frecuenta</div><div style="text-align:center;">y en leve esquife arrostra la tormenta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Más allá Santaría, rey de Suecia,</div><div style="text-align:center;">y como media milla más distante</div><div style="text-align:center;">acampa el corpulento, que se precia</div><div style="text-align:center;">de mentidas proezas, ruso Argante.</div><div style="text-align:center;">La gentuza cosaca, que desprecia</div><div style="text-align:center;">cerrados muros por vivir errante</div><div style="text-align:center;">en movedizas tiendas, luego aloja,</div><div style="text-align:center;">enarbolando aquella enseña roja,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Y tiene por divisa un arco y flecha,</div><div style="text-align:center;">y por su jefe al bárbaro Brontino;</div><div style="text-align:center;">a quien, tomando un poco a la derecha,</div><div style="text-align:center;">el godo Pendragón está vecino.</div><div style="text-align:center;">Estas naciones, de las cuales hecha</div><div style="text-align:center;">te dejo relación, van en camino</div><div style="text-align:center;">con el Kan de Tartaria, que da leyes</div><div style="text-align:center;">a todas, y se llama rey de reyes.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »El cual a Galafrón hace la guerra,</div><div style="text-align:center;">que es del Catay emperador anciano;</div><div style="text-align:center;">y jura exterminarle de la tierra,</div><div style="text-align:center;">si no le da de Angélica la mano,</div><div style="text-align:center;">su hija; y si la voz común no yerra,</div><div style="text-align:center;">hermosa sin igual; mas el liviano</div><div style="text-align:center;">capricho suyo y loca ligereza</div><div style="text-align:center;">dicen que aun sobrepuja a su belleza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Al Tártaro detesta y aborrece,</div><div style="text-align:center;">que es capaz, por su amor, de dar la vida,</div><div style="text-align:center;">y señora del Asia hacerla ofrece;</div><div style="text-align:center;">mientras por un pelón anda perdida</div><div style="text-align:center;">que descalzar a esotro no merece,</div><div style="text-align:center;">y de su amor ni su beldad se cuida;</div><div style="text-align:center;">con ella los consejos del anciano,</div><div style="text-align:center;">las lágrimas, los ruegos, todo es vano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Galafrón, de quien hoy ha recibido</div><div style="text-align:center;">una embajada el Kan de Tartaría,</div><div style="text-align:center;">le protesta que parte no ha tenido</div><div style="text-align:center;">en la desatentada rebeldía</div><div style="text-align:center;">de la joven princesa, que se ha ido</div><div style="text-align:center;">del hogar patrio, y doblemente impía</div><div style="text-align:center;">contra su padre y rey, desde la Albraca</div><div style="text-align:center;">los pueblos le revuelve y le sonsaca.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Así que, reputando insuficiente</div><div style="text-align:center;">el desdeñado Rey todo otro medio,</div><div style="text-align:center;">mete a saco la tierra, y con ingente</div><div style="text-align:center;">fuerza a la Albraca va a poner asedio.</div><div style="text-align:center;">Ello es que la Princesa inobediente</div><div style="text-align:center;">ha de aceptar el novio sin remedio;</div><div style="text-align:center;">y lo que hará mañana, aunque no quiera,</div><div style="text-align:center;">querer hacerlo ahora, cuerdo fuera».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El duque Astolfo, que el motivo sabe</div><div style="text-align:center;">de la inminente lucha estrepitosa,</div><div style="text-align:center;">y ve en conflicto tan dudoso y grave</div><div style="text-align:center;">a una mujer que un rey soberbio acosa,</div><div style="text-align:center;">ayudarle resuelve en cuanto cabe,</div><div style="text-align:center;">y hasta entrar en la Albraca no reposa;</div><div style="text-align:center;">do llegado, con grande regocijo</div><div style="text-align:center;">abrazándole Angélica le dijo:</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Tan bien venido seas, caro amigo,</div><div style="text-align:center;">como eras deseado ansiosamente.</div><div style="text-align:center;">¡Así mirara yo llegar contigo</div><div style="text-align:center;">al paladín Reinaldos, tu pariente;</div><div style="text-align:center;">y siquiera trajese el enemigo</div><div style="text-align:center;">cuatro veces más armas y más gente!</div><div style="text-align:center;">Que de sus amenazas, a fe mía,</div><div style="text-align:center;">poquísimo cuidado me daría».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Que sea», dice Astolfo, «un extremado</div><div style="text-align:center;">caballero mi primo, te concedo;</div><div style="text-align:center;">mas tú también confesarás de grado</div><div style="text-align:center;">que en eso del valor yo no le cedo.</div><div style="text-align:center;">Ya nos habemos él y yo probado,</div><div style="text-align:center;">y sin jactancia asegurarte puedo</div><div style="text-align:center;">que, si no le tocó peor destino,</div><div style="text-align:center;">al yelmo se lo debe de Mambrino.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Ni que el valor de Orlando exceda al mío</div><div style="text-align:center;">estimes tú, por cuanto el mundo diga;</div><div style="text-align:center;">pues con el cuerpo hadado, di, ¿qué brío,</div><div style="text-align:center;">qué gracia es que trïunfos mil consiga?</div><div style="text-align:center;">Encántame la piel, y yo te fío</div><div style="text-align:center;">que por el diablo no daré una higa;</div><div style="text-align:center;">mas aun así, princesa soberana,</div><div style="text-align:center;">harto le hice sudar la otra mañana».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ella, que ya conoce aquel cerbelo,</div><div style="text-align:center;">charlar le deja a su sabor gran rato,</div><div style="text-align:center;">si bien le pesa oír que bajo el cielo</div><div style="text-align:center;">se iguale nadie a su adorado ingrato,</div><div style="text-align:center;">y el ponerse con él en paralelo</div><div style="text-align:center;">Astolfo, le parece desacato;</div><div style="text-align:center;">que en la corte de Carlos bien sabida</div><div style="text-align:center;">tuvo de todos ellos la medida.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Aloja en lo más alto de la Roca</div><div style="text-align:center;">con grande honor el Duque y gran contento.</div><div style="text-align:center;">Otro día un tambor al arma toca,</div><div style="text-align:center;">y de marcial clamor se llena el viento.</div><div style="text-align:center;">La palabra echa apenas de la boca</div><div style="text-align:center;">según lo que jadea polvoriento,</div><div style="text-align:center;">un corredor, que aproximarse avisa</div><div style="text-align:center;">el tártaro Agricano a toda prisa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Toda la guarnición las armas pide,</div><div style="text-align:center;">que es de tres mil o pocos más guerreros;</div><div style="text-align:center;">y júntanse a consejo, que preside</div><div style="text-align:center;">el animoso inglés, los caballeros;</div><div style="text-align:center;">donde concordemente se decide</div><div style="text-align:center;">los puños apretar y los aceros,</div><div style="text-align:center;">y en ninguna manera dar oídos</div><div style="text-align:center;">a capitulaciones ni a partidos.</div><div style="text-align:center;">Que estando, como estaba, proveída</div><div style="text-align:center;">la Roca de forraje y vitüalla,</div><div style="text-align:center;">y de tres mil guerreros guarnecida,</div><div style="text-align:center;">fuérales mal contado abandonalla.</div><div style="text-align:center;">«Yo no he de estarme aquí toda la vida;</div><div style="text-align:center;">dejadme, Astolfo dice, ir a batalla.</div><div style="text-align:center;">Darele a ese Agricán en la cabeza,</div><div style="text-align:center;">si Dios me ayuda, un golpe que le escueza».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Astolfo sale en aire de amenaza,</div><div style="text-align:center;">cosas diciendo horribles y estupendas;</div><div style="text-align:center;">la lanza enristra y el escudo embraza,</div><div style="text-align:center;">y al brïoso corcel soltó las riendas.</div><div style="text-align:center;">Estaban los contornos de la plaza</div><div style="text-align:center;">de gentes enjambrados y de tiendas;</div><div style="text-align:center;">no en la selva más hojas aura leve,</div><div style="text-align:center;">que allí pendones y penachos, mueve.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Miles manda Agricán diez veces ciento</div><div style="text-align:center;">(escríbelo, Turpín; no es paparrucha),</div><div style="text-align:center;">y Astolfo ríe de todo este armamento,</div><div style="text-align:center;">y hace reír a todo el que le escucha.</div><div style="text-align:center;">Mas el que mucho parla, mucho viento</div><div style="text-align:center;">(dice el proverbio), y poco pan embucha;</div><div style="text-align:center;">y otro antiguo refrán, si bien me acuerdo,</div><div style="text-align:center;">dice que el loco por la pena es cuerdo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Descabalgado Astolfo fue aquel día,</div><div style="text-align:center;">y aprendió discreción para adelante.</div><div style="text-align:center;">A toda charla el Duque se venía:</div><div style="text-align:center;">«Salga ese Poliferno y ese Argante</div><div style="text-align:center;">(diciendo) y Lurcanoro y Santaría</div><div style="text-align:center;">y Radamanto, ese feroz gigante;</div><div style="text-align:center;">pero salga Agricán primeramente,</div><div style="text-align:center;">y, si tiene valor, hágase al frente».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Viendo venir un solo caballero,</div><div style="text-align:center;">creen que para rendirle otro es bastante.</div><div style="text-align:center;">Con desdeñoso gesto y altanero</div><div style="text-align:center;">toma esta empresa a cargo suyo Argante;</div><div style="text-align:center;">que, estólido además, feroz, grosero,</div><div style="text-align:center;">tiene casi estatura de gigante,</div><div style="text-align:center;">la nariz chata, ensangrentado el ojo,</div><div style="text-align:center;">vedijuda la cara, el pelo rojo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Con el inglés cerró soberbiamente,</div><div style="text-align:center;">y es derribado por la lanza de oro.</div><div style="text-align:center;">Atónita quedó toda la gente.</div><div style="text-align:center;">Cayó también el bravo Lurcanoro;</div><div style="text-align:center;">cayó Brontino. Entonces insolente</div><div style="text-align:center;">estalla el populacho, y se alza un coro</div><div style="text-align:center;">diabólico gritando: «¡Rayo! ¡Fuego!</div><div style="text-align:center;">¡Muera el perro cristiano! ¡Muera luego!»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De la otra parte intrépido y seguro,</div><div style="text-align:center;">a toda aquella chusma Astolfo espera;</div><div style="text-align:center;">no más incontrastable en tierra un muro,</div><div style="text-align:center;">en la mar un escollo, pareciera.</div><div style="text-align:center;">Roba al cielo la luz el polvo oscuro</div><div style="text-align:center;">que con los pies la turba vocinglera,</div><div style="text-align:center;">arremetiendo al paladín, levanta.</div><div style="text-align:center;">Radamanto a los otros se adelanta</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> y le pisa las huellas Sartinero,</div><div style="text-align:center;">con Agricano y Pendragón, rey godo.</div><div style="text-align:center;">Fue Radamanto, al embestir, primero,</div><div style="text-align:center;">y embistió del mejor posible modo;</div><div style="text-align:center;">ni el ser gigante le valió un dinero,</div><div style="text-align:center;">que fue rodando con caballo y todo.</div><div style="text-align:center;">Pero mientras que Astolfo en él se ocupa,</div><div style="text-align:center;">le viene Sartinero por la grupa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sin el menor escrúpulo el villano</div><div style="text-align:center;">le da un golpe terrible tras la oreja,</div><div style="text-align:center;">y al mismo tiempo el tártaro Agricano</div><div style="text-align:center;">otro golpe le da sobre una ceja.</div><div style="text-align:center;">En esto viene Pendragón tirano,</div><div style="text-align:center;">y la cuestión finalizada deja</div><div style="text-align:center;">otro tercero dándole en el pecho,</div><div style="text-align:center;">que del caballo le arrojó gran trecho.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Bañado en sangre el paladín desciende,</div><div style="text-align:center;">dando de aliento y vida muestra escasa;</div><div style="text-align:center;">y mientras ni el cuitado se defiende,</div><div style="text-align:center;">ni se mueve, ni sabe qué le pasa,</div><div style="text-align:center;">desmonta Pendragón, le agarra y prende,</div><div style="text-align:center;">y prisionero se le lleva a casa.</div><div style="text-align:center;">Mas con mejor aviso obró Agricano;</div><div style="text-align:center;">dejando al Duque, echó al corcel la mano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No sé decir si porque su primero</div><div style="text-align:center;">dueño le falta, o porque hallarse entienda</div><div style="text-align:center;">en extraña región, solo y señero,</div><div style="text-align:center;">sufre Bayardo que Agricán le prenda;</div><div style="text-align:center;">lo cierto es que, cual tímido cordero,</div><div style="text-align:center;">consiente que le lleven de la rienda,</div><div style="text-align:center;">quedando el rey en gran manera ufano</div><div style="text-align:center;">al verse dueño del bridón lozano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sin armadura Astolfo y sin sentido</div><div style="text-align:center;">es al Real de Pendragón llevado,</div><div style="text-align:center;">donde manda Agricán que socorrido</div><div style="text-align:center;">al punto sea, y cual merece, honrado.</div><div style="text-align:center;">En extremo le pesa que haya sido</div><div style="text-align:center;">fea y villanamente derribado,</div><div style="text-align:center;">y que, bastando con su lanza, hubiera</div><div style="text-align:center;">otra que en esta lid se entrometiera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas estorbarlo el noble rey no pudo;</div><div style="text-align:center;">tan grande el torbellino bullanguero</div><div style="text-align:center;">del populacho fue salvaje y rudo</div><div style="text-align:center;">que en torno se agolpó del caballero.</div><div style="text-align:center;">Sangriento el Duque y lívido y desnudo,</div><div style="text-align:center;">y difunto más bien que prisionero,</div><div style="text-align:center;">sin arnés y corcel y espada y lanza,</div><div style="text-align:center;">ni aun a sentir su desventura alcanza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pues preso Astolfo, y el corcel perdido,</div><div style="text-align:center;">y el rico arnés y bella lanza hadada,</div><div style="text-align:center;">guerrero no quedó tan atrevido</div><div style="text-align:center;">que saliese de Albraca en algarada.</div><div style="text-align:center;">La vista tienden sobre el ancho egido,</div><div style="text-align:center;">la puente levadiza levantada;</div><div style="text-align:center;">todo está en orden tal, que a las almenas</div><div style="text-align:center;">pudiera un ave remontarse apenas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> En tanto el circasiano Sacripante</div><div style="text-align:center;">su poderosa hueste al campo saca;</div><div style="text-align:center;">de la princesa del Catay amante,</div><div style="text-align:center;">vuela animoso a defender la Albraca;</div><div style="text-align:center;">asaltar piensa al Tártaro arrogante</div><div style="text-align:center;">entre el silencio de la noche opaca,</div><div style="text-align:center;">y con los siete reyes que acaudilla</div><div style="text-align:center;">está ya de la plaza a media milla.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Es el primero un príncipe cristiano</div><div style="text-align:center;">(bien que la Fe su pura luz le esconda),</div><div style="text-align:center;">de la Alta Armenia el joven rey Varano,</div><div style="text-align:center;">que manda diestra gente a espada y honda;</div><div style="text-align:center;">Brunaldo se le sigue, que entrecano</div><div style="text-align:center;">tiene el cabello, y reina en Trapisonda;</div><div style="text-align:center;">y Torindo, detrás, la de Turquía,</div><div style="text-align:center;">y la de Media Savaronio guía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tras éste marcha Unano, rey bitino,</div><div style="text-align:center;">de gran cabeza, aunque de cuerpo chico,</div><div style="text-align:center;">y Burdacón, gigante damasquino,</div><div style="text-align:center;">de averrugada cara y luengo hocico,</div><div style="text-align:center;">y el rey de Babilonia, Trufaldino,</div><div style="text-align:center;">patiestevado, feo como un mico,</div><div style="text-align:center;">de torcido mirar, falso, bellaco,</div><div style="text-align:center;">cobarde insigne, y más ladrón que Caco.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De cinco o seis centenas de millares</div><div style="text-align:center;">era todo el poder de Circasía;</div><div style="text-align:center;">y a la hora en que llaman los cantares</div><div style="text-align:center;">del gallo velador al nuevo día,</div><div style="text-align:center;">avistaba los altos valladares</div><div style="text-align:center;">de la empinada Albraca, y se venía</div><div style="text-align:center;">con ordenada marcha y sordo paso</div><div style="text-align:center;">sobre el tártaro ejército el Circaso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sus gentes en silencio trae Varano.</div><div style="text-align:center;">Suya la acometida fue primera.</div><div style="text-align:center;">Orden les da que sienten bien la mano;</div><div style="text-align:center;">a nadie cojan, todo el mundo muera.</div><div style="text-align:center;">Cayeron sobre el campo de Agricano,</div><div style="text-align:center;">como de lobos tropa carnicera</div><div style="text-align:center;">sobre indefensa grey; espesa nube</div><div style="text-align:center;">de polvo vuela; el grito al cielo sube.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Los ayes de la gente, que del blando</div><div style="text-align:center;">sueño pasa en un punto a muerte horrenda,</div><div style="text-align:center;">y el espantoso estrépito, volando</div><div style="text-align:center;">de fila en fila van, de tienda en tienda.</div><div style="text-align:center;">Uno las armas arrebata, cuando</div><div style="text-align:center;">otro a los pies turbado se encomienda;</div><div style="text-align:center;">cuál va acá, cuál va allá, cuál se está quedo;</div><div style="text-align:center;">vense a un tiempo ira, horror, coraje, miedo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Quién de la arremetida carnicera,</div><div style="text-align:center;">quién de tantas heridas, golpes, tiros,</div><div style="text-align:center;">una décima parte aquí supiera,</div><div style="text-align:center;">o sólo una milésima deciros!</div><div style="text-align:center;">¡Quién de las varias muertes la manera</div><div style="text-align:center;">entre la parda sombra, referiros,</div><div style="text-align:center;">tanto cadáver trunco, y tanta Cota</div><div style="text-align:center;">acribillada, y tanta lanza rota!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De Armenios está henchido el campamento;</div><div style="text-align:center;">y bajo el filo de enemiga espada</div><div style="text-align:center;">los Tártaros perecen ciento a ciento,</div><div style="text-align:center;">sin que el pedir cuartel sirva de nada.</div><div style="text-align:center;">Con dolorido dísono lamento</div><div style="text-align:center;">huye la pobre gente desbandada;</div><div style="text-align:center;">y en esto llega el rey de Trapisonda</div><div style="text-align:center;">esparciendo terror a la redonda.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Si antes era tan grande la matanza,</div><div style="text-align:center;">llegando estotro ahora ¿cuál sería?</div><div style="text-align:center;">Alfanje, hacha, segur, espada, lanza,</div><div style="text-align:center;">hacen a cual mayor carnicería;</div><div style="text-align:center;">ni de salud la fuga da esperanza;</div><div style="text-align:center;">todo cerrado está; que al mediodía</div><div style="text-align:center;">carga el turco Torindo hecho un demonio,</div><div style="text-align:center;">al este Unano, al norte Savaronio.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Con los otros dos reyes el Circaso,</div><div style="text-align:center;">aunque la sangre de furor le hierva,</div><div style="text-align:center;">para atender a lo que pida el caso,</div><div style="text-align:center;">queda formando un cuerpo de reserva.</div><div style="text-align:center;">Agricán, que atajarles quiere el paso,</div><div style="text-align:center;">acá y allá, do más reñida observa</div><div style="text-align:center;">y revuelta la lid, y en más aprieto</div><div style="text-align:center;">los suyos juzga estar, va y viene inquieto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Bien era de Agricán casi doblada</div><div style="text-align:center;">la gente; mas el no pensado asalto</div><div style="text-align:center;">(que el número en la guerra es poco o nada,</div><div style="text-align:center;">si de consejo y disciplina falto)</div><div style="text-align:center;">atónita la tiene y azorada;</div><div style="text-align:center;">nadie obedece; todos hablan alto;</div><div style="text-align:center;">es una babilonia el campamento;</div><div style="text-align:center;">por un golpe que dan reciben ciento.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> En voz alta Agricán y amenazante</div><div style="text-align:center;">a cada jefe por su nombre llama:</div><div style="text-align:center;">«¡Poliferno!, gritó, ¡Brontino! ¡Argante!</div><div style="text-align:center;">¿así volvéis, traidores, por mi fama?</div><div style="text-align:center;">¿Qué aguarda Radamanto, ese gigante?</div><div style="text-align:center;">Apuesto a que el bribón se está en la cama.</div><div style="text-align:center;">De usar es tiempo ahora el brazo fuerte.</div><div style="text-align:center;">Barones, ¡a la lid! ¡venganza o muerte!»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mientras ellos le siguen, él, blandiendo</div><div style="text-align:center;">su lanzón, en Bayardo se adelanta;</div><div style="text-align:center;">las huestes va con el caballo abriendo;</div><div style="text-align:center;">los unos postra, a los demás espanta;</div><div style="text-align:center;">a Varano da un bote tan tremendo,</div><div style="text-align:center;">que el escudo y el peto le quebranta;</div><div style="text-align:center;">hiende, cercena, despedaza, hunde,</div><div style="text-align:center;">y a los suyos su ejemplo aliento infunde.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Brunaldo del caballo es derribado</div><div style="text-align:center;">por Poliferno; el corpulento Argante</div><div style="text-align:center;">a Savaronio le pinchó un costado;</div><div style="text-align:center;">y Radamanto, viendo a Unán delante,</div><div style="text-align:center;">de sangre al suelo le arrojó bañado.</div><div style="text-align:center;">Ello es que teme casi Sacripante</div><div style="text-align:center;">desbaratada ver toda su gente,</div><div style="text-align:center;">si no la acorre él mismo prontamente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Por donde más trabado vio el combate,</div><div style="text-align:center;">metió el corcel y enderezó la lanza.</div><div style="text-align:center;">A Poliferno, rey de Hircania, abate,</div><div style="text-align:center;">y al godo Pendragón punzó la panza.</div><div style="text-align:center;">Hincando a su caballo el acicate</div><div style="text-align:center;">Argante, receloso de igual chanza,</div><div style="text-align:center;">bonitamente a otro lugar se muda.</div><div style="text-align:center;">La espada Sacripante alzó desnuda;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> y cual suele a la grama en la pradera</div><div style="text-align:center;">bramando en rauda ráfaga el Solano,</div><div style="text-align:center;">tal Sacripante hilera sobre hilera</div><div style="text-align:center;">postra, y cubierto dellas deja el llano.</div><div style="text-align:center;">Entonces sí que fue el hüir de veras</div><div style="text-align:center;">delante del sañudo Circasiano;</div><div style="text-align:center;">despavoridos van por monte y valle</div><div style="text-align:center;">los tártaros, abriéndole ancha calle.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Agricán, que a este tiempo, entretenido</div><div style="text-align:center;">en paraje se hallaba algo remoto,</div><div style="text-align:center;">vio (pues ya el sol rayaba en el ejido)</div><div style="text-align:center;">su pueblo acá y allá disperso y roto;</div><div style="text-align:center;">torva la vista, el rostro excandecido,</div><div style="text-align:center;">corre a donde es mayor el alboroto;</div><div style="text-align:center;">amigos y enemigos atropella;</div><div style="text-align:center;">cuanto topa derriba, allana, huella.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cual se ve en la estación de invierno ingrata</div><div style="text-align:center;">bajar de un alto monte hinchado un río,</div><div style="text-align:center;">que árboles, setos, chozas arrebata,</div><div style="text-align:center;">lo culto asemejando a lo baldío,</div><div style="text-align:center;">tal Agricán las huestes desbarata</div><div style="text-align:center;">Pero una bella hazaña al canto mío</div><div style="text-align:center;">se ofrece, y renovar las cuerdas debo</div><div style="text-align:center;">de mi laúd para el asunto nuevo.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3191-orlando-enamorado-canto-ix.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poesia de Amor, Enamorados, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 18:26:39 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529944052_orlando-enamorado-canto-ix_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529944052_orlando-enamorado-canto-ix_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Canto IX</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Flor De Lis</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Raza humana infeliz, que en cuanto tienes</div><div style="text-align:center;">alrededor de ti desde la cuna</div><div style="text-align:center;">no ves más que mudanzas y vaivenes,</div><div style="text-align:center;">y permanente condición ninguna,</div><div style="text-align:center;">¿por qué apegarte a los falaces bienes</div><div style="text-align:center;">que da y quita a su antojo la Fortuna,</div><div style="text-align:center;">si al voltear primero de su rueda</div><div style="text-align:center;">huyen, y apenas rastro dellos queda?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Todo lo muda esta deidad liviana;</div><div style="text-align:center;">sólo en su instable genio nada innova;</div><div style="text-align:center;">a la belleza, flor caduca y vana,</div><div style="text-align:center;">cualquiera cierzo los matices roba;</div><div style="text-align:center;">pace la errante grey yerba lozana</div><div style="text-align:center;">do reyes albergó dorada alcoba;</div><div style="text-align:center;">de aquella torre que era el viento asombro,</div><div style="text-align:center;">sólo acá y acullá se ve un escombro.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Qué resta de Babel? Ni una vislumbre.</div><div style="text-align:center;">Remolinos de polvo humilde loma</div><div style="text-align:center;">cubren, que sustentó la pesadumbre</div><div style="text-align:center;">de sus murallas y pensiles. Roma,</div><div style="text-align:center;">de la soberbia humana última cumbre,</div><div style="text-align:center;">cebose en ti del tiempo la carcoma,</div><div style="text-align:center;">y la grandeza que hubo dicho Nunca</div><div style="text-align:center;">pereceré, roída yace y trunca.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Esa momia que en báratro profundo</div><div style="text-align:center;">sumida está y en decadencia extrema,</div><div style="text-align:center;">de antiguo imperio que dio espanto al mundo,</div><div style="text-align:center;">es ya reliquia y juntamente emblema.</div><div style="text-align:center;">Cayó del sacro altar al cieno inmundo</div><div style="text-align:center;">el ídolo, y el himno es ya anatema.</div><div style="text-align:center;">Un trozo de estructura arquitectónica</div><div style="text-align:center;">es de alguna ciudad toda la crónica.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Cuánta grandeza es un gastado escrito,</div><div style="text-align:center;">que no pudo salvar la piedra misma,</div><div style="text-align:center;">y en que con vano estudio el erudito</div><div style="text-align:center;">para deletrearlo se descrisma!</div><div style="text-align:center;">¡Cuánto padrón de bronce y de granito</div><div style="text-align:center;">el Tiempo en sempiterna noche abisma!</div><div style="text-align:center;">¡Cuánta dominación, poder y gloria</div><div style="text-align:center;">apenas un renglón legó a la historia!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas, ¿a qué fin el pensamiento busca</div><div style="text-align:center;">lecciones en lo antiguo y lo distante</div><div style="text-align:center;">de la fatalidad que hunde y ofusca</div><div style="text-align:center;">lo más noble y espléndido y gigante?</div><div style="text-align:center;">¿A qué la fama asiria ni la etrusca</div><div style="text-align:center;">interrogar? ¿A qué poner delante</div><div style="text-align:center;">el gran cadáver, que al desierto agobia,</div><div style="text-align:center;">de la ciudad ilustre de Cenobia?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ved lo que ayer no más Reinaldos era,</div><div style="text-align:center;">a gozar un imperio convidado</div><div style="text-align:center;">y el lecho de una dama placentera,</div><div style="text-align:center;">de músicas y danzas rodeado;</div><div style="text-align:center;">y miradle hoy en garras de una fiera</div><div style="text-align:center;">tan de humano favor necesitado,</div><div style="text-align:center;">que hasta su espada fiel le desampara,</div><div style="text-align:center;">y está viendo a la muerte cara a cara.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero dejo al barón de Montalbano,</div><div style="text-align:center;">que una beldad me aguarda, a quien tan fuerte</div><div style="text-align:center;">afán aqueja ahora y tan tirano</div><div style="text-align:center;">como a Reinaldos, aunque de otra suerte;</div><div style="text-align:center;">lucha aquél con la muerte mano a mano,</div><div style="text-align:center;">y esotra llama a voces a la muerte,</div><div style="text-align:center;">a la muerte, que sorda a su querella,</div><div style="text-align:center;">no se digna venir a socorrella.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Si os acordáis de aquella Niña hermosa</div><div style="text-align:center;">que en demanda envïó del caro ausente</div><div style="text-align:center;">a Malgesí, no extrañaréis que ansiosa</div><div style="text-align:center;">de su llegada, los minutos cuente.</div><div style="text-align:center;">El que anhelando estaba alguna cosa</div><div style="text-align:center;">y la aguardó gran tiempo (mayormente</div><div style="text-align:center;">si era cosa de amor), la pena arguya</div><div style="text-align:center;">de Angélica infelice por la suya.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Reside ahora Angélica en la Albraca;</div><div style="text-align:center;">y desde el alto alcázar donde habita,</div><div style="text-align:center;">escucha el sordo embate y la resaca</div><div style="text-align:center;">de la vecina mar, que el austro agita.</div><div style="text-align:center;">La grande hueste tártara no ataca</div><div style="text-align:center;">las murallas aún; sólo la grita</div><div style="text-align:center;">se oye de alguna banda que destruye</div><div style="text-align:center;">las cercanías; tala, quema, y huye.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Vuelto el hermoso rostro a la marina,</div><div style="text-align:center;">si alcanza a ver algún bajel lejano,</div><div style="text-align:center;">«Allí sin duda, exclama la mezquina,</div><div style="text-align:center;">allí viene el barón de Montalbano».</div><div style="text-align:center;">Que cercano cabalga se imagina,</div><div style="text-align:center;">si cuádruple herradura pulsa el llano.</div><div style="text-align:center;">No hay carro, no hay carroza, no hay carreta</div><div style="text-align:center;">en que verle llegar no se prometa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Volvió en fin Malgesí; mas ¡ay! volvía</div><div style="text-align:center;">(¿quién tal pensara?) con muy mal recado;</div><div style="text-align:center;">de hombros el pobre mago se encogía,</div><div style="text-align:center;">mohino, taciturno, amostazado.</div><div style="text-align:center;">«¿Qué es de tu primo?», dice inquieta. Huía</div><div style="text-align:center;">de sus mejillas el matiz rosado;</div><div style="text-align:center;">temblaba; y lo peor juzgando cierto,</div><div style="text-align:center;">llorosa exclama: «¡Ay desgraciada! Es muerto».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «No es muerto aún (así responde el mago);</div><div style="text-align:center;">pero no pienso que gran cosa falte,</div><div style="text-align:center;">ni que difiera el postrimero trago,</div><div style="text-align:center;">si no se vuelve halcón o gerifalte.</div><div style="text-align:center;">Tiene, señora, al amoroso halago</div><div style="text-align:center;">forrado el pecho en diamantino esmalte;</div><div style="text-align:center;">y de su propia vida no se cura</div><div style="text-align:center;">más que de mi amistad o tu ternura».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tras esto le contó punto por punto</div><div style="text-align:center;">cómo le trajo a la fatal ribera</div><div style="text-align:center;">de Rocatriste, y que le tiene a punto</div><div style="text-align:center;">de ser despedazado por la fiera.</div><div style="text-align:center;">La vista fija y el color difunto,</div><div style="text-align:center;">escucha aquella historia lastimera</div><div style="text-align:center;">la amante Niña, y tal dolor le asalta</div><div style="text-align:center;">que en tierra cae, de sentimiento falta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y recobrada dice: «¡Mal nacido!</div><div style="text-align:center;">Yo haré que de tan negra acción te pese.</div><div style="text-align:center;">¿Su muerte por ventura te he pedido?</div><div style="text-align:center;">El modo de arrancarme el alma es ése.</div><div style="text-align:center;">¿No juraste traerle, fementido?</div><div style="text-align:center;">¿Hacerle no ofreciste que viniese</div><div style="text-align:center;">a consolar mi pecho enamorado?</div><div style="text-align:center;">¿Y dónde está el consuelo que me ha dado?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¿Pudo ser que designio tan injusto</div><div style="text-align:center;">contra tan noble vida en ti cupiera?</div><div style="text-align:center;">Ni te valga decir que por mi gusto</div><div style="text-align:center;">le sacrificas; porque, dime, ¿no era</div><div style="text-align:center;">mal menos grave y término más justo,</div><div style="text-align:center;">si uno hubo de morir, que yo muriera?</div><div style="text-align:center;">¿Ignorabas, traidor, que en nada estimo</div><div style="text-align:center;">el trono ni la vida sin tu primo?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¡Triste! Cuando esperaba con mi mano</div><div style="text-align:center;">mis paternos dominios ofrecerte,</div><div style="text-align:center;">y a despecho del tártaro Agricano,</div><div style="text-align:center;">esposo mío y rey del Asia hacerte,</div><div style="text-align:center;">yo misma te conduzco a fin temprano,</div><div style="text-align:center;">yo te doy, yo, la más horrible muerte;</div><div style="text-align:center;">mas con mi vida y con la de este impío</div><div style="text-align:center;">juro darte venganza, ídolo mío».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El mágico le dice: «Darle ayuda,</div><div style="text-align:center;">si quieres, es posible todavía;</div><div style="text-align:center;">mas importa que presto se le acuda,</div><div style="text-align:center;">o la resolución será tardía.</div><div style="text-align:center;">A ti el hacerlo toca; y si no muda</div><div style="text-align:center;">este nuevo favor su rebeldía,</div><div style="text-align:center;">de bronce es menester que tenga el pecho,</div><div style="text-align:center;">y no de sensitivas fibras hecho».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Dice; y le da una lima y una cuerda,</div><div style="text-align:center;">que a manera de red teje y compone,</div><div style="text-align:center;">y una pasta de pez, que al que la muerda,</div><div style="text-align:center;">las dos quijadas pegue y aprisione.</div><div style="text-align:center;">Luego que con la dama el caso acuerda,</div><div style="text-align:center;">y Angélica a la empresa se dispone,</div><div style="text-align:center;">un diablo llega, a quien montada encima,</div><div style="text-align:center;">vuela, llevando red y pasta y lima.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> En tanto por momentos se le gasta</div><div style="text-align:center;">a Reinaldos la fuerza, aliento y vida;</div><div style="text-align:center;">que si con su Frusberta apenas basta</div><div style="text-align:center;">contra enemigo tal, ¿qué hará, perdida?</div><div style="text-align:center;">¿Cómo esquivar el diente y garra y asta</div><div style="text-align:center;">de la bruta alimaña embravecida,</div><div style="text-align:center;">que a un lado y otro tarascadas echa,</div><div style="text-align:center;">y le fatiga sin cesar y estrecha?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Una gran viga a siete varas de alto</div><div style="text-align:center;">empotrada está a dicha en la muralla.</div><div style="text-align:center;">Reinaldos que la mira, y que ya falto</div><div style="text-align:center;">de todo otro recurso humano se halla,</div><div style="text-align:center;">juntando cuantas fuerzas pudo, un salto</div><div style="text-align:center;">desesperado da por alcanzalla.</div><div style="text-align:center;">Dos brazas se levanta de la tierra,</div><div style="text-align:center;">y con la diestra mano el leño afierra,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Luego sobre los brazos se alza en peso,</div><div style="text-align:center;">y a horcajadas en él quedó sentado.</div><div style="text-align:center;">Maravilloso fue, raro suceso;</div><div style="text-align:center;">pero es poco en verdad lo que ha ganado;</div><div style="text-align:center;">pues entre insuperables vallas preso,</div><div style="text-align:center;">en medio a cielo y tierra colocado,</div><div style="text-align:center;">fuerza es se rinda al hambre, a la molestia,</div><div style="text-align:center;">a la intemperie, o lidie con la bestia.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ya la noche tendió su capa bruna,</div><div style="text-align:center;">y él, que no ve otro abrigo ni otra cama,</div><div style="text-align:center;">sobre la viga, al fresco de la luna,</div><div style="text-align:center;">se acomodó, como cuclillo en rama.</div><div style="text-align:center;">A sus pies está oyendo a la importuna</div><div style="text-align:center;">fiera, que sin cesar rezonga y brama,</div><div style="text-align:center;">y en esto por el aire un bulto mira</div><div style="text-align:center;">que ya se acerca y ya se le retira.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Echó luego de ver que era una dama,</div><div style="text-align:center;">y tardó poco en conocer quién era;</div><div style="text-align:center;">y tanto en ira el pecho se le inflama,</div><div style="text-align:center;">que duda si se arroje o no a la fiera.</div><div style="text-align:center;">Ella de lejos tiernamente llama,</div><div style="text-align:center;">y le habla en dulce voz de esta manera:</div><div style="text-align:center;">«Mucho, señor, me pesa verte puesto</div><div style="text-align:center;">por causa mía en trance tan funesto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »No ha sido mi intención que de mal grado</div><div style="text-align:center;">el placer me otorgaras de tu vista,</div><div style="text-align:center;">sino con voluntad y con agrado;</div><div style="text-align:center;">que a fuerza un corazón no se conquista.</div><div style="text-align:center;">Imagínate, pues, lo que el estado</div><div style="text-align:center;">en que te llego a ver, duele y contrista</div><div style="text-align:center;">a quien el alma y vida, prenda cara,</div><div style="text-align:center;">por ti sin vacilar sacrificara.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Cese la ingratitud, cese el desvío,</div><div style="text-align:center;">y no a ofensa me imputes el quererte.</div><div style="text-align:center;">Ven a mis brazos, ven, que yo confío</div><div style="text-align:center;">en salvamento y libertad ponerte.</div><div style="text-align:center;">¿Cuál humano favor, si no es el mío,</div><div style="text-align:center;">puede salvar tu vida de la muerte?</div><div style="text-align:center;">¿O a tanto llega tu desdén tirano,</div><div style="text-align:center;">que aun la vida no quieres de mi mano?»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¡Mujer! (le respondió ciego de enojo)</div><div style="text-align:center;">¿a qué venís aquí? No os he llamado:</div><div style="text-align:center;">ruégoos que me dejéis en paz; escojo</div><div style="text-align:center;">antes morir que veros a mi lado.</div><div style="text-align:center;">Al punto mismo, si no os vais, me arrojo</div><div style="text-align:center;">a ser por esta bestia devorado».</div><div style="text-align:center;">Ella, que tanto al inhumano adora,</div><div style="text-align:center;">que aun su desdén la encanta y la enamora.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Dícele: «Voy, señor, a obedecerte,</div><div style="text-align:center;">que otra cosa, aun queriendo, no podría;</div><div style="text-align:center;">y si gusto llevaras en mi muerte,</div><div style="text-align:center;">la muerte con mis manos me daría».</div><div style="text-align:center;">Terminado el coloquio de esta suerte,</div><div style="text-align:center;">desciende en la infernal caballería</div><div style="text-align:center;">la dama, y de los lomos de su diablo</div><div style="text-align:center;">salta a la arena del murado establo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tira al monstruo la pez; la red coloca.</div><div style="text-align:center;">Creyendo ser alguna golosina,</div><div style="text-align:center;">abre el animalón tamaña boca</div><div style="text-align:center;">para engullir la pasta peregrina,</div><div style="text-align:center;">que pega de tal modo cuanto toca,</div><div style="text-align:center;">y así lo traba, así lo conglutina,</div><div style="text-align:center;">que arte ni fuerza a separarlo basta;</div><div style="text-align:center;">tal era la virtud de aquella pasta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Como se siente presas las quijadas,</div><div style="text-align:center;">el monstruo más que nunca se enfurece,</div><div style="text-align:center;">y lánzase, tirando manotadas,</div><div style="text-align:center;">hacia donde la dama estar parece;</div><div style="text-align:center;">pero de bruces da en la red, y atadas</div><div style="text-align:center;">manos y pies, inmóvil permanece.</div><div style="text-align:center;">La dama, que a Reinaldos creo seguro,</div><div style="text-align:center;">parte volando por el aire oscuro.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pasa la noche; el nuevo sol despierta;</div><div style="text-align:center;">presa la fiera ve el de Montalbano;</div><div style="text-align:center;">y creyendo que Dios le abre la puerta</div><div style="text-align:center;">de salvación, ligero salta al llano,</div><div style="text-align:center;">y a repetidos golpes de Frusberta</div><div style="text-align:center;">matarla intenta; pero suda en vano;</div><div style="text-align:center;">que a tajarle la piel no era bastante</div><div style="text-align:center;">el filo más agudo y penetrante.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ya que por este medio nada espera,</div><div style="text-align:center;">de otro modo pensó salir con ello:</div><div style="text-align:center;">montándose a horcajadas en la fiera,</div><div style="text-align:center;">los brazos le echa en firme nudo al cuello,</div><div style="text-align:center;">y apretole las piernas de manera</div><div style="text-align:center;">que casi la ha privado del resuello;</div><div style="text-align:center;">como dos brasas se le ponen rojos,</div><div style="text-align:center;">y salen de las cuencas ambos ojos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A la fiera el aliento se le apoca,</div><div style="text-align:center;">y tanto más el caballero afana.</div><div style="text-align:center;">Apretando los dientes y la boca</div><div style="text-align:center;">colorado se puso como grana,</div><div style="text-align:center;">hasta que enteramente la sofoca,</div><div style="text-align:center;">y exhalar le hace el ánima villana,</div><div style="text-align:center;">que con aullido horrísono se queja,</div><div style="text-align:center;">y en paz, por fin, a Rocatriste deja.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Reinaldos, terminada la batalla,</div><div style="text-align:center;">busca por do salir al campo raso;</div><div style="text-align:center;">y cercado se ve de alta muralla,</div><div style="text-align:center;">menos donde una reja impide el paso;</div><div style="text-align:center;">de gruesos hierros intrincada malla,</div><div style="text-align:center;">que ofrece aun a la luz camino escaso.</div><div style="text-align:center;">Reinaldos pugna por echarla abajo;</div><div style="text-align:center;">pero pierde su tiempo y su trabajo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A treparla arremete, mas de espesas</div><div style="text-align:center;">agudas púas erizada estaba.</div><div style="text-align:center;">La asalta con la espada; ni por ésas.</div><div style="text-align:center;">En suma, el paladín se la tragaba</div><div style="text-align:center;">que el término era aquél de sus empresas,</div><div style="text-align:center;">si por algún milagro no escapaba.</div><div style="text-align:center;">Perplejo está además; el caso estima</div><div style="text-align:center;">desesperado. En esto ve la lima.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La lima que dejado adrede había</div><div style="text-align:center;">en aquel sitio Angélica la bella.</div><div style="text-align:center;">Pensando que algún santo se la envía,</div><div style="text-align:center;">las densas barras va a probar con ella.</div><div style="text-align:center;">Lima que lima estuvo medio día,</div><div style="text-align:center;">y poco a poco el duro hierro mella,</div><div style="text-align:center;">hasta que logra abrir capaz portillo,</div><div style="text-align:center;">por donde sale al patio del castillo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La cosa por desgracia vio un gigante,</div><div style="text-align:center;">y echó a correr como un espiritado.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¡Favor! ¡favor!», gritaba aquel tunante;</div><div style="text-align:center;">el bando infame se presenta armado;</div><div style="text-align:center;">cuál una pica trae, cuál un montante,</div><div style="text-align:center;">cuál cimitarra y cuál bastón ferrado.</div><div style="text-align:center;">Más de unos treinta de esta buena gente</div><div style="text-align:center;">sobre Reinaldos dan súbitamente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero miles que fueran, buen despacho</div><div style="text-align:center;">de todos ellos el francés haría.</div><div style="text-align:center;">Jurando hacer añicos al gabacho</div><div style="text-align:center;">viene un jayán, y añaden que tenía</div><div style="text-align:center;">como de un palmo o más cada mostacho;</div><div style="text-align:center;">era el que a Montalbán pescado había.</div><div style="text-align:center;">Reinaldos de un revés le abre la panza,</div><div style="text-align:center;">y a los demás sin detenerse avanza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Envía por la posta al otro mundo</div><div style="text-align:center;">tres, cuatro, cinco, seis, una docena,</div><div style="text-align:center;">a cuantos llega el hierro furibundo</div><div style="text-align:center;">taja, rebana, pincha, abre, barrena.</div><div style="text-align:center;">Los otros no aguardaron un segundo,</div><div style="text-align:center;">que escarmentaron en cabeza ajena.</div><div style="text-align:center;">Déjalos ir, y embiste a una estacada</div><div style="text-align:center;">que le defiende a lo interior la entrada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No estima su victoria por completa,</div><div style="text-align:center;">si de aquella mansión de sangre y crimen</div><div style="text-align:center;">no escudriña la parte más secreta,</div><div style="text-align:center;">donde imagina que cautivos gimen</div><div style="text-align:center;">seres humanos, que librar competa</div><div style="text-align:center;">de los follones que al país oprimen.</div><div style="text-align:center;">A demoler se pone la estacada</div><div style="text-align:center;">con el filo y el puño de la espada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pues el otro jayán que presumía</div><div style="text-align:center;">ver el toro a su salvo en talanquera,</div><div style="text-align:center;">y ve casi postrada a la porfía</div><div style="text-align:center;">de los tremendos golpes la barrera,</div><div style="text-align:center;">qué partido tomase, discurría.</div><div style="text-align:center;">De armarse al fin le dio la ventolera,</div><div style="text-align:center;">y no curó de lo que más a cuento</div><div style="text-align:center;">le estaba, que era hacer su testamento.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Se le conoce en la fruncida ceja</div><div style="text-align:center;">que el importuno paladín le enoja.</div><div style="text-align:center;">Reinaldo a poco andar en paz le deja,</div><div style="text-align:center;">enderezando al corazón la hoja.</div><div style="text-align:center;">Oído el caso, la maldita vieja</div><div style="text-align:center;">desde el más alto mirador se arroja;</div><div style="text-align:center;">pero no llega al baldosado suelo,</div><div style="text-align:center;">que Satanás le echó la garra al vuelo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A ejecución los malhechores saca</div><div style="text-align:center;">uno que de verdugo hace el oficio.</div><div style="text-align:center;">A los demás, humilde turba y flaca,</div><div style="text-align:center;">el caballero se mostró propicio;</div><div style="text-align:center;">y luego que la sed y el hambre aplaca</div><div style="text-align:center;">y las heridas unge, desperdicio</div><div style="text-align:center;">no quiere hacer del tiempo; sale al raso;</div><div style="text-align:center;">mas no toma la vuelta del ocaso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Bien que de allá con poderoso encanto</div><div style="text-align:center;">le tire el siempre dulce patrio nido,</div><div style="text-align:center;">pero ¡cuán vivo en él su oprobio, y cuánto</div><div style="text-align:center;">más penetrante sonará a su oído!</div><div style="text-align:center;">Piensa que Francia del común quebranto</div><div style="text-align:center;">le pide cuenta y del honor perdido;</div><div style="text-align:center;">ve que en el templo y en la regia sala</div><div style="text-align:center;">el dedo de la infamia le señala.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> En la marina aguárdale la barca</div><div style="text-align:center;">que le condujo a tan aciago puerto;</div><div style="text-align:center;">pero esta vez Reinaldos no se embarca,</div><div style="text-align:center;">antes a pie, con paso y rumbo incierto,</div><div style="text-align:center;">cruza de Rocatriste la comarca,</div><div style="text-align:center;">desnudo y melancólico desierto.</div><div style="text-align:center;">Cabalga en tanto Astolfo, y en Pesquisa</div><div style="text-align:center;">dél y Roldán distante suelo pisa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De París, como os dije, despedido,</div><div style="text-align:center;">la milagrosa lanza lleva en cuja,</div><div style="text-align:center;">empedrado de joyas el vestido,</div><div style="text-align:center;">obra maestra de curiosa aguja.</div><div style="text-align:center;">En lo galán, lo airoso y lo pulido</div><div style="text-align:center;">ni moro ni francés le sobrepuja.</div><div style="text-align:center;">Las riendas rige del gentil Bayardo</div><div style="text-align:center;">el caballero insigne del Leopardo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y de una en otra vino a dar un día</div><div style="text-align:center;">en no sé cuál provincia sarracena,</div><div style="text-align:center;">do Sacripante, rey de Circasía,</div><div style="text-align:center;">una revista general ordena,</div><div style="text-align:center;">y al tártaro Agricano desafía</div><div style="text-align:center;">con muchedumbre innumerable, ajena</div><div style="text-align:center;">y propia; no en verdad estimulado</div><div style="text-align:center;">por la codicia o la razón de estado.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sólo el amor de Angélica le incita;</div><div style="text-align:center;">y marcha a refrenar la torticera</div><div style="text-align:center;">soberbia de Agricán, que solicita</div><div style="text-align:center;">hacerla su mujer, quiera o no quiera;</div><div style="text-align:center;">y esta demanda a la princesa irrita</div><div style="text-align:center;">de modo tal, que a toda el Asia altera;</div><div style="text-align:center;">y en armas puesta, a su defensa llama</div><div style="text-align:center;">a cuantos capitanes hay de fama.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A Sacripante sobre todos ruega,</div><div style="text-align:center;">que la ama a par del alma y de la vida,</div><div style="text-align:center;">y tanta valerosa gente allega</div><div style="text-align:center;">que ni Agricán ni el mundo le intimida.</div><div style="text-align:center;">A la sazón el duque Astolfo llega;</div><div style="text-align:center;">y en viéndole el Circaso le convida,</div><div style="text-align:center;">pagado asaz de su brïosa traza,</div><div style="text-align:center;">a que en servicio suyo siente plaza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Caballero, le dice, la soldada</div><div style="text-align:center;">que pidas te daré por tu persona».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Dame, responde Astolfo, si te agrada</div><div style="text-align:center;">que yo te sirva, el cetro y la corona;</div><div style="text-align:center;">porque quiero que sepas que con nada</div><div style="text-align:center;">menos mi brazo y fe se galardona;</div><div style="text-align:center;">que estoy desde la cuna acostumbrado</div><div style="text-align:center;">a ser obedecido, no mandado.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Y para demostrarte claramente</div><div style="text-align:center;">que no soy, como piensas, ningún porro,</div><div style="text-align:center;">si, atado un brazo, a ti y toda tu gente</div><div style="text-align:center;">no venzo luego y desbarato y corro,</div><div style="text-align:center;">estas armas que miras, Rey potente,</div><div style="text-align:center;">quiero trocar por un mandil y un gorro;</div><div style="text-align:center;">y si hay entre vosotros quien se atreva</div><div style="text-align:center;">a dudar de mi dicho, haga la prueba».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Volviéndose a los suyos el Circaso,</div><div style="text-align:center;">luego que del inglés oyó el lenguaje,</div><div style="text-align:center;">«¿No es, dice, caballeros, fuerte caso</div><div style="text-align:center;">que un hombre, al parecer, de alto linaje,</div><div style="text-align:center;">tan rematado esté? ¿No hubiera acaso</div><div style="text-align:center;">para volverle el seso algún brebaje?»</div><div style="text-align:center;">«Él es loco de atar, dicen, y poco</div><div style="text-align:center;">sacarás de meterte con un loco».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Viendo que nadie le replica nada,</div><div style="text-align:center;">a gran galope Astolfo se retira.</div><div style="text-align:center;">Mucho su gentileza es ponderada.</div><div style="text-align:center;">Mucho al caballo el Rey mira y remira,</div><div style="text-align:center;">y cuanto más le observa más le agrada,</div><div style="text-align:center;">y con más fuerza la afición le tira;</div><div style="text-align:center;">tanto que va tras él, ligero empeño</div><div style="text-align:center;">imaginando el desmontar al dueño.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Corriendo en tanto el Duque a la ventura</div><div style="text-align:center;">con otro joven caballero topa</div><div style="text-align:center;">de marcial continente y apostura.</div><div style="text-align:center;">Llevando al anca una mujer, galopa,</div><div style="text-align:center;">a quien, no siendo Angélica, hermosura</div><div style="text-align:center;">no tiene igual ni el Asia ni la Europa.</div><div style="text-align:center;">Es Brandimarte el nombre que la fama</div><div style="text-align:center;">da al caballero, y Flordelís la dama.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> O porque amor el pecho le heriría,</div><div style="text-align:center;">o por otra razón que no adivino,</div><div style="text-align:center;">en viéndole el inglés le desafía</div><div style="text-align:center;">parándosele en medio del camino:</div><div style="text-align:center;">«Alto allí, caballero, le decía,</div><div style="text-align:center;">probarte con la lanza determino,</div><div style="text-align:center;">que es para otro que tú tan rica perla.</div><div style="text-align:center;">Prepárate a dejarla o defenderla».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Primero dejaré, dice el pagano,</div><div style="text-align:center;">no que una vida sola, una docena.</div><div style="text-align:center;">Pero si venzo yo, ¿qué es lo que gano?</div><div style="text-align:center;">que dama no la traes mala ni buena.</div><div style="text-align:center;">Hagamos la partida de antemano,</div><div style="text-align:center;">como es razón; si la fortuna ordena</div><div style="text-align:center;">que en esta lid mi lanza te trabuque,</div><div style="text-align:center;">es mío ese caballo». Otorgó el Duque.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La dama, del combate espectadora</div><div style="text-align:center;">y premio, con alegre confïanza</div><div style="text-align:center;">desmonta, y como ha visto vencedora</div><div style="text-align:center;">en justas mil de su amador la lanza,</div><div style="text-align:center;">ni por asomos se le ocurre ahora</div><div style="text-align:center;">que a Brandimarte avenga malandanza;</div><div style="text-align:center;">y aún pienso que de ver la nueva presa</div><div style="text-align:center;">que el Amor le ha rendido, no le pesa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tomaron, pues, del campo los barones</div><div style="text-align:center;">todo lo que juzgaron suficiente;</div><div style="text-align:center;">y a un mismo tiempo hincando los talones,</div><div style="text-align:center;">corrieron a encontrarse bravamente.</div><div style="text-align:center;">Chocan los dos fortísimos bridones</div><div style="text-align:center;">en medio del correr, frente con frente;</div><div style="text-align:center;">Bayardo por fortuna quedó sano;</div><div style="text-align:center;">pero cayó sin vida el del pagano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El cual, como ordenó su adverso sino,</div><div style="text-align:center;">fue a rodar por la arena largo trecho,</div><div style="text-align:center;">y lamenta su mísero destino,</div><div style="text-align:center;">porque la lanza que perder le ha hecho</div><div style="text-align:center;">lo que adoró con el amor más fino,</div><div style="text-align:center;">no le pasó de parte a parte el pecho,</div><div style="text-align:center;">quitándole la carga aborrecida</div><div style="text-align:center;">de una afrentosa y solitaria vida.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Mas, ¿quién te impide, ¡oh triste!, el postrimero</div><div style="text-align:center;">remedio?», despechado se pregunta.</div><div style="text-align:center;">Astolfo al ver que del luciente acero</div><div style="text-align:center;">aplica al pecho la desnuda punta,</div><div style="text-align:center;">en alta voz le dice: «Caballero,</div><div style="text-align:center;">detén la espada. A los que enlaza y junta</div><div style="text-align:center;">amor con mutua fe tan verdadera,</div><div style="text-align:center;">si desuniese yo, villano fuera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Vive por largos años, y a esa rara</div><div style="text-align:center;">belleza goza en paz; yo te la cedo.</div><div style="text-align:center;">Venciendo al que me da muestra tan clara</div><div style="text-align:center;">de ánimo generoso, pensar puedo,</div><div style="text-align:center;">sin que una prenda pierdas tú tan cara,</div><div style="text-align:center;">que honrado asaz y ganancioso quedo;</div><div style="text-align:center;">por amor fue y por fama el desafío;</div><div style="text-align:center;">tuya la dama sea; el lauro mío».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Oyendo al Duque hablar de esta manera</div><div style="text-align:center;">el que ya se contaba por difunto,</div><div style="text-align:center;">tales extremos hace, cual si hubiera</div><div style="text-align:center;">perdido la razón de todo punto.</div><div style="text-align:center;">Bien expresar su gratitud quisiera;</div><div style="text-align:center;">¿mas qué podrá decir en el asunto?</div><div style="text-align:center;">«Ya es doble, exclama, la vergüenza mía;</div><div style="text-align:center;">como en valor, venciste en cortesía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Ni deuda tanta sé cómo pagarte;</div><div style="text-align:center;">pues ofrecer mi espada es excusado,</div><div style="text-align:center;">aunque igualara a la del mismo Marte,</div><div style="text-align:center;">a quien de sí tan alta muestra ha dado.</div><div style="text-align:center;">Suplícote tan sólo que dignarte</div><div style="text-align:center;">quieras de recibirme por crïado,</div><div style="text-align:center;">y que a tus pies en homenaje lleve</div><div style="text-align:center;">la vida el que dos veces te la debe».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Esto pasaba entre el caído andante</div><div style="text-align:center;">y el caballero del Leopardo rojo,</div><div style="text-align:center;">cuando cata que llega Sacripante,</div><div style="text-align:center;">y al ver la dama se le alegra el ojo.</div><div style="text-align:center;">Entre ella y el caballo vacilante,</div><div style="text-align:center;">«¿Cuál de estas dos empresas, dice, escojo?</div><div style="text-align:center;">¿La dama o el corcel? Corcel y dama.</div><div style="text-align:center;">Pero primeramente Amor me llama.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Cualquiera que de vos, dice altanero,</div><div style="text-align:center;">esa bella mujer trajo consigo,</div><div style="text-align:center;">déjela ya, que para mí la quiero;</div><div style="text-align:center;">sepa, si no, que se las ha conmigo».</div><div style="text-align:center;">«Es un felón, no un noble caballero,</div><div style="text-align:center;">y una horca merece por castigo,</div><div style="text-align:center;">responde Brandimarte, el que, a caballo,</div><div style="text-align:center;">reta a quien se halla a pie, como yo me hallo».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y vuelto al Duque, «Préstame, te ruego,</div><div style="text-align:center;">por un momento tu corcel». «¡Mal año!</div><div style="text-align:center;">aunque manso le ves como un borrego,</div><div style="text-align:center;">no sufre este animal jinete extraño,</div><div style="text-align:center;">responde Astolfo, cree que si lo niego</div><div style="text-align:center;">es porque sólo yo con él me amaño.</div><div style="text-align:center;">Cuanto más que el presente desafío,</div><div style="text-align:center;">si en ello caes, a par que tuyo, es mío.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Déjame, por tu vida, en dos paletas</div><div style="text-align:center;">con este guapo enderezar la cosa.</div><div style="text-align:center;">El duelo, señor mío, a que nos retas,</div><div style="text-align:center;">será con una condición forzosa:</div><div style="text-align:center;">que si vencido fueres, no te metas</div><div style="text-align:center;">en más cuestión por esta dama hermosa,</div><div style="text-align:center;">y cedas tu caballo al camarada,</div><div style="text-align:center;">que no ha de aventurar todo por nada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Y si yo salgo mal de la querella,</div><div style="text-align:center;">a dar las armas y el corcel me obligo,</div><div style="text-align:center;">pero la dama no, que en cuanto a ella,</div><div style="text-align:center;">te debes entender con el amigo».</div><div style="text-align:center;">«¡Gracias!, murmura el Rey, benigna estrella,</div><div style="text-align:center;">la que andas hoy tan liberal conmigo.</div><div style="text-align:center;">¡A un mismo tiempo dama, arnés, caballo!</div><div style="text-align:center;">Lance mejor no pude imaginallo».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Esto entre sí; y al Duque por respuesta</div><div style="text-align:center;">riendo dice: «Está cerrado el trato».</div><div style="text-align:center;">Dijérades, al verle, que iba a fiesta,</div><div style="text-align:center;">o en baile o zambra a divertirse un rato;</div><div style="text-align:center;">y si de algo le pesa es que le cuesta</div><div style="text-align:center;">la esperada ganancia tan barato;</div><div style="text-align:center;">que a vueltas del arnés, caballo y dama,</div><div style="text-align:center;">holgara de adquirir loor y fama.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Toman, pues, campo, enristran, espolean,</div><div style="text-align:center;">embisten, chocan con mortal fracaso;</div><div style="text-align:center;">entrambos caballeros bambolean;</div><div style="text-align:center;">pero algo más le avino al Rey circaso:</div><div style="text-align:center;">las piernas y rodillas le flaquean;</div><div style="text-align:center;">trabuca, rueda; y vuelve paso a paso,</div><div style="text-align:center;">harto mortificado y descontento,</div><div style="text-align:center;">sin su propio corcel al campamento.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «El pobre diablo, dice Astolfo, vino</div><div style="text-align:center;">a buscar lana, y vuelve trasquilado».</div><div style="text-align:center;">El Duque resolvió mudar destino</div><div style="text-align:center;">por ir de Brandimarte acompañado;</div><div style="text-align:center;">y un par de millas por aquel camino</div><div style="text-align:center;">escasamente hubieron cabalgado,</div><div style="text-align:center;">cuando la dama dice: «A lo que veo,</div><div style="text-align:center;">hemos llegado al puente del Leteo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Aquella agua que veis es encantada,</div><div style="text-align:center;">y al que la bebe la memoria quita.</div><div style="text-align:center;">En el puente una ninfa está apostada,</div><div style="text-align:center;">que ofrece de ella a todo el que transita;</div><div style="text-align:center;">y aquél de cuyos labios es probada,</div><div style="text-align:center;">desmemoriado prisionero, habita</div><div style="text-align:center;">en la verde ribera allende el río,</div><div style="text-align:center;">rendido a un torpe amor el albedrío.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Y si alguno hace gestos a la copa,</div><div style="text-align:center;">y sin gustarla va a pasar el puente,</div><div style="text-align:center;">saliendo a una señal toda la tropa</div><div style="text-align:center;">allí cautiva (entre la cual hay gente</div><div style="text-align:center;">de lo mejor del Asia y de la Europa)</div><div style="text-align:center;">al pasajero asaltan juntamente,</div><div style="text-align:center;">y desigual a tan terrible prueba,</div><div style="text-align:center;">le hacen que a su pesar se rinda y beba.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Encaminemos, pues, por otra vía,</div><div style="text-align:center;">ya que el seguir por ésta es devaneo».</div><div style="text-align:center;">Pero cuanto la dama les decía,</div><div style="text-align:center;">era poner espuelas al deseo.</div><div style="text-align:center;">Astolfo protestaba que tenía</div><div style="text-align:center;">de ver aquel encanto del Leteo;</div><div style="text-align:center;">y el pagano barón no le va en zaga.</div><div style="text-align:center;">Llegan al puente, y cátate la maga.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Con blanda voz y cara zalamera,</div><div style="text-align:center;">haciendo al Duque humilde acatamiento,</div><div style="text-align:center;">rogole que templar la sed quisiera</div><div style="text-align:center;">en el fresco licor sin cumplimiento.</div><div style="text-align:center;">«¡Bruja!, responde Astolfo, ¡embelequera!</div><div style="text-align:center;">Ya sabemos acá cómo anda el cuento.</div><div style="text-align:center;">A los cautivos abrirás la puerta</div><div style="text-align:center;">en este mismo instante, o eres muerta».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La Ninfa, que esto escucha, prestamente</div><div style="text-align:center;">dejó caer la enhechizada taza,</div><div style="text-align:center;">y todo al punto viose arder el puente,</div><div style="text-align:center;">y hundirse estremeciéndose amenaza.</div><div style="text-align:center;">Astolfo casi casi se arrepiente;</div><div style="text-align:center;">que de pasar el río no ve traza.</div><div style="text-align:center;">Dos segundos estuvo o tres perplejo;</div><div style="text-align:center;">al fin tomó de su valor consejo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y como el compañero por su parte</div><div style="text-align:center;">también porfía en que el jardín se invada,</div><div style="text-align:center;">y la dama no sabe con cuál arte</div><div style="text-align:center;">de tan loco designio los disuada</div><div style="text-align:center;">(la dama, es a saber, de Brandimarte,</div><div style="text-align:center;">que tanto como bella era avisada),</div><div style="text-align:center;">«Otro sendero, dice, oculto y breve</div><div style="text-align:center;">mostraros puedo, que al jardín os lleve».</div><div style="text-align:center;">Siguen ellos los pasos de la guía,</div><div style="text-align:center;">y atravesando el río del Olvido</div><div style="text-align:center;">por cierto puentecillo, que tenía</div><div style="text-align:center;">Flordelis bien probado y bien sabido,</div><div style="text-align:center;">llegaron a una puerta que se abría</div><div style="text-align:center;">a la fatal estancia, do escondido</div><div style="text-align:center;">vive tanto galán aventurero</div><div style="text-align:center;">olvidado de sí y del mundo entero.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La puerta derribando, ven el huerto</div><div style="text-align:center;">do en gustosa prisión está el de Anglante,</div><div style="text-align:center;">y el caballero del León, Uberto,</div><div style="text-align:center;">y con Grifón el joven Aquilante;</div><div style="text-align:center;">Clarïón, que en el líbico desierto</div><div style="text-align:center;">venció animoso a un gran dragón volante;</div><div style="text-align:center;">Adrián de Creta, y Antifor moldavo,</div><div style="text-align:center;">y el rey Balán, entre los bravos bravo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pues al entrar los tres, tal chamusquina</div><div style="text-align:center;">se arma, tal confusión, tanta algazara</div><div style="text-align:center;">de caja, de tambor, trompa y bocina,</div><div style="text-align:center;">cual con dificultad se imaginara.</div><div style="text-align:center;">Señora de estos campos Dragontina</div><div style="text-align:center;">ordena a sus cautivos que hagan cara,</div><div style="text-align:center;">y a los intrusos caballeros traten</div><div style="text-align:center;">de aprisionar, o, en todo caso, maten.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> En la mañana de este propio día,</div><div style="text-align:center;">gustado aquel licor que el juicio altera,</div><div style="text-align:center;">el Conde don Roldán llegado había,</div><div style="text-align:center;">rendido amante ya de la Hechicera.</div><div style="text-align:center;">Con la loriga a cuestas todavía,</div><div style="text-align:center;">paciendo Brilladoro en la pradera,</div><div style="text-align:center;">andaba el buen señor entretenido,</div><div style="text-align:center;">cuando oyó el fiero estruendo y apellido.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y la hada a sus pies llorosa mira,</div><div style="text-align:center;">que humilde dice: «Tu favor imploro».</div><div style="text-align:center;">Súbitamente el Conde, que suspira</div><div style="text-align:center;">de amor por ella, y ve tan tierno lloro,</div><div style="text-align:center;">desnuda a Durindana, ardiendo en ira,</div><div style="text-align:center;">y monta de un gran salto a Brilladoro;</div><div style="text-align:center;">vivas centellas por los ojos vierte,</div><div style="text-align:center;">anunciadoras de venganza y muerte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Amaba el conde Orlando a Dragontina;</div><div style="text-align:center;">¿quién vio jamás tan raro desvarío?</div><div style="text-align:center;">Encierra la bebida peregrina</div><div style="text-align:center;">de la mágica taza un poderío</div><div style="text-align:center;">que con mojar el labio, no ya inclina,</div><div style="text-align:center;">sino fuerza y arrastra a el albedrío,</div><div style="text-align:center;">aun al que en otro amor cautivo se halla,</div><div style="text-align:center;">y a sola Dragontina lo avasalla.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Embravecido el conde Orlando parte</div><div style="text-align:center;">hacia el lugar en que el tumulto suena,</div><div style="text-align:center;">y en que, mientras arroja Brandimarte</div><div style="text-align:center;">a Uberto del León sobre la arena,</div><div style="text-align:center;">al rey Balán enseña Astolfo el arte</div><div style="text-align:center;">de bajar por las ancas, y se llena</div><div style="text-align:center;">de grande maravilla a la llegada</div><div style="text-align:center;">de Orlando, a quien conoce por la espada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¡Orlando amado!, el Duque le decía,</div><div style="text-align:center;">¡corona y flor de todo esfuerzo humano!</div><div style="text-align:center;">¿quién así te turbó la fantasía?</div><div style="text-align:center;">Paréceme que estás calamocano.</div><div style="text-align:center;">Astolfo, Astolfo soy, por vida mía;</div><div style="text-align:center;">¿que no conoces a tu primo hermano?»</div><div style="text-align:center;">De parentescos no se cura el Conde,</div><div style="text-align:center;">y a puras cuchilladas le responde.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Gracias a la ocurrencia de Bayardo,</div><div style="text-align:center;">que era en lances de guerra tan experto;</div><div style="text-align:center;">si no, no estrena el Duque otro leopardo;</div><div style="text-align:center;">que al primer tajo allí quedaba muerto.</div><div style="text-align:center;">Disparando el corcel como un petardo</div><div style="text-align:center;">el muro salva del hadado huerto,</div><div style="text-align:center;">como quien sabe bien que no se gana</div><div style="text-align:center;">gran cosa en argüir con Durindana.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Bien pudo el Duque allí emplear la lanza;</div><div style="text-align:center;">pero lo que ella vale él mismo ignora;</div><div style="text-align:center;">y aunque cayese Orlando, su pujanza</div><div style="text-align:center;">le quedaba y su espada cortadora;</div><div style="text-align:center;">luego, no sé por qué la confianza</div><div style="text-align:center;">que Astolfo tuvo en sí le mengua ahora;</div><div style="text-align:center;">y luego, el contendor su primo era,</div><div style="text-align:center;">y de verle caído se doliera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Orlando por el puente sale al raso,</div><div style="text-align:center;">pensando al duque Astolfo dar un tiento;</div><div style="text-align:center;">mas aunque Brillador fuera el Pegaso,</div><div style="text-align:center;">quedara este pensar en pensamiento,</div><div style="text-align:center;">porque Bayardo corre, y lleva un paso.</div><div style="text-align:center;">Pero por Dios que ya me falta aliento</div><div style="text-align:center;">para más cabalgar; tiro la rienda,</div><div style="text-align:center;">y suspendo un instante la leyenda.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3190-orlando-enamorado-canto-viii.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poesia de Amor, Enamorados, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 18:24:09 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529943846_orlando-enamorado-canto-viii_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529943846_orlando-enamorado-canto-viii_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Canto VIII</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Rocatriste</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">La guerra es punto averiguado y fijo</div><div style="text-align:center;">que la dirige Dios, no la Fortuna;</div><div style="text-align:center;">y Dios de los ejércitos se dijo</div><div style="text-align:center;">por esta causa, y no por otra alguna.</div><div style="text-align:center;">Dando palabra de no ser prolijo,</div><div style="text-align:center;">quiero, pues la ocasión es oportuna,</div><div style="text-align:center;">hacer sobre este asunto una homilía</div><div style="text-align:center;">para edificación ajena y mía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Visteis jamás tan grande pelotera?</div><div style="text-align:center;">¿Tanto gigante? ¿Tanto monstruo bravo?</div><div style="text-align:center;">Momentos hubo en que no sé si diera</div><div style="text-align:center;">por el cetro de Carlos un ochavo.</div><div style="text-align:center;">Viose él, y vio su corte prisionera;</div><div style="text-align:center;">paró su gloria en un desnudo cabo;</div><div style="text-align:center;">y cuando de salud no hay esperanza,</div><div style="text-align:center;">Astolfo llega, y la victoria alcanza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Golïat, de una honda acerbo estrago,</div><div style="text-align:center;">Holofernes, que muere hecho una sopa,</div><div style="text-align:center;">y aquel a quien Tomiris con el trago</div><div style="text-align:center;">escarneció de la sangrienta copa,</div><div style="text-align:center;">de la prosperidad al blando halago</div><div style="text-align:center;">navegaron un tiempo viento en popa;</div><div style="text-align:center;">mas dejó su soberbia al fin postrada</div><div style="text-align:center;">un niño, una mujer, una nonada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Vino el gran Corso, escándalo del mundo,</div><div style="text-align:center;">a quien un reino dio cada batalla,</div><div style="text-align:center;">y donde hallar pensó terror profundo,</div><div style="text-align:center;">firme virtud y heroicos pechos halla.</div><div style="text-align:center;">Al noble ejemplo, el brío moribundo</div><div style="text-align:center;">de Europa en repentino incendio estalla,</div><div style="text-align:center;">y el fallo que a un peñasco te deporta,</div><div style="text-align:center;">¡Napoleón! la tierra escucha absorta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El vulgo estos portentos atribuye</div><div style="text-align:center;">a caprichos y juegos de Fortuna,</div><div style="text-align:center;">la cual se dice que a su antojo influye</div><div style="text-align:center;">en cuanto abraza el cerco de la luna.</div><div style="text-align:center;">Mas cuando a impulso débil se destruye</div><div style="text-align:center;">titánico poder, sin duda alguna</div><div style="text-align:center;">es porque el cielo al oprimido ampara,</div><div style="text-align:center;">y contra la injusticia se declara.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y aunque es verdad que suelen algún día,</div><div style="text-align:center;">para probar la fe, vencer los malos,</div><div style="text-align:center;">ello la presuntuosa altanería</div><div style="text-align:center;">es humillada al fin y acaba a palos.</div><div style="text-align:center;">Mas (ya lo veo) os cansa la homilía,</div><div style="text-align:center;">y suspirando estáis por los regalos</div><div style="text-align:center;">de la apacible, deleitosa estancia</div><div style="text-align:center;">adonde aporta el Campeón de Francia.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El cual, no bien está la barca surta,</div><div style="text-align:center;">por la lozana orilla el paso mueve;</div><div style="text-align:center;">y atravesando perfumada murta,</div><div style="text-align:center;">estremecida al susurrar de un leve</div><div style="text-align:center;">soplo, que a el alma los cuidados hurta</div><div style="text-align:center;">y la fatiga al cuerpo, a rato breve</div><div style="text-align:center;">una fábrica mira grande y bella</div><div style="text-align:center;">que entre copados árboles descuella.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A un lado y otro, por diversas rutas,</div><div style="text-align:center;">florestas hay de pájaros pobladas,</div><div style="text-align:center;">pensiles, parques, lagos, templos, grutas,</div><div style="text-align:center;">por acá fuentes, por allá cascadas.</div><div style="text-align:center;">Deciros de las flores y las frutas</div><div style="text-align:center;">en jardines, vergeles y enramadas,</div><div style="text-align:center;">fuera juntaros cuanta copia opima</div><div style="text-align:center;">a cada suelo cupo y cada clima.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Conducen a la fábrica eminente</div><div style="text-align:center;">doce marmóreas gradas de colores,</div><div style="text-align:center;">y en columnas de pórfido esplendente</div><div style="text-align:center;">estriban tapizados corredores,</div><div style="text-align:center;">de donde, al manso embalsamado ambiente,</div><div style="text-align:center;">un divino concierto de cantores</div><div style="text-align:center;">y de instrumentos varios esparcía</div><div style="text-align:center;">torrentes de gratísima armonía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Las flores y la música y la calma</div><div style="text-align:center;">que allí de los sentidos se apodera;</div><div style="text-align:center;">aquel süave olor que llega a el alma</div><div style="text-align:center;">y ya sólo al placer la deja entera;</div><div style="text-align:center;">y lo que en mi sentir lleva la palma</div><div style="text-align:center;">a lo demás, una gallarda hilera</div><div style="text-align:center;">de bellas ninfas, que a encontrarle viene,</div><div style="text-align:center;">todo al barón embelesado tiene.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Después de un gentilísimo saludo</div><div style="text-align:center;">una de ellas le dice: «Caballero,</div><div style="text-align:center;">dichosa la ocasión llamarse pudo</div><div style="text-align:center;">que te trajo a este albergue placentero,</div><div style="text-align:center;">do, si no está tu corazón desnudo</div><div style="text-align:center;">de humanas afecciones, como espero,</div><div style="text-align:center;">y lo anuncia tu garbo y apostura,</div><div style="text-align:center;">será, la que te aguarda, alta ventura».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Así diciendo, al caballero indica</div><div style="text-align:center;">el marmóreo portal del gran palacio;</div><div style="text-align:center;">luego una sala le recibe, rica,</div><div style="text-align:center;">maravillosa, de ovalado espacio;</div><div style="text-align:center;">festones la techumbre multiplica</div><div style="text-align:center;">de crisólito, de ópalo y topacio;</div><div style="text-align:center;">de alabastro el más cándido es el muro;</div><div style="text-align:center;">perfiles y cenefas de oro puro.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Entrando el caballero, en medio se halla</div><div style="text-align:center;">de bulliciosa juvenil cuadrilla</div><div style="text-align:center;">de hermosas ninfas, que al mirarle calla,</div><div style="text-align:center;">y le conduce a la más alta silla.</div><div style="text-align:center;">Una, terciada al hombro alba toalla,</div><div style="text-align:center;">hincada humildemente la rodilla,</div><div style="text-align:center;">una bacía de oro le presenta,</div><div style="text-align:center;">que los primores del cincel ostenta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Otra, que deja en leve ropa gualda</div><div style="text-align:center;">brujulear las formas a la vista,</div><div style="text-align:center;">y prendida a la cinta lleva el halda,</div><div style="text-align:center;">y en el broche una cárdena amatista,</div><div style="text-align:center;">toma el aguamanil (de una esmeralda</div><div style="text-align:center;">labrado, la más grande que fue vista),</div><div style="text-align:center;">y derrama al señor de Montalbano</div><div style="text-align:center;">líquido aroma en una y otra mano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Otra dama tras esto, que, ceñida</div><div style="text-align:center;">la frente de arrayán, tiene por gala</div><div style="text-align:center;">única su beldad (que, por mi vida,</div><div style="text-align:center;">la de la más encopetada iguala),</div><div style="text-align:center;">«A punto está, le dice, la comida»;</div><div style="text-align:center;">y la gallarda tropa, puesta en ala,</div><div style="text-align:center;">al buen señor de Montalbán se inclina,</div><div style="text-align:center;">y a do el banquete aguarda le encamina.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Junto allí se demuestra cuanto puede</div><div style="text-align:center;">excitar al más lánguido apetito,</div><div style="text-align:center;">y no sé si la copia al arte excede,</div><div style="text-align:center;">o si lo vario es más que lo exquisito;</div><div style="text-align:center;">pues reunido pareciera adrede</div><div style="text-align:center;">para que en este número infinito</div><div style="text-align:center;">de viandas con que al gusto se festeja,</div><div style="text-align:center;">vague la vista, en elegir perpleja.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De la mesa, que entolda entre follaje</div><div style="text-align:center;">verde una red de flores olorosas,</div><div style="text-align:center;">va el caballero al superior paraje</div><div style="text-align:center;">con cuatro damas de las más donosas.</div><div style="text-align:center;">Otras, arregazado el blanco traje,</div><div style="text-align:center;">coronada la sien de blancas rosas,</div><div style="text-align:center;">ministran; y una de ellas, que el divino</div><div style="text-align:center;">néctar servir pudiera, escancia el vino.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cuando, acabada la soberbia cena,</div><div style="text-align:center;">descubierta quedó la mesa de oro,</div><div style="text-align:center;">a una gran cuadra van de antorchas llena,</div><div style="text-align:center;">do mientras danza alborozado coro</div><div style="text-align:center;">al compás de amorosa cantilena,</div><div style="text-align:center;">de suave cuerda y de metal sonoro</div><div style="text-align:center;">una discreta dama al distraído</div><div style="text-align:center;">barón se llega, y dícele al oído:</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¿Ves la ventura que te ofrece el cielo?</div><div style="text-align:center;">Predestinola a ti la reina mía,</div><div style="text-align:center;">que de tu amor aguarda su consuelo,</div><div style="text-align:center;">y si quisieras más, más te daría».</div><div style="text-align:center;">Estaba el buen Reinaldos como lelo,</div><div style="text-align:center;">y a veces receloso se decía:</div><div style="text-align:center;">«¿A que el traidor de Malgesí me engaña,</div><div style="text-align:center;">y cuanto miro es todo una patraña?»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> En esto el nombre oyó, por accidente,</div><div style="text-align:center;">de Angélica. Irritado basilisco</div><div style="text-align:center;">se vuelve, y con ceñudo continente</div><div style="text-align:center;">caricias, ruego, amor rehuye arisco.</div><div style="text-align:center;">No hay placer ni hermosura que le tiente;</div><div style="text-align:center;">se despeñara del más alto risco,</div><div style="text-align:center;">y en el más hondo abismo se echaría,</div><div style="text-align:center;">por no ver la que tanto aborrecía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Por la primer salida, que halla abierta,</div><div style="text-align:center;">de esta, a su juicio, odiosa cárcel, huye.</div><div style="text-align:center;">«De nada aquí te servirá Frusberta</div><div style="text-align:center;">(teniéndole, una dama así le arguye)</div><div style="text-align:center;">lo postrero es del mundo esta desierta</div><div style="text-align:center;">ínsula, que ignorado mar circuye;</div><div style="text-align:center;">en prisiones estás, y no te queda</div><div style="text-align:center;">más arbitrio que hacértelas de seda».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Las cejas el francés airado enarca,</div><div style="text-align:center;">que sólo entonces fue descomedido;</div><div style="text-align:center;">y a la playa en demanda de la barca</div><div style="text-align:center;">corre, con el intento decidido</div><div style="text-align:center;">de abandonarse a ella, aunque la Parca</div><div style="text-align:center;">le dé por tumba el ponto embravecido.</div><div style="text-align:center;">Por la tropa de ninfas atropella,</div><div style="text-align:center;">llega al mar, ve la barca, salta en ella.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas heos aquí segunda maravilla:</div><div style="text-align:center;">por más que corta el agua con la espada,</div><div style="text-align:center;">así aparta la nave de la orilla</div><div style="text-align:center;">como si allí estuviese emparedada,</div><div style="text-align:center;">o a las ásperas rocas por la quilla</div><div style="text-align:center;">con cincuenta cadenas amarrada;</div><div style="text-align:center;">moverla no le es dado, más que al viento</div><div style="text-align:center;">sacar un farallón de su cimiento.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Estaba ya Reinaldos impaciente,</div><div style="text-align:center;">pensando si a las ondas se arrojase;</div><div style="text-align:center;">y al intentarlo, inesperadamente</div><div style="text-align:center;">de la costa el barquillo se desase,</div><div style="text-align:center;">y tomando la vuelta del poniente</div><div style="text-align:center;">sin que el barón la causa adivinase,</div><div style="text-align:center;">así va, que saeta no le iguala</div><div style="text-align:center;">en lo veloz, ni disparada bala.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El manto de la noche el mundo vela,</div><div style="text-align:center;">y en tanto el barquichuelo desalado</div><div style="text-align:center;">no corre por el agua, sino vuela;</div><div style="text-align:center;">y lo mejor (si aún no lo he declarado)</div><div style="text-align:center;">es que no se usa en él jarcia ni vela,</div><div style="text-align:center;">ni remo, ni timón; y tripulado</div><div style="text-align:center;">parece estar de duendes, y que sea</div><div style="text-align:center;">el mismo Satanás quien pilotea.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Da fondo en fin al despuntar la aurora,</div><div style="text-align:center;">que en nubes se embozó de infausto agüero.</div><div style="text-align:center;">Reinaldos desembarca, y una hora</div><div style="text-align:center;">anduvo sin destino y sin sendero,</div><div style="text-align:center;">cuando a un anciano ve, que gime y llora,</div><div style="text-align:center;">y le dice: «¡Ah Señor! Un bandolero</div><div style="text-align:center;">me acaba de quitar una hija amada;</div><div style="text-align:center;">de su inocencia y mi dolor te apiada».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tiénela el tal en una selva espesa,</div><div style="text-align:center;">y a pie el de Montalbán y solo se halla;</div><div style="text-align:center;">mas no por esto rehusó la empresa;</div><div style="text-align:center;">antes presenta al robador batalla.</div><div style="text-align:center;">Conturbado el ladrón soltó la presa;</div><div style="text-align:center;">y luego, dando un silbo, atiende y calla;</div><div style="text-align:center;">apenas fue la seña oída, el puente</div><div style="text-align:center;">calan, de un gran castillo, que está enfrente,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> de donde un jayanazo de morena</div><div style="text-align:center;">faz, erizado pelo y mirar torvo,</div><div style="text-align:center;">sale, y un dardo trae y una cadena</div><div style="text-align:center;">que el un extremo tiene agudo y corvo.</div><div style="text-align:center;">Y sin decir razón mala ni buena</div><div style="text-align:center;">el dardo arroja, que, no hallando estorbo</div><div style="text-align:center;">en el escudo, el fino arnés horada</div><div style="text-align:center;">del paladín, y encarna una pulgada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Rïó Reinaldos desdeñosamente,</div><div style="text-align:center;">que no quedó del tiro muy contento.</div><div style="text-align:center;">A castigar la injuria fue impaciente;</div><div style="text-align:center;">pero el bribón le adivinó el intento;</div><div style="text-align:center;">la espalda le volvió y hacia otro puente</div><div style="text-align:center;">que de uno y otro lado tiene asiento</div><div style="text-align:center;">sobre berruecos de áspera barranca,</div><div style="text-align:center;">corrió como en hüída, a toda zanca.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Hay en medio del puente una argolluela;</div><div style="text-align:center;">de ella el gigante la cadena traba</div><div style="text-align:center;">metiendo el gancho, y cuando ve que vuela</div><div style="text-align:center;">el paladín tras él con furia brava,</div><div style="text-align:center;">y al puente se abalanza sin cautela,</div><div style="text-align:center;">el traidor, que otra cosa no aguardaba,</div><div style="text-align:center;">tira de la cadena, y al instante</div><div style="text-align:center;">húndense paladín, puente y gigante.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Jamás se vio invención tan rara y nueva.</div><div style="text-align:center;">Aturdido Reinaldos del porrazo,</div><div style="text-align:center;">rodando fue hasta el centro de una cueva,</div><div style="text-align:center;">en donde pie con pie, brazo con brazo,</div><div style="text-align:center;">le ata el jayán, que al hombro se le lleva,</div><div style="text-align:center;">diciendo: «No nos dieras embarazo,</div><div style="text-align:center;">y te estuvieras a pie quedo en casa,</div><div style="text-align:center;">y no te pasaría lo que pasa».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El lance, por mi vida, es apurado.</div><div style="text-align:center;">«¡Cómo Fortuna en su rigor se extrema!</div><div style="text-align:center;">dice el barón, ¿quién pudo haber pensado</div><div style="text-align:center;">tan nueva y nunca vista estratagema?</div><div style="text-align:center;">Pero que pinte lo que quiera el dado;</div><div style="text-align:center;">¡perdí el honor! ¿Qué azares hay que tema?</div><div style="text-align:center;">Lo que siento es morir como un baldío,</div><div style="text-align:center;">atado pies y manos, y hecho un lío.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¡La voluntad de Dios cumplida sea!»</div><div style="text-align:center;">Llegan en esto al puente del castillo,</div><div style="text-align:center;">do de osamenta descarnada y fea</div><div style="text-align:center;">ocupado se ve cada portillo;</div><div style="text-align:center;">aquí una triste víctima boquea;</div><div style="text-align:center;">allá cuelga un cadáver amarillo;</div><div style="text-align:center;">de sangre están teñidos muro y suelo;</div><div style="text-align:center;">todo señales da de espanto y duelo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas no el color por esto se le muda</div><div style="text-align:center;">ni al miedo da cabida el caballero.</div><div style="text-align:center;">Envuelta en largas ropas de vïuda</div><div style="text-align:center;">una vieja recibe al prisionero,</div><div style="text-align:center;">de avellanada tez, flaca, barbuda,</div><div style="text-align:center;">y de un mirar desapacible, austero.</div><div style="text-align:center;">«Menguada fue la hora en que viniste,</div><div style="text-align:center;">dice, a jurisdicción de Rocatriste.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Pero hallándose el número cumplido</div><div style="text-align:center;">de víctimas que mueren cada día,</div><div style="text-align:center;">según el rito ahora establecido</div><div style="text-align:center;">en esta malhadada estancia mía,</div><div style="text-align:center;">ten, si en algo lo estimas, entendido</div><div style="text-align:center;">que tu fin no es llegado todavía;</div><div style="text-align:center;">mas de la luz despídete, que es ésta,</div><div style="text-align:center;">¡mezquino!, la postrera, que te resta».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Al solitario albergue de un oscuro</div><div style="text-align:center;">sótano el caballero es conducido,</div><div style="text-align:center;">en que un lecho le aguarda angosto y duro</div><div style="text-align:center;">y un pedazo de pan enmohecido.</div><div style="text-align:center;">Juzga llegado el término inmaturo</div><div style="text-align:center;">de su vida, y lo toma a buen partido,</div><div style="text-align:center;">que sin honor la vista le es amarga</div><div style="text-align:center;">del mundo, y el vivir pesada carga.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Postrado a la fatiga y la tristeza,</div><div style="text-align:center;">del ánima mortal doble beleño,</div><div style="text-align:center;">reclinó, como pudo, la cabeza,</div><div style="text-align:center;">y abandonose, sin sentir, al sueño.</div><div style="text-align:center;">Mas no ha dormido el infeliz gran pieza,</div><div style="text-align:center;">cuando tocar se siente, y al pequeño</div><div style="text-align:center;">resplandor de una lámpara expirante,</div><div style="text-align:center;">el bulto de la vieja vio adelante.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La cual así le habla: «Caballero,</div><div style="text-align:center;">tu presencia gentil tanto me obliga,</div><div style="text-align:center;">que una proposición hacerte quiero</div><div style="text-align:center;">con que evitar tu muerte se consiga.</div><div style="text-align:center;">Mas por que entiendas mi designio, el fuero</div><div style="text-align:center;">que aquí se guarda es menester te diga,</div><div style="text-align:center;">y que con harta pena haga memoria</div><div style="text-align:center;">de una sangrienta y lamentable historia.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Un caballero fue, de gran riqueza,</div><div style="text-align:center;">señor de este castillo y tierra un día;</div><div style="text-align:center;">a todos hospedaba con franqueza;</div><div style="text-align:center;">en pompa grande y esplendor vivía;</div><div style="text-align:center;">a gentes de valor y de nobleza</div><div style="text-align:center;">sobremanera honraba y distinguía;</div><div style="text-align:center;">y tuvo una señora por esposa,</div><div style="text-align:center;">tanto como leal y casta, hermosa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Ella, que de hermosura fue un lucero,</div><div style="text-align:center;">era llamada, no sin causa, Estela;</div><div style="text-align:center;">llamábase Damón el caballero,</div><div style="text-align:center;">y el castillo que miras, Orcancla,</div><div style="text-align:center;">que en Rocatriste conmutó el primero</div><div style="text-align:center;">nombre por lo que oirás en la secuela.</div><div style="text-align:center;">Damón, por una selva, que cercana</div><div style="text-align:center;">está a la mar, cazaba una mañana.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Y como a un caballero acaso viera</div><div style="text-align:center;">correr el monte en forma de batida,</div><div style="text-align:center;">según costumbre suya a todos era,</div><div style="text-align:center;">a su castillo y mesa le convida.</div><div style="text-align:center;">Mi marido era el tal (¡nunca lo fuera!);</div><div style="text-align:center;">Marquino, duque entonces de Fonfrida;</div><div style="text-align:center;">y, como los demás, es hospedado</div><div style="text-align:center;">en Orcanela, y grandemente honrado.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Pues, como lo ordenó fatal estrella,</div><div style="text-align:center;">puso el huésped los ojos en la dama,</div><div style="text-align:center;">y al punto enamorado quedó della,</div><div style="text-align:center;">que siempre amigo fue de ajena cama;</div><div style="text-align:center;">mírala tan honesta como bella,</div><div style="text-align:center;">y tanto más su loco ardor se inflama;</div><div style="text-align:center;">ya no entiende ni piensa en otra cosa</div><div style="text-align:center;">que en robar a Damón la cara esposa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »De Orcanela se va; mas a la grupa</div><div style="text-align:center;">algún genio infernal pienso que lleve,</div><div style="text-align:center;">que para el robo en que la mente ocupa</div><div style="text-align:center;">le sugiera el ardid más ruin y aleve.</div><div style="text-align:center;">Arma escondidamente una chalupa,</div><div style="text-align:center;">de noche se hace al mar, y aporta en breve</div><div style="text-align:center;">a un oculto lugar de esta ensenada,</div><div style="text-align:center;">y pone a poco trecho una celada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Como sonando el cuerno iba Marquino</div><div style="text-align:center;">la siguiente mañana, el sin sospecha</div><div style="text-align:center;">Damón, gozoso a saludarle vino,</div><div style="text-align:center;">y al cuello aquel traidor los brazos le echa.</div><div style="text-align:center;">Cabalgan juntos por aquel camino,</div><div style="text-align:center;">y mi marido, haciendo la deshecha,</div><div style="text-align:center;">frecuentemente vuelve atrás la cara,</div><div style="text-align:center;">como si alguna cosa se dejara.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Revolver, dice el otro, justo fuera,</div><div style="text-align:center;">si algo os dejáis que os tenga con cuidado.</div><div style="text-align:center;">Es un lebrel que estimo en gran manera..</div><div style="text-align:center;">dice Marquín, mas daros temo enfado.</div><div style="text-align:center;">No haréis tal. Y esto dicho, a la ligera</div><div style="text-align:center;">vuelve Damón las riendas, y el malvado</div><div style="text-align:center;">le lleva a do emboscada está su gente;</div><div style="text-align:center;">muerto fue el infeliz traidoramente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Con su propia bandera es el castillo</div><div style="text-align:center;">tomado; en él no dejan alma viva;</div><div style="text-align:center;">uno muere a dogal, otro a cuchillo;</div><div style="text-align:center;">y de sentido a Estela el susto priva,</div><div style="text-align:center;">en quien el más que bárbaro caudillo,</div><div style="text-align:center;">como la ve que alienta apenas, iba</div><div style="text-align:center;">a poner su nefario intento en obra,</div><div style="text-align:center;">cuando ella del desmayo se recobra.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Fuerzas le da el honor, y a brazos lucha</div><div style="text-align:center;">con este hombre crüel cuanto lascivo,</div><div style="text-align:center;">que gemidos y súplicas no escucha,</div><div style="text-align:center;">antes le sirve el llanto de incentivo.</div><div style="text-align:center;">Bien se defiende Estela; pero es mucha</div><div style="text-align:center;">la desventaja; y ya el denuedo altivo</div><div style="text-align:center;">siente que mengua, y sin aliento se halla</div><div style="text-align:center;">para tan fiera y desigual batalla.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Mas aunque el cuerpo es débil, no así el alma,</div><div style="text-align:center;">ni el puro corazón, leal y honesto;</div><div style="text-align:center;">por otro estilo quiere ver si calma</div><div style="text-align:center;">de su enemigo el desalmado arresto.</div><div style="text-align:center;">Señor, le dice, es tuya al fin la palma;</div><div style="text-align:center;">mas ¿qué placer en medio del funesto</div><div style="text-align:center;">teatro que tenemos a la vista,</div><div style="text-align:center;">pudiera hacerte dulce la conquista?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¿Puede dar gusto una mujer sin vida,</div><div style="text-align:center;">víctima del dolor y del espanto?</div><div style="text-align:center;">Si dejar que olvidada y escondida</div><div style="text-align:center;">vaya a un claustro a llorar, te cuesta tanto,</div><div style="text-align:center;">permíteme a lo menos que te pida</div><div style="text-align:center;">un plazo breve a la amargura y llanto</div><div style="text-align:center;">que a un amor fino, aunque infelice, debo,</div><div style="text-align:center;">antes de dar oídos a otro nuevo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Concédeme que llore un solo día</div><div style="text-align:center;">y a mi caro Damón dé sepultura;</div><div style="text-align:center;">después tu voluntad será la mía,</div><div style="text-align:center;">y me resignaré a mi desventura.</div><div style="text-align:center;">Si por piedad, honor, caballería</div><div style="text-align:center;">esta breve merced se me asegura,</div><div style="text-align:center;">no digo yo que te amaré, sí digo</div><div style="text-align:center;">que a sempiterna gratitud me obligo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Esto propone por si algún vecino</div><div style="text-align:center;">socorro llega, aunque en tan corto plazo;</div><div style="text-align:center;">pensando, si no ve mejor camino,</div><div style="text-align:center;">a veneno morir, a espada o lazo,</div><div style="text-align:center;">antes que consentir del asesino</div><div style="text-align:center;">de su marido el detestable abrazo;</div><div style="text-align:center;">ni pareció, llegada al trance estrecho,</div><div style="text-align:center;">ser su resolución de instable pecho.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Después de haberlo el duque masticado,</div><div style="text-align:center;">últimamente admite la propuesta.</div><div style="text-align:center;">Viene en el entretanto un fiel criado,</div><div style="text-align:center;">y el caso por menor me manifiesta.</div><div style="text-align:center;">Dice también que el duque le ha mandado</div><div style="text-align:center;">que una droga mortal le tenga presta;</div><div style="text-align:center;">que conmigo a comer vendrá Marquino,</div><div style="text-align:center;">y él mismo ha de mezclármela en el vino.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¿Por qué una vida sola se escondía,</div><div style="text-align:center;">traidor Marquino, en ese infame pecho,</div><div style="text-align:center;">y no da a mis venganzas cada día</div><div style="text-align:center;">pasto tu corazón pedazos hecho?</div><div style="text-align:center;">Si un infierno, señor, el alma mía</div><div style="text-align:center;">se vuelve ahora, recordando el hecho,</div><div style="text-align:center;">qué debí de sentir, fresca la ofensa,</div><div style="text-align:center;">y reciente la herida, tú lo piensa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »En el castigo lo verás patente</div><div style="text-align:center;">que yo tomé de mi ofensor villano.</div><div style="text-align:center;">Dos niños tuve de su vil simiente.</div><div style="text-align:center;">Maté al mayor con esta propia mano.</div><div style="text-align:center;">Estaba el pequeñuelo allí presente,</div><div style="text-align:center;">y mirándome herir al pobre hermano,</div><div style="text-align:center;">madre, decía, madre, no tan duro;</div><div style="text-align:center;">asiéndole de un pie le estrello al muro.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Luego apartando enteras las cabezas,</div><div style="text-align:center;">los tiernos cuerpezuelos descuartizo,</div><div style="text-align:center;">y los divido en mil menudas piezas.</div><div style="text-align:center;">Aún hoy de referirlo me horrorizo,</div><div style="text-align:center;">después que asombros tantos y crüezas</div><div style="text-align:center;">han vuelto en mí lo humano un ser postizo.</div><div style="text-align:center;">Paréceme tener aquí delante</div><div style="text-align:center;">la carne de mis hijos palpitante.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Mas me vengué; del hecho no me pesa.</div><div style="text-align:center;">Vuelve, pues, mi marido, y con traidora</div><div style="text-align:center;">cara se llega a mí, me abraza y besa.</div><div style="text-align:center;">En varios platos se le sirve ahora</div><div style="text-align:center;">la carne de mis hijos a la mesa;</div><div style="text-align:center;">él mismo que los hizo los devora.</div><div style="text-align:center;">¡Oh sol! tú que lo viste, ¿cómo el paso</div><div style="text-align:center;">no apresuraste a hundirte en el ocaso?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Valida yo, no sé de cuál pretexto,</div><div style="text-align:center;">dejé la mesa, y con aquel criado</div><div style="text-align:center;">salgo oculta de casa, y voyme presto</div><div style="text-align:center;">a la frontera del vecino Estado,</div><div style="text-align:center;">cuyo señor, que se llamaba Ernesto,</div><div style="text-align:center;">era primo de Estela, y ya avisado,</div><div style="text-align:center;">para salvar, si era posible, a Estela,</div><div style="text-align:center;">marchaba con los suyos a Orcanela.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Pues Marquino, que de esto nada sabe,</div><div style="text-align:center;">mi ausencia nota, y manda en busca mía.</div><div style="text-align:center;">Cerrado estaba mi aposento a llave;</div><div style="text-align:center;">la llave falta; llaman; nadie abría.</div><div style="text-align:center;">Cuidadoso Marquino, y algún grave</div><div style="text-align:center;">suceso recelando, a tierra envía</div><div style="text-align:center;">de un puntapié las cerraduras; entra,</div><div style="text-align:center;">y lo que menos imagina encuentra.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Retrajo el paso, dando un recio grito.</div><div style="text-align:center;">Las dos cabezas vio en una bandeja;</div><div style="text-align:center;">y este letrero, de mi mano escrito,</div><div style="text-align:center;">nada en el caso que dudar le deja:</div><div style="text-align:center;">Tus hijos son; matolos tu delito;</div><div style="text-align:center;">mi venganza en sus carnes te festeja;</div><div style="text-align:center;">sepulta lo que dellos te ha quedado;</div><div style="text-align:center;">lo demás ya en tu vientre has sepultado.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Mas, recobrado del horror primero,</div><div style="text-align:center;">de indicios varios, que juntar procura,</div><div style="text-align:center;">coligiendo mi fuga y paradero,</div><div style="text-align:center;">venganza contra mí y Ernesto jura;</div><div style="text-align:center;">las armas pide y un bridón ligero,</div><div style="text-align:center;">y pártese a Orcanela en derechura,</div><div style="text-align:center;">no sea que, si tarda, Ernesto equipe</div><div style="text-align:center;">su gente, y a esperarle se anticipe.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »La medianoche o poco menos era,</div><div style="text-align:center;">cuando aquí pareció con su mesnada.</div><div style="text-align:center;">Protesta que la víctima primera</div><div style="text-align:center;">que ha de ser a sus iras inmolada</div><div style="text-align:center;">es el honor de Estela prisionera,</div><div style="text-align:center;">y que ya de sus brazos no habrá nada</div><div style="text-align:center;">que la defienda, y que su gusto estorbe,</div><div style="text-align:center;">si bien se armase en contra suya el orbe.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »A Estela hace llamar. Llega la dama</div><div style="text-align:center;">con pálido semblante y lagrimoso;</div><div style="text-align:center;">y conociendo el fin con que la llama</div><div style="text-align:center;">y que es el resistirle infructüoso,</div><div style="text-align:center;">atenta ya a cumplir lo que a su fama,</div><div style="text-align:center;">tiene jurado y al difunto esposo,</div><div style="text-align:center;">sígueme, respondió; y a una vecina</div><div style="text-align:center;">cuadra con lento paso se encamina.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Y pisado el umbral, osada y presta</div><div style="text-align:center;">un puñal en el pecho se sepulta.</div><div style="text-align:center;">Hállase, en medio de la cuadra, puesta</div><div style="text-align:center;">el arca triste que a Damón oculta.</div><div style="text-align:center;">Bañada en sangre encima se recuesta,</div><div style="text-align:center;">y al hombre aborrecido que la insulta,</div><div style="text-align:center;">en vez de la beldad que estaba cierto</div><div style="text-align:center;">de profanar, dejó un cadáver yerto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Fuese despecho vengativo, o fuese</div><div style="text-align:center;">que el nefando banquete de aquel día</div><div style="text-align:center;">turbados los sentidos le tuviese,</div><div style="text-align:center;">dicen que aun no era parte todavía</div><div style="text-align:center;">este caso funesto, a que cediese</div><div style="text-align:center;">del intento brutal con que venía;</div><div style="text-align:center;">horrorizado, al fin, de allí se aleja,</div><div style="text-align:center;">y a recibir a Ernesto se apareja.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Ernesto y yo llegamos con la aurora.</div><div style="text-align:center;">Brevemente la roca fue tomada,</div><div style="text-align:center;">y a mi vista exhaló su alma traidora</div><div style="text-align:center;">de mil modos Marquín martirizada.</div><div style="text-align:center;">A la demás caterva malhechora</div><div style="text-align:center;">pasamos por el filo de la espada,</div><div style="text-align:center;">y a la dama se dio sepulcro honroso</div><div style="text-align:center;">a par del caro malogrado esposo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Ernesto se volvió; yo en este ajeno</div><div style="text-align:center;">castillo pensé hallar mansión segura.</div><div style="text-align:center;">Era casi pasado el mes noveno,</div><div style="text-align:center;">cuando a deshoras, una noche oscura,</div><div style="text-align:center;">se oyó una voz que, como ronco trueno,</div><div style="text-align:center;">brama en la embovedada sepultura,</div><div style="text-align:center;">lecho postrero de Damón y Estela;</div><div style="text-align:center;">voz que de susto y pasmo a todos hiela.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Tres gigantes dejó conmigo Ernesto</div><div style="text-align:center;">para atender a la defensa mía.</div><div style="text-align:center;">El que de ellos mostró mayor arresto</div><div style="text-align:center;">fue a ver lo que en la tumba sucedía;</div><div style="text-align:center;">y violo, el pobre, demasiado presto,</div><div style="text-align:center;">porque no bien el suelo removía,</div><div style="text-align:center;">cuando al bramar de la honda voz parece</div><div style="text-align:center;">que el orbe, no el castillo, se estremece.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Y un monstruo que abortar quiere la tierra,</div><div style="text-align:center;">solevantando la funérea losa,</div><div style="text-align:center;">alza una garra, que al gigante afierra,</div><div style="text-align:center;">y a sí le trae con fuerza poderosa.</div><div style="text-align:center;">Luego que entero y vivo lo sotierra,</div><div style="text-align:center;">un tanto la tremenda voz reposa;</div><div style="text-align:center;">mas al siguiente día otra vez muge,</div><div style="text-align:center;">y el castillo, otra vez temblando, cruje.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Hombre no se encontró de tan seguro</div><div style="text-align:center;">corazón, que bajar allá quisiera.</div><div style="text-align:center;">Yo en torno mandé alzar un grueso muro,</div><div style="text-align:center;">y que con una máquina se abriera</div><div style="text-align:center;">la cripta sepulcral, de do un impuro</div><div style="text-align:center;">contrahecho vestiglo salió fuera.</div><div style="text-align:center;">de temeroso aspecto y forma rara,</div><div style="text-align:center;">cual verás, si quisieres, cara a cara.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Es tal su condición, que no hay manera</div><div style="text-align:center;">de que otra carne en vez de humana pruebe;</div><div style="text-align:center;">y si no es que a menudo a la barrera</div><div style="text-align:center;">en que encerrado brama se le lleve</div><div style="text-align:center;">algún mezquino que a sus manos muera</div><div style="text-align:center;">y su voraz horrenda gula, cebe,</div><div style="text-align:center;">el fuerte muro a garra y cuerno prueba,</div><div style="text-align:center;">y en todos el espanto se renueva.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Así que, como ves, dura, forzosa</div><div style="text-align:center;">necesidad es nuestra usanza y fuera,</div><div style="text-align:center;">ni te parezca, practicable cosa</div><div style="text-align:center;">trasladarme a otro sitio, aunque quisiera;</div><div style="text-align:center;">hácenme mis delitos tan famosa,</div><div style="text-align:center;">y tanto me odia el mundo y vitupera,</div><div style="text-align:center;">que no me resta en parte alguna asilo</div><div style="text-align:center;">do esperar pueda un porvenir tranquilo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Oye, pues, lo que voy a proponerte:</div><div style="text-align:center;">sé mi esposo, y señor de este castillo;</div><div style="text-align:center;">que si bien es un don de baja suerte</div><div style="text-align:center;">el que te ofrezco, y de pequeño brillo,</div><div style="text-align:center;">quizá, si lo comparas con la muerte,</div><div style="text-align:center;">encontrarás razón de preferillo;</div><div style="text-align:center;">de otro modo ya sabes que te espera</div><div style="text-align:center;">temprano fin en garras de la fiera».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Luego que el buen Reinaldos hubo oído</div><div style="text-align:center;">este prolijo lastimoso cuento,</div><div style="text-align:center;">y casi a carcajadas ha reído</div><div style="text-align:center;">oyendo de la vieja el pensamiento,</div><div style="text-align:center;">así le dice: «Madre, yo te pido</div><div style="text-align:center;">que me permitas ir a ese sangriento</div><div style="text-align:center;">bruto, fantasma, o lo que fuere, armado</div><div style="text-align:center;">como me ves, y con mi espada al lado».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ceñuda ella responde: «Haz lo que quieras.</div><div style="text-align:center;">Sábete que eso mismo ha de valerte</div><div style="text-align:center;">el ir armado, que si no lo fueras;</div><div style="text-align:center;">que al fin a lo que vas es a la muerte.</div><div style="text-align:center;">¿Qué espada, ni qué arnés, ni qué quimeras?</div><div style="text-align:center;">Sus uñas rasgan de la propia suerte</div><div style="text-align:center;">el hierro que la seda, y no hay tan fino</div><div style="text-align:center;">acero, que en su piel se abra camino.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Pues que te desagrada mi propuesta,</div><div style="text-align:center;">condescender a tu demanda quiero».</div><div style="text-align:center;">Llegada la mañana, a la funesta</div><div style="text-align:center;">arena es descolgado el caballero.</div><div style="text-align:center;">He aquí el bravo animal; he aquí que a presta</div><div style="text-align:center;">carrera el más valiente huye primero,</div><div style="text-align:center;">y de sus uñas, aun con ser el muro</div><div style="text-align:center;">tan alto y grueso, no se cree seguro.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A paso va Reinaldos, aunque tardo,</div><div style="text-align:center;">firme, desenvainada su Frusberta.</div><div style="text-align:center;">Mas ¿para cuándo a retratar aguardo</div><div style="text-align:center;">esta alimaña en bruto y diablo injerta?</div><div style="text-align:center;">Que diese el ser a este animal bastardo</div><div style="text-align:center;">el diablo y lo amasase con la yerta</div><div style="text-align:center;">carne y la sangre de Marquino helada,</div><div style="text-align:center;">dice el autor que es cosa averiguada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De Damón fue erigido el monumento</div><div style="text-align:center;">en subterránea bóveda espaciosa</div><div style="text-align:center;">que sostiene un bruñido pavimento,</div><div style="text-align:center;">do dice en letras de oro negra losa:</div><div style="text-align:center;">«Bajo esta piedra el fúnebre aposento</div><div style="text-align:center;">se oculta de Damón y de su esposa;</div><div style="text-align:center;">dechado él de caballeros; ella</div><div style="text-align:center;">de fe constante y de hermosura estrella».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tirado, pues, a un lóbrego escondrijo,</div><div style="text-align:center;">no lejos del marmóreo mausoleo,</div><div style="text-align:center;">de infernal padre abandonado hijo</div><div style="text-align:center;">que de ninguna madre fue recreo,</div><div style="text-align:center;">poco a poco el diabólico amasijo</div><div style="text-align:center;">desarrollose horriblemente feo,</div><div style="text-align:center;">hasta que, en vez del infantil vagido,</div><div style="text-align:center;">aquel baladro aterrador fue oído.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No era menor que un buey en el tamaño,</div><div style="text-align:center;">con dos agudas astas en la frente;</div><div style="text-align:center;">los ojos de un color de fuego, extraño,</div><div style="text-align:center;">y de un jeme de largo cada diente;</div><div style="text-align:center;">gruesa la piel, de amoratado paño</div><div style="text-align:center;">y verdinegras pintas, cual serpiente;</div><div style="text-align:center;">prolija barba de sanguazas llena;</div><div style="text-align:center;">cerdosa y desgreñada la melena.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Rollizos miembros tiene como un oso,</div><div style="text-align:center;">y en corvos garfios cada cual termina.</div><div style="text-align:center;">Tiene el aspecto falso y alevoso,</div><div style="text-align:center;">y la mirada de intención dañina.</div><div style="text-align:center;">Cuando, como acostumbra, está furioso,</div><div style="text-align:center;">los dientes con tremendo son rechina;</div><div style="text-align:center;">brama, cual nube que preñada estalla;</div><div style="text-align:center;">con uñas, cuernos, dientes, da batalla.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tales las señas son del endiablado</div><div style="text-align:center;">bruto, según le pinta don Turpino.</div><div style="text-align:center;">Habiéndose a Reinaldos encarado,</div><div style="text-align:center;">fuesele aproximando pian pianino.</div><div style="text-align:center;">Creyendo ya entre dientes el bocado,</div><div style="text-align:center;">sobre los pies traseros hace un pino,</div><div style="text-align:center;">y se abalanza, la bocaza abierta.</div><div style="text-align:center;">Tremendo tajo descargó Frusberta;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas, aunque en el testuz se lo hace bueno,</div><div style="text-align:center;">no le ocasiona un átomo de daño.</div><div style="text-align:center;">Brinca al francés la fiera, hecha un veneno,</div><div style="text-align:center;">y con la diestra esgrímele un araño.</div><div style="text-align:center;">Aquella vez no le acertó de lleno;</div><div style="text-align:center;">pero un pedazo llévale tamaño</div><div style="text-align:center;">del ancho escudo con el corvo artejo,</div><div style="text-align:center;">y rásgale la cota y el pellejo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Reinaldos otro golpe le segunda,</div><div style="text-align:center;">y otro tras éste, y otro sin tardanza.</div><div style="text-align:center;">Brama la fiera al recibir la tunda,</div><div style="text-align:center;">y por los ojos llamaradas lanza;</div><div style="text-align:center;">mas no le es dado que pavor infunda</div><div style="text-align:center;">a Montalbán, que lleno de esperanza,</div><div style="text-align:center;">ora esgrime de lado, ora de frente,</div><div style="text-align:center;">de tajo y de revés, y a manteniente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Aunque del caso lo peor le toca,</div><div style="text-align:center;">con renovado ardor cada vez carga.</div><div style="text-align:center;">Anda la bestia, que se vuelve loca,</div><div style="text-align:center;">ya por asir la espada, ya la adarga;</div><div style="text-align:center;">con los cuernos embiste, con la boca;</div><div style="text-align:center;">ora el un brazo y ora el otro alarga;</div><div style="text-align:center;">bate la cola, eriza la guedeja,</div><div style="text-align:center;">y al enemigo respirar no deja.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Reinaldo en cuatro partes está herido.</div><div style="text-align:center;">¿Quién vio jamás igual atrevimiento?</div><div style="text-align:center;">Se ve maltrecho, y no se cree perdido;</div><div style="text-align:center;">mengua la sangre, y crécele el aliento;</div><div style="text-align:center;">y tomó ciertamente aquel partido</div><div style="text-align:center;">que era propio de un hombre de talento,</div><div style="text-align:center;">que, si no vence, a manos de la fiera</div><div style="text-align:center;">o a las del hambre, es menester que muera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Empezaba a ponerse el cielo oscuro,</div><div style="text-align:center;">y la reñida lucha no cesaba.</div><div style="text-align:center;">El paladín la espalda arrima al muro,</div><div style="text-align:center;">y con su sangre la armadura lava;</div><div style="text-align:center;">mas antes de morir quiere dar duro.</div><div style="text-align:center;">Frusberta cada vez está más brava;</div><div style="text-align:center;">si el cuero no penetra, firme y tieso,</div><div style="text-align:center;">a lo menos magulla carne y hueso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Reinaldo envida el resto a una jugada:</div><div style="text-align:center;">¡Oh cuál zumba la espada tajadora!</div><div style="text-align:center;">Mas ¡ay! el animal de una uñarada</div><div style="text-align:center;">se la quitó. ¿Qué harás, Reinaldo, ahora?</div><div style="text-align:center;">La vida y la batalla es acabada:</div><div style="text-align:center;">seguramente el monstruo te devora.</div><div style="text-align:center;">Siento a los ojos asomar el llanto;</div><div style="text-align:center;">¡ah! permitidme suspender el canto.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3189-orlando-enamorado-canto-vii.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poesia de Amor, Enamorados, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 18:17:27 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529943470_orlando-enamorado-canto-vii_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529943470_orlando-enamorado-canto-vii_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Canto VII</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La Batalla De Paris</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Mortales, cuyas almas atosiga</div><div style="text-align:center;">el hipo de ser grandes y señores,</div><div style="text-align:center;">¿por qué con tanto afán, tanta fatiga,</div><div style="text-align:center;">a caza andáis de mandos y de honores?</div><div style="text-align:center;">Lo que oro se os antoja es baja liga</div><div style="text-align:center;">que, a pesar de mentidos esplendores,</div><div style="text-align:center;">en el crisol de un sano juicio puesta</div><div style="text-align:center;">no vale la mitad de lo que cuesta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ese poder, grandeza, imperio, estado,</div><div style="text-align:center;">justo o no justo es menester que sea.</div><div style="text-align:center;">Si lo primero, aquel que en encumbrado</div><div style="text-align:center;">destino se encopeta y contonea,</div><div style="text-align:center;">sepa que es sólo un siervo asalariado</div><div style="text-align:center;">para que al bien de los demás provea,</div><div style="text-align:center;">sin gozar el placer un hora sola</div><div style="text-align:center;">de dormir y dejar correr la bola.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Al pueblo ha de mirar como un rebaño</div><div style="text-align:center;">que a fuer de buen pastor ampare y cele,</div><div style="text-align:center;">no como duro mayoral extraño</div><div style="text-align:center;">que sin cesar le exprima y tunda y pele;</div><div style="text-align:center;">y si algo yerra, no se llame a engaño,</div><div style="text-align:center;">antes, por más que afane y se desvele,</div><div style="text-align:center;">sepa que el mundo de la culpa ajena</div><div style="text-align:center;">más de una vez le hará sufrir la pena.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Si lo segundo, ¿qué voraz gusano,</div><div style="text-align:center;">qué aguda espina, qué veneno oculto</div><div style="text-align:center;">el alma no atormenta de un tirano?</div><div style="text-align:center;">En cada estruendo un popular tumulto</div><div style="text-align:center;">le toca al arma; con puñal en mano</div><div style="text-align:center;">cree ver un asesino en cada bulto;</div><div style="text-align:center;">la conciencia entre holandas le trabaja,</div><div style="text-align:center;">y al pobre envidia su jergón de paja.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Yo comparo uno de estos desgraciados</div><div style="text-align:center;">que por tener del mundo el gobernalle</div><div style="text-align:center;">viven entre zozobras y cuidados,</div><div style="text-align:center;">a un palaciego que anda por la calle</div><div style="text-align:center;">cubierto de galones y bordados,</div><div style="text-align:center;">echando piernas y luciendo el talle,</div><div style="text-align:center;">mucho brinquillo, mucha placa al seno,</div><div style="text-align:center;">y por debajo está de lacras lleno.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Venid, los que pensáis que un soberano</div><div style="text-align:center;">de la común herencia está exclüído,</div><div style="text-align:center;">y ved a este infeliz de Carlomano</div><div style="text-align:center;">en el berenjenal que está metido.</div><div style="text-align:center;">Nadie más justo fue ni más humano;</div><div style="text-align:center;">fue un santo hombre, fue un príncipe cumplido;</div><div style="text-align:center;">pues ved las tempestades que endereza</div><div style="text-align:center;">Fortuna a su corona y su cabeza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cual la presente fue, que el rey Gradaso,</div><div style="text-align:center;">por un pueril antojo impertinente,</div><div style="text-align:center;">le suscitó; y en la que el indio Urnaso</div><div style="text-align:center;">sobre la bestia de cornuda frente</div><div style="text-align:center;">iba, como os conté, más que de paso</div><div style="text-align:center;">contra el Danés, a quien furiosamente</div><div style="text-align:center;">arremetió, llevando el hacha alzada.</div><div style="text-align:center;">Pero no le valió la furia nada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Porque Urgel de un horrífico altibajo</div><div style="text-align:center;">cabeza y tronco hasta el arzón le parte,</div><div style="text-align:center;">si bien le dio el caballo harto trabajo,</div><div style="text-align:center;">que, en el acometer tomando parte,</div><div style="text-align:center;">a Urgel de una cornada al suelo trajo;</div><div style="text-align:center;">y si no fuera el grueso talabarte,</div><div style="text-align:center;">que un tanto al golpe la violencia gasta,</div><div style="text-align:center;">en las entrañas le embutiera el asta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> En tres partes Urgel se hallaba herido;</div><div style="text-align:center;">al hospital en brazos fue llevado.</div><div style="text-align:center;">Y en esto Brutarroca fementido</div><div style="text-align:center;">llegó, sobre un camello encaramado.</div><div style="text-align:center;">Representaba un negro dios Cupido,</div><div style="text-align:center;">aunque, a decir verdad, algo barbado.</div><div style="text-align:center;">Medio desnudo el mastinazo, estaba;</div><div style="text-align:center;">en la siniestra el arco, al hombro aljaba.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El colmilludo Berra le acompaña;</div><div style="text-align:center;">y a guisa de ambulantes campanarios</div><div style="text-align:center;">van cubriendo de sombras la campaña</div><div style="text-align:center;">elefantes de guerra y dromedarios.</div><div style="text-align:center;">Carlos a Salomón, rey de Bretaña,</div><div style="text-align:center;">mandó sacar sus diestros sagitarios;</div><div style="text-align:center;">va Ricarte con él, y don Gaiferos,</div><div style="text-align:center;">de Melisendra esposo, y Oliveros.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De San Dionís la puerta abre camino</div><div style="text-align:center;">al ya canoso Naimo de Baviera</div><div style="text-align:center;">con sus hijos Otón, Avolio, Avino</div><div style="text-align:center;">y Bellenguer de roja cabellera.</div><div style="text-align:center;">Con Guido de Borgoña va Angelino,</div><div style="text-align:center;">y con Hugón, Dudonio sale fuera.</div><div style="text-align:center;">El suelo se estremece a gran distancia</div><div style="text-align:center;">bajo las huestes de la invicta Francia.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Carlos en tanto al cielo justiciero</div><div style="text-align:center;">aplacar manda en ceremonias pías,</div><div style="text-align:center;">y en grave canto el religioso clero</div><div style="text-align:center;">misereres entona y letanías;</div><div style="text-align:center;">suena a extramuros el rumor guerrero</div><div style="text-align:center;">de trompas, atabales, chirimías;</div><div style="text-align:center;">responden en París quirieleisones,</div><div style="text-align:center;">al son de las campanas y esquilones.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ya, pues, que satisfizo a lo cristiano,</div><div style="text-align:center;">con lo Real cumpliendo y lo valiente</div><div style="text-align:center;">sale sobre Bayardo Carlomano,</div><div style="text-align:center;">y de los suyos se coloca al frente.</div><div style="text-align:center;">Todos a un tiempo embisten al pagano;</div><div style="text-align:center;">relumbran mil espadas juntamente;</div><div style="text-align:center;">cada cual taja, pincha, hiende, parte;</div><div style="text-align:center;">no vio jamás tan bella fiesta Marte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Por donde cabalgando va Oliveros,</div><div style="text-align:center;">deja Altaclara un sanguinoso lago;</div><div style="text-align:center;">vale ella sola por cincuenta aceros;</div><div style="text-align:center;">primero se ve el golpe que el amago;</div><div style="text-align:center;">caballos caen, trabucan caballeros;</div><div style="text-align:center;">no hubo jamás tan espantoso estrago;</div><div style="text-align:center;">corre el varón, y marca doble hilera</div><div style="text-align:center;">de amontonados troncos su carrera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Amenazando Berra se le encara,</div><div style="text-align:center;">ni a detenerle un punto es suficiente,</div><div style="text-align:center;">porque con un mandoble de Altaclara,</div><div style="text-align:center;">entre ojo y ojo, y entre diente y diente,</div><div style="text-align:center;">en dos mitades el marqués la cara</div><div style="text-align:center;">partida le dejó tan justamente,</div><div style="text-align:center;">como si en la balanza para esto</div><div style="text-align:center;">antes del golpe las hubiera puesto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y tan sabrosa le quedó la mano</div><div style="text-align:center;">que por do más tupidos y más llenos</div><div style="text-align:center;">los escuadrones ve, rompe lozano,</div><div style="text-align:center;">hasta llegar a donde con no menos</div><div style="text-align:center;">donaire y ligereza Carlomano</div><div style="text-align:center;">iba despabilando sarracenos,</div><div style="text-align:center;">y el campo henchía, a tajos y reveses,</div><div style="text-align:center;">de sangrientos cadáveres y arneses.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A Carlos, Brutarroca se presenta,</div><div style="text-align:center;">flechador de alabardas y lanzones.</div><div style="text-align:center;">Carlos, como un venablo, se le avienta,</div><div style="text-align:center;">hincados a Bayardo los talones;</div><div style="text-align:center;">y de un lanzazo le ajustó la cuenta</div><div style="text-align:center;">pasándole costillas y pulmones.</div><div style="text-align:center;">Revuélcase en la arena Brutarroca,</div><div style="text-align:center;">y vierte negras ondas por la boca.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero mientras Bayardo corre, al paso</div><div style="text-align:center;">le sale aquella bestia del gran cuerno,</div><div style="text-align:center;">que fue caballo del difunto Urnaso,</div><div style="text-align:center;">la cual, sin dueño ahora y sin gobierno,</div><div style="text-align:center;">va haciendo entre las filas el fracaso</div><div style="text-align:center;">que en el bosque una ráfaga de invierno.</div><div style="text-align:center;">Topa a Bayardo y cornearle intenta;</div><div style="text-align:center;">Bayardo no se turba, ni amedrenta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Con gran serenidad y gran frescura,</div><div style="text-align:center;">vuelta la grupa, dale un par de coces,</div><div style="text-align:center;">que le estampó en los sesos la herradura;</div><div style="text-align:center;">y rompe por do tantas, tan atroces</div><div style="text-align:center;">fases muestra la lid, que por ventura</div><div style="text-align:center;">dijérades que sólo allí feroces</div><div style="text-align:center;">guerreros hay, coraje, ira, matanza,</div><div style="text-align:center;">y todo lo demás es burla y chanza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Alfrera con el mástil que engarrafa,</div><div style="text-align:center;">a los cristianos da tremenda zurra;</div><div style="text-align:center;">a la gente que toca deja gafa;</div><div style="text-align:center;">la que coge de lleno, despachurra.</div><div style="text-align:center;">En mirando venir la gran jirafa,</div><div style="text-align:center;">nadie tiene lugar, que no se escurra;</div><div style="text-align:center;">sólo Turpín osó salir delante;</div><div style="text-align:center;">Alfrera con gran sorna le echa el guante;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y a la cintura se lo prende y ata,</div><div style="text-align:center;">a guisa de corneta o de tintero.</div><div style="text-align:center;">Tras esto de camino se arrebata</div><div style="text-align:center;">a Pinabel y a Otón y a Bellenguero,</div><div style="text-align:center;">y, de los tres hecho un manojo, cata</div><div style="text-align:center;">que vuelve a los cristianos el trasero.</div><div style="text-align:center;">Al rey Gradaso los llevó en presente,</div><div style="text-align:center;">y torna a la batalla nuevamente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Torna el jayán de nuevo a la batalla,</div><div style="text-align:center;">y empieza a machucar que se las pela.</div><div style="text-align:center;">Hete aquí de Marsilio la canalla,</div><div style="text-align:center;">con Ferragú, Morgante y Espinela.</div><div style="text-align:center;">¡Oh cuánto escudo y cuánta fina malla</div><div style="text-align:center;">y cuánta lanza en mil fragmentos vuela!</div><div style="text-align:center;">Cuál hiere, cuál retorna, cuál repara;</div><div style="text-align:center;">crece la confusión y la algazara.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El marqués Oliveros vio la brega,</div><div style="text-align:center;">y del Emperador se puso al lado;</div><div style="text-align:center;">el normando Ricarte se le llega,</div><div style="text-align:center;">y Gano, de sus condes escoltado;</div><div style="text-align:center;">Dudonio, que una gorda maza juega,</div><div style="text-align:center;">Alardo, Guido, en pelotón cerrado,</div><div style="text-align:center;">cargan, como avenida repentina,</div><div style="text-align:center;">sobre la nueva chusma sarracina.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Con Ferraguto encuéntrase Oliveros,</div><div style="text-align:center;">y casi desarzónale el pagano;</div><div style="text-align:center;">rotas entrambas lanzas, los guerreros</div><div style="text-align:center;">tornaron a embestirse espada en mano.</div><div style="text-align:center;">Con Espinel se apechugó Gaiferos,</div><div style="text-align:center;">el rey Morgante con el conde Gano,</div><div style="text-align:center;">con el Califa el duque de Baviera,</div><div style="text-align:center;">hombre con hombre, hilera con hilera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cupo a Dudón, Grandonio, aquel gigante</div><div style="text-align:center;">que alcaide un tiempo fue de Barcelona.</div><div style="text-align:center;">Las mazas van y vienen cada instante,</div><div style="text-align:center;">y toda se magullan la persona.</div><div style="text-align:center;">El rey Marsilio embiste al Imperante;</div><div style="text-align:center;">pero se arrepintió de la intentona:</div><div style="text-align:center;">descabalgado sin remedio fuera,</div><div style="text-align:center;">si a punto Ferragú no le acorriera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ferraguto se aparta de Olivero</div><div style="text-align:center;">para asistir al rey Zaragozano,</div><div style="text-align:center;">y el marqués, como noble caballero,</div><div style="text-align:center;">fue en ayuda también de Carlomano;</div><div style="text-align:center;">cada cual de los cuatro es buen guerrero,</div><div style="text-align:center;">de valeroso pecho y presta mano;</div><div style="text-align:center;">mas Carlos, que a Bayardo cabalgaba,</div><div style="text-align:center;">a sí mismo esta vez sobrepujaba.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ninguno al compañero pone mientes,</div><div style="text-align:center;">que por su parte a qué atender le sobra</div><div style="text-align:center;">tregua no dan las hojas inclementes;</div><div style="text-align:center;">cada cual cuanto sabe pone en obra.</div><div style="text-align:center;">Bonanza en tanto gozan nuestras gentes,</div><div style="text-align:center;">y la pagana multitud zozobra;</div><div style="text-align:center;">a tierra va de España la bandera;</div><div style="text-align:center;">se desparpaja la brigada entera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Marsilio, que intentaba detenella,</div><div style="text-align:center;">hubo de acompañarla en la corrida;</div><div style="text-align:center;">también es el Califa envuelto en ella,</div><div style="text-align:center;">y síguele Morgante a toda brida;</div><div style="text-align:center;">iba Espinel pisándole la huella,</div><div style="text-align:center;">y Serpentín se agrega a la partida;</div><div style="text-align:center;">unos huyen por fuerza, otros por gusto;</div><div style="text-align:center;">sólo hace rostro Ferraguto adusto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cual tigre de monteros acosado,</div><div style="text-align:center;">aun en la fuga espanta y amenaza;</div><div style="text-align:center;">ya a los cristianos cede mal su grado,</div><div style="text-align:center;">ya a los que se la daban él da caza;</div><div style="text-align:center;">pero tantos le cargan, que forzado</div><div style="text-align:center;">se vio por fin a abandonar la plaza,</div><div style="text-align:center;">y a no llegar en este punto Alfrera,</div><div style="text-align:center;">muerto sin duda alguna o preso fuera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A duros golpes del bastón tremendo</div><div style="text-align:center;">el jayán las hileras aportilla;</div><div style="text-align:center;">Galalón, como un pájaro va huyendo;</div><div style="text-align:center;">a Guido y Naimo arroja de la silla.</div><div style="text-align:center;">Pero viene, llamada del estruendo,</div><div style="text-align:center;">de valerosa gente una cuadrilla.</div><div style="text-align:center;">Dudón le asalta y Carlos y Oliveros;</div><div style="text-align:center;">bríllanle en torno a un tiempo veinte aceros.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Quién de lado le amaga, quién de frente;</div><div style="text-align:center;">seria va pareciéndole la cosa;</div><div style="text-align:center;">háselas el jayán con una gente,</div><div style="text-align:center;">ágil a reparar, a herir brïosa.</div><div style="text-align:center;">La jirafa se mueve lentamente,</div><div style="text-align:center;">como bestia de suyo perezosa.</div><div style="text-align:center;">Los otros cargan; solo está; no hay caso;</div><div style="text-align:center;">corre aturdido en busca de Gradaso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El Sericano que le vio venir,</div><div style="text-align:center;">y antes le tuvo en opinión tal cual,</div><div style="text-align:center;">en altas voces le empezó a reñir:</div><div style="text-align:center;">«¿A dónde vas, follón?» Tente, animal.</div><div style="text-align:center;">¿Cómo vergüenza no te da de huir</div><div style="text-align:center;">con ese corpachón descomunal?</div><div style="text-align:center;">Ocúltate a mis ojos, y cuidado</div><div style="text-align:center;">no vuelva yo en mi vida a verte armado».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Dijo: y al ver que ya su campo embisten</div><div style="text-align:center;">las enemigas huestes, vuelve airada</div><div style="text-align:center;">la cara a los monarcas que le asisten;</div><div style="text-align:center;">los cuales, entendiendo la mirada,</div><div style="text-align:center;">la armadura le traen, se la visten,</div><div style="text-align:center;">le calzan las espuelas, y la espada</div><div style="text-align:center;">le ciñen, puestos a sus pies de hinojos,</div><div style="text-align:center;">y no osan de la tierra alzar los ojos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El tumulto entre tanto y vocería</div><div style="text-align:center;">llegaba hasta la tienda de Gradaso;</div><div style="text-align:center;">y presumiendo que, pues no salía,</div><div style="text-align:center;">estaba ausente el rey, o enfermo acaso,</div><div style="text-align:center;">daba por suyo nuestra gente el día,</div><div style="text-align:center;">y más que el sol bajaba ya al ocaso.</div><div style="text-align:center;">Llena de confïanza y de contento</div><div style="text-align:center;">comenzaba a pillar el campamento.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Como cuando, amarrado un toro bravo,</div><div style="text-align:center;">el vulgo se le acerca, y por juguete</div><div style="text-align:center;">uno el cuerno le toca, y otro el rabo;</div><div style="text-align:center;">si rotas las prisiones arremete,</div><div style="text-align:center;">se desparpaja de este y de aquel cabo</div><div style="text-align:center;">sin saber la canalla do se mete;</div><div style="text-align:center;">y creyendo que el toro los atrapa,</div><div style="text-align:center;">éste deja la gorra, aquél la capa;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Así, cuando se oyó Gradaso viene,</div><div style="text-align:center;">huyendo cada cual se destalona,</div><div style="text-align:center;">y nadie que lo ha oído, se detiene</div><div style="text-align:center;">a ver si es grande o chico de persona;</div><div style="text-align:center;">ni sabe a dónde va, ni a qué se atiene;</div><div style="text-align:center;">las armas tira, y todo lo abandona.</div><div style="text-align:center;">Sólo Carlos quedó; quedó Oliveros;</div><div style="text-align:center;">y no sé cuántos otros caballeros.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Picó Gradaso la guerrera alfana,</div><div style="text-align:center;">y a Dudonio arrojó cabeza abajo;</div><div style="text-align:center;">Ricarte cae también de buena gana;</div><div style="text-align:center;">ni le da Salomón mucho trabajo.</div><div style="text-align:center;">Mientras tunde la hueste sericana</div><div style="text-align:center;">los míseros franceses a destajo,</div><div style="text-align:center;">volando el bravo rey, cual torbellino,</div><div style="text-align:center;">se lleva cuanto encuentra de camino.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No toca con la lanza al conde Gano,</div><div style="text-align:center;">que con sólo el amago le esparranca;</div><div style="text-align:center;">al encuentro le sala Carlomano,</div><div style="text-align:center;">y la silla también le deja franca.</div><div style="text-align:center;">Él a Bayardo entonces echa mano;</div><div style="text-align:center;">pero el bruto gentil le vuelve el anca</div><div style="text-align:center;">con una discreción que maravilla,</div><div style="text-align:center;">y asiéntale una coz en la espinilla.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y como si a llevar fuese la nueva,</div><div style="text-align:center;">dando bufidos por París entraba.</div><div style="text-align:center;">Valió a Gradaso la encantada greba;</div><div style="text-align:center;">si no, la pierna en Francia se dejaba.</div><div style="text-align:center;">No se puede tener por más que prueba,</div><div style="text-align:center;">y el dolor cada instante se le agrava;</div><div style="text-align:center;">en brazos a su tienda es conducido,</div><div style="text-align:center;">y allí de cirujanos asistido.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Entre los cuales un anciano había</div><div style="text-align:center;">que llamaban maese Ferriducho,</div><div style="text-align:center;">perito en herbolaria y cirugía,</div><div style="text-align:center;">a quien por eso el rey preciaba mucho</div><div style="text-align:center;">Si alguno pierna o brazo se rompía,</div><div style="text-align:center;">sanaba luego aquel doctor machucho</div><div style="text-align:center;">la parte enferma, sin dolor ni gasto,</div><div style="text-align:center;">sólo con aplicarle un cierto emplasto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Éste, después que al rey la herida observa,</div><div style="text-align:center;">no sé qué voces mágicas murmura.</div><div style="text-align:center;">De malva haciendo, aloe y contrayerba</div><div style="text-align:center;">y díctamo de Creta una mistura</div><div style="text-align:center;">aplícasela en forma de conserva;</div><div style="text-align:center;">y dos minutos no tardó la cura.</div><div style="text-align:center;">Gradaso, «habiendo un poco reposado,</div><div style="text-align:center;">sobre la alfana se presenta armado.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Más que nunca soberbio al campo vino.</div><div style="text-align:center;">He aquí la tempestad, huya el que pueda.</div><div style="text-align:center;">El marqués Oliveros al camino</div><div style="text-align:center;">osó salir, y fue a estampar la greda.</div><div style="text-align:center;">Hugón y Avolio con Beltrán y Avino,</div><div style="text-align:center;">y si algún otro de los buenos queda,</div><div style="text-align:center;">todos de aquella lanza derribados</div><div style="text-align:center;">fueron, y todos van aprisionados.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ya voz de capitanes no es oída;</div><div style="text-align:center;">ya nadie a los infieles hace cara;</div><div style="text-align:center;">arrancan los cristianos de estampida;</div><div style="text-align:center;">llega a París la gresca y la algazara;</div><div style="text-align:center;">en donde, siendo la prisión sabida</div><div style="text-align:center;">de Carlos y los otros, cosa es clara</div><div style="text-align:center;">que en nuevos armamentos no se piensa,</div><div style="text-align:center;">pues no se ve manera de defensa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pone la voz el vulgo en las estrellas;</div><div style="text-align:center;">y a los sacros altares acogidas</div><div style="text-align:center;">las madres y las tímidas doncellas,</div><div style="text-align:center;">mandan a Dios plegarias doloridas.</div><div style="text-align:center;">Oyó el Danés la grita y las querellas;</div><div style="text-align:center;">el Danés, que postrado a las heridas</div><div style="text-align:center;">que recibió lidiando con Urnaso,</div><div style="text-align:center;">a duras penas puede dar un paso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De rabia y de piedad llorando junto,</div><div style="text-align:center;">después que las heridas unge y venda,</div><div style="text-align:center;">se arma; y porque el caballo no está a punto,</div><div style="text-align:center;">que al campo se le traigan recomienda;</div><div style="text-align:center;">y a donde juzga estar más en su punto,</div><div style="text-align:center;">no la contienda (que ya no hay contienda),</div><div style="text-align:center;">sino la atroz horrífica matanza,</div><div style="text-align:center;">a pie va, sustentándose en la lanza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Llega a la puerta; encuéntrala cerrada,</div><div style="text-align:center;">y de la densa turba oye el lamento,</div><div style="text-align:center;">que en vano a entrar se agolpa, y a la espada</div><div style="text-align:center;">de los contrarios muere ciento a ciento.</div><div style="text-align:center;">Teme el alcaide, abriendo, dar entrada</div><div style="text-align:center;">al enemigo, y no sin fundamento;</div><div style="text-align:center;">a todo el mundo, pues, abrir rehúsa,</div><div style="text-align:center;">por más que se le ruega y se le acusa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «La puerta, dice Urgel, abre al instante;</div><div style="text-align:center;">el defenderla corre a cuenta mía».</div><div style="text-align:center;">«Del puesto, dice el otro, soy garante;</div><div style="text-align:center;">a mi padre que fuese no abriría».</div><div style="text-align:center;">«Ya no hay paciencia, clama Urgel, que aguante;</div><div style="text-align:center;">ha de costarte caro tu porfía».</div><div style="text-align:center;">Huyó el alcaide; Urgel de un hacha afierra;</div><div style="text-align:center;">la puerta a cuatro hachazos echó a tierra.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El puente cala Urgel; y sobre el puente</div><div style="text-align:center;">la desbandada multitud francesa</div><div style="text-align:center;">de tropel se abalanza, cual torrente</div><div style="text-align:center;">que rompe en el invierno la represa.</div><div style="text-align:center;">Sigue a los fugitivos la inclemente</div><div style="text-align:center;">turba pagana; pero asaz le pesa;</div><div style="text-align:center;">a diestro y a siniestro esgrime el hacha</div><div style="text-align:center;">Urgel, y cuatro a cuatro los despacha.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cuál es hasta París arrebatado</div><div style="text-align:center;">envuelto entre la chusma fugitiva;</div><div style="text-align:center;">cuál de hombres y caballos muere hollado;</div><div style="text-align:center;">y a cuál del puente abajo Urgel derriba;</div><div style="text-align:center;">uno, vivo y entero es derrocado;</div><div style="text-align:center;">otro, cabeza o tronco deja arriba;</div><div style="text-align:center;">hombres, caballos, armas van al foso,</div><div style="text-align:center;">turbio todo a la vista y sanguinoso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas, crece por instantes la faena,</div><div style="text-align:center;">que, saltando en el puente Serpentino,</div><div style="text-align:center;">taja de un lado y otro la cadena,</div><div style="text-align:center;">y da franco a los suyos el camino.</div><div style="text-align:center;">Urgel levanta el hacha; y si por buena</div><div style="text-align:center;">fortuna no llevara un yelmo fino,</div><div style="text-align:center;">y encantado también, según sospecho,</div><div style="text-align:center;">quedaba el español pedazos hecho.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Del Sericano rey toda la corte,</div><div style="text-align:center;">y del campo pagano llega el grueso.</div><div style="text-align:center;">Cercado está a poniente, a sur y a norte;</div><div style="text-align:center;">mas el Danés no echó el pie atrás por eso;</div><div style="text-align:center;">orden da de que el puente se le corte,</div><div style="text-align:center;">mientras él de la lid sustenta el peso;</div><div style="text-align:center;">y salvos los cristianos de esta suerte,</div><div style="text-align:center;">con leda cara va a buscar la muerte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Con mil combate a un tiempo y con Gradaso,</div><div style="text-align:center;">que, avergonzado, en alta voz ordena</div><div style="text-align:center;">que todo el mundo vuelva atrás el paso;</div><div style="text-align:center;">y desarmando a Urgel con poca pena</div><div style="text-align:center;">(como a quien tiene el cuerpo enfermo y laso</div><div style="text-align:center;">vertiendo rojo humor por cada vena)</div><div style="text-align:center;">manda que se le asista y se le lleve</div><div style="text-align:center;">con el honor que a la virtud se debe.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Fuera París tomada fácilmente,</div><div style="text-align:center;">sino que ya la noche oscurecía.</div><div style="text-align:center;">Óyese de campanas son doliente</div><div style="text-align:center;">que hace a dolientes voces armonía;</div><div style="text-align:center;">en miedo y llanto la infelice gente</div><div style="text-align:center;">aguarda el venidero infausto día</div><div style="text-align:center;">en que ha de ser París abandonada</div><div style="text-align:center;">a destrucción, a saco, a fuego, a espada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Estaba por entonces arrestado,</div><div style="text-align:center;">como sabéis, Astolfo en la Bastilla;</div><div style="text-align:center;">por todos y por todas olvidado,</div><div style="text-align:center;">merced a Galalón y a su pandilla.</div><div style="text-align:center;">Era a charlar el duque aficionado;</div><div style="text-align:center;">soltósele esta vez la tarabilla:</div><div style="text-align:center;">«¡Cómo se ve que el Sericán lo entiende,</div><div style="text-align:center;">dice, que a tal sazón la guerra emprende!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Hubiera yo salido a la pelea,</div><div style="text-align:center;">y otro gallo al tal rey le cantaría.</div><div style="text-align:center;">Sabe dónde le aprieta la correa;</div><div style="text-align:center;">mas hay sol en las bardas todavía;</div><div style="text-align:center;">pues quiera Dios que en libertad me vea,</div><div style="text-align:center;">hará triunfar su causa, que es la mía.</div><div style="text-align:center;">Veremos a quién debe Carlomano</div><div style="text-align:center;">su corona, si a mí o al conde Gano».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Gradaso al regocijo se abandona;</div><div style="text-align:center;">no cabe de contento y de ufanía;</div><div style="text-align:center;">preséntasele Alfrera y le perdona;</div><div style="text-align:center;">todo es favor, merced, galantería;</div><div style="text-align:center;">tan alegre jamás le vio persona</div><div style="text-align:center;">ni de tan buen, humor, como aquel día,</div><div style="text-align:center;">imaginando que a Bayardo oprime</div><div style="text-align:center;">los lomos ya, y a Durindana esgrime.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Afable al rey de Francia da la mano,</div><div style="text-align:center;">y a par de sí con grande honor le sienta.</div><div style="text-align:center;">«Señor, le dice, un peches soberano</div><div style="text-align:center;">de honor sólo y de gloria se alimenta;</div><div style="text-align:center;">de la diadema y del aplauso humano</div><div style="text-align:center;">reputo indigno al rey que se contenta</div><div style="text-align:center;">del ocio vil, dejando que la pompa</div><div style="text-align:center;">y la molicie a la virtud corrompa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Si del Oriente vine, fue por eso,</div><div style="text-align:center;">y no por tu corona y tu riqueza;</div><div style="text-align:center;">que apenas basto a sostener el peso</div><div style="text-align:center;">de la que ha puesto el cielo en mi cabeza.</div><div style="text-align:center;">Pues hoy en mi poder te he visto preso,</div><div style="text-align:center;">ha llegado a su colmo mi grandeza;</div><div style="text-align:center;">y ni trofeo ni alabanza alguna</div><div style="text-align:center;">queda, con que me tiente la Fortuna.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «El reino, pues, te restituyo entero;</div><div style="text-align:center;">no pienso en cosa tuya poner mano;</div><div style="text-align:center;">tan solamente que me entregues quiero</div><div style="text-align:center;">el corcel del barón de Montalbano,</div><div style="text-align:center;">que tan noble animal a un caballero</div><div style="text-align:center;">no ha de servir tan ruin y tan villano;</div><div style="text-align:center;">y en un año de plazo a Sericana</div><div style="text-align:center;">harás venir la espada Durindana».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Carlos a prometerle no fue tardo</div><div style="text-align:center;">corcel, espada, y más, si más desea.</div><div style="text-align:center;">«Está bien, dice el rey; pero Bayardo</div><div style="text-align:center;">quiero que luego aquí traído sea».</div><div style="text-align:center;">En busca suya va a París Alardo,</div><div style="text-align:center;">donde Astolfo, que suelto regentea,</div><div style="text-align:center;">incontinenti que hubo Alardo expuesto</div><div style="text-align:center;">la comisión que trae, le intima arresto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y luego de su parte va un heraldo</div><div style="text-align:center;">a retar a Gradaso y a su gente;</div><div style="text-align:center;">y que si dice que mató a Reinaldo,</div><div style="text-align:center;">o le puso en prisión o en fuga, miente;</div><div style="text-align:center;">que Carlos con lo suyo pague el saldo,</div><div style="text-align:center;">pues Bayardo es de dueño diferente;</div><div style="text-align:center;">y ya que de otro modo nada avanza</div><div style="text-align:center;">venga el rey a ganarlo lanza a lanza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Movido a risa más que a indignación</div><div style="text-align:center;">con esta singular mensajería,</div><div style="text-align:center;">pregunta el rey Gradaso qué barón</div><div style="text-align:center;">es el que tan civil recado envía.</div><div style="text-align:center;">«Señor, responde Gano, es un bufón</div><div style="text-align:center;">que a toda nuestra corte entretenía;</div><div style="text-align:center;">de lo que diga no hay que hacer aprecio,</div><div style="text-align:center;">ni dársete cuidado, que es un necio».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Pues necio o no, repuso el Sericano,</div><div style="text-align:center;">él es hombre de espíritu sin duda.</div><div style="text-align:center;">No piense con su labia el conde Gano</div><div style="text-align:center;">que de lo que es razón me tuerce o muda.</div><div style="text-align:center;">Harto a vosotros me he mostrado humano.</div><div style="text-align:center;">Retado, al reto es menester que acuda.</div><div style="text-align:center;">Decid al duque Astolfo que le espero,</div><div style="text-align:center;">y que venga en Bayardo caballero.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Al cual, si me le gano con la lanza,</div><div style="text-align:center;">ya no seré a cumpliros obligado</div><div style="text-align:center;">los partidos que os hice en confïanza</div><div style="text-align:center;">de que el corcel se me iba a dar de grado».</div><div style="text-align:center;">Mucho con esta súbita mudanza</div><div style="text-align:center;">quedó el Emperador amostazado,</div><div style="text-align:center;">pues la corona, imperio, estado sumo</div><div style="text-align:center;">que pensó recobrar, ve vuelto en humo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Astolfo, apenas la mañana apunta,</div><div style="text-align:center;">sobre Bayardo se presenta armado</div><div style="text-align:center;">con tanta perla y tanta joya junta,</div><div style="text-align:center;">que un cielo semejaban estrellado;</div><div style="text-align:center;">cubierta de oro está desde la punta</div><div style="text-align:center;">la bella espada que le cuelga al lado,</div><div style="text-align:center;">y en su diestra temblando relucía</div><div style="text-align:center;">aquella hadada lanza de Argalia.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El cuerno emboca y a Gradaso reta:</div><div style="text-align:center;">«Ven, fantasmón antojadizo y loco,</div><div style="text-align:center;">que traes por vanidad la tierra inquieta;</div><div style="text-align:center;">ven, espantajo de hombres de tan poco</div><div style="text-align:center;">seso como el rapaz que se desteta,</div><div style="text-align:center;">que le dicen Gradaso en vez de el Coco;</div><div style="text-align:center;">y venga, si quisieres, a tu lado</div><div style="text-align:center;">el gigantón de Alfrera tu privado.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Venga Marsilio y venga Balugante,</div><div style="text-align:center;">y toda la española guapería;</div><div style="text-align:center;">Grandonio venga, aquel soez gigante</div><div style="text-align:center;">que ya otra vez probó la lanza mía;</div><div style="text-align:center;">y venga Ferraguto el arrogante,</div><div style="text-align:center;">que en su encantada piel tanto confía;</div><div style="text-align:center;">venga toda tu gente. ¿Por qué tarda?</div><div style="text-align:center;">Un solo caballero es el que aguarda».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Estuvo un rato el rey Gradaso atento,</div><div style="text-align:center;">oyendo al caballero del Leopardo;</div><div style="text-align:center;">poco le ocupa el Duque el pensamiento,</div><div style="text-align:center;">toda le lleva la atención Bayardo.</div><div style="text-align:center;">Hecho el acostumbrado cumplimiento,</div><div style="text-align:center;">así razona al paladín gallardo:</div><div style="text-align:center;">«Díceme Gano que no tienes juicio,</div><div style="text-align:center;">y eres bufón de corte por oficio.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Otros, aunque aturdido y calavera,</div><div style="text-align:center;">dicen que en la ocasión eres discreto,</div><div style="text-align:center;">garboso, bravo. Sea lo que Dios quiera</div><div style="text-align:center;">(que yo en vidas ajenas no me meto),</div><div style="text-align:center;">a tu llamado vengo, como hiciera</div><div style="text-align:center;">al del más alto y principal sujeto;</div><div style="text-align:center;">mas en cayendo, que caerás de fijo,</div><div style="text-align:center;">venga el caballo; nada más exijo»,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Suele la cuenta errar el que la ajusta,</div><div style="text-align:center;">responde Astolfo, ausente el hostalero.</div><div style="text-align:center;">Tuyo será, si vences en la justa,</div><div style="text-align:center;">este caballo y cuanto valgo; empero,</div><div style="text-align:center;">venciendo yo, propongo, si te gusta,</div><div style="text-align:center;">que restituyas a su ser primero</div><div style="text-align:center;">a todos los cristianos; y al Oriente</div><div style="text-align:center;">podréis marcharos libres tú y tu gente».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Que me place, responde el Sericano;</div><div style="text-align:center;">la condición que has dicho acepto y juro».</div><div style="text-align:center;">Y revolviendo, y en la diestra mano</div><div style="text-align:center;">blandiendo aquel lanzón rollizo y duro,</div><div style="text-align:center;">no ya postrar creyera un cuerpo humano,</div><div style="text-align:center;">mas arrancar de su cimiento un muro.</div><div style="text-align:center;">El Duque la encantada lanza blande;</div><div style="text-align:center;">la fuerza es poca; pero el alma es grande.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Gradaso mete piernas a la alfana,</div><div style="text-align:center;">y a encontrarle va Astolfo como un viento.</div><div style="text-align:center;">En el escudo al rey de Sericana</div><div style="text-align:center;">pone la mira, a derribarle atento;</div><div style="text-align:center;">y la Fortuna le otorgó liviana</div><div style="text-align:center;">que se saliese con su loco intento;</div><div style="text-align:center;">apenas el escudo toca el Duque,</div><div style="text-align:center;">es fuerza (claro está) que el Rey trabuque.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Vese el altivo Rey tendido en tierra,</div><div style="text-align:center;">y a duras penas cree lo que le pasa.</div><div style="text-align:center;">¡Oh cuánto el hombre, exclama, oh cuánto yerra!</div><div style="text-align:center;">¡Oh cómo el cielo las venturas tasa!</div><div style="text-align:center;">Vaya que salgo airoso de la guerra;</div><div style="text-align:center;">sin gloria y sin honor me vuelvo a casa;</div><div style="text-align:center;">paciencia y barajar. Ven, oh valiente</div><div style="text-align:center;">caballero cristiano, por tu gente».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El Rey al Duque de la mano guía</div><div style="text-align:center;">haciéndole las honras que es debido.</div><div style="text-align:center;">Nada en el campamento se sabía;</div><div style="text-align:center;">pero todo se daba por perdido.</div><div style="text-align:center;">Carlos al duque Astolfo maldecía,</div><div style="text-align:center;">llamándole de loco y de aturdido.</div><div style="text-align:center;">«¡Ay!, dice, llegó el fin de los cristianos»;</div><div style="text-align:center;">dase calabazadas a dos manos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Astolfo llega, y dice en tono airado</div><div style="text-align:center;">(confirmando Gradaso el fingimiento):</div><div style="text-align:center;">«—Qué es de ti, Carlomagno desastrado?</div><div style="text-align:center;">Ya toda tu fanfarria es sombra y viento.</div><div style="text-align:center;">Si estuviera Reinaldos a tu lado,</div><div style="text-align:center;">y Orlando, y algún otro que no miento,</div><div style="text-align:center;">en tanta afrenta no se hubiera visto,</div><div style="text-align:center;">como hoy la ves, la santa fe de Cristo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Por dar oído y gusto a unos malsines,</div><div style="text-align:center;">oprobio de tu juicio y de tus canas,</div><div style="text-align:center;">extrañaste de ti dos paladines</div><div style="text-align:center;">que de tu trono un tiempo eran peanas.</div><div style="text-align:center;">Con los principios dicen bien los fines:</div><div style="text-align:center;">saca la cuenta y mira lo que ganas.</div><div style="text-align:center;">¿Dónde tu favorito se entretiene,</div><div style="text-align:center;">que a libertarte de prisión no viene?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¿De qué sirve que un hombre se desviva</div><div style="text-align:center;">sirviendo a quien servicios no agradece,</div><div style="text-align:center;">y con quien sólo el lisonjero priva,</div><div style="text-align:center;">llevando el prez que la virtud merece?</div><div style="text-align:center;">Allá se las avenga el que reciba</div><div style="text-align:center;">leyes de quien le agravia y le escarnece.</div><div style="text-align:center;">Me voy de este país infortunado,</div><div style="text-align:center;">y dejo a quien lo quiera mi ducado.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Renuncio sangre, ley, naturaleza;</div><div style="text-align:center;">y al buen señor de Sericana sigo,</div><div style="text-align:center;">que me hace su bufón, por la fineza</div><div style="text-align:center;">y los buenos informes de un amigo.</div><div style="text-align:center;">Me empeñaré, señores, con su alteza,</div><div style="text-align:center;">para que os lleve, si queréis, consigo;</div><div style="text-align:center;">Carlomagno será su repostero;</div><div style="text-align:center;">Urgel, escanciador; Turpín, barbero.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Y pues merced le debo, no pequeña,</div><div style="text-align:center;">galopín de cocina será Gano,</div><div style="text-align:center;">si no quiere más bien cargar la leña</div><div style="text-align:center;">sobre esas espaldazas de villano.</div><div style="text-align:center;">Fortuna me será más halagüeña</div><div style="text-align:center;">bajo mi nuevo invicto soberano,</div><div style="text-align:center;">que no se paga de servil lisonja,</div><div style="text-align:center;">ni con el fasto y el poder se esponja».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Si está Carlos mohino y cabizbajo</div><div style="text-align:center;">oyendo tal, considerar se deja;</div><div style="text-align:center;">es tanta la soltura y desparpajo</div><div style="text-align:center;">de Astolfo, que decir verdad semeja.</div><div style="text-align:center;">Mirándole Turpín de arriba abajo,</div><div style="text-align:center;">«¿Será posible, exclama, que esta oveja</div><div style="text-align:center;">se desbarranque?» «Sí, gran marrullero,</div><div style="text-align:center;">dice el inglés, desbarrancarme quiero».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Lloraba el viejo Naimo como un niño,</div><div style="text-align:center;">Urgel lloró, lloró toda la gente.</div><div style="text-align:center;">No pudo Astolfo al natural cariño</div><div style="text-align:center;">resistir más, y en acto reverente</div><div style="text-align:center;">dice al Emperador: «Postrado ciño</div><div style="text-align:center;">tus regios pies; recíbeme indulgente;</div><div style="text-align:center;">que, tal cual soy, he sido y seré tuyo;</div><div style="text-align:center;">la libertad a todos restituyo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Eres dueño de ti y de tu corona;</div><div style="text-align:center;">te vuelvo sin mancilla tus banderas;</div><div style="text-align:center;">tu sagrada magnánima persona</div><div style="text-align:center;">las adquiridas glorias guarde enteras.</div><div style="text-align:center;">Pero por lo que toca a mí perdona</div><div style="text-align:center;">si antes quiero vivir entre las fieras,</div><div style="text-align:center;">que mantener aquí perpetua lidia,</div><div style="text-align:center;">blanco de la calumnia y de la envidia.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »La libertad, señor, es mucho cuento;</div><div style="text-align:center;">sin ella para mí no hay cosa buena;</div><div style="text-align:center;">y si decir me vedan lo que siento,</div><div style="text-align:center;">ni el yantar me es sabroso, ni la cena.</div><div style="text-align:center;">Que Gano haga y deshaga, y el acento</div><div style="text-align:center;">seductor te haga oír de la Sirena;</div><div style="text-align:center;">yo de la adulación no sé el idioma,</div><div style="text-align:center;">y antes que a Gano serviré a Mahoma.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »En busca de mis primos, el de Anglante</div><div style="text-align:center;">y el ínclito señor de Montalbano,</div><div style="text-align:center;">quiero por esos mundos ir errante;</div><div style="text-align:center;">y rogándole al cielo soberano</div><div style="text-align:center;">que conserve tu vida y que levante</div><div style="text-align:center;">más y más tu poder, beso tu mano,</div><div style="text-align:center;">Emperador de Roma esclarecido,</div><div style="text-align:center;">y la licencia de partir te pido».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Todos, creyendo chanza o burla aquello,</div><div style="text-align:center;">míranse unos a otros y a Gradaso;</div><div style="text-align:center;">y hubieron finalmente de creello</div><div style="text-align:center;">cuando el vencido rey refirió el caso.</div><div style="text-align:center;">Galalón con grandísimo desuello</div><div style="text-align:center;">montaba ya su jaca; pero al paso</div><div style="text-align:center;">le sale Astolfo y dice: «Tente, amigo;</div><div style="text-align:center;">la libertad que doy no habla contigo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Ten entendido, pillastrón villano,</div><div style="text-align:center;">que prisionero quedas en la guerra».</div><div style="text-align:center;">«¿Prisionero de quién?» pregunta Gano.</div><div style="text-align:center;">«Prisionero de Astolfo de Inglaterra»,</div><div style="text-align:center;">contesta el Duque, y luego de la mano</div><div style="text-align:center;">le toma, y dice, la rodilla en tierra:</div><div style="text-align:center;">«Señor, en honra vuestra le concedo</div><div style="text-align:center;">la libertad que retenerle puedo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Pero no la tendrá, si no jurare</div><div style="text-align:center;">del modo más solemne y más expreso,</div><div style="text-align:center;">que siempre y cuando yo se lo mandare,</div><div style="text-align:center;">por tres o cuatro días ha de ir preso;</div><div style="text-align:center;">y si él alguna vez lo rehusare</div><div style="text-align:center;">(pues notorio es a todos cuanto en eso</div><div style="text-align:center;">de juramentos es desmemoriado),</div><div style="text-align:center;">vos me le entregaréis, señor, atado».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Jura Gano y rejura la promesa,</div><div style="text-align:center;">diciendo en sus adentros: «¿Qué me importa?»</div><div style="text-align:center;">Sucedió en tanto al miedo la sorpresa,</div><div style="text-align:center;">y ya a todos el júbilo trasporta;</div><div style="text-align:center;">cuál da al inglés los brazos, cuál le besa;</div><div style="text-align:center;">toda alabanza les parece corta.</div><div style="text-align:center;">«Él ha salvado, el pueblo a voces canta,</div><div style="text-align:center;">la patria, la nación, la iglesia santa».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Por más que Carlomagno le festeja</div><div style="text-align:center;">(que aun la corona le ofreció de Irlanda)</div><div style="text-align:center;">constante en su designio a Francia deja,</div><div style="text-align:center;">y en busca ya de sus amigos anda;</div><div style="text-align:center;">pero antes que los halle, me semeja</div><div style="text-align:center;">que se arrepentirá de la demanda;</div><div style="text-align:center;">el tiempo lo dirá, si, Dios mediante,</div><div style="text-align:center;">la empezada labor llevo adelante.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Toma gozosamente su camino</div><div style="text-align:center;">la muchedumbre bárbara pagana;</div><div style="text-align:center;">el Sericán se fue por do se vino,</div><div style="text-align:center;">y en París Carlomagno se arrellana,</div><div style="text-align:center;">al cual, según barrunto, no imagino</div><div style="text-align:center;">he de volver en toda la semana;</div><div style="text-align:center;">que Reinaldos me llama, y me está Orlando</div><div style="text-align:center;">a más variado asunto convidando.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Hijo ilustre de Aimón! pisar te miro</div><div style="text-align:center;">esa ignorada playa, errante, incierto,</div><div style="text-align:center;">do tras tan largo, arrebatado giro</div><div style="text-align:center;">tu milagrosa barca tomó puerto.</div><div style="text-align:center;">Mas yo también por encontrar suspiro</div><div style="text-align:center;">(barquero humilde, tímido, inexperto)</div><div style="text-align:center;">seguro abrigo a mi bajel cascado</div><div style="text-align:center;">para volver al piélago salado.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3188-orlando-enamorado-canto-vi.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poesia de Amor, Enamorados, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 18:14:37 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529943287_orlando-enamorado-canto-vi_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529943287_orlando-enamorado-canto-vi_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Canto VI</div><p><br></p><div style="text-align:center;">El Jardin De Dragontina</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Fazañas valerosas que el divino</div><div style="text-align:center;">premio alcanzaron de inmortal memoria,</div><div style="text-align:center;">recuerdan en papel y en pergamino</div><div style="text-align:center;">ya la moderna y ya la antigua historia.</div><div style="text-align:center;">Héroes por este y por aquel camino</div><div style="text-align:center;">innumerables hubo, que la gloria</div><div style="text-align:center;">anteponiendo al ocio y los regalos,</div><div style="text-align:center;">cogieron palmas y llevaron palos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Quién los trabajos no escuchó de Alcides?</div><div style="text-align:center;">¿Quién de Jasón, Belerofonte y Baco</div><div style="text-align:center;">no oyó cantar las memorables lides,</div><div style="text-align:center;">y del que la alta Troya metió a saco?</div><div style="text-align:center;">Pero perdonen cuantos adalides</div><div style="text-align:center;">hubo, y el mismo matador de Caco,</div><div style="text-align:center;">si digo que va errado el que pensare</div><div style="text-align:center;">que alguno al conde Orlando se equipare.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Dirán que juzgo a usanza de poeta,</div><div style="text-align:center;">y que arrimo la brasa a mi sardina;</div><div style="text-align:center;">mas en las dotes de virtud perfeta,</div><div style="text-align:center;">brío que los peligros no examina,</div><div style="text-align:center;">valentía que todo lo sujeta,</div><div style="text-align:center;">constancia heroica, ¿quién se le avecina?</div><div style="text-align:center;">Los hechos hablen, si es que son los hechos</div><div style="text-align:center;">lo que acrisola generosos pechos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Nadie al mundo purgó de monstruo tanto;</div><div style="text-align:center;">no Hércules, no Cadmo, no Teseo;</div><div style="text-align:center;">lustre a su patria, a lo demás dio espanto,</div><div style="text-align:center;">y de paganos empachó al Leteo.</div><div style="text-align:center;">Y no hay que dar en si hubo o no hubo encanto</div><div style="text-align:center;">por deslucir algún marcial trofeo,</div><div style="text-align:center;">sí, que de la mismísima manera</div><div style="text-align:center;">que Orlando, invulnerable Aquiles era.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y no por eso, o porque el dios Vulcano</div><div style="text-align:center;">las armas le forjase, o porque a Juno,</div><div style="text-align:center;">Palas y Tetis tuvo siempre a mano,</div><div style="text-align:center;">sufrió su fama detrimento alguno;</div><div style="text-align:center;">ni la del pío capitán troyano</div><div style="text-align:center;">por el favor de Venus y Neptuno,</div><div style="text-align:center;">o por aquel arnés, no menos fino,</div><div style="text-align:center;">que del yunque vulcánico le vino.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas las comparaciones son odiosas.</div><div style="text-align:center;">Así que, a mi propósito tornando,</div><div style="text-align:center;">digo que de las más dificultosas</div><div style="text-align:center;">empresas que arrostró en su vida Orlando,</div><div style="text-align:center;">es una la presente, y de dos cosas</div><div style="text-align:center;">que admiro en ella, estoy considerando</div><div style="text-align:center;">cuál le valiese más, y no lo puedo</div><div style="text-align:center;">dirimir; la fortuna, o el denuedo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Salta el osado caballero al puente,</div><div style="text-align:center;">y levanta la clava Zambardino;</div><div style="text-align:center;">mas Roldán esquivó ligeramente</div><div style="text-align:center;">el bastonazo que de arriba vino,</div><div style="text-align:center;">y en la muñeca diestra a manteniente</div><div style="text-align:center;">da un golpe a Zambardín con tanto tino,</div><div style="text-align:center;">que de sentido la dejó privada,</div><div style="text-align:center;">y del bastón tremendo desarmada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pues el follón, que vio la clava en tierra,</div><div style="text-align:center;">de apelar a la red casi trataba;</div><div style="text-align:center;">mas, recobrado, el corvo alfanje afierra,</div><div style="text-align:center;">y arremete al sin par Conde de Brava.</div><div style="text-align:center;">Y no penséis que este otro golpe yerra,</div><div style="text-align:center;">como el antecedente de la clava;</div><div style="text-align:center;">que sobre el bozo se lo asienta. Dando</div><div style="text-align:center;">traspiés por poco al suelo viene Orlando.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Válame Dios! ¿Y quién dirá el enojo,</div><div style="text-align:center;">la rabia que del Conde se apodera?</div><div style="text-align:center;">Blanca tiene la cara y bizco un ojo;</div><div style="text-align:center;">¡pobre gigante! es menester que muera.</div><div style="text-align:center;">Ondea Durindana cual si flojo</div><div style="text-align:center;">mimbre, o cual si flexible caña fuera;</div><div style="text-align:center;">huye silbando el aire, y al empuje</div><div style="text-align:center;">de la empinada planta el puente cruje.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Más blandamente que una hoz la espiga,</div><div style="text-align:center;">la espada el tahalí primero taja;</div><div style="text-align:center;">la loriga tris él; tras la loriga</div><div style="text-align:center;">una de azófar tres-doblada faja,</div><div style="text-align:center;">y últimamente encuentra la barriga,</div><div style="text-align:center;">donde unos cuatro dedos se le encaja;</div><div style="text-align:center;">y pasara tal vez más adelante,</div><div style="text-align:center;">a no caer de espaldas el gigante.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> O miedo fuese, o súbito accidente,</div><div style="text-align:center;">se le paró la faz como de cera,</div><div style="text-align:center;">la nariz fría, el pulso intercadente;</div><div style="text-align:center;">y se estiró, cual si difunto fuera;</div><div style="text-align:center;">pero el bastón cobrando de repente,</div><div style="text-align:center;">al buen Roldán, que lance tal no espera,</div><div style="text-align:center;">un latigazo da, con que le trajo</div><div style="text-align:center;">envuelto en las cadenas boca abajo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Espada, porra, escudo, echando fuera,</div><div style="text-align:center;">que ya servirles pueden poco o nada,</div><div style="text-align:center;">comienza entre los dos la pelotera</div><div style="text-align:center;">más extraña que vista fue o pensada.</div><div style="text-align:center;">El Conde asió al jayán de la gorguera,</div><div style="text-align:center;">y le rompió la sien de una puñada;</div><div style="text-align:center;">mas abrázale el otro fuertemente,</div><div style="text-align:center;">cárgale y a arrojarle va del puente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Roldán, que la intención le ha conocido,</div><div style="text-align:center;">el brazo, cuanto puede más levanta;</div><div style="text-align:center;">y dale otra puñada que el sentido</div><div style="text-align:center;">le enturbia y la cabeza le ataranta;</div><div style="text-align:center;">suelta la presa, y cae con tal rüido</div><div style="text-align:center;">que parece que el puente hunde y quebranta;</div><div style="text-align:center;">pero acorriole el diablo, porque luego</div><div style="text-align:center;">vuelve en sí, y con la clava torna al juego.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Roldán también la espada ha recobrado,</div><div style="text-align:center;">y renueva la lid de buena gana;</div><div style="text-align:center;">bien es verdad que semejaba al lado</div><div style="text-align:center;">de aquel gigante una figura enana;</div><div style="text-align:center;">pero creciendo a brincos otro estado,</div><div style="text-align:center;">esgrime tan de cerca a Durindana,</div><div style="text-align:center;">que poco espacio a Zambardino queda</div><div style="text-align:center;">en donde rodear la clava pueda.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Valerse quiso, pues, de cierta traza:</div><div style="text-align:center;">arranca en aparente fuga, y cuando</div><div style="text-align:center;">piensa tener lugar, vibra la maza</div><div style="text-align:center;">creyendo hallar desprevenido a Orlando.</div><div style="text-align:center;">El caballero, que le daba caza,</div><div style="text-align:center;">y las cadenas vio venir zumbando,</div><div style="text-align:center;">salta (que otro recurso allí no mira)</div><div style="text-align:center;">sobre la maza y un mandoble tira.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> En dos la dividió, y a Zambardino</div><div style="text-align:center;">sólo un pedazo deja trunco y breve.</div><div style="text-align:center;">Ahora a Trivigante y Apolino</div><div style="text-align:center;">el pobre diablo encomendarse debe;</div><div style="text-align:center;">sin maza y sin alfanje, no hay camino</div><div style="text-align:center;">de que ventaja en esta lidia lleve</div><div style="text-align:center;">y Durindana, según ve, no escampa;</div><div style="text-align:center;">no tiene otro recurso que la trampa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Dale un revés Roldán enfurecido,</div><div style="text-align:center;">que entrando en un cuadril le lleva el anca.</div><div style="text-align:center;">De un hilo el tronco le quedó prendido,</div><div style="text-align:center;">y ya siente que el alma se le arranca.</div><div style="text-align:center;">Viendo, pues, el negocio conclüído,</div><div style="text-align:center;">al tiempo de caer, con una zarca</div><div style="text-align:center;">toca el oculto muelle; el muelle escapa;</div><div style="text-align:center;">dispárase la red, y al Conde atrapa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Con tanta furia sobre el Conde vino</div><div style="text-align:center;">que a cuatro pasos le aventó la espada;</div><div style="text-align:center;">y en el mismo momento Zambardino</div><div style="text-align:center;">el ánima exhaló descomulgada.</div><div style="text-align:center;">Contra la red bregaba el paladino,</div><div style="text-align:center;">jurando que la chanza era pesada;</div><div style="text-align:center;">y cuanto más forceja y brega y jura,</div><div style="text-align:center;">se le hace la prisión más recia y dura.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Medroso es el lugar y solitario;</div><div style="text-align:center;">alma no ve que por allí transite;</div><div style="text-align:center;">y así prestar paciencia es necesario,</div><div style="text-align:center;">pues nadie le ha de oír por más que grite.</div><div style="text-align:center;">Tomara a buen partido que el contrario</div><div style="text-align:center;">viviese, y ruega a Dios le resucite.</div><div style="text-align:center;">Ni el más leve rumor se percibía</div><div style="text-align:center;">en todo el campo. Orlando pasa el día;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> pasa la noche en la prisión estrecha;</div><div style="text-align:center;">fallece la esperanza, el hambre apura.</div><div style="text-align:center;">Como la vista a todas partes echa,</div><div style="text-align:center;">a un hombre ve, que por la selva oscura,</div><div style="text-align:center;">en túnica de toscas pieles hecha,</div><div style="text-align:center;">con barba que le llega a la cintura,</div><div style="text-align:center;">de tal blancor que al de la nieve excede,</div><div style="text-align:center;">corriendo va cuan presuroso puede.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¡Favor!, ¡favor!, exclama, Padre mío;</div><div style="text-align:center;">favorecedme, que gran cuita paso».</div><div style="text-align:center;">La señal de la cruz el hombre pío</div><div style="text-align:center;">hízose, temeroso de mal caso.</div><div style="text-align:center;">Vio sobre el puente el gran cadáver frío,</div><div style="text-align:center;">y estuvo por volver atrás el paso;</div><div style="text-align:center;">llega y ofrece a Orlando cuanto quiera</div><div style="text-align:center;">espiritual socorro antes que muera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Empuñad esa espada, dice el Conde,</div><div style="text-align:center;">y dad en estos lazos con denuedo».</div><div style="text-align:center;">«¡Santa María!, el otro le responde,</div><div style="text-align:center;">¡no lo permita Dios! Matarte puedo;</div><div style="text-align:center;">hace Patillas de las suyas donde</div><div style="text-align:center;">menos se piensa, y si te mato, quedo</div><div style="text-align:center;">irregular». El Conde al hermitaño</div><div style="text-align:center;">replica que no tema hacerle daño;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> pues ya le ve que está muy bien armado,</div><div style="text-align:center;">y a más impenetrable tiene el cuero.</div><div style="text-align:center;">Tanto le ha dicho y tanto le ha rogado,</div><div style="text-align:center;">que al fin, por contentar al caballero,</div><div style="text-align:center;">del suelo a gran fatiga ha levantado</div><div style="text-align:center;">la espada con entrambas manos; pero</div><div style="text-align:center;">por más que dio en la red de punta y filo,</div><div style="text-align:center;">no pudo en ella falsear un hilo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Aburrido de ver que no la corta,</div><div style="text-align:center;">suelta la espada, y con semblante humano</div><div style="text-align:center;">al mísero Roldán consuela, exhorta,</div><div style="text-align:center;">asístele a morir como cristiano.</div><div style="text-align:center;">«Hijo, salvar el alma es lo que importa;</div><div style="text-align:center;">no te fatigues por el cuerpo en vano;</div><div style="text-align:center;">a ser vas por este áspero sendero</div><div style="text-align:center;">de la milicia eterna caballero».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tras esto a Dios bendice, que así quiere</div><div style="text-align:center;">hacerle digno de su reino eterno,</div><div style="text-align:center;">y mil casos de santos le refiere,</div><div style="text-align:center;">probando con lo antiguo y lo moderno,</div><div style="text-align:center;">que sólo rompe aquel que en gracia muere</div><div style="text-align:center;">las redes de la carne y del infierno.</div><div style="text-align:center;">El Senador romano, que no gasta</div><div style="text-align:center;">mucha paciencia, dice: «Padre, basta;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¡Basta por Dios! Maldito el diablo sea</div><div style="text-align:center;">que no me trajo un ganapán fornido</div><div style="text-align:center;">en vez de este vejete que chochea,</div><div style="text-align:center;">y no me da la ayuda que le pido».</div><div style="text-align:center;">«¡Ay! dice el Monje; ¿así tu fe flaquea?</div><div style="text-align:center;">¿así el malo te ciega, empedernido</div><div style="text-align:center;">pecador, que antepones a la palma</div><div style="text-align:center;">celeste el polvo vil, y el cuerpo a el alma?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Muestras ser caballero de excelencia,</div><div style="text-align:center;">y ¿a tal punto la vida te aficiona?</div><div style="text-align:center;">Sabe que la Divina Providencia</div><div style="text-align:center;">al que confía en ella no abandona;</div><div style="text-align:center;">cual lo ha probado hoy mismo la experiencia</div><div style="text-align:center;">en la que ves aquí flaca personal</div><div style="text-align:center;">caduca, inútil, achacosa, inerte,</div><div style="text-align:center;">que ni valerse puede ni valerte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Yo, señor, y dos monjes más, salimos</div><div style="text-align:center;">de Armenia el mes pasado en romería;</div><div style="text-align:center;">y como nos perdiésemos, hubimos</div><div style="text-align:center;">de aportar, no sé cómo, a Circasía.</div><div style="text-align:center;">Ayer mañana en esta selva dimos,</div><div style="text-align:center;">cuando el más joven de los tres, que iría</div><div style="text-align:center;">como unos veinte pasos adelante,</div><div style="text-align:center;">vuelve trémulo, pálido, anhelante.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Y vemos que de un páramo eminente</div><div style="text-align:center;">baja un vestiglo horrible, agigantado,</div><div style="text-align:center;">con sólo un ojo en medio de la frente,</div><div style="text-align:center;">grande, y como una brasa colorado.</div><div style="text-align:center;">¡Misericordia!, todos juntamente</div><div style="text-align:center;">clamamos, y a los pies de aquel malvado</div><div style="text-align:center;">caímos medio muertos; él nos lleva</div><div style="text-align:center;">cargándonos en brazos, a una cueva.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Allí con estos ojos la infelice</div><div style="text-align:center;">muerte... ¡qué muerte, San Antón bendito!</div><div style="text-align:center;">No pienses que le cueza o descuartice;</div><div style="text-align:center;">vivo devora al joven hermanito;</div><div style="text-align:center;">y vuelto a mí, para esas carnes, dice,</div><div style="text-align:center;">es preciso tener más apetito.</div><div style="text-align:center;">Llevonos a la boca de un hediondo</div><div style="text-align:center;">báratro; a puntapiés nos echó al fondo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «No te sabré decir de qué manera</div><div style="text-align:center;">pude llegar de aquella sima al centro;</div><div style="text-align:center;">pero al Señor rogué que me acorriera,</div><div style="text-align:center;">y presto me acorrió; porque allá dentro,</div><div style="text-align:center;">a la pálida luz de una tronera,</div><div style="text-align:center;">una nudosa vid acaso encuentro,</div><div style="text-align:center;">que de lánguidos pámpanos el hondo</div><div style="text-align:center;">cementerio tapiza; allí me escondo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Y apenas vi ocasión, de nudo en nudo</div><div style="text-align:center;">trepo calladamente; y por el abra</div><div style="text-align:center;">que poco a poco a guisa de un embudo</div><div style="text-align:center;">se ensancha...» No hubo dicho esta palabra,</div><div style="text-align:center;">cuando suspenso queda, absorto y mudo,</div><div style="text-align:center;">y luego echó a correr como una cabra,</div><div style="text-align:center;">«Éste, diciendo, éste es el monstruo fiero»;</div><div style="text-align:center;">y a la vecina selva huye ligero.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Huye ligero, sin volver la cara,</div><div style="text-align:center;">hasta esconderse en el follaje umbroso.</div><div style="text-align:center;">El jayán sube al puente, y allí para,</div><div style="text-align:center;">en torno echando el ojo sanguinoso;</div><div style="text-align:center;">alta la jeta y de una forma rara,</div><div style="text-align:center;">con un par de colmillos horroroso;</div><div style="text-align:center;">y de grumos de sangre, seca apenas,</div><div style="text-align:center;">las engrifadas barbas tiene llenas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Llégase al Conde, y de este y de aquel lado</div><div style="text-align:center;">volviéndole, «¡Oh qué gorda palomilla!,</div><div style="text-align:center;">dice, ¡oh qué gazapillo delicado!</div><div style="text-align:center;">Tendrá el riñón cubierto a maravilla;</div><div style="text-align:center;">ha de ser sabrosísimo bocado,</div><div style="text-align:center;">si le relleno y le aso a la parrilla».</div><div style="text-align:center;">Cargar con él, diciendo así, pretende;</div><div style="text-align:center;">mas la trabada red se lo defiende.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> En esto, aquel grande ojo volteando,</div><div style="text-align:center;">a Durindana vio; suelta la maza,</div><div style="text-align:center;">la espada toma, y en las mallas dando,</div><div style="text-align:center;">las rompe poco a poco despedaza;</div><div style="text-align:center;">todo se cimbra y se contuerce Orlando,</div><div style="text-align:center;">cual malhechor que azotan en la plaza,</div><div style="text-align:center;">y como un toro que agarrochan, muge;</div><div style="text-align:center;">bajo los golpes la armadura cruje.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Más no brinca un león que desgarrada</div><div style="text-align:center;">ha dejado la trampa a diente y uña,</div><div style="text-align:center;">como él brincó; y estando sin espada</div><div style="text-align:center;">la maza del jayán resuelto empuña.</div><div style="text-align:center;">Mucho se escandaliza el camarada</div><div style="text-align:center;">de verlo, y entre dientes refunfuña,</div><div style="text-align:center;">teniendo a gran ofensa y desacato</div><div style="text-align:center;">que piense resistirle un mentecato.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Armas diversas cada cual ensaya</div><div style="text-align:center;">de las que a ejercitar hubo aprendido;</div><div style="text-align:center;">la clava el Conde, que era un tronco de haya,</div><div style="text-align:center;">manejando brïoso y atrevido,</div><div style="text-align:center;">tener procura al enemigo a raya;</div><div style="text-align:center;">y en manos del cíclope enfurecido</div><div style="text-align:center;">apenas verse Durindana deja,</div><div style="text-align:center;">y en el aire un relámpago semeja.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Por más porrazos que Roldán redoble,</div><div style="text-align:center;">encuentra siempre la invencible espada;</div><div style="text-align:center;">y siendo el monstruo de estatura doble,</div><div style="text-align:center;">aun con aquel bastón desesperada</div><div style="text-align:center;">cosa fuera llegarle a parte noble.</div><div style="text-align:center;">Pero tuvo una gran corazonada:</div><div style="text-align:center;">mira el de Zambardino, el suyo bota,</div><div style="text-align:center;">y de aquel otro arranca una pelota.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De Zambardín la clava, como dije</div><div style="text-align:center;">en otra parte, tres pelotas tuvo;</div><div style="text-align:center;">de éstas la que creyó más gorda, elige</div><div style="text-align:center;">Roldán, y desganchado que la hubo,</div><div style="text-align:center;">al ojo del cíclope la dirige</div><div style="text-align:center;">y parece que el tiro haciendo estuvo</div><div style="text-align:center;">un cuarto de hora, pues de aquella herida</div><div style="text-align:center;">le rompió el ojo y le quitó la vida.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Orlando a Dios las gracias retribuye;</div><div style="text-align:center;">y cátate que vuelve el hermitaño.</div><div style="text-align:center;">Aun muerto el monstruo tal pavor le influye,</div><div style="text-align:center;">que torna arredro, recelando engaño;</div><div style="text-align:center;">acércase otra vez, y otra vez huye;</div><div style="text-align:center;">y así se hubiera estado todo el año,</div><div style="text-align:center;">si rïendo Roldán no le llamara,</div><div style="text-align:center;">y le mostrase la difunta cara.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Al conde dice: «¡Insigne caballero,</div><div style="text-align:center;">que favor tanto al cielo mereciste!</div><div style="text-align:center;">Suplícote, y si cabe, te requiero</div><div style="text-align:center;">vayas y a los que encierra aquella triste</div><div style="text-align:center;">mazmorra des la libertad. Yo espero</div><div style="text-align:center;">poder guïarte allá, si Dios me asiste;</div><div style="text-align:center;">pero si más jayanes hay, te digo</div><div style="text-align:center;">que solo vas; no hay que contar conmigo».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A la caverna fue guiado el Conde,</div><div style="text-align:center;">y desde afuera a los cautivos grita.</div><div style="text-align:center;">Con doloridos ayes le responde</div><div style="text-align:center;">la pobre gente que en su centro habita.</div><div style="text-align:center;">Bajo un peñasco el boquerón se esconde,</div><div style="text-align:center;">y el removerlo esfuerzo necesita</div><div style="text-align:center;">más que mortal; del uno al otro lado</div><div style="text-align:center;">lo tiene una cadena asegurado.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Oh Conde! ¡Oh diestra invicta! No hay terrena</div><div style="text-align:center;">cosa que a tu pujanza no sucumba.</div><div style="text-align:center;">De un tirón hace trizas la cadena;</div><div style="text-align:center;">empuja el gran peñasco y lo derrumba;</div><div style="text-align:center;">vuelve la luz a los que en sombra y pena</div><div style="text-align:center;">guardaba esta de vivos honda tumba.</div><div style="text-align:center;">Todos besan la mano al paladino,</div><div style="text-align:center;">y toma cada uno su camino.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Roldán a Brilladoro cabalgando</div><div style="text-align:center;">llegó, no sé si con feliz estrella,</div><div style="text-align:center;">a cierta encrucijada, y meditando</div><div style="text-align:center;">por qué rumbo camine, hace alto en ella.</div><div style="text-align:center;">Fortuna caprichosa, enderezando</div><div style="text-align:center;">sus pasos hacia Angélica la bella,</div><div style="text-align:center;">al verle tanto en elegir confuso,</div><div style="text-align:center;">un mensajero allí traer dispuso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¿A dónde bueno?», el Conde le demanda.</div><div style="text-align:center;">«De Albraca vengo, y voy a Circasía,</div><div style="text-align:center;">responde el caminante, que me manda</div><div style="text-align:center;">en busca de socorro el ama mía,</div><div style="text-align:center;">contra la cual poderes grandes anda</div><div style="text-align:center;">juntando ahora el Kan de Tartaría,</div><div style="text-align:center;">que da en amarla con amor tan fuerte</div><div style="text-align:center;">como ella le odia, que es a par de muerte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «El padre de la niña, Galafrón,</div><div style="text-align:center;">como prudente príncipe y sagaz,</div><div style="text-align:center;">y que no gusta de tener cuestión</div><div style="text-align:center;">con el tal Kan, que es hombre contumaz,</div><div style="text-align:center;">querría, o con razón o sin razón,</div><div style="text-align:center;">que se casara y le dejase en paz;</div><div style="text-align:center;">pero entre éstas y esotras la liviana</div><div style="text-align:center;">niña se fue de casa una mañana.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Por último, en la Albraca se ha metido,</div><div style="text-align:center;">plaza famosa, bien fortificada,</div><div style="text-align:center;">que del Catay, su patrio imperio y nido,</div><div style="text-align:center;">poco más distará de una jornada.</div><div style="text-align:center;">Angélica es su nombre, conocido</div><div style="text-align:center;">de polo a polo por estar dotada</div><div style="text-align:center;">de hermosura divina, que sin duda</div><div style="text-align:center;">hará venir el mundo a darle ayuda».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Orlando, que la cuenta al fin por suya,</div><div style="text-align:center;">pues de ser la que busca está seguro,</div><div style="text-align:center;">todo es contento, júbilo, aleluya.</div><div style="text-align:center;">Cabalgando a lo claro y a lo oscuro,</div><div style="text-align:center;">rodeaba un peinado monte, a cuya</div><div style="text-align:center;">falda un raudal se ve sonante y puro,</div><div style="text-align:center;">y una marmórea puente en él, y en ella</div><div style="text-align:center;">con una copa en mano una doncella.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La cual se inclina al Senador romano,</div><div style="text-align:center;">y así le dice en acto reverente:</div><div style="text-align:center;">¡Oh caballero, en quien se dan la mano,</div><div style="text-align:center;">si tu gentil presencia no me miente,</div><div style="text-align:center;">lo valeroso y lo cortés y humano!</div><div style="text-align:center;">Fresco licor de cristalina fuente</div><div style="text-align:center;">a gustar te convido en este vaso;</div><div style="text-align:center;">si lo rehúsas, ¡e es vedado el paso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Hereditaria usanza y pleitesía</div><div style="text-align:center;">sólo pasar permite al que lo pruebe».</div><div style="text-align:center;">Orlando, que lo tiene a cortesía,</div><div style="text-align:center;">le da las gracias, toma el vaso y bebe.</div><div style="text-align:center;">Pero no bien aquel brebaje enfría</div><div style="text-align:center;">el seco labio, el alma se conmueve</div><div style="text-align:center;">toda del paladín; nada concibe</div><div style="text-align:center;">de lo pasado; nueva vida vive.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No se le acuerda si es o no es Orlando,</div><div style="text-align:center;">ni sabe si tal Francia hay en el mundo,</div><div style="text-align:center;">ni dónde está, ni cómo vino o cuándo;</div><div style="text-align:center;">su amor de ayer olvido es hoy profundo.</div><div style="text-align:center;">Iba de diestro a Brillador llevando</div><div style="text-align:center;">la ninfa; al paladín meditabundo,</div><div style="text-align:center;">o estúpido más bien, el frontispicio</div><div style="text-align:center;">aparece de espléndido edificio.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tiéndense al derredor ledos vergeles,</div><div style="text-align:center;">que jamás entristece helada bruma;</div><div style="text-align:center;">alternan con las palmas los laureles,</div><div style="text-align:center;">y a la vid su purpúrea carga abruma;</div><div style="text-align:center;">asoman entre rosas y claveles</div><div style="text-align:center;">cárdeno lirio y pálida ariruma;</div><div style="text-align:center;">y en el ambiente embalsamado el alma</div><div style="text-align:center;">bebe serena paz y dulce calma.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Jamás allí pesar, jamás cuidado,</div><div style="text-align:center;">ansia, temor, los corazones lima,</div><div style="text-align:center;">ni del fastidio el enojoso estado</div><div style="text-align:center;">que la felicidad miseria estima;</div><div style="text-align:center;">contento cada cual y bien hallado</div><div style="text-align:center;">goza de aquel jardín la copia opima,</div><div style="text-align:center;">sin que secreto sinsabor le asalte</div><div style="text-align:center;">de que a su dicha cosa alguna falte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ni arquitecto jamás greciano o moro</div><div style="text-align:center;">fábrica diseñó tan elegante,</div><div style="text-align:center;">como en la que, oprimiendo a Brilladoro,</div><div style="text-align:center;">entra el fuera de sí señor de Anglante;</div><div style="text-align:center;">bellos follajes y arabescos de oro</div><div style="text-align:center;">ostenta sobre el mármol rutilante</div><div style="text-align:center;">cada columna y arquitrabe y friso;</div><div style="text-align:center;">y escaqueado jaspe forma el piso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Orlando se apeó de Brilladoro,</div><div style="text-align:center;">que la dama llevaba de la brida;</div><div style="text-align:center;">y viendo a poco trecho un ledo coro</div><div style="text-align:center;">de ninfas, agregose a la partida;</div><div style="text-align:center;">de canto y danzas el rumor sonoro</div><div style="text-align:center;">a placer y deporte le convida.</div><div style="text-align:center;">Mas de volver es hora, que ya escaso</div><div style="text-align:center;">me viene el tiempo, al noble rey Gradaso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Con el arnés que de Sansón fue un día,</div><div style="text-align:center;">altivo el paso y la actitud gallarda,</div><div style="text-align:center;">al sitio marcha en que lidiar debía,</div><div style="text-align:center;">y a su rival tranquilamente aguarda.</div><div style="text-align:center;">Las diez, las once son, ya es mediodía;</div><div style="text-align:center;">mucho el barón de Montalbano tarda.</div><div style="text-align:center;">Podéis pensar si tiempo largo espera</div><div style="text-align:center;">a quien va tantas millas mar afuera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Viendo que su contrario no ha llegado,</div><div style="text-align:center;">y de luces el cielo se tachona,</div><div style="text-align:center;">de verse así tratar vuelve indignado</div><div style="text-align:center;">al campo, y a la ira se abandona.</div><div style="text-align:center;">¿Pues qué hará Ricardeto desgraciado</div><div style="text-align:center;">que oye el cántico ya que el gallo entona,</div><div style="text-align:center;">y qué sea de Reinaldos no adivina?</div><div style="text-align:center;">Tanto tardar le dio muy mala espina.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas no tanto le aqueja el sentimiento,</div><div style="text-align:center;">que no haga en tal conflicto lo que debe;</div><div style="text-align:center;">manda a todo el cristiano campamento</div><div style="text-align:center;">que a dar la vuelta se disponga en breve;</div><div style="text-align:center;">y cumplida la orden fue al momento,</div><div style="text-align:center;">y todo, antes que raye el sol, se mueve,</div><div style="text-align:center;">sin que sospeche el rey Marsilio nada,</div><div style="text-align:center;">cuya hueste a gran trecho está acampada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cabalga Ricardeto dolorido,</div><div style="text-align:center;">llevando a Carlomagno la almofalla;</div><div style="text-align:center;">Gradaso, avinagrado, embravecido,</div><div style="text-align:center;">pone su gente en orden de batalla;</div><div style="text-align:center;">y el mísero Marsilio, que ha perdido</div><div style="text-align:center;">la flor de sus guerreros, teme y calla;</div><div style="text-align:center;">creyendo que le plantan sus aliados,</div><div style="text-align:center;">mesábase las barbas a puñados.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Abominando del francés linaje,</div><div style="text-align:center;">viene y se echa a los pies del Sericano,</div><div style="text-align:center;">y le pondera el recibido ultraje,</div><div style="text-align:center;">y a los ausentes carga bien la mano;</div><div style="text-align:center;">obediencia le jura y vasallaje,</div><div style="text-align:center;">y en conclusión, el rey Zaragozano</div><div style="text-align:center;">y el del Oriente hicieron alïanza,</div><div style="text-align:center;">y en buena se trocó la malandanza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Su hueste Ricardeto ha conducido,</div><div style="text-align:center;">y hace en París la cosa manifiesta.</div><div style="text-align:center;">Levántase en la corte gran rüido,</div><div style="text-align:center;">toda en extrañas confusiones puesta.</div><div style="text-align:center;">Dicen los maganceses al oído:</div><div style="text-align:center;">«Huele a traición a tiro de ballesta».</div><div style="text-align:center;">Ni aun los amigos de Reinaldos hallan</div><div style="text-align:center;">cómo abonarle, y de corridos callan.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mientras a dobles marchas las legiones</div><div style="text-align:center;">caminan a París del rey Gradaso,</div><div style="text-align:center;">Carlos convoca pares y barones</div><div style="text-align:center;">para tratar de lo que pide el caso.</div><div style="text-align:center;">Previenen torres, fosos, bastïones,</div><div style="text-align:center;">y en derredor se deja el campo raso.</div><div style="text-align:center;">Súbitamente un atalaya avisa</div><div style="text-align:center;">que la enemiga hueste se divisa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Dan las campanas grandes badajadas;</div><div style="text-align:center;">el pueblo grita, alármase la tierra;</div><div style="text-align:center;">ondean las banderas desplegadas;</div><div style="text-align:center;">suenan los instrumentos de la guerra;</div><div style="text-align:center;">las gentes corren por la calle armadas;</div><div style="text-align:center;">la puerta del alcázar se abre y cierra.</div><div style="text-align:center;">Mándase a Urgel Danés que al campo saque</div><div style="text-align:center;">la primer banda, y dé el primer ataque.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Gradaso la gentuza sarracina</div><div style="text-align:center;">en cinco divisiones acomoda;</div><div style="text-align:center;">es india la primera y abisina;</div><div style="text-align:center;">está tiznada como el diablo toda;</div><div style="text-align:center;">a mandarlas dos príncipes destina;</div><div style="text-align:center;">Urnaso el uno, el otro era Grancoda;</div><div style="text-align:center;">el cual Urnaso ciertos dardos lleva,</div><div style="text-align:center;">de cuyas puntas no hay loriga a prueba.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A Berra la segunda escuadra toca,</div><div style="text-align:center;">que, como un jabalí, tiene la cara;</div><div style="text-align:center;">sálenle dos colmillos de la boca,</div><div style="text-align:center;">largos como la sesma de una vara;</div><div style="text-align:center;">y le acompaña el negro Brutarroca,</div><div style="text-align:center;">que alabardas gordísimas dispara</div><div style="text-align:center;">con un grande arco que dos brazas mide;</div><div style="text-align:center;">a la Etiopía asiática preside.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sigue la escuadra del gigante Alfrera;</div><div style="text-align:center;">la cuarta es de Marsilio y española;</div><div style="text-align:center;">y rige el rey Gradaso la postrera,</div><div style="text-align:center;">que de sus sericanos era sola;</div><div style="text-align:center;">gente bizarra, impávida, guerrera,</div><div style="text-align:center;">que azules estandartes enarbola.</div><div style="text-align:center;">Principia la función. Hacia el monarca</div><div style="text-align:center;">Grancoda aguija, Urgel de Dinamarca.</div><div style="text-align:center;">Es de doce mil hombres la brigada</div><div style="text-align:center;">de Urgel Danés; lozana tropa y bella,</div><div style="text-align:center;">que del Norte en las nieves engendrada</div><div style="text-align:center;">cuanto encuentra baraja y atropella.</div><div style="text-align:center;">Dando a su dromedario una pinchada,</div><div style="text-align:center;">el rey Grancoda se arrojó sobre ella;</div><div style="text-align:center;">pero el Danés arrepentir le ha hecho,</div><div style="text-align:center;">metiéndole la lanza por el pecho.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tenerse en los estribos no le vale,</div><div style="text-align:center;">que se enflaquece todo y se marchita;</div><div style="text-align:center;">fuerza es que caiga y que la vida exhale</div><div style="text-align:center;">entre la negra sangre que vomita.</div><div style="text-align:center;">Mas, contra Urgel, Urnaso al medio sale,</div><div style="text-align:center;">y con soberbia y cólera infinita</div><div style="text-align:center;">le tira un dardo; pasa el dardo esquivo</div><div style="text-align:center;">escudo y peto, y llégale a lo vivo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Arremete el Danés con ciego arrojo;</div><div style="text-align:center;">y tírale el follón, que alerta estaba,</div><div style="text-align:center;">segundo dardo, que de sangre rojo</div><div style="text-align:center;">en el hombro siniestro se le clava.</div><div style="text-align:center;">«Pagármela has, bergante, si te cojo»,</div><div style="text-align:center;">Urgel, bramando de dolor, gritaba.</div><div style="text-align:center;">Urnaso, al verle cerca, no se empacha;</div><div style="text-align:center;">bota los dardos y enarbola el hacha.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y no me causa el hacha tanto miedo</div><div style="text-align:center;">como el caballo, que cabalga Urnaso,</div><div style="text-align:center;">que tiene un asta, a que no falta un dedo</div><div style="text-align:center;">para una vara; y temo andar escaso.</div><div style="text-align:center;">Mas la medida yo del canto excedo,</div><div style="text-align:center;">y tal vez a enfadaros me propaso;</div><div style="text-align:center;">cumple ensayar más alto contrapunto,</div><div style="text-align:center;">para el que sigue serio y grande asunto.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3187-orlando-enamorado-canto-v.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poesia de Amor, Enamorados, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 18:10:59 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529943128_orlando-enamorado-canto-v_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529943128_orlando-enamorado-canto-v_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Canto V</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">La Barquilla</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Suele dar Dios en dulce miel templado</div><div style="text-align:center;">el acíbar del cáliz de la vida,</div><div style="text-align:center;">y aun teniendo el azote levantado,</div><div style="text-align:center;">su providencia paternal no olvida;</div><div style="text-align:center;">por más que en este valle malhadado,</div><div style="text-align:center;">que es de los vicios y el error manida,</div><div style="text-align:center;">no cese un punto la malicia nuestra</div><div style="text-align:center;">de provocar su vengadora diestra.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas entre cuantos bienes, los enojos</div><div style="text-align:center;">calmando, que el vivir humano afligen,</div><div style="text-align:center;">grato solaz ofrezcan a los ojos</div><div style="text-align:center;">o al trabajado pecho regocijen,</div><div style="text-align:center;">como flores que brotan entre abrojos,</div><div style="text-align:center;">o que su tallo en mustio yermo erigen,</div><div style="text-align:center;">¡dulce amistad! si el tuyo en este mundo</div><div style="text-align:center;">no es el lugar primero, es el segundo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Busca el dichoso a ti por confidente,</div><div style="text-align:center;">con quien, partiendo el gozo, mayor le haga;</div><div style="text-align:center;">que, no comunicado, brevemente</div><div style="text-align:center;">el más grato placer nos empalaga.</div><div style="text-align:center;">A ti recurre el ánima doliente,</div><div style="text-align:center;">y tú de la aflicción curas la llaga,</div><div style="text-align:center;">y en ella, ¡oh bienhechora hija del cielo!,</div><div style="text-align:center;">el bálsamo derramas del consuelo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero cuando un afecto su fineza</div><div style="text-align:center;">apura más y acendra y aquilata,</div><div style="text-align:center;">es cuando aquel que con la vida empieza</div><div style="text-align:center;">la estimación lo esmera y lo remata;</div><div style="text-align:center;">y dos almas que unió naturaleza</div><div style="text-align:center;">santa amistad con dobles nudos ata,</div><div style="text-align:center;">yendo con la razón la sangre a una</div><div style="text-align:center;">y la dulce costumbre de la cuna.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Que si a lo más extraño y forastero</div><div style="text-align:center;">el mérito y virtud nos aficiona,</div><div style="text-align:center;">¿qué será cuando aquello que primero</div><div style="text-align:center;">ciego abrazó el cariño, el juicio abona?</div><div style="text-align:center;">Entonces con tan firme y duradero</div><div style="text-align:center;">lazo un afecto al otro se eslabona,</div><div style="text-align:center;">que no se da poder que los desuna</div><div style="text-align:center;">en el mundo, en el tiempo, en la fortuna.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Desto Reinaldo insigne ejemplo ofrece,</div><div style="text-align:center;">que a su hermano menor, bello dechado</div><div style="text-align:center;">de virtud que en temprana edad florece,</div><div style="text-align:center;">quiere y estima en el más alto grado.</div><div style="text-align:center;">Pensad, pues, a qué punto se enardece,</div><div style="text-align:center;">qué furor hierve en él, cuando a su amado</div><div style="text-align:center;">Ricardeto el brutal Orgón cautiva,</div><div style="text-align:center;">según lo dejo declarado arriba.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Poco estuvo Reinaldos vacilante,</div><div style="text-align:center;">que pronta decisión requiere el caso.</div><div style="text-align:center;">Acordó, pues, la suya en el instante,</div><div style="text-align:center;">que fue dar las espaldas a Gradaso,</div><div style="text-align:center;">y luego enderezar contra el gigante,</div><div style="text-align:center;">con la celeridad que pudo, el paso,</div><div style="text-align:center;">para volver, sin ese inconveniente,</div><div style="text-align:center;">la competencia a dirimir pendiente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y llegado que fue, tomó el partido</div><div style="text-align:center;">de desmontar, no fuese que el villano</div><div style="text-align:center;">le lisiase el corcel con el fornido,</div><div style="text-align:center;">formidable bastón que lleva en mano.</div><div style="text-align:center;">Orgón, que no pensaba hubiese habido</div><div style="text-align:center;">ninguno, que teniendo el juicio sano,</div><div style="text-align:center;">de venir a embestirle osado fuera,</div><div style="text-align:center;">muerto de risa al paladín espera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> En lo que, cierto, no mostró cordura,</div><div style="text-align:center;">como Frusberta conocer le ha hecho</div><div style="text-align:center;">con un raudo revés y una abertura</div><div style="text-align:center;">algo profunda en el cuadril derecho</div><div style="text-align:center;">Aúlla el malandrín, blasfema, jura</div><div style="text-align:center;">y se muerde los labios de despecho;</div><div style="text-align:center;">embravecido a Ricardeto arroja,</div><div style="text-align:center;">que el duro suelo con su sangre moja.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Quedó tendido el pobre mozo en tierra</div><div style="text-align:center;">sin habla, sin color, sin movimiento.</div><div style="text-align:center;">Orgón la poderosa porra afierra;</div><div style="text-align:center;">Reinaldo alerta está y a todo atento;</div><div style="text-align:center;">cruje los dientes, cual sonora sierra,</div><div style="text-align:center;">Orgón, y con la clava hiende el viento;</div><div style="text-align:center;">Reinaldo, hurtando el cuerpo, atrás da un paso;</div><div style="text-align:center;">en esto sobreviene el rey Gradaso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El lance ciertamente es de dar susto,</div><div style="text-align:center;">y casi duda el héroe de Mongrana.</div><div style="text-align:center;">Mas como tiene un corazón robusto</div><div style="text-align:center;">que con ningún peligro se amilana,</div><div style="text-align:center;">un tajo esgrime, que cogiendo al justo</div><div style="text-align:center;">la cintura al jayán, se la rebana;</div><div style="text-align:center;">cayó sangriento el monstruo en dos pedazos;</div><div style="text-align:center;">uno las piernas, otro el busto y brazos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Como si hubiese algún melón partido,</div><div style="text-align:center;">sereno así sobre Bayardo salta,</div><div style="text-align:center;">y de nuevos alientos revestido</div><div style="text-align:center;">al rey Gradaso el paladín asalta.</div><div style="text-align:center;">Este, de lo que mira, sorprendido,</div><div style="text-align:center;">mostró la diestra desarmada y alta</div><div style="text-align:center;">en señal de pedirle parlamento;</div><div style="text-align:center;">el paladín envaina, y oye atento.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Fuera, señor, soez descortesía,</div><div style="text-align:center;">el rey le dice, y gran desaguisado,</div><div style="text-align:center;">que, siendo tú de tanta bizarría</div><div style="text-align:center;">y de tanto valor como has mostrado,</div><div style="text-align:center;">fueses vencido por la hueste mía;</div><div style="text-align:center;">que, estando de millares rodeado,</div><div style="text-align:center;">no puedes escapar de muerto o preso,</div><div style="text-align:center;">si eres hombre mortal de carne y hueso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »No quiera Dios que afrenta tan villana</div><div style="text-align:center;">a un caballero se haga de tal brío.</div><div style="text-align:center;">Yo pienso, si te place, que mañana</div><div style="text-align:center;">(pues tiende ya la noche el velo umbrío),</div><div style="text-align:center;">sin tu Bayardo tú, yo sin mi alfana,</div><div style="text-align:center;">lidiemos cuerpo a cuerpo en desafío,</div><div style="text-align:center;">porque del lauro así y honor primero</div><div style="text-align:center;">no defraude el caballo al caballero.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Mas con tal pacto hagamos la pelea,</div><div style="text-align:center;">que si me vences tú, todo el que hubiere</div><div style="text-align:center;">de vosotros cautivo, suelto sea;</div><div style="text-align:center;">y si yo te matare o te prendiere,</div><div style="text-align:center;">no pido más rescate ni presea</div><div style="text-align:center;">que tu corcel; y venza el que venciere,</div><div style="text-align:center;">libre, la vuelta de Asia, irá mi tropa,</div><div style="text-align:center;">y el cetro a Carlos dejaré de Europa».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Reinaldos, que no encuentra en esta cosa</div><div style="text-align:center;">mucho que masticar, así contesta:</div><div style="text-align:center;">«Serme no puede menos que gloriosa</div><div style="text-align:center;">la lid, alto señor, que me es propuesta,</div><div style="text-align:center;">pues tanto tu virtud maravillosa</div><div style="text-align:center;">al universo mundo es manifiesta,</div><div style="text-align:center;">que en recibir de un brazo tal la muerte</div><div style="text-align:center;">dará envidia, no lástima, mi suerte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Y en lo que toca a la razón primera,</div><div style="text-align:center;">gracias te doy; mas con tu venia añado</div><div style="text-align:center;">que, aunque parezco zozobrar, pudiera</div><div style="text-align:center;">sin ajeno favor salir a vado,</div><div style="text-align:center;">y que si en contra mía el orbe fuera,</div><div style="text-align:center;">y brotara legiones este prado,</div><div style="text-align:center;">no temblara por eso; y lo que digo,</div><div style="text-align:center;">con este acero a sustentar me obligo».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Gradaso a esto no replica nada;</div><div style="text-align:center;">con que, volviendo al comenzado asunto,</div><div style="text-align:center;">de la lid determinan acordada</div><div style="text-align:center;">el dónde, cómo y cuándo: el dónde, junto</div><div style="text-align:center;">a la playa del mar; el cómo, a espada,</div><div style="text-align:center;">armados, claro está, de todo punto,</div><div style="text-align:center;">sin comitiva alguna o compañía,</div><div style="text-align:center;">ambos a pie; y el cuándo, al otro día.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Todo con una flema sin segunda,</div><div style="text-align:center;">lo dejan definido y aplazado,</div><div style="text-align:center;">y por volver a la sabrosa tunda</div><div style="text-align:center;">quisieran fuese el nuevo sol llegado.</div><div style="text-align:center;">No así yo, que de tanta barahunda</div><div style="text-align:center;">estoy, os aseguro, mareado.</div><div style="text-align:center;">Calle un instante la trompeta bélica,</div><div style="text-align:center;">que en el Catay me está aguardando Angélica.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La cual, aunque la causa que la inquieta</div><div style="text-align:center;">a la espalda dejó, no ha sosegado.</div><div style="text-align:center;">Cual simplecilla cierva, a quien saeta</div><div style="text-align:center;">de aleve cazador llagó el costado,</div><div style="text-align:center;">que huye anhelando, y tanto más le aprieta</div><div style="text-align:center;">aquel mortal dolor que lleva al lado,</div><div style="text-align:center;">y en vano busca alivio al mal que siente,</div><div style="text-align:center;">en la nativa selva y clara fuente;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> o cual traviesa niña, que en la saya</div><div style="text-align:center;">deja, por acercarse sin cautela,</div><div style="text-align:center;">prender el fuego, y corre huyendo al aya,</div><div style="text-align:center;">y más en el correr la llama vuela;</div><div style="text-align:center;">lleva Angélica así, doquier que vaya,</div><div style="text-align:center;">la amorosa. pasión que la desvela;</div><div style="text-align:center;">ni le vale el hüir, antes parece</div><div style="text-align:center;">que su mal con la ausencia se encrudece.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No sabe qué es consuelo ni reposo;</div><div style="text-align:center;">no hay pasatiempo que su pena engañe;</div><div style="text-align:center;">el rostro tiene siempre lagrimoso;</div><div style="text-align:center;">suspira a todas horas, gime, plañe;</div><div style="text-align:center;">si acaso duerme, en vez de algún dichoso</div><div style="text-align:center;">sueño que un punto su llorar restañe,</div><div style="text-align:center;">sueña que mira aquel semblante amado</div><div style="text-align:center;">esquivo para ella y enojado.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Con esto torna en sí sobresaltada,</div><div style="text-align:center;">y volviendo los ojos a occidente,</div><div style="text-align:center;">«¡Oh Francia!, dice, ¡oh tierra celebrada!,</div><div style="text-align:center;">¡dichosa tú, que logras ver presente</div><div style="text-align:center;">el caro bien de que yo estoy privada!</div><div style="text-align:center;">¡Ah! puede ser que ahora cabalmente</div><div style="text-align:center;">otro seno amoroso (¡amarga idea!)</div><div style="text-align:center;">lo que en vano ansío yo, goce y posea.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¡Pobre de mí! ¿qué haré contra este loco</div><div style="text-align:center;">delirio, este mortal desasosiego?</div><div style="text-align:center;">¿A qué arte apelo? ¿A qué deidad invoco?</div><div style="text-align:center;">Turbé la tierra, el agua, el aire, el fuego;</div><div style="text-align:center;">mas de hechizos Amor se cura poco;</div><div style="text-align:center;">bien a mi costa a conocerlo llego;</div><div style="text-align:center;">que no calme este ardor ningún encanto</div><div style="text-align:center;">decreto tuyo ha sido, cielo santo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¿Qué aguardo más? ¿Por qué no doy de mano</div><div style="text-align:center;">a la esperanza en que mi amor se ceba?</div><div style="text-align:center;">¿No sabe que le adoro el inhumano,</div><div style="text-align:center;">o de su ingratitud me falta prueba?</div><div style="text-align:center;">Sólo desdenes te debí, tirano;</div><div style="text-align:center;">mas pagarelos con fineza nueva;</div><div style="text-align:center;">al mago Malgesí, mi prisionero,</div><div style="text-align:center;">dar libertad, porque es tu primo, quiero».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Aquesto dicho, al húmedo aposento</div><div style="text-align:center;">do en medio el mar está el cautivo, baja</div><div style="text-align:center;">valida de no sé qué encantamento,</div><div style="text-align:center;">y las puertas de bronce descerraja.</div><div style="text-align:center;">Oyó el mago el rüido, y al momento,</div><div style="text-align:center;">en el magín la idea se le encaja</div><div style="text-align:center;">de ser llegado su postrero día,</div><div style="text-align:center;">y de que Satanás por él envía.</div><div style="text-align:center;">Cuando aguardaba la infernal visita,</div><div style="text-align:center;">apareciole el bello ángel humano.</div><div style="text-align:center;">Luego que le saluda y que le quita</div><div style="text-align:center;">los hierros ella con su propia mano,</div><div style="text-align:center;">dice: «Quien te libró de tanta cuita,</div><div style="text-align:center;">piedad igual de ti no espere en vano;</div><div style="text-align:center;">aleccionado por tu propia pena,</div><div style="text-align:center;">aprende a condolerte de la ajena.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Que si de amor tal vez supiste, y sabes</div><div style="text-align:center;">que de un ingrato enamorada vivo,</div><div style="text-align:center;">juzgarás tus cadenas menos graves</div><div style="text-align:center;">que en las que tengo el corazón cautivo.</div><div style="text-align:center;">Y porque de entender mi ruego acabes,</div><div style="text-align:center;">amo a Reinaldo, y me desprecia altivo;</div><div style="text-align:center;">y de tu libertad en pago quiero</div><div style="text-align:center;">que me sirvas con él de medianero.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »De servidumbre te declaro exento,</div><div style="text-align:center;">y con tu libro cobrarás tu espada,</div><div style="text-align:center;">si me empeñas palabra y juramento</div><div style="text-align:center;">de traérmele a vuelta de jornada».</div><div style="text-align:center;">Mucho al mago cuadró el ofrecimiento,</div><div style="text-align:center;">y diciendo en sí mismo: «El camarada</div><div style="text-align:center;">no se hará de rogar, yo la aseguro»;</div><div style="text-align:center;">responde prontamente: «Sí, lo juro».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cuanto le pide Angélica, él le jura;</div><div style="text-align:center;">y ¿quién lo mismo, en su lugar, no haría?</div><div style="text-align:center;">Servir amigo y dama se figura,</div><div style="text-align:center;">y hacer cree dos mandados de una vía.</div><div style="text-align:center;">A cumplir su palabra se apresura,</div><div style="text-align:center;">y con desenfadada gallardía</div><div style="text-align:center;">a un diablo Malgesí las piernas echa,</div><div style="text-align:center;">y por los aires va como una flecha.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Por el camino el diablo le detalla</div><div style="text-align:center;">(perdóname, lector, si eres purista)</div><div style="text-align:center;">la situación en que la España se halla,</div><div style="text-align:center;">devastada por bárbara conquista,</div><div style="text-align:center;">los lances de la guerra, la batalla</div><div style="text-align:center;">que con Gradaso aparejada y lista</div><div style="text-align:center;">tiene Reinaldos, todo finalmente;</div><div style="text-align:center;">y aún algo más, porque el diablillo miente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Llegó el francés al campamento, cuando</div><div style="text-align:center;">amagaba rayar el alba apenas.</div><div style="text-align:center;">Del diablo se apeó, y atravesando</div><div style="text-align:center;">tiendas de innumerable gente llenas,</div><div style="text-align:center;">ahora sepultada en sueño blando,</div><div style="text-align:center;">dulce, aunque breve, tregua de las penas,</div><div style="text-align:center;">entró en la de Reinaldos, que halló sola,</div><div style="text-align:center;">y al paladín durmiendo a la bartola.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Reinaldos despertó, no sin trabajo,</div><div style="text-align:center;">y a estrechar va en sus brazos al amigo;</div><div style="text-align:center;">mas éste, rehuyendo el agasajo,</div><div style="text-align:center;">«Únicamente para hablar contigo</div><div style="text-align:center;">salí de mi prisión, le dice, bajo</div><div style="text-align:center;">palabra de volver, si no consigo</div><div style="text-align:center;">que me libertes (pues en ti consiste)</div><div style="text-align:center;">de un cautiverio ignominioso y triste.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Ni pienses que el librarme ha de ser cosa</div><div style="text-align:center;">de gran dificultad; que no te espera</div><div style="text-align:center;">ningún jayán, sino una dama hermosa</div><div style="text-align:center;">que te ama con la fe más verdadera,</div><div style="text-align:center;">un serafín; en conclusión, la diosa</div><div style="text-align:center;">misma de la hermosura; de manera</div><div style="text-align:center;">que en hacer lo que pido y lo que es justo,</div><div style="text-align:center;">me harás a mí un gran bien y a ti un gran gusto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Si aún no lo he dicho, Angélica es la dama».</div><div style="text-align:center;">«¡Angélica!», Reinaldos aturdido,</div><div style="text-align:center;">dos o tres pasos dando atrás, exclama;</div><div style="text-align:center;">el horror en su rostro se ha esculpido.</div><div style="text-align:center;">Parece que en las venas le derrama</div><div style="text-align:center;">súbito hielo el nombre aborrecido;</div><div style="text-align:center;">el pobre hombre quedó como insensato,</div><div style="text-align:center;">y sin hablar palabra estuvo un rato.</div><div style="text-align:center;">Mas como siempre a una alma generosa</div><div style="text-align:center;">repugna el disimulo, de esta suerte</div><div style="text-align:center;">responde: «Mira, Malgesí, no hay cosa</div><div style="text-align:center;">que no la hiciera yo por complacerte;</div><div style="text-align:center;">mándame acometer la más dudosa</div><div style="text-align:center;">empresa; arrostraré por ti la muerte;</div><div style="text-align:center;">embestiré al infierno, si te agrada;</div><div style="text-align:center;">mas con esa mujer no quiero nada».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cosa a sus esperanzas tan opuesta</div><div style="text-align:center;">oyendo Malgesí, confuso estaba;</div><div style="text-align:center;">no supo qué pensar de tal respuesta,</div><div style="text-align:center;">y al primo preguntó si se burlaba.</div><div style="text-align:center;">Ser positiva, el otro le protesta,</div><div style="text-align:center;">la decisión que de expresarle acaba.</div><div style="text-align:center;">Se esfuerza el Nigromante cuanto puede;</div><div style="text-align:center;">insta, conjura, y Montalbán no cede.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Después que le hubo predicado un rato,</div><div style="text-align:center;">que fue como si en yermo predicara,</div><div style="text-align:center;">dice: «No hay más placer con el ingrato</div><div style="text-align:center;">que echarle los favores a la cara;</div><div style="text-align:center;">tengo el alma por ti en un garabato,</div><div style="text-align:center;">pues porque mi saber te aprovechara,</div><div style="text-align:center;">vendila al diablo; y tú (¡quién tal creyera!)</div><div style="text-align:center;">quieres que yo míseramente muera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «De mí te guarda, nada más te digo».</div><div style="text-align:center;">Mustio el semblante y gacha la cabeza,</div><div style="text-align:center;">echando pestes contra el falso amigo,</div><div style="text-align:center;">sale del campo y cierto ensalmo reza.</div><div style="text-align:center;">La tierra, por un lóbrego postigo</div><div style="text-align:center;">que la luz filtra al Aquerón, bosteza,</div><div style="text-align:center;">y de su centro una pizmienta nube</div><div style="text-align:center;">de alados diablos rezongando sube.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »A Caudilordo elijo y a Falseta,</div><div style="text-align:center;">el mago dice; a los demás despido».</div><div style="text-align:center;">Luego con estos dos arma una treta</div><div style="text-align:center;">que no la hubiera Satanás urdido.</div><div style="text-align:center;">Falseta en la figura más perfeta</div><div style="text-align:center;">de un faraute español se ha convertido;</div><div style="text-align:center;">con lunado turbante, alba marlota,</div><div style="text-align:center;">bastón en mano, y blasonada cota.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Va en este traje al rey de Sericana,</div><div style="text-align:center;">y dice que Reinaldos estaría</div><div style="text-align:center;">junto al mar a las diez de la mañana,</div><div style="text-align:center;">y a la aplazada lid le aguardaría.</div><div style="text-align:center;">La cita el noble rey de buena gana</div><div style="text-align:center;">acepta; y en señal de cortesía,</div><div style="text-align:center;">regala al contrahecho heraldo moro</div><div style="text-align:center;">un rico anillo y una copa de oro.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El cual de allí se parte, y otra nueva</div><div style="text-align:center;">forma tomó de trujamán indiano;</div><div style="text-align:center;">en delgado cendal que el viento eleva</div><div style="text-align:center;">y en muselina envuelve el cuerpo vano;</div><div style="text-align:center;">en las orejas los anillos lleva</div><div style="text-align:center;">que antes llevaba en la siniestra mano;</div><div style="text-align:center;">dijérades al verle que venía</div><div style="text-align:center;">de Seringapatán Su Señoría.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> En esta forma, pues, y este vestido</div><div style="text-align:center;">al campo de Reinaldos se encamina;</div><div style="text-align:center;">dícele que Gradaso ha prevenido</div><div style="text-align:center;">ir a las ocho en punto a la marina,</div><div style="text-align:center;">a efecto de que el duelo consabido</div><div style="text-align:center;">entre los dos a espada se difina.</div><div style="text-align:center;">Reinaldos, que no entiende la tramoya,</div><div style="text-align:center;">consiente, y al heraldo da una joya.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Hácele reverente la zalema</div><div style="text-align:center;">el bueno de Falseta, y se retira.</div><div style="text-align:center;">Ya el matutino sol las cumbres quema,</div><div style="text-align:center;">y aquella multitud de gentes mira</div><div style="text-align:center;">que desde el monte hasta la playa extrema</div><div style="text-align:center;">hierve, y como en confusas olas gira,</div><div style="text-align:center;">y recobrada del afán prolijo</div><div style="text-align:center;">sólo piensa en placer y en regocijo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Reinaldos se arma; y como el fin no sabe</div><div style="text-align:center;">de la batalla con el rey pagano,</div><div style="text-align:center;">a Ricardeto en un discurso grave</div><div style="text-align:center;">encomendó el ejército cristiano.</div><div style="text-align:center;">«Si lo peor en esta lid me cabe,</div><div style="text-align:center;">dice, lo llevarás a Carlomano,</div><div style="text-align:center;">y a su servicio en mi lugar te ofrece,</div><div style="text-align:center;">como a quien más que nadie lo merece.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Sirve a tu buen señor, que si algún día</div><div style="text-align:center;">hice yo lo contrario, fue mal hecho;</div><div style="text-align:center;">lleváronme a una y otra demasía</div><div style="text-align:center;">juvenil arrogancia, amor, despecho.</div><div style="text-align:center;">Piensa que lealtad y cortesía</div><div style="text-align:center;">obligaciones son de un noble pecho;</div><div style="text-align:center;">combate por tu ley hasta la muerte;</div><div style="text-align:center;">humano sé y piadoso a par que fuerte».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No sé qué dijo más; y al caro hermano</div><div style="text-align:center;">después que abraza y da en la frente un beso,</div><div style="text-align:center;">sale armado el barón de Montalbano,</div><div style="text-align:center;">solo y a pie, como era pacto expreso.</div><div style="text-align:center;">Por una oculta senda cortó el llano</div><div style="text-align:center;">y a la sombra parando de un espeso</div><div style="text-align:center;">bosque a la mar vecino, vio a la orilla,</div><div style="text-align:center;">que solitaria estaba, una barquilla.</div><div style="text-align:center;">Cátale Caudilordo, que fingida</div><div style="text-align:center;">de Gradaso la forma, aspecto y traje,</div><div style="text-align:center;">lleva una sobrevesta azul lucida,</div><div style="text-align:center;">y de oro en la cimera alto plumaje,</div><div style="text-align:center;">corona, de diamantes guarnecida,</div><div style="text-align:center;">sobre un yelmo finísimo de encaje,</div><div style="text-align:center;">y escudo, de azul y oro, acuartelado;</div><div style="text-align:center;">era Gradaso, en fin, pintiparado.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No al rey Gradaso el mismo rey Gradaso</div><div style="text-align:center;">tanto como aquel diablo es parecido.</div><div style="text-align:center;">Llega con un estrépito, un fracaso,</div><div style="text-align:center;">que una legión no hiciera igual rüido.</div><div style="text-align:center;">Reinaldos se le acerca paso a paso,</div><div style="text-align:center;">todo en el ancha adarga recogido;</div><div style="text-align:center;">y Caudilordo la función empieza,</div><div style="text-align:center;">y a la frente la espada le endereza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Rebate esotro el golpe, y al costado</div><div style="text-align:center;">del falso rey con no mejor suceso</div><div style="text-align:center;">amaga. Sigue el duelo equilibrado,</div><div style="text-align:center;">lista la mano y el aliento grueso,</div><div style="text-align:center;">hasta que al fin Reinaldos indignado</div><div style="text-align:center;">de que esté aún su antagonista ileso,</div><div style="text-align:center;">de repente el escudo arroja a tierra,</div><div style="text-align:center;">y con las dos la gran Frusberta afierra.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Baja, cual rayo que abortó la esfera,</div><div style="text-align:center;">la zumbadora espada, y la garzota</div><div style="text-align:center;">le echó a volar, como si un ave fuera,</div><div style="text-align:center;">y la diadema en mil pedazos rota,</div><div style="text-align:center;">y el rico yelmo, y luego toda entera</div><div style="text-align:center;">de arriba abajo le rasgó la cota,</div><div style="text-align:center;">y el anchuroso escudo, y aún no para</div><div style="text-align:center;">que se enterró en el suelo media vara.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El diablo, que esto aguarda justamente,</div><div style="text-align:center;">echa a correr; Reinaldos le acuchilla,</div><div style="text-align:center;">pisándole las huellas impaciente,</div><div style="text-align:center;">y a cada instante piensa que le pilla.</div><div style="text-align:center;">Y como el engañoso espectro intente</div><div style="text-align:center;">acogerse fugaz a la barquilla,</div><div style="text-align:center;">grítale: «¿A dónde vas? torna a la guerra;</div><div style="text-align:center;">torna, no dejes a Bayardo en tierra.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">«¿Es posible que dé tan triste prueba</div><div style="text-align:center;">de su valor un rey de Sericana?</div><div style="text-align:center;">Bayardo al menos a tornar te mueva,</div><div style="text-align:center;">que de tenerte por señor se ufana.</div><div style="text-align:center;">Jaeces nuevos tiene y silla nueva;</div><div style="text-align:center;">mira que le hice herrar esta mañana.</div><div style="text-align:center;">Si por ganarle acá venido eres,</div><div style="text-align:center;">¿cómo sin él volverte al Asia quieres?»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Caudilordo entre tanto se hace el sordo;</div><div style="text-align:center;">entra en el barco y las amarras taja;</div><div style="text-align:center;">pero Reinaldo en pos de Caudilordo</div><div style="text-align:center;">entra también, le acosa y le trabaja;</div><div style="text-align:center;">de popa a proa, y de uno al otro bordo</div><div style="text-align:center;">corre tras él y brinca y sube y baja.</div><div style="text-align:center;">Al fin se le escabulle la maldita</div><div style="text-align:center;">fantasma, y a la mar se precipita.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Calar semeja, como un buzo, al fondo,</div><div style="text-align:center;">y suelta al zabullir un cierto vaho</div><div style="text-align:center;">que de azufre infernal un tufo hediondo</div><div style="text-align:center;">derrama por el aire y por la nao;</div><div style="text-align:center;">sendos fragmentos quedan del redondo</div><div style="text-align:center;">yelmo y de la coraza de oro y blao</div><div style="text-align:center;">en manos de Reinaldo, Y, ¡caso fuerte!</div><div style="text-align:center;">todo en sutil vapor se le convierte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El francés a la orilla vuelve inquieto</div><div style="text-align:center;">los ojos; pero rastro no hay de orilla;</div><div style="text-align:center;">ve cielo y mar, y en ellos otro objeto</div><div style="text-align:center;">no alcanza a ver que el sol y la barquilla;</div><div style="text-align:center;">y según ella corre, hace conceto</div><div style="text-align:center;">de que la empuja una infernal cuadrilla,</div><div style="text-align:center;">y que va a dar, a legua por segundo,</div><div style="text-align:center;">antes de anochecer, la vuelta al mundo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Viendo por fin su error, «¡Cielo sagrado!</div><div style="text-align:center;">dice; la más perversa criatura</div><div style="text-align:center;">soy que jamás tu ira ha provocado;</div><div style="text-align:center;">pero esta pena es en extremo dura.</div><div style="text-align:center;">Para siempre seré vituperado,</div><div style="text-align:center;">y si llego a contar mi desventura,</div><div style="text-align:center;">¿cómo encontrar podré quien me la crea,</div><div style="text-align:center;">y una mancha lavar tan torpe y fea?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Carlos fïó a mi brazo y mi consejo</div><div style="text-align:center;">con su salud la de la Francia entera;</div><div style="text-align:center;">¿y ha de pensar que fugitivo dejo</div><div style="text-align:center;">su pueblo a que en poder de infieles muera?</div><div style="text-align:center;">¡Triste! en el pensamiento me bosquejo</div><div style="text-align:center;">la insana rabia del feroz Alfrera;</div><div style="text-align:center;">suena en mi corazón la voz doliente</div><div style="text-align:center;">de la cautiva miserable gente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¿Cómo te dejo, Ricardeto mío,</div><div style="text-align:center;">a tanto riesgo en años tan tempranos?</div><div style="text-align:center;">Gemiréis bajo extraño señorío,</div><div style="text-align:center;">Guiscardo, Alardo, Ivón, caros hermanos.</div><div style="text-align:center;">Gradaso, ¿qué dirá del desafío?</div><div style="text-align:center;">La fábula seré de esos paganos.</div><div style="text-align:center;">Pregonarán que de temor me ausento,</div><div style="text-align:center;">y que mi religión, mi patria afrento.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¿Qué pensará la Francia, y de qué suerte</div><div style="text-align:center;">infamia tal verá en mi nombre impresa?</div><div style="text-align:center;">Estirpe de Mongrana, altiva y fuerte,</div><div style="text-align:center;">fuiste; tu gloria es lúgubre pavesa.</div><div style="text-align:center;">A denostarme puedes ya atreverte,</div><div style="text-align:center;">desalmada prosapia magancesa.</div><div style="text-align:center;">Aleve un tiempo te llamé, y traidora;</div><div style="text-align:center;">sin honra estoy; callar me cumple ahora.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Llévame ¡oh mar! a do la afrenta mía</div><div style="text-align:center;">no haya nadie que entienda o testifique;</div><div style="text-align:center;">llévame a donde, en soledad sombría</div><div style="text-align:center;">sólo con fieras y árboles platique,</div><div style="text-align:center;">lejos de toda humana compañía;</div><div style="text-align:center;">o más bien esta nave echando a pique,</div><div style="text-align:center;">sepúltame en tu abismo más profundo,</div><div style="text-align:center;">y no vuelva mi nombre a oír el mundo».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tres veces a la daga puso mano;</div><div style="text-align:center;">y tres veces fue al bordo de la nave,</div><div style="text-align:center;">como para lanzarse al oceano,</div><div style="text-align:center;">para que allí su desventura acabe.</div><div style="text-align:center;">«Recuerda, pecador, que eres cristiano»,</div><div style="text-align:center;">dice una voz alentadora y grave.</div><div style="text-align:center;">Reinaldos pide al cielo que le acorra,</div><div style="text-align:center;">y el intento fatal del alma borra.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De Alcides entre tanto el noble estrecho</div><div style="text-align:center;">rodea, y deja atrás la bella Europa;</div><div style="text-align:center;">luego el gran cabo que Natura ha hecho</div><div style="text-align:center;">baluarte del Oriente, mira a popa;</div><div style="text-align:center;">a los dichosos climas va derecho</div><div style="text-align:center;">do su más rica y más lucida ropa</div><div style="text-align:center;">la Aurora viste, y llega al otro extremo</div><div style="text-align:center;">del mundo, sin timón, vela ni remo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Aunque de vinos y manjares lleva</div><div style="text-align:center;">la nave cuanto al gusto da contento,</div><div style="text-align:center;">el triste navegante nada prueba,</div><div style="text-align:center;">que su pesar le sirve de alimento.</div><div style="text-align:center;">Mas ya avista una isla, do se eleva</div><div style="text-align:center;">alto palacio en florecido asiento.</div><div style="text-align:center;">Surge la nave, y en la bella estancia</div><div style="text-align:center;">pone los pies el campeón de Francia.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Aquí le dejaremos paseando,</div><div style="text-align:center;">que no por él es justo que se olvide</div><div style="text-align:center;">al nada menos infelice Orlando,</div><div style="text-align:center;">que también de la Europa se despide;</div><div style="text-align:center;">y por regiones bárbaras errando,</div><div style="text-align:center;">a cuantos ve detiene y nuevas pide</div><div style="text-align:center;">de su adorada Angélica la bella,</div><div style="text-align:center;">sin que acierte a topar quién sepa della.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Del ancho Tana va, sin compañía,</div><div style="text-align:center;">por la ribera el buen señor de Anglante.</div><div style="text-align:center;">Sin ver a nadie anduvo medio día;</div><div style="text-align:center;">mas al fin vio a distancia un caminante:</div><div style="text-align:center;">viejo era el tal, y a gran correr venía,</div><div style="text-align:center;">volviendo la cabeza a cada instante;</div><div style="text-align:center;">y con doliente voz, «¿Qué malandanza</div><div style="text-align:center;">me roba, dice, mi única esperanza?»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Dime, así Dios te ayude, peregrino,</div><div style="text-align:center;">¿qué tienes, que a llorar te obliga tanto?»</div><div style="text-align:center;">Así dijo Roldán; y aquel mezquino,</div><div style="text-align:center;">sueltas las riendas otra vez al llanto,</div><div style="text-align:center;">«¡Ay triste!, exclama, ¡ay mísero destino!</div><div style="text-align:center;">¿A qué dejarme vivo, cielo santo?»</div><div style="text-align:center;">De nuevo Orlando instó, y el vicio al Conde,</div><div style="text-align:center;">gimiendo y sollozando, así responde:</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «La causa de mi llanto y mi querella</div><div style="text-align:center;">es un vestiglo pavoroso y feo.</div><div style="text-align:center;">A dos millas o tres de aquí descuella</div><div style="text-align:center;">una roca, y desde este sitio creo,</div><div style="text-align:center;">si tienes buena vista, que has de vella;</div><div style="text-align:center;">yo no, que con los años poco veo.</div><div style="text-align:center;">Es toda de color de viva llama;</div><div style="text-align:center;">no mueve el viento allí ni flor ni grama.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Suena una ronca voz sobre la cima;</div><div style="text-align:center;">alma nacida no la oyó más fiera;</div><div style="text-align:center;">verdinegra laguna, que da grima,</div><div style="text-align:center;">sirve en torno a la roca de barrera;</div><div style="text-align:center;">la tal laguna tiene un puente encima,</div><div style="text-align:center;">y va el puente a un portal que reverbera,</div><div style="text-align:center;">cual si labrado fuese de diamante;</div><div style="text-align:center;">allí de centinela está un gigante.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Cerca de este lugar que te he descrito,</div><div style="text-align:center;">yo con un hijo mío en hora aciaga</div><div style="text-align:center;">pasaba, cuando se oye un ronco grito,</div><div style="text-align:center;">y el jayán (¡déle Dios la justa paga!)</div><div style="text-align:center;">sale y agarra al pobre jovencito,</div><div style="text-align:center;">y ahora ciertamente se lo traga.</div><div style="text-align:center;">Toma escarmiento tú en mi historia triste,</div><div style="text-align:center;">y vuélvete, señor, por do viniste».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Orlando no me llame, si no veo,</div><div style="text-align:center;">repuso el paladín, qué roca es ésta».</div><div style="text-align:center;">«O tienes de morir mucho deseo,</div><div style="text-align:center;">o poco juicio, el viejo le contesta.</div><div style="text-align:center;">¿Crees que se trata aquí de algún torneo</div><div style="text-align:center;">o de correr sortija en una fiesta?</div><div style="text-align:center;">Te digo que de verle solamente</div><div style="text-align:center;">para morirme estuve de repente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Tiemblo en sólo acordarme, y a fe mía</div><div style="text-align:center;">tenerle aquí delante me parece».</div><div style="text-align:center;">Ríe Roldán, y dícele que fía</div><div style="text-align:center;">volver en breve, y que, si no, le rece</div><div style="text-align:center;">un paternoster y una avemaría,</div><div style="text-align:center;">y... mas en este punto se le ofrece</div><div style="text-align:center;">el jayán a la vista, y altanero</div><div style="text-align:center;">«¡Hola!, dice, a la espalda, caballero.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Para que a nadie transitar permita,</div><div style="text-align:center;">de guarda estoy. El empinado asiento</div><div style="text-align:center;">de la Roca una sabia esfinge habita,</div><div style="text-align:center;">a quien humana sangre es alimento;</div><div style="text-align:center;">el que primero por aquí transita</div><div style="text-align:center;">cada mañana, sacia su sediento</div><div style="text-align:center;">ardor; reposa luego; y el camino</div><div style="text-align:center;">se niega, mientras duerme, al peregrino.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Todo lo sabe, y todo lo adivina;</div><div style="text-align:center;">ni ya el comunicarlo dificulta;</div><div style="text-align:center;">cuestión no le pondrás que no difina,</div><div style="text-align:center;">por extraña que sea o por oculta;</div><div style="text-align:center;">pero suele cobrar una propina</div><div style="text-align:center;">a todo el que curioso la consulta;</div><div style="text-align:center;">si lo que ella a su vez le propusiere</div><div style="text-align:center;">no lo descifra, entre sus garras muere».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Y qué has hecho del mozo que robaste?»</div><div style="text-align:center;">pregunta el Conde. «Téngolo y tendrelo,</div><div style="text-align:center;">dice el zafio jayán, y eso te baste,</div><div style="text-align:center;">que de mis cosas dar razón no suelo».</div><div style="text-align:center;">Orlando, porque el tiempo no se gaste,</div><div style="text-align:center;">vásele encima, como va al señuelo</div><div style="text-align:center;">halcón gentil; un convincente tajo</div><div style="text-align:center;">de Durindana a la razón le trajo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Luego que el dulce hijuelo recobrado</div><div style="text-align:center;">en sus brazos estrecha el padre ansioso,</div><div style="text-align:center;">de cierto taleguillo que colgado</div><div style="text-align:center;">lleva a la cinta, un libro primoroso</div><div style="text-align:center;">saca, de plata y oro iluminado,</div><div style="text-align:center;">y lo presenta al Conde valeroso,</div><div style="text-align:center;">diciendo: «Eterna vivirá en mi pecho</div><div style="text-align:center;">la memoria, señor, de lo que has hecho.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Y puesto que a merced tan señalada</div><div style="text-align:center;">no hay recompensa que se iguale, aceta,</div><div style="text-align:center;">te ruego, este librito, que guardada</div><div style="text-align:center;">tiene una singular virtud secreta;</div><div style="text-align:center;">la cosa más difícil e intrincada</div><div style="text-align:center;">que se le consultare, él interpreta;</div><div style="text-align:center;">pero se comunica únicamente</div><div style="text-align:center;">a solas; de otro modo, o calla o miente».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Con el libro en la mano queda el Conde</div><div style="text-align:center;">meditando entre sí de qué manera</div><div style="text-align:center;">escale la escarpada roca, donde</div><div style="text-align:center;">de aquella esfinge está la madriguera;</div><div style="text-align:center;">pues preguntarle en qué lugar se esconde</div><div style="text-align:center;">su Angélica adorada, delibera;</div><div style="text-align:center;">que más alta cuestión no le ofrecía</div><div style="text-align:center;">toda la Natural Filosofía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pudo, con sólo abrir aquel librejo,</div><div style="text-align:center;">de su curiosidad haber salido;</div><div style="text-align:center;">mas cuando en mano se lo puso el viejo,</div><div style="text-align:center;">estaba ya tomado su partido,</div><div style="text-align:center;">y no se le ocurrió mudar consejo;</div><div style="text-align:center;">o tal vez el asalto del erguido</div><div style="text-align:center;">risco le pareció más digna empresa</div><div style="text-align:center;">de quien caballería, como él, profesa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Aunque a Roldán el advertido anciano</div><div style="text-align:center;">de lo que intenta disuadir procura,</div><div style="text-align:center;">como firme le ve, le da la mano,</div><div style="text-align:center;">y a seguir su camino se apresura.</div><div style="text-align:center;">El animoso Senador romano,</div><div style="text-align:center;">a quien ningún peligro da pavura,</div><div style="text-align:center;">hacia la Roca va gallardamente,</div><div style="text-align:center;">y sin estorbo alguno pasa el puente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y dueño ya de la contraria orilla</div><div style="text-align:center;">el portal a su salvo descerraja;</div><div style="text-align:center;">pues como Orlando arrastra de malilla,</div><div style="text-align:center;">nuestro gigante se metió en baraja;</div><div style="text-align:center;">luego al corcel desocupó la silla,</div><div style="text-align:center;">y el alto risco en superar trabaja,</div><div style="text-align:center;">hasta pisar la cima, do a la astuta</div><div style="text-align:center;">esfinge vio en el fondo de una gruta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cabellos de oro sobre tersa frente,</div><div style="text-align:center;">y rostro de doncella, blanco, hermoso,</div><div style="text-align:center;">garganta y pecho de león rugiente,</div><div style="text-align:center;">alas de grifo, y miembros tiene de oso;</div><div style="text-align:center;">remata el tronco, a guisa de serpiente,</div><div style="text-align:center;">en cola de tamaño prodigioso;</div><div style="text-align:center;">que al que en sus roscas envolvió sofoca,</div><div style="text-align:center;">y sacudida hace temblar la Roca.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Luego que al Conde vio la esfinge horrible,</div><div style="text-align:center;">con ambas alas se cobija el cuero;</div><div style="text-align:center;">sólo la cara le dejó visible,</div><div style="text-align:center;">y le clava la vista al caballero,</div><div style="text-align:center;">que revestido de ánimo invencible,</div><div style="text-align:center;">le dice entre alentado y placentero:</div><div style="text-align:center;">«Diablo, alimaña, o sabia encantadora,</div><div style="text-align:center;">¿en qué lugar se encuentra mi señora?»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Tu señora (la esfinge mansamente</div><div style="text-align:center;">le responde) encerrada está en la Albraca,</div><div style="text-align:center;">noble ciudad en tierras del Oriente,</div><div style="text-align:center;">oyendo el son de tártara alharaca.</div><div style="text-align:center;">Mas dime ahora tú, Conde valiente,</div><div style="text-align:center;">¿cuál es el animal que empolla y saca</div><div style="text-align:center;">ajenos hijos que feroz devora,</div><div style="text-align:center;">con todos vive y con ninguno mora?»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El paladín los sesos se devana,</div><div style="text-align:center;">sin hallar solución que valga un pito.</div><div style="text-align:center;">Desenvolviose entonces la villana,</div><div style="text-align:center;">y se le lanza encima dando un grito.</div><div style="text-align:center;">El bravo Conde apela a Durindana</div><div style="text-align:center;">contra aquel fiero aborto del Cocito,</div><div style="text-align:center;">que le embiste de modos diferentes</div><div style="text-align:center;">con las agudas garras y los dientes.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ya se le pone cerca, ya distante;</div><div style="text-align:center;">ya vuela en alto, ya se arrastra en tierra;</div><div style="text-align:center;">ya le pretende asir con la ondeante</div><div style="text-align:center;">cola, ya con las alas le da guerra.</div><div style="text-align:center;">Salta acá y acullá el señor de Anglante,</div><div style="text-align:center;">y cuantos golpes tira, tantos yerra.</div><div style="text-align:center;">Ella ligera sin cesar le hostiga;</div><div style="text-align:center;">él sin hacerle daño se fatiga.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tuvo hadada la piel desde la cuna;</div><div style="text-align:center;">si no, quedaba allí descalabrado.</div><div style="text-align:center;">Mas, a ser del imperio alta coluna,</div><div style="text-align:center;">y de la santa iglesia, destinado,</div><div style="text-align:center;">que no haga herida en él arma ninguna</div><div style="text-align:center;">por especial merced fuele acordado,</div><div style="text-align:center;">siquiera sin loriga y sin escudo</div><div style="text-align:center;">se presente a la lid, y hasta desnudo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La batalla ha durado una hora entera,</div><div style="text-align:center;">cuando una vez la parda esfinge cala,</div><div style="text-align:center;">y quiso Dios que tan dichoso fuera</div><div style="text-align:center;">el paladín, que le tronchase un ala.</div><div style="text-align:center;">El firme risco sacudió la fiera</div><div style="text-align:center;">con el bramido que al del trueno iguala:</div><div style="text-align:center;">furiosa se revuelca, salta, trota,</div><div style="text-align:center;">y los peñascos con el rabo azota.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas el dolor los bríos le renueva;</div><div style="text-align:center;">al conde envuelve en duplicada espira,</div><div style="text-align:center;">y a sofocarle entre las roscas prueba,</div><div style="text-align:center;">y mordiscones y uñaradas tira.</div><div style="text-align:center;">No tiene el conde espacio en que se mueva;</div><div style="text-align:center;">mas forcejando un tanto se retira,</div><div style="text-align:center;">y a la pechuga apunta una estocada</div><div style="text-align:center;">que deja la contienda terminada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sedienta va a buscar la cruda hoja</div><div style="text-align:center;">del fiero corazón la sangre hirviente,</div><div style="text-align:center;">y la ancha herida con violencia arroja</div><div style="text-align:center;">de colorado humor larga corriente.</div><div style="text-align:center;">La encrespada cerviz, ya muelle y floja,</div><div style="text-align:center;">sobre un hombro le cae lánguidamente;</div><div style="text-align:center;">ronca se queja; atravesados gira</div><div style="text-align:center;">los turbios ojos; y temblando expira.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Orlando del cadáver se desprende,</div><div style="text-align:center;">y por do el risco está más escarpado</div><div style="text-align:center;">al lago lo arrojó; luego desciende,</div><div style="text-align:center;">monta y va en busca de su dueño amado.</div><div style="text-align:center;">Cierra la noche, y por el campo tiende</div><div style="text-align:center;">pálida luna su esplendor menguado;</div><div style="text-align:center;">a un rústico aduar una vereda</div><div style="text-align:center;">estrecha guía; Orlando en él se hospeda.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Monta otra vez al despuntar del día;</div><div style="text-align:center;">mas antes de endilgar hacia la Albraca,</div><div style="text-align:center;">consultar quiso al libro que le había</div><div style="text-align:center;">dado el anciano, y a la luz lo saca;</div><div style="text-align:center;">de la esfinge algún tanto desconfía,</div><div style="text-align:center;">y quiere averiguar si la bellaca</div><div style="text-align:center;">le ha dicho la verdad de todo en todo;</div><div style="text-align:center;">ábrelo; y halla escrito de este modo:</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «De un enemigo ejército cercada</div><div style="text-align:center;">en la Albraca se encuentra tu señora»,</div><div style="text-align:center;">Mas otro punto esclarecer le agrada,</div><div style="text-align:center;">que en espinas le tiene a toda hora.</div><div style="text-align:center;">¿De más feliz amor preocupada</div><div style="text-align:center;">está la voluntad de la que adora?</div><div style="text-align:center;">¿O le concede a él propicia estrella</div><div style="text-align:center;">adorando y sirviendo merecella?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Oh mortal inquietud, de ansia anhelante</div><div style="text-align:center;">y cobarde terror dudosa guerra!</div><div style="text-align:center;">Trasuda, tiembla; incierto, vacilante,</div><div style="text-align:center;">abre el libro una vez y otra lo cierra;</div><div style="text-align:center;">el más feliz va a ser en un instante,</div><div style="text-align:center;">o el más desventurado de la tierra.</div><div style="text-align:center;">Tiene en la mano el fallo de su suerte.</div><div style="text-align:center;">¿Será de vida, Amor? ¿Será de muerte?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Cese, dice Roldán, tanta agonía.</div><div style="text-align:center;">¿Qué tormento mayor que este tormento?</div><div style="text-align:center;">Si es que jamás he de llamarla mía,</div><div style="text-align:center;">y cuanto peno y sirvo es dado al viento,</div><div style="text-align:center;">para arrancar del alma esta manía,</div><div style="text-align:center;">la desesperación me dará aliento;</div><div style="text-align:center;">y si no puedo ser lo que quisiera,</div><div style="text-align:center;">a ser retornaré lo que antes era.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Pero, ¡triste de mí! ¿Quién me asegura</div><div style="text-align:center;">que un loco amor podré sacar del pecho?</div><div style="text-align:center;">¿Se aliviará mi pena por ventura</div><div style="text-align:center;">con saber que el penar no es de provecho?</div><div style="text-align:center;">Dicen que la razón todo lo cura;</div><div style="text-align:center;">mas de decir a hacer hay largo trecho;</div><div style="text-align:center;">y si manda pesares el destino,</div><div style="text-align:center;">es necedad salirles al camino».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Dice, y resueltamente el libro guarda;</div><div style="text-align:center;">mas vuelve presto el interior combate;</div><div style="text-align:center;">nuevamente se atreve y se acobarda;</div><div style="text-align:center;">un afecto le eleva, otro le abate;</div><div style="text-align:center;">lo que tiembla saber, saber le tarda;</div><div style="text-align:center;">suda otra vez, y el pecho otra vez late.</div><div style="text-align:center;">Airado clama al fin: «Ciencia funesta,</div><div style="text-align:center;">huye de mí, que el alma te detesta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Libro fatal, que para daño mío</div><div style="text-align:center;">sin duda Lucifer puso en mi mano,</div><div style="text-align:center;">escóndate en sus ondas este río,</div><div style="text-align:center;">y nunca vuelvas a poder humano».</div><div style="text-align:center;">Dice, y lo arroja, Esclavo el albedrío</div><div style="text-align:center;">del Conde tiene siempre amor tirano;</div><div style="text-align:center;">mas a lo menos la importuna brega</div><div style="text-align:center;">que el pecho le agitaba se sosiega.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De Albraca en tanto a la almenada plaza</div><div style="text-align:center;">corriendo, en busca va de la que adora;</div><div style="text-align:center;">mas la carrera el río le embaraza,</div><div style="text-align:center;">ni de pasar la rápida y sonora</div><div style="text-align:center;">avenida ve el Conde forma o traza,</div><div style="text-align:center;">si no se vuelve un ave voladora,</div><div style="text-align:center;">pues de pendiente roca entre dos vallas</div><div style="text-align:center;">espumajea, que da horror mirallas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cabalga Orlando la ribera arriba</div><div style="text-align:center;">por ver si en parte alguna encuentra vado;</div><div style="text-align:center;">y a un gran puente llegó, por el cual iba</div><div style="text-align:center;">a transitar, cuando un gigante armado</div><div style="text-align:center;">le sale al paso, y con mirada altiva,</div><div style="text-align:center;">«¡Tente!, le dice, ¿A dónde vas, menguado?</div><div style="text-align:center;">Bien puedes maldecir tu inicua suerte</div><div style="text-align:center;">que te ha traído al puente de la Muerte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Para en este lugar todo camino,</div><div style="text-align:center;">y no hay volver atrás, si aquí se llega;</div><div style="text-align:center;">pues pensar en el puente, es desatino,</div><div style="text-align:center;">porque esta porra el paso a todos niega».</div><div style="text-align:center;">Llámase el tal gigante, Zambardino,</div><div style="text-align:center;">y mide del pantuflo a la albanega</div><div style="text-align:center;">catorce pies; si no se engaña en esto</div><div style="text-align:center;">Turpín, o si no está viciado el texto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De cuero de dragón tiene la cota,</div><div style="text-align:center;">que es armadura propia de gigante;</div><div style="text-align:center;">y una palanca esgrime herrada y bota,</div><div style="text-align:center;">que lleva tres cadenas por delante,</div><div style="text-align:center;">y a cada cual prendida una pelota,</div><div style="text-align:center;">no de las de jugar con pala o guante,</div><div style="text-align:center;">sino de plomo, y que, según el grueso,</div><div style="text-align:center;">pesan sendas arrobas de buen peso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas falta lo peor; que sobre el puente</div><div style="text-align:center;">un género de red estaba oculto,</div><div style="text-align:center;">tan sutil, delicada y trasparente,</div><div style="text-align:center;">que hace una telaraña mayor bulto;</div><div style="text-align:center;">y si alguien por feliz o por valiente</div><div style="text-align:center;">logra esquivar el formidable insulto</div><div style="text-align:center;">de la gran porra, no por eso escapa,</div><div style="text-align:center;">porque salta la red, y allí le atrapa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Que alguien la llegue a ver sin que la huelle,</div><div style="text-align:center;">no puede ser; tan escondida se halla;</div><div style="text-align:center;">antes se rompe el hierro, que la melle,</div><div style="text-align:center;">no que le taje una delgada malla;</div><div style="text-align:center;">y Zambardín, pisando cierto muelle,</div><div style="text-align:center;">sabe tan diestramente disparalla,</div><div style="text-align:center;">que el lidiador más avisado y listo</div><div style="text-align:center;">cogido en ella es, y aún no la ha visto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De Brilladoro el paladín se apea;</div><div style="text-align:center;">la espada empuña, ajústase la adarga;</div><div style="text-align:center;">y como el tiempo aprovechar desea,</div><div style="text-align:center;">nada responde, y animoso carga.</div><div style="text-align:center;">Brava, descomunal fue la pelea;</div><div style="text-align:center;">mas, porque la materia es algo larga,</div><div style="text-align:center;">dejadme descansar, os ruego, un tanto.</div><div style="text-align:center;">El fin sabréis en el siguiente canto.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3186-orlando-enamorado-canto-iv.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poesia de Amor, Enamorados, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 18:02:50 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529942604_orlando-enamorado-canto-iv_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529942604_orlando-enamorado-canto-iv_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Canto IV</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Gradaso</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Diremos que es amor hado preciso,</div><div style="text-align:center;">dura necesidad, y que si ataca</div><div style="text-align:center;">de recio a un corazón, humano aviso</div><div style="text-align:center;">de donde se atrinchera no le saca?</div><div style="text-align:center;">¿O mirando las cosas a otro viso,</div><div style="text-align:center;">decidiremos que su ardor aplaca</div><div style="text-align:center;">próvida reflexión, juicio discreto,</div><div style="text-align:center;">y que al arbitrio humano está sujeto?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El que dos toros ve, por la vacada,</div><div style="text-align:center;">darse de cuernos y escarbar la tierra,</div><div style="text-align:center;">o a espuela y pico en un corral trabada</div><div style="text-align:center;">entre dos gallos implacable guerra,</div><div style="text-align:center;">no cree que pueda equipararse nada</div><div style="text-align:center;">a ese instinto de amor que el pecho encierra,</div><div style="text-align:center;">centella etérea, elemental, prendida</div><div style="text-align:center;">en las fibras más hondas de la vida.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas si del amoroso paroxismo</div><div style="text-align:center;">suele calmar la fiebre, ya la opiata</div><div style="text-align:center;">de la seguridad, ya el sinapismo</div><div style="text-align:center;">de una correspondencia infiel o ingrata;</div><div style="text-align:center;">si amor violento se consume él mismo,</div><div style="text-align:center;">tibio, un soplo levísimo le mata;</div><div style="text-align:center;">si a larga ausencia, como Ovidio escribe,</div><div style="text-align:center;">o rara vez o nunca sobrevive;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> si modera sus ímpetus la Ética,</div><div style="text-align:center;">si tirita sin Ceres y sin Baco,</div><div style="text-align:center;">si aquella dura disciplina ascética</div><div style="text-align:center;">que hace a el alma robusta, al cuerpo flaco,</div><div style="text-align:center;">le cierra el corazón con tapa hermética;</div><div style="text-align:center;">muy más que poderoso eres bellaco,</div><div style="text-align:center;">¡oh ciego dios! ni hay hombre que no acierte,</div><div style="text-align:center;">queriéndolo de veras, a vencerte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero según la idiosincrasia varia</div><div style="text-align:center;">quiere esta enfermedad vario el remedio.</div><div style="text-align:center;">¿Tiene el paciente condición voltaria?</div><div style="text-align:center;">Récipe: un mes o dos de tierra en medio.</div><div style="text-align:center;">A un manso afecto una pasión contraria</div><div style="text-align:center;">hace que una alma altiva cobre tedio.</div><div style="text-align:center;">¿El clarín de la fama la desvela?</div><div style="text-align:center;">Es niño amor, y amedrentado vuela.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Santíguase Harpagón, cuando le guiña</div><div style="text-align:center;">una moza agraciada, pizpireta;</div><div style="text-align:center;">no que le desagrade, no, la niña;</div><div style="text-align:center;">sino que más un patacón le peta.</div><div style="text-align:center;">¿Pídenle para un chal o una basquiña?</div><div style="text-align:center;">Se siente vocación de anacoreta:</div><div style="text-align:center;">«¡Fuera!, dice, amoroso garabato;</div><div style="text-align:center;">me atengo a no pecar, que es más barato».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas hay amor que prende en alma dura,</div><div style="text-align:center;">y entre contrariedades crece y medra;</div><div style="text-align:center;">hay amor que ningún remedio cura,</div><div style="text-align:center;">y ni el peligro ni la muerte arredra.</div><div style="text-align:center;">Contra el roble que andamios de verdura</div><div style="text-align:center;">levanta, y la raíz en honda piedra</div><div style="text-align:center;">de un risco alpino esconde, brega en vano</div><div style="text-align:center;">proceloso aquilón que barre el llano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas ¿a qué repetir lo que ya han dicho</div><div style="text-align:center;">tantos en dulce rima y docta prosa?</div><div style="text-align:center;">Quédate, Amor, en tu sagrado nicho,</div><div style="text-align:center;">y guárdate tu ciencia misteriosa.</div><div style="text-align:center;">Eres, en conclusión, un duende, un bicho,</div><div style="text-align:center;">un enigma, una cierta cosicosa</div><div style="text-align:center;">que se viene y se va cuando le peta,</div><div style="text-align:center;">y trabuca a los hombres la chaveta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> He aquí dos que se tiran al codillo</div><div style="text-align:center;">(dije mal), que se tiran al degüello;</div><div style="text-align:center;">y en la parada no les va un cuartillo,</div><div style="text-align:center;">porque la dama que es la causa dello</div><div style="text-align:center;">huye, y de más a más lleva el anillo</div><div style="text-align:center;">puesto en la boca, y sin volver el cuello,</div><div style="text-align:center;">veloz se pierde en la montaña oscura,</div><div style="text-align:center;">que aun invisible, no se cree segura.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Artes y fuerza apura en su adversario</div><div style="text-align:center;">cada cual, ya repare, ya acometa;</div><div style="text-align:center;">tíranse golpes con suceso vario;</div><div style="text-align:center;">y todo sigue en igualdad completa.</div><div style="text-align:center;">Iba a durar la fiesta un octavario;</div><div style="text-align:center;">mas heos aquí que en traje de estafeta,</div><div style="text-align:center;">montada en palafrén de blanco pelo,</div><div style="text-align:center;">llega una dama, echado al rostro un velo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Suspensa de las armas la porfía,</div><div style="text-align:center;">descúbrese la bella viajadora,</div><div style="text-align:center;">que afligida se muestra en demasía,</div><div style="text-align:center;">y con las tiernas lágrimas que llora</div><div style="text-align:center;">temprana flor parece que rocía</div><div style="text-align:center;">el aljófar primero de la aurora.</div><div style="text-align:center;">Mirando al conde, le saluda, y ruega</div><div style="text-align:center;">que no pase adelante la refriega.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Aunque, mujer desconocida, creo</div><div style="text-align:center;">que mi demanda estimes necia y ruda</div><div style="text-align:center;">(díjole así), lo que en tus obras veo,</div><div style="text-align:center;">de que la otorgues no me deja duda.</div><div style="text-align:center;">Vengo, señor, de allende el Pirineo</div><div style="text-align:center;">en estos tristes paños de vïuda</div><div style="text-align:center;">buscando a este infelice caballero,</div><div style="text-align:center;">y que le dejes ir deberte espero».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Contento soy (dio el conde por respuesta,</div><div style="text-align:center;">que era la flor de toda cortesía),</div><div style="text-align:center;">y aun mi persona está a serviros presta,</div><div style="text-align:center;">si fuere menester más compañía».</div><div style="text-align:center;">«Gracias te doy, le respondió modesta;</div><div style="text-align:center;">honor insigne a la verdad sería;</div><div style="text-align:center;">pero mi primo solo me acompañe,</div><div style="text-align:center;">que a tu valor más alto empleo atañe».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y vuelta a Ferraguto, «¿Has conocido,</div><div style="text-align:center;">dice, a la sin ventura Flordespina?</div><div style="text-align:center;">Pasas el tiempo en justas divertido,</div><div style="text-align:center;">¡mísero! y ni aun sospechas la rüina</div><div style="text-align:center;">de que a darte las nuevas he venido.</div><div style="text-align:center;">Arde toda la España en repentina</div><div style="text-align:center;">guerra; tu padre está cautivo, ¡ay triste!,</div><div style="text-align:center;">y el enemigo a Barcelona embiste.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Acaba de llegar un rey Gradaso</div><div style="text-align:center;">que le llaman señor de Sericana;</div><div style="text-align:center;">y avasallada el Asia, hoy el Ocaso</div><div style="text-align:center;">sujetar quiere a su soberbia insana.</div><div style="text-align:center;">De reyes ni de pueblos hace caso;</div><div style="text-align:center;">común azote de la especie humana,</div><div style="text-align:center;">cristiano y musulmán, francés y godo,</div><div style="text-align:center;">al bárbaro invasor le es uno todo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Consigo arrastra un turbïón espeso</div><div style="text-align:center;">de naciones feroces y malvadas;</div><div style="text-align:center;">Marsilio está para perder el seso;</div><div style="text-align:center;">el pobre rey se da de bofetadas.</div><div style="text-align:center;">Y viendo a Falserón, tu padre, preso,</div><div style="text-align:center;">únicamente tiene en ti fundadas</div><div style="text-align:center;">sus esperanzas. Ven; postrada invoca</div><div style="text-align:center;">tu brazo España; a ti el salvarla toca».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Absorto, calla el moro, masticando</div><div style="text-align:center;">la relación de la afligida prima,</div><div style="text-align:center;">y unos pocos momentos vacilando</div><div style="text-align:center;">estuvo; al fin su decisión intima;</div><div style="text-align:center;">«A Dios te queda, dice, conde Orlando;</div><div style="text-align:center;">otra vez, site place, se dirima</div><div style="text-align:center;">la interrumpida competencia nuestra;</div><div style="text-align:center;">eres valiente, y dello has dado muestra».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Para dejar que Ferragú se ausente</div><div style="text-align:center;">el conde intercesión no necesita;</div><div style="text-align:center;">antes a la Fortuna interiormente</div><div style="text-align:center;">las gracias da, que estorbo tal le quita.</div><div style="text-align:center;">Cambia Orlando la guerra antecedente</div><div style="text-align:center;">por la que dentro el pecho amor excita,</div><div style="text-align:center;">y tras la fugitiva mueve el paso,</div><div style="text-align:center;">mientras va el moro en busca de Gradaso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Convoca en tanto Carlos a gran prisa</div><div style="text-align:center;">su regia corte, y sobre el mal que aflige</div><div style="text-align:center;">al Occidente, en puridad se avisa,</div><div style="text-align:center;">y a este modo discurre: «Lo que exige</div><div style="text-align:center;">de Nos la tempestad que se divisa</div><div style="text-align:center;">en la vecina España, se colige</div><div style="text-align:center;">de aquestas dos razones: la primera,</div><div style="text-align:center;">que el rey Marsilio es deudo nuestro, y fuera</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «mancilla que el honor real no admite,</div><div style="text-align:center;">en tamaño peligro abandonalle;</div><div style="text-align:center;">y la segunda, que si Dios permite</div><div style="text-align:center;">que a España ese rey bárbaro avasalle,</div><div style="text-align:center;">sin aguardar licencia ni convite</div><div style="text-align:center;">sobre la Francia se vendrá, y ahorralle</div><div style="text-align:center;">el viaje es convenible y cumplidero;</div><div style="text-align:center;">ca da dos veces el que da primero.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Y pues la fe y honor os es patente</div><div style="text-align:center;">del ilustre barón de Montalbano,</div><div style="text-align:center;">nombrarle hemos juzgado conveniente</div><div style="text-align:center;">capitán del ejército cristiano».</div><div style="text-align:center;"> Habiendo dicho así, solemnemente</div><div style="text-align:center;">el militar bastón le puso en mano.</div><div style="text-align:center;">Arrodillado el paladín lo aceta,</div><div style="text-align:center;">y una oración pronuncia asaz discreta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Seguirán, dice Carlos, tu estandarte</div><div style="text-align:center;">hombres cincuenta mil, gente de brío;</div><div style="text-align:center;">y para más cumplidamente honrarte,</div><div style="text-align:center;">y demostrar lo que en tu espada fío,</div><div style="text-align:center;">quiero también gobernador nombrarte</div><div style="text-align:center;">del Lenguadoc y cuanto baña el río</div><div style="text-align:center;">Garona; obedeciéndote Burdeos,</div><div style="text-align:center;">Rosellón y los montes Pirineos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Mira, añadió abrazándole, hijo caro,</div><div style="text-align:center;">mira que te encomiendo mi corona».</div><div style="text-align:center;">Contéstale Reinaldos: «El amparo</div><div style="text-align:center;">de los cielos me falte, si ambiciona</div><div style="text-align:center;">premio mi pecho, más ilustre y claro,</div><div style="text-align:center;">que el consagrar mi espada y mi persona</div><div style="text-align:center;">a tu gloria, y que ceda, mientras vivo,</div><div style="text-align:center;">en honor tuyo el que de ti recibo».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Dice, y los pies le besa, y se despide,</div><div style="text-align:center;">y la corte le da la enhorabuena.</div><div style="text-align:center;">Él lo cortés con lo valiente mide,</div><div style="text-align:center;">y a todos honra y de favores llena.</div><div style="text-align:center;">Con la celeridad que el caso pide</div><div style="text-align:center;">lo necesario a la partida ordena,</div><div style="text-align:center;">e incontinenti pónese en camino,</div><div style="text-align:center;">de Ivón acompañado y de Angelino.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Todo el que sabe de armas y de guerra,</div><div style="text-align:center;">luego que esta partida se pregona,</div><div style="text-align:center;">deja por ir tras él su casa y tierra,</div><div style="text-align:center;">como a quien tanto su gran nombre abona.</div><div style="text-align:center;">Pasado han ya lo estrecho de la sierra,</div><div style="text-align:center;">y en poco tiempo llegan a Gerona,</div><div style="text-align:center;">adonde el viejo rey se ha retirado,</div><div style="text-align:center;">dando a Grandonio el cargo del Estado;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Que teniendo cercada en crudo asedio</div><div style="text-align:center;">a Barcelona la enemiga hueste,</div><div style="text-align:center;">de salud le parece único medio</div><div style="text-align:center;">en el estado de las cosas este;</div><div style="text-align:center;">mas crece el mal, y no se ve remedio</div><div style="text-align:center;">que en situación tan apurada preste;</div><div style="text-align:center;">casi se trata de acordar la entrega,</div><div style="text-align:center;">cuando con Ferragú Reinaldos llega.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Como en la tempestad al marinero</div><div style="text-align:center;">que ya la tabla náufraga apercibe,</div><div style="text-align:center;">cuando más brama el piélago altanero,</div><div style="text-align:center;">mudado el viento, el ánimo revive;</div><div style="text-align:center;">cual lámpara que al dar el postrimero</div><div style="text-align:center;">destello, nuevo pábulo recibe,</div><div style="text-align:center;">tal de Marsilio entonces la abatida</div><div style="text-align:center;">moribunda esperanza torna a vida.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Llegan al mismo tiempo Balugante,</div><div style="text-align:center;">Isolero, Espinela, Matalista,</div><div style="text-align:center;">Serpentino, y el bravo rey Morgante,</div><div style="text-align:center;">a repeler la bárbara conquista.</div><div style="text-align:center;">El califa de España, el Almirante,</div><div style="text-align:center;">y Falserón, con otra larga lista</div><div style="text-align:center;">de nombres que por no cansar no escribo,</div><div style="text-align:center;">cuál era ya difunto, y cuál cautivo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Porque Gradaso, aquel desaforado</div><div style="text-align:center;">rey de la populosa Sericana,</div><div style="text-align:center;">habiendo las dos Indias subyugado</div><div style="text-align:center;">y aquella ínsula grande Trapobana,</div><div style="text-align:center;">los persas y los árabes domado,</div><div style="text-align:center;">y de los negros la región lejana,</div><div style="text-align:center;">y la mitad del mundo, finalmente</div><div style="text-align:center;">desembarcó en España con su gente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Multitud de naciones conquistadas</div><div style="text-align:center;">le siguen, belicosas y salvajes,</div><div style="text-align:center;">blancas, rojas, morenas, y tiznadas,</div><div style="text-align:center;">de varios climas, lenguas, armas, trajes.</div><div style="text-align:center;">Príncipes sólo y testas coronadas</div><div style="text-align:center;">le sirven de escuderos y de pajes;</div><div style="text-align:center;">valeroso, incapaz de felonía,</div><div style="text-align:center;">pero altivo, arrogante en demasía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cubre a la infausta España la avenida</div><div style="text-align:center;">de tanta horda terrífica, sañuda.</div><div style="text-align:center;">Marsilio, que la cree casi perdida,</div><div style="text-align:center;">no sabe a qué lugar primero acuda;</div><div style="text-align:center;">y Barcelona misma es reducida</div><div style="text-align:center;">a tal extremo, que aun Grandonio duda;</div><div style="text-align:center;">pues día y noche el sitiador la estrecha,</div><div style="text-align:center;">y se halla a punto de batirla en brecha.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Abraza, haciendo extremos de locura,</div><div style="text-align:center;">a Ferraguto el viejo rey Marsilio.</div><div style="text-align:center;">«Aunque imploraba ya la sepultura,</div><div style="text-align:center;">dice, con el vivir me reconcilio;</div><div style="text-align:center;">que tengo la victoria por segura</div><div style="text-align:center;">con tu asistencia y el cristiano auxilio».</div><div style="text-align:center;">Ferraguto le da respuesta breve:</div><div style="text-align:center;">que hará lo que acostumbra y lo que debe.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mientras de la defensa agota el arte</div><div style="text-align:center;">Grandonio, con la Cruz la Media-luna</div><div style="text-align:center;">forman bizarro ejército, que parte</div><div style="text-align:center;">a probar en el campo la fortuna.</div><div style="text-align:center;">En brigadas la gente se reparte;</div><div style="text-align:center;">señálase caudillo a cada una;</div><div style="text-align:center;">y rige Serpentino la primera,</div><div style="text-align:center;">que combatientes veinte mil numera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cincuenta mil conduce a la pelea</div><div style="text-align:center;">Reinaldos; no le falta un solo infante;</div><div style="text-align:center;">Matalista a su vez capitanea</div><div style="text-align:center;">quince mil; va a su lado el rey Morgante;</div><div style="text-align:center;">luego otros tantos de hosca raza y fea</div><div style="text-align:center;">gobiernan Isolero y Balugante;</div><div style="text-align:center;">y sigue a todos la aguerrida banda</div><div style="text-align:center;">de treinta mil que Ferraguto manda.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Dirige el rey Marsilio la postrera</div><div style="text-align:center;">de treinta y cinco mil bravos peones.</div><div style="text-align:center;">La fuerza tal, y tal el orden era</div><div style="text-align:center;">de las seis coligadas divisiones.</div><div style="text-align:center;">El sol en los arneses reverbera;</div><div style="text-align:center;">de polvareda espesos nubarrones</div><div style="text-align:center;">álzanse, y en el polvo y los reflejos</div><div style="text-align:center;">los conoció Gradaso desde lejos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Llamando a cuatro reyes de corona</div><div style="text-align:center;">Brutarroca, Grancoda, Urnaso y Berra,</div><div style="text-align:center;">«¡Hola!, dice, batidme a Barcelona:</div><div style="text-align:center;">cuidado que hoy sin falta venga a tierra;</div><div style="text-align:center;">no hay que dejarme a vida una persona;</div><div style="text-align:center;">solamente a Grandonio en esta guerra</div><div style="text-align:center;">vivo me cogeréis; metedle en hierros,</div><div style="text-align:center;">que a lidiar quiero echarle con mis perros».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cada cual de estos reyes conducía</div><div style="text-align:center;">de los campos del Indo y los del Ganges</div><div style="text-align:center;">guerrera innumerable infantería,</div><div style="text-align:center;">de arcos armada, de hondas y de alfanjes;</div><div style="text-align:center;">y cubren, en lugar de artillería,</div><div style="text-align:center;">uno y otro costado a las falanges</div><div style="text-align:center;">doscientos elefantes nada menos,</div><div style="text-align:center;">que altos castillos cargan, de indios llenos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cual ondas forma con el raudo viento</div><div style="text-align:center;">la grama de una vasta pradería,</div><div style="text-align:center;">comienza a rebullir el campamento,</div><div style="text-align:center;">y con el polvo se oscurece el día.</div><div style="text-align:center;">El Serícano dice: «En el momento</div><div style="text-align:center;">quiero que venga a la presencia mía</div><div style="text-align:center;">ese gigante rey de Trapobana</div><div style="text-align:center;">que monta una jirafa por alfana».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No se vio rostro de tan fiera guisa</div><div style="text-align:center;">como el de este jayán nombrado Alfrera.</div><div style="text-align:center;">«¡Hola!, dice Gradaso, date prisa;</div><div style="text-align:center;">ve, feo monstruo, hacia la azul bandera</div><div style="text-align:center;">que tiene estrella de oro por divisa;</div><div style="text-align:center;">sabes, si no la traes, lo que te espera».</div><div style="text-align:center;">Y encarado a otro rey que cerca estaba</div><div style="text-align:center;">y Faraldo de Arabia se llamaba,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Hazme al barón de Montalbán cautivo,</div><div style="text-align:center;">dice, y el estandarte galicano,</div><div style="text-align:center;">y en él haz modo de envolverle vivo,</div><div style="text-align:center;">y de traerme su corcel a mano;</div><div style="text-align:center;">no dejes que Bayardo fugitivo</div><div style="text-align:center;">se te escabulla, malandrín villano;</div><div style="text-align:center;">pues sabes que salí de Sericana</div><div style="text-align:center;">por ganar a Bayardo y Durindana».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Luego a Framarte, rey de Persia, ordena</div><div style="text-align:center;">que a Matalista prenda y a Morgante.</div><div style="text-align:center;">Al rey de Nubia, Orgón, que tiene llena</div><div style="text-align:center;">de verrugas la cara y es gigante,</div><div style="text-align:center;">«Ensartarásme en una gran cadena</div><div style="text-align:center;">con Isolero, dice, a Balugante».</div><div style="text-align:center;">Al cual Orgón la carne recia y dura</div><div style="text-align:center;">servía de vestido y de armadura.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Al gigante Balerza luego manda</div><div style="text-align:center;">(que tiene el morro tres pulgadas grueso</div><div style="text-align:center;">y monta un elefante) ir en demanda</div><div style="text-align:center;">de Ferraguto, y que le traiga preso.</div><div style="text-align:center;">El pueblo Sericán sin armas anda,</div><div style="text-align:center;">como en expectativa del suceso;</div><div style="text-align:center;">que sólo con su rey al campo sale,</div><div style="text-align:center;">y cuando el riesgo o la ocasión lo vale.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La franca en tanto y la española gente</div><div style="text-align:center;">provoca al enemigo a la batalla,</div><div style="text-align:center;">y marcha, a sus caudillos obediente,</div><div style="text-align:center;">en orden tal, que es un placer miralla.</div><div style="text-align:center;">El campo, de la aurora al occidente,</div><div style="text-align:center;">cuajado está de espesa gentüalla</div><div style="text-align:center;">hasta la mar, y apenas uno sabe</div><div style="text-align:center;">dónde la que después va entrando cabe.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Uno y otro enemigo es sarracino,</div><div style="text-align:center;">menos el buen señor de Montalbano,</div><div style="text-align:center;">y ya está el uno al otro tan vecino,</div><div style="text-align:center;">que se pueden herir tirando a mano.</div><div style="text-align:center;">Llega con Espinela Serpentino,</div><div style="text-align:center;">y embiste al populacho Trapobano;</div><div style="text-align:center;">por ambas partes pavorosa, horrenda</div><div style="text-align:center;">alharaca preludia a la contienda.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El discorde sonar de tamborones,</div><div style="text-align:center;">de trompa, de añafil y chirimía,</div><div style="text-align:center;">hace una confusión de confusiones</div><div style="text-align:center;">que cosa del infierno se diría.</div><div style="text-align:center;">Serpentino, apretando los talones,</div><div style="text-align:center;">al rey de Trapobana acometía;</div><div style="text-align:center;">aquel de quien se ha dicho y se repite</div><div style="text-align:center;">que en lo disforme parangón no admite.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Blandiendo va el gigante gruesa viga</div><div style="text-align:center;">que mástil pudo ser de una fragata;</div><div style="text-align:center;">nada le estorba escudo ni loriga;</div><div style="text-align:center;">de cada golpe a tres o cuatro mata.</div><div style="text-align:center;">Serpentín, que temor jamás abriga</div><div style="text-align:center;">(del coraje español era la nata),</div><div style="text-align:center;">arremetió; mas golpe tal le toca,</div><div style="text-align:center;">que cae vertiendo sangre por la boca.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pasó de largo la fantasma fea,</div><div style="text-align:center;">con la gran viga abriéndose ancha plaza,</div><div style="text-align:center;">y donde el estandarte azul ondea,</div><div style="text-align:center;">en el pobre Espinela hizo tenaza;</div><div style="text-align:center;">como por diversión le zarandea,</div><div style="text-align:center;">terciada en tanto la robusta moza;</div><div style="text-align:center;">echando luego a la bandera mano,</div><div style="text-align:center;">le envía envuelto en ella al Sericano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Reinaldos desde lejos vio la fiesta</div><div style="text-align:center;">de Serpentino y de Espinel gallardo,</div><div style="text-align:center;">y no le pareció ser hora ésta</div><div style="text-align:center;">de venir con su gente a paso tardo.</div><div style="text-align:center;">Dejándosela toda en orden puesta,</div><div style="text-align:center;">a sus hermanos manda Ivón y Alardo</div><div style="text-align:center;">sigan con ella, mientras él avanza;</div><div style="text-align:center;">embistiendo al jayán bajó la lanza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Aunque no le hizo sangre, que cubierta</div><div style="text-align:center;">lleva de cuero de orca la loriga,</div><div style="text-align:center;">del golpe que le da le desconcierta,</div><div style="text-align:center;">y echa a rodar jayán, jirafa y viga;</div><div style="text-align:center;">desenvainando entonces a Frusberta,</div><div style="text-align:center;">carga sobre la cáfila enemiga;</div><div style="text-align:center;">rompe las filas, acuchilla, mata,</div><div style="text-align:center;">y cuanto encuentra arrolla y desbarata.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tras él la división cristiana vuela,</div><div style="text-align:center;">y sobre el enemigo da de lleno.</div><div style="text-align:center;">Viendo la suya que a la fuga apela,</div><div style="text-align:center;">está el gigante Alfrera hecho un veneno;</div><div style="text-align:center;">mas le cumplió también hincar la espuela,</div><div style="text-align:center;">creyendo que el negocio no iba bueno;</div><div style="text-align:center;">y en pos corrió de la fugaz canalla,</div><div style="text-align:center;">no sé si a detenella o si a imitalla.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Brazos cortando y pechos y cabezas,</div><div style="text-align:center;">no da vagar Reinaldos a la espada;</div><div style="text-align:center;">los trapobanos rompe y hace piezas;</div><div style="text-align:center;">hubo a quien rebanó de ijada a ijada.</div><div style="text-align:center;">Corriendo van por riscos y malezas,</div><div style="text-align:center;">como de cabras tímida manada;</div><div style="text-align:center;">caen, como en la siega las espigas,</div><div style="text-align:center;">los mutilados cuerpos y lorigas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero recuerde ahora que es Reinaldo,</div><div style="text-align:center;">que quieren los de Arabia entrar en danza.</div><div style="text-align:center;">Él, para más honrar al rey Faraldo,</div><div style="text-align:center;">de parte a parte le pasó la lanza;</div><div style="text-align:center;">y luego a los demás da el aguinaldo</div><div style="text-align:center;">abriendo a quién el pecho, a quién la panza;</div><div style="text-align:center;">y dellos hubo a quien de un solo tajo</div><div style="text-align:center;">la gran Frusberta hendió de arriba abajo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cúbrese de cadáveres el llano,</div><div style="text-align:center;">que hacen a los que lidian parapeto;</div><div style="text-align:center;">el que puede escapar lo hace temprano,</div><div style="text-align:center;">no le pesque Reinaldos el coleto.</div><div style="text-align:center;">Va Ivón, Guiscardo va tras el hermano,</div><div style="text-align:center;">y Alardo y Angelino y Ricardeto;</div><div style="text-align:center;">y Serpentín, con fresco aliento y fuego,</div><div style="text-align:center;">vuelve otra vez al azaroso juego.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Iba en derrota el árabe, y caía</div><div style="text-align:center;">un dromedario aquí, y allá un camello,</div><div style="text-align:center;">cuando en su yegua tártara venía</div><div style="text-align:center;">Framarte, rey de Persia, sin resuello,</div><div style="text-align:center;">que por probar la lanza se moría</div><div style="text-align:center;">del buen Reinaldo, y se salió con ello,</div><div style="text-align:center;">pues en la lanza el paladín le ensarta,</div><div style="text-align:center;">y fuera se la echó más de una cuarta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Reinaldo, sin hacer de aquello cuenta,</div><div style="text-align:center;">pasa adelante impávido y sañudo;</div><div style="text-align:center;">parece un rayo en noche de tormenta;</div><div style="text-align:center;">más que mortal le estima el pueblo rudo.</div><div style="text-align:center;">Y Orgón en este punto se presenta,</div><div style="text-align:center;">que va, como un bergante, a pie y desnudo;</div><div style="text-align:center;">pero desnudo así y a pie y bergante,</div><div style="text-align:center;">nadie le ve llegar que no se espante.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tiene de modo tal la piel curtida,</div><div style="text-align:center;">que el hierro apenas la penetra o taja,</div><div style="text-align:center;">y con el tronco de una haya erguida</div><div style="text-align:center;">terriblemente a los contrarios maja.</div><div style="text-align:center;">Viole Reinaldos; pero vio en seguida</div><div style="text-align:center;">la turba que con él al campo baja</div><div style="text-align:center;">de atezados vasallos; con que suena</div><div style="text-align:center;">a replegar, y su brigada ordena.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y mientras como próvido consulta,</div><div style="text-align:center;">y qué partido tome delibera,</div><div style="text-align:center;">torna a la lid la densa turbamulta</div><div style="text-align:center;">de trapobanos que dirige Alfrera;</div><div style="text-align:center;">y volviendo la cara, ve que oculta</div><div style="text-align:center;">grande espacio de campo otra tercera</div><div style="text-align:center;">hueste, que viene por diversa parte</div><div style="text-align:center;">siguiendo de Balerza el estandarte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Éste unos gritos da descompasados</div><div style="text-align:center;">con que a los más intrépidos azora;</div><div style="text-align:center;">Alardo y Argelín medio turbados</div><div style="text-align:center;">estiman que cejar conviene ahora.</div><div style="text-align:center;">Reinaldos dice: «Estáis equivocados;</div><div style="text-align:center;">aguardad, compañeros, media hora,</div><div style="text-align:center;">media hora, no más, que media basta</div><div style="text-align:center;">para acabar con esta infame casta».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Los dientes con terrífico rechino</div><div style="text-align:center;">Reinaldo aprieta y contra Alfrera parte.</div><div style="text-align:center;">Pero nuestro jayán, que era ladino,</div><div style="text-align:center;">como le vio venir, se fue a otra parte;</div><div style="text-align:center;">lo que puso a Reinaldos tan mohino</div><div style="text-align:center;">que aguijando a Bayardo, tunde, parte,</div><div style="text-align:center;">desbraza, descabeza a cuantos topa</div><div style="text-align:center;">y hace pedazos la enemiga tropa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Marsilio ve la gran nubarronada</div><div style="text-align:center;">de huestes que en el campo se congrega,</div><div style="text-align:center;">y envía a Ferraguto una embajada,</div><div style="text-align:center;">que se apresure a entrar en la refriega.</div><div style="text-align:center;">La batalla hasta aquí no ha sido nada;</div><div style="text-align:center;">ahora sí que en porfiada brega</div><div style="text-align:center;">hasta lo sumo el brío se acalora;</div><div style="text-align:center;">lo apurado, lo crítico es ahora.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Porque Reinaldos de diversos modos</div><div style="text-align:center;">sarracenos despacha, que es un gusto;</div><div style="text-align:center;">chorréale la sangre por los codos;</div><div style="text-align:center;">y a los más alentados pone susto.</div><div style="text-align:center;">Y al mismo tiempo van llegando todos</div><div style="text-align:center;">los de más nota; Ferraguto adusto,</div><div style="text-align:center;">Matalista, Isolero, Balugante,</div><div style="text-align:center;">y el fortísimo príncipe Morgante.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No sé decir si fuese ardid o fuerza,</div><div style="text-align:center;">que Don Turpín se lo ha dejado in petto;</div><div style="text-align:center;">lo que no tiene duda es que Balerza</div><div style="text-align:center;">se metió bajo el brazo a Ricardeto.</div><div style="text-align:center;">Pugna el mancebo mísero y se esfuerza</div><div style="text-align:center;">por desasirse; mas con poco efeto;</div><div style="text-align:center;">va Ivón tras él y Alardo y Angelino;</div><div style="text-align:center;">Balerza por los tres no da un comino.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Por otra parte Alfrera ha levantado</div><div style="text-align:center;">a Isoler de la silla y se lo lleva.</div><div style="text-align:center;">Ferraguto lo vio; mas no le es dado</div><div style="text-align:center;">que un solo paso su corcel se mueva</div><div style="text-align:center;">contra la gran jirafa, que, espantado,</div><div style="text-align:center;">sobre los pies el cuerpo al aire eleva,</div><div style="text-align:center;">y responde a la espuela y a las voces</div><div style="text-align:center;">dando bufidos y tirando coces.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sólo el brutal Orgón a nadie pilla;</div><div style="text-align:center;">despachurrar le gusta únicamente;</div><div style="text-align:center;">en derredor, por más de media milla,</div><div style="text-align:center;">toda despavorida huye la gente;</div><div style="text-align:center;">que allí no vale lanza, no cuchilla,</div><div style="text-align:center;">ni el ser diestro aprovecha o ser valiente;</div><div style="text-align:center;">él rompe a un tiempo escudos, armas, huesos;</div><div style="text-align:center;">a borbotones saltan sangre y sesos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero ninguno a compasión excita</div><div style="text-align:center;">a par de Ricardeto, que hecho presa</div><div style="text-align:center;">de aquel otro gigante, «Hermano, grita,</div><div style="text-align:center;">a Ricardeto acorre, date priesa».</div><div style="text-align:center;">Oyó Reinaldos la doliente cita;</div><div style="text-align:center;">y vuelto, ve lo que de ver le pesa,</div><div style="text-align:center;">o por mejor decir, lo que en tan grave</div><div style="text-align:center;">ira le enciende, que de sí no sabe.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tanto el hermano al bello mozo ama,</div><div style="text-align:center;">que dar por él la vida estima en poco,</div><div style="text-align:center;">y al verle en brazos, no de alguna dama,</div><div style="text-align:center;">sino de aquel jayán, se vuelve loco.</div><div style="text-align:center;">Mas otro asunto la atención me llama,</div><div style="text-align:center;">y yo la vuestra juntamente invoco.</div><div style="text-align:center;">A Barcelona voy, que la tenemos</div><div style="text-align:center;">reducida a los últimos extremos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El que por dicha ignora dónde sea</div><div style="text-align:center;">de los horrores de la guerra el centro,</div><div style="text-align:center;">una ciudad acometida vea,</div><div style="text-align:center;">el enemigo fuera, el hambre dentro.</div><div style="text-align:center;">De cuanta desventura alguna idea</div><div style="text-align:center;">formarse pueda, allí la suma encuentro;</div><div style="text-align:center;">ni la fama otro cerco relaciona</div><div style="text-align:center;">que se compare al tuyo, Barcelona.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Por do sus torres en la mar se miran,</div><div style="text-align:center;">la baten sin cesar mil galeones;</div><div style="text-align:center;">y en derredor por la campaña giran</div><div style="text-align:center;">de aquellos reyes indios las legiones,</div><div style="text-align:center;">que con ballestas, arcos, hondas tiran,</div><div style="text-align:center;">o sobre el hondo foso echan pontones,</div><div style="text-align:center;">o con enteros árboles lo ciegan,</div><div style="text-align:center;">y ya a la basa de los muros llegan.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Dónde arriman escalas, dónde avanzan</div><div style="text-align:center;">morrudos elefantes a docenas,</div><div style="text-align:center;">que sus torres altísimas balanzan</div><div style="text-align:center;">de ejercitados guerreadores llenas,</div><div style="text-align:center;">que saetas, venablos, piedras lanzan,</div><div style="text-align:center;">batiendo a caballero las almenas,</div><div style="text-align:center;">mientras la poderosa catapulta</div><div style="text-align:center;">con recio embate a la muralla insulta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Coronan los sitiados la muralla,</div><div style="text-align:center;">y peñascos de enormes dimensiones</div><div style="text-align:center;">hacen caer de arriba, y cuanto se halla</div><div style="text-align:center;">a mano; hasta columnas y artesones.</div><div style="text-align:center;">Esotros cuerpo a cuerpo dan batalla,</div><div style="text-align:center;">y en vez de parapetos y bastiones</div><div style="text-align:center;">sus propios pechos a la lid presentan,</div><div style="text-align:center;">y al enemigo de la brecha ahuyentan.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Descuella sobre todos la figura</div><div style="text-align:center;">de Grandonio, y ya firme está, ya corre;</div><div style="text-align:center;">cuantos hay medios de defensa apura;</div><div style="text-align:center;">a un tiempo manda, riñe, ofende, acorre;</div><div style="text-align:center;">las almenas le dan por la cintura;</div><div style="text-align:center;">semeja desde lejos una torre.</div><div style="text-align:center;">Dijérades al ver su porte y traza</div><div style="text-align:center;">que basta él solo a defender la plaza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A diestra y a siniestra peñas tira,</div><div style="text-align:center;">y a cada tiro aplasta un elefante.</div><div style="text-align:center;">En tropas la indïada se retira,</div><div style="text-align:center;">invocando a Mahoma y Trivigante.</div><div style="text-align:center;">Infelices de aquéllos do la mira</div><div style="text-align:center;">pone el jayán, de estragos anhelante;</div><div style="text-align:center;">que avienta como paja las escalas,</div><div style="text-align:center;">y a los que pilla hace volar sin alas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¡Cobardes! ¿el hüir qué os aprovecha,</div><div style="text-align:center;">si os esperan aquí nuestras espadas?,</div><div style="text-align:center;">dicen los reyes, asaltad la brecha»;</div><div style="text-align:center;">y empújanlos a coces y a puñadas.</div><div style="text-align:center;">Grandonio encima hirviente pez les echa,</div><div style="text-align:center;">y líquido alquitrán a calderadas.</div><div style="text-align:center;">«Así, diciendo, adobo yo, belitres,</div><div style="text-align:center;">el yantar a los canes y a los buitres».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Hinchen el aire, asordan los oídos</div><div style="text-align:center;">en varias lenguas dísonos acentos,</div><div style="text-align:center;">el triste lamentar de los heridos,</div><div style="text-align:center;">y el son de los marciales instrumentos;</div><div style="text-align:center;">doquiera dolorosos alaridos,</div><div style="text-align:center;">imprecaciones, votos, juramentos;</div><div style="text-align:center;">doquiera espanto y confusión se advierte,</div><div style="text-align:center;">y el furor en mil formas y la muerte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Al mismo tiempo el horroroso estrago</div><div style="text-align:center;">del hambre el vulgo en Barcelona siente,</div><div style="text-align:center;">que macilento y por las calles vago,</div><div style="text-align:center;">mendiga el pan con que el vivir sustente.</div><div style="text-align:center;">¡Cuánto el anciano endeble que al amago</div><div style="text-align:center;">de la Parca con pulso intercadente</div><div style="text-align:center;">y lento afán se rinde, cuánto envidia</div><div style="text-align:center;">al que perece en la sangrienta lidia!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Con mustio labio el falleciente hijuelo</div><div style="text-align:center;">los pechos de la madre exprime en vano,</div><div style="text-align:center;">que la lívida cara eleva al Cielo,</div><div style="text-align:center;">desamparada de socorro humano.</div><div style="text-align:center;">Crece continuamente el ansia y duelo,</div><div style="text-align:center;">y de hora en hora aguarda el ciudadano</div><div style="text-align:center;">ver de la patria la fortuna extrema,</div><div style="text-align:center;">el saco horrible y la matanza y quema.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero, por Dios, dejemos este asunto,</div><div style="text-align:center;">y dejemos también, si os acomoda,</div><div style="text-align:center;">a los indianos reyes, que ya a punto</div><div style="text-align:center;">tienen la gente que gobiernan toda;</div><div style="text-align:center;">tanto, que a una señal de aquel trasunto</div><div style="text-align:center;">de Satanás, el pardo rey Grancoda,</div><div style="text-align:center;">cubren dos mil escalas la muralla,</div><div style="text-align:center;">y sube como hormigas la canalla.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mudemos en efecto de sujeto,</div><div style="text-align:center;">que pensar no me deja en otra cosa,</div><div style="text-align:center;">y a decir la verdad, me tiene inquieto</div><div style="text-align:center;">la tremenda, la crítica, azarosa</div><div style="text-align:center;">aventura del pobre Ricardeto,</div><div style="text-align:center;">que, si gente le sigue valerosa,</div><div style="text-align:center;">se va con él Balerza sin embargo,</div><div style="text-align:center;">y lleva el elefante a un trote largo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Bien que como Reinaldos se aproxime,</div><div style="text-align:center;">tiene que detenerse a su despecho.</div><div style="text-align:center;">Ni por eso creáis se desanime,</div><div style="text-align:center;">antes le dice que placer le ha hecho.</div><div style="text-align:center;">Ferrado tronco en la derecha esgrime,</div><div style="text-align:center;">y lo maneja cual liviano helecho.</div><div style="text-align:center;">Vestido está de acero rutilante,</div><div style="text-align:center;">y ya sabéis que monta un elefante.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Por no exponer su buen corcel, se apea</div><div style="text-align:center;">el paladín; pero ¿de qué su ahínco</div><div style="text-align:center;">le sirve, o su valor, cuan grande sea,</div><div style="text-align:center;">si cuatro palmos más no crece o cinco?</div><div style="text-align:center;">Fuele inspirada una excelente idea;</div><div style="text-align:center;">un brinco da, cual suele ser el brinco</div><div style="text-align:center;">del tigre sobre el corso o la potranca;</div><div style="text-align:center;">del elefante empínase en el anca;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> y al monstruo en el cogote con suceso</div><div style="text-align:center;">tan cabal embutió la hoja luciente,</div><div style="text-align:center;">que tras el casco le taladra el seso,</div><div style="text-align:center;">y hace salir la punta por la frente;</div><div style="text-align:center;">de modo que Balerza suelta el preso</div><div style="text-align:center;">y el último suspiro juntamente.</div><div style="text-align:center;">La vasta mole ensangrentada bota</div><div style="text-align:center;">el elefante, y por el campo trota.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mudando de caballo Ferraguto,</div><div style="text-align:center;">persigue en tanto al robador Alfrera,</div><div style="text-align:center;">que por salvar la presa, al tardo bruto</div><div style="text-align:center;">que monta, incita a más veloz carrera.</div><div style="text-align:center;">Ello es que el moro se afanó sin fruto,</div><div style="text-align:center;">y que cuando al bergante herir espera,</div><div style="text-align:center;">éste, esquivando el golpe, aprieta el paso,</div><div style="text-align:center;">y se mete en el campo de Gradaso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tras él se cuela Ferraguto; pero</div><div style="text-align:center;">el resultado no valió la pena.</div><div style="text-align:center;">Echando en tierra al joven Isolero,</div><div style="text-align:center;">aferra el otro la fornida entena,</div><div style="text-align:center;">y moviéndola en círculo ligero,</div><div style="text-align:center;">da a Ferraguto un golpe que le atruena;</div><div style="text-align:center;">la regia servidumbre se apersona,</div><div style="text-align:center;">y a los dos españoles aprisiona.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Dice a Gradaso Alfrera: «Desconfío</div><div style="text-align:center;">que salgas de esta lid con lucimiento;</div><div style="text-align:center;">ciertamente Reinaldos tiene brío;</div><div style="text-align:center;">yo sólo el tuyo igualo a su ardimiento.</div><div style="text-align:center;">Es tu enemigo y enemigo mío,</div><div style="text-align:center;">y el alabarle no me da contento;</div><div style="text-align:center;">mas la verdad se ha de decir por fuerza:</div><div style="text-align:center;">acaba de matar al rey Balerza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Atravesó a Faraldo, y ha ensartado</div><div style="text-align:center;">a Framarte como una pajarilla.</div><div style="text-align:center;">Yo soy de todos el mejor librado,</div><div style="text-align:center;">y tengo dislocada una costilla.</div><div style="text-align:center;">Al verle, no hay peón tan alentado</div><div style="text-align:center;">que no eche a huir creyendo que le pilla.</div><div style="text-align:center;">Tú, si de mi verdad te satisfaces,</div><div style="text-align:center;">mientras es tiempo, mira bien lo que haces».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Rïendo desdeñoso el Sericano,</div><div style="text-align:center;">«¿Conque Reinaldos, dice, es tan valiente?</div><div style="text-align:center;">¿Conque te ha dado? Bien está; me allano</div><div style="text-align:center;">a renunciar mi pretensión presente,</div><div style="text-align:center;">si no le venzo y a Bayardo gano</div><div style="text-align:center;">antes que el sol descienda al occidente».</div><div style="text-align:center;">Dijo, y por señas la armadura pide,</div><div style="text-align:center;">y el regio albergue a lentos pasos mide.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Las armas otro tiempo fabricadas</div><div style="text-align:center;">para Sansón, dos reyes le traían:</div><div style="text-align:center;">obra maravillosa de las hadas,</div><div style="text-align:center;">de azul y oro a cuarteles relucían.</div><div style="text-align:center;">Y no bien se las tuvo acomodadas,</div><div style="text-align:center;">era cosa de ver lo que corrían</div><div style="text-align:center;">los que a servirle en torno atienden; tanto</div><div style="text-align:center;">el verle aun a los suyos causa espanto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Luego de un salto encabalgó la alfana,</div><div style="text-align:center;">que era una yegua de color retinto,</div><div style="text-align:center;">negrísima, tresalba, rabicana,</div><div style="text-align:center;">de gran correr y de marcial instinto.</div><div style="text-align:center;">Saliendo, ve a Reinaldos que rebana,</div><div style="text-align:center;">punza, degüella, troncha y deja tinto</div><div style="text-align:center;">de sangre el suelo, entre cabezas rotas,</div><div style="text-align:center;">informes cuerpos, destrozadas cotas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El rey Gradaso le miraba atento,</div><div style="text-align:center;">como quien tiene en tales cosas voto;</div><div style="text-align:center;">luego se le dispara truculento;</div><div style="text-align:center;">es una tempestad, un terremoto;</div><div style="text-align:center;">al mismo diablo, si le diese un tiento</div><div style="text-align:center;">con la lanza, el testuz le hubiera roto.</div><div style="text-align:center;">Despavorido un repentino salto</div><div style="text-align:center;">Bayardo da de cuatro varas de alto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De que el pagano asaz se maravilla;</div><div style="text-align:center;">mas no se cura, y sigue siempre avante.</div><div style="text-align:center;">Hileras desbarata y desparpilla;</div><div style="text-align:center;">ya están en tierra Ivón y el rey Morgante.</div><div style="text-align:center;">Ambos a dos Alfrera al punto pilla,</div><div style="text-align:center;">que tras el rey Gradaso va de infante,</div><div style="text-align:center;">y a prender, no sin pena, se da mano</div><div style="text-align:center;">todos los que derriba el Sericano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Guiscardo al suelo va, va Serpentino,</div><div style="text-align:center;">Alardo y otros ciento en larga hilera.</div><div style="text-align:center;">Como si en sucesión a su vecino</div><div style="text-align:center;">el que primero cae, caer hiciera,</div><div style="text-align:center;">llévaselos Gradaso de camino</div><div style="text-align:center;">sin suspender un punto su carrera;</div><div style="text-align:center;">casi duda la vista sorprendida</div><div style="text-align:center;">si primero es el golpe o la caída.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas el barón de Montalbano ha vuelto,</div><div style="text-align:center;">que, sin apelación, probar fortuna</div><div style="text-align:center;">con el gallardo rey tiene resuelto.</div><div style="text-align:center;">Cual entra con enhiesta media-luna</div><div style="text-align:center;">bravo toro en el circo; desenvuelto,</div><div style="text-align:center;">alta la frente, llega. Ambos a una</div><div style="text-align:center;">se encaran y se embisten fieramente;</div><div style="text-align:center;">paróselos a ver toda la gente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Fue sobre todo humano pensamiento</div><div style="text-align:center;">pavorosa, crüel la arremetida.</div><div style="text-align:center;">El buen Bayardo (a mi pesar lo cuento)</div><div style="text-align:center;">cae por la vez primera de su vida;</div><div style="text-align:center;">pero resurte y pone en salvamento</div><div style="text-align:center;">al mísero Reinaldos, que la brida</div><div style="text-align:center;">no rige ya. Gradaso, aunque la bella</div><div style="text-align:center;">alfana cae, se tiene firme en ella.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Creyendo que al negocio ha dado cabo,</div><div style="text-align:center;">dice al gigante Alfrera: «Corre y pilla</div><div style="text-align:center;">ese corcel que de ganar acabo;</div><div style="text-align:center;">jaeces nuevos ponle y nueva silla».</div><div style="text-align:center;">Mas le dejó por desollar el rabo,</div><div style="text-align:center;">que el tal corcel ya estaba a media milla,</div><div style="text-align:center;">llevando encima al aturdido dueño,</div><div style="text-align:center;">que al fin sacude aquel pesado sueño.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y torna nuevamente a la quimera,</div><div style="text-align:center;">apenas recobrado del letargo.</div><div style="text-align:center;">Iba diciendo el socarrón de Alfrera:</div><div style="text-align:center;">«¿A quién se dio jamás tan necio encargo?»</div><div style="text-align:center;">Y como si alcanzarle no quisiera,</div><div style="text-align:center;">ya a corto, ya le sigue a paso largo,</div><div style="text-align:center;">jurando, a fe de Alfrera y de gigante,</div><div style="text-align:center;">que en tenerle a la vista hará bastante.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mientras a los franceses divertido</div><div style="text-align:center;">está en acuchillar el Sericano,</div><div style="text-align:center;">y a cuál la vida, a cuál quita el sentido,</div><div style="text-align:center;">hiriendo a unos de filo, a otros de plano,</div><div style="text-align:center;">Reinaldos, que pensaba prevalido</div><div style="text-align:center;">de la ocasión, cascarle a salvamano,</div><div style="text-align:center;">le asaltó de costado, y en la frente</div><div style="text-align:center;">le descargó descomunal fendiente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas no hay granito que se ponga al lado</div><div style="text-align:center;">de aquélla; y ved si con razón lo digo.</div><div style="text-align:center;">Como si un coscorrón le hubieran dado,</div><div style="text-align:center;">así se queda; y vuelto a su enemigo,</div><div style="text-align:center;">«Suelo dar, dice, el celemín colmado</div><div style="text-align:center;">a los que gustan de feriar conmigo».</div><div style="text-align:center;">Hácese atrás para que libre juego</div><div style="text-align:center;">tenga el robusto brazo, y carga luego.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Caló sobre el brïoso paladino</div><div style="text-align:center;">silbador altibajo; y por mi vida,</div><div style="text-align:center;">a no tener el yelmo de Mambrino,</div><div style="text-align:center;">ya estaba al otro mundo de partida.</div><div style="text-align:center;">Sobre el pescuezo a dar de bruces vino</div><div style="text-align:center;">de su corcel, que arranca de estampida;</div><div style="text-align:center;">y aciértalo a mi ver, porque sin eso</div><div style="text-align:center;">queda allí su señor o muerto o preso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tornó Reinaldo en sí; mas ¡ay! el pecho</div><div style="text-align:center;">otro más crudo golpe le traspasa;</div><div style="text-align:center;">muérese de vergüenza y de despecho;</div><div style="text-align:center;">se desespera, en cólera se abrasa.</div><div style="text-align:center;">Decíase: «Tus bríos ¿qué se han hecho?</div><div style="text-align:center;">¿qué es esto, miserable, qué te pasa?</div><div style="text-align:center;">¿eres Reinaldos? ¿tienes armas? ¿manos?</div><div style="text-align:center;">¿te han hechizado acaso estos paganos?»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y vuelto a su caballo dice: «¡Ingrato!</div><div style="text-align:center;">dejárasme morir, que de esa suerte</div><div style="text-align:center;">honrado moriría; nunca al trato</div><div style="text-align:center;">de los hombres volvamos; ve a esconderte.</div><div style="text-align:center;">Pero ¿qué estoy diciendo, mentecato?</div><div style="text-align:center;">Volvamos a vengarnos o a la muerte».</div><div style="text-align:center;">Decir, picar, arremeter violento</div><div style="text-align:center;">al rey de Sericana, fue un momento.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Aunque en sus armas la menor falsía</div><div style="text-align:center;">no halló Frusberta aquella vez tampoco,</div><div style="text-align:center;">estrellas le hizo ver a mediodía.</div><div style="text-align:center;">Pareciole la chanza al rey un poco</div><div style="text-align:center;">pesada, y dijo, haciendo que reía:</div><div style="text-align:center;">«¿Habrase visto semejante loco?</div><div style="text-align:center;">Mas yo tengo de ver si te sosiego».</div><div style="text-align:center;">Lanzando por los ojos vivo fuego,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> se abalanza al francés de tal manera,</div><div style="text-align:center;">da tal fuerza, tal ímpetu a la espada,</div><div style="text-align:center;">que ninguno lo vio que no dijera:</div><div style="text-align:center;">«Barón de Montalbán, tu hora es llegada».</div><div style="text-align:center;">Y sin duda ninguna que lo fuera,</div><div style="text-align:center;">si hubiese andado lerdo el camarada.</div><div style="text-align:center;">El siniestro talón Reinaldos hinca;</div><div style="text-align:center;">ágil Bayardo al otro lado brinca.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Dio en vago el golpe el Sericano; empero</div><div style="text-align:center;">otro le segundó que puso grima.</div><div style="text-align:center;">Hurta el francés el cuerpo cual primero,</div><div style="text-align:center;">y un recio tajo al mismo tiempo arrima.</div><div style="text-align:center;">Pagábale al contado en buen dinero,</div><div style="text-align:center;">como quien sabe a perfección la esgrima;</div><div style="text-align:center;">y Bayardo, tan ducho como el amo,</div><div style="text-align:center;">saltando acá y allá parece un gamo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Gradaso, viendo que trabaja en vano,</div><div style="text-align:center;">va a ver si en otra parte se fatiga</div><div style="text-align:center;">con más provecho, y rompe espada en mano</div><div style="text-align:center;">por las legiones de la adversa liga;</div><div style="text-align:center;">mas no ha dado cien pasos el pagano</div><div style="text-align:center;">cuando Reinaldos otra vez le hostiga,</div><div style="text-align:center;">y gozar no le deja aquel sabroso</div><div style="text-align:center;">andar matando a roso y a velloso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Trabábase la lid con furia nueva</div><div style="text-align:center;">a no verse Reinaldo en grande aprieto,</div><div style="text-align:center;">pues mientras con el rey su espada prueba,</div><div style="text-align:center;">prisionero hace Orgón a Ricardeto.</div><div style="text-align:center;">De allá el hermano grita: «¡Que me lleva!»</div><div style="text-align:center;">y a él acá le tiran al coleto;</div><div style="text-align:center;">no sabe a dó se vuelva ni qué haga,</div><div style="text-align:center;">ni cómo a entrambos lances satisfaga.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tanto le da que hacer su antagonista</div><div style="text-align:center;">que apenas de su espada se defiende;</div><div style="text-align:center;">pues ¿qué será cuando al gigante embista,</div><div style="text-align:center;">si al mismo tiempo el Sericán le ofende?</div><div style="text-align:center;">No ve socorro humano, aunque la vista</div><div style="text-align:center;">por todo el campo a la redonda tiende.</div><div style="text-align:center;">Pero sin fuerzas y sin voz me siento;</div><div style="text-align:center;">suspendo el canto mientras cobro aliento.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3185-orlando-enamorado-canto-iii.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poesia de Amor, Enamorados, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 17:59:15 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529942380_orlando-enamorado-canto-iii_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529942380_orlando-enamorado-canto-iii_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Canto III</div><br><div style="text-align:center;">EL Bosque De Las Ardeñas</div><br><div style="text-align:center;">Es el juzgar con tino cosa rara,</div><div style="text-align:center;">y más, de lo distante y de lo oculto;</div><div style="text-align:center;">que si en materia a veces simple y clara,</div><div style="text-align:center;">y que delante vemos y de bulto,</div><div style="text-align:center;">ilusiones que nadie sospechara</div><div style="text-align:center;">sacan de quicio a un pensamiento adulto,</div><div style="text-align:center;">¿qué tiene de difícil o de extraño,</div><div style="text-align:center;">de lejos y entre sombras, el engaño?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cumple juzgar con reflexión madura</div><div style="text-align:center;">que a nuestra mente limitada alumbre;</div><div style="text-align:center;">y no, tras una débil conjetura,</div><div style="text-align:center;">dejarnos ir, siguiendo una vislumbre;</div><div style="text-align:center;">cosa que en muchas partes la Escritura</div><div style="text-align:center;">condena como pésima costumbre,</div><div style="text-align:center;">porque hace a la jineta andar los cascos,</div><div style="text-align:center;">y da a los hombres infinitos chascos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Lo cual proviene (como nadie ignora</div><div style="text-align:center;">que haya leído a Condillac y a Locke)</div><div style="text-align:center;">de que el alma, embestida, a cada hora,</div><div style="text-align:center;">de objetos mil, no los ensaya al toque</div><div style="text-align:center;">de una análisis escudriñadora</div><div style="text-align:center;">que todo lo averigüe, observe, toque,</div><div style="text-align:center;">cale, registre, husmee, persiga, atrape,</div><div style="text-align:center;">de manera que nada se le escape.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Inobservado un mínimo accidente,</div><div style="text-align:center;">sucederá que del nivel se aparte</div><div style="text-align:center;">de la razón el hombre que no cuente</div><div style="text-align:center;">con él, o como inútil lo descarte;</div><div style="text-align:center;">a que se agrega este otro inconveniente,</div><div style="text-align:center;">que si a la observación no ayuda el arte</div><div style="text-align:center;">del raciocinio, todo cuanto apaña</div><div style="text-align:center;">la mente, en vez de aprovechar, le daña.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Al presentarse Astolfo en el palenque,</div><div style="text-align:center;">¿imaginarse puede que resista</div><div style="text-align:center;">aquel garzón pulido, muelle, enclenque,</div><div style="text-align:center;">a un corpulento gigantón? Que embista,</div><div style="text-align:center;">es demasiado ya; que venza, ¿quién que</div><div style="text-align:center;">tenga razón, y sobre todo, vista,</div><div style="text-align:center;">no pensará que en lo imposible toca?</div><div style="text-align:center;">Pues todo el que lo piensa se equivoca.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Fiaos, pues, de autoridad tan vana;</div><div style="text-align:center;">venga contra este ejemplo, y argumente</div><div style="text-align:center;">y filosofe el sabio hasta mañana.</div><div style="text-align:center;">Hay en la vida una fatal pendiente</div><div style="text-align:center;">en que gravita la razón humana</div><div style="text-align:center;">hacia lo insustancial y lo aparente,</div><div style="text-align:center;">y en la ilusión encuentra su elemento.</div><div style="text-align:center;">Ya basta de sermón; vamos al cuento.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Oye el jayán soberbio al arriscado</div><div style="text-align:center;">paladín, y se abrasa en rabia loca,</div><div style="text-align:center;">como quien cree que el ser desvergonzado</div><div style="text-align:center;">es cosa que tan sólo a él le toca.</div><div style="text-align:center;">«Acaba, charlatán», dice enfadado;</div><div style="text-align:center;">a su contrario cada cual se aboca;</div><div style="text-align:center;">Astolfo, que otra lanza no tenía,</div><div style="text-align:center;">blande, ya lo sabéis, la de Argalía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Verás cómo te ensarto por la punta,</div><div style="text-align:center;">dice el jayán, menguado lechuguino».</div><div style="text-align:center;">El mismo Astolfo algún desmán barrunta,</div><div style="text-align:center;">y confesara, a lo que yo imagino,</div><div style="text-align:center;">si hacérsele pudiese la pregunta,</div><div style="text-align:center;">que el jayán no iba fuera de camino.</div><div style="text-align:center;">Embiste, empero, denodado, y, sólo</div><div style="text-align:center;">a un tiento de la lanza derribolo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El que viese a una torre apuntalada</div><div style="text-align:center;">con picos y hachas demoler la base,</div><div style="text-align:center;">y hacer que los puntales que apoyada</div><div style="text-align:center;">la tienen, poco a poco el fuego abrase,</div><div style="text-align:center;">y con súbito estruendo desplomada</div><div style="text-align:center;">el campo henchir de escombros la mirase,</div><div style="text-align:center;">figurarse pudiera el repentino</div><div style="text-align:center;">fragor con que Grandonio a tierra vino.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sonó como un arcón que de armas lleno</div><div style="text-align:center;">desde algún alto mirador cayera.</div><div style="text-align:center;">Mudo ha quedado, y cual de vida ajeno,</div><div style="text-align:center;">el campo todo, cuan extenso era.</div><div style="text-align:center;">Ven rendido en la tierra al sarraceno,</div><div style="text-align:center;">y hubo quien a sus ojos no creyera.</div><div style="text-align:center;">Carlomagno lo mira y lo remira,</div><div style="text-align:center;">y lo tiene por sueño y por mentira.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Como Grandonio, al ser descabalgado,</div><div style="text-align:center;">cayese por la mano de la rienda,</div><div style="text-align:center;">el ancha grieta que en aquel costado</div><div style="text-align:center;">le abrió el marqués, una laguna horrenda</div><div style="text-align:center;">hizo de sangre. Asístele un criado,</div><div style="text-align:center;">y en árabe a Mahoma lo encomienda,</div><div style="text-align:center;">pues tanto era profunda aquella herida</div><div style="text-align:center;">que a poco más costárale la vida.</div><div style="text-align:center;">Campeaba el inglés en muestra ufana,</div><div style="text-align:center;">cuando se ven llegar con regia enseña</div><div style="text-align:center;">dos caballeros de nación pagana.</div><div style="text-align:center;">Feo y de catadura zahareña</div><div style="text-align:center;">montaba el uno dellos negra alfana,</div><div style="text-align:center;">cuatralba, velocísima, extremeña:</div><div style="text-align:center;">es Felixmarte, rey de los Algarbes,</div><div style="text-align:center;">famoso entre los príncipes alarbes.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El otro infante, a la francesa corte</div><div style="text-align:center;">recién venido, Ormundo se nombraba,</div><div style="text-align:center;">joven de blanca tez y bello porte,</div><div style="text-align:center;">cuya estirpe real señoreaba</div><div style="text-align:center;">de la Tartaria lo que mira al norte,</div><div style="text-align:center;">y la Albarrosia y cuanto el Volga lava.</div><div style="text-align:center;">Nada vale el denuedo, nada el arte:</div><div style="text-align:center;">muerden el polvo Ormundo y Felixmarte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero, mientras la lanza prodigiosa</div><div style="text-align:center;">derriba cuanto encuentra por delante,</div><div style="text-align:center;">y llora Carlomagno y le rebosa</div><div style="text-align:center;">de inesperado júbilo el semblante,</div><div style="text-align:center;">y de tan nueva y tan extraña cosa</div><div style="text-align:center;">estupefacto el vulgo circunstante,</div><div style="text-align:center;">ya enmudecido al noble duque otea,</div><div style="text-align:center;">ya estrepitoso aplaude y victorea;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> al conde Gano el caso notifica</div><div style="text-align:center;">un paje, que partió como un venablo</div><div style="text-align:center;">a darle cuenta. Galalón replica:</div><div style="text-align:center;">«Si borracho no estás, lléveme el diablo»</div><div style="text-align:center;">El paje se le afirma y ratifica,</div><div style="text-align:center;">jurando por San Pedro y por San Pablo</div><div style="text-align:center;">que, con sus propios ojos, de la tela</div><div style="text-align:center;">vio sacar a Grandonio en parihuela.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tanto que Gano al fin tragó la cosa;</div><div style="text-align:center;">y como se le acuerda que él es Gano,</div><div style="text-align:center;">y materia no cree dificultosa</div><div style="text-align:center;">darle gato por liebre a Carlomano,</div><div style="text-align:center;">resuelve entrar en danza, y a la rosa</div><div style="text-align:center;">o por fas o por nefas echar mano;</div><div style="text-align:center;">cuanto más, que una justa con Astolfo</div><div style="text-align:center;">no era pedir cotufas en el golfo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Catorce condes Galalón apresta,</div><div style="text-align:center;">y llévalos a toelos de reata;</div><div style="text-align:center;">con gran prosopopeya va a la fiesta,</div><div style="text-align:center;">y de lucir la personilla trata.</div><div style="text-align:center;">Llegado a Carlomagno, le protesta</div><div style="text-align:center;">con voz meliflua y cara mojigata</div><div style="text-align:center;">que haber venido a tales horas siente,</div><div style="text-align:center;">mas que en servicio suyo ha estado ausente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Dudo que Carlos le creyese; empero</div><div style="text-align:center;">atención le prestó benigna y leda.</div><div style="text-align:center;">Gano diputa al duque un mensajero</div><div style="text-align:center;">diciéndole que entre ellos (si no queda</div><div style="text-align:center;">algún otro pagano caballero)</div><div style="text-align:center;">a terminar la justa se proceda;</div><div style="text-align:center;">y que viene tan guapo y tan lucido,</div><div style="text-align:center;">porque hacerle desea honor cumplido.</div><div style="text-align:center;"> «Mira, repuso Astolfo (la paciencia</div><div style="text-align:center;">no era su fuerte), le dirás a Gano</div><div style="text-align:center;">que no hallo entre él y un turco diferencia;</div><div style="text-align:center;">que yo siempre le tuve por pagano,</div><div style="text-align:center;">hombre sin ley, sin alma y sin conciencia;</div><div style="text-align:center;">que venga, y llevará una buena mano;</div><div style="text-align:center;">y que con su privanza y su guapura</div><div style="text-align:center;">le estimo en lo que a un saco de basura».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Oyendo el conde Gano tanto ultraje,</div><div style="text-align:center;">apela a su genial filosofía;</div><div style="text-align:center;">finge reír de lo que dice el paje.</div><div style="text-align:center;">«Tiene el inglés gracioso humor, decía,</div><div style="text-align:center;">todo blandura el exterior visaje;</div><div style="text-align:center;">toda el alma rencor y felonía.</div><div style="text-align:center;">Verás, dice entre dientes, casquivano,</div><div style="text-align:center;">si es saco de basura el conde Gano».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Hincando a su bridón el acicate,</div><div style="text-align:center;">dispara contra Astolfo, cual saeta.</div><div style="text-align:center;">«Pagarásmela, dice, botarate».</div><div style="text-align:center;">Pero el buen Galalón no era profeta.</div><div style="text-align:center;">También Astolfo las espuelas bate,</div><div style="text-align:center;">y los ijares al roano aprieta;</div><div style="text-align:center;">y a Galalón tocando con la lanza,</div><div style="text-align:center;">le hace en el barro hundir la oronda panza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Visteis tal vez un figurón de paja,</div><div style="text-align:center;">tirado al cielo, revolver liviano,</div><div style="text-align:center;">y el gesto imperturbable con que baja,</div><div style="text-align:center;">y caído, no mueve pie ni mano?</div><div style="text-align:center;">Pues ninguna o poquísima ventaja</div><div style="text-align:center;">le lleva en el caer al conde Gano.</div><div style="text-align:center;">A levantarle el bando infiel venía,</div><div style="text-align:center;">mientras Macario al duque arremetía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Éste de Galalón era pariente,</div><div style="text-align:center;">y acompañole al punto en el desaire.</div><div style="text-align:center;">Pinabel, de la misma infame gente,</div><div style="text-align:center;">alzar también las piernas quiso al aire;</div><div style="text-align:center;">satisfízole Astolfo cortésmente,</div><div style="text-align:center;">y echole a tierra con gentil donaire;</div><div style="text-align:center;">bien que el traidor, después que estuvo abajo,</div><div style="text-align:center;">no mostró agradecer el agasajo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Que Astolfo ciertamente el prez alcanza</div><div style="text-align:center;">ya por el campo todo se susurra.</div><div style="text-align:center;">«¿No queda, campeones de Maganza,</div><div style="text-align:center;">dice el inglés, quien a la lid concurra?</div><div style="text-align:center;">Venid, amigos, a probar mi lanza;</div><div style="text-align:center;">venid, que yo os prometo linda zurra».</div><div style="text-align:center;">Esmeril, provocado de este insulto,</div><div style="text-align:center;">sale, y también da en tierra con el bulto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero Falcón, que a todo está presente,</div><div style="text-align:center;">pensó con una treta alzar la baza;</div><div style="text-align:center;">en apartado sitio, conveniente</div><div style="text-align:center;">a poner en efecto lo que traza,</div><div style="text-align:center;">se hizo a la silla atar bonitamente</div><div style="text-align:center;">con gruesas cuerdas, y volvió a la plaza.</div><div style="text-align:center;">Astolfo vino sin sospecha, y trajo</div><div style="text-align:center;">la mejor voluntad de echarle abajo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y con la lanza del astil dorado</div><div style="text-align:center;">diole un golpe tal cual en la cabeza.</div><div style="text-align:center;">Entre caigo y no caigo el amarrado</div><div style="text-align:center;">campeador se tuerce y se endereza,</div><div style="text-align:center;">tanto que el vulgo malicioso ha dado</div><div style="text-align:center;">en el ardid, y a rebullirse empieza,</div><div style="text-align:center;">y a reír y a gritar: «Dale al perjuro;</div><div style="text-align:center;">dale, que está amarrado, dale duro».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Échanle a voces y silbidos fuera;</div><div style="text-align:center;">de que mostró quedar nada contento.</div><div style="text-align:center;">«Venga, dice el inglés, venga el que quiera</div><div style="text-align:center;">que le sacuda el polvo, y al momento</div><div style="text-align:center;">le serviré de la mejor manera;</div><div style="text-align:center;">si no basta una cuerda, traiga ciento;</div><div style="text-align:center;">y átese bien, que con menor fatiga</div><div style="text-align:center;">a un bribón de ese modo se castiga».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Anselmo de Altarripa, confidente,</div><div style="text-align:center;">primo de Galalón, y paniaguado,</div><div style="text-align:center;">con Ganil de Valclosa, otro valiente</div><div style="text-align:center;">de la misma ralea, ha concertado</div><div style="text-align:center;">que a embestir vaya al duque frente a frente,</div><div style="text-align:center;">y él le acometerá del otro lado.</div><div style="text-align:center;">Por detrás, dice, «yo, tú por delante,</div><div style="text-align:center;">le hemos de hacer que en otro tono cante».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> En tanto, pues, que el paladín lozano</div><div style="text-align:center;">endereza a Ganil su lanza hermosa,</div><div style="text-align:center;">le viene Anselmo por detrás pian piano;</div><div style="text-align:center;">y cuando Astolfo, hiriendo al de Valclosa,</div><div style="text-align:center;">ir se dejaba el cuerpo tras la mano,</div><div style="text-align:center;">hácele el de Altarripa la forzosa,</div><div style="text-align:center;">dándole en la cerviz con gracia tanta,</div><div style="text-align:center;">que en el suelo de bruces me le planta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Piense el que tenga hiel y entendimiento</div><div style="text-align:center;">si los brazos Astolfo pondrá en jarras.</div><div style="text-align:center;">Cual jabalí, cual toro truculento,</div><div style="text-align:center;">cual preso tigre, que saltó las barras,</div><div style="text-align:center;">de un alevoso tiro al sentimiento,</div><div style="text-align:center;">se enfurece, y con dientes, cuernos, garras,</div><div style="text-align:center;">con lo que puede a su ofensor se arroja,</div><div style="text-align:center;">y ni aun verle morir le desenoja;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tal o mayor la cólera semeja</div><div style="text-align:center;">de Astolfo, acuchillando a la pandilla.</div><div style="text-align:center;">Vio a Grifón (de quien dicho ya se deja</div><div style="text-align:center;">que le sacó Grandonio de la silla),</div><div style="text-align:center;">y diole de revés en una oreja</div><div style="text-align:center;">tan a sabor, que a grande maravilla</div><div style="text-align:center;">se tuvo no le hubiese el casco hendido;</div><div style="text-align:center;">pero cayó el pobrete sin sentido.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Allí es la gresca, allí la barahunda,</div><div style="text-align:center;">allí el gritar los condes, mata, mata.</div><div style="text-align:center;">Parece que la plaza toda se hunda;</div><div style="text-align:center;">de asesinar al pobre inglés se trata.</div><div style="text-align:center;">Métese Carlomagno entre la tunda,</div><div style="text-align:center;">(que por cierto fue acción poco sensata;</div><div style="text-align:center;">el ser emperador le vino a cuento);</div><div style="text-align:center;">y haciendo relumbrar su espada al viento,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Aparta, Astolfo, grita, aparta, Gano;</div><div style="text-align:center;">¿de ese modo mi corte se respeta?</div><div style="text-align:center;">¿no veis que está delante Carlomano?</div><div style="text-align:center;">¿o me tenéis quizá por un trompeta?»</div><div style="text-align:center;">En esto el buen Grifón, que con la mano</div><div style="text-align:center;">la oreja cercenada se sujeta,</div><div style="text-align:center;">se echa a los pies de Carlos, y afligido</div><div style="text-align:center;">dice que Astolfo a sinrazón le ha herido.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero Astolfo, que un áspid está hecho,</div><div style="text-align:center;">sin que el respeto a Carlos fuese parte</div><div style="text-align:center;">a contenerle, clama: «Hoy a despecho</div><div style="text-align:center;">del mundo, vil Grifón, he de matarte.</div><div style="text-align:center;">El corazón te he de sacar del pecho;</div><div style="text-align:center;">y aún no es, cual tú mereces, castigarte».</div><div style="text-align:center;">Grifón le dice: «En poco te estimara,</div><div style="text-align:center;">si lejos de este sitio te encontrara;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »mas callo, porque el amo está delante;</div><div style="text-align:center;">no por ti, que sabemos bien lo que eres».</div><div style="text-align:center;">«¡Desvergonzado malandrín! ¡bergante!</div><div style="text-align:center;">repuso Astolfo, ¡voto a Dios que hoy mueres!»</div><div style="text-align:center;">Carlomagno, inmutado en el semblante,</div><div style="text-align:center;">«¿Donde yo estoy, le dice, tal profieres?</div><div style="text-align:center;">Si urbanidad no sabes, ¡vive el cielo!</div><div style="text-align:center;">la aprendas a tu costa, bellacuelo».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero Astolfo no ve, no oye, no siente;</div><div style="text-align:center;">antes se arroja con violencia extrema</div><div style="text-align:center;">a cuanto magancés está presente,</div><div style="text-align:center;">cada vez más frenético en su tema.</div><div style="text-align:center;">En esto asoma Anselmo, aquel valiente</div><div style="text-align:center;">que fraguó la villana estratagema.</div><div style="text-align:center;">Astolfo, al verle, brinca, cual manchada</div><div style="text-align:center;">onza, y tírale al pecho una estocada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y le horadara como blanda pulpa,</div><div style="text-align:center;">si a punto el rey del brazo no le asiera.</div><div style="text-align:center;">Todos ahora al duque echan la culpa;</div><div style="text-align:center;">Carlomagno mandó que preso fuera.</div><div style="text-align:center;">Llevado es el mezquino a do le esculpa</div><div style="text-align:center;">un cincel doloroso en la mollera;</div><div style="text-align:center;">que es propio fuero de Fortuna aleve</div><div style="text-align:center;">que uno merezca el prez y otro lo lleve.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Aquella rosa de valor divino</div><div style="text-align:center;">que con tanto peligro fue buscada,</div><div style="text-align:center;">por quien tanto barón a tierra vino,</div><div style="text-align:center;">y tanta noble lanza fue quebrada,</div><div style="text-align:center;">no a Ricarte se dio, no a Serpentino,</div><div style="text-align:center;">no a Urgel fue, no a Oliveros otorgada,</div><div style="text-align:center;">ni a tantos otros de gallarda prueba;</div><div style="text-align:center;">y Anselmo de Altarripa se la lleva;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Aquel traidor Anselmo de Altarripa,</div><div style="text-align:center;">de magancesa estirpe, atroz, villana!</div><div style="text-align:center;">¡Oh ilusión que tan tarde se disipa,</div><div style="text-align:center;">loor, aplauso, admiración humana!</div><div style="text-align:center;">¡Cuán necio aquel que por ganaros hipa!</div><div style="text-align:center;">Y si os alcanza al fin, ¡cuán poco gana!</div><div style="text-align:center;">Dígalo el noble paladín que ahora</div><div style="text-align:center;">en una torre aprisionado llora.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas consolarse pudo bien, pensando</div><div style="text-align:center;">cuánto más grave pena ha dado el cielo</div><div style="text-align:center;">a Ferraguto, a Montalbán y Orlando,</div><div style="text-align:center;">que atormentados de febril anhelo</div><div style="text-align:center;">errantes por el mundo van, tirando</div><div style="text-align:center;">amor a todos tres de un mismo anzuelo.</div><div style="text-align:center;">A las Ardeñas cada cual dirige</div><div style="text-align:center;">su curso; mas diversa senda elige.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Primero el paladín Reinaldos llega,</div><div style="text-align:center;">y por el verde yermo se aventura.</div><div style="text-align:center;">Atravesando una escondida vega</div><div style="text-align:center;">por una selva entró de gran frescura,</div><div style="text-align:center;">poblada de altos árboles, que riega,</div><div style="text-align:center;">serpeando entre guijas, onda pura,</div><div style="text-align:center;">que al fin en un estanque duerme mansa,</div><div style="text-align:center;">y fatigada de correr, descansa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Era el brocal de cándido y pulido</div><div style="text-align:center;">mármol, labrado de sutil relieve,</div><div style="text-align:center;">do el cincel los amores ha esculpido</div><div style="text-align:center;">de Iseo y de Tristán en punto breve.</div><div style="text-align:center;">Y bajo signo tal fue constrüído,</div><div style="text-align:center;">que si un amante de sus aguas bebe,</div><div style="text-align:center;">lo que ama olvida; dije mal, con presta</div><div style="text-align:center;">mudanza lo aborrece y lo detesta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Merlín se dice haberlo fabricado,</div><div style="text-align:center;">porque Tristán, que de la bella Iseo</div><div style="text-align:center;">andaba locamente enamorado,</div><div style="text-align:center;">bebiendo allí, su abrasador deseo</div><div style="text-align:center;">trocase en aversión. ¡Vano cuidado!</div><div style="text-align:center;">Por más que en vagoroso devaneo</div><div style="text-align:center;">tanta parte del mundo visitara,</div><div style="text-align:center;">no quiso Amor que por allí pasara.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Reinaldo hacia el estanque el paso mueve,</div><div style="text-align:center;">casi rendido a la calor ingrata,</div><div style="text-align:center;">desmonta; y viendo aquel licor aleve,</div><div style="text-align:center;">puro a la vista como tersa plata,</div><div style="text-align:center;">abrasado de sed se inclina y bebe,</div><div style="text-align:center;">y la sed y el amor a un tiempo mata;</div><div style="text-align:center;">a la inquietud, al ansia furibunda,</div><div style="text-align:center;">fría calma sucede y paz profunda.</div><div style="text-align:center;">El mirar que en el alma trajo impreso</div><div style="text-align:center;">se le borró; la célica hermosura</div><div style="text-align:center;">que en cien lazadas le ha tenido preso,</div><div style="text-align:center;">mentirosa ilusión se le figura;</div><div style="text-align:center;">y empieza a discurrir con grave seso</div><div style="text-align:center;">en la majadería y la locura</div><div style="text-align:center;">de andar un hombre así de ceca en meca</div><div style="text-align:center;">tras una mujercilla, hecho un babieca.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Aquel bello semblante ya no es bello:</div><div style="text-align:center;">la boca era un coral, ya es otra cosa;</div><div style="text-align:center;">ya no hay oro de Ofir en el cabello,</div><div style="text-align:center;">ni en las mejillas azucena y rosa;</div><div style="text-align:center;">Reinaldos finalmente cayó en ello:</div><div style="text-align:center;">encuentra ser la que adoraba diosa</div><div style="text-align:center;">una mujer no más. ¡Tirana suerte!</div><div style="text-align:center;">A la que idolatraba odia de muerte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> En conclusión, Reinaldos resolvía</div><div style="text-align:center;">dar a París la vuelta en derechura;</div><div style="text-align:center;">y en esto vio otra fuente que corría</div><div style="text-align:center;">con apacibles ondas, tersa y pura.</div><div style="text-align:center;">Cuantas abril pintadas flores cría,</div><div style="text-align:center;">esmaltan de su margen la verdura:</div><div style="text-align:center;">un olmo erguido, un arrayán, un boldo</div><div style="text-align:center;">a jazmines y lirios hacen toldo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Esta fuente Merlín de otra manera</div><div style="text-align:center;">encantó: el que en su linfa el labio pone,</div><div style="text-align:center;">a la persona que ha de ver primera</div><div style="text-align:center;">de opuesto sexo, es fuerza se aficione,</div><div style="text-align:center;">y dulcemente esclavizado, entera</div><div style="text-align:center;">la voluntad le rinda y le abandone.</div><div style="text-align:center;">Reinaldos no hace caso de esta fuente,</div><div style="text-align:center;">que ya en otra templó la sed ardiente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas del silencio y del frescor sabroso</div><div style="text-align:center;">de aquella verde selva convidado,</div><div style="text-align:center;">a Bayardo dejando el oloroso</div><div style="text-align:center;">trébol pacer de un solitario prado,</div><div style="text-align:center;">a gozar un momento de reposo</div><div style="text-align:center;">reclínase; y apenas ha cerrado</div><div style="text-align:center;">los ojos, la Fortuna (que se niega</div><div style="text-align:center;">al que la busca, y si la esquivan, ruega),</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Lo que Reinaldos ya no le pedía,</div><div style="text-align:center;">ahora por lo mismo le depara;</div><div style="text-align:center;">aquella por quien antes se moría,</div><div style="text-align:center;">aquella, que tan ciego le arrastrara,</div><div style="text-align:center;">hacia el paraje en que el barón dormía</div><div style="text-align:center;">viene derecha, y junto al agua para</div><div style="text-align:center;">que amor infunde, y junto al joven bravo.</div><div style="text-align:center;">Al asno muerto la cebada al rabo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La dama arrienda al olmo su rocino,</div><div style="text-align:center;">y aplícase a los labios una caña,</div><div style="text-align:center;">con que el licor sorbiendo cristalino</div><div style="text-align:center;">que los sentidos dulcemente engaña,</div><div style="text-align:center;">muy otra se sintió de lo que vino,</div><div style="text-align:center;">merced al gran profeta de Bretaña;</div><div style="text-align:center;">y, visto el adormido caballero,</div><div style="text-align:center;">harto más calorosa que primero.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Al verle reposar tan blandamente</div><div style="text-align:center;">sobre la fresca florecida cama,</div><div style="text-align:center;">parécele sentir un clavo ardiente</div><div style="text-align:center;">que el pecho enciende en repentina llama.</div><div style="text-align:center;">Aquel rostro dormido, aquella frente</div><div style="text-align:center;">bella y serena, un no sé qué derrama</div><div style="text-align:center;">que suspensa la tiene y embebida</div><div style="text-align:center;">con todos los sentidos, alma y vida.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tal en la selva un can de buena raza,</div><div style="text-align:center;">que en seguimiento va de liebre o ave</div><div style="text-align:center;">(y es de las cosas que Natura traza</div><div style="text-align:center;">cuya causa no pienso que se sabe),</div><div style="text-align:center;">si de pronto la ve, no le da caza,</div><div style="text-align:center;">mas, cual si allí la vida se le acabe,</div><div style="text-align:center;">queda improvisamente mudo y quieto,</div><div style="text-align:center;">fijos los ojos en aquel objeto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Con rostro está, de un ansia intensa lleno,</div><div style="text-align:center;">ante el barón la bella peregrina;</div><div style="text-align:center;">luego a coger por el distrito ameno</div><div style="text-align:center;">flores que echarle, acá y allá se inclina;</div><div style="text-align:center;">ora en puntillas, palpitando el seno,</div><div style="text-align:center;">suspenso el respirar, se le avecina;</div><div style="text-align:center;">ora hacia atrás cobarde el paso mueve;</div><div style="text-align:center;">quisiera despertarle, y no se atreve.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Después que un hora larga ha reposado</div><div style="text-align:center;">el joven paladín en la floresta,</div><div style="text-align:center;">recuerda; ve la damisela al lado,</div><div style="text-align:center;">y extrañamente el verla le molesta.</div><div style="text-align:center;">Ella le saludó con mucho agrado,</div><div style="text-align:center;">y él no sólo al saludo no contesta,</div><div style="text-align:center;">mas, como si un vestiglo allí mirase,</div><div style="text-align:center;">apresuradamente monta y vase.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Como era natural con tanta priesa,</div><div style="text-align:center;">tomó de todos el peor sendero.</div><div style="text-align:center;">Seguíale de lejos la princesa</div><div style="text-align:center;">diciendo: «Para, para, caballero;</div><div style="text-align:center;">escúchame un instante». Mas no cesa</div><div style="text-align:center;">Reinaldos de romper con su ligero</div><div style="text-align:center;">Bayardo por el bosque, y así para,</div><div style="text-align:center;">como si el diablo mismo le llamara;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mientras siguiendo esotra al que lejano</div><div style="text-align:center;">casi se pierde en el ramaje umbrío,</div><div style="text-align:center;">clamaba: «¿Por qué huyes, inhumano?</div><div style="text-align:center;">¿Qué causa he dado a tan crüel desvío?</div><div style="text-align:center;">¿Qué significa ese desdén tirano?</div><div style="text-align:center;">Amor a ti me arrastra, dueño mío;</div><div style="text-align:center;">y si te sigo ahora, y si te llamo,</div><div style="text-align:center;">porque te adoro es, y porque te amo.</div><div style="text-align:center;"> »Te sigo amante, y tú de mi te alejas,</div><div style="text-align:center;">y aun el darme un adiós te es cosa dura.</div><div style="text-align:center;">¿Te importuna el acento de las quejas?</div><div style="text-align:center;">¿Te es ofensa una cándida ternura?</div><div style="text-align:center;">Vuelve, y mira a lo menos lo que dejas;</div><div style="text-align:center;">que no es, no, tan horrible mi figura;</div><div style="text-align:center;">ni suele ser mi edad menospreciada,</div><div style="text-align:center;">sino con rendimientos halagada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¡Ah! no vayas (que el verlo me da espanto),</div><div style="text-align:center;">no vayas por tan áspero sendero,</div><div style="text-align:center;">que si el hüir de mí te obliga a tanto,</div><div style="text-align:center;">dar otro paso en pos de ti no quiero.</div><div style="text-align:center;">¡Desgraciada! mis voces y mi llanto</div><div style="text-align:center;">¿a quién derramo así? ¿qué más espero?</div><div style="text-align:center;">Huyó; se lleva el viento mis querellas;</div><div style="text-align:center;">y van mi vida y mi esperanza en ellas».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Así sembraba mísero lamento,</div><div style="text-align:center;">que se repite en eco dolorido,</div><div style="text-align:center;">y hasta las fieras mueve a sentimiento,</div><div style="text-align:center;">mas no aquel corazón empedernido.</div><div style="text-align:center;">Confuso más y más cada momento</div><div style="text-align:center;">se oye en el bosque el cuádruple sonido,</div><div style="text-align:center;">y cuando al cabo en la distancia expira,</div><div style="text-align:center;">con doble pena Angélica suspira.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¿Conque el afecto, exclama, cariñoso</div><div style="text-align:center;">que en París me mostraste, era falsía?</div><div style="text-align:center;">¿Pude pensar que en cuerpo tan hermoso</div><div style="text-align:center;">un corazón desamorado había?</div><div style="text-align:center;">¿Qué pecho hay tan arisco que piadoso</div><div style="text-align:center;">no fuese a una pasión como la mía?</div><div style="text-align:center;">¿O cuál se vio tan intratable fiera</div><div style="text-align:center;">a quien más el halago embraveciera?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¿Qué te costaba concederme, ingrato,</div><div style="text-align:center;">una palabra sola, e irte luego?</div><div style="text-align:center;">Que el placer de tu vista, un breve rato</div><div style="text-align:center;">templado hubiera este importuno fuego.</div><div style="text-align:center;">Mas ¡ay! quedó en mi pecho tu retrato,</div><div style="text-align:center;">enemigo mortal de mi sosiego;</div><div style="text-align:center;">cebo de una pasión que nada calma,</div><div style="text-align:center;">porque borrarla es imposible a el alma».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Diciendo así, los bellos miembros echa</div><div style="text-align:center;">sobre la verde yerba; ayes arroja;</div><div style="text-align:center;">suspira, y suspirar no le aprovecha,</div><div style="text-align:center;">el impío dolor ni un punto afloja.</div><div style="text-align:center;">Ahora calla, ahora se despecha,</div><div style="text-align:center;">y de copioso llanto el suelo moja.</div><div style="text-align:center;">Mas a la grave cuita que padece</div><div style="text-align:center;">se siente al fin rendida, y se adormece.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Descanse enhorabuena el angelito.</div><div style="text-align:center;">¿No será bien os hable de Gradaso,</div><div style="text-align:center;">que acaudillando ejército infinito</div><div style="text-align:center;">las regiones devasta del Ocaso?</div><div style="text-align:center;">Dejarémosle estar otro poquito,</div><div style="text-align:center;">que ya se nos vendrá más que de paso.</div><div style="text-align:center;">A Ferraguto es menester se vuelva,</div><div style="text-align:center;">que viene echando chispas por la selva.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Está el moro de cólera, que brama,</div><div style="text-align:center;">y enamorado está, que se derrite;</div><div style="text-align:center;">ira le enciende, y sopla amor la llama;</div><div style="text-align:center;">y por el mundo no dará un ardite,</div><div style="text-align:center;">si no acierta a topar la esquiva dama,</div><div style="text-align:center;">que jugar le parece al escondite,</div><div style="text-align:center;">o no topa a lo menos al hermano</div><div style="text-align:center;">para enseñarle a ser más cortesano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pues como en la espesura entrar le place</div><div style="text-align:center;">y por lo más tupido da una vuelta,</div><div style="text-align:center;">va que a la sombra un caballero yace;</div><div style="text-align:center;">es Argalía, y duerme a pierna suelta.</div><div style="text-align:center;">Al ver que atado su caballo pace,</div><div style="text-align:center;">desmonta, arrienda el suyo, al otro suelta,</div><div style="text-align:center;">y con un palo dándole en las ancas</div><div style="text-align:center;">le hace volar por riscos y barrancas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ansioso de volver a la pelea,</div><div style="text-align:center;">a despertar al joven se encamina;</div><div style="text-align:center;">mas pareciole acción grosera y fea;</div><div style="text-align:center;">aguardar que él despierte determina;</div><div style="text-align:center;">mira abajo y arriba, se pasea;</div><div style="text-align:center;">ora se sienta y ora se reclina;</div><div style="text-align:center;">al diablo daba aquel dormir tan largo,</div><div style="text-align:center;">que a su justa venganza pone embargo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Recordando por fin el caballero,</div><div style="text-align:center;">halla que Rabicán tomó el portante,</div><div style="text-align:center;">y andar le es fuerza a pie, como un palmero;</div><div style="text-align:center;">con que se puso de asaz mal talante.</div><div style="text-align:center;">«Aquí estoy yo, le dice el altanero</div><div style="text-align:center;">Ferraguto parándose delante;</div><div style="text-align:center;">hoy uno de nosotros aquí muere;</div><div style="text-align:center;">mi caballo será del que venciere.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Yo el tuyo, si lo ignoras, he soltado</div><div style="text-align:center;">por impedirte que a la fuga apeles.</div><div style="text-align:center;">Anduviste conmigo malcriado;</div><div style="text-align:center;">mas otra no me harás de las que sueles;</div><div style="text-align:center;">ahora que la tierra te he cerrado,</div><div style="text-align:center;">es menester que por el aire vueles.</div><div style="text-align:center;">¡Ánimo, pues! resiste al brazo mío;</div><div style="text-align:center;">que está en el pecho, no en la espalda, el brío».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> En voz alta el mancebo y faz serena</div><div style="text-align:center;">responde: «Es por demás que te conteste</div><div style="text-align:center;">si aquélla fue crianza mala o buena,</div><div style="text-align:center;">porque no es tiempo de argumentos éste.</div><div style="text-align:center;">Sólo diré que tú, ni una docena</div><div style="text-align:center;">de Ferragutos, ni una entera hueste,</div><div style="text-align:center;">hüir me hiciera, y que si pude hacello,</div><div style="text-align:center;">fue por tener mi hermana gusto en ello.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Y el que con lengua diga zafia y tosca</div><div style="text-align:center;">que temí, mentirá por el gargüero».</div><div style="text-align:center;">A Ferraguto le picó la mosca;</div><div style="text-align:center;">como pintada sierpe que a un ligero</div><div style="text-align:center;">tiento de incauto pie se desenrosca</div><div style="text-align:center;">y acomete, silbando, al pasajero,</div><div style="text-align:center;">así furioso el español se lanza</div><div style="text-align:center;">al Argalí, sediento de venganza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ni el otro en el furor le cede nada.</div><div style="text-align:center;">Trábase pavorosa batahola,</div><div style="text-align:center;">y del estruendo horrísono asustada,</div><div style="text-align:center;">se estremece la selva opaca y sola.</div><div style="text-align:center;">Sabiendo el Argalía que a su espada</div><div style="text-align:center;">es Ferraguto invulnerable, alzola;</div><div style="text-align:center;">ya que sacarle sangre es vano intento,</div><div style="text-align:center;">privarle imaginó de sentimiento.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sobre el testuz le esgrime un altibajo;</div><div style="text-align:center;">mas entendiole Ferragú la traza;</div><div style="text-align:center;">súbito se le cuela por debajo,</div><div style="text-align:center;">y entre sus brazos al contrario enlaza.</div><div style="text-align:center;">Tiene Argalí para el marcial trabajo</div><div style="text-align:center;">más firme el pulso, y con más fuerza abraza;</div><div style="text-align:center;">pero destreza tuvo el moro mucha,</div><div style="text-align:center;">y un tanto más experto fue a la lucha.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No es mucho, pues, que al del Catay postrara;</div><div style="text-align:center;">bien que bregando el vigoroso infante</div><div style="text-align:center;">encima se le monta, y en la cara</div><div style="text-align:center;">golpes le da con el ferrado guante.</div><div style="text-align:center;">Mas otra ofensa Ferragú prepara;</div><div style="text-align:center;">empuñando la daga rutilante,</div><div style="text-align:center;">por un oculto ojal del coselete</div><div style="text-align:center;">hasta los gavilanes se la mete.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Brota de rojo humor copiosa fuente,</div><div style="text-align:center;">y la forma gentil se desmadeja,</div><div style="text-align:center;">como lacia se dobla tristemente</div><div style="text-align:center;">una flor que al pasar tronchó la reja.</div><div style="text-align:center;">Con apagada voz y balbuciente,</div><div style="text-align:center;">como a quien ya mortal angustia aqueja,</div><div style="text-align:center;">«Un solo don, decía, pues que muero,</div><div style="text-align:center;">te pido me concedas, caballero.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Ruégote por tu mérito excelente</div><div style="text-align:center;">y a fuero de leal caballería,</div><div style="text-align:center;">que a un hondo río arrojes juntamente</div><div style="text-align:center;">este mi cuerpo, y la armadura mía;</div><div style="text-align:center;">no sea que al mirarla alguno afrente</div><div style="text-align:center;">mi nombre y fama, y diga acaso un día:</div><div style="text-align:center;">Ruin caballero es fuerza que haya sido</div><div style="text-align:center;">el que con estas armas fue vencido».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El yelmo Ferragú le suelta y quita,</div><div style="text-align:center;">tornada en compasión la furia brava,</div><div style="text-align:center;">y ve en los ojos y en la tez marchita</div><div style="text-align:center;">que el aliento de vida se le acaba.</div><div style="text-align:center;">Vanamente la sangre solicita</div><div style="text-align:center;">restañar, que las ricas armas lava;</div><div style="text-align:center;">en sus brazos apoya al infelice,</div><div style="text-align:center;">ya cercano a expirar, y así le dice:</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¡Desventurado joven y dichoso</div><div style="text-align:center;">en tan temprana y tan honrosa muerte!</div><div style="text-align:center;">La alegre vida en el albor hermoso</div><div style="text-align:center;">de juventud te arrebató la Suerte.</div><div style="text-align:center;">Pero renombre dejarás famoso</div><div style="text-align:center;">de cortés caballero, osado y fuerte.</div><div style="text-align:center;">¡Ay! a quien da Fortuna edad más larga,</div><div style="text-align:center;">suele enojosa hacérsela y amarga.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Y pues ya estás en sosegado abrigo,</div><div style="text-align:center;">y miras la tormenta desde el puerto,</div><div style="text-align:center;">generoso perdona, si contigo</div><div style="text-align:center;">loco de amor, he peleado a tuerto.</div><div style="text-align:center;">Al grande Alá poniendo por testigo,</div><div style="text-align:center;">del triste don que pides te hago cierto;</div><div style="text-align:center;">tu yelmo, si te place, solamente</div><div style="text-align:center;">reservaré, para cubrir mi frente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Préstame el uso de esta sola pieza,</div><div style="text-align:center;">mientras que de otra a proveerme llego».</div><div style="text-align:center;">Inclinose la pálida cabeza,</div><div style="text-align:center;">como dando a entender que accede al ruego.</div><div style="text-align:center;">Oculto el español en la maleza</div><div style="text-align:center;">se estuvo hasta expirar el mozo, y luego</div><div style="text-align:center;">lo prometido aí ejecutar se apronta,</div><div style="text-align:center;">y en su corcel con el cadáver monta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Habiéndose a la frente acomodado,</div><div style="text-align:center;">separada la espléndida cimera,</div><div style="text-align:center;">aquel yelmo fatal, que destinado</div><div style="text-align:center;">a un porvenir más venturoso fuera,</div><div style="text-align:center;">lleva con lentos pasos el helado</div><div style="text-align:center;">cuerpo de un ancho río a la ribera,</div><div style="text-align:center;">y do más honda y rauda es la corriente,</div><div style="text-align:center;">suelta la infausta carga blandamente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Un rato el agua se quedó mirando,</div><div style="text-align:center;">y luego por la selva solitaria</div><div style="text-align:center;">pensativo se fue, mientras Orlando</div><div style="text-align:center;">cruzaba el yermo en dirección contraria.</div><div style="text-align:center;">En busca de la dama jadeando</div><div style="text-align:center;">llegaba el conde, y plugo a la voltaria</div><div style="text-align:center;">Fortuna, o fuese el diablo, que la viera;</div><div style="text-align:center;">para hacerle tal vez la burla entera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Profundamente Angélica dormía,</div><div style="text-align:center;">jugando el viento en el brïal de seda;</div><div style="text-align:center;">rosas el campo alrededor abría,</div><div style="text-align:center;">y susurraba amores la arboleda.</div><div style="text-align:center;">Al verla Orlando, ¿qué pensáis que haría?</div><div style="text-align:center;">Embebecido, estupefacto queda,</div><div style="text-align:center;">la boca abierta, la mirada fatua;</div><div style="text-align:center;">más que hombre vivo, inanimada estatua.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tal el que inspira el hálito que el cielo</div><div style="text-align:center;">por arma, infecta boa, darte quiso,</div><div style="text-align:center;">tor e la vista y turbio el cerebelo,</div><div style="text-align:center;">enajenado queda de improviso.</div><div style="text-align:center;">«¿Qué es esto?», dice el conde medio lelo,</div><div style="text-align:center;">¿es la vida mortal? ¿o el paraíso?</div><div style="text-align:center;">¿es de mi caro dueño aérea copia</div><div style="text-align:center;">con que me engaña Amor? ¿o es ella propia?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pasándosela en estas y otras flores,</div><div style="text-align:center;">se echa a tierra a mirarla el necio amante.</div><div style="text-align:center;">En batallas más ducho que en amores,</div><div style="text-align:center;">ignoraba, bisoño cortejante,</div><div style="text-align:center;">ser doctrina común de los doctores</div><div style="text-align:center;">que el que ve la ocasión y en el instante</div><div style="text-align:center;">no la agarró de la fugaz guedeja,</div><div style="text-align:center;">se tira luego de una y otra oreja.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ferraguto, que viene cabalgando</div><div style="text-align:center;">por aquella mismísima ladera,</div><div style="text-align:center;">mira, mas no conoce al conde Orlando,</div><div style="text-align:center;">que sin divisa estaba y con visera.</div><div style="text-align:center;">Maravillose; mayormente cuando</div><div style="text-align:center;">reparó en la dormida compañera;</div><div style="text-align:center;">quién ella sea un breve instante duda;</div><div style="text-align:center;">luego horrorosamente se demuda.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pensando que a guardarla atendería</div><div style="text-align:center;">aquel desconocido, en altaneras</div><div style="text-align:center;">y descompuestas voces prorrumpía,</div><div style="text-align:center;">y dícele de buenas a primeras:</div><div style="text-align:center;">«Esa dama no es tuya, sino mía,</div><div style="text-align:center;">y serte ha sano que dejarla quieras;</div><div style="text-align:center;">donde no, vida y dama todo junto</div><div style="text-align:center;">has de dejar en este mismo punto».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Hacia el recién venido alzó la testa</div><div style="text-align:center;">Orlando, y le responde algo mohino:</div><div style="text-align:center;">«Tengarnos, camarada, en paz la fiesta;</div><div style="text-align:center;">ve, por amor de Dios, ve tu camino.</div><div style="text-align:center;">¿De dónde sabes tú qué dama es ésta?</div><div style="text-align:center;">Naturalmente yo a la paz me inclino;</div><div style="text-align:center;">pero, si he de decirte lo que siento,</div><div style="text-align:center;">no me pareces hombre de talento».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El español, que luego se mosquea,</div><div style="text-align:center;">«¡Hola!, le respondió, ¿conque al acero</div><div style="text-align:center;">quieres que apele? Bien que no se vea</div><div style="text-align:center;">señal en ti de noble caballero,</div><div style="text-align:center;">de igual a igual la competencia sea;</div><div style="text-align:center;">fácilmente, ladrón, probarte espero</div><div style="text-align:center;">que es el contradecirme empeño vano».</div><div style="text-align:center;">Y esto dicho, a la espada puso mano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Salta con vista entonces fulminante</div><div style="text-align:center;">el conde, que un volcán de furias era.</div><div style="text-align:center;">«Yo soy Roldán» poniéndose delante</div><div style="text-align:center;">dice, y alzando a un tiempo la visera.</div><div style="text-align:center;">Hácele extraños visos el semblante;</div><div style="text-align:center;">catadura jamás se vio tan fiera.</div><div style="text-align:center;">Ferraguto quedó medio aturdido;</div><div style="text-align:center;">pero tomó al instante su partido.</div><div style="text-align:center;">Con acento responde resoluto:</div><div style="text-align:center;">«No piense hombre mortal que me intimida;</div><div style="text-align:center;">si Roldán eres tú, yo Ferraguto;</div><div style="text-align:center;">a espada al punto el pleito se decida».</div><div style="text-align:center;">Monta Roldán en su alentado bruto,</div><div style="text-align:center;">y se juega en efecto la partida</div><div style="text-align:center;">de igual a igual, pues tienen al acero</div><div style="text-align:center;">ambos a dos impenetrable el cuero.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Al espantoso estrépito despierta</div><div style="text-align:center;">la dama, y viendo, como claro vía,</div><div style="text-align:center;">que era por causa suya la reyerta,</div><div style="text-align:center;">y que las costas ella pagaría,</div><div style="text-align:center;">huye despavorida y medio muerta,</div><div style="text-align:center;">por do sus pasos la Fortuna guía.</div><div style="text-align:center;">Y no hubo andado bien medio minuto,</div><div style="text-align:center;">notan su fuga Orlando y Ferraguto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Distante va, no hay hoja que rebulla</div><div style="text-align:center;">(el conde dijo, echando atrás la espada).</div><div style="text-align:center;">En vano el uno al otro se magulla,</div><div style="text-align:center;">cuando el vencer no ha de valernos nada;</div><div style="text-align:center;">que en dejar que nos plante y se escabulla</div><div style="text-align:center;">perdemos uno y otro la parada.</div><div style="text-align:center;">Si una amorosa súplica te obliga,</div><div style="text-align:center;">permíteme, te ruego, que la siga».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Con risa amarga y mal disimulado</div><div style="text-align:center;">enojo dice el español adusto:</div><div style="text-align:center;">«Ciertamente que es raro el desenfado</div><div style="text-align:center;">con que de mí dispones a tu gusto.</div><div style="text-align:center;">Hubiérasme a lo menos convidado</div><div style="text-align:center;">a seguir la batida; pero ¿es justo</div><div style="text-align:center;">que uno deje la res y otro la corra?</div><div style="text-align:center;">Pelea, conde, y súplicas ahorra.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »De paces ni de treguas no se trate,</div><div style="text-align:center;">que si eres duro tú, yo no soy blando».</div><div style="text-align:center;">«Pardiez que es un solemne disparate</div><div style="text-align:center;">argumentar contigo», exclama Orlando.</div><div style="text-align:center;">Con doble furia trábase el combate,</div><div style="text-align:center;">y finalizará Dios sabe cuándo.</div><div style="text-align:center;">Mas al canto siguiente se difiera,</div><div style="text-align:center;">que nuevo asunto y grande nos espera.</div><br><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3184-orlando-enamorado-canto-ii.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poesia de Amor, Enamorados, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 17:56:13 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529942157_orlando-enamorado-canto-ii_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529942157_orlando-enamorado-canto-ii_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Canto II</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Las Justas</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">De un Aristarco adusto oigo el regaño:</div><div style="text-align:center;">«Poner en verso estúpidas consejas</div><div style="text-align:center;">que deleitaban a la plebe antaño,</div><div style="text-align:center;">pero que hasta los niños y las viejas</div><div style="text-align:center;">desprecian hoy, es un capricho extraño;</div><div style="text-align:center;">tenemos delicadas las orejas.</div><div style="text-align:center;">Desatinos narrar de tanto bulto</div><div style="text-align:center;">a nuestra sabia edad es un insulto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¿Qué es ver una princesa en medio el prado</div><div style="text-align:center;">con un laurel por colgadura y techo,</div><div style="text-align:center;">la orilla de un arroyo por estrado,</div><div style="text-align:center;">y por dama de honor a par del lecho</div><div style="text-align:center;">un feo gigantón desaforado?</div><div style="text-align:center;">¿Qué es ver un caballero que a despecho</div><div style="text-align:center;">del sentido común y de Cervantes</div><div style="text-align:center;">despacha a dos por tres cuatro gigantes?»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Y por eso no más pasar la esponja</div><div style="text-align:center;">pretende usted a lo que llevo escrito?</div><div style="text-align:center;">Digo que son escrúpulos de monja.</div><div style="text-align:center;">Lo que viene detrás es lo bonito;</div><div style="text-align:center;">lo de hasta aquí no vale una toronja.</div><div style="text-align:center;">Si usted depone un rato ese erudito</div><div style="text-align:center;">fastidio, y va adelante con el cuento,</div><div style="text-align:center;">cosas verá que le han de dar contento.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Verá usted jayanazos de una talla,</div><div style="text-align:center;">que con ellos Golías fue un pigmeo;</div><div style="text-align:center;">tierras visitará, que no las halla,</div><div style="text-align:center;">aunque se despestañe, en Ptolomeo;</div><div style="text-align:center;">verá esfinges y grifos, de que calla</div><div style="text-align:center;">el systema naturnaturæ de Linneo;</div><div style="text-align:center;">encantados jardines a docenas;</div><div style="text-align:center;">maravillas, en fin, a manos llenas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Quodcumque ostendis mihi sic...» ¿Y acaso</div><div style="text-align:center;">exijo yo, molondro, que lo creas?</div><div style="text-align:center;">Mentir es privilegio del Parnaso,</div><div style="text-align:center;">y si lo desconoces, no me leas,</div><div style="text-align:center;">ni al Arïosto, ni a Milton, ni al Tasso,</div><div style="text-align:center;">ni al gran cantor de Aquiles, ni al de Eneas;</div><div style="text-align:center;">estudia expositores del derecho,</div><div style="text-align:center;">o toma tu compás; y buen provecho.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y si te place por veraz la historia,</div><div style="text-align:center;">sepas que cuelli-erguida y cari-seria,</div><div style="text-align:center;">como la ves, su parla es ilusoria,</div><div style="text-align:center;">y las mentiras por verdades feria.</div><div style="text-align:center;">Y es lo peor, que siempre da la gloria</div><div style="text-align:center;">al poder, siempre al flaco la miseria,</div><div style="text-align:center;">más que de pueblos, de tiranos aya;</div><div style="text-align:center;">al menos mi mentir es de otra laya.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De Ferraguto y del fingido Uberto</div><div style="text-align:center;">volvamos, si os parece, a la batalla.</div><div style="text-align:center;">Son en lo fuerte iguales y en lo experto;</div><div style="text-align:center;">igual en ambos el furor estalla;</div><div style="text-align:center;">y si de pie a cabeza está cubierto</div><div style="text-align:center;">el Argalía de encantada malla,</div><div style="text-align:center;">tiene encantado el moro todo el bulto,</div><div style="text-align:center;">salvo un pequeño lunarcillo oculto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El que cruzarse dos exhalaciones</div><div style="text-align:center;">viese, bañando el aire en luz bermeja,</div><div style="text-align:center;">o embestirse dos líbicos leones</div><div style="text-align:center;">con sacudir horrendo de guedeja,</div><div style="text-align:center;">pudiera acaso de los dos barones</div><div style="text-align:center;">el crudo choque imaginar. Semeja,</div><div style="text-align:center;">de los aceros al brillante lampo</div><div style="text-align:center;">y raudo silbo, estremecerse el campo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Su espada el Argalí derecha y alta</div><div style="text-align:center;">levanta, y luego atrás la echó ligero,</div><div style="text-align:center;">hasta que ya a la punta poco falta</div><div style="text-align:center;">para frisar con el arzón trasero;</div><div style="text-align:center;">y en los estribos afirmado, asalta</div><div style="text-align:center;">al moro, y un fendiente tan certero</div><div style="text-align:center;">le asienta en la mollera desarmada,</div><div style="text-align:center;">que creyó la contienda terminada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero como no ya cabeza rota,</div><div style="text-align:center;">antes tan al contrario le sucede</div><div style="text-align:center;">que no se ve de sangre ni una gota,</div><div style="text-align:center;">dos pasos admirado retrocede.</div><div style="text-align:center;">Ferragú dolorido se alborota,</div><div style="text-align:center;">y dando fuerza al brazo cuanta puede,</div><div style="text-align:center;">«Veamos, dice, si la lid concluyo,</div><div style="text-align:center;">y si este acero corta más que el tuyo».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y con un altibajo fulminante</div><div style="text-align:center;">que hallara entrada en un peñasco alpino,</div><div style="text-align:center;">la cabeza y el yelmo relumbrante</div><div style="text-align:center;">se figuró tajar como un pepino;</div><div style="text-align:center;">mas en un yelmo da, que no es bastante</div><div style="text-align:center;">ni a rasguñarlo el filo damasquino.</div><div style="text-align:center;">A su vez Ferraguto se retira;</div><div style="text-align:center;">el asombro hace treguas a la ira.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Suspensa queda la cruel porfía</div><div style="text-align:center;">un rato breve en pausa silenciosa,</div><div style="text-align:center;">cual un instante en borrascoso día</div><div style="text-align:center;">el viento calla en la floresta hojosa.</div><div style="text-align:center;">El primero que habló fue el Argalía:</div><div style="text-align:center;">«Quiero, señor, que sepas una cosa:</div><div style="text-align:center;">con este arnés de hadadas piezas hecho</div><div style="text-align:center;">tu espada ni otra alguna es de provecho.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Desiste, pues, de un insensato duelo</div><div style="text-align:center;">que ha de traerte al fin mengua y bochorno».</div><div style="text-align:center;">Responde el moro: «Así me salve el cielo,</div><div style="text-align:center;">como este escudo y malla y cuanto en torno</div><div style="text-align:center;">a mi persona ves, llevarlo suelo,</div><div style="text-align:center;">más que para defensa, por adorno;</div><div style="text-align:center;">ir armado o desnudo no me importa,</div><div style="text-align:center;">porque en mi piel ningún acero corta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Dame, pues, tu amistad, y hágala firme</div><div style="text-align:center;">el parentesco; que delirio extraño</div><div style="text-align:center;">fuera con desventaja resistirme</div><div style="text-align:center;">tanta, y con tan forzosa afrenta y daño.</div><div style="text-align:center;">Yo de aquí sin la dama no he de irme,</div><div style="text-align:center;">si bien supiera estar lidiando un año.</div><div style="text-align:center;">Si por esposa me la das, contigo</div><div style="text-align:center;">a estrecha unión y eterna paz me obligo».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Para que yo su mano te ofreciera,</div><div style="text-align:center;">(dice Argalía) tu valor te abona;</div><div style="text-align:center;">pero su gusto es condición primera;</div><div style="text-align:center;">y darte posesión de su persona</div><div style="text-align:center;">sin consultarla, hacer la cuenta fuera,</div><div style="text-align:center;">como dice el refrán, sin la patrona.</div><div style="text-align:center;">Veamos si te admite por su dueño;</div><div style="text-align:center;">si no te admite, seguirá el empeño».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Habiendo el moro en ello consentido,</div><div style="text-align:center;">va el otro a consultarla, como es justo.</div><div style="text-align:center;">Fue un hombre Ferragú descomedido,</div><div style="text-align:center;">y de un mirar desapacible, adusto;</div><div style="text-align:center;">bronco en el habla, inculto en el vestido,</div><div style="text-align:center;">y que en lavarse hallaba poco gusto;</div><div style="text-align:center;">toda la cara de vedijas llena,</div><div style="text-align:center;">el pelo grifo y la color morena.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ella, que un novio quiere blanco y rubio,</div><div style="text-align:center;">responde que el galán no le acomoda.</div><div style="text-align:center;">Derramando de lágrimas diluvio,</div><div style="text-align:center;">«No me hablen, dice, en semejante boda.</div><div style="text-align:center;">Aunque arda como el Etna o el Vesubio,</div><div style="text-align:center;">y aunque en dote me dé la España toda,</div><div style="text-align:center;">antes que suya quiero verme muerta,</div><div style="text-align:center;">o por el mundo andar de puerta en puerta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Torna, pues, caro hermano, por tu vida;</div><div style="text-align:center;">renueva con el moro la pelea;</div><div style="text-align:center;">y mientras de tu anillo socorrida</div><div style="text-align:center;">me pongo en salvo yo, sin que él me vea,</div><div style="text-align:center;">tú en hallando ocasión vuelve la brida,</div><div style="text-align:center;">déjale en la estacada, y espolea.</div><div style="text-align:center;">De las Ardeñas tomaré el sendero,</div><div style="text-align:center;">do juntarme otra vez contigo espero».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Renuevan los barones la quimera,</div><div style="text-align:center;">después que el uno al otro ha referido</div><div style="text-align:center;">no haber forma ni modo de que quiera</div><div style="text-align:center;">la niña recibirle por marido.</div><div style="text-align:center;">Ferraguto se obstina, mate o muera,</div><div style="text-align:center;">en que sin ella no ha de haber partido;</div><div style="text-align:center;">y ella sin más ni más tomó el portante</div><div style="text-align:center;">dejando en la estacada al pobre amante.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Búscala con los ojos el pagano,</div><div style="text-align:center;">que siente en verla alivio a la fatiga;</div><div style="text-align:center;">y como a todos lados mira en vano,</div><div style="text-align:center;">no sabe lo que piense o lo que diga.</div><div style="text-align:center;">En esto el otro aguija a Rabicano,</div><div style="text-align:center;">que no hay hombre ni diablo que le siga;</div><div style="text-align:center;">y sin decir adiós, hasta la vuelta,</div><div style="text-align:center;">por el bosque se va a carrera suelta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Quieto se estuvo el moro en confianza</div><div style="text-align:center;">de que volviese luego el Argalía.</div><div style="text-align:center;">Perdiendo finalmente la esperanza,</div><div style="text-align:center;">de corazón a entrambos maldecía:</div><div style="text-align:center;">«Nada te librará de mi venganza,</div><div style="text-align:center;">dice, tu necia hermana ha de ser mía</div><div style="text-align:center;">a tu pesar, siquiera la más honda</div><div style="text-align:center;">sima de los infiernos os esconda».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Impaciente, iracundo, enfurecido,</div><div style="text-align:center;">hinca las dos espuelas, y ligero</div><div style="text-align:center;">parte en pos del cobarde, mal nacido,</div><div style="text-align:center;">(que tal le juzga) indigno caballero,</div><div style="text-align:center;">y de la que a su amor ha respondido</div><div style="text-align:center;">con desdén tan esquivo y altanero.</div><div style="text-align:center;">Recorre el campo, en las cabañas entra,</div><div style="text-align:center;">anda de bosque en bosque, a nadie encuentra.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Astolfo, en tanto, que la lid miraba,</div><div style="text-align:center;">al ver que uno en pos de otro a gran carrera</div><div style="text-align:center;">se alejaba del campo, y que no estaba</div><div style="text-align:center;">tampoco allí la hermosa carcelera,</div><div style="text-align:center;">a la fortuna muchas gracias daba</div><div style="text-align:center;">de hallarse libre cuando no lo espera.</div><div style="text-align:center;">Plazo no quiere dar a su ventura;</div><div style="text-align:center;">vístese a toda prisa la armadura.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Quebrárase la lanza al paladino</div><div style="text-align:center;">en el pasado encuentro, y arrimada</div><div style="text-align:center;">mira por dicha suya a un verde pino</div><div style="text-align:center;">la del fingido Uberto, la encantada,</div><div style="text-align:center;">la invencible, cubierta de oro fino,</div><div style="text-align:center;">y de bellas labores entallada;</div><div style="text-align:center;">tómala sin saber lo que encubría,</div><div style="text-align:center;">pensando a su señor volverla un día.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mientras lleno de júbilo espolea,</div><div style="text-align:center;">cual cautivo a la luz restitüído,</div><div style="text-align:center;">quiere la suerte que a Reinaldos vea,</div><div style="text-align:center;">y a relatarle va lo sucedido.</div><div style="text-align:center;">Reinaldos, que del mismo pie cojea</div><div style="text-align:center;">que Oriando y Ferraguto, ha decidido</div><div style="text-align:center;">ir de los fugitivos en alcance;</div><div style="text-align:center;">quiere, hasta verle el fin, jugar el lance.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tanto el amor le trae al retortero,</div><div style="text-align:center;">que sin tornar palabra al del Leopardo</div><div style="text-align:center;">vuelve la brida, el estrellado acero</div><div style="text-align:center;">hincando en los ijares a Bayardo.</div><div style="text-align:center;">Parte cual rayo el animal ligero,</div><div style="text-align:center;">y óyese motejar de flojo y tardo.</div><div style="text-align:center;">De los gustos del amo poco sabe,</div><div style="text-align:center;">y de las penas gran porción le cabe.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Llega en tanto a París el rozagante</div><div style="text-align:center;">duque, y aún no ha desabrochado el peto,</div><div style="text-align:center;">cuando en su estancia entró el señor de Anglante,</div><div style="text-align:center;">pidiendo nuevas del amado objeto:</div><div style="text-align:center;">«¿Dónde queda ese moro petulante?</div><div style="text-align:center;">¿Dónde el de Montalbán?» pregunta inquieto.</div><div style="text-align:center;">Donosamente Astolfo desembucha;</div><div style="text-align:center;">impaciente, anhelante, Orlando escucha.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y al entender que es ida la doncella,</div><div style="text-align:center;">y que el hermano huyendo se retira,</div><div style="text-align:center;">y Ferragú y Reinaldos van tras ella,</div><div style="text-align:center;">al duque con torcidos ojos mira.</div><div style="text-align:center;">Reniega de sí mismo y de su estrella;</div><div style="text-align:center;">abatido después gime, suspira;</div><div style="text-align:center;">repélase las barbas, rompe en llanto.</div><div style="text-align:center;">¡Que en alma tal, amor pudiese tanto!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> En la cama arrojándose, decía:</div><div style="text-align:center;">«¡Tiránica pasión, que a nada cede,</div><div style="text-align:center;">y se ahonda en el alma cada día,</div><div style="text-align:center;">y no hay solaz, no hay gusto que no acede!</div><div style="text-align:center;">¿Qué disputado prez, qué nombradía,</div><div style="text-align:center;">qué aplauso humano contentarme puede?</div><div style="text-align:center;">Lides, ¡adiós! ¡adiós, mi noble espada!</div><div style="text-align:center;">La existencia de Orlando es acabada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¡Oh, si diese a mis ansias refrigerio</div><div style="text-align:center;">mi adorada beldad! ¡si coronara</div><div style="text-align:center;">mi amorosa pasión! por el imperio</div><div style="text-align:center;">de la tierra mi dicha no trocara.</div><div style="text-align:center;">Pero si para eterno vituperio</div><div style="text-align:center;">del nombre mío, está mi prenda cara</div><div style="text-align:center;">destinada a otro dueño, ¡inicua Suerte!</div><div style="text-align:center;">nada te pido ya, sino la muerte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¿Qué puedo hacer? El corazón desmaya,</div><div style="text-align:center;">desigual a tan bárbaro suplicio;</div><div style="text-align:center;">entre tinieblas vivo, en que no raya</div><div style="text-align:center;">de una esperanza el más remoto indicio.</div><div style="text-align:center;">Y para que tormentos nuevos haya,</div><div style="text-align:center;">y en mis desvelos dé al través el juicio,</div><div style="text-align:center;">osa el de Montalbano y osa el Moro</div><div style="text-align:center;">(¡maldición!) disputarme mi tesoro.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Tras ella van, como en el bosque umbrío</div><div style="text-align:center;">da caza el tigre a pávida corcilla;</div><div style="text-align:center;">y mientras el amado dueño mío</div><div style="text-align:center;">corre peligro tanto, ¡yo (¡mancilla</div><div style="text-align:center;">eterna a mi valor!) sin albedrío,</div><div style="text-align:center;">sin alma, con la mano en la mejilla,</div><div style="text-align:center;">como flaca mujer me quejo al cielo,</div><div style="text-align:center;">y busco en necias lágrimas consuelo!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Si morir desamado es a la postre</div><div style="text-align:center;">la recompensa que a mis penas cabe,</div><div style="text-align:center;">¿por qué dejar que así este afán me postre</div><div style="text-align:center;">y que mi fama en ignominia acabe?</div><div style="text-align:center;">Salga yo, y por mi dama el mundo arrostre,</div><div style="text-align:center;">que más dulce en la lid la muerte sabe,</div><div style="text-align:center;">y un piadoso mirar de mi señora</div><div style="text-align:center;">felicísima hará mi última hora».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Así diciendo de la cama salta,</div><div style="text-align:center;">que no hay en ella alivio a su congoja;</div><div style="text-align:center;">tropa de pensamientos mil le asalta;</div><div style="text-align:center;">ora esto, ora aquello se le antoja;</div><div style="text-align:center;">como el enfermo a quien el sueño falta,</div><div style="text-align:center;">no puede sosegar, todo le enoja.</div><div style="text-align:center;">Mas llegada que fue la sombra oscura,</div><div style="text-align:center;">viste escondidamente la armadura.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Rojo sacó el pavés, desnudo y liso;</div><div style="text-align:center;">mudó yelmo, cimera, armas y traje;</div><div style="text-align:center;">y encabalgando a Brillador, no quiso</div><div style="text-align:center;">escudero llevar, doncel ni paje.</div><div style="text-align:center;">Deja a París; dejara el paraíso</div><div style="text-align:center;">por el horror de un páramo salvaje;</div><div style="text-align:center;">y se encamina entre dudosas señas,</div><div style="text-align:center;">tras la beldad que adora, a las Ardeñas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tres caballeros van a la ventura:</div><div style="text-align:center;">el conde Orlando, senador romano,</div><div style="text-align:center;">Ferraguto, el de torva catadura,</div><div style="text-align:center;">y el ínclito barón de Montalbano.</div><div style="text-align:center;">Y en tanto Carlomagno que apresura</div><div style="text-align:center;">las anunciadas justas, llama a Gano,</div><div style="text-align:center;">a Salomón, Ricarte, Naimo el viejo,</div><div style="text-align:center;">y a todos los demás de su consejo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Manda que armado a espada y lanza venga</div><div style="text-align:center;">el caballero que justar quisiere,</div><div style="text-align:center;">y mientras en la silla se sostenga,</div><div style="text-align:center;">a todos los demás bizarro espere;</div><div style="text-align:center;">y que una bella rosa en premio obtenga</div><div style="text-align:center;">el que de nadie derribado fuere;</div><div style="text-align:center;">una rosa de perlas, en memoria</div><div style="text-align:center;">de la feliz, pacífica victoria.</div><div style="text-align:center;">Todos este decreto confirmaron,</div><div style="text-align:center;">como a la antigua usanza conveniente,</div><div style="text-align:center;">y por toda París lo promulgaron</div><div style="text-align:center;">cuarenta reyes de armas a la gente.</div><div style="text-align:center;">Caballos y lorigas se aprestaron,</div><div style="text-align:center;">blasones y divisas juntamente;</div><div style="text-align:center;">y Serpentino, el español guerrero,</div><div style="text-align:center;">nombrado fue mantenedor primero.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Jamás sacó la Aurora igual tesoro</div><div style="text-align:center;">de alegre luz al mundo alborozado.</div><div style="text-align:center;">Carlos entró, con imperial decoro,</div><div style="text-align:center;">en la festiva plaza, desarmado,</div><div style="text-align:center;">sobre un caballo que era una ascua de oro,</div><div style="text-align:center;">en la derecha el cetro, espada al lado,</div><div style="text-align:center;">escoltándole en vez de alabarderos</div><div style="text-align:center;">condes, barones y altos caballeros.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> He aquí que Serpentín sale a la arena</div><div style="text-align:center;">en ricas galas y en arnés lumbroso;</div><div style="text-align:center;">un melado corcel rige y sofrena,</div><div style="text-align:center;">que en los traseros pies se alza brioso;</div><div style="text-align:center;">los hierros tasca, que de espumas llena,</div><div style="text-align:center;">y cual si le viniese estrecho el coso</div><div style="text-align:center;">y a su pesar sufriese freno y cincha,</div><div style="text-align:center;">vuélvese inquieto y las narices hincha.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y bien le semejaba en el denuedo</div><div style="text-align:center;">el caballero que sobre él venía,</div><div style="text-align:center;">que en altivo ademán y rostro acedo</div><div style="text-align:center;">parece que a la tierra desafía.</div><div style="text-align:center;">Señálale la gente con el dedo</div><div style="text-align:center;">su destreza alabando y gallardía,</div><div style="text-align:center;">y de una en otra boca se derrama</div><div style="text-align:center;">de su linaje y su valor la fama.</div><div style="text-align:center;"> Luciente en el escudo reverbera</div><div style="text-align:center;">estrella de oro en campo azul celeste,</div><div style="text-align:center;">conforme en los colores la cimera,</div><div style="text-align:center;">como la recamada sobreveste.</div><div style="text-align:center;">Y porque hablar de todas largo fuera,</div><div style="text-align:center;">no hay pieza que gran suma no le cueste;</div><div style="text-align:center;">ricas piedras llevaba a centenares</div><div style="text-align:center;">en las orlas, hebillas y alamares.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Luego que el coso paseado tiene,</div><div style="text-align:center;">calando la visera hace que rompa</div><div style="text-align:center;">la esperada señal el aire, y suene</div><div style="text-align:center;">marcial clarín y retadora trompa.</div><div style="text-align:center;">Gran multitud de justadores viene</div><div style="text-align:center;">con larga comitiva y rica pompa</div><div style="text-align:center;">de jóvenes donceles y de pajes;</div><div style="text-align:center;">bate el viento una selva de plumajes.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sale al campo Angelino de Burdeos</div><div style="text-align:center;">trayendo, en indio fondo, blanca luna;</div><div style="text-align:center;">gran maestro de justas y torneos,</div><div style="text-align:center;">que añadir quiere a cien victorias una;</div><div style="text-align:center;">diviértese en hacer caracoleos,</div><div style="text-align:center;">como quien cierto está de su fortuna,</div><div style="text-align:center;">y muestra luego a Serpentín la frente;</div><div style="text-align:center;">embisten ambos denodadamente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y do el escudo al yelmo está vecino</div><div style="text-align:center;">le dio el cristiano al moro en la cabeza.</div><div style="text-align:center;">Doblose tanto cuanto Serpentino,</div><div style="text-align:center;">pero con nuevo aliento se endereza;</div><div style="text-align:center;">el otro al suelo por las ancas vino,</div><div style="text-align:center;">y fue rodando no pequeña pieza;</div><div style="text-align:center;">y viva el moro y Serpentino viva,</div><div style="text-align:center;">en alta se oye aclamación festiva.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Oh cómo Balugante se abandona</div><div style="text-align:center;">al gozo, oyendo el popular saludo</div><div style="text-align:center;">a su hijo amado! Con real corona</div><div style="text-align:center;">llegó un anciano, a escaques el escudo;</div><div style="text-align:center;">Salomón era, el rey de la bretona</div><div style="text-align:center;">gente, y un bayo monta cernejudo.</div><div style="text-align:center;">Serpentino acomete como un rayo,</div><div style="text-align:center;">y van por tierra Salomón y el bayo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ricarte luego, haciéndose adelante,</div><div style="text-align:center;">magnífico señor de Normandía,</div><div style="text-align:center;">que lleva, en fondo argén, león rampante,</div><div style="text-align:center;">y cabalga una hermosa yegua pía,</div><div style="text-align:center;">al hijo arremetió de Balugante,</div><div style="text-align:center;">y en el pavés de arábiga ataujía</div><div style="text-align:center;">tal bote recibió, que en raudo vuelo</div><div style="text-align:center;">baja, las plantas levantando al cielo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Echa Astolfo a su lanza entonces mano</div><div style="text-align:center;">(digo, a la que tomó de junto al pino),</div><div style="text-align:center;">trayendo en escarlata el anglicano</div><div style="text-align:center;">leopardo de oro; mas, ¡duro destino!,</div><div style="text-align:center;">hubo de tropezar el buen roano,</div><div style="text-align:center;">y no pudo evitar el paladino</div><div style="text-align:center;">venir a tierra, con tan mal suceso</div><div style="text-align:center;">que al diestro pie se le disloca un hueso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sintieron mucho todos este acaso,</div><div style="text-align:center;">y Serpentino más, según sospecho,</div><div style="text-align:center;">que con fatiga y con peligro escaso</div><div style="text-align:center;">el derribarle daba ya por hecho.</div><div style="text-align:center;">A mal agüero tuvo Astolfo el caso,</div><div style="text-align:center;">y llevar se hace, renqueando, al lecho,</div><div style="text-align:center;">do el hueso le ajustó con mano lista</div><div style="text-align:center;">y con potente ensalmo un algebrista.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Urgel Danés en tanto la visera</div><div style="text-align:center;">para medirse con el moro cala,</div><div style="text-align:center;">llevando su famosa empresa, que era</div><div style="text-align:center;">en campo gules argentada escala;</div><div style="text-align:center;">un basilisco de oro en la cimera</div><div style="text-align:center;">por ojos de diamantes fuego exhala.</div><div style="text-align:center;">El lomo oprime de un frisón que al Elba</div><div style="text-align:center;">afeitó el prado y sacudió la selva.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De las trompetas al sonoro canto</div><div style="text-align:center;">enristran uno y otro los lanzones;</div><div style="text-align:center;">temblar la tierra pareció de espanto</div><div style="text-align:center;">al recio choque de los dos barones;</div><div style="text-align:center;">pero a su bote Urgel dio empuje tanto,</div><div style="text-align:center;">que Serpentino, alzando los talones,</div><div style="text-align:center;">precipitado por las ancas baja,</div><div style="text-align:center;">y el yelmo de oro entre la arena encaja.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Así quedaba Urgel del campo dueño;</div><div style="text-align:center;">mas Balugante de furor se enciende,</div><div style="text-align:center;">y su propio peligro en el empeño</div><div style="text-align:center;">de dar venganza al hijo desatiende;</div><div style="text-align:center;">viene a la liza con airado ceño,</div><div style="text-align:center;">y por la grupa a su pesar desciende;</div><div style="text-align:center;">tras el cual Isolero entra en el coso,</div><div style="text-align:center;">de Ferraguto hermano valeroso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Llevaba en el pavés dorada barca</div><div style="text-align:center;">que en verdes aguas los costados moja;</div><div style="text-align:center;">disparando el bridón, el fuste abarca,</div><div style="text-align:center;">e impetüoso contra Urgel se arroja;</div><div style="text-align:center;">mas el bravo señor de Dinamarca</div><div style="text-align:center;">a Isoler de la silla desaloja,</div><div style="text-align:center;">que de la noble lanza al golpe esquivo</div><div style="text-align:center;">sin sentido cayó y apenas vivo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Gualter de Mauleón de roja escama</div><div style="text-align:center;">mostraba en campo de oro una serpiente;</div><div style="text-align:center;">y luego que también tuvo por cama</div><div style="text-align:center;">la tierra, «¿Lidiaremos locamente</div><div style="text-align:center;">los de una misma ley?», Urgel, exclama:</div><div style="text-align:center;">«Moros, ¿do estáis, que no os hacéis al frente?</div><div style="text-align:center;">Con vosotros habérmelas espero,</div><div style="text-align:center;">no con ningún cristiano caballero».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El valiente Espinela de Almería,</div><div style="text-align:center;">que una palma llevaba por emblema,</div><div style="text-align:center;">con este mote en español es mía,</div><div style="text-align:center;">oyendo a Urgel de cólera se quema,</div><div style="text-align:center;">y corre a castigar su altanería;</div><div style="text-align:center;">pero el bravo Danés con mucha flema</div><div style="text-align:center;">la furia de Espinel sosiega y calma,</div><div style="text-align:center;">a despecho del mote y de la palma.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Entonces Matalista, gran sujeto,</div><div style="text-align:center;">hermano de la hermosa Flordespina,</div><div style="text-align:center;">vengar pretende el temerario reto,</div><div style="text-align:center;">y al Danés, lanza en ristre, se encamina,</div><div style="text-align:center;">diciendo en baja voz a Mahometo</div><div style="text-align:center;">que, si no es un embuste su doctrina,</div><div style="text-align:center;">lo muestre allí, y a sostenerle salga;</div><div style="text-align:center;">pero no hay Mahometo que le valga.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ni con más dicha el cordobés Garfaño</div><div style="text-align:center;">justó; llevaba en negro blanca torre,</div><div style="text-align:center;">y cabalgaba un pisador castaño,</div><div style="text-align:center;">que ya sin dueño por el campo corre.</div><div style="text-align:center;">Grandonio llega, feo bulto, extraño;</div><div style="text-align:center;">ahora, Urgel, si el cielo no te acorre,</div><div style="text-align:center;">en gran peligro estás, que el mundo entero</div><div style="text-align:center;">animal no crió más bravo y fiero.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sobre un negro pavés lleva el gigante</div><div style="text-align:center;">esculpido un Mahoma horrendo de oro;</div><div style="text-align:center;">monta un frisón que es casi un elefante</div><div style="text-align:center;">y escarba el suelo y muge como un toro.</div><div style="text-align:center;">Múdase, en verle, a todos el semblante;</div><div style="text-align:center;">todo cristiano teme y todo moro;</div><div style="text-align:center;">el conde Gano entre las filas pasa</div><div style="text-align:center;">diciendo que está malo y se va a casa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Lo mismo hizo Macario de Lausana,</div><div style="text-align:center;">Falcón y Pinabelo y otros ciento;</div><div style="text-align:center;">el de Altarripa dijo: Hasta mañana;</div><div style="text-align:center;">a unos ofende el sol, a otros el viento;</div><div style="text-align:center;">sólo de aquella pérfida y villana</div><div style="text-align:center;">casta quedó Grifón; ora de intento,</div><div style="text-align:center;">ora de empacho; o desacuerdo sea,</div><div style="text-align:center;">o que escurrirse a los demás no vea.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Corriendo en tanto el gigantón disforme</div><div style="text-align:center;">todo el recinto por do pasa atruena,</div><div style="text-align:center;">como un torrente que el invierno forme,</div><div style="text-align:center;">y, ya ni tajamar ni dique enfrena;</div><div style="text-align:center;">el gran caballo bajo el peso enorme</div><div style="text-align:center;">se hunde y casi se atasca entre la arena;</div><div style="text-align:center;">quebranta en su carrera los peñascos,</div><div style="text-align:center;">y hace temblar la tierra con los cascos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Con el Danés cerró el jayán crüel,</div><div style="text-align:center;">y en el escudo le metió el lanzón;</div><div style="text-align:center;">menudas piezas lo hace, y de tropel</div><div style="text-align:center;">a tierra van caballo y campeón.</div><div style="text-align:center;">Acorre el duque Naimo al pobre Urgel,</div><div style="text-align:center;">que apenas puede articular razón;</div><div style="text-align:center;">quedó de la caída asaz maltrecho,</div><div style="text-align:center;">y en todo un mes no estuvo de provecho.</div><div style="text-align:center;">Cual corre ufano el toro por la plaza</div><div style="text-align:center;">después que al lidiador de más denuedo</div><div style="text-align:center;">herido deja, y nadie le embaraza,</div><div style="text-align:center;">y, a todos tiene en talanquera el miedo,</div><div style="text-align:center;">tal el gigante bufa y amenaza.</div><div style="text-align:center;">Sale (y fuera mejor estarse quedo)</div><div style="text-align:center;">Turpín el arzobispo, y viene abajo</div><div style="text-align:center;">como un despatarrado renacuajo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sale Grifión, el magancés Villano,</div><div style="text-align:center;">y avínole en el polvo hundir la cresta.</div><div style="text-align:center;">«¡Flor de la cristiandad!, dice el pagano</div><div style="text-align:center;">con mucha sorna, ¿qué cachaza es ésta?</div><div style="text-align:center;">¿Quién se presenta ahora? Muy temprano,</div><div style="text-align:center;">a lo que veo, os enfadó la fiesta».</div><div style="text-align:center;">Embiste Guido el borgoñón, que trae</div><div style="text-align:center;">en verde un avefénix de oro, y cae.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y no más venturoso es Angilero,</div><div style="text-align:center;">que lleva en gules tres palomas blancas;</div><div style="text-align:center;">Avino, Abolio, Otón y Bellenguero</div><div style="text-align:center;">se apea uno tras otro por las ancas;</div><div style="text-align:center;">Beltrán, que estatua pareció de acero,</div><div style="text-align:center;">abierto cae de brazos y de zancas;</div><div style="text-align:center;">y Geraldo, aunque gordo, al suelo vino</div><div style="text-align:center;">haciendo con los pies un remolino.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sobre un tostado palafrén volvía</div><div style="text-align:center;">Astolfo, y, aunque sano de la tumba,</div><div style="text-align:center;">sin armas, no creyendo que este día</div><div style="text-align:center;">mostrarse en ellas otra vez le incumba,</div><div style="text-align:center;">del cortesano y del galante hacía,</div><div style="text-align:center;">con ciertas damas que le daban zumba;</div><div style="text-align:center;">cuando Grandonio de un terrible bote</div><div style="text-align:center;">descabalgaba al asturiano Argote.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Hizo volar de Hugón yelmo y peluca;</div><div style="text-align:center;">que fue cosa de risa y de deporte.</div><div style="text-align:center;">Al viejo Naimo por un tris desnuca;</div><div style="text-align:center;">moteja a Carlomagno y a la corte.</div><div style="text-align:center;">Y Carlos, como nadie le retruca,</div><div style="text-align:center;">no sabe de qué modo se reporte,</div><div style="text-align:center;">y ya apenas su cólera disfraza;</div><div style="text-align:center;">cuando llega Oliveros a la plaza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Parece que más claro luce el día,</div><div style="text-align:center;">y que la cristiandad su rostro enhiesta.</div><div style="text-align:center;">Rico de galas el marqués venía,</div><div style="text-align:center;">con yelmo de oro y blanca sobrevesta.</div><div style="text-align:center;">Salúdanle las gentes a porfía,</div><div style="text-align:center;">y quién al uno y quién al otro apuesta,</div><div style="text-align:center;">Suena la trompa, y blandeando avanza</div><div style="text-align:center;">el gigante soez su gruesa lanza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Al duro choque van de tal manera</div><div style="text-align:center;">que no hay lengua mortal que lo relate;</div><div style="text-align:center;">cada cual premedita y delibera</div><div style="text-align:center;">o matar al contrario o que él le mate.</div><div style="text-align:center;">Helos ya en la mitad de la carrera;</div><div style="text-align:center;">toda voz calla, y todo pecho late.</div><div style="text-align:center;">Empínase Oliveros cuanto alcanza,</div><div style="text-align:center;">y al monstruo en el escudo hunde la lanza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De siete gruesas planchas fue el escudo,</div><div style="text-align:center;">pasolas la lanzada todas siete,</div><div style="text-align:center;">y rota la coraza en el nervudo</div><div style="text-align:center;">pecho del enemigo el hierro mete.</div><div style="text-align:center;">Pero Grandonio en la cabeza un crudo</div><div style="text-align:center;">golpe le da; quebrántale el almete,</div><div style="text-align:center;">y descabalga al campeón de Francia,</div><div style="text-align:center;">haciéndole rodar a gran distancia.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A la vista del yelmo hecho pedazos</div><div style="text-align:center;">pensaron todos que le hubiese muerto;</div><div style="text-align:center;">Carlos corrió, y al desatar los lazos</div><div style="text-align:center;">de la armadura hallóle casi yerto.</div><div style="text-align:center;">Sacaron al marqués del sitio en brazos,</div><div style="text-align:center;">y una semana fue el sanarle incierto,</div><div style="text-align:center;">sintiendo Carlos mucho el accidente,</div><div style="text-align:center;">que a Oliveros amaba tiernamente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Válame Dios, y lo que echó de fieros,</div><div style="text-align:center;">de pullas el jayán y de bravatas!</div><div style="text-align:center;">«¿No queda ya, decía, otro Oliveros</div><div style="text-align:center;">que quiera por el suelo andar a gatas?</div><div style="text-align:center;">¡Oh danzarines, más que caballeros!</div><div style="text-align:center;">Venid por glorias, que os las doy baratas.</div><div style="text-align:center;">¡Oh Valiente, oh sin par Tabla Redonda,</div><div style="text-align:center;">cuando no hay nadie aquí que le responda!»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Bufando de vergüenza Carlomano,</div><div style="text-align:center;">«¿Somos o no franceses?, vocifera,</div><div style="text-align:center;">¿ha de llevarse el prez este pagano,</div><div style="text-align:center;">y entre mis pares hay quien lo tolera?</div><div style="text-align:center;">¿Qué es de ese perillán de Montalbano?</div><div style="text-align:center;">¿Ese babieca de Roldán qué espera?</div><div style="text-align:center;">¿Se premiará con menos que un dogal</div><div style="text-align:center;">plantarme de este modo, a tiempo tal?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Presto verán si soy un rey de palo,</div><div style="text-align:center;">y si mi autoridad echo en olvido».</div><div style="text-align:center;">Tanto se prolongaba el intervalo,</div><div style="text-align:center;">que Astolfo se creyó comprometido:</div><div style="text-align:center;">«Probemos de Grandonio el varapalo,</div><div style="text-align:center;">y sea lo que Dios fuere servido»,</div><div style="text-align:center;">entre sí dice; y como el caso apura,</div><div style="text-align:center;">vístese incontinenti la armadura.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Aunque con pocas esperanzas iba</div><div style="text-align:center;">de salir muy airoso de este lance,</div><div style="text-align:center;">propio creyó de su lealtad nativa</div><div style="text-align:center;">servir a su señor a todo trance.</div><div style="text-align:center;">Está el concurso en grande expectativa;</div><div style="text-align:center;">y al ver de Astolfo el no esperado avance,</div><div style="text-align:center;">con solapada risa en más de un corro</div><div style="text-align:center;">se oye decir: «¡Pardiez! ¡Bravo socorro!»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El noble duque en ademán sumiso</div><div style="text-align:center;">ante el mohino emperador se agacha:</div><div style="text-align:center;">«Dame, le dice, de justar permiso;</div><div style="text-align:center;">quiero el honor francés dejar sin tacha».</div><div style="text-align:center;">Carlos, que en vano disuadirle quiso,</div><div style="text-align:center;">«Ve, dice, ¡por amor de Dios, despacha!»</div><div style="text-align:center;">Y añade a media voz mirando en torno:</div><div style="text-align:center;">«No nos faltaba más que este bochorno».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Reconocido a tan benigna audiencia</div><div style="text-align:center;">corre Astolfo al jayán, y le reprocha</div><div style="text-align:center;">su avilantez y bárbara insolencia,</div><div style="text-align:center;">y con punzantes dichos le agarrocha.</div><div style="text-align:center;">Pero ya es tiempo, si otorgáis licencia,</div><div style="text-align:center;">de dar nuevos colores a la brocha;</div><div style="text-align:center;">cobre alientos la exhausta fantasía,</div><div style="text-align:center;">para reanimar la historia mía.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3183-orlando-enamorado.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poesia de Amor, Enamorados, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 17:50:56 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"> <a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529941829_orlando-enamorado_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529941829_orlando-enamorado_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Traducción Del Poema De Boyardo Refundido por Berni</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Canto I</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Angelica</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Yo siento a par del alma que no hubiera</div><div style="text-align:center;">el gran cabalgador de Rocinante</div><div style="text-align:center;">resucitado la dichosa era</div><div style="text-align:center;">de la caballeresca orden andante;</div><div style="text-align:center;">que a ser él venturoso, no se viera,</div><div style="text-align:center;">como se ve, la iniquidad triunfante,</div><div style="text-align:center;">ni viciara la sórdida codicia</div><div style="text-align:center;">la humana sociedad, como la vicia.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Porque hoy al interés todo se postra;</div><div style="text-align:center;">¿dó se ve ahora aquel heroico aliento</div><div style="text-align:center;">que los peligros y la muerte arrostra</div><div style="text-align:center;">para dar cima a un generoso intento?</div><div style="text-align:center;">Nuestra ufana cultura es una costra</div><div style="text-align:center;">que esconde pestilente hondo fermento;</div><div style="text-align:center;">espléndido sepulcro, por defuera</div><div style="text-align:center;">pulido jaspe, adentro gusanera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Qué es de aquellos valientes paladines</div><div style="text-align:center;">que en el campo, en el yermo, en regia corte,</div><div style="text-align:center;">daban contra alevosos malandrines</div><div style="text-align:center;">al débil sexo y la orfandad conhorte,</div><div style="text-align:center;">llevando hasta los últimos confines</div><div style="text-align:center;">del mundo en su tizona el pasaporte,</div><div style="text-align:center;">y una dama gentil tal vez al anca,</div><div style="text-align:center;">y todo sin costarles una blanca?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Feliz edad! Mil veces te bendigo,</div><div style="text-align:center;">no a la presente, en que si alguno piensa</div><div style="text-align:center;">(y al buen manchego apelo por testigo)</div><div style="text-align:center;">salir de la justicia a la defensa,</div><div style="text-align:center;">sepa que ha de tener por enemigo</div><div style="text-align:center;">al mundo, que le guarda en recompensa</div><div style="text-align:center;">la Peña Pobre de Amadís de Gaula,</div><div style="text-align:center;">el hospital, la cárcel o una jaula.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Un bravo capitán con eficacia</div><div style="text-align:center;">por una buena causa se apersona,</div><div style="text-align:center;">y os demanda después con mucha gracia</div><div style="text-align:center;">y con mucha modestia una corona;</div><div style="text-align:center;">y si orejeas la nación reacia,</div><div style="text-align:center;">y el monarca novel la desazona,</div><div style="text-align:center;">¡pobre de aquel que un poco recio chista!</div><div style="text-align:center;">¡Viva Su Majestad! y penca lista.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Esotro, demagogo vocinglero,</div><div style="text-align:center;">¡gloria, dice, a la santa democracia!</div><div style="text-align:center;">y añade en baja voz: un cargo quiero;</div><div style="text-align:center;">de Ministro de Estado, verbigracia.</div><div style="text-align:center;">Así vivieras tú, noble Rugero,</div><div style="text-align:center;">y tú, Roldán, y Cirongil de Tracia;</div><div style="text-align:center;">que ya ajustar sabríades la cuenta</div><div style="text-align:center;">a tanto perillán que nos revienta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas, aunque en el sepulcro te has hundido,</div><div style="text-align:center;">generación poética dichosa,</div><div style="text-align:center;">y está el género humano reducido</div><div style="text-align:center;">por sus pecados a vivir en prosa,</div><div style="text-align:center;">no por eso tu fama en el olvido</div><div style="text-align:center;">se hunda también bajo la misma losa,</div><div style="text-align:center;">antes perennemente clara y bella</div><div style="text-align:center;">luzca, y el alma se solace en ella.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ya a los Reinaldos y Ricartes veo</div><div style="text-align:center;">salir armados de la huesa oscura,</div><div style="text-align:center;">y disputarse en justa o en torneo</div><div style="text-align:center;">el prez de la destreza o la bravura;</div><div style="text-align:center;">en cada campo algún marcial trofeo;</div><div style="text-align:center;">en cada encrucijada una aventura;</div><div style="text-align:center;">¡qué de castillos, torres, hadas, magos,</div><div style="text-align:center;">jayanes, y vestiglos, y endriagos!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pues banquetes y zambras no se diga,</div><div style="text-align:center;">y alegre danza y música gozosa;</div><div style="text-align:center;">donde el valor depone la loriga,</div><div style="text-align:center;">y se enguirnalda de jazmín y rosa;</div><div style="text-align:center;">y la infanta heredera, que en la liga</div><div style="text-align:center;">de amor cayó, discreta a par que hermosa,</div><div style="text-align:center;">la fe recibe de su caro andante,</div><div style="text-align:center;">y se le rinde a todo su talante.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Como el cautivo su dolor serena,</div><div style="text-align:center;">cuando la desvelada fantasía</div><div style="text-align:center;">le finge en torno la campiña amena</div><div style="text-align:center;">en que suelto y feliz vagaba un día,</div><div style="text-align:center;">y en tanto ni le escuece la cadena</div><div style="text-align:center;">ni ve el horror de su mazmorra umbría;</div><div style="text-align:center;">con el ausente amigo tiene fiesta,</div><div style="text-align:center;">y la voz de su amada oye y contesta;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> tal se calma mi espíritu doliente,</div><div style="text-align:center;">cuando de lo que fue la sombra evoco,</div><div style="text-align:center;">y corro la cortina a lo presente,</div><div style="text-align:center;">y otro mundo más bello miro y toco.</div><div style="text-align:center;">¿A quién de cuando en cuando este inocente,</div><div style="text-align:center;">este dulce soñar, no agrada un poco?</div><div style="text-align:center;">Respira en tanto el alma y hurta al ceño</div><div style="text-align:center;">de la fortuna lo que dura el sueño.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De estas, pues, tradiciones venerables,</div><div style="text-align:center;">señores míos, tejeré mi cuento,</div><div style="text-align:center;">si mi rudo cantar queréis afables</div><div style="text-align:center;">acoger y le dais oído atento.</div><div style="text-align:center;">Diré de Orlando hazañas memorables</div><div style="text-align:center;">en que igualó al peligro el ardimiento,</div><div style="text-align:center;">cuando por lejas tierras iba errante,</div><div style="text-align:center;">de una ingrata beldad perdido amante.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Caso parecerá sin duda extraño</div><div style="text-align:center;">que a un hombre como Orlando Amor inquiete;</div><div style="text-align:center;">pero ¿cuál es el pecho tan huraño,</div><div style="text-align:center;">que a su tirana ley no se sujete?</div><div style="text-align:center;">Y de sus tiros no minora el daño</div><div style="text-align:center;">hadado arnés ni fino capacete;</div><div style="text-align:center;">antes a quien de más valor blasona</div><div style="text-align:center;">con más duras cadenas aprisiona.</div><div style="text-align:center;">Ni porque de este amor hasta el presente</div><div style="text-align:center;">ninguno hablase, es menos verdadero;</div><div style="text-align:center;">y si porque de Orlando era pariente</div><div style="text-align:center;">se lo dejó Turpín en el tintero</div><div style="text-align:center;">temiendo dar escándalo a la gente,</div><div style="text-align:center;">a mí me cumple, historiador severo,</div><div style="text-align:center;">sacarlo a luz, y nuevamente os pido</div><div style="text-align:center;">que licencia me deis y atento oído.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De Sericana la región distante,</div><div style="text-align:center;">según antigua crónica razona,</div><div style="text-align:center;">señoreaba el rey más arrogante</div><div style="text-align:center;">que en el mundo jamás ciñó corona;</div><div style="text-align:center;">jactábase de ser, sola, bastante</div><div style="text-align:center;">a conquistar el mundo su persona.</div><div style="text-align:center;">Gradaso se llamó; tan bravo y fiero,</div><div style="text-align:center;">como leal y franco caballero.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y siendo propio de ánimos reales</div><div style="text-align:center;">no poner nunca a los antojos dique,</div><div style="text-align:center;">y acometer empresas colosales</div><div style="text-align:center;">por ambición, codicia, amor, despique,</div><div style="text-align:center;">haciendo desatinos garrafales</div><div style="text-align:center;">en que estados y fama echan a pique,</div><div style="text-align:center;">antójasele al rey de Sericana</div><div style="text-align:center;">que señor ha de ser de Durindana;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De Durindana, aquella cortadora</div><div style="text-align:center;">espada, que antes era del troyano</div><div style="text-align:center;">Héctor; y en mil combates vencedora,</div><div style="text-align:center;">como pasase de una en otra mano,</div><div style="text-align:center;">se encuentra en las del conde Orlando ahora,</div><div style="text-align:center;">que con ella el poder de Carlomano</div><div style="text-align:center;">defiende y de la Cruz la enseña santa,</div><div style="text-align:center;">y a la morisma bárbara quebranta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y para que el caballo conviniera</div><div style="text-align:center;">a espada tal, ganar también quería</div><div style="text-align:center;">a Bayardo, el corcel que entonces era</div><div style="text-align:center;">del paladín Reinaldos, y tenía</div><div style="text-align:center;">de marcial brío y de veloz carrera</div><div style="text-align:center;">y bella estampa insigne nombradía;</div><div style="text-align:center;">y aun añaden que tuvo entendimiento</div><div style="text-align:center;">racional, y que fue su padre el viento.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No tiene que envidiar el rey Gradaso</div><div style="text-align:center;">en estados, riquezas, armas, gente;</div><div style="text-align:center;">la fortuna le dio colmado el vaso</div><div style="text-align:center;">de sus favores; tiémblale el Oriente.</div><div style="text-align:center;">Y de tanta grandeza no hace caso;</div><div style="text-align:center;">no hay gloria ni poder que le contente;</div><div style="text-align:center;">desvélase, los sesos se devana</div><div style="text-align:center;">pensando en el corcel y en Durindana.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y después de encontrados pareceres,</div><div style="text-align:center;">viendo no ser posible que haya trato,</div><div style="text-align:center;">pues se las ha con unos mercaderes</div><div style="text-align:center;">que no venden lo suyo muy barato,</div><div style="text-align:center;">manda dejar campiñas y talleres,</div><div style="text-align:center;">manda armas aprestar; toca a rebato;</div><div style="text-align:center;">a Francia determina hacer jornada,</div><div style="text-align:center;">y lidiando ganar corcel y espada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero mientras dispone el Sericano</div><div style="text-align:center;">lo que a tan ardua empresa corresponde,</div><div style="text-align:center;">pasemos a París y a Carlomano,</div><div style="text-align:center;">que una gran justa proclamaba, adonde</div><div style="text-align:center;">todo rey, todo príncipe cristiano,</div><div style="text-align:center;">todo duque, barón, marqués y conde,</div><div style="text-align:center;">que al franco emperador reconocía,</div><div style="text-align:center;">uno en pos de otro a más andar venía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De famosos en armas caballeros</div><div style="text-align:center;">toda la gran París estaba llena,</div><div style="text-align:center;">de varios climas, lenguas, trajes, fueros,</div><div style="text-align:center;">ya de cristiana ley, ya sarracena;</div><div style="text-align:center;">pues naturales llama y forasteros</div><div style="text-align:center;">el hijo de Pipino a corte plena,</div><div style="text-align:center;">do cada cual en salvedad viniese,</div><div style="text-align:center;">como traidor o apóstata no fuese.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Por eso de marlota y de turbante</div><div style="text-align:center;">no es de admirar que tanta gente asista:</div><div style="text-align:center;">Grandonio, que es valiente y es gigante,</div><div style="text-align:center;">y Ferraguto el de la torva vista,</div><div style="text-align:center;">y el pariente de Carlos, Balugante,</div><div style="text-align:center;">Espinel, Isolero, Matalista,</div><div style="text-align:center;">con otros muchos españoles claros,</div><div style="text-align:center;">según después la historia ha de contaros.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Resonaba la corte de instrumentos,</div><div style="text-align:center;">trompas, tambores, pífanos, campanas;</div><div style="text-align:center;">vense con peregrinos paramentos</div><div style="text-align:center;">palafrenes correr, correr alfanas;</div><div style="text-align:center;">descógense vistosas a los vientos</div><div style="text-align:center;">banderas, ya moriscas, ya cristianas;</div><div style="text-align:center;">más finas armas no es posible verlas,</div><div style="text-align:center;">ni más diamantes y oro y plata y perlas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Llegado de la fiesta el primer día,</div><div style="text-align:center;">Carlos, con imperial grandeza y gala,</div><div style="text-align:center;">ardiendo en relumbrante pedrería,</div><div style="text-align:center;">a reyes y magnates hizo sala.</div><div style="text-align:center;">Ilustre y numerosa compañía</div><div style="text-align:center;">en opíparas mesas se regala.</div><div style="text-align:center;">Fueron (dice Turpín, que hizo la cuenta)</div><div style="text-align:center;">los convidados, cuatro mil y ochenta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A la tabla redonda está sentado</div><div style="text-align:center;">Carlos con sus valientes paladines;</div><div style="text-align:center;">y sobre el pavimento, aderezado</div><div style="text-align:center;">de alcatifas persianas, y cojines</div><div style="text-align:center;">cubiertos de velludo y de brocado,</div><div style="text-align:center;">echáronse a comer, como mastines,</div><div style="text-align:center;">los sarracenos, gente que tenía</div><div style="text-align:center;">por mesa el suelo a fuer de paganía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De espaciosos salones larga hilera</div><div style="text-align:center;">ocupa el gran concurso; mano a mano</div><div style="text-align:center;">llenan cuatro monarcas la testera;</div><div style="text-align:center;">el inglés, el lombardo, el asturiano,</div><div style="text-align:center;">y el de la encanecida cabellera,</div><div style="text-align:center;">Salomón, de Bretaña soberano.</div><div style="text-align:center;">Y los demás, según su estirpe y gente,</div><div style="text-align:center;">se van sentando sucesivamente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Seguíase a los duques y marqueses</div><div style="text-align:center;">el conde Galalón; y más abajo</div><div style="text-align:center;">la turba de traidores maganceses,</div><div style="text-align:center;">que honra grande reciben y agasajo,</div><div style="text-align:center;">y triscan, y se burlan descorteses</div><div style="text-align:center;">del paladín Reinaldos, porque trajo</div><div style="text-align:center;">menos lucido tren del que debía</div><div style="text-align:center;">en tan festivo y tan solemne día.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Reinaldos, que lo nota, se amostaza,</div><div style="text-align:center;">y fingiendo jugar con la vajilla,</div><div style="text-align:center;">«Villanos condes, fementida raza</div><div style="text-align:center;">(decía en baja vez a la pandilla)</div><div style="text-align:center;">yo veré, si os encuentro por la plaza,</div><div style="text-align:center;">cómo sabéis teneros en la silla».</div><div style="text-align:center;">A solapa reían los ribaldos,</div><div style="text-align:center;">y monta en ira más y más Reinaldos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Balugante, que atento le miraba,</div><div style="text-align:center;">leíale en la cara el pensamiento,</div><div style="text-align:center;">y por un trujamán le preguntaba,</div><div style="text-align:center;">si en París más honroso acogimiento</div><div style="text-align:center;">a la riqueza que al valor se daba,</div><div style="text-align:center;">porque, siendo español de nacimiento,</div><div style="text-align:center;">de cristianos estilos no sabía,</div><div style="text-align:center;">y dar lo suyo a cada cual quería.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Rïó Reinaldo, y sosegado el pecho,</div><div style="text-align:center;">a Balugante así tornó el recado:</div><div style="text-align:center;">«Decidle de mi parte que en el lecho</div><div style="text-align:center;">suele darse a la dama el mejor lado,</div><div style="text-align:center;">y en la mesa el glotón tiene derecho</div><div style="text-align:center;">a que le sirvan el mejor bocado;</div><div style="text-align:center;">mas que cuando la espada usar se ofrece</div><div style="text-align:center;">lleva la honra aquel que la merece».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Regocijado, en tanto, y dulce coro</div><div style="text-align:center;">de música por una y otra banda</div><div style="text-align:center;">se oye sonar, y grandes fuentes de oro</div><div style="text-align:center;">entran henchidas de exquisita vianda.</div><div style="text-align:center;">Con la afabilidad templa el decoro</div><div style="text-align:center;">Carlos, y en torno envía a quién la banda,</div><div style="text-align:center;">a quién la copa, a quién la espada rica,</div><div style="text-align:center;">que su real agrado significa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Doble aliciente a la abundancia opima</div><div style="text-align:center;">presta el rumor de plática sabrosa.</div><div style="text-align:center;">Carlos, que de la gloria la alta cima</div><div style="text-align:center;">piensa hollar, y de júbilo rebosa,</div><div style="text-align:center;">inconmovible su rudeza estima</div><div style="text-align:center;">a los vaivenes de la instable diosa:</div><div style="text-align:center;">cuando un suceso a todos de repente</div><div style="text-align:center;">arrebató los ojos y la mente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Entran jayanes cuatro, a cuál más fiero,</div><div style="text-align:center;">con sosegada marcha y gesto ufano,</div><div style="text-align:center;">escoltando a un armado caballero,</div><div style="text-align:center;">que conduce a una dama de la mano.</div><div style="text-align:center;">No a las pupilas matinal lucero,</div><div style="text-align:center;">no a la tez de la dama albor temprano,</div><div style="text-align:center;">ni al carmín de sus labios la corola</div><div style="text-align:center;">iguala del clavel o la amapola.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Alda la linda, la del conde Orlando,</div><div style="text-align:center;">estaba allí, y Clarisa, y Galïana,</div><div style="text-align:center;">con otras varias que al silencio mando,</div><div style="text-align:center;">flor de la gracia y, gentileza humana;</div><div style="text-align:center;">y todas ellas parecieron, cuando</div><div style="text-align:center;">se alzó el velo la incógnita pagana,</div><div style="text-align:center;">lo que junto al lucero es una estrella,</div><div style="text-align:center;">o lirio humilde junto a rosa bella.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Deja el plato el glotón, y el ebrio el vaso;</div><div style="text-align:center;">todo quedó en silencio a la improvisa</div><div style="text-align:center;">aparición, si no es que se oiga acaso</div><div style="text-align:center;">el pie gentil que lis alfombras. pisa.</div><div style="text-align:center;">Acércase ella a Carlos paso a paso;</div><div style="text-align:center;">luego con un mirar y una sonrisa</div><div style="text-align:center;">que do todas las almas se apodera,</div><div style="text-align:center;">en dulce voz habló de esta manera:</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Ínclito rey, de tu virtud la fama</div><div style="text-align:center;">ni el nombre de tus bravos caballeros</div><div style="text-align:center;">que por toda la tierra se derrama</div><div style="text-align:center;">y llega ya a sus últimos linderos,</div><div style="text-align:center;">es lo que el pecho generoso inflama</div><div style="text-align:center;">de estos que ves humildes forasteros,</div><div style="text-align:center;">ansiosos de tentar difícil prueba</div><div style="text-align:center;">a que codicia de alto honor los lleva.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »El que hoy en tus estados halla puerto</div><div style="text-align:center;">es, como su divisa manifiesta,</div><div style="text-align:center;">el caballero del León, Uberto;</div><div style="text-align:center;">y cúbresela negra sobrevesta,</div><div style="text-align:center;">porque fue de su casa echado a tuerto.</div><div style="text-align:center;">Yo Angélica su hermana soy, que en esta</div><div style="text-align:center;">errante vida bajo cielo extraño,</div><div style="text-align:center;">huérfana desgraciada, le acompaño.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Allende el Tana (donde el patrio nido</div><div style="text-align:center;">tuvo nuestra familia, antes que injusta</div><div style="text-align:center;">se le mostrase la fortuna) oído</div><div style="text-align:center;">fue el llamamiento a tu solemne justa;</div><div style="text-align:center;">y gran parte del mundo hemos corrido</div><div style="text-align:center;">hasta llegar a tu presencia augusta,</div><div style="text-align:center;">de valor y nobleza espejo claro,</div><div style="text-align:center;">y de los desvalidos firme amparo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »En donde (protestándote primero</div><div style="text-align:center;">que designio siniestro no le guía,</div><div style="text-align:center;">sino la profesión de caballero)</div><div style="text-align:center;">Uberto, con tu venia, desafía,</div><div style="text-align:center;">según caballeresca usanza y fuero,</div><div style="text-align:center;">a toda la presente compañía;</div><div style="text-align:center;">de punta en blanco y a caballo espera</div><div style="text-align:center;">a todo el que con él medirse quiera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Mas una condición poner desea,</div><div style="text-align:center;">contra la cual ninguna excusa valga,</div><div style="text-align:center;">que de su vencedor esclavo sea</div><div style="text-align:center;">todo el que en esta lid vencido salga;</div><div style="text-align:center;">y si es acaso Uberto el que flaquea</div><div style="text-align:center;">y alguno en el justar le descabalga,</div><div style="text-align:center;">sea yo, si le place, esclava suya,</div><div style="text-align:center;">y Uberto al Asia en paz se restituya».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Dice, y humildemente se arrodilla.</div><div style="text-align:center;">Todos la están suspensos contemplando,</div><div style="text-align:center;">y con mayor placer y maravilla</div><div style="text-align:center;">que los demás el paladín Orlando.</div><div style="text-align:center;">El corazón un dardo le aportilla,</div><div style="text-align:center;">y ya por lo más hondo le va entrando;</div><div style="text-align:center;">si bien procura la intestina guerra</div><div style="text-align:center;">disimular, y el rostro inclina a tierra.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El primer punto fue de su rüina,</div><div style="text-align:center;">la de Francia y de Carlos, aquel punto;</div><div style="text-align:center;">a el alma incauta un tósigo camina</div><div style="text-align:center;">que halaga, punza, inflama, todo junto.</div><div style="text-align:center;">Se pone a discurrir, y desatina;</div><div style="text-align:center;">el rostro, ya encendido, ya difunto,</div><div style="text-align:center;">bien claro al que le observa patentiza</div><div style="text-align:center;">que una extraña pasión le tiraniza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas como hallar alivio se figura,</div><div style="text-align:center;">y late menos la amorosa llaga,</div><div style="text-align:center;">cuando pone la vista en la hermosura</div><div style="text-align:center;">que le enajena y la razón le estraga,</div><div style="text-align:center;">alza los ojos y el veneno apura</div><div style="text-align:center;">que todos los sentidos le embrïaga</div><div style="text-align:center;">como el enfermo, de la sed vencido,</div><div style="text-align:center;">osa empinar el vaso prohibido.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cavilando, allá dentro se decía:</div><div style="text-align:center;">¡Ah loco Orlando! ¿Qué delirio es ése?</div><div style="text-align:center;">¿Consientes que una torpe fantasía</div><div style="text-align:center;">que ofende a Dios, te turbe y te embelese?</div><div style="text-align:center;">¿Dó está el valor, dó está la bizarría</div><div style="text-align:center;">que única al mundo hiciste se dijese?</div><div style="text-align:center;">Por el orbe no dabas un ochavo,</div><div style="text-align:center;">y aquí de una mujer te has hecho esclavo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¿Mas de qué sirve que mi yerro vea,</div><div style="text-align:center;">si a mi flaca razón no está sujeto?</div><div style="text-align:center;">¿Qué espera el alma en desigual pelea</div><div style="text-align:center;">contra un tirano irresistible afeto?</div><div style="text-align:center;">Vana ilusión u oculto hechizo sea,</div><div style="text-align:center;">maligna estrella o superior decreto,</div><div style="text-align:center;">miro mi perdición en mi extravío,</div><div style="text-align:center;">y arrastrado me siento a pesar mío».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Así con el arpón en el costado</div><div style="text-align:center;">se quejaba Roldán míseramente;</div><div style="text-align:center;">pero el cabello a Naimo han plateado</div><div style="text-align:center;">los años, y de amor la herida siente.</div><div style="text-align:center;">El mismo Carlomagno fue atrapado,</div><div style="text-align:center;">aunque tan sabio príncipe y prudente.</div><div style="text-align:center;">¡Tan grande es el poder de una hermosura</div><div style="text-align:center;">sobre la verde edad y la madura!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Estaba todo el mundo embebecido;</div><div style="text-align:center;">y entre el común asombro y embeleso,</div><div style="text-align:center;">el moro Ferragú, que siempre ha sido,</div><div style="text-align:center;">aunque español, de atolondrado seso,</div><div style="text-align:center;">casi a romper sintiose decidido</div><div style="text-align:center;">por entre todos y a llevarse en peso</div><div style="text-align:center;">la dama; y ya en un tris de hacerlo estuvo;</div><div style="text-align:center;">pero el respeto a Carlos le contuvo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Malgesí, nigromante caballero,</div><div style="text-align:center;">miraba atento aquel extraño grupo,</div><div style="text-align:center;">y un buen porqué del tósigo hechicero</div><div style="text-align:center;">que allí difunde Amor, también le cupo.</div><div style="text-align:center;">Pero como un fullero a otro fullero</div><div style="text-align:center;">sus tretas ocultar no siempre supo,</div><div style="text-align:center;">vio que se estaba urdiendo alguna trama,</div><div style="text-align:center;">y de su propio oficio era la dama.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Irresoluto Carlos no sabía</div><div style="text-align:center;">qué responder a la gentil doncella,</div><div style="text-align:center;">y de pretextos varios se valía</div><div style="text-align:center;">por platicar a su sabor con ella;</div><div style="text-align:center;">saciarse de mirarla no podía,</div><div style="text-align:center;">y le parece cada vez más bella;</div><div style="text-align:center;">al fin forzosamente la despide</div><div style="text-align:center;">otorgándola todo lo que pide.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Luego que en parte se creyó segura,</div><div style="text-align:center;">del seno Malgesí saca un cuaderno,</div><div style="text-align:center;">y una fórmula mágica murmura,</div><div style="text-align:center;">a que en baladros respondió el infierno.</div><div style="text-align:center;">Negra visión de fea catadura,</div><div style="text-align:center;">larga la cola y el testuz de cuerno,</div><div style="text-align:center;">aparece, y en voces de ira llenas</div><div style="text-align:center;">dice: «Francés maldito, ¿qué me ordenas?»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Saber de ti lo que se fragua quiero</div><div style="text-align:center;">(responde el mago), y qué mujer es ésta».</div><div style="text-align:center;">«Angélica, es su nombre verdadero,</div><div style="text-align:center;">(Belcebú de este modo le contesta).</div><div style="text-align:center;">Su padre Galafrón, que en lo hechicero</div><div style="text-align:center;">con el de más saber se las apuesta,</div><div style="text-align:center;">es del Catay señor; y ese lozano</div><div style="text-align:center;">mancebo es de la dama único hermano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »No Uberto del León, mas Argalía</div><div style="text-align:center;">se llama; oculta el nombre por cautela.</div><div style="text-align:center;">Cordura en verdes años y osadía</div><div style="text-align:center;">y generoso espíritu revela;</div><div style="text-align:center;">y cabalga un corcel que desafía</div><div style="text-align:center;">al viento mismo, y más que corre, vuela;</div><div style="text-align:center;">Bayardo en la carrera no le alcanza.</div><div style="text-align:center;">Dióselo el rey su padre, y una lanza,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Una lanza le dio maravillosa,</div><div style="text-align:center;">que ya en torneo, y ya en función de guerra,</div><div style="text-align:center;">sale de todo encuentro victoriosa,</div><div style="text-align:center;">y no hay cabalgador que no eche a tierra;</div><div style="text-align:center;">hurtarle el cuerpo es imposible cosa,</div><div style="text-align:center;">y el que imagine resistirle yerra,</div><div style="text-align:center;">que ni Reinaldos, ni Roldán, ni el mundo,</div><div style="text-align:center;">si les da un tiento, aguardarán segundo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »De un encantado arnés, desde la greba</div><div style="text-align:center;">hasta el morrión, el joven va provisto,</div><div style="text-align:center;">y de repuesto una sortija lleva,</div><div style="text-align:center;">obra del egipciaco Trismegisto:</div><div style="text-align:center;">si se la pone, está de encanto a prueba;</div><div style="text-align:center;">si en la boca la trae, de nadie es visto.</div><div style="text-align:center;">Pero el astuto rey no tanto fía</div><div style="text-align:center;">en el brazo y las armas de Argalía,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »como en la gran beldad de la princesa,</div><div style="text-align:center;">que a cuantos hoy la regia corte aduna,</div><div style="text-align:center;">por la codicia de tan alta presa</div><div style="text-align:center;">hará que salgan a probar fortuna</div><div style="text-align:center;">en ésta a humanos bríos vana empresa,</div><div style="text-align:center;">do romperán sus lanzas una a una,</div><div style="text-align:center;">y llevados serán forzosamente</div><div style="text-align:center;">a eterna servidumbre en el Oriente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Mas ella, sin contar con el tirano</div><div style="text-align:center;">poder de su belleza encantadora,</div><div style="text-align:center;">las artes aprendió del padre anciano,</div><div style="text-align:center;">y en tan temprana edad ninguno ignora</div><div style="text-align:center;">de los secretos que el saber humano</div><div style="text-align:center;">en sus más hondos senos atesora</div><div style="text-align:center;">para hacer obedientes instrumentos,</div><div style="text-align:center;">de la ciencia a la voz, los elementos».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Malgesí, que esto ha oído, no se tarda;</div><div style="text-align:center;">hace de Belcebú caballería,</div><div style="text-align:center;">y vuela a destruir la zalagarda</div><div style="text-align:center;">que aderezada Galafrón tenía.</div><div style="text-align:center;">Señoreaba ya la sombra parda</div><div style="text-align:center;">el orbe, y reposaba el Argalía,</div><div style="text-align:center;">sobre muelles alfombras acostado,</div><div style="text-align:center;">bajo un gran pabellón iluminado.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Duerme distante la doncella hermosa,</div><div style="text-align:center;">tendido por la yerba el rubio pelo,</div><div style="text-align:center;">bajo la copa de un laurel frondosa</div><div style="text-align:center;">a cuyo pie serpea un arroyuelo.</div><div style="text-align:center;">Nadie dijera al verla que era cosa</div><div style="text-align:center;">terrena ni mortal, sino del cielo.</div><div style="text-align:center;">La mágica sortija tiene puesta</div><div style="text-align:center;">que todos los encantos contrarresta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Montado el mago en su demonio vuela;</div><div style="text-align:center;">un buho por los aires parecía.</div><div style="text-align:center;">Desmontó al fin, y vio a la damisela,</div><div style="text-align:center;">que entre copados árboles yacía.</div><div style="text-align:center;">Servíala un jayán de centinela;</div><div style="text-align:center;">los otros rondan la ribera umbría;</div><div style="text-align:center;">mientras dormía el valeroso hermano,</div><div style="text-align:center;">velaban todos ellos, clava en mano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Riose el mago, y quiso, al punto mismo,</div><div style="text-align:center;">jugar a los gigantes una pieza;</div><div style="text-align:center;">sacando su cuaderno, un exorcismo</div><div style="text-align:center;">en bajo acento y temeroso reza;</div><div style="text-align:center;">de todos cuatro un blando parasismo</div><div style="text-align:center;">apoderose; cada cual bosteza,</div><div style="text-align:center;">y dejando caer la herrada porra</div><div style="text-align:center;">se tiende largo a largo y se amodorra.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Leyendo estaba el mago, a los reflejos</div><div style="text-align:center;">de la tienda, en su libro fementido,</div><div style="text-align:center;">y atisba a los gigantes desde lejos,</div><div style="text-align:center;">que el conjuro fatal ha adormecido.</div><div style="text-align:center;">Del sabio Galafrón los aparejos</div><div style="text-align:center;">juzga haber trastornado y destruido;</div><div style="text-align:center;">y para no dejar la cosa en duda,</div><div style="text-align:center;">pone mano a la espada y la desnuda.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A la dormida niña asió del pelo,</div><div style="text-align:center;">y a matarla iba ya, cuando la cara</div><div style="text-align:center;">a mejor luz le vio; cabal modelo</div><div style="text-align:center;">de belleza, que a un tigre enamorara.</div><div style="text-align:center;">Siente en el alma un repentino hielo,</div><div style="text-align:center;">cual si en ella una voz así le hablara:</div><div style="text-align:center;">«¿A tan bella mujer, bárbaro, hieres?</div><div style="text-align:center;">No eres tú caballero; un zafio eres».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mudó de intento, al suelo echó la espada,</div><div style="text-align:center;">y de asesino vuélvese en amante;</div><div style="text-align:center;">en el cándido seno la turbada</div><div style="text-align:center;">vista cebó, suspenso y palpitante.</div><div style="text-align:center;">Viola en profundo sueño sepultada,</div><div style="text-align:center;">y resolvió robársela al instante;</div><div style="text-align:center;">por imposible juzga que resista;</div><div style="text-align:center;">ya tiene Belcebú la espalda lista.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pensaba con aquel encantamento</div><div style="text-align:center;">haberla adormecido de manera</div><div style="text-align:center;">que si se desplomase el firmamento,</div><div style="text-align:center;">en su sentido ni aun así volviera;</div><div style="text-align:center;">y fue a poner por obra el loco intento,</div><div style="text-align:center;">sin ocurrirle que tener pudiera</div><div style="text-align:center;">¿en el dedo el anillo de Argalía,</div><div style="text-align:center;">como por su desgracia lo tenía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Aquel anillo mágico bendito</div><div style="text-align:center;">el malvado designio desconcierta.</div><div style="text-align:center;">Ella despierta, y de pavor da un grito;</div><div style="text-align:center;">al grito el Argalí también despierta;</div><div style="text-align:center;">sale, y al ver que en desigual conflito</div><div style="text-align:center;">lucha la hermana a brazos, y no acierta</div><div style="text-align:center;">a desprenderse de un extraño bulto,</div><div style="text-align:center;">corre airado a vengar tamaño insulto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De la tienda Argalí salió en camisa,</div><div style="text-align:center;">y agarrando un bastón descomunal</div><div style="text-align:center;">(que otra cosa no pudo por la prisa)</div><div style="text-align:center;">clamaba: «Hombre soez, torpe animal,</div><div style="text-align:center;">¿te parece quizás cosa de risa</div><div style="text-align:center;">hacer a una princesa escarnio tal?</div><div style="text-align:center;">Debes de ser sin duda un forajido;</div><div style="text-align:center;">a palos te he de dar tu merecido».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Tenle, que se escabulle, tenle, hermano,</div><div style="text-align:center;">(dice la dama); este hombre es nigromante,</div><div style="text-align:center;">y a no ser tu sortija, esfuerzo humano</div><div style="text-align:center;">no era a poderle detener bastante».</div><div style="text-align:center;">Asiéndole Argalía de la mano</div><div style="text-align:center;">llévale, mal su grado, hacia un gigante</div><div style="text-align:center;">que, tendido a la larga, semejaba,</div><div style="text-align:center;">no que dormido, mas difunto estaba.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mueve y remueve el vasto corpachón,</div><div style="text-align:center;">y como de vivir no da señal,</div><div style="text-align:center;">apresuradamente un cadenón</div><div style="text-align:center;">le arranca de la porra, con el cual,</div><div style="text-align:center;">por más que el pobre mago en su aflicción</div><div style="text-align:center;">apela a su menguado arte infernal,</div><div style="text-align:center;">sin gran trabajo, asegurado es,</div><div style="text-align:center;">y aherrojado de manos y de pies.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ella, como le vio que estaba atado,</div><div style="text-align:center;">con ambas manos le registra el seno,</div><div style="text-align:center;">y el libre le quitó descomulgado,</div><div style="text-align:center;">de extraños signos y figuras lleno;</div><div style="text-align:center;">y no hubo en él tres líneas recitado,</div><div style="text-align:center;">cuando el aire se turba, estalla el trueno,</div><div style="text-align:center;">y roncas voces dicen de este modo:</div><div style="text-align:center;">«A tu servicio está el infierno todo».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La dama respondió: «Llevad el preso</div><div style="text-align:center;">al Catay, y decid al padre mío</div><div style="text-align:center;">que desde aquí sus reglas manos beso,</div><div style="text-align:center;">y que esta muestra de mi amor le envío:</div><div style="text-align:center;">que, Malgesí cautivo, en el suceso</div><div style="text-align:center;">de la presente expedición confío;</div><div style="text-align:center;">y que, o muy mal nos andarán las manos,</div><div style="text-align:center;">o ya está cerca el fin de los cristianos».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La cornuda legión tomó el portante</div><div style="text-align:center;">con el cautivo y al Catay le lleva,</div><div style="text-align:center;">do Galafrón encierra al nigromante</div><div style="text-align:center;">bajo la mar, en una oscura cueva.</div><div style="text-align:center;">Como tocado fue cada gigante</div><div style="text-align:center;">con el anillo, cobra vida nueva;</div><div style="text-align:center;">y entre celajes bellos de oro y grana</div><div style="text-align:center;">a poco rato apunta la mañana.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Fácil es figuraros lo que pasa</div><div style="text-align:center;">en la corte de Carlos aquel día;</div><div style="text-align:center;">el conde Orlando, que de amor se abrasa,</div><div style="text-align:center;">salir pretende en busca de Argalía.</div><div style="text-align:center;">Dícenle los demás que se propasa</div><div style="text-align:center;">en quererse arrogar la primacía,</div><div style="text-align:center;">pues tienen, siendo el reto a todos hecho,</div><div style="text-align:center;">todos para salir igual derecho.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Si es sobrino de Carlos, si es valiente,</div><div style="text-align:center;">otros tan buenos, dicen, hay en rueda».</div><div style="text-align:center;">Responde Orlando que morir consiente</div><div style="text-align:center;">primero que a ninguno el paso ceda.</div><div style="text-align:center;">«Barones (dice Carlos cuerdamente),</div><div style="text-align:center;">el arbitrio a la suerte se conceda;</div><div style="text-align:center;">cada competidor su nombre escriba,</div><div style="text-align:center;">y esta urna las cédulas reciba».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Escribe cada cual nombre y linaje;</div><div style="text-align:center;">las cedulillas urna de oro encierra;</div><div style="text-align:center;">un pajecico viene que baraje;</div><div style="text-align:center;">saca otro pajecico; otro abre y cierra.</div><div style="text-align:center;">En la primera que ha sacado el paje</div><div style="text-align:center;">dice la letra: Astolfo de Inglaterra;</div><div style="text-align:center;">síguese Ferragú; lleva el tercero</div><div style="text-align:center;">lugar Reinaldo; el cuarto es de Olivero.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Luego salió Grandonio el corpulento,</div><div style="text-align:center;">y tras Grandonio, Serpentino, y cuando</div><div style="text-align:center;">a Serpentino le hubo dado el viento,</div><div style="text-align:center;">Ricarte apareció, duque normando;</div><div style="text-align:center;">y, para no cansaros con el cuento,</div><div style="text-align:center;">salieron más de treinta antes que Orlando.</div><div style="text-align:center;">¡Maldito azar de cédula! ¡Siquiera</div><div style="text-align:center;">no haber sido la cuarta o la tercera!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El paladín Astolfo, que menciona</div><div style="text-align:center;">la historia en esta parte, fue un mancebo</div><div style="text-align:center;">rico, galán, gentil de su persona,</div><div style="text-align:center;">para las damas un Adonis nuevo.</div><div style="text-align:center;">Fue bravo, y fue locuaz; de la sajona</div><div style="text-align:center;">real estirpe, en Albïón, renuevo.</div><div style="text-align:center;">Nada en verdad faltara a su alabanza,</div><div style="text-align:center;">si igualase a sus bríos su pujanza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sale ya Astolfo en armas, y la gente</div><div style="text-align:center;">se agolpa a los balcones y a las rejas;</div><div style="text-align:center;">iba de ricas galas refulgente,</div><div style="text-align:center;">con rubíes y perlas que parejas</div><div style="text-align:center;">no vio jamás el mundo; especialmente</div><div style="text-align:center;">lleva un diamante en la coraza (orejas</div><div style="text-align:center;">críticas esta vez os quiero sordas)</div><div style="text-align:center;">gordo como una nuez de las más gordas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Brilla en el ancho escudo el anglicano</div><div style="text-align:center;">leopardo, insignia de su estirpe, y nada</div><div style="text-align:center;">en roja seda su alazán roano</div><div style="text-align:center;">de vistosas labores recamada;</div><div style="text-align:center;">hácele dar corvetas por el llano,</div><div style="text-align:center;">y llegando que llega a la estacada,</div><div style="text-align:center;">empuña la trompeta y desafía</div><div style="text-align:center;">con retumbante son al Argalía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El catayo, que estaba apercibido,</div><div style="text-align:center;">a justar con Astolfo al punto viene;</div><div style="text-align:center;">su hermana de escudero le ha servido;</div><div style="text-align:center;">el freno y el estribo ella le tiene.</div><div style="text-align:center;">De luto el joven estrenó un vestido,</div><div style="text-align:center;">y el del caballo en el color conviene;</div><div style="text-align:center;">blandía aquella lanza nunca vista</div><div style="text-align:center;">a la cual no hay pujanza que resista.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Después que el uno al otro ha saludado</div><div style="text-align:center;">y el pacto de la lid de nuevo jura,</div><div style="text-align:center;">toman campo los dos con reposado</div><div style="text-align:center;">continente y serena catadura;</div><div style="text-align:center;">revuelven luego y en mitad del prado</div><div style="text-align:center;">a ensayar van su fuerza o su ventura;</div><div style="text-align:center;">y en el encuentro el duque de Inglaterra</div><div style="text-align:center;">(como era de esperar) fue echado a tierra.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A la fortuna dice mil pesares,</div><div style="text-align:center;">y su desgracia el paladín deplora:</div><div style="text-align:center;">«Para que así en mi contra te declares,</div><div style="text-align:center;">¿qué causa he dado yo, Suerte traidora?</div><div style="text-align:center;">¿No pudiste otra vez echarme azares,</div><div style="text-align:center;">y no, crüel, precisamente ahora</div><div style="text-align:center;">que me va en ello eterna malandanza?»</div><div style="text-align:center;">Maldice escudo, arnés, caballo y lanza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Entre estas vanas quejas, un jayán</div><div style="text-align:center;">le lleva de la diestra al pabellón;</div><div style="text-align:center;">los otros luego a desarmarle van,</div><div style="text-align:center;">y queda el duque en calzas y jubón;</div><div style="text-align:center;">mas donde faldas hay, cuerpo galán</div><div style="text-align:center;">no necesita ajena intercesión;</div><div style="text-align:center;">de Angélica recibe y de Argalía</div><div style="text-align:center;">todo honor, agasajo y cortesía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Solo y sin guarda junto al agua pura</div><div style="text-align:center;">Astolfo desahoga su despecho;</div><div style="text-align:center;">Angélica se embosca en la espesura,</div><div style="text-align:center;">y sin dejarse ver le está en acecho;</div><div style="text-align:center;">y luego que la noche cierra oscura,</div><div style="text-align:center;">le lleva a reposar a un blando lecho,</div><div style="text-align:center;">y le consuela, y su custodia fía</div><div style="text-align:center;">a los cuatro gigantes y Argalía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No bien la tierra vio el albor primero,</div><div style="text-align:center;">al aplazado sitio se avecina</div><div style="text-align:center;">vestido Ferragú de limpio acero,</div><div style="text-align:center;">y suena desde lejos la bocina.</div><div style="text-align:center;">Monta a caballo el otro caballero</div><div style="text-align:center;">y a su nuevo contrario se encamina,</div><div style="text-align:center;">que omitiendo preámbulos avanza,</div><div style="text-align:center;">llevando en ristre la robusta lanza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero del tal caballo es bien que un breve</div><div style="text-align:center;">bosquejo antes que todo se despache;</div><div style="text-align:center;">era de esbelta forma, airosa y leve;</div><div style="text-align:center;">no hay pinta ni lunar que se le tache;</div><div style="text-align:center;">la frente, cola y pies tiñó de nieve;</div><div style="text-align:center;">en lo demás, purísimo azabache.</div><div style="text-align:center;">Rabicán se llamaba; y dicho queda</div><div style="text-align:center;">que en el correr no hay viento que le exceda.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No hubo caballo que a la par corriese,</div><div style="text-align:center;">ni el mismo Brilladoro, ni Bayardo;</div><div style="text-align:center;">pero por más aprisa que viniese,</div><div style="text-align:center;">a Ferragú le ha parecido tardo.</div><div style="text-align:center;">No duda derribar, mal que le pese,</div><div style="text-align:center;">del primer bote al contendor gallardo;</div><div style="text-align:center;">y ansioso de decir: la dama es mía,</div><div style="text-align:center;">cada minuto se le antoja un día.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Los cumplimientos, pues, dejando a un lado,</div><div style="text-align:center;">como una flecha a su contrario corre.</div><div style="text-align:center;">En el choque terrible que se han dado,</div><div style="text-align:center;">firme estuvo Argalí como una torre;</div><div style="text-align:center;">el otro, ya se sabe, es derribado</div><div style="text-align:center;">por más que del estribo se socorre;</div><div style="text-align:center;">y viéndose caído, en tanta ira</div><div style="text-align:center;">el pecho se le enciende, que delira.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Por tres cosas un hombre alza el copete:</div><div style="text-align:center;">verdes años, amor y genio altivo.</div><div style="text-align:center;">Ferraguto contaba veinte y siete,</div><div style="text-align:center;">y era de un natural soberbio, esquivo,</div><div style="text-align:center;">y está de amor, el pobre, hasta el gollete;</div><div style="text-align:center;">¿no pensáis, pues, que tuvo harto motivo</div><div style="text-align:center;">para perder paciencia y juicio y todo,</div><div style="text-align:center;">cuando se ve afrentado de este modo?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y afrentado en presencia de la dama,</div><div style="text-align:center;">y por uno que ser le parecía</div><div style="text-align:center;">caballero novel de poca fama,</div><div style="text-align:center;">que no hilaba mostachos todavía.</div><div style="text-align:center;">Bramando como un toro de Jarama,</div><div style="text-align:center;">saca la espada, embiste al Argalía;</div><div style="text-align:center;">con la amenazadora punta en alto,</div><div style="text-align:center;">pensando hacerle trizas, da un gran salto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¡Aparta! ¡aparta! (el otro caballero</div><div style="text-align:center;">le grita). ¿El pacto olvidas? No me abajo</div><div style="text-align:center;">a reñir con quien es mi prisionero».</div><div style="text-align:center;">El español, echando espumarajo,</div><div style="text-align:center;">«Si tú reñir no quieres, yo sí quiero»</div><div style="text-align:center;">repuso, y le tiró tan recio tajo</div><div style="text-align:center;">que si otro arnés el Argalí llevara,</div><div style="text-align:center;">pudo salirle la venida cara.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Acuden los gigantes presto, presto,</div><div style="text-align:center;">a castigar tan desusado ataque.</div><div style="text-align:center;">Es de los cuatro el más pequeño, Argesto;</div><div style="text-align:center;">Lampuzo algo mayor, insigne jaque;</div><div style="text-align:center;">y luego Ulgán, que a todo frunce el gesto,</div><div style="text-align:center;">y no por eso es menos badulaque;</div><div style="text-align:center;">el más alto es Turlón, viviente asombro,</div><div style="text-align:center;">a quien ninguno de ellos llega al hombro.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Acércase Lampuzo y vibra un dardo</div><div style="text-align:center;">que si encantado Ferragú no fuera,</div><div style="text-align:center;">hallara en su valor débil resguardo,</div><div style="text-align:center;">y por la opuesta parte le saliera.</div><div style="text-align:center;">No hubo gato jamás, no hubo leopardo,</div><div style="text-align:center;">ni ráfaga en la mar que invierno altera,</div><div style="text-align:center;">ni exhalación tan presta el aire cruza,</div><div style="text-align:center;">a cuya vista el vulgo se espeluza,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> cual cierra el español con su enemigo,</div><div style="text-align:center;">y como si encontrase blanda pasta,</div><div style="text-align:center;">pásale la ventrera y el ombligo,</div><div style="text-align:center;">y el hierro crudo en el redaño engasta.</div><div style="text-align:center;">Ni de Lampuzo el hórrido castigo</div><div style="text-align:center;">a Ferraguto embravecido basta;</div><div style="text-align:center;">antes de nueva furia se reviste,</div><div style="text-align:center;">y al fiero Ulgán, que le amenaza, embiste.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Doblando Ulgano el cuerpo cuanto pudo,</div><div style="text-align:center;">pensó cogerle vivo; mas, de punta</div><div style="text-align:center;">esgrimiendo el contrario, el hierro agudo</div><div style="text-align:center;">le clava en el hoyuelo do se junta</div><div style="text-align:center;">el cuello al tronco; el figurón membrudo</div><div style="text-align:center;">con el ansia mortal se descoyunta;</div><div style="text-align:center;">mira azorado, da un traspié, resbala,</div><div style="text-align:center;">se desploma, y gimiendo el alma exhala.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Argesto al español sobre la nuca</div><div style="text-align:center;">(pues por detrás herirle a salvo intenta)</div><div style="text-align:center;">tan recio golpe da que le trabuca</div><div style="text-align:center;">el sentido; por poco no la cuenta.</div><div style="text-align:center;">Mas recobrado el moro le retruca</div><div style="text-align:center;">terrible cuchillada, truculenta,</div><div style="text-align:center;">que entra por la cadera en los riñones,</div><div style="text-align:center;">y, hace salir la sangre a borbotones.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas lo peor le falta a Ferraguto;</div><div style="text-align:center;">con lento paso y grave se aproxima</div><div style="text-align:center;">Turlón, crüel, desaforado bruto,</div><div style="text-align:center;">y con la porra se le viene encima.</div><div style="text-align:center;">¿De qué le sirve al moro el resoluto</div><div style="text-align:center;">pecho, el robusto brazo y docta esgrima,</div><div style="text-align:center;">si apenas llega al monstruo a la escarcela?</div><div style="text-align:center;">Réstale un medio sólo, y a él apela.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Al vientre el español el golpe asesta,</div><div style="text-align:center;">a la cabeza el bárbaro gigante.</div><div style="text-align:center;">Trizó la porra en átomos la cresta,</div><div style="text-align:center;">morrión, visera y cuanto halló delante;</div><div style="text-align:center;">y resurtió de la encantada testa</div><div style="text-align:center;">más que el acero dura y que el diamante;</div><div style="text-align:center;">pero sin sentimiento el moro queda,</div><div style="text-align:center;">y amortecido por el campo rueda;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Al mismo tiempo que también caía</div><div style="text-align:center;">con la enorme barriga barrenada</div><div style="text-align:center;">Turlón, y revolcándose mugía,</div><div style="text-align:center;">como suele una res desjarretada.</div><div style="text-align:center;">Habíase retirado el Argalía</div><div style="text-align:center;">por no emplear en Ferragú la espada;</div><div style="text-align:center;">desmontando, a su hermana le encomienda,</div><div style="text-align:center;">y entre los dos le llevan a la tienda.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Donde, volviendo en sí, protesta y jura</div><div style="text-align:center;">que prisionero ni será ni ha sido:</div><div style="text-align:center;">«¿Soy vasallo de Carlos por ventura</div><div style="text-align:center;">para verme en sus pactos comprendido?</div><div style="text-align:center;">Enamorado estoy de una hermosura</div><div style="text-align:center;">y a ganarla por armas he venido;</div><div style="text-align:center;">o me la entregas o te doy la muerte;</div><div style="text-align:center;">la ¡id no ha de acabarse de otra suerte».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Turbó el rüido, al duque Astolfo el sueño</div><div style="text-align:center;">y al fin le fuerza a que los ojos abra.</div><div style="text-align:center;">Sale, y tomando el oficioso empeño</div><div style="text-align:center;">de mediador, esfuerza la palabra.</div><div style="text-align:center;">Mas en el pecho esquivo y zahareño</div><div style="text-align:center;">del español razón ninguna labra;</div><div style="text-align:center;">ellos predican, y él se está en sus trece,</div><div style="text-align:center;">y con los argumentos se enfurece.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Insensato, le dice el Argalía,</div><div style="text-align:center;">¿no ves cuán desigual la lidia fuera?</div><div style="text-align:center;">¿Piensas tener el yelmo todavía,</div><div style="text-align:center;">que dejaste hecho añicos allá fuera?</div><div style="text-align:center;">O te me rindes, o por vida mía</div><div style="text-align:center;">te mato; lo que eliges considera;</div><div style="text-align:center;">no me provoques más, que el verte inerme</div><div style="text-align:center;">pudiera al fin dejar de contenerme».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Si con el yelmo, el peto y el escudo</div><div style="text-align:center;">y la loriga me faltase entera,</div><div style="text-align:center;">tú armado como estás y yo desnudo,</div><div style="text-align:center;">(responde Ferragú) nada temiera.</div><div style="text-align:center;">Deja que temerario y testarudo</div><div style="text-align:center;">me exponga yo a la suerte que me espera;</div><div style="text-align:center;">¿qué te va en ello a ti si el riesgo es mío?</div><div style="text-align:center;">Callen las etiquetas y hable el brío».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pareciole ya aquello demasiado</div><div style="text-align:center;">al del Catay, que ardiendo en justa ira,</div><div style="text-align:center;">cuando por uno a quien haber quitado</div><div style="text-align:center;">pudo la vida, así Insultar se mira,</div><div style="text-align:center;">salta al caballo, y dice demudado:</div><div style="text-align:center;">«El que te piense convencer, delira;</div><div style="text-align:center;">mas de mi espada hacer sabrán los filos</div><div style="text-align:center;">que aprendas menos bárbaros estilos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Cobra, pues, el corcel, cobra el acero,</div><div style="text-align:center;">y ya que quieres combatir, combate.</div><div style="text-align:center;">No pienses que cortés, como primero,</div><div style="text-align:center;">por verte desarmado no te mate;</div><div style="text-align:center;">justo es que al que de honor quebranta el fuero,</div><div style="text-align:center;">cual malandrín y cual follón se trate;</div><div style="text-align:center;">ven a donde te dé la espada mía;</div><div style="text-align:center;">¡salvaje! una lección de cortesía».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Rïó de esta amenaza el bravo moro,</div><div style="text-align:center;">como de cosa que muy poco estime,</div><div style="text-align:center;">y borrar anhelando, su desdoro</div><div style="text-align:center;">monta a caballo y el acero esgrime.</div><div style="text-align:center;">«Dame, le dice, la mujer que adoro,</div><div style="text-align:center;">y de este empeño mi valor te exime;</div><div style="text-align:center;">donde no, mozalbete vagabundo,</div><div style="text-align:center;">ya estás de viaje para el otro mundo».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No se entendió qué dijo el Argalía;</div><div style="text-align:center;">la cólera a la lengua le echa un nudo.</div><div style="text-align:center;">Embístense; cual yunque en herrería,</div><div style="text-align:center;">suena a los golpes uno y otro escudo.</div><div style="text-align:center;">Estar mirando el orbe parecía</div><div style="text-align:center;">la pavorosa lid suspenso y mudo.</div><div style="text-align:center;">Mas mi cansada voz pide que sea</div><div style="text-align:center;">en otro canto el fin de esta pelea.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3182-jerusalen-libertada.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Libertad, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 17:42:40 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"> <a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529941442__mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529941442__mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;"> (Fragmento. Traduccion De Tasso)</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Canto las armas de la fe, y al héroe</div><div style="text-align:center;">que del gran Redentor la santa tumba</div><div style="text-align:center;">libró de servidumbre. En los consejos</div><div style="text-align:center;">sabio, como esforzado en las batallas,</div><div style="text-align:center;">trabajos ni peligros le arredraron,</div><div style="text-align:center;">ni el infernal poder, ni coligadas</div><div style="text-align:center;">el Asia y Libia en poderosa lucha,</div><div style="text-align:center;">que le acorría el cielo..............</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3181-las-ovejas.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poemas De Animales, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 17:38:21 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529941130_las-ovejas_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529941130_las-ovejas_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">«Líbranos de la fiera tiranía</div><div style="text-align:center;">de los humanos, Jove omnipotente</div><div style="text-align:center;">(una oveja decía,</div><div style="text-align:center;">entregando el vellón a la tijera);</div><div style="text-align:center;">que en nuestra pobre gente</div><div style="text-align:center;">hace el pastor más daño</div><div style="text-align:center;">en la semana, que en el mes o el año</div><div style="text-align:center;">la garra de los tigres nos hiciera.</div><div style="text-align:center;">Vengan, padre común de los vivientes,</div><div style="text-align:center;">los veranos ardientes;</div><div style="text-align:center;">venga el invierno frío,</div><div style="text-align:center;">y danos por albergue el bosque umbrío,</div><div style="text-align:center;">dejándonos vivir independientes,</div><div style="text-align:center;">donde jamás oigamos la zampoña</div><div style="text-align:center;">aborrecida, que nos da la roña,</div><div style="text-align:center;">ni veamos armado</div><div style="text-align:center;">del maldito cayado</div><div style="text-align:center;">al hombre destructor que nos maltrata,</div><div style="text-align:center;">y nos trasquila, y ciento a ciento mata.</div><div style="text-align:center;">Suelta la liebre pace</div><div style="text-align:center;">de lo que gusta, y va donde le place,</div><div style="text-align:center;">sin zagal, sin red y sin cencerro;</div><div style="text-align:center;">y las tristes ovejas (¡duro caso!),</div><div style="text-align:center;">si hemos de dar un paso,</div><div style="text-align:center;">tenemos que pedir licencia al perro.</div><div style="text-align:center;">Viste y abriga al hombre nuestra lana;</div><div style="text-align:center;">el carnero es su vianda cuotidiana;</div><div style="text-align:center;">y cuando airado envías a la tierra,</div><div style="text-align:center;">por sus delitos, hambre, peste o guerra,</div><div style="text-align:center;">¿quién ha visto que corra sangre humana</div><div style="text-align:center;">en tus altares? No: la oveja sola</div><div style="text-align:center;">para aplacar tu cólera se inmola.</div><div style="text-align:center;">Él lo peca, y nosotras lo pagamos.</div><div style="text-align:center;">¿Y es razón que sujetas al gobierno</div><div style="text-align:center;">de esta malvada raza, Dios eterno,</div><div style="text-align:center;">para siempre vivamos?</div><div style="text-align:center;">¿Qué te costaba darnos, si ordenabas</div><div style="text-align:center;">que fuésemos esclavas,</div><div style="text-align:center;">menos crüeles amos?</div><div style="text-align:center;">que matanza a matanza y robo a robo,</div><div style="text-align:center;">harto más fiera es el pastor que el lobo».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mientras que así se queja</div><div style="text-align:center;">la sin ventura oveja</div><div style="text-align:center;">la monda piel fregándose en la grama,</div><div style="text-align:center;">y el vulgo de inocentes baladores</div><div style="text-align:center;">¡vivan los lobos! clama</div><div style="text-align:center;">y ¡mueran los pastores!</div><div style="text-align:center;">y en súbito rebato</div><div style="text-align:center;">cunde el pronunciamiento de hato en hato</div><div style="text-align:center;">el senado ovejuno</div><div style="text-align:center;">«¡ah! dice; todo es uno».</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3180-el-hombre-el-caballo-y-el-toro.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poemas De Animales, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 17:35:46 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529940961_el-hombre-el-caballo-y-el-toro_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529940961_el-hombre-el-caballo-y-el-toro_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">A un Caballo dio un Toro tal cornada,</div><div style="text-align:center;">que en todo un mes no estuvo para nada.</div><div style="text-align:center;">Restablecido y fuerte,</div><div style="text-align:center;">quiere vengar su afrenta con la muerte</div><div style="text-align:center;">de su enemigo; pero como duda</div><div style="text-align:center;">si contra el asta fiera, puntiaguda,</div><div style="text-align:center;">arma serán sus cascos poderosa,</div><div style="text-align:center;">al Hombre pide ayuda.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> —«De mil amores, dice el Hombre. ¿Hay cosa</div><div style="text-align:center;">más noble y digna del valor humano,</div><div style="text-align:center;">que defender al flaco y desvalido,</div><div style="text-align:center;">y dar castigo a un ofensor villano?</div><div style="text-align:center;">Llévame a cuestas tú, que eres fornido;</div><div style="text-align:center;">yo le mato, y negocio conclüido».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Apercibidos van a maravilla</div><div style="text-align:center;">los aliados; lleva el Hombre lanza;</div><div style="text-align:center;">riendas el buen rocín, y freno, y silla,</div><div style="text-align:center;">y en el bruto feroz toman venganza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> —«Gracias por tu benévola asistencia,</div><div style="text-align:center;">dice el corcel; me vuelvo a mi querencia;</div><div style="text-align:center;">desátame la cincha, y Dios te guarde».</div><div style="text-align:center;">—«¿Cómo es eso? ¿Tamaño beneficio</div><div style="text-align:center;">pagas así?»—«Yo no pensé...»—«Ya es tarde</div><div style="text-align:center;">para pensar; estás a mi servicio;</div><div style="text-align:center;">y quieras o no quieras,</div><div style="text-align:center;">en él has de vivir hasta que mueras».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pueblos americanos,</div><div style="text-align:center;">si jamás olvidáis que sois hermanos,</div><div style="text-align:center;">y a la patria común, madre querida,</div><div style="text-align:center;">ensangrentáis en duelo fratricida,</div><div style="text-align:center;">¡ah! no invoquéis, por Dios, de gente extraña</div><div style="text-align:center;">el costoso favor, falaz, precario,</div><div style="text-align:center;">más de temer que la enemiga saña.</div><div style="text-align:center;">¿Ignoráis cuál ha sido su costumbre?</div><div style="text-align:center;">Demandar por salario</div><div style="text-align:center;">tributo eterno y dura servidumbre.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3179-la-ardilla-el-dogo-y-el-zorro.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poemas De Animales, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 17:29:34 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529940638_la-ardilla-el-dogo-y-el-zorro_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529940638_la-ardilla-el-dogo-y-el-zorro_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib"></a></div><div style="text-align:center;">Imitacion De Florian</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Madama Ardilla con un Dogo fiero,</div><div style="text-align:center;">compadre antiguo suyo y compañero,</div><div style="text-align:center;">salió al campo una tarde a solazarse.</div><div style="text-align:center;">Entretenidos iban en gustosa</div><div style="text-align:center;">conversación, y hubieron de alejarse</div><div style="text-align:center;">tanto, que encapotada y tempestuosa</div><div style="text-align:center;">los sorprendió la noche a gran distancia</div><div style="text-align:center;">de su común estancia.</div><div style="text-align:center;">Otra posada no se les presenta</div><div style="text-align:center;">que una alta encina, añosa, corpulenta;</div><div style="text-align:center;">el hueco, tronco ofrece albergue y cama</div><div style="text-align:center;">a nuestro Dogo; la ligera Ardilla</div><div style="text-align:center;">se sube de tres brincos a una rama,</div><div style="text-align:center;">y, lo mejor que puede se acuclilla.</div><div style="text-align:center;">Danse las buenas noches, y dormidos</div><div style="text-align:center;">quedaron luego. A lo que yo barrunto,</div><div style="text-align:center;">eran las doce en punto,</div><div style="text-align:center;">hora propicia al robo y al pillaje,</div><div style="text-align:center;">cuando aportaba por aquel paraje</div><div style="text-align:center;">uno de los ladrones forajidos</div><div style="text-align:center;">de más renombre. Un Zorro veterano,</div><div style="text-align:center;">terror de todo el canino comarcano</div><div style="text-align:center;">en leguas veinte o treinta a la redonda,</div><div style="text-align:center;">en torno al árbol ronda,</div><div style="text-align:center;">alza el hocico hambriento</div><div style="text-align:center;">de palpitante carne, atisba, husmea,</div><div style="text-align:center;">y ve a la Ardilla en su elevado asiento;</div><div style="text-align:center;">ya en su imaginación la saborea,</div><div style="text-align:center;">y la boca se lame,</div><div style="text-align:center;">y la cola menea;</div><div style="text-align:center;">mas ¿cómo podrá ser que a tanta altura,</div><div style="text-align:center;">si no le nacen alas, se encarame?</div><div style="text-align:center;">Iba casi a decir: «No está madura»,</div><div style="text-align:center;">cuando le ocurre una famosa idea.</div><div style="text-align:center;">—«Bella señora mía,</div><div style="text-align:center;">vuesa merced perdone (le decía)</div><div style="text-align:center;">si interrumpo su plácido reposo.</div><div style="text-align:center;">Después de tanto afán, cuando el consuelo</div><div style="text-align:center;">de hallarla me concede al fin el cielo,</div><div style="text-align:center;">no puedo contener el delicioso</div><div style="text-align:center;">júbilo que de mi alma se apodera.</div><div style="text-align:center;">¿No me conoce usted? Su buena madre</div><div style="text-align:center;">hermana fue de mi difunto padre.</div><div style="text-align:center;">Tengo el honor de ser su primo hermano.</div><div style="text-align:center;">¡Ay! en su hora postrera</div><div style="text-align:center;">el venerable anciano</div><div style="text-align:center;">me encomendó que luego en busca fuera</div><div style="text-align:center;">de su sobrina, y la mitad le diera</div><div style="text-align:center;">de la hacenduela escasa</div><div style="text-align:center;">que al salir de esta vida</div><div style="text-align:center;">nos ha dejado. A mi paterna casa</div><div style="text-align:center;">sea usted, pues, mil veces bien venida,</div><div style="text-align:center;">y déjeme servirla en el vïaje</div><div style="text-align:center;">de escudero y de paje.</div><div style="text-align:center;">¿Qué es lo que duda usted? ¿Qué la detiene,</div><div style="text-align:center;">que de una vez no viene</div><div style="text-align:center;">a colmar mi ventura, en lazo estrecho</div><div style="text-align:center;">juntando el suyo a mi amoroso pecho?»</div><div style="text-align:center;">Ella, que por lo visto era ladina,</div><div style="text-align:center;">a par que vivaracha y pizpireta,</div><div style="text-align:center;">y al instante adivina</div><div style="text-align:center;">la artificiosa treta,</div><div style="text-align:center;">así responde al elocuente Zorro:</div><div style="text-align:center;">—«Fineza tanta, mi querido primo,</div><div style="text-align:center;">y el liberal socorro</div><div style="text-align:center;">del piadoso difunto,</div><div style="text-align:center;">que en paz descanse, como debo, estimo.</div><div style="text-align:center;">Bajar quisiera al punto;</div><div style="text-align:center;">pero, ya veis... ¡Mi sexo!... A la entrevista</div><div style="text-align:center;">es menester que asista,</div><div style="text-align:center;">si lo tenéis a bien, un deudo caro,</div><div style="text-align:center;">que de mis años tiernos fue el amparo;</div><div style="text-align:center;">es persona discreta,</div><div style="text-align:center;">a quien podéis tratar sin etiqueta,</div><div style="text-align:center;">y que holgará de conoceros. Vive</div><div style="text-align:center;">en ese cuarto bajo;</div><div style="text-align:center;">llamadle». Don Marrajo,</div><div style="text-align:center;">dándose el parabién de su fortuna,</div><div style="text-align:center;">que le depara, según él concibe,</div><div style="text-align:center;">dos presas en vez de una,</div><div style="text-align:center;">con la mayor frescura y desahogo</div><div style="text-align:center;">fue en efecto, y llamó. Pero la suerte</div><div style="text-align:center;">se vuelve azar. Despierta airado el Dogo,</div><div style="text-align:center;">se abalanza, le atrapa y le da muerte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Esta sencilla historia nos advierte</div><div style="text-align:center;">a un tiempo, hija querida,</div><div style="text-align:center;">tres importantes cosas:</div><div style="text-align:center;">de un seductor las artes alevosas,</div><div style="text-align:center;">de la maldad el triste paradero,</div><div style="text-align:center;">y lo que vale en lances de la vida</div><div style="text-align:center;">la acertada elección de un compañero.</div><br><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3178-en-el-album-de-la-seora-doa-josefa-reyes-de-garmenda.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poesia de Amor, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 17:24:38 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529940340_en-el-album-de-la-seora-doa-josefa-reyes-de-garmenda_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529940340_en-el-album-de-la-seora-doa-josefa-reyes-de-garmenda_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;"> Amable Pepa, en esa edad florida,</div><div style="text-align:center;">risueña, encantadora,</div><div style="text-align:center;">es la vida</div><div style="text-align:center;">una aurora</div><div style="text-align:center;">cuyo esplendor ninguna nube empaña;</div><div style="text-align:center;">cuando todo es verdor de primavera</div><div style="text-align:center;">en montaña</div><div style="text-align:center;">y pradera,</div><div style="text-align:center;">y todo alrededor es poesía,</div><div style="text-align:center;">y todo pensamiento, fantasía,</div><div style="text-align:center;">todo suspiro, amor, bellos reflejos</div><div style="text-align:center;">de esperanzas alegres a lo lejos</div><div style="text-align:center;">doran el porvenir; el alma crea</div><div style="text-align:center;">de la belleza la divina idea</div><div style="text-align:center;">en los objetos que la mente acopla,</div><div style="text-align:center;">y hace del mundo una encantada utopia.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas para aquel que como yo la vea</div><div style="text-align:center;">desde el confín opuesto</div><div style="text-align:center;">del opaco horizonte, consumida</div><div style="text-align:center;">en afanes, dolores, desengaños,</div><div style="text-align:center;">cuando es un breve resto</div><div style="text-align:center;">lo que falta a la suma de los años,</div><div style="text-align:center;">es una sombra pálida la vida,</div><div style="text-align:center;">una tarde fugaz, descolorida,</div><div style="text-align:center;">do del pasado entre la niebla oscura,</div><div style="text-align:center;">lo que esperanza fue, placer, ventura,</div><div style="text-align:center;">todo ya se deslustra y desencanta,</div><div style="text-align:center;">y en lívidos espectros se levanta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Soy como el caminante fatigado</div><div style="text-align:center;">que va cruzando con medrosa planta</div><div style="text-align:center;">el bosque, verde ayer, hoy, deshojado,</div><div style="text-align:center;">cuando el lucero su fanal suspende</div><div style="text-align:center;">entre nublados, y la noche tiende</div><div style="text-align:center;">su negro manto. ¡Qué de penas graves</div><div style="text-align:center;">mi corazón aquejan,</div><div style="text-align:center;">qué de pérdidas lloro, tú lo sabes,</div><div style="text-align:center;">y la huella profunda ves que dejan</div><div style="text-align:center;">el dolor y, los años juntamente</div><div style="text-align:center;">en mi marchita frente!</div><div style="text-align:center;">¿Será, pues, Pepa hermosa, lo que escribe</div><div style="text-align:center;">el que esta vida de amargura vive,</div><div style="text-align:center;">digno de ti, poético homenaje?</div><div style="text-align:center;">¿Dará el sauce que cuelga su ramaje</div><div style="text-align:center;">sobre las tumbas, bella flor ni fruto,</div><div style="text-align:center;">o canto alegre la mansión del luto?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero aun en este mísero desierto,</div><div style="text-align:center;">a la alegría, a la esperanza muerto,</div><div style="text-align:center;">halaga entre malezas y entre abrojos</div><div style="text-align:center;">algún objeto los cansados ojos,</div><div style="text-align:center;">alguna rosa que embalsama el aura</div><div style="text-align:center;">y el falleciente espíritu restaura:</div><div style="text-align:center;">la tierna madre, la leal esposa,</div><div style="text-align:center;">que guarda su entereza generosa,</div><div style="text-align:center;">y en este siglo de licencia y crimen</div><div style="text-align:center;">en que las leyes conculcadas gimen</div><div style="text-align:center;">y el modesto pudor se vitupera</div><div style="text-align:center;">como tosco resabio de otra era,</div><div style="text-align:center;">del vicio la influencia pestilente</div><div style="text-align:center;">no contamina su virtud severa,</div><div style="text-align:center;">como la sombra de la nube oscura</div><div style="text-align:center;">pasa veloz sobre la fuente pura,</div><div style="text-align:center;">y no le enturbia su onda trasparente.</div><div style="text-align:center;">Esa madre y esposa,</div><div style="text-align:center;">de que yo admiro en ti noble modelo,</div><div style="text-align:center;">es del desierto la nativa rosa</div><div style="text-align:center;">con que embellece alguna vez el cielo,</div><div style="text-align:center;">para ejemplo fecundo</div><div style="text-align:center;">y para adorno de tu sexo, al mundo.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3177-a-la-virgen-de-las-mercedes.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poemas Religiosos, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 17:20:18 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529940077_virgen-de-las-mercedes_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529940077_virgen-de-las-mercedes_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Traduccion De Una Sequentia, o Himno Eclesiastico</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Saludad, pobres cautivos,</div><div style="text-align:center;">a la Virgen redentora;</div><div style="text-align:center;">alce cánticos festivos</div><div style="text-align:center;">la devota cristiandad;</div><div style="text-align:center;">Â¡oh, qué hermoso brilla el día</div><div style="text-align:center;">en que el mundo su bandera,</div><div style="text-align:center;">que a los cielos da alegría,</div><div style="text-align:center;">tremoló la caridad!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Oyó el cielo vuestros votos;</div><div style="text-align:center;">cese el mísero gemido;</div><div style="text-align:center;">vuestros hierros serán rotos;</div><div style="text-align:center;">libertados vais a ser.</div><div style="text-align:center;">¡Virgen Madre! tú a la vida,</div><div style="text-align:center;">tú a la fe, que desfallece</div><div style="text-align:center;">de peligros combatida,</div><div style="text-align:center;">te dignaste socorrer.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Llegó a ti la queja triste</div><div style="text-align:center;">del esclavo encadenado,</div><div style="text-align:center;">y apiadándote quisiste</div><div style="text-align:center;">poner fin a su dolor;</div><div style="text-align:center;">coronada de luz bella</div><div style="text-align:center;">de los cielos descendiste,</div><div style="text-align:center;">y la noche vio la huella</div><div style="text-align:center;">del celeste resplandor.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Abrasado en santo celo</div><div style="text-align:center;">se desvela el gran Nolasco;</div><div style="text-align:center;">y postrado ruega al cielo</div><div style="text-align:center;">por la opresa humanidad,</div><div style="text-align:center;">cuando ve tu faz serena,</div><div style="text-align:center;">y tu dulce voz le envía</div><div style="text-align:center;">al que yace en vil cadena</div><div style="text-align:center;">para darle libertad.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Orden nueva, en honra tuya</div><div style="text-align:center;">y de tu Hijo soberano,</div><div style="text-align:center;">le has mandado que instituya,</div><div style="text-align:center;">y le ofreces ayudar;</div><div style="text-align:center;">orden santa que socorra</div><div style="text-align:center;">al cautivo, y le conforte</div><div style="text-align:center;">en la lóbrega mazmorra,</div><div style="text-align:center;">y le vuelva al patrio hogar.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Virgen Santa, tú proclamas</div><div style="text-align:center;">la embajada bienhechora;</div><div style="text-align:center;">en las almas tú derramas</div><div style="text-align:center;">de piedad heroico ardor;</div><div style="text-align:center;">a tus hijos se encomienda</div><div style="text-align:center;">afanar por el cautivo,</div><div style="text-align:center;">y aun dejar la vida en prenda</div><div style="text-align:center;">a su bárbaro señor.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Siempre pía, enjuga el llanto</div><div style="text-align:center;">del que gime en cárcel dura;</div><div style="text-align:center;">dale alivio en su quebranto;</div><div style="text-align:center;">fortalece en él la fe;</div><div style="text-align:center;">mueve el pecho compasivo</div><div style="text-align:center;">de la grey cristiana toda,</div><div style="text-align:center;">y los medios, al cautivo,</div><div style="text-align:center;">de romper sus grillos dé.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> En la orden que fundaste,</div><div style="text-align:center;">alimenta la encendida</div><div style="text-align:center;">caridad con que abrasaste</div><div style="text-align:center;">de Nolasco el corazón;</div><div style="text-align:center;">y en el lance pavoroso</div><div style="text-align:center;">de la hora postrimera,</div><div style="text-align:center;">danos ver tu rostro hermoso,</div><div style="text-align:center;">prenda fiel de salvación.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Saludad, pobres cautivos,</div><div style="text-align:center;">a la Virgen redentora;</div><div style="text-align:center;">alce cánticos festivos</div><div style="text-align:center;">la devota cristiandad;</div><div style="text-align:center;">¡oh, qué hermoso brilla el día</div><div style="text-align:center;">en que el mundo su bandera,</div><div style="text-align:center;">que a los cielos da alegría,</div><div style="text-align:center;">tremoló la caridad!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Oyó el cielo vuestros votos;</div><div style="text-align:center;">cese el mísero gemido;</div><div style="text-align:center;">vuestros hierros serán rotos;</div><div style="text-align:center;">libertados vais a ser.</div><div style="text-align:center;">¡Virgen Madre! tú a la vida,</div><div style="text-align:center;">tú a la fe, que desfallece</div><div style="text-align:center;">de peligros combatida,</div><div style="text-align:center;">te dignaste socorrer.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Llegó a ti la queja triste</div><div style="text-align:center;">del esclavo encadenado,</div><div style="text-align:center;">y apiadándote quisiste</div><div style="text-align:center;">poner fin a su dolor;</div><div style="text-align:center;">coronada de luz bella</div><div style="text-align:center;">de los cielos descendiste,</div><div style="text-align:center;">y la noche vio la huella</div><div style="text-align:center;">del celeste resplandor.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3176-a-la-seora-doa-julia-codecido-de-mora.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poesia de Amor, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 17:16:31 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-08/1534538216_mundo-poetico.webp" target="_blank"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-08/thumbs/1534538216_mundo-poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Suplica El Autor Se Sirva Escribir Estos Versos En Su Album</div><p><br></p><div style="text-align:center;"> Si es humilde homenaje, si es tardío,</div><div style="text-align:center;">encantadora Julia, el que te envío,</div><div style="text-align:center;">perdona a la aflicción, perdona al duelo</div><div style="text-align:center;">en que abrumó mi corazón el cielo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tú supiste la causa de mi lloro,</div><div style="text-align:center;">y también la lloraste, lo aseguro,</div><div style="text-align:center;">que, de cuanto es amable, y tierno, y puro,</div><div style="text-align:center;">tu pecho es el santuario y el tesoro.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Como tu padre en ti se goza y place,</div><div style="text-align:center;">tal me gozaba yo, tal me placía</div><div style="text-align:center;">en la que ahora helado polvo yace,</div><div style="text-align:center;">presa inmatura de la Parca impía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tú sabes qué celajes de esperanza,</div><div style="text-align:center;">tal vez a un padre el porvenir figura;</div><div style="text-align:center;">celajes ¡ay! que en súbita mudanza,</div><div style="text-align:center;">se me tornaron luego sombra oscura.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pues, en ese horizonte arrebolado,</div><div style="text-align:center;">hoy a mis ojos, noche opaca y triste,</div><div style="text-align:center;">verte me parecía, y a tu lado,</div><div style="text-align:center;">la que para su padre ya no existe.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Creíla a conocerte destinada;</div><div style="text-align:center;">y si permites, Julia, que lo diga,</div><div style="text-align:center;">creíla de tus prendas adornada,</div><div style="text-align:center;">merecedora de llamarte amiga.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No quiso que lo fuese, concederme</div><div style="text-align:center;">el cielo; a mi ternura arrebatola,</div><div style="text-align:center;">y a tu cariño; muda, yerta, sola,</div><div style="text-align:center;">mi hija querida en el sepulcro duerme.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Que así tu tierno corazón lastime,</div><div style="text-align:center;">perdona. ¿Puede dar dulces acentos</div><div style="text-align:center;">un alma que, en dolor profundo, gime?</div><div style="text-align:center;">De ayes sólo es capaz, y de lamentos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Colgué en un árbol mustio de la selva</div><div style="text-align:center;">mi destemplada lira envuelta en luto;</div><div style="text-align:center;">y si me pides que a pulsarla vuelva,</div><div style="text-align:center;">¿cómo negarte, Julia, este tributo?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Feliz, si la memoria que grabada</div><div style="text-align:center;">llevo, le vale, y Julia lo recibe,</div><div style="text-align:center;">y el nombre de mi Anita malograda,</div><div style="text-align:center;">que pongo en él, su bella mano escribe;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y en este libro, en que, con larga vena,</div><div style="text-align:center;">derrama sus halagos, Poesía,</div><div style="text-align:center;">le da lugar, y lúgubre elegía</div><div style="text-align:center;">entre armoniosos cantos, no disuena!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sí, le darás lugar; no el que se debe</div><div style="text-align:center;">al noble ingenio, al inspirado numen</div><div style="text-align:center;">(tanto mis toscos versos no presumen),</div><div style="text-align:center;">sino, en secreta hoja, espacio breve.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Así tal vez en un recinto ameno,</div><div style="text-align:center;">brillan a competencia Arte y Natura;</div><div style="text-align:center;">el aire está de mil aromas lleno;</div><div style="text-align:center;">onda argentina acá y allá murmura.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Entre marmóreos arcos, se divisa</div><div style="text-align:center;">bello pensil de espléndidos colores;</div><div style="text-align:center;">y en torno de la ninfa que lo pisa,</div><div style="text-align:center;">brotan del suelo enamoradas flores;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y en una parte solitaria, inculta,</div><div style="text-align:center;">do apenas lleva el aura silenciosa</div><div style="text-align:center;">ecos lejanos, débiles, oculta</div><div style="text-align:center;">un sauce llorador funérea losa.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3175-aleccionado-por-el-alma-fuerte.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poesia de Muerte, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 17:06:27 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529939176_aleccionado-por-el-alma-fuerte_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529939176_aleccionado-por-el-alma-fuerte_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">(Traduccion De Pope)</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Aleccionado por el alma fuerte</div><div style="text-align:center;">y por el cuerpo exhausto: ¡bien venida!</div><div style="text-align:center;">dicen mis fríos labios a la muerte;</div><div style="text-align:center;">y siento en blanda calina irse la vida.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3174-senales-de-la-muerte.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poesia de Muerte, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 17:01:17 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529938924_seales-de-la-muerte_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529938924_seales-de-la-muerte_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">(Traduccion)</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">No habrá pulso que siga su carrera;</div><div style="text-align:center;">cesarán sus latidos; ni el aliento</div><div style="text-align:center;">revelará que vives, ni del cutis</div><div style="text-align:center;">el natural calor; mustia la rosa</div><div style="text-align:center;">en los helados labios y carrillos</div><div style="text-align:center;">tendrá el color de pálida ceniza;</div><div style="text-align:center;">las movibles cortinas de los ojos</div><div style="text-align:center;">caerán, como en la muerte, cuando cierra</div><div style="text-align:center;">la usada puerta al esplendor del día;</div><div style="text-align:center;">cada parte, privada del gobierno</div><div style="text-align:center;">que la regía, rígida, inflexible,</div><div style="text-align:center;">fría estará, como la muerte misma.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3173-en-el-album-de-la-cantatriz-doa-teresa-rossi.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 16:57:08 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Hay una magia en tu cantar, Teresa,</div><div style="text-align:center;">que deliciosamente me embelesa.</div><div style="text-align:center;">¿Gimes? traspasa el alma tu gemido;</div><div style="text-align:center;">¿lloras? me arranca lágrimas tu llanto.</div><div style="text-align:center;">No sé decir si alegre o dolorido</div><div style="text-align:center;">tiene en mi pecho más poder tu canto.</div><div style="text-align:center;">Cuando ingenua aldeana</div><div style="text-align:center;">te burlas del amor y de la vana</div><div style="text-align:center;">charla que hechizos vende</div><div style="text-align:center;">y avasallar la voluntad pretende,</div><div style="text-align:center;">que tú sola lo tienes imagino</div><div style="text-align:center;">el elixir que busca Nemorino.</div><div style="text-align:center;">Si amorosa Lucía,</div><div style="text-align:center;">víctima triste de ambición impía,</div><div style="text-align:center;">te exhalas en acentos moribundos;</div><div style="text-align:center;">o si Julieta arrodillada invocas</div><div style="text-align:center;">la paternal piedad, ¡oh, cómo tocas</div><div style="text-align:center;">del corazón los pliegues más profundos!</div><div style="text-align:center;">¿Y qué diré de ti, sensible Amina?</div><div style="text-align:center;">Yo también al oírte, en vago sueño</div><div style="text-align:center;">me pierdo, y un fantástico diseño</div><div style="text-align:center;">de ilusión peregrina</div><div style="text-align:center;">me arroba, y de mí misma me enajena...</div><div style="text-align:center;">¿Pero qué alegre música resuena?</div><div style="text-align:center;">¿Quién es la que cantando se engalana?</div><div style="text-align:center;">¡Cómo tu voz me hechiza y me trasporta,</div><div style="text-align:center;">Elvira, encantadora puritana!</div><div style="text-align:center;">¿Vezzosa te llamaste? Quedas corta;</div><div style="text-align:center;">llámate de las almas soberana.</div><div style="text-align:center;">Oyéndote, diviso</div><div style="text-align:center;">solitario encantado paraíso,</div><div style="text-align:center;">donde ninfa celeste al aura envía</div><div style="text-align:center;">cánticos de inocencia y de alegría.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas no pienses que sólo con prestadas</div><div style="text-align:center;">formas, Teresa, agradas,</div><div style="text-align:center;">ni que hablo sólo a la admirable artista</div><div style="text-align:center;">que los afectos con su voz conquista;</div><div style="text-align:center;">hablo a la amiga; y declararle quiero</div><div style="text-align:center;">el cariño sincero</div><div style="text-align:center;">de una alma fiel. ¡Jamás con pena alguna</div><div style="text-align:center;">acibare tus dichas la fortuna!</div><div style="text-align:center;">¡Dondequiera que mores,</div><div style="text-align:center;">a manos llenas sobre ti las flores</div><div style="text-align:center;">de la felicidad derrame el cielo!</div><div style="text-align:center;">Y si tal vez pisando extraño suelo,</div><div style="text-align:center;">o atravesando dilatados mares</div><div style="text-align:center;">de Chile te acordares,</div><div style="text-align:center;">y a mi memoria un breve instante dieres,</div><div style="text-align:center;">¡una amable sonrisa</div><div style="text-align:center;">te merezcan los rudos caracteres</div><div style="text-align:center;">que traza en estas páginas tu Luisa!</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3171-al-biobio.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 16:44:41 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529937898_al-biobio_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529937898_al-biobio_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">En El Album De La Señora Doña Delfina Pinto De Rosas</div><p><br></p><div style="text-align:center;"> ¡Quién pudiera, Biobío,</div><div style="text-align:center;">pasar la existencia entera</div><div style="text-align:center;">en un boscaje sombrío</div><div style="text-align:center;">de tu encantada ribera!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Una cabaña pajiza,</div><div style="text-align:center;">donde viese tu onda pura,</div><div style="text-align:center;">que callada se desliza</div><div style="text-align:center;">entre frondosa verdura,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> donde, en vez del movimiento</div><div style="text-align:center;">de políticos vaivenes,</div><div style="text-align:center;">susurrar oyese el viento,</div><div style="text-align:center;">entre robles y maitenes,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y escuchase la alborada</div><div style="text-align:center;">que en no aprendida armonía,</div><div style="text-align:center;">canta el ave en la enramada</div><div style="text-align:center;">saludando al nuevo día;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> una pajiza cabaña,</div><div style="text-align:center;">en que gozase el reposo</div><div style="text-align:center;">de la paz que nunca engaña,</div><div style="text-align:center;">ni envidiado ni envidioso;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> más grata, en verdad, me fuera</div><div style="text-align:center;">que una confusa Babel,</div><div style="text-align:center;">donde en pos de una quimera</div><div style="text-align:center;">corren todos en tropel,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> do deslealtad y falsía</div><div style="text-align:center;">cercan el trémulo altar</div><div style="text-align:center;">que a los ídolos de un día</div><div style="text-align:center;">alza el aura popular.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Oh feliz, oh dulce calma,</div><div style="text-align:center;">paraíso de la tierra!</div><div style="text-align:center;">¿vale más que tú la palma</div><div style="text-align:center;">del saber o de la guerra?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Verdad, no lisonja, quiero;</div><div style="text-align:center;">verdad sencilla, desnuda;</div><div style="text-align:center;">no el aplauso vocinglero,</div><div style="text-align:center;">que a la fortuna saluda;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> quiero en mis postreros años</div><div style="text-align:center;">decir a ese bien fingido:</div><div style="text-align:center;">¡Adiós! no más desengaños;</div><div style="text-align:center;">a los que olvidan, olvido.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Otros en loco tumulto</div><div style="text-align:center;">llamen dicha al frenesí;</div><div style="text-align:center;">yo en el rincón más oculto</div><div style="text-align:center;">quiero vivir para mí.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero ¿a dónde en arrebato</div><div style="text-align:center;">impensado me extravío?</div><div style="text-align:center;">Para otro asunto más grato</div><div style="text-align:center;">te invocaba, Biobío.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Por tus verdes campos gira</div><div style="text-align:center;">una amable forastera,</div><div style="text-align:center;">y los aromas respira</div><div style="text-align:center;">que embalsaman tu ribera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cerca de ti su mansión</div><div style="text-align:center;">tiene la bella Delfina;</div><div style="text-align:center;">la de noble corazón,</div><div style="text-align:center;">la de gracia peregrina.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Yo la vi, pimpollo hermoso,</div><div style="text-align:center;">que, con su beldad temprana,</div><div style="text-align:center;">tuvo a Santiago orgulloso,</div><div style="text-align:center;">en su primera mañana.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Vila en cerrado vergel</div><div style="text-align:center;">joven planta, que atesora</div><div style="text-align:center;">lozano brillo, y con él</div><div style="text-align:center;">a los vientos enamora.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Vino tormenta sañuda,</div><div style="text-align:center;">corro la que en duro embate</div><div style="text-align:center;">al verde bosque desnuda,</div><div style="text-align:center;">y hermosa arboleda abate.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Casi (¡ay Dios!) su primavera</div><div style="text-align:center;">la vio morir, y agostada</div><div style="text-align:center;">la tuvo la Parca fiera,</div><div style="text-align:center;">y la lloré malograda.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero al modo que se eleva,</div><div style="text-align:center;">cuando el huracán se calma,</div><div style="text-align:center;">con vigor y vida nueva,</div><div style="text-align:center;">una destrozada palma,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Volvió mi Delfina así,</div><div style="text-align:center;">a beber el aura pura;</div><div style="text-align:center;">y correr las Gracias vi</div><div style="text-align:center;">a retocar su hermosura.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Hija la he visto amorosa</div><div style="text-align:center;">en la morada paterna,</div><div style="text-align:center;">y luego adorada esposa,</div><div style="text-align:center;">y madre ya, dulce y tierna;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> y siempre cabal modelo</div><div style="text-align:center;">de amabilidad serena,</div><div style="text-align:center;">ángel bajado del cielo</div><div style="text-align:center;">a nuestra mansión terrena.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tal es la beldad que ahora</div><div style="text-align:center;">gozas, orgulloso río,</div><div style="text-align:center;">y la que Mapocho llora</div><div style="text-align:center;">en ajeno poderío.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Que te desveles por ella</div><div style="text-align:center;">te ruego; en diario tributo</div><div style="text-align:center;">ríndele la flor más bella,</div><div style="text-align:center;">y el más sazonado fruto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Al llevarla el blando ambiente</div><div style="text-align:center;">del jazmín y el azahar,</div><div style="text-align:center;">de su viejo amigo ausente</div><div style="text-align:center;">hazla el nombre recordar.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero no con lazo eterno</div><div style="text-align:center;">presumas que la encadenes;</div><div style="text-align:center;">la llama el hogar paterno;</div><div style="text-align:center;">prestado tesoro tienes.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y harás de la deuda pago,</div><div style="text-align:center;">y volveremos a verla,</div><div style="text-align:center;">y se gozará Santiago</div><div style="text-align:center;">en su enajenada perla.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3170-el-tabaco.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Prosa, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 16:40:38 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529937664_tabaco_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529937664_tabaco_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Epigrama</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Epigrama me titulo;</div><div style="text-align:center;">no soy enigma, ni quiero;</div><div style="text-align:center;">no me precio de difícil,</div><div style="text-align:center;">porque repugna a mi genio.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tres partes iguales forman</div><div style="text-align:center;">mi todo, ni más ni menos;</div><div style="text-align:center;">y de dos en dos unidas,</div><div style="text-align:center;">hacen seis pares completos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Es él un par de gallinas;</div><div style="text-align:center;">lo otro un divertido juego;</div><div style="text-align:center;">al otro el celeste Olimpo</div><div style="text-align:center;">le dio lugar en su seno.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Otro es cómplice inocente</div><div style="text-align:center;">del estrago carnicero</div><div style="text-align:center;">que al hombre más fuerte postra,</div><div style="text-align:center;">y alcanza al ave en su vuelo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Otro en edades pasadas</div><div style="text-align:center;">fue defensivo ornamento</div><div style="text-align:center;">que el feudal barón llevaba</div><div style="text-align:center;">al combate y al torneo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El otro, en fin, elegante,</div><div style="text-align:center;">estrafalario o modesto,</div><div style="text-align:center;">es gala del tocador</div><div style="text-align:center;">y atavío del enfermo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y con todo lo que digo,</div><div style="text-align:center;">soy un tirano hechicero,</div><div style="text-align:center;">un encanto indefinible,</div><div style="text-align:center;">un delicioso embeleso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Me buscan ricos y pobres,</div><div style="text-align:center;">eclesiásticos y legos,</div><div style="text-align:center;">el que huelga, el que trabaja,</div><div style="text-align:center;">el estudiante, el zopenco.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sólo (¡ay triste!) las hermosas</div><div style="text-align:center;">me miran con vilipendio,</div><div style="text-align:center;">si bien algunas conmigo</div><div style="text-align:center;">se solazan en secreto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Oh! tú que contemplas</div><div style="text-align:center;">con ojo sereno,</div><div style="text-align:center;">hollado, insepulto,</div><div style="text-align:center;">mi frío esqueleto,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Llévale te pido</div><div style="text-align:center;">a su mausoleo</div><div style="text-align:center;">de metal dorado,</div><div style="text-align:center;">o de vidrio terso;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> y por epitafio,</div><div style="text-align:center;">ponle este letrero,</div><div style="text-align:center;">en grata memoria</div><div style="text-align:center;">de dichas que fueron:</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¡Me dio el ser la tierra,</div><div style="text-align:center;">me da vida el fuego,</div><div style="text-align:center;">y entre vagos giros,</div><div style="text-align:center;">en el aire muero!»</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3169-para-que-el-odio-mutuo-entre-las-gentes.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 16:35:29 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529937360_para-que-el-odio-mutuo-entre-las-gentes_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529937360_para-que-el-odio-mutuo-entre-las-gentes_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">(Traduccion De Lamartine)</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¿Para qué el odio mutuo entre las gentes?</div><div style="text-align:center;">¿Para qué esas barreras,</div><div style="text-align:center;">que aborrecen los ojos del Eterno?</div><div style="text-align:center;">¿Hay acaso fronteras</div><div style="text-align:center;">en los campos del éter? ¿Vense acaso</div><div style="text-align:center;">en el inmenso firmamento vallas,</div><div style="text-align:center;">linderos y murallas?</div><div style="text-align:center;">¡Pueblos, naciones, títulos pomposos!</div><div style="text-align:center;">¿Qué es lo que dicen? ¡Vanidad, barbarie!</div><div style="text-align:center;">Lo que a los pies ataja</div><div style="text-align:center;">no detiene al amor. Rasgad, mortales</div><div style="text-align:center;">(Naturaleza os grita),</div><div style="text-align:center;">las funestas banderas nacionales;</div><div style="text-align:center;">el odio, el egoísmo tienen patria:</div><div style="text-align:center;">no la fraternidad.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3168-en-el-album-de-la-seora-doa-mercedes-muoz.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 16:31:41 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529937098_en-el-album-de-la-seora-doa-mercedes-muoz_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529937098_en-el-album-de-la-seora-doa-mercedes-muoz_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;"> La joven beldad que quiera</div><div style="text-align:center;">ceñir su frente de flores,</div><div style="text-align:center;">pídalas a la pradera,</div><div style="text-align:center;">cuando de varios colores</div><div style="text-align:center;">la esmalta la primavera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas no vaya al bosque yerto</div><div style="text-align:center;">que el crudo invierno despoja,</div><div style="text-align:center;">árido y triste desierto,</div><div style="text-align:center;">do arenas de mustia hoja</div><div style="text-align:center;">está algún ramo cubierto.</div><div style="text-align:center;"> ¿Ves aquel árbol que escrita</div><div style="text-align:center;">lleva en sí la edad inerte</div><div style="text-align:center;">que lo postra y debilita?</div><div style="text-align:center;">¿Qué don pudiera ofrecerte?...</div><div style="text-align:center;">Una guirnalda marchita.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero en ese tronco exhausto</div><div style="text-align:center;">que sin sombra y sin verdor</div><div style="text-align:center;">es del tiempo estrago infausto,</div><div style="text-align:center;">puede tal vez el amor</div><div style="text-align:center;">encender un holocausto;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> no aquel amor, niño ciego,</div><div style="text-align:center;">que de centellas armado,</div><div style="text-align:center;">para turbar el sosiego</div><div style="text-align:center;">de un corazón descuidado</div><div style="text-align:center;">prende en tus ojos su fuego;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> sino aquel que en poesía</div><div style="text-align:center;">pintan sin alas ni redes,</div><div style="text-align:center;">misteriosa simpatía,</div><div style="text-align:center;">blando cariño, Mercedes,</div><div style="text-align:center;">que arrastra a tu alma la mía;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> que, con poder halagüeño,</div><div style="text-align:center;">me aficiona a la dulzura</div><div style="text-align:center;">de ese humor jovial, risueño,</div><div style="text-align:center;">que trasparenta la pura</div><div style="text-align:center;">felicidad de su dueño.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sí; me arrastra, y me enamora</div><div style="text-align:center;">la hija tierna, y tierna hermana,</div><div style="text-align:center;">y la amiga encantadora,</div><div style="text-align:center;">que, en su juventud temprana,</div><div style="text-align:center;">tantas prendas atesora.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No te ha dado el cielo en vano</div><div style="text-align:center;">ese admirado talento</div><div style="text-align:center;">que vierte, bajo tu mano,</div><div style="text-align:center;">alma, vida y sentimiento</div><div style="text-align:center;">sobre las teclas del piano;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> porque cuando con la grata</div><div style="text-align:center;">magia de acordados sones</div><div style="text-align:center;">los sentidos arrebata,</div><div style="text-align:center;">las amables emociones</div><div style="text-align:center;">de tu alma bella retrata.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas al estro que me excita,</div><div style="text-align:center;">debo ya tener la rienda...</div><div style="text-align:center;">Falta el papel, Mercedita...</div><div style="text-align:center;">Acepta la humilde ofrenda</div><div style="text-align:center;">de esta guirnalda marchita.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3167-a-pealolen.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Vida, Poema De Soledad, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 16:28:11 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529936902_a-pealolen_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529936902_a-pealolen_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Boscajes apacibles de la Hermita,</div><div style="text-align:center;">¡oh cuánto a vuestra sombra me recreo,</div><div style="text-align:center;">y con qué encanto celestial poseo</div><div style="text-align:center;">lo que en vano se busca y solicita</div><div style="text-align:center;">en el bullicio corruptor del mundo:</div><div style="text-align:center;">el sosiego profundo,</div><div style="text-align:center;">la deliciosa calma,</div><div style="text-align:center;">la dulce paz!... Que al alma</div><div style="text-align:center;">de sí propia contenta,</div><div style="text-align:center;">y de cuidados míseros exenta,</div><div style="text-align:center;">le hace el silencio plácida armonía,</div><div style="text-align:center;">y hasta la soledad le es compañía.</div><div style="text-align:center;">Ni enteramente solitario vivo;</div><div style="text-align:center;">que cuando, embelesado y pensativo,</div><div style="text-align:center;">en vuestro grato asilo, me paseo,</div><div style="text-align:center;">la cara imagen veo</div><div style="text-align:center;">de aquel que lo formó, de aquel que un día</div><div style="text-align:center;">de la insana inquietud del vulgo vano,</div><div style="text-align:center;">móvil veleta con que juega el viento,</div><div style="text-align:center;">a vosotros huía,</div><div style="text-align:center;">y de su propia mano</div><div style="text-align:center;">elevó este sencillo monumento</div><div style="text-align:center;">a la sola veraz filosofía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sí; que en este retiro</div><div style="text-align:center;">que amaste, inseparable me acompaña</div><div style="text-align:center;">tu venerada sombra, ilustre Egaña,</div><div style="text-align:center;">y en tu semblante miro,</div><div style="text-align:center;">como cuando la vida lo animaba,</div><div style="text-align:center;">de la virtud la estampa y el talento;</div><div style="text-align:center;">y escucho aquel acento,</div><div style="text-align:center;">que, mientras los oídos halagaba</div><div style="text-align:center;">abundoso vertía</div><div style="text-align:center;">provechosas lecciones de experiencia,</div><div style="text-align:center;">concordia, universal filantropía,</div><div style="text-align:center;">política sensata, gusto y ciencia.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Yo que de ellas saqué no escaso fruto</div><div style="text-align:center;">oso ofrecerte, Egaña,</div><div style="text-align:center;">este humilde tributo</div><div style="text-align:center;">de amor y admiración. Tú lo recibe,</div><div style="text-align:center;">ya que no puede ser por lo que vale,</div><div style="text-align:center;">porque de un pecho agradecido sale,</div><div style="text-align:center;">en que indeleble tu memoria vive.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3166-la-corte-de-amor-ii.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poesia de Amor, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 16:24:08 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529936721_la-corte-de-amor-ii_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529936721_la-corte-de-amor-ii_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;"> Solemne audiencia un día</div><div style="text-align:center;">daba el Amor; servía</div><div style="text-align:center;">Capricho de portero</div><div style="text-align:center;">y, solamente abría</div><div style="text-align:center;">a Dama o Caballero</div><div style="text-align:center;">que bien le parecía.</div><div style="text-align:center;">Juventud en la sala</div><div style="text-align:center;">vestida entró de gala</div><div style="text-align:center;">y ocupó la testera.</div><div style="text-align:center;">Entraron Risa y juego</div><div style="text-align:center;">y se salieron luego.</div><div style="text-align:center;">Llevó de compañera</div><div style="text-align:center;">la Gracia a la Hermosura,</div><div style="text-align:center;">y le alcanzó Ventura.</div><div style="text-align:center;">Esperanzas, temores,</div><div style="text-align:center;">ilusiones que ostentan</div><div style="text-align:center;">del Iris los colores,</div><div style="text-align:center;">deseos que atormentan</div><div style="text-align:center;">placeres que embriagan.</div><div style="text-align:center;">Requiebros y suspiros</div><div style="text-align:center;">en torno el numen vagan</div><div style="text-align:center;">en fantásticos giros.</div><div style="text-align:center;">Mas hete al Chisme aleve,</div><div style="text-align:center;">que todo lo remueve;</div><div style="text-align:center;">tras su susurro blando</div><div style="text-align:center;">llegan en fiero bando</div><div style="text-align:center;">Sospechas y Recelos</div><div style="text-align:center;">y pendencieros Celos.</div><div style="text-align:center;">Fe, Constancia, Inocencia</div><div style="text-align:center;">lograron corta audiencia.</div><div style="text-align:center;">Ruborizadas salen</div><div style="text-align:center;">viendo cuán poco valen.</div><div style="text-align:center;">La Locura no falta,</div><div style="text-align:center;">que de Cupido era</div><div style="text-align:center;">antigua consejera</div><div style="text-align:center;">y tiene allí vara alta.</div><div style="text-align:center;">Y el traidor Fingimiento</div><div style="text-align:center;">que a los que muerde halaga,</div><div style="text-align:center;">y el fino Rendimiento</div><div style="text-align:center;">que aun del desdén se paga,</div><div style="text-align:center;">el presumido Entono</div><div style="text-align:center;">que del triunfo se precia,</div><div style="text-align:center;">el pérfido Abandono,</div><div style="text-align:center;">la Confianza necia</div><div style="text-align:center;">cercan el áureo trono.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Falta entre tanta gente</div><div style="text-align:center;">la Razón solamente,</div><div style="text-align:center;">y fue que el tal Capricho</div><div style="text-align:center;">que es un perverso bicho,</div><div style="text-align:center;">nunca en buena harmonía</div><div style="text-align:center;">con la señora mía,</div><div style="text-align:center;">dar al Amor no quiso</div><div style="text-align:center;">de su llegada aviso.</div><div style="text-align:center;">Al fin, como precisa</div><div style="text-align:center;">cosa «Una noble dama»</div><div style="text-align:center;">(con solapada risa</div><div style="text-align:center;">le dijo) «aguarda afuera.</div><div style="text-align:center;">Doña Razón se llama</div><div style="text-align:center;">que la admisión espera».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cuando hubo el nombre oído</div><div style="text-align:center;">turbose el tiranuelo;</div><div style="text-align:center;">confuso y amorrido</div><div style="text-align:center;">los ojos baja al suelo:</div><div style="text-align:center;">¿Pero por qué cobarde</div><div style="text-align:center;">le he de temer?» decía.</div><div style="text-align:center;">«Entre... mas no... ya es tarde.</div><div style="text-align:center;">Di que venga otro día».</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3165-la-corte-de-amor.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Prosa, Poesia, Poesia de Amor, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 16:12:37 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529936027_la-corte-de-amor_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529936027_la-corte-de-amor_mundo_poetico.webp" alt="La Corte De Amor" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;"> Solemne audiencia un día</div><div style="text-align:center;">daba el Amor; servía</div><div style="text-align:center;">Capricho de portero</div><div style="text-align:center;">y a Dama y Caballero</div><div style="text-align:center;">que de su gusto era</div><div style="text-align:center;">fácil entrada abría.</div><div style="text-align:center;">Con los demás hacía</div><div style="text-align:center;">de diversa manera.</div><div style="text-align:center;">Vestida entró de gala</div><div style="text-align:center;">Juventud en la sala</div><div style="text-align:center;">y ocupó la testera.</div><div style="text-align:center;">Entraron Risa y juego</div><div style="text-align:center;">y se salieron luego.</div><div style="text-align:center;">La Gracia a la Hermosura</div><div style="text-align:center;">llevaba de la mano,</div><div style="text-align:center;">y le alcanzó Ventura.</div><div style="text-align:center;">Llega con gesto ufano</div><div style="text-align:center;">Necedad, y se engríe</div><div style="text-align:center;">porque el Amor se ríe.</div><div style="text-align:center;">Mas ya del Chisme aleve</div><div style="text-align:center;">se oye el susurro leve,</div><div style="text-align:center;">y van tras él llegando</div><div style="text-align:center;">en bullicioso bando</div><div style="text-align:center;">Sospechas y Recelos</div><div style="text-align:center;">y pendencieros Celos.</div><div style="text-align:center;">La Lisonja apercibe</div><div style="text-align:center;">su más meliflua charla,</div><div style="text-align:center;">y gran placer recibe</div><div style="text-align:center;">Amor al escucharla,</div><div style="text-align:center;">Triscaban la Alegría</div><div style="text-align:center;">y la Coquetería,</div><div style="text-align:center;">y con semblante huraño</div><div style="text-align:center;">acecha el Desengaño.</div><div style="text-align:center;">Va el Rendimiento tímido,</div><div style="text-align:center;">que aún del desdén se paga;</div><div style="text-align:center;">va la Traición que pérfida</div><div style="text-align:center;">a los que vende halaga.</div><div style="text-align:center;">Fe, Modestia, Inocencia</div><div style="text-align:center;">lograron corta audiencia;</div><div style="text-align:center;">y avergonzadas salen</div><div style="text-align:center;">de lo poco que valen.</div><div style="text-align:center;">La Locura no falta,</div><div style="text-align:center;">que de Cupido era</div><div style="text-align:center;">antigua consejera</div><div style="text-align:center;">y tiene allí vara alta.</div><div style="text-align:center;">Alrededor del trono</div><div style="text-align:center;">Querellas y Suspiros</div><div style="text-align:center;">cantando en flébil tono</div><div style="text-align:center;">hacen variados giros,</div><div style="text-align:center;">y mézclanse en la Danza</div><div style="text-align:center;">Consuelo y, Esperanza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Falta entre tanta gente</div><div style="text-align:center;">la Razón solamente,</div><div style="text-align:center;">porque el Ujier Capricho</div><div style="text-align:center;">que es un perverso bicho</div><div style="text-align:center;">no está en buena harmonía</div><div style="text-align:center;">con la señora mía,</div><div style="text-align:center;">y anunciarla rehusa</div><div style="text-align:center;">con una y otra excusa.</div><div style="text-align:center;">Al cabo fue preciso.</div><div style="text-align:center;">«La Razón allí fuera</div><div style="text-align:center;">(dice) su turno espera,</div><div style="text-align:center;">y si le dais permiso</div><div style="text-align:center;">hablar con vos querría</div><div style="text-align:center;">antes que se haga tarde».</div><div style="text-align:center;">Responde Amor: «Que aguarde,</div><div style="text-align:center;">o que vuelva otro día».</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3164-dialogo-entre-la-amable-isidora-y-un-poeta-del-siglo-pasado.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Verso, Poesia de Amor, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 13:35:42 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529926513_dialogo-entre-la-amable-isidora-y-un-poeta-del-siglo-pasado_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529926513_dialogo-entre-la-amable-isidora-y-un-poeta-del-siglo-pasado_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div>POETA —Aquel tributo que mi pobre ingenio</div><div> ha ofrecido, Isidora, consagrarte...</div><div>ISIDORA —Me lo has hecho aguardar todo un trienio,</div><div> y pudiera mandarte</div><div> que fueras con tu música a otra parte;</div><div> pero con una condición lo admito:</div><div> que tenga de lo nuevo y lo bonito.</div><div>POETA —¿De lo bonito y de lo nuevo sólo?</div><div> A tus influjos me encomiendo, Apolo,</div><div> para salir de tan terrible aprieto:</div><div> inspírame un soneto,</div><div> que el fino gusto de Isidora apruebe.</div><div>ISIDORA —¿Sonetos en el siglo diez y nueve?</div><div>POETA —Un romancito, pues, en asonante...</div><div>ISIDORA —Es cosa de poeta principiante,</div><div> que el oído desgarra,</div><div> y merece cantarse con guitarra.</div><div>POETA —Pero si no sé más, querida mía.</div><div> ¿Cómo de tan estéril fantasía</div><div> creaciones hermosas</div><div> podrán salir? No da el espino rosas.</div><div>ISIDORA —Todo cuanto me digas es en vano.</div><div> En estas hojas, con tu propia mano,</div><div> algo que a los lectores interese,</div><div> algo que de ponerse digno sea,</div><div> después de estas dos emes y esta ese,</div><div> has de escribir; lo exijo.</div><div>POETA —¡Fuerte empeño!</div><div> Mas aguarda; una idea</div><div> me ocurre de improviso.</div><div> Fingiré que adormido en blando sueño</div><div> se presenta a mi vista un paraíso,</div><div> donde...</div><div>ISIDORA —Toma la pluma, pues, y al caso.</div><div>POETA (escribiendo y declamando)</div><div> —«Sobre la verde falda</div><div> del erguido Parnaso,</div><div> guiaba yo mi vacilante paso,</div><div> tejiéndote, Isidora, una guirnalda,</div><div> cuando de ninfas majestuoso coro,</div><div> sueltos sobre la espalda</div><div> alabastrina, los cabellos de oro</div><div> coronados de flores,</div><div> con ropas que robaron sus colores</div><div> a la primera luz de la mañana,</div><div> con cítaras de etérea melodía,</div><div> que arroba en dulce rapto el alma humana...»</div><div>ISIDORA —Jesús! ¡Qué altisonante algarabía!</div><div> Amigo mío, en lengua castellana,</div><div> ésa se llama entrada de pavana.</div><div> ¿No ves que tus poéticos primores</div><div> son estrujadas flores</div><div> de que cualquiera nene</div><div> en este siglo innovador se mofa?</div><div> Apostaré que en la siguiente estrofa</div><div> vas a beber las aguas de Hipocrene.</div><div> Guía, por Dios, tu vacilante paso</div><div> lo más lejos que puedas del Parnaso.</div><div>POETA —Eso yo lo sabré, sin que lo mandes.</div><div> Mas, si te place, hagamos una cosa.</div><div> Dame un asunto tú, no de los grandes</div><div> que pidan alto ingenio, estilo fuerte,</div><div> inspiración fogosa,</div><div> sino sencillo, fácil, en que acierte,</div><div> no a idealizar angélica armonía</div><div> (eso a tu voz divina sólo es dado),</div><div> no a contentar tu gusto delicado,</div><div> a que dan cuatro idiomas alimento</div><div> (¿cupiera en mí tan alto pensamiento?),</div><div> sino a probar lo que conmigo vales;</div><div> pues dócil a tu imperio soberano,</div><div> tomo otra vez con atrevida mano</div><div> la lira, que en las ramas funerales</div><div> de sauces lloradores, monumento</div><div> de una temprana tumba, colgué un día .</div><div> Juré que nunca más la tocaría;</div><div> quebrantaré por ti mi juramento.</div><div> En suma, sólo pido</div><div> que tú me des el tema.</div><div>ISIDORA —Concedido.</div><div>POETA —¿Cuál es?</div><div>ISIDORA —Amor.</div><div>POETA —¡Jesús!</div><div>ISIDORA —¿Qué es lo que temes?</div><div> ¿Pido yo por ventura que en las aras</div><div> del ciego dios, profano incienso quemes?</div><div> ¿Pido que a lo Petrarca o lo Macías</div><div> le entones quejumbrosas elegías?</div><div> Comprendo bien que ajeno lo estimaras</div><div> de ti y de mí; mas dime, ¿qué tendría</div><div> la propuesta materia</div><div> de impropia ni de ingrata</div><div> para la cosquillosa fantasía</div><div> de la más zahareña mojigata</div><div> que allí vertida viese alguna seria</div><div> máxima de moral filosofía?</div><div>POETA —¿Conque un sermón en verso? ¡Linda cosa</div><div> por cierto para el álbum de una hermosa!</div><div>ISIDORA —Sai che lá corre il mondo, ove piú versi</div><div> di sue dolcezze il lusinghier Parnaso</div><div> e che'l vero condito in molli versi</div><div> i piú schivi, allettando, ha persüaso.</div><div>POETA —¡Basta! Me rindo al Tasso;</div><div> me rindo a ti. Permite solamente</div><div> que hurtada inspiración mi verso aliente.</div><div> (El poeta traduciendo del italiano)</div><p><br></p><div>Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3161-la-cometa_volantin_1933.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 13:16:37 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529925481_la-cometa_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529925481_la-cometa_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;"> Una bella Cometa se encumbraba</div><div style="text-align:center;">tanto, que ya de vista se perdía.</div><div style="text-align:center;">Reina se imaginaba</div><div style="text-align:center;">de la región del viento;</div><div style="text-align:center;">y no cabiendo en sí de la alegría</div><div style="text-align:center;">y el envanecimiento</div><div style="text-align:center;">y orgullo que sentía,</div><div style="text-align:center;">al mirarse tan alta,</div><div style="text-align:center;">ora danza, ora salta,</div><div style="text-align:center;">ora se contonea,</div><div style="text-align:center;">la larga cola ondea;</div><div style="text-align:center;">y en susurro parlero,</div><div style="text-align:center;">su dicha exprime... ¿Pero qué fortuna,</div><div style="text-align:center;">qué estado venturoso y placentero,</div><div style="text-align:center;">no empalaga por fin, y no importuna?</div><div style="text-align:center;">¿Quién es aquel que dice:</div><div style="text-align:center;">A mí nada me falta; soy felice?</div><div style="text-align:center;">A madama Cometa</div><div style="text-align:center;">asalta un pensamiento,</div><div style="text-align:center;">que la turba y la inquieta,</div><div style="text-align:center;">y acibara su gozo en un momento.</div><div style="text-align:center;">Viendo que su carrera un hilo ataja,</div><div style="text-align:center;">y que al arbitrio ajeno sube y baja,</div><div style="text-align:center;">con voces tales entre sí murmura:</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¿Por qué razón me quita</div><div style="text-align:center;">esta cuerda maldita</div><div style="text-align:center;">la dulce libertad y la soltura</div><div style="text-align:center;">dada a toda volátil criatura?</div><div style="text-align:center;">¿Por qué el hombre se ha hecho,</div><div style="text-align:center;">contra todo derecho,</div><div style="text-align:center;">dueño de mi albedrío,</div><div style="text-align:center;">sagrado, imprescriptible patrimonio</div><div style="text-align:center;">de lo viviente?... ¡Oh qué destino el mío,</div><div style="text-align:center;">si pudiese correr exenta y vaga</div><div style="text-align:center;">por ese mundo, en brazos de Favonio,</div><div style="text-align:center;">que amoroso me halaga;</div><div style="text-align:center;">y ya a guisa del águila altanera</div><div style="text-align:center;">remontarme a las nubes, ya rastrera</div><div style="text-align:center;">andar de prado en prado,</div><div style="text-align:center;">cual suelto pajarillo,</div><div style="text-align:center;">picando aquí la rosa, allá el tomillo!</div><div style="text-align:center;">¿A qué el instinto volador me es dado,</div><div style="text-align:center;">si he de vivir encadenada al suelo,</div><div style="text-align:center;">juguete de ese imbécil tiranuelo,</div><div style="text-align:center;">que según se le antoja,</div><div style="text-align:center;">o me tira la rienda o me la afloja?</div><div style="text-align:center;">¡Pluguiese a Dios viniera</div><div style="text-align:center;">una ráfaga fiera,</div><div style="text-align:center;">que os hiciese pedazos,</div><div style="text-align:center;">ignominiosos lazos!»</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Escuchó Jove el temerario voto.</div><div style="text-align:center;">Viene bufando el Noto.</div><div style="text-align:center;">La cuerda silba, estalla. ¡Adiós Cometa!</div><div style="text-align:center;">La sin ventura da una voltereta;</div><div style="text-align:center;">cabecea ya a un lado,</div><div style="text-align:center;">ya al otro; al fin trabuca, y mal su grado,</div><div style="text-align:center;">entre las risotadas y clamores</div><div style="text-align:center;">de los espectadores,</div><div style="text-align:center;">que celebran su mísero destino,</div><div style="text-align:center;">fue de cabeza a dar en un espino.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Eres vivo retrato</div><div style="text-align:center;">de esta pandorga, tú, pueblo insensato,</div><div style="text-align:center;">que llamas a la ley servil cadena;</div><div style="text-align:center;">y en licenciosa libertad venturas</div><div style="text-align:center;">y glorias te figuras.</div><div style="text-align:center;">Eso mismo te ensalza, que te enfrena.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3160-moises-salvado-de-las-aguas.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 13:09:39 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529925007_moises-salvado-de-las-aguas_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529925007_moises-salvado-de-las-aguas_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Ilustracion: <a href="https://acortador.tutorialesenlinea.es/pxOs7j" rel="noopener noreferrer external" target="_blank">Moisés salvado de las aguas</a> "GENTILESCHI, ORAZIO LOMI"</div><div style="text-align:center;">Imitacion De VIctor Hugo</div><p><br></p><div style="text-align:center;">«¡Compañeras, al baño! alumbra el día</div><div style="text-align:center;"> la cúpula lejana;</div><div style="text-align:center;">duerme en su choza el segador, y enfría</div><div style="text-align:center;"> las ondas la mañana.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»Menfis apenas bulle; hospedadora</div><div style="text-align:center;"> nos da la selva abrigo;</div><div style="text-align:center;">y, tendremos, amigas, a la aurora</div><div style="text-align:center;"> por único testigo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»De Faraón, mi padre, el jaspeado</div><div style="text-align:center;"> palacio al mundo asombra;</div><div style="text-align:center;">a mí del bosque el pabellón, del prado</div><div style="text-align:center;"> me agrada más la alfombra.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»¿Qué son las fuentes en que el oro brilla,</div><div style="text-align:center;"> y el mármol de colores,</div><div style="text-align:center;">a par del Nilo, y de esta verde orilla</div><div style="text-align:center;"> esmaltada de flores?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»No es tan grato el incienso que consume</div><div style="text-align:center;"> en el altar la llama,</div><div style="text-align:center;">como entre los aromos el perfume</div><div style="text-align:center;"> que el céfiro derrama.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»Ni en el festín real me gozo tanto,</div><div style="text-align:center;"> como en oír la orquesta</div><div style="text-align:center;">alada, que esparciendo dulce canto</div><div style="text-align:center;"> anima la floresta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»¿Veis cuál se pinta en la corriente clara</div><div style="text-align:center;"> el puro azul del cielo?</div><div style="text-align:center;">El cinto desatadme, y la tïara,</div><div style="text-align:center;"> y el importuno velo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¿Veis en aquel remanso trasparente</div><div style="text-align:center;"> zabullirse la garza?</div><div style="text-align:center;">Las ropas deponed; y al blando ambiente</div><div style="text-align:center;"> el cabello se esparza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»¡Ea! trisquemos en el fresco baño,</div><div style="text-align:center;"> alzando blanca espuma...</div><div style="text-align:center;">Mas ¿qué objeto descubre tan extraño</div><div style="text-align:center;"> la fugitiva bruma?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»Mirad: enfrente al sicamor sombrío,</div><div style="text-align:center;"> que verdes arcos tiende</div><div style="text-align:center;">sobre la playa, un bulto por el río</div><div style="text-align:center;"> lentamente desciende.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»No temáis: de una palma el tronco anciano,</div><div style="text-align:center;"> que en demanda navega</div><div style="text-align:center;">de las altas pirámides, liviano</div><div style="text-align:center;"> sobre las ondas juega.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»¿O es de Hermes por ventura el carro leve?</div><div style="text-align:center;"> ¿O es la concha divina</div><div style="text-align:center;">de Isis, que con suave aliento mueve</div><div style="text-align:center;"> la brisa matutina?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»¿Qué digo? es tierno niño, que en ligera</div><div style="text-align:center;"> barca duerme al sereno</div><div style="text-align:center;">arrullo de las olas, cual pudiera</div><div style="text-align:center;"> en el materno seno.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»Arrastra el Nilo la flotante cama,</div><div style="text-align:center;"> cual nido de avecilla</div><div style="text-align:center;">que arrebatado hubiese a la retama</div><div style="text-align:center;"> de su silvestre orilla.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»¡Qué de peligros corre a un tiempo mismo!</div><div style="text-align:center;"> ¿Cuál puerto de salud</div><div style="text-align:center;">lo aguarda? ¿Mece el proceloso abismo</div><div style="text-align:center;"> su cuna o su ataúd?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»¡Los ojos abre, hijas de Menfis! llora</div><div style="text-align:center;"> ¿Pudo una madre, ¡oh cielo!,</div><div style="text-align:center;">al agua abandonar devoradora</div><div style="text-align:center;"> el hijo pequeñuelo?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»Tiende los brazos, ¡ay!, cual si supiera</div><div style="text-align:center;"> su malhadada suerte;</div><div style="text-align:center;">y son frágiles cañas la barrera</div><div style="text-align:center;"> que presenta a la muerte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»Es de la raza de Israel, sin duda,</div><div style="text-align:center;"> que mi padre sentencia</div><div style="text-align:center;">a proscripción... pero ¿qué ley sañuda</div><div style="text-align:center;"> proscribe a la inocencia?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»¡Pobre niño! su llanto me conduele;</div><div style="text-align:center;"> a su madre afligida</div><div style="text-align:center;">sucederá otra madre; salvarele;</div><div style="text-align:center;"> me deberá la vida».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Ifisa hablaba así, joven princesa;</div><div style="text-align:center;"> y dócil al consejo</div><div style="text-align:center;">de la piedad, acometió la empresa;</div><div style="text-align:center;"> y el juvenil cortejo</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">A la virgen, que presta se adelanta,</div><div style="text-align:center;"> de confïanza llena,</div><div style="text-align:center;">sigue, estampando con ligera planta</div><div style="text-align:center;"> la movediza arena.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Semejaba, depuesto el blanco lino,</div><div style="text-align:center;"> revolando las blondas</div><div style="text-align:center;">madejas por el hombro alabastrino,</div><div style="text-align:center;"> la hija de las ondas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">El blanco pie con círculos de plata</div><div style="text-align:center;"> el espumoso río</div><div style="text-align:center;">le ciñe; y ya a las olas arrebata</div><div style="text-align:center;"> el pequeño navío.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Palpita con la carga que suspende,</div><div style="text-align:center;"> alegre y orgullosa;</div><div style="text-align:center;">y en sus mejillas el color se enciende</div><div style="text-align:center;"> de la temprana rosa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Bullente espuma hendiendo, que se irrita</div><div style="text-align:center;"> y la presa reclama,</div><div style="text-align:center;">el peso que la agobia deposita</div><div style="text-align:center;"> sobre la verde grama;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">y del recién nacido alegremente</div><div style="text-align:center;"> cercan todas la cuna;</div><div style="text-align:center;">y sonrïendo, la asustada frente</div><div style="text-align:center;"> le besan una a una.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Mas ¡oh tú, que de lejos a tu hijo</div><div style="text-align:center;"> por la playa desierta</div><div style="text-align:center;">seguiste desolada, el rostro fijo</div><div style="text-align:center;"> en su carrera incierta!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Llega; el hinchado seno da al infante;</div><div style="text-align:center;"> tu llanto ni su risa</div><div style="text-align:center;">revelarán en ti la madre amante,</div><div style="text-align:center;"> pues aun no es madre Ifisa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">En los brazos maternos, rocïado</div><div style="text-align:center;"> con lágrimas de duelo</div><div style="text-align:center;">y de gozo a la par, dulce cuidado</div><div style="text-align:center;"> de la tierra y del cielo,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">El pequeño Moisés iba seguro;</div><div style="text-align:center;"> de Faraón crüel</div><div style="text-align:center;">hospeda el regio alcázar al futuro</div><div style="text-align:center;"> caudillo de Israel.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Y ante el trono de Dios, la faz velada</div><div style="text-align:center;"> con las alas, el coro</div><div style="text-align:center;">que ve a sus pies la bóveda estrellada,</div><div style="text-align:center;"> pulsaba liras de oro.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">«Alégrate, Jacob, en el asilo</div><div style="text-align:center;"> de tu destierro (el canto</div><div style="text-align:center;">así sonaba), y no al impuro Nilo</div><div style="text-align:center;"> se mezcle más tu llanto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»El Jordán a sus campos te convida;</div><div style="text-align:center;"> te oyó el Señor; Egipto</div><div style="text-align:center;">marchar verá a la tierra prometida</div><div style="text-align:center;"> tu linaje proscripto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»Ese niño que virgen inocente</div><div style="text-align:center;"> salvó de olas y vientos,</div><div style="text-align:center;">es el profeta del Horeb ardiente,</div><div style="text-align:center;"> rey de los elementos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»Humillaos, mortales insensatos,</div><div style="text-align:center;"> que al Eterno hacéis guerra;</div><div style="text-align:center;">he ahí el legislador, que sus mandatos</div><div style="text-align:center;"> promulgará a la tierra.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»Cuna humilde, baldón de la fortuna</div><div style="text-align:center;"> juguete del profundo,</div><div style="text-align:center;">ha salvado a Israel; humilde cuna</div><div style="text-align:center;"> ha de salvar al mundo».</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3158-los-duendes.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 12:56:38 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529924226_los-duendes_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529924226_los-duendes_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Imitacion De Victor Hugo</div><div style="text-align:center;">I</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">No bulle</div><div style="text-align:center;">la selva;</div><div style="text-align:center;">el campo</div><div style="text-align:center;">no alienta.</div><div style="text-align:center;">Las luces</div><div style="text-align:center;">postreras</div><div style="text-align:center;">despiden</div><div style="text-align:center;">apenas</div><div style="text-align:center;">destellos,</div><div style="text-align:center;">que tiemblan.</div><div style="text-align:center;">La choza</div><div style="text-align:center;">plebeya,</div><div style="text-align:center;">que horcones</div><div style="text-align:center;">sustentan;</div><div style="text-align:center;">la alcoba,</div><div style="text-align:center;">que arrean</div><div style="text-align:center;">cristales</div><div style="text-align:center;">y sedas;</div><div style="text-align:center;">al sueño</div><div style="text-align:center;">se entregan.</div><div style="text-align:center;">Ya es todo</div><div style="text-align:center;">tinieblas.</div><div style="text-align:center;">¡Oh noche</div><div style="text-align:center;">serena!</div><div style="text-align:center;">¡Oh vida</div><div style="text-align:center;">suspensa!</div><div style="text-align:center;">La muerte</div><div style="text-align:center;">remedas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> II</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¿Qué rüido</div><div style="text-align:center;">sordo nace?</div><div style="text-align:center;">Los cipreses</div><div style="text-align:center;">colosales</div><div style="text-align:center;">cabecean</div><div style="text-align:center;">en el valle;</div><div style="text-align:center;">y en menuda</div><div style="text-align:center;">nieve caen</div><div style="text-align:center;">deshojados</div><div style="text-align:center;">azahares.</div><div style="text-align:center;">¿Es el soplo</div><div style="text-align:center;">de los Andes,</div><div style="text-align:center;">atizando</div><div style="text-align:center;">los volcanes?</div><div style="text-align:center;">¿Es la tierra,</div><div style="text-align:center;">que en sus bases</div><div style="text-align:center;">de granito</div><div style="text-align:center;">da balances?</div><div style="text-align:center;">No es la tierra;</div><div style="text-align:center;">no es el aire;</div><div style="text-align:center;">son los duendes</div><div style="text-align:center;">que ya salen.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> III</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Por allá vienen;</div><div style="text-align:center;">¡qué batahola!</div><div style="text-align:center;">ora se apiñan</div><div style="text-align:center;">en densa tropa,</div><div style="text-align:center;">que hiende rápida</div><div style="text-align:center;">la parda atmósfera;</div><div style="text-align:center;">y ora se esparcen,</div><div style="text-align:center;">como las hojas</div><div style="text-align:center;">ante la ráfaga</div><div style="text-align:center;">devastadora.</div><div style="text-align:center;">Si chillan éstos,</div><div style="text-align:center;">aquéllos roznan.</div><div style="text-align:center;">Si trotan unos,</div><div style="text-align:center;">otros galopan.</div><div style="text-align:center;">De la cascada</div><div style="text-align:center;">sobre las ondas,</div><div style="text-align:center;">cuál se columpia,</div><div style="text-align:center;">cuál cabriola.</div><div style="text-align:center;">Y un duende enano,</div><div style="text-align:center;">de copa en copa,</div><div style="text-align:center;">va dando brincos,</div><div style="text-align:center;">y no las dobla.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> IV</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¿Fantasmas acaso</div><div style="text-align:center;">la vista figura?</div><div style="text-align:center;">Como hinchadas olas</div><div style="text-align:center;">que en roca desnuda</div><div style="text-align:center;">se estrellan sonantes,</div><div style="text-align:center;">y luego reculan</div><div style="text-align:center;">con ronco murmullo,</div><div style="text-align:center;">y otra vez insultan</div><div style="text-align:center;">al risco, lanzando</div><div style="text-align:center;">bramadora espuma;</div><div style="text-align:center;">así van y vienen,</div><div style="text-align:center;">y silban y zumban,</div><div style="text-align:center;">y gritan que aturden;</div><div style="text-align:center;">el cielo se nubla;</div><div style="text-align:center;">el aire se llena</div><div style="text-align:center;">de sombras que asustan;</div><div style="text-align:center;">el viento retiñe;</div><div style="text-align:center;">los montes retumban.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> V</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">A casa me recojo;</div><div style="text-align:center;">echemos el cerrojo.</div><div style="text-align:center;">¡Qué triste y amarilla</div><div style="text-align:center;">arde mi lamparilla!</div><div style="text-align:center;">¡Oh Virgen del Carmelo!</div><div style="text-align:center;">aleja, aleja el vuelo</div><div style="text-align:center;">de estos desoladores</div><div style="text-align:center;">ángeles enemigos;</div><div style="text-align:center;">que no talen mis flores,</div><div style="text-align:center;">ni atizonen mis trigos.</div><div style="text-align:center;">Ahuyenta, madre, ahuyenta</div><div style="text-align:center;">la chusma turbulenta;</div><div style="text-align:center;">y te pondré en la falda</div><div style="text-align:center;">olorosa guirnalda</div><div style="text-align:center;">de rosa, nardo y lirio;</div><div style="text-align:center;">y haré que tu sagrario</div><div style="text-align:center;">alumbre un blanco cirio</div><div style="text-align:center;">por todo un octavario.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> VI</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¡Cielos! ¡lo que cruje el techo!</div><div style="text-align:center;">¡y lo que silba la puerta!</div><div style="text-align:center;">Es un turbión deshecho.</div><div style="text-align:center;">De lejos oigo estallar</div><div style="text-align:center;">los árboles de la huerta,</div><div style="text-align:center;">como el pino en el hogar.</div><div style="text-align:center;">Si dura más el tropel,</div><div style="text-align:center;">no amanecerá mañana</div><div style="text-align:center;">un cristal en la ventana,</div><div style="text-align:center;">ni una hoja en el vergel.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> VII</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">San Antón, no soy tu devoto,</div><div style="text-align:center;">si no le pones luego coto</div><div style="text-align:center;">a este diabólico alboroto.</div><div style="text-align:center;">¡Motín semeja, o terremoto,</div><div style="text-align:center;">o hinchado torrente que ha roto</div><div style="text-align:center;">los diques, y todo lo inunda!</div><div style="text-align:center;">¡Jesús! ¡Jesús! ¡qué barahúnda!...</div><div style="text-align:center;">¿Qué significa, raza inmunda,</div><div style="text-align:center;">esa aldabada furibunda?</div><div style="text-align:center;">El rayo del cielo os confunda,</div><div style="text-align:center;">y otra vez os pele y os tunda,</div><div style="text-align:center;">y en la caverna más profunda</div><div style="text-align:center;">del inflamado abismo os hunda.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> VIII</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Ni por ésas. Parece que arroja</div><div style="text-align:center;">el infierno otro denso nublado,</div><div style="text-align:center;">o que el diablo al oírme se enoja;</div><div style="text-align:center;">y empujando el ejército alado,</div><div style="text-align:center;">el asalto acrecienta y aviva.</div><div style="text-align:center;">El tejado va a ser una criba;</div><div style="text-align:center;">cada envión que recibe mi choza,</div><div style="text-align:center;">yo no sé cómo no la destroza;</div><div style="text-align:center;">a tamaña batalla no es mucho</div><div style="text-align:center;">que retiemble, y que toda se cimbre,</div><div style="text-align:center;">cual si fuese de lienzo o de mimbre...</div><div style="text-align:center;">¿Es el miedo? o ¿quién anda en la sala?</div><div style="text-align:center;">Vade retro, perverso avechucho...</div><div style="text-align:center;">¡Ay! matóme la luz con el ala...</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> IX</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¡Funesta sombra! ¡Tenebroso espanto!...</div><div style="text-align:center;">Amedrentado el corazón palpita...</div><div style="text-align:center;">y la legión de Lucifer en tanto,</div><div style="text-align:center;">reforzando la trápala y la bulla,</div><div style="text-align:center;">a un tiempo brama, gruñe, llora, grita,</div><div style="text-align:center;">bufa, relincha, ronca, ladra, aúlla;</div><div style="text-align:center;">y asorda estrepitosa los oídos,</div><div style="text-align:center;">mezclando carcajadas y alaridos,</div><div style="text-align:center;">voz de ira, voz de horror, y voz de duelo.</div><div style="text-align:center;">¡Qué fiero son de trompas y cornetas!</div><div style="text-align:center;">¡Qué arrastrar de cadenas por el suelo!</div><div style="text-align:center;">¡Qué destemplado chirrío de carretas!...</div><div style="text-align:center;">¡Ya escampa! Hasta la tierra se estremece,</div><div style="text-align:center;">y según es el huracán, parece</div><div style="text-align:center;">que a la casa y a mí nos lleva al vuelo...</div><div style="text-align:center;">¡Perdido soy!... ¡Misericordia, cielo!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> X</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¡Ah! Por fin en la iglesia vecina</div><div style="text-align:center;">a sonar comenzó la campana...</div><div style="text-align:center;">Al furor, a la loca jarana,</div><div style="text-align:center;">turbación sucedió repentina.</div><div style="text-align:center;">El tañido de aquella campana</div><div style="text-align:center;">a la hueste infernal amohína,</div><div style="text-align:center;">sobrecoge, atolondra, amilana.</div><div style="text-align:center;">Como en pecho abrumado de pena</div><div style="text-align:center;">una luz de esperanza divina;</div><div style="text-align:center;">como el sol en la densa neblina,</div><div style="text-align:center;">de los montes rizada melena;</div><div style="text-align:center;">el tañido de aquella campana,</div><div style="text-align:center;">que tan alto y sonoro domina,</div><div style="text-align:center;">y se pierde en la selva lejana,</div><div style="text-align:center;">el tumulto en el aire serena.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> XI</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¡Partieron! La sonante nota</div><div style="text-align:center;">a la hueste infernal derrota.</div><div style="text-align:center;">Uno a otro apresura, excita,</div><div style="text-align:center;">estrecha, empuja, precipita.</div><div style="text-align:center;">Huyó la fementida tropa;</div><div style="text-align:center;">no trota ya, sino galopa;</div><div style="text-align:center;">no galopa ya, sino vuela.</div><div style="text-align:center;">Por donde pasa la bandada,</div><div style="text-align:center;">una sombra más atezada</div><div style="text-align:center;">los montes y los valles vela,</div><div style="text-align:center;">y el luto de la noche enluta.</div><div style="text-align:center;">Como de leña mal enjuta,</div><div style="text-align:center;">que en el hogar chisporrotea,</div><div style="text-align:center;">de mil pupilas culebrea</div><div style="text-align:center;">rojiza luz intermitente,</div><div style="text-align:center;">que va señalando la ruta</div><div style="text-align:center;">de Satanás y de su gente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> XII</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Cesó, cesó la zozobra.</div><div style="text-align:center;">A escape va la pandilla;</div><div style="text-align:center;">y la tierra se recobra</div><div style="text-align:center;">de la grave pesadilla</div><div style="text-align:center;">de esta visita importuna;</div><div style="text-align:center;">y la perezosa luna</div><div style="text-align:center;">sale al fin, y el campo alegra.</div><div style="text-align:center;">Allá va la sombra negra;</div><div style="text-align:center;">distante suena la grita</div><div style="text-align:center;">de la canalla maldita;</div><div style="text-align:center;">como cuando ciñe un monte</div><div style="text-align:center;">de nubes el horizonte,</div><div style="text-align:center;">y desde su oscuro seno</div><div style="text-align:center;">rezonga lejano trueno;</div><div style="text-align:center;">como cuando primavera</div><div style="text-align:center;">tus nieves ha derretido,</div><div style="text-align:center;">gigantesca cordillera,</div><div style="text-align:center;">y a lo lejos se oye el ruido</div><div style="text-align:center;">de impetuosa corriente</div><div style="text-align:center;">que arrastra una selva entera,</div><div style="text-align:center;">cubre el llano y corta el puente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> XIII</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Mas a ti, ¿qué fortuna,</div><div style="text-align:center;">huerta mía, te cabe?</div><div style="text-align:center;">¿Respiras ya del grave</div><div style="text-align:center;">afán? ¿Injuria alguna</div><div style="text-align:center;">sufriste?... ¡Cuánta asoma,</div><div style="text-align:center;">entreabierta a la luna,</div><div style="text-align:center;">nueva flor! ¡Cuánto aroma</div><div style="text-align:center;">de rosas y alelíes</div><div style="text-align:center;">el ambiente embalsama!</div><div style="text-align:center;">No hay una mustia rama;</div><div style="text-align:center;">no hay un doblado arbusto.</div><div style="text-align:center;">Parece que te ríes</div><div style="text-align:center;">de tu pasado susto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> XIV</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Sobre aquellos boldos</div><div style="text-align:center;">que a un pelado risco</div><div style="text-align:center;">guarnecen la falda,</div><div style="text-align:center;">al amortecido</div><div style="text-align:center;">rayo de la luna,</div><div style="text-align:center;">van haciendo giros.</div><div style="text-align:center;">Enjambre parecen</div><div style="text-align:center;">de avispas, que el nido</div><div style="text-align:center;">materno abandona,</div><div style="text-align:center;">despojo de niños</div><div style="text-align:center;">traviesos, y vuela</div><div style="text-align:center;">errante y proscrito.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> XV</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¡Desventurados!</div><div style="text-align:center;">Del patrio albergue</div><div style="text-align:center;">también vosotros</div><div style="text-align:center;">gemís ausentes;</div><div style="text-align:center;">vagar proscriptos</div><div style="text-align:center;">os cupo en suerte...</div><div style="text-align:center;">¡Terrible fallo!...</div><div style="text-align:center;">¡y eterno!... ¡Pesen</div><div style="text-align:center;">mis maldiciones,</div><div style="text-align:center;">blandas y leves,</div><div style="text-align:center;">sobre vosotros,</div><div style="text-align:center;">míseros duendes!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> XVI</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Hacia el cerro</div><div style="text-align:center;">que distingue</div><div style="text-align:center;">lo sombrío</div><div style="text-align:center;">de su tizne</div><div style="text-align:center;">-padrón negro</div><div style="text-align:center;">de hechos tristes-</div><div style="text-align:center;">vagorosas</div><div style="text-align:center;">ondas finge,</div><div style="text-align:center;">parda nube,</div><div style="text-align:center;">con matices</div><div style="text-align:center;">colorados,</div><div style="text-align:center;">como el tinte</div><div style="text-align:center;">que a la luna</div><div style="text-align:center;">da el eclipse;</div><div style="text-align:center;">y en la espira</div><div style="text-align:center;">que describe,</div><div style="text-align:center;">rastros deja</div><div style="text-align:center;">carmesíes...</div><div style="text-align:center;">¿En qué abismos,</div><div style="text-align:center;">infelice</div><div style="text-align:center;">nubecilla,</div><div style="text-align:center;">vas a hundirte?...</div><div style="text-align:center;">Ya los ojos</div><div style="text-align:center;">no la siguen;</div><div style="text-align:center;">ya es un punto;</div><div style="text-align:center;">ya no existe.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> XVII</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¡Qué calma</div><div style="text-align:center;">tranquila!</div><div style="text-align:center;">Tras leve</div><div style="text-align:center;">cortina</div><div style="text-align:center;">de gasa</div><div style="text-align:center;">pajiza,</div><div style="text-align:center;">la luna</div><div style="text-align:center;">dormita.</div><div style="text-align:center;">Al sueño</div><div style="text-align:center;">rendidas,</div><div style="text-align:center;">las flores</div><div style="text-align:center;">se inclinan.</div><div style="text-align:center;">El viento</div><div style="text-align:center;">no silba,</div><div style="text-align:center;">ni el aura</div><div style="text-align:center;">suspira.</div><div style="text-align:center;">Tú sola</div><div style="text-align:center;">vigilas;</div><div style="text-align:center;">tú siempre</div><div style="text-align:center;">caminas,</div><div style="text-align:center;">y al centro</div><div style="text-align:center;">gravitas,</div><div style="text-align:center;">¡oh fuente</div><div style="text-align:center;">querida!</div><div style="text-align:center;">ya turbia;</div><div style="text-align:center;">ya limpia;</div><div style="text-align:center;">ya en calles,</div><div style="text-align:center;">que lilas</div><div style="text-align:center;">y adelfas</div><div style="text-align:center;">tapizan;</div><div style="text-align:center;">ya en zarzas</div><div style="text-align:center;">y espinas.</div><div style="text-align:center;">¡Tal corre</div><div style="text-align:center;">la vida!</div><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3157-a-olimpio.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Prosa, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 12:51:56 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Imitacion De Victor Hugo</div><div style="text-align:center;">I</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Recuerdas, Olimpio, aquella</div><div style="text-align:center;">única amistad constante,</div><div style="text-align:center;">que no copió en su semblante</div><div style="text-align:center;">las mudanzas de tu estrella?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Aquel amigo, consuelo</div><div style="text-align:center;">que en la miseria ha dejado</div><div style="text-align:center;">a tu corazón llagado</div><div style="text-align:center;">por último bien el cielo?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Testigo de los azares</div><div style="text-align:center;">de la encarnizada lidia</div><div style="text-align:center;">en que te postró la envidia,</div><div style="text-align:center;">que hoy te abruma de pesares;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> así te dijo; —y en tanto,</div><div style="text-align:center;">una luz serena y clara</div><div style="text-align:center;">desarrugaba tu cara,</div><div style="text-align:center;">mojando la suya el llanto:</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> II</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¿Eres tú aquel cuya gloria</div><div style="text-align:center;">ensalzaron nobles plumas,</div><div style="text-align:center;">y miraban de reojo</div><div style="text-align:center;">mil envidias taciturnas?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Acatábante en silencio</div><div style="text-align:center;">las gentes: la infancia ruda</div><div style="text-align:center;">a escucharte se paraba,</div><div style="text-align:center;">como la vejez caduca.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Eras meteoro ardiente</div><div style="text-align:center;">que en una noche profunda</div><div style="text-align:center;">se lleva tras sí los ojos,</div><div style="text-align:center;">cuando por el cielo cruza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Y ahora, arrancada palma,</div><div style="text-align:center;">doblas tu cabeza mustia:</div><div style="text-align:center;">no te da apoyo la tierra,</div><div style="text-align:center;">no das al aire verdura.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¡Cuántas frentes a la sombra</div><div style="text-align:center;">acostumbraba la tuya!</div><div style="text-align:center;">Y ahora, ¡qué de sonrisas</div><div style="text-align:center;">irónicas te saludan!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Ajado está el bello lustre</div><div style="text-align:center;">de tu blanca vestidura;</div><div style="text-align:center;">los que galán te adoraron,</div><div style="text-align:center;">andrajoso, te hacen burla.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »La detracción en tu vida</div><div style="text-align:center;">clavó sus garras impuras;</div><div style="text-align:center;">es texto a malignas glosas</div><div style="text-align:center;">tu reputación difunta;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »y como helado cadáver,</div><div style="text-align:center;">desfigurada, insepulta,</div><div style="text-align:center;">sabandijas asquerosas</div><div style="text-align:center;">por todas partes la surcan.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Revelada por la llama</div><div style="text-align:center;">que a tu memoria circunda,</div><div style="text-align:center;">tu existencia es un terrero</div><div style="text-align:center;">que cuantos pasan insultan;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »y cien silbadoras flechas</div><div style="text-align:center;">vienen a herirla una a una,</div><div style="text-align:center;">que en tu corazón inerme</div><div style="text-align:center;">hondas encarnan la punta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Y con festivos aplausos</div><div style="text-align:center;">cuenta el vulgo las agudas</div><div style="text-align:center;">heridas, y los dolores,</div><div style="text-align:center;">y las ansias moribundas;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »como suelen bandoleros,</div><div style="text-align:center;">al ver la presa segura,</div><div style="text-align:center;">contar monedas y joyas</div><div style="text-align:center;">que reciente sangre enturbia.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »El alma, que de lo recto</div><div style="text-align:center;">era un tiempo norma augusta,</div><div style="text-align:center;">es ya como la taberna</div><div style="text-align:center;">que por la noche relumbra;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »a cuya reja se apiñan</div><div style="text-align:center;">curiosos, por si se escucha</div><div style="text-align:center;">el canto de locas orgias,</div><div style="text-align:center;">o de las riñas la bulla.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Cortaron tus esperanzas,</div><div style="text-align:center;">flor de que nadie se cura,</div><div style="text-align:center;">manos crüeles, y al suelo</div><div style="text-align:center;">las dan en trizas menudas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Nadie te llora; tu suerte</div><div style="text-align:center;">ningún corazón enluta;</div><div style="text-align:center;">tu nombre es un epitafio</div><div style="text-align:center;">de desmoronada tumba;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »y el que con dolor fingido</div><div style="text-align:center;">alguna vez lo pronuncia,</div><div style="text-align:center;">es como el que muestra escombros</div><div style="text-align:center;">de arruinada arquitectura,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »que un tiempo adornaron jaspes,</div><div style="text-align:center;">y sustentaron columnas,</div><div style="text-align:center;">y ya malezas la cubren,</div><div style="text-align:center;">y vientos y aguas la injurian.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> III</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Mas ¿qué digo? En la miseria</div><div style="text-align:center;">más elevado y sublime</div><div style="text-align:center;">te muestras a quien la altura</div><div style="text-align:center;">de tus pensamientos mide.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Tu existencia, combatiendo</div><div style="text-align:center;">a los contrapuestos diques,</div><div style="text-align:center;">suena como el océano</div><div style="text-align:center;">que asalta los arrecifes.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Los que observaron de cerca</div><div style="text-align:center;">la lucha, vuelven y dicen</div><div style="text-align:center;">que, inclinándose a la margen,</div><div style="text-align:center;">vieron tremenda Caribdis;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »mas puede ser que la vista,</div><div style="text-align:center;">calando ese abismo horrible,</div><div style="text-align:center;">la perla de la inocencia</div><div style="text-align:center;">en lo más hondo divise.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Turba los ojos la niebla</div><div style="text-align:center;">de que pareces vestirte;</div><div style="text-align:center;">mas sobre ella un claro cielo</div><div style="text-align:center;">serenas lumbres despide.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¿Qué importa al cabo que el mundo</div><div style="text-align:center;">contra tu entereza lidie,</div><div style="text-align:center;">alzando nubes de polvo,</div><div style="text-align:center;">que cualquier soplo dirige?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Para juzgar, ¿qué derecho,</div><div style="text-align:center;">qué título nos asiste?</div><div style="text-align:center;">¿Qué objeto no es un enigma</div><div style="text-align:center;">para los ojos más linces?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¿La certidumbre?... ¡Insensatos,</div><div style="text-align:center;">que imagináis tierra firme,</div><div style="text-align:center;">la que celajes vistosos</div><div style="text-align:center;">en vuestro discurso fingen!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Así puede asirla el juicio</div><div style="text-align:center;">del hombre, como es posible</div><div style="text-align:center;">a la mano asir el agua</div><div style="text-align:center;">sin que presta se deslice.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Moja apenas, y al instante</div><div style="text-align:center;">huye; y al pecho que gime,</div><div style="text-align:center;">y al ardiente labio, nada</div><div style="text-align:center;">deja que la sed mitigue.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¿Es día? ¿Es noche? Los ojos</div><div style="text-align:center;">nada absoluto distinguen:</div><div style="text-align:center;">toda raíz lleva frutos;</div><div style="text-align:center;">y todo fruto raíces.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Apariencias nos fascinan,</div><div style="text-align:center;">ya sombras densas contristen</div><div style="text-align:center;">la vista, o ya luminosos</div><div style="text-align:center;">colores la regocijen.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Un objeto mismo a visos</div><div style="text-align:center;">diferentes llora y ríe:</div><div style="text-align:center;">por un lado, terso lustre;</div><div style="text-align:center;">por el otro, oscuro tizne.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »La nube en que el marinero</div><div style="text-align:center;">ve rota nave irse a pique,</div><div style="text-align:center;">para el colono es un campo</div><div style="text-align:center;">que doradas mieses rinde.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¿Quién habrá que los misterios</div><div style="text-align:center;">del pecho humano escudriñe?</div><div style="text-align:center;">¿Quién, que las trasformaciones</div><div style="text-align:center;">varias de un alma adivine?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Larva informe surca el lodo;</div><div style="text-align:center;">y tal vez mañana, libre</div><div style="text-align:center;">mariposa, alas de seda</div><div style="text-align:center;">despliegue, y aromas libe.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> IV</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Pero tú penas; y ¿cómo</div><div style="text-align:center;">pudo ser que no penaras,</div><div style="text-align:center;">oh víctima sin ventura</div><div style="text-align:center;">de persecución villana?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¿Tú, a quien la calumnia muerde</div><div style="text-align:center;">lo más sensible del alma?</div><div style="text-align:center;">¿Tú, en quien el sarcasmo agota</div><div style="text-align:center;">sus flechas enherboladas?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Herido león, huiste</div><div style="text-align:center;">a selva solitaria;</div><div style="text-align:center;">y allí memorias acerbas</div><div style="text-align:center;">te hacen más honda la llaga.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »A ellas entregado vives;</div><div style="text-align:center;">y ¡cuántas veces, ay, te halla</div><div style="text-align:center;">la noche en la actitud misma</div><div style="text-align:center;">en que te halló la mañana!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¡Dichoso, cuando a la sombra</div><div style="text-align:center;">en que tu pecho descansa,</div><div style="text-align:center;">la sombra, de los que piensan</div><div style="text-align:center;">favorecida morada;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »desde el alba hasta el ocaso,</div><div style="text-align:center;">desde el ocaso hasta el alba,</div><div style="text-align:center;">contemplando las facciones</div><div style="text-align:center;">del valle y de la montaña;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »atento al tapiz musgoso</div><div style="text-align:center;">que las rocas engalana,</div><div style="text-align:center;">al sosiego de los campos,</div><div style="text-align:center;">o al tumulto de las aguas;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »a la lozana verdura</div><div style="text-align:center;">de yerbas jamás holladas,</div><div style="text-align:center;">o a la nieve que los montes</div><div style="text-align:center;">empinados amortaja;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »a la bostezante gruta</div><div style="text-align:center;">de tenebrosa garganta,</div><div style="text-align:center;">y de verde cabellera,</div><div style="text-align:center;">con florecida guirnalda;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »O a la mar, do las antorchas</div><div style="text-align:center;">del mundo su curso acaban,</div><div style="text-align:center;">que como un pecho viviente</div><div style="text-align:center;">respirando sube y baja;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »o siguiendo con los ojos</div><div style="text-align:center;">desde la arenosa playa,</div><div style="text-align:center;">al ligero esquife, alegre</div><div style="text-align:center;">depósito de esperanzas;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »que las velas tiende y huye,</div><div style="text-align:center;">huye, y rompe la delgada</div><div style="text-align:center;">hebra que ata el duro pecho</div><div style="text-align:center;">del marinero a la patria;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »sobre el risco, donde tantos</div><div style="text-align:center;">dispersos rumores vagan;</div><div style="text-align:center;">bajo la espesura umbrosa,</div><div style="text-align:center;">donde ni el silencio calla;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »a los ecos das un eco;</div><div style="text-align:center;">a las confusas palabras</div><div style="text-align:center;">de místicas armonías</div><div style="text-align:center;">vibra tu mente inspirada;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »y concurres al inmenso</div><div style="text-align:center;">coro que todo lo abraza,</div><div style="text-align:center;">lo que remontado vuela,</div><div style="text-align:center;">y lo que humilde se arrastra;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¡Coro de infinitas voces</div><div style="text-align:center;">que suspende y arrebata,</div><div style="text-align:center;">y en que la naturaleza</div><div style="text-align:center;">a todos los seres habla!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> V</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Consuélate, que algún día,</div><div style="text-align:center;">y no distante quizás,</div><div style="text-align:center;">el imperio de las almas</div><div style="text-align:center;">a la tuya volverá;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »y ha de verse, ante los ojos</div><div style="text-align:center;">más obcecados, brillar</div><div style="text-align:center;">con nueva luz, de tu frente</div><div style="text-align:center;">la nativa majestad;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »como joyel, a que el polvo</div><div style="text-align:center;">deslustró la tersa faz,</div><div style="text-align:center;">nuevamente acicalado</div><div style="text-align:center;">para fiesta nupcïal.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »En vano tus enemigos,</div><div style="text-align:center;">de la sátira mordaz</div><div style="text-align:center;">contra tu pecho inocente</div><div style="text-align:center;">aguzaron el puñal;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »y divulgaron secretos</div><div style="text-align:center;">fiados a la amistad,</div><div style="text-align:center;">como quien derrama el agua</div><div style="text-align:center;">sobre el camino real.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »En vano, en vano su furia</div><div style="text-align:center;">humillada lanzarán</div><div style="text-align:center;">contra tu nombre, a manera</div><div style="text-align:center;">de enhambrecido chacal,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »que, para saciar la rabia</div><div style="text-align:center;">de su apetito voraz,</div><div style="text-align:center;">desgarra la última carne</div><div style="text-align:center;">del hueso roído ya.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Esos hombres que te ponen</div><div style="text-align:center;">piedras en que tropezar,</div><div style="text-align:center;">y de asechanzas te cercan,</div><div style="text-align:center;">no, no prevalecerán.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Pasarán, como vislumbres</div><div style="text-align:center;">entre espeso matorral,</div><div style="text-align:center;">que a merced del viento corren,</div><div style="text-align:center;">y no dejan huella atrás.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Te detestarán, sin duda,</div><div style="text-align:center;">con el rencor infernal</div><div style="text-align:center;">que alimenta contra el cielo</div><div style="text-align:center;">el pecho de Satanás;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »pero las voces de muerte,</div><div style="text-align:center;">que como ardiente raudal</div><div style="text-align:center;">salen de su boca impía,</div><div style="text-align:center;">leve soplo extinguirá.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Mira entre tanto con ojos</div><div style="text-align:center;">de generosa piedad</div><div style="text-align:center;">a los que de un bajo instinto</div><div style="text-align:center;">arrastra el poder fatal;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »a los que, en densa ignorancia</div><div style="text-align:center;">sumidos, no ven rayar</div><div style="text-align:center;">celeste albor, que ilumine</div><div style="text-align:center;">su mísera ceguedad;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »que llaman luz a la sombra,</div><div style="text-align:center;">y bonanza al huracán,</div><div style="text-align:center;">y andan a tientas, sin rumbo,</div><div style="text-align:center;">sin ley, sin fe, sin altar;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »al soberbio que levanta</div><div style="text-align:center;">contra el débil el procaz</div><div style="text-align:center;">estrépito del torrente,</div><div style="text-align:center;">demolido el valladar;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »a la mujer seductora,</div><div style="text-align:center;">desamorada beldad,</div><div style="text-align:center;">a quien la sonrisa, estudio,</div><div style="text-align:center;">a quien es arte el mirar,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »y en cuyo ropaje, suelto</div><div style="text-align:center;">a los vientos, redes hay,</div><div style="text-align:center;">redes, que prenden las almas</div><div style="text-align:center;">en dura cautividad;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »al ambicioso que trepa</div><div style="text-align:center;">sobre el ambicioso, a par</div><div style="text-align:center;">de la hiedra, que a sí misma</div><div style="text-align:center;">entretejiéndose va;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »a la turba lisonjera</div><div style="text-align:center;">que rinde a cada deidad</div><div style="text-align:center;">efímera el torpe incienso</div><div style="text-align:center;">de su adoración venal;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »y a declamadores vanos,</div><div style="text-align:center;">que hacen rüido y no más;</div><div style="text-align:center;">oráculos que atestiguan</div><div style="text-align:center;">la insensatez general.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¿Qué son contigo esos hombres</div><div style="text-align:center;">de un día, enjambre fugaz</div><div style="text-align:center;">de insectos que vio la aurora,</div><div style="text-align:center;">y la tarde no verá?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Ellos son viles, tú grande,</div><div style="text-align:center;">es el interés su imán,</div><div style="text-align:center;">la gloria el tuyo: la guerra</div><div style="text-align:center;">apetecen, tú la paz.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Nada hay común a la suya,</div><div style="text-align:center;">y a tu carrera inmortal;</div><div style="text-align:center;">ni se puede su alegría</div><div style="text-align:center;">a tu dolor igualar;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »que es sublime y grandioso</div><div style="text-align:center;">espectáculo el que da</div><div style="text-align:center;">la mano dispensadora</div><div style="text-align:center;">que reparte el bien y el mal,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »y alejando al genio el cebo</div><div style="text-align:center;">de lo vano y lo falaz,</div><div style="text-align:center;">lo labra con el arado</div><div style="text-align:center;">que se llama adversidad».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> VI</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Olimpio! un amigo fiel</div><div style="text-align:center;">entonces te hablaba así,</div><div style="text-align:center;">queriendo apartar de ti</div><div style="text-align:center;">la henchida copa de hiel.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Solo entre la turba larga</div><div style="text-align:center;">que antes te halagó perjura,</div><div style="text-align:center;">quiso de la desventura</div><div style="text-align:center;">aligerarte la carga.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y tú, si en tono más grave,</div><div style="text-align:center;">no de metal diferente,</div><div style="text-align:center;">como el gran río a la fuente,</div><div style="text-align:center;">como al esquife la nave,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Le hablaste; —y cruzó veloz</div><div style="text-align:center;">una sombra tu semblante;</div><div style="text-align:center;">y un tierno afecto un instante</div><div style="text-align:center;">hizo vacilar tu voz:</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> VII</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡No me consueles, ni te aflijas! Vivo</div><div style="text-align:center;"> pacífico y sereno,</div><div style="text-align:center;">que sólo miro al mundo de las almas,</div><div style="text-align:center;"> no a ese mundo terreno.</div><div style="text-align:center;"> «Ni es tan perverso el hombre: la fortuna,</div><div style="text-align:center;"> liberal o mezquina,</div><div style="text-align:center;">tiñe en puro licor o en turbias heces</div><div style="text-align:center;"> la copa cristalina.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Del estrecho teatro, que aprisiona</div><div style="text-align:center;"> tu pensamiento, el mío</div><div style="text-align:center;">oye a lo lejos el rumor, y vuela</div><div style="text-align:center;"> a su libre albedrío.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Si murmura la fuente, o solitaria</div><div style="text-align:center;"> bulle una verde orilla,</div><div style="text-align:center;">o viene a mis oídos el arrullo</div><div style="text-align:center;"> de amante tortolilla;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «O el esquilón de las exequias llora</div><div style="text-align:center;"> en la torre sublime,</div><div style="text-align:center;">o de los sauces la colgante rama</div><div style="text-align:center;"> sobre las cruces gime;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Paréceme que huello excelsa cumbre,</div><div style="text-align:center;"> a do conduce el viento,</div><div style="text-align:center;">de cuanto ser criado habita el orbe</div><div style="text-align:center;"> una voz de lamento.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Allí la pequeñez a la grandeza,</div><div style="text-align:center;"> el barro al oro igualo;</div><div style="text-align:center;">y exploro los arcanos del abismo,</div><div style="text-align:center;"> y el firmamento escalo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Cuando el humo lejano se levanta</div><div style="text-align:center;"> de humilde choza, pienso</div><div style="text-align:center;">que en el ara se exhala, do se quema</div><div style="text-align:center;"> a Dios devoto incienso;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Y de dispersas luces por la noche</div><div style="text-align:center;"> sembrada la llanura,</div><div style="text-align:center;">el infinito espacio tachonado</div><div style="text-align:center;"> de soles me figura.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Contemplo allí de lejos cuanto puebla</div><div style="text-align:center;"> la tierra, el mar profundo,</div><div style="text-align:center;">y miro al hombre, misterioso mago,</div><div style="text-align:center;"> atravesar el mundo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Y como suele el pájaro a su pluma,</div><div style="text-align:center;"> me entrego al pensamiento;</div><div style="text-align:center;">y entiendo qué es la vida, y lo que dice</div><div style="text-align:center;"> aquel doliente acento.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «¿Y quieres que murmure de mi suerte?</div><div style="text-align:center;"> ¿Cuál es el hombre, dime,</div><div style="text-align:center;">a quien, parcial el cielo, de la carga</div><div style="text-align:center;"> universal exime?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Yo, que lóbrega noche vivo ahora,</div><div style="text-align:center;"> en mi denso horizonte</div><div style="text-align:center;">conservo, cual rosada luz, que deja</div><div style="text-align:center;"> la tarde en alto monte,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">«La llama del honor, divina lumbre,</div><div style="text-align:center;"> que, en apacible calma,</div><div style="text-align:center;">todavía ilumina lo más alto,</div><div style="text-align:center;"> lo más puro del alma.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Sin duda un tiempo —¿qué razón temprana</div><div style="text-align:center;"> de este modo no yerra?</div><div style="text-align:center;">sueños dorados vi, cuales el hombre</div><div style="text-align:center;"> suele ver en la tierra.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Vi alzarse mi existencia coronada</div><div style="text-align:center;"> de visiones hermosas;</div><div style="text-align:center;">mas ¡qué! ¿debí juzgar que fuese eterna</div><div style="text-align:center;"> la vida de las rosas?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Las ilusiones que tocar pensaban</div><div style="text-align:center;"> mis infantiles manos,</div><div style="text-align:center;">disipó la razón, como disipa</div><div style="text-align:center;"> la aurora espectros vanos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Y digo ya a la dicha lo que dice</div><div style="text-align:center;"> navegante que deja</div><div style="text-align:center;">el suelo patrio, a la querida orilla</div><div style="text-align:center;"> que más y más se aleja.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">«Señala Dios a todo ser que nace</div><div style="text-align:center;"> su herencia de dolores,</div><div style="text-align:center;">como, a la aurora, un amo a sus obreros</div><div style="text-align:center;"> reparte las labores.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">«¡Ánimo, pues! ¿Qué importa a un alma grande,</div><div style="text-align:center;"> destello peregrino</div><div style="text-align:center;">de antorcha celestial, eso que el hombre</div><div style="text-align:center;"> suele llamar destino?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Ni elación en la frente generosa,</div><div style="text-align:center;"> ni aparezca desmayo,</div><div style="text-align:center;">ora brille a los ojos la serena</div><div style="text-align:center;"> luz del día, ora el rayo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Brame allá abajo la preñada nube</div><div style="text-align:center;"> que tempestades mueve,</div><div style="text-align:center;">y su tranquilidad conserve el alma,</div><div style="text-align:center;"> cual la cumbre su nieve.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Forceja en vano el rebelado orgullo</div><div style="text-align:center;">contra la ley severa</div><div style="text-align:center;">(necesidad o expïación se llame)</div><div style="text-align:center;">que al universo impera;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Rueda fatal, que a todo lo criado</div><div style="text-align:center;"> en movimiento eterno</div><div style="text-align:center;">girando abruma, y de una mano sola</div><div style="text-align:center;"> reconoce el gobierno».</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3156-las-fantasmas.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 12:45:25 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-08/1534538216_mundo-poetico.webp" target="_blank"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-08/thumbs/1534538216_mundo-poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Imitacion De Las Orientales De Victor Hugo</div><div style="text-align:center;">I</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Ah, qué de marchitas rosas</div><div style="text-align:center;">en su primera mañana!</div><div style="text-align:center;">¡Ah, qué de niñas donosas</div><div style="text-align:center;">muertas en edad temprana!</div><div style="text-align:center;">Mezclados lleva el carro de la muerte</div><div style="text-align:center;">al viejo, al niño, al delicado, al fuerte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Forzoso es que el prado en flor</div><div style="text-align:center;">rinda su alegre esperanza</div><div style="text-align:center;">a la hoz del segador;</div><div style="text-align:center;">es forzoso que la danza</div><div style="text-align:center;">en el gozo fugaz de los festines</div><div style="text-align:center;">huelle los azahares y jazmines;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Que, huyendo de valle en valle,</div><div style="text-align:center;">sus ondas la fuente apure;</div><div style="text-align:center;">y que el relámpago estalle,</div><div style="text-align:center;">y un solo momento dure;</div><div style="text-align:center;">y el vendaval que perdonó a la zarza</div><div style="text-align:center;">la fresca pompa del almendro esparza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El giro fatal no cesa:</div><div style="text-align:center;">la aurora anuncia el ocaso.</div><div style="text-align:center;">En torno a espléndida mesa,</div><div style="text-align:center;">jovial turba empina el vaso;</div><div style="text-align:center;">unos apenas gustan, y ya salen;</div><div style="text-align:center;">pocos hay que en el postre se regalen.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> II</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Murieron, murieron mil!</div><div style="text-align:center;">la rosada y la morena;</div><div style="text-align:center;">la de la forma gentil;</div><div style="text-align:center;">la de la voz de sirena;</div><div style="text-align:center;">la que ufana brilló; la que otro ornato</div><div style="text-align:center;">no usó jamás que el virginal recato.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Una, apoyada la frente</div><div style="text-align:center;">en la macilenta palma,</div><div style="text-align:center;">mira al suelo tristemente;</div><div style="text-align:center;">y al fin rompe al cuerpo el alma;</div><div style="text-align:center;">como el jilguero, cuando oyó el reclamo,</div><div style="text-align:center;">quiebra, al tomar el vuelo, un débil ramo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Otra, en un nombre querido,</div><div style="text-align:center;">con loca fiebre delira;</div><div style="text-align:center;">otra acaba, cual gemido</div><div style="text-align:center;">lánguido de eolia lira,</div><div style="text-align:center;">que el viento pulsa; o plácida fallece,</div><div style="text-align:center;">cual sonriendo un niño se adormece.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Todas nacidas apenas,</div><div style="text-align:center;">y ya cadáveres fríos!...</div><div style="text-align:center;">palomas, de mimos llenas,</div><div style="text-align:center;">y de hechiceros desvíos;</div><div style="text-align:center;">primavera del mundo, apetecida</div><div style="text-align:center;">gala de amor, encanto de la vida.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Y nada dejó la huesa?</div><div style="text-align:center;">¿ni una voz? ¿ni una mirada?</div><div style="text-align:center;">¿tanta llama, hecha pavesa?</div><div style="text-align:center;">¿y tanta flor, deshojada?</div><div style="text-align:center;">¡Adiós! huyamos a la amiga sombra</div><div style="text-align:center;">de anciano bosque; pisaré la alfombra</div><div style="text-align:center;"> De secas hojas, que crujan</div><div style="text-align:center;">bajo mi pie vagoroso</div><div style="text-align:center;">Fantasmas se me dibujan</div><div style="text-align:center;">entre el ramaje frondoso;</div><div style="text-align:center;">a incierta luz siguiendo voy su huella,</div><div style="text-align:center;">y de sus ojos la vivaz centella.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿He sido ya polvo yerto,</div><div style="text-align:center;">y mi sombra despertó?</div><div style="text-align:center;">¿Cómo ellas estoy yo muerto?</div><div style="text-align:center;">¿O ellas vivas, como yo?</div><div style="text-align:center;">Yo la mano les doy entre las ralas</div><div style="text-align:center;">calles del bosque; ellas a mí sus alas;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> y a su forma vaga, etérea,</div><div style="text-align:center;">mi pensamiento se amolda...</div><div style="text-align:center;">A do, meciendo funérea</div><div style="text-align:center;">colgadura, el sauce entolda</div><div style="text-align:center;">un blanco mármol, de tropel se lanzan;</div><div style="text-align:center;">y en baja voz me dicen: ¡ven!... y danzan.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Vanse luego paso a paso</div><div style="text-align:center;">por la selva, y de repente</div><div style="text-align:center;">desparecen... Yo repaso</div><div style="text-align:center;">la visión acá en mi mente,</div><div style="text-align:center;">y lo que entre los hombres ver solía,</div><div style="text-align:center;">reproduce otra vez la fantasía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> III</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Una entre todas!... tan clara</div><div style="text-align:center;">la bella efigie, el semblante</div><div style="text-align:center;">me recuerdo, que jurara</div><div style="text-align:center;">estarla viendo delante:</div><div style="text-align:center;">crespas madejas de oro su cabello;</div><div style="text-align:center;">rosada faz; alabastrino cuello;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> albo seno, que palpita</div><div style="text-align:center;">con inocentes suspiros;</div><div style="text-align:center;">ojos, que el júbilo agita,</div><div style="text-align:center;">azules como zafiros;</div><div style="text-align:center;">y la celeste diáfana aureola</div><div style="text-align:center;">que en sus quince a las niñas arrebola.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Nunca en su pecho el ardor</div><div style="text-align:center;">de un liviano afecto, cupo;</div><div style="text-align:center;">no supo jamás de amor,</div><div style="text-align:center;">aunque inspirarlo sí supo.</div><div style="text-align:center;">Y si cuantos la ven, la llaman bella,</div><div style="text-align:center;">nadie al oído se lo dice a ella.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El baile fue su pasión,</div><div style="text-align:center;">y costole caro asaz:</div><div style="text-align:center;">deslumbradora ilusión,</div><div style="text-align:center;">que pasatiempo y solaz</div><div style="text-align:center;">a todo pecho juvenil ofrece;</div><div style="text-align:center;">pero el de Lola embriaga y enloquece.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Todavía, cuando pasa</div><div style="text-align:center;">sobre su sepulcro alguna</div><div style="text-align:center;">nube de cándida gasa,</div><div style="text-align:center;">que hace fiestas a la luna,</div><div style="text-align:center;">o el mirto que lo cubre el viento mece,</div><div style="text-align:center;">rebulle su ceniza y se estremece.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La circular se le envía,</div><div style="text-align:center;">que para el baile la empeña;</div><div style="text-align:center;">y si piensa en él de día,</div><div style="text-align:center;">en él a la noche sueña;</div><div style="text-align:center;">vuélanle en derredor regocijadas</div><div style="text-align:center;">visiones de danzantes, silfos y hadas;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> y la cercan plumas, blondas,</div><div style="text-align:center;">canastillas y bandejas,</div><div style="text-align:center;">mué de caprichosas ondas,</div><div style="text-align:center;">crespón, de que las abejas</div><div style="text-align:center;">pudieran hacerse alas; cintas, flores,</div><div style="text-align:center;">tocas de formas mil, de mil colores.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> IV</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ya llega... los elegantes</div><div style="text-align:center;">le hacen rueda; luce el rico</div><div style="text-align:center;">bordado; en los albos guantes</div><div style="text-align:center;">se abre y cierra el abanico.</div><div style="text-align:center;">Ya da principio la anhelada fiesta:</div><div style="text-align:center;">y sus cien voces desplegó la orquesta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Qué ágil salta o se desliza!</div><div style="text-align:center;">¡Qué movimiento agraciado!</div><div style="text-align:center;">Sus ojos, bajo la riza</div><div style="text-align:center;">crencha del pelo dorado,</div><div style="text-align:center;">brillan, como dos astros en la ceja</div><div style="text-align:center;">de luz que el sol en el ocaso deja.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Todo en ella es travesura,</div><div style="text-align:center;">juego, donaire, alegría,</div><div style="text-align:center;">inocencia... En una oscura,</div><div style="text-align:center;">solitaria galería,</div><div style="text-align:center;">yo, que los grupos móviles miraba,</div><div style="text-align:center;">a Lola pensativo contemplaba...</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pensativo... caviloso...</div><div style="text-align:center;">y triste no sé si diga;</div><div style="text-align:center;">en el baile bullicioso,</div><div style="text-align:center;">el loco placer hostiga;</div><div style="text-align:center;">enturbia el tedio la delicia, y rueda</div><div style="text-align:center;">impuro polvo en túnicas de seda.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Lola, en la festiva tropa,</div><div style="text-align:center;">va, viene, revuelve, gira:</div><div style="text-align:center;">¡valse! ¡cuadrilla! ¡galopa!</div><div style="text-align:center;">no descansa, no respira;</div><div style="text-align:center;">seguir no es dado el fugitivo vuelo</div><div style="text-align:center;">del lindo pie, que apenas toca el suelo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Flautas, violines, violones,</div><div style="text-align:center;">alegre canto, reflejos</div><div style="text-align:center;">de arañas y de blandones,</div><div style="text-align:center;">de lámparas y de espejos;</div><div style="text-align:center;">flores, perfumes, joyas, tules, rasos,</div><div style="text-align:center;">grato rumor de voces y de pasos,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> toda la exalta; la sala</div><div style="text-align:center;">multiplica los sentidos.</div><div style="text-align:center;">No sabe el pie si resbala</div><div style="text-align:center;">sobre cristales pulidos,</div><div style="text-align:center;">o sobre nube rápida se empine,</div><div style="text-align:center;">o en agitadas olas remoline.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> V</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡De día ya!... ¿Cuánto tarda</div><div style="text-align:center;">la hora que al placer da fin?</div><div style="text-align:center;">Lola en el umbral aguarda</div><div style="text-align:center;">por la capa de satín;</div><div style="text-align:center;">y bajo la delgada mantellina,</div><div style="text-align:center;">cuela alevosa el aura matutina.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Ah! ¡que triste tornaboda!</div><div style="text-align:center;">Risas, placeres, ¡adiós!</div><div style="text-align:center;">¡Adiós, arreos de moda!</div><div style="text-align:center;">Al canto sigue la tos;</div><div style="text-align:center;">al baile, ardor febril que la desvela,</div><div style="text-align:center;">dolor que punza, y respirar que anhela;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> y a la fresca tez rosada</div><div style="text-align:center;">la cárdena sigue luego;</div><div style="text-align:center;">y la pupila empañada</div><div style="text-align:center;">a la pupila de fuego.</div><div style="text-align:center;">Murió... ¡la alegre! ¡la gentil! ¡la pura!</div><div style="text-align:center;">¡la amada!... el baile abrió su sepultura.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Murió... la muerte la arranca</div><div style="text-align:center;">del abrazo maternal</div><div style="text-align:center;">—último abrazo— y la blanca</div><div style="text-align:center;">vestidura funeral</div><div style="text-align:center;">le pone, en vez del traje de la fiesta,</div><div style="text-align:center;">y es en un ataúd donde la acuesta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Un vaso de flores lleno</div><div style="text-align:center;">guarda la escogida flor,</div><div style="text-align:center;">que prendida llevó al seno;</div><div style="text-align:center;">y aún conserva su color:</div><div style="text-align:center;">cogiola en el jardín su mano hermosa,</div><div style="text-align:center;">y se marchitará sobre su losa.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Pobre madre! ¡Qué distante</div><div style="text-align:center;">de adivinar su fortuna,</div><div style="text-align:center;">cuando la arrullaba infante,</div><div style="text-align:center;">cuando la meció en la cuna,</div><div style="text-align:center;">y con solicitud, con ansia tanta,</div><div style="text-align:center;">miró crecer aquella tierna planta!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Para qué?... Su amor, su Lola,</div><div style="text-align:center;">cebo del gusano inmundo,</div><div style="text-align:center;">amarilla, muda, sola,</div><div style="text-align:center;">en un retrete profundo</div><div style="text-align:center;">duerme; y si en clara noche del hibierno,</div><div style="text-align:center;">interrumpe la luna el sueño eterno,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y a solemnizar la queda</div><div style="text-align:center;">los difuntos se levantan,</div><div style="text-align:center;">y en la apartada arboleda</div><div style="text-align:center;">fúnebres endechas cantan;</div><div style="text-align:center;">en vez de madre, un descarnado y triste</div><div style="text-align:center;">espectro al tocador de Lola asiste.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Hora es, dice, date prisa»;</div><div style="text-align:center;">y abriendo los pavorosos</div><div style="text-align:center;">labios con yerta sonrisa,</div><div style="text-align:center;">pasa los dedos nudosos</div><div style="text-align:center;">de la descomunal mano de hielo</div><div style="text-align:center;">sobre las ondas del dorado pelo;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> y luego la besa ufano;</div><div style="text-align:center;">y de mustia adormidera</div><div style="text-align:center;">la enguirnalda; y de la mano,</div><div style="text-align:center;">la conduce a do la espera,</div><div style="text-align:center;">saltando entre las tumbas, coro aerio,</div><div style="text-align:center;">a la pálida luz del cementerio,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> y tras un alto laurel</div><div style="text-align:center;">la luna su faz recata,</div><div style="text-align:center;">sirviéndole de dosel</div><div style="text-align:center;">nubes con franjas de plata,</div><div style="text-align:center;">que el iris de la noche en torno ciñe,</div><div style="text-align:center;">y de colores opalinos tiñe.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> VI</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Niñas! no el placer os tiente,</div><div style="text-align:center;">que víctima tanta inmola;</div><div style="text-align:center;">mas tened, tened presente</div><div style="text-align:center;">a la malograda Lola;</div><div style="text-align:center;">la compañera hermosa, amable, honesta,</div><div style="text-align:center;">arrebatada al mundo en una fiesta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cercada estaba de amores,</div><div style="text-align:center;">gracia, beldad, lozanía,</div><div style="text-align:center;">y de todas estas flores</div><div style="text-align:center;">una guirnalda tejía;</div><div style="text-align:center;">y cuando en matizarla se divierte,</div><div style="text-align:center;">a esta dulce labor da fin la muerte.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 12:40:05 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">A plantar mis versos van</div><div style="text-align:center;">en este bello jardín</div><div style="text-align:center;">una flor; no es tulipán,</div><div style="text-align:center;">no es diamela, es un jazmín:</div><div style="text-align:center;">el jazmín del Tucumán;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> el que su tapiz ameno</div><div style="text-align:center;">tendió a Enriqueta en su cuna,</div><div style="text-align:center;">y vino de aromas lleno,</div><div style="text-align:center;">imagen de su fortuna,</div><div style="text-align:center;">al suelo feliz chileno.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Me encanta, flor peregrina,</div><div style="text-align:center;">esa tu actitud modesta;</div><div style="text-align:center;">el que te ve se imagina</div><div style="text-align:center;">ver una joven honesta,</div><div style="text-align:center;">que el rostro a la tierra inclina.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Bella flor, y ¿a qué pincel</div><div style="text-align:center;">debiste tu nieve hermosa?</div><div style="text-align:center;">A tu lado, en el vergel,</div><div style="text-align:center;">vulgar parece la rosa,</div><div style="text-align:center;">y presumido el clavel.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Esa nítida blancura</div><div style="text-align:center;">con que la vista recreas,</div><div style="text-align:center;">sin duda te dio natura</div><div style="text-align:center;">para que símbolo seas</div><div style="text-align:center;">de una alma inocente y pura;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> De una alma en cuyo recinto</div><div style="text-align:center;">no ardió peligrosa llama,</div><div style="text-align:center;">y que, por nativo instinto,</div><div style="text-align:center;">sólo nobles hechos ama,</div><div style="text-align:center;">cual la de Enriqueta Pinto...</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas, Enriqueta, tú quieres</div><div style="text-align:center;">la verdad en un ropaje</div><div style="text-align:center;">más natural, y prefieres</div><div style="text-align:center;">sus acentos al lenguaje</div><div style="text-align:center;">de que gustan las mujeres.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Te enfadan alegorías;</div><div style="text-align:center;">desprecias vanas ficciones;</div><div style="text-align:center;">niña aún, te divertías</div><div style="text-align:center;">en instructivas lecciones,</div><div style="text-align:center;">no en frívolas poesías.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Dejemos los oropeles</div><div style="text-align:center;">a labios engañadores</div><div style="text-align:center;">de almibarados donceles;</div><div style="text-align:center;">otras niñas buscan flores;</div><div style="text-align:center;">a ti te agradan laureles.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Oye, pues, querida mía,</div><div style="text-align:center;">la voz ingenua y sincera,</div><div style="text-align:center;">que en fe de su amor te envía</div><div style="text-align:center;">una alma que considera</div><div style="text-align:center;">suya propia tu alegría.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Con qué júbilo afectuoso</div><div style="text-align:center;">contemplo esa unión felice,</div><div style="text-align:center;">nudo santo y amoroso,</div><div style="text-align:center;">que tantos bienes predice</div><div style="text-align:center;">a la esposa y al esposo!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Quiera fecundarla el cielo</div><div style="text-align:center;">con renuevos que den gloria</div><div style="text-align:center;">y grandeza al patrio suelo,</div><div style="text-align:center;">y le acuerden la memoria</div><div style="text-align:center;">o del padre o del abuelo!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y cual corre fuente pura</div><div style="text-align:center;">entre lirios y azahares,</div><div style="text-align:center;">así corra la ventura</div><div style="text-align:center;">siempre exenta de pesares</div><div style="text-align:center;">de tu existencia futura.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> O si la dicha terrena</div><div style="text-align:center;">tasa el Autor soberano</div><div style="text-align:center;">de la vida; si El ordena</div><div style="text-align:center;">que des al destino humano</div><div style="text-align:center;">tu contribución de pena,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Hija, esposa y madre, amor</div><div style="text-align:center;">en ti consuelos derrame,</div><div style="text-align:center;">y te vuelva la interior</div><div style="text-align:center;">serenidad, y embalsame</div><div style="text-align:center;">las heridas del dolor.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y perdona, niña, a un viejo,</div><div style="text-align:center;">que, como triste graznido</div><div style="text-align:center;">de búho, en nupcial festejo,</div><div style="text-align:center;">te hace oír el desabrido</div><div style="text-align:center;">duro acento del consejo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Vanidad y afectación</div><div style="text-align:center;">jamás tu candor empañen;</div><div style="text-align:center;">y en toda voz, toda acción,</div><div style="text-align:center;">como suelen, te acompañen</div><div style="text-align:center;">cordura y moderación;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Que en la fortuna más alta</div><div style="text-align:center;">es el mérito modesto</div><div style="text-align:center;">oro que a la seda esmalta;</div><div style="text-align:center;">y en un envidiado puesto</div><div style="text-align:center;">con más esplendor resalta</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3154-el-diez-y-ocho-de-septiembre.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Libertad, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 12:30:41 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529920899_despierta-chile-del-letal-reposo_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529920899_despierta-chile-del-letal-reposo_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;"> I</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Diez y ocho de Setiembre, hermosa fiesta</div><div style="text-align:center;"> de Chile, alegre día,</div><div style="text-align:center;">que nos viste lanzar el grave yugo</div><div style="text-align:center;"> de antigua tiranía;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Cánticos te celebren de victoria,</div><div style="text-align:center;"> que blanda el aura lleve</div><div style="text-align:center;">desde la verde playa hasta las cumbres</div><div style="text-align:center;"> coronadas de nieve.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Desde el desierto en que animal ni planta</div><div style="text-align:center;"> viven, y sólo suena</div><div style="text-align:center;">la voz del viento, que silbando empuja</div><div style="text-align:center;"> vastas olas de arena,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Hasta donde la espuma austral tachonan</div><div style="text-align:center;"> islas mil, de la dura</div><div style="text-align:center;">humana ley exentas, paraísos</div><div style="text-align:center;"> de virginal verdura,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">El Diez y ocho se cante de Setiembre;</div><div style="text-align:center;"> y en la choza pajiza,</div><div style="text-align:center;">en el taller, en la estucada sala</div><div style="text-align:center;"> que la seda tapiza;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">A su loor alborozados himnos</div><div style="text-align:center;"> canora fama siembre,</div><div style="text-align:center;">y bulliciosos ecos le respondan:</div><div style="text-align:center;"> Diez y ocho de Setiembre.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> II</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Cual águila caudal, no bien la pluma</div><div style="text-align:center;"> juvenil ha vestido,</div><div style="text-align:center;">sufre impaciente la prisión estrecha</div><div style="text-align:center;"> de su materno nido,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Y dócil al instinto vagoroso</div><div style="text-align:center;"> que a elevarse atrevida</div><div style="text-align:center;">sobre la tierra, y a explorar los reinos</div><div style="text-align:center;"> etéreos la convida,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Las inexpertas alas mueve inquieta,</div><div style="text-align:center;"> y enderezada al cielo</div><div style="text-align:center;">la vista, al fin se lanza, y ya por golfos</div><div style="text-align:center;"> de luz remonta el vuelo;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Así el pecho sentiste, patria mía,</div><div style="text-align:center;"> latir con denodados</div><div style="text-align:center;">bríos de libertad, y te arrojaste</div><div style="text-align:center;"> a más brillantes hados;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Así el día inmortal, de que hoy tus hijos</div><div style="text-align:center;"> bendicen la memoria,</div><div style="text-align:center;">intrépida te vio, sublime, altiva,</div><div style="text-align:center;"> campos buscar de gloria.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> III</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">«No más, dijiste, un generoso pueblo</div><div style="text-align:center;"> dormite en ocio muelle;</div><div style="text-align:center;">ser libre jure; y con su sangre el voto,</div><div style="text-align:center;"> si es necesario, selle,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»Bramarán los tiranos; guerra y luto</div><div style="text-align:center;"> decretarán traeros,</div><div style="text-align:center;">y convertir en servidumbre eterna</div><div style="text-align:center;"> los recobrados fueros.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»Pero ¿cuándo en las lides la victoria</div><div style="text-align:center;"> no ha coronado al fuerte,</div><div style="text-align:center;">que a la ignominia de servil cadena</div><div style="text-align:center;"> antepuso la muerte?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»Que si al tirano alguna vez sonríe</div><div style="text-align:center;"> la fortuna indecisa,</div><div style="text-align:center;">múdase presto en afrentoso escarnio</div><div style="text-align:center;"> la halagüeña sonrisa;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»Y semejante al pueblo poderoso</div><div style="text-align:center;"> que sojuzgó la tierra,</div><div style="text-align:center;">perdió la libertad muchas batallas,</div><div style="text-align:center;"> pero ninguna guerra».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Dijiste, y el sagrado juramento</div><div style="text-align:center;"> en simultáneo grito</div><div style="text-align:center;">sonó, y en los chilenos corazones</div><div style="text-align:center;"> fue para siempre escrito.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> IV</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Día feliz! Cuando asomó la aurora</div><div style="text-align:center;"> sobre la agigantada</div><div style="text-align:center;">cabeza de los Andes, y la diuca</div><div style="text-align:center;"> te cantó la alborada;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Dime, ¿qué nuevas hojas en el libro</div><div style="text-align:center;"> que de pueblos y gentes</div><div style="text-align:center;">contiene en caracteres inefables,</div><div style="text-align:center;"> destinos diferentes;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¿Qué nuevas hojas desvolvió la mano</div><div style="text-align:center;"> eterna? ¿Qué guardadas</div><div style="text-align:center;">eras del porvenir chileno, abrieron</div><div style="text-align:center;"> sus páginas doradas?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¿Qué nobles hechos de alentado arrojo,</div><div style="text-align:center;"> o de valor sereno,</div><div style="text-align:center;">de patrio amor y de virtud constante,</div><div style="text-align:center;"> llevabas en tu seno?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Los innatos derechos proclamados,</div><div style="text-align:center;"> del hombre; la española</div><div style="text-align:center;">corona hollada, y concedido el cetro</div><div style="text-align:center;"> a la ley santa sola;</div><div style="text-align:center;">De dos pueblos nacientes, ya en el brío</div><div style="text-align:center;"> y en la esperanza grandes,</div><div style="text-align:center;">al choque impetüoso quebrantada</div><div style="text-align:center;"> la valla de los Andes;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Los campales trofeos, que decoran</div><div style="text-align:center;"> allá el monte, acá el llano,</div><div style="text-align:center;">y los que, hendido de chilenas quillas,</div><div style="text-align:center;"> vio absorto el océano,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Y los que, cuando nada en Chile resta</div><div style="text-align:center;"> que no ceda y sucumba,</div><div style="text-align:center;">dos veces vindicaron de los Incas</div><div style="text-align:center;"> la profanada tumba;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Tales ejemplos de valor tu seno</div><div style="text-align:center;"> fecundo contenía,</div><div style="text-align:center;">¡Diez y ocho de Setiembre, memorable</div><div style="text-align:center;"> y bienhadado día!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Como la colosal futura palma</div><div style="text-align:center;"> tierno germen oculta,</div><div style="text-align:center;">que será de los campos ornamento</div><div style="text-align:center;"> cuando descuelle adulta,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Y contrastar sabrá de procelosos</div><div style="text-align:center;"> huracanes la guerra,</div><div style="text-align:center;">y dará fruto sazonado, y sombra</div><div style="text-align:center;"> tutelar a la tierra.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> V</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Crece así tú, ¡querida patria! crece,</div><div style="text-align:center;"> y tu cabeza altiva</div><div style="text-align:center;">levanta, ornada de laurel guerrero,</div><div style="text-align:center;"> y fructüosa oliva.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Y florezca a tu sombra la fe santa</div><div style="text-align:center;"> de tus padres; y eterna</div><div style="text-align:center;">la libertad prospere; y se afïance</div><div style="text-align:center;"> la dulce paz fraterna;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Y en tu salud y bienestar y gloria,</div><div style="text-align:center;"> con la mente y la mano,</div><div style="text-align:center;">trabajen a porfía el rico, el pobre,</div><div style="text-align:center;"> el joven, el anciano;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">El que con el arado te alimenta,</div><div style="text-align:center;"> o tus leyes explana,</div><div style="text-align:center;">o en el sendero de las ciencias guía</div><div style="text-align:center;"> tu juventud lozana,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">O con las armas en la lid sangrienta</div><div style="text-align:center;"> defiende tus hogares,</div><div style="text-align:center;">o al infinito Ser devoto incienso</div><div style="text-align:center;"> ofrece en tus altares.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> VI</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero del rumbo en que te engolfas mira</div><div style="text-align:center;"> los aleves bajíos,</div><div style="text-align:center;">que infaman los despojos miserables</div><div style="text-align:center;"> ¡ay! de tantos navíos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Aquella que de lejos verde orilla</div><div style="text-align:center;"> a la vista parece,</div><div style="text-align:center;">es edificio aéreo de celajes,</div><div style="text-align:center;"> que un soplo desvanece.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Oye el bramido de alterados vientos</div><div style="text-align:center;"> y de la mar, que un blanco</div><div style="text-align:center;">monte levanta de rizada espuma</div><div style="text-align:center;"> sobre el oculto banco;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Y de las naves, las amigas naves,</div><div style="text-align:center;"> que soltaron a una</div><div style="text-align:center;">contigo al viento las flamantes velas,</div><div style="text-align:center;"> contempla la fortuna.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¿Las ves, arrebatadas de las olas,</div><div style="text-align:center;"> al caso extremo y triste</div><div style="text-align:center;">apercibirse ya?... Tú misma, cerca</div><div style="text-align:center;"> de zozobrar te viste.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> VII</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">A tus consejos, a tu pueblo, sabia</div><div style="text-align:center;"> moderación presida;</div><div style="text-align:center;">y a la insidiosa furia, cuyo aliento</div><div style="text-align:center;"> emponzoña la vida,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Que de la libertad bajo el augusto</div><div style="text-align:center;"> velo esconde su fea</div><div style="text-align:center;">lívida forma, y el puñal sangriento,</div><div style="text-align:center;"> y la prendida tea,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">No confundas, incauta, con la virgen</div><div style="text-align:center;"> hermosa, pudibunda,</div><div style="text-align:center;">a quien el iris viste, a quien la frente</div><div style="text-align:center;"> fúlgida luz circunda;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Nodriza del ingenio y de las artes,</div><div style="text-align:center;"> de la justicia hermana,</div><div style="text-align:center;">que fecunda y alegra y ennoblece</div><div style="text-align:center;"> la sociedad humana.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Así florecerás, patria querida:</div><div style="text-align:center;"> tus timbres venideros</div><div style="text-align:center;">así responderán a los ensayos</div><div style="text-align:center;"> de tu virtud primeros.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Y, del héroe a quien dio del Santa undoso</div><div style="text-align:center;"> la enrojecida orilla</div><div style="text-align:center;">eterno lauro, el héroe que hoy ensalzas</div><div style="text-align:center;"> a la suprema silla,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Pasando el grave cargo, en glorïosa</div><div style="text-align:center;"> serie, de mano en mano,</div><div style="text-align:center;">madre serás de gentes, que tu suelo,</div><div style="text-align:center;"> antes fecundo en vano,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Densas habitarán, libres, felices;</div><div style="text-align:center;"> y con más alegría</div><div style="text-align:center;">cantarán cada nuevo aniversario</div><div style="text-align:center;"> de este solemne día.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3153-el-incendio-de-la-campania.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 12:24:45 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529922281_el-incendio-de-la-campaia_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529922281_el-incendio-de-la-campaia_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Canto Elegiaco</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> I</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Santa casa de oración,</div><div style="text-align:center;">templo de la Compañía,</div><div style="text-align:center;">que a plegaria y a sermón</div><div style="text-align:center;">llamas de noche y de día</div><div style="text-align:center;">la devota población;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Qué esplendor, qué luz es ésta</div><div style="text-align:center;">que sobre ti se derrama?</div><div style="text-align:center;">No es luz de nocturna fiesta;</div><div style="text-align:center;">es devastadora llama;</div><div style="text-align:center;">es una pira funesta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ni es sonido de alegría</div><div style="text-align:center;">el que por los aires corre;</div><div style="text-align:center;">ayes son esos que envía</div><div style="text-align:center;">envuelta en humo tu torre;</div><div style="text-align:center;">son gemidos de agonía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Jamás con furor tan ciego,</div><div style="text-align:center;">prendió escondida centella;</div><div style="text-align:center;">viose breve lumbre; y luego</div><div style="text-align:center;">a grande altura descuella</div><div style="text-align:center;">una cúpula de fuego.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Raudo volcán se me antoja,</div><div style="text-align:center;">que aglomera nube a nube</div><div style="text-align:center;">de humareda parda y roja,</div><div style="text-align:center;">y ya hasta los cielos sube,</div><div style="text-align:center;">y encendida lava arroja.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cual león que descuartiza</div><div style="text-align:center;">descuidada presa hambriento,</div><div style="text-align:center;">tal, encrespado se eriza,</div><div style="text-align:center;">tal ruge el fiero elemento,</div><div style="text-align:center;">que te reduce a ceniza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Aunque el pueblo te circunde</div><div style="text-align:center;">a socorrerte anhelante,</div><div style="text-align:center;">rápido el incendio cunde,</div><div style="text-align:center;">y hasta el cerro más distante</div><div style="text-align:center;">terrífica luz difunde;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y en cuanto la vista abraza,</div><div style="text-align:center;">tiñen medrosos reflejos</div><div style="text-align:center;">toda calle y toda plaza,</div><div style="text-align:center;">y aun contemplados de lejos</div><div style="text-align:center;">espanto son y amenaza.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Una visión gigantea</div><div style="text-align:center;">que negras alas agita,</div><div style="text-align:center;">en lo alto revolotea;</div><div style="text-align:center;">soplando, el incendio irrita;</div><div style="text-align:center;">y sacude humosa tea.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Será aquel ángel, al pozo</div><div style="text-align:center;">de perdición derrocado,</div><div style="text-align:center;">a quien la miseria es gozo?</div><div style="text-align:center;">Sobre su rostro eclipsado,</div><div style="text-align:center;">vislumbra horrendo alborozo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ya del techo, alta diadema</div><div style="text-align:center;">de fuego, lluvia desciende</div><div style="text-align:center;">ardiente, que alumbra y quema</div><div style="text-align:center;">la vasta nave, y se extiende</div><div style="text-align:center;">con voracidad extrema.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Virgen! si compadecida</div><div style="text-align:center;">te halló siempre el ruego humano,</div><div style="text-align:center;">detén la fiera avenida;</div><div style="text-align:center;">tiende el manto soberano</div><div style="text-align:center;">sobre tu mansión querida;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sobre tu bella morada,</div><div style="text-align:center;">donde con ardientes votos</div><div style="text-align:center;">has sido siempre invocada;</div><div style="text-align:center;">donde mil labios devotos</div><div style="text-align:center;">te llamaron abogada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y tú, ¿puedes tolerar</div><div style="text-align:center;">que así las llamas te ultrajen,</div><div style="text-align:center;">Santo Arcángel titular?</div><div style="text-align:center;">¿Se cebarán en tu imagen?</div><div style="text-align:center;">¿Harán pavesas tu altar?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Nada aplaca su furor;</div><div style="text-align:center;">la destrucción es completa;</div><div style="text-align:center;">arde todo en derredor;</div><div style="text-align:center;">aun a su Dios no respeta</div><div style="text-align:center;">el fuego consumidor.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> II</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y a ti también te devora,</div><div style="text-align:center;">centinela vocinglero,</div><div style="text-align:center;">atalaya veladora,</div><div style="text-align:center;">que has contado un siglo entero</div><div style="text-align:center;">a la ciudad, hora a hora.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Diste las nueve, y prendida</div><div style="text-align:center;">estabas viendo la hoguera</div><div style="text-align:center;">en que iba a expirar tu vida;</div><div style="text-align:center;">fue aquélla tu voz postrera,</div><div style="text-align:center;">y tu última despedida.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cuando sellaba tu suerte</div><div style="text-align:center;">ese fatídico acento,</div><div style="text-align:center;">¿quién imaginó perderte,</div><div style="text-align:center;">y que en las alas del viento</div><div style="text-align:center;">iba la voz de la muerte?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Paréceme que decías:</div><div style="text-align:center;">«¡Adiós, patria! El cielo ordena</div><div style="text-align:center;">que no más las notas mías</div><div style="text-align:center;">desenvuelvan la cadena</div><div style="text-align:center;">de tus horas y tus días.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Mil y mil formas miré</div><div style="text-align:center;">nacer al aura del mundo,</div><div style="text-align:center;">y florecer a mi pie,</div><div style="text-align:center;">y descender al profundo</div><div style="text-align:center;">abismo de lo que fue.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Yo te vi en tu edad primera</div><div style="text-align:center;">dormida esclava, Santiago,</div><div style="text-align:center;">sin que en tu pecho latiera</div><div style="text-align:center;">un sentimiento presago</div><div style="text-align:center;">de tu suerte venidera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Y te vi del largo sueño</div><div style="text-align:center;">despertar altiva, ardiente,</div><div style="text-align:center;">y oponer al torvo ceño</div><div style="text-align:center;">de los tiranos, la frente</div><div style="text-align:center;">de quien no conoce dueño.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »Vi sobre el pendón hispano</div><div style="text-align:center;">alzarse el de tres colores;</div><div style="text-align:center;">suceder a un yermo un llano</div><div style="text-align:center;">rico de frutos y flores;</div><div style="text-align:center;">y al esclavo el ciudadano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¡Santiago, adiós! Ya no más</div><div style="text-align:center;">el aviso diligente</div><div style="text-align:center;">de tu heraldo fiel oirás,</div><div style="text-align:center;">que los sordos pasos cuente</div><div style="text-align:center;">que hacia tu sepulcro das.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> »¡Adiós! Llegó mi hora aciaga,</div><div style="text-align:center;">como llegará la tuya.</div><div style="text-align:center;">No hay cosa que no deshaga</div><div style="text-align:center;">el tiempo, y no la destruya;</div><div style="text-align:center;">aún a los imperios traga».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> III</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El ángel que guarda y vela</div><div style="text-align:center;">a nuestra patria naciente,</div><div style="text-align:center;">ya que el incendio encarcela,</div><div style="text-align:center;">mustio, la mano en la frente,</div><div style="text-align:center;">al empíreo coro vuela.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Saciose en el templo santo</div><div style="text-align:center;">el fuego; cesó el bullicio;</div><div style="text-align:center;">duerme la ciudad; y en tanto</div><div style="text-align:center;">en torno al trunco edificio</div><div style="text-align:center;">reina silencioso espanto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Realza una opaca y fea</div><div style="text-align:center;">lumbre el horror y el asombro;</div><div style="text-align:center;">frío norte el humo ondea;</div><div style="text-align:center;">algún denegrido escombro</div><div style="text-align:center;">acá y allá centellea.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Entre la vasta rüina,</div><div style="text-align:center;">tal vez despierta y se encumbra</div><div style="text-align:center;">llamarada repentina,</div><div style="text-align:center;">que fantástica relumbra,</div><div style="text-align:center;">y todo el templo ilumina;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas otra vez se adormece;</div><div style="text-align:center;">y solamente la luna,</div><div style="text-align:center;">cuando entre nubes parece,</div><div style="text-align:center;">sobre el arco y la coluna</div><div style="text-align:center;">luminosa resplandece.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y con pasmado estupor,</div><div style="text-align:center;">reciben nave y capilla</div><div style="text-align:center;">este tan nuevo esplendor,</div><div style="text-align:center;">lámpara sola que brilla</div><div style="text-align:center;">ante el Arca del Señor.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y ya, si no es el graznido</div><div style="text-align:center;">de infelice ave nocturna</div><div style="text-align:center;">que busca en vano su nido,</div><div style="text-align:center;">o del aura taciturna</div><div style="text-align:center;">algún lánguido gemido,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> O las alertas vecinas,</div><div style="text-align:center;">o anunciadora campana</div><div style="text-align:center;">de las preces matutinas,</div><div style="text-align:center;">o la lluvia que profana</div><div style="text-align:center;">las venerables rüinas,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y bate la alta muralla,</div><div style="text-align:center;">y los sacros pavimentos,</div><div style="text-align:center;">triste campo de batalla</div><div style="text-align:center;">de encontrados elementos;</div><div style="text-align:center;">todo duerme, todo calla.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> IV</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cuando, a vista de un estrago,</div><div style="text-align:center;">dolorido el pecho vibra,</div><div style="text-align:center;">¿hay un sentimiento vago</div><div style="text-align:center;">que nos alienta; una fibra</div><div style="text-align:center;">que halla en el dolor halago?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Es un instinto divino,</div><div style="text-align:center;">que cuando rompe y cancela</div><div style="text-align:center;">la fortuna un peregrino</div><div style="text-align:center;">monumento, nos revela</div><div style="text-align:center;">más elevado destino?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿O con no usada energía</div><div style="text-align:center;">despierta en tu seno el alma</div><div style="text-align:center;">y, bulle la fantasía,</div><div style="text-align:center;">Noche oscura, muerta Calma,</div><div style="text-align:center;">solemne Melancolía?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Yo no sé, en verdad, qué sea</div><div style="text-align:center;">lo que entonces la trasporta;</div><div style="text-align:center;">absorbida en una idea,</div><div style="text-align:center;">los terrenos lazos corta,</div><div style="text-align:center;">y libremente vaguea.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y no es un descolorido</div><div style="text-align:center;">bosquejo lo que elabora,</div><div style="text-align:center;">que al pensamiento embebido</div><div style="text-align:center;">el antes se vuelve ahora,</div><div style="text-align:center;">y la memoria, sentido.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Las antiguas tradiciones</div><div style="text-align:center;">toman colores reales,</div><div style="text-align:center;">y quebrantan las prisiones</div><div style="text-align:center;">de las arcas sepulcrales</div><div style="text-align:center;">difuntas generaciones.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Qué nuevo rumor se advierte?</div><div style="text-align:center;">¿Qué insólito murmurar?</div><div style="text-align:center;">¿Qué voz turba de esta suerte</div><div style="text-align:center;">el silencio secular</div><div style="text-align:center;">de ese asilo de la muerte?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> En sus lechos se incorporan</div><div style="text-align:center;">las heladas osamentas;</div><div style="text-align:center;">de los nichos en que moran</div><div style="text-align:center;">bajan sombras macilentas;</div><div style="text-align:center;">negras ropas las decoran.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Grima me da, cuando miro</div><div style="text-align:center;">la procesión, que la grada</div><div style="text-align:center;">monta del hondo retiro,</div><div style="text-align:center;">y en dos filas ordenada,</div><div style="text-align:center;">hace en torno un lento giro.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Va a su cabeza un anciano;</div><div style="text-align:center;">una blanca mitra deja</div><div style="text-align:center;">asomar su pelo cano.</div><div style="text-align:center;">Cantan, y el canto semeja</div><div style="text-align:center;">sordo murmullo lejano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mueven el labio, y después</div><div style="text-align:center;">desmayados ecos gimen;</div><div style="text-align:center;">la luna pasa al través</div><div style="text-align:center;">de sus cuerpos; y no imprimen</div><div style="text-align:center;">huella en el polvo sus pies.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No, no es cosa de este mundo,</div><div style="text-align:center;">ni es lustre de ojos humanos,</div><div style="text-align:center;">el de aquel mirar profundo;</div><div style="text-align:center;">sendas hachas en sus manos</div><div style="text-align:center;">dan un brillo moribundo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y cuando atender se quiere</div><div style="text-align:center;">a lo que en el aire zumba</div><div style="text-align:center;">y en tristes cadencias muere,</div><div style="text-align:center;">se oye el cantar de la tumba,</div><div style="text-align:center;">el lúgubre Miserere.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «El brazo airado detén,</div><div style="text-align:center;">muestra benigno el semblante,</div><div style="text-align:center;">¡Sumo Autor de todo bien!</div><div style="text-align:center;">para que otra vez levante</div><div style="text-align:center;">sus muros Jerusalén».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> V</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pero ya rayó la aurora,</div><div style="text-align:center;">y a su luz, cada vez más</div><div style="text-align:center;">la visón se descolora,</div><div style="text-align:center;">y al fin, como un leve gas,</div><div style="text-align:center;">por el aire se evapora.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Sobre la gran cordillera,</div><div style="text-align:center;">sube el primer sol de junio,</div><div style="text-align:center;">y apresura (cual si huyera</div><div style="text-align:center;">de ver tamaño infortunio)</div><div style="text-align:center;">entre nubes su carrera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Ah! lo que ayer parecía</div><div style="text-align:center;">fábrica eterna, ¿quién pudo</div><div style="text-align:center;">adivinar que hoy sería</div><div style="text-align:center;">tostados leños, desnudo</div><div style="text-align:center;">paredón, ceniza fría?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Entre el pavor y el respeto</div><div style="text-align:center;">contempla el vulgo curioso</div><div style="text-align:center;">(¡horrible y mísero objeto!)</div><div style="text-align:center;">de lo que fue templo hermoso</div><div style="text-align:center;">el mutilado esqueleto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> No brilla la antorcha clara;</div><div style="text-align:center;">no arde el incienso süave;</div><div style="text-align:center;">polvo inmundo afea el ara...</div><div style="text-align:center;">mas ¿por qué en lo menos grave</div><div style="text-align:center;">el pensamiento se para?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El Tabernáculo Santo.</div><div style="text-align:center;">Tu rostro en la tierra humilla,</div><div style="text-align:center;">¡Jerusalén! rasga el manto;</div><div style="text-align:center;">por tu pálida mejilla</div><div style="text-align:center;">hilo a hilo corra el llanto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Prendió llama, llama insana,</div><div style="text-align:center;">el Señor; y dio al olvido</div><div style="text-align:center;">la fiesta de la semana;</div><div style="text-align:center;">y su tienda ha demolido,</div><div style="text-align:center;">y desechó su peana.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Callan, ¡ay!, eternamente</div><div style="text-align:center;">la iglesia, la torre, el coro;</div><div style="text-align:center;">calló el rezo penitente;</div><div style="text-align:center;">calló el repique sonoro;</div><div style="text-align:center;">calló el púlpito elocuente.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La voz del himno ha cesado;</div><div style="text-align:center;">duelo cubre y confusión</div><div style="text-align:center;">al sagrario desolado;</div><div style="text-align:center;">y la hija de Sïon</div><div style="text-align:center;">es un cadáver tiznado.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3151-no-esta-este-el-suelo-que-mi-debil-palnta.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 12:13:34 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529921644_no-esta-este-el-suelo-que-mi-debil-palnta_-_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529921644_no-esta-este-el-suelo-que-mi-debil-palnta_-_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">(Traducción de Petrarca)</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">«¿No es éste el suelo que mi débil planta</div><div style="text-align:center;">holló primero? ¿No es aquéste el nido</div><div style="text-align:center;">en que tan dulcemente fui mullido?</div><div style="text-align:center;">¿No es aquésta la santa</div><div style="text-align:center;">tierra natal, madre benigna y pía</div><div style="text-align:center;">que cubre de mi padre los despojos?»</div><div style="text-align:center;">¡Por Dios! Esto la suerte</div><div style="text-align:center;">tal vez os mueva; y con piadosos ojos</div><div style="text-align:center;">mirad el duelo de la triste gente</div><div style="text-align:center;">lo que sólo de coronas</div><div style="text-align:center;">paz y descanso espera...</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3150-viva-perpetuamente-en-la-memoria.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Libertad, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 12:07:57 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529921312_viva-perpetuamente-en-la-memoria_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529921312_viva-perpetuamente-en-la-memoria_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;"> I</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Viva perpetuamente en la memoria</div><div style="text-align:center;">el día en que la Patria vuelve a verte,</div><div style="text-align:center;">oh bandera de Chile, astro de gloria,</div><div style="text-align:center;">que sus valientes a las lides guía;</div><div style="text-align:center;">meteoro de muerte,</div><div style="text-align:center;">que al suelo derribó a la tiranía.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> II</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cubra la sien del ínclito guerrero,</div><div style="text-align:center;">laurel que viva en todas las edades,</div><div style="text-align:center;">y que recuerde a Chile venidero</div><div style="text-align:center;">que fueron tres deidades</div><div style="text-align:center;">autoras de su gloria:</div><div style="text-align:center;">la Libertad, la Patria, y la Victoria.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> III</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Fieles hijos de Chile,</div><div style="text-align:center;">intrépidos guerreros,</div><div style="text-align:center;">¿quién no se inflama, al veros,</div><div style="text-align:center;">de generoso ardor?</div><div style="text-align:center;">Chile os fió su causa,</div><div style="text-align:center;"> su espada, sus pendones,</div><div style="text-align:center;">y le traéis blasones,</div><div style="text-align:center;">trofeos, fama, honor.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> IV</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> La prenda que partiendo</div><div style="text-align:center;">a vuestra Patria disteis,</div><div style="text-align:center;">valientes redimisteis,</div><div style="text-align:center;">en una y otra lid.</div><div style="text-align:center;">Volvéis al fin triunfantes,</div><div style="text-align:center;">volvéis a su regazo;</div><div style="text-align:center;">su maternal abrazo,</div><div style="text-align:center;">guerreros, recibid.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3149-despierta-chile-del-letal-reposo.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Libertad, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 12:01:46 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529920899_despierta-chile-del-letal-reposo_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529920899_despierta-chile-del-letal-reposo_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Despierta, Chile, del letal reposo</div><div style="text-align:center;">en que yació tres siglos sepultado;</div><div style="text-align:center;">y a ser libre o morir determinado,</div><div style="text-align:center;">al campo corre de la lid glorioso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Vence y humilla al español coloso;</div><div style="text-align:center;">y del laurel triunfante coronado,</div><div style="text-align:center;">al poder y grandeza a que es llamado,</div><div style="text-align:center;">se adelanta con paso presuroso.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Intenta detenerle en su carrera</div><div style="text-align:center;">un opresor que el continente indiano</div><div style="text-align:center;">a nuevo yugo someter espera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">El rayo vengador toma en su mano</div><div style="text-align:center;">heroico Chile; y a la tierra entera</div><div style="text-align:center;">asombra el escarmiento del tirano.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3148-al-ejercito-restaurador-del-peru.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Prosa, Poesia, Poema De Libertad</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 11:55:34 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529920558_al-ejercito-restaurador-del-peru_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529920558_al-ejercito-restaurador-del-peru_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;"> ¡Oh Casma, Llaclla, Buin! mientras los hombres</div><div style="text-align:center;">estimen de altos hechos la memoria,</div><div style="text-align:center;">escritos vuestros nombres</div><div style="text-align:center;">verá Chile en el templo de la gloria,</div><div style="text-align:center;">y dirá al repetirlos: mis guerreros,</div><div style="text-align:center;">sustentando valientes</div><div style="text-align:center;">mi libertad, y los hollados fueros</div><div style="text-align:center;">de dos pueblos hermanos,</div><div style="text-align:center;">en la tierra, en la mar, por dondequiera,</div><div style="text-align:center;">alzaron victoriosos mi bandera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Despliega activo en una y otra cima</div><div style="text-align:center;">aguerridas legiones el tirano.</div><div style="text-align:center;">Todo le es favorable: el suelo, el clima,</div><div style="text-align:center;">la posición, que, a una,</div><div style="text-align:center;">arte y naturaleza fortalecen,</div><div style="text-align:center;">la copia de recursos y la fama</div><div style="text-align:center;">de otros laureles que le dio fortuna.</div><div style="text-align:center;">Pero todo es en vano. Osada embiste</div><div style="text-align:center;">la falange chilena, y lidia, y vence;</div><div style="text-align:center;">al chileno valor nada resiste.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> * * *</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Valientes, que en Yungay con fuerte brazo</div><div style="text-align:center;">vengar supisteis el honor chileno,</div><div style="text-align:center;">recibid los saludos y el abrazo</div><div style="text-align:center;">con que os estrecha a su amoroso seno</div><div style="text-align:center;">la patria, por vosotros vencedora.</div><div style="text-align:center;">Fuisteis su apoyo, y sois su orgullo ahora.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3145-al-diez-y-ocho-de-setiembre.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Libertad, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 11:33:04 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529919492_al-diez-y-ocho-de-septiembre_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529919492_al-diez-y-ocho-de-septiembre_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Celebra, ¡oh patria!, el venturoso día</div><div style="text-align:center;">en que tus fueros vindicar osaste,</div><div style="text-align:center;">y el yugo que oprimía</div><div style="text-align:center;">tu cuello, destrozaste,</div><div style="text-align:center;">y el canto de los libres entonaste.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> A tu voz, cual incendio que violento</div><div style="text-align:center;">cunde por vasta selva y se derrama,</div><div style="text-align:center;">así en alas del viento</div><div style="text-align:center;">de libertad la llama</div><div style="text-align:center;">voló del Biobío al Atacama.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Atravesó la agigantada cima</div><div style="text-align:center;">de tus montañas el alegre canto;</div><div style="text-align:center;">corrió de clima en clima;</div><div style="text-align:center;">y entre furor y espanto</div><div style="text-align:center;">rasgó Iberia indignada el regio manto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> «Volarán, dice, a la remota arena</div><div style="text-align:center;">de las playas del Sud mis campeones;</div><div style="text-align:center;">gemirás en cadena;</div><div style="text-align:center;">verás a mis legiones</div><div style="text-align:center;">arbolar los castillos y leones».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Vano error! Cuando el rápido torrente</div><div style="text-align:center;">que arrastra al mar su propia pesadumbre,</div><div style="text-align:center;">en busca de la fuente</div><div style="text-align:center;">retroceda a la cumbre,</div><div style="text-align:center;">volverá el que fue libre a servidumbre.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Cumplió la patria el generoso voto</div><div style="text-align:center;">en Maipú, en Chacabuco; por su mano</div><div style="text-align:center;">fue el férreo cetro roto;</div><div style="text-align:center;">y del mar araucano</div><div style="text-align:center;">huyó vencido el pabellón hispano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Oh día de ventura! ¡Oh fausto día!</div><div style="text-align:center;">tú de la gloria abriste la carrera.</div><div style="text-align:center;">Cantares de alegría</div><div style="text-align:center;">hasta la edad postrera,</div><div style="text-align:center;">Chile te entonará, la tierra entera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Oh! vuelva veces mil tu luz hermosa</div><div style="text-align:center;">a ver a Chile libre; y en su frente</div><div style="text-align:center;">la palma victoriosa</div><div style="text-align:center;">que corona al valiente</div><div style="text-align:center;">mires reverdecer eternamente;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Y halles siempre feliz bajo el amparo</div><div style="text-align:center;">de la justicia y de la ley severa</div><div style="text-align:center;">el suelo de Lautaro,</div><div style="text-align:center;">y la discordia fiera</div><div style="text-align:center;">en sempiternos hierros prisionera.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3144-pide-la-dulce-paz-del-alma-al-cielo.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 11:30:56 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529919087_pide-la-dulce-paz-del-alma-al-cielo_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529919087_pide-la-dulce-paz-del-alma-al-cielo_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;"> (Traducción de Horacio)</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Pide la dulce paz del alma al cielo</div><div style="text-align:center;">el navegante, si preñada nube</div><div style="text-align:center;">en el Egeo le escondió la luna,</div><div style="text-align:center;">y busca en vano entre la negra noche</div><div style="text-align:center;"> a los amigos astros.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Pide la paz entre la lid el fiero</div><div style="text-align:center;">Tracio; la paz, el Medo belicoso</div><div style="text-align:center;">que adorna el hombro de dorada aljaba;</div><div style="text-align:center;">la paz, que ni la púrpura ni el oro,</div><div style="text-align:center;"> ni los diamantes compran.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Que no el preciado lujo, no, ni el hacha</div><div style="text-align:center;">el líctor consular, ¡oh Grosfo!, alejan</div><div style="text-align:center;">los míseros tumultos de la mente</div><div style="text-align:center;">y los cuidados, que a la sombra vuelan</div><div style="text-align:center;"> de artesonados techos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Gozarse puede en la escasez la dicha.</div><div style="text-align:center;">¡Feliz aquél en cuya parca mesa</div><div style="text-align:center;">el paterno salero brilla solo!</div><div style="text-align:center;">Ni sórdida codicia ni temores</div><div style="text-align:center;"> el leve sueño ahuyentan.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Por qué en tan breve vida a mil objetos</div><div style="text-align:center;">osada asesta la ambición sus tiros?</div><div style="text-align:center;">¿A qué por climas que otro sol calienta</div><div style="text-align:center;">vagamos? Huyes de ti propio a dicha,</div><div style="text-align:center;"> del suelo patrio huyendo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Ah! que a la nave de metal forrada</div><div style="text-align:center;">sube el cuidado roedor contigo,</div><div style="text-align:center;">y más veloz que fugitivo ciervo</div><div style="text-align:center;">o silbante Aquilón, te alcanza en medio</div><div style="text-align:center;"> de la cohorte ecuestre.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3143-atesore-el-avaro.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 11:25:57 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529918697_atesore-el-avaro_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529918697_atesore-el-avaro_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;"> (Traducción de Tibulo)</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Atesore el avaro</div><div style="text-align:center;">y de extendidas heredades coja</div><div style="text-align:center;">el opulento esquilmo</div><div style="text-align:center;">para que en susto viva y en congoja,</div><div style="text-align:center;">y oiga azorado el eco de la guerra</div><div style="text-align:center;">que el sueño de sus párpados destierra.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Allá el rico se goce</div><div style="text-align:center;">en su tesoro que de paz le priva</div><div style="text-align:center;">y heredades allegue</div><div style="text-align:center;">para que inquieto y temeroso viva</div><div style="text-align:center;">y al eco se estremezca de la guerra</div><div style="text-align:center;">que el sueño de sus párpados destierra.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Contigo en ocio blando</div><div style="text-align:center;">me abrace yo, segura medianía,</div><div style="text-align:center;">y no falte al humilde</div><div style="text-align:center;">hogar el fuego; y la esperanza mía</div><div style="text-align:center;">no engañe la cosecha, y de la uva</div><div style="text-align:center;">con el purpúreo humor hierva la cuba.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Que yo la nueva cepa</div><div style="text-align:center;">mande a la tierra, labrador sencillo,</div><div style="text-align:center;">o de sabrosa poma</div><div style="text-align:center;">plante con fácil mano el arbolillo,</div><div style="text-align:center;">o confíe a los surcos las simientes,</div><div style="text-align:center;">culto doy a los ojos sonrientes.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Yo su imagen adoro</div><div style="text-align:center;">ora de ramas coronado vea</div><div style="text-align:center;">rudo leño en el campo,</div><div style="text-align:center;">o piedra antigua en la vecina aldea,</div><div style="text-align:center;">y llevo a sus altares de mi quinta</div><div style="text-align:center;">el primer fruto que el verano pinta.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Rubia Ceres, corona</div><div style="text-align:center;">de doradas espigas en la puerta</div><div style="text-align:center;">colgaré de tu templo,</div><div style="text-align:center;">y colocado en medio de la huerta</div><div style="text-align:center;">serás, rojo Príapo, tú que sabes</div><div style="text-align:center;">la hoz en mano amedrentar las aves.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Ni a vosotros rehúse,</div><div style="text-align:center;">oh Lares, la debida cortesía</div><div style="text-align:center;">la de quien sois amparo,</div><div style="text-align:center;">sin heredad ahora y rico un día,</div><div style="text-align:center;">aunque ya no os inmole el que antes era</div><div style="text-align:center;">ganadero feliz, gorda ternera.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Hoy blanca corderilla</div><div style="text-align:center;">será para vosotros degollada</div><div style="text-align:center;">y en rededor la fruta</div><div style="text-align:center;">de festivas guirnaldas adornada.</div><div style="text-align:center;">¡Ea! ¡Ea! dirán los campesinos</div><div style="text-align:center;">dadnos grande mies y dulces vinos.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3140-dialogo.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poesia de Amor, Enamorados, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 11:00:04 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529917211_dialogo_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529917211_dialogo_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">TIRSI—Quisiera amarte, pero...</div><div style="text-align:center;">CLORI—¿Pero qué?</div><div style="text-align:center;">TIRSI—¿Quieres que te lo diga?</div><div style="text-align:center;">CLORI—¿Por qué no?</div><div style="text-align:center;">TIRSI—¿Y si te enojas?</div><div style="text-align:center;">CLORI—No me enojaré.</div><div style="text-align:center;">TIRSI—Pues bien, te lo diré.</div><div style="text-align:center;">CLORI—Acaba, dímelo.</div><div style="text-align:center;">TIRSI —Quisiera amarte, Clori, pero sé...</div><div style="text-align:center;">CLORI—¿Qué sabes, Tirsi?</div><div style="text-align:center;">TIRSI—Que a otro enamorado</div><div style="text-align:center;"> el domingo pasado</div><div style="text-align:center;"> juraste eterna fe.</div><div style="text-align:center;">CLORI —No importa; a ti también la juraré.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3139-salutacion-de-ao-nuevo.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Amistad, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 10:51:11 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529916709_salutacion-de-ao-nuevo_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529916709_salutacion-de-ao-nuevo_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Hoy que comienza, Darmid,</div><div style="text-align:center;">nuevo giro el astro bello,</div><div style="text-align:center;">que a nuestro humilde planeta</div><div style="text-align:center;">mide los pasos del tiempo,</div><div style="text-align:center;">¿qué te desea el amigo</div><div style="text-align:center;">que se cuenta poco menos</div><div style="text-align:center;">que primero en el cariño</div><div style="text-align:center;">aunque en la fecha postrero?</div><div style="text-align:center;">Salud, de todos los bienes</div><div style="text-align:center;">el necesario supuesto,</div><div style="text-align:center;">y que goces a tu Amira</div><div style="text-align:center;">por largos años y buenos.</div><div style="text-align:center;">Y que de vuestra existencia</div><div style="text-align:center;">veáis los dulces renuevos</div><div style="text-align:center;">como crecer en edad</div><div style="text-align:center;">crecer en merecimientos.</div><div style="text-align:center;">Y si tras esto Fortuna,</div><div style="text-align:center;">a la virtud sonriendo,</div><div style="text-align:center;">quisiera esta sola vez</div><div style="text-align:center;">contravenir a sus fueros.</div><p><br></p><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3136-la-agricultura-de-la-zona-torrida.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Prosa, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Sun, 24 Jun 2018 21:47:29 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529869635_la-agricultura-de-la-zona-torrida_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529869635_la-agricultura-de-la-zona-torrida_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">¡Salve, fecunda zona,</div><div style="text-align:center;">que al sol enamorado circunscribes</div><div style="text-align:center;">el vago curso, y cuanto ser se anima</div><div style="text-align:center;">en cada vario clima,</div><div style="text-align:center;">acariciada de su luz, concibes!</div><div style="text-align:center;">Tú tejes al verano su guirnalda</div><div style="text-align:center;">de granadas espigas; tú la uva</div><div style="text-align:center;">das a la hirviente cuba;</div><div style="text-align:center;">no de purpúrea fruta, o roja, o gualda,</div><div style="text-align:center;">a tus florestas bellas</div><div style="text-align:center;">falta matiz alguno; y bebe en ellas</div><div style="text-align:center;">aromas mil el viento;</div><div style="text-align:center;">y greyes van sin cuento</div><div style="text-align:center;">paciendo tu verdura, desde el llano</div><div style="text-align:center;">que tiene por lindero el horizonte,</div><div style="text-align:center;">hasta el erguido monte,</div><div style="text-align:center;">de inaccesible nieve siempre cano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Tú das la caña hermosa,</div><div style="text-align:center;">de do la miel se acendra,</div><div style="text-align:center;">por quien desdeña el mundo los panales;</div><div style="text-align:center;">tú en urnas de coral cuajas la almendra</div><div style="text-align:center;">que en la espumante jícara rebosa;</div><div style="text-align:center;">bulle carmín viviente en tus nopales,</div><div style="text-align:center;">que afrenta fuera al múrice de Tiro;</div><div style="text-align:center;">y de tu añil la tinta generosa</div><div style="text-align:center;">émula es de la lumbre del zafiro.</div><div style="text-align:center;">El vino es tuyo, que la herida agave</div><div style="text-align:center;">para los hijos vierte</div><div style="text-align:center;">del Anahuac feliz; y la hoja es tuya,</div><div style="text-align:center;">que, cuando de süave</div><div style="text-align:center;">humo en espiras vagorosas huya,</div><div style="text-align:center;">solazará el fastidio al ocio inerte.</div><div style="text-align:center;">Tú vistes de jazmines</div><div style="text-align:center;">el arbusto sabeo,</div><div style="text-align:center;">y el perfume le das, que en los festines</div><div style="text-align:center;">la fiebre insana templará a Lico.</div><div style="text-align:center;">Para tus hijos la procera palma</div><div style="text-align:center;">su vario feudo cría,</div><div style="text-align:center;">y el ananás sazona su ambrosía;</div><div style="text-align:center;">su blanco pan la yuca;</div><div style="text-align:center;">sus rubias pomas la patata educa;</div><div style="text-align:center;">y el algodón despliega al aura leve</div><div style="text-align:center;">las rosas de oro y el vellón de nieve.</div><div style="text-align:center;">Tendida para ti la fresca parcha</div><div style="text-align:center;">en enramadas de verdor lozano,</div><div style="text-align:center;">cuelga de sus sarmientos trepadores</div><div style="text-align:center;">nectáreos globos y franjadas flores;</div><div style="text-align:center;">y para ti el maíz, jefe altanero</div><div style="text-align:center;">de la espigada tribu, hincha su grano;</div><div style="text-align:center;">y para ti el banano</div><div style="text-align:center;">desmaya al peso de su dulce carga;</div><div style="text-align:center;">el banano, primero</div><div style="text-align:center;">de cuantos concedió bellos presentes</div><div style="text-align:center;">Providencia a las gentes</div><div style="text-align:center;">del ecuador feliz con mano larga.</div><div style="text-align:center;">No ya de humanas artes obligado</div><div style="text-align:center;">el premio rinde opimo;</div><div style="text-align:center;">no es a la podadera, no al arado</div><div style="text-align:center;">deudor de su racimo;</div><div style="text-align:center;">escasa industria bástale, cual puede</div><div style="text-align:center;">hurtar a sus fatigas mano esclava;</div><div style="text-align:center;">crece veloz, y cuando exhausto acaba,</div><div style="text-align:center;">adulta prole en torno le sucede.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Mas ¡oh! ¡si cual no cede</div><div style="text-align:center;">el tuyo, fértil zona, a suelo alguno,</div><div style="text-align:center;">y como de natura esmero ha sido,</div><div style="text-align:center;">de tu indolente habitador lo fuera!</div><div style="text-align:center;">¡Oh! ¡si al falaz rüido,</div><div style="text-align:center;">la dicha al fin supiese verdadera</div><div style="text-align:center;">anteponer, que del umbral le llama</div><div style="text-align:center;">del labrador sencillo,</div><div style="text-align:center;">lejos del necio y vano</div><div style="text-align:center;">fasto, el mentido brillo,</div><div style="text-align:center;">el ocio pestilente ciudadano!</div><div style="text-align:center;">¿Por qué ilusión funesta</div><div style="text-align:center;">aquellos que fortuna hizo señores</div><div style="text-align:center;">de tan dichosa tierra y pingüe y varia,</div><div style="text-align:center;">el cuidado abandonan</div><div style="text-align:center;">y a la fe mercenaria</div><div style="text-align:center;">las patrias heredades,</div><div style="text-align:center;">y en el ciego tumulto se aprisionan</div><div style="text-align:center;">de míseras ciudades,</div><div style="text-align:center;">do la ambición proterva</div><div style="text-align:center;">sopla la llama de civiles bandos,</div><div style="text-align:center;">o al patriotismo la desidia enerva;</div><div style="text-align:center;">do el lujo las costumbres atosiga,</div><div style="text-align:center;">y combaten los vicios</div><div style="text-align:center;">la incauta edad en poderosa liga?</div><div style="text-align:center;">No allí con varoniles ejercicios</div><div style="text-align:center;">se endurece el mancebo a la fatiga;</div><div style="text-align:center;">mas la salud estraga en el abrazo</div><div style="text-align:center;">de pérfida hermosura,</div><div style="text-align:center;">que pone en almoneda los favores;</div><div style="text-align:center;">mas pasatiempo estima</div><div style="text-align:center;">prender aleve en casto seno el fuego</div><div style="text-align:center;">de ilícitos amores;</div><div style="text-align:center;">o embebecido le hallará la aurora</div><div style="text-align:center;">en mesa infame de ruinoso juego.</div><div style="text-align:center;">En tanto a la lisonja seductora</div><div style="text-align:center;">del asiduo amador fácil oído</div><div style="text-align:center;">da la consorte; crece</div><div style="text-align:center;">en la materna escuela</div><div style="text-align:center;">de la disipación y el galanteo</div><div style="text-align:center;">la tierna virgen, y al delito espuela</div><div style="text-align:center;">es antes el ejemplo que el deseo.</div><div style="text-align:center;">¿Y será que se formen de ese modo</div><div style="text-align:center;">los ánimos heroicos denodados</div><div style="text-align:center;">que fundan y sustentan los estados?</div><div style="text-align:center;">¿De la algazara del festín beodo,</div><div style="text-align:center;">o de los coros de liviana danza,</div><div style="text-align:center;">la dura juventud saldrá, modesta,</div><div style="text-align:center;">orgullo de la patria, y esperanza?</div><div style="text-align:center;">¿Sabrá con firme pulso</div><div style="text-align:center;">de la severa ley regir el freno;</div><div style="text-align:center;">brillar en torno aceros homicidas</div><div style="text-align:center;">en la dudosa lid verá sereno;</div><div style="text-align:center;">o animoso hará frente al genio altivo</div><div style="text-align:center;">del engreído mando en la tribuna,</div><div style="text-align:center;">aquel que ya en la cuna</div><div style="text-align:center;">durmió al arrullo del cantar lascivo,</div><div style="text-align:center;">que riza el pelo, y se unge, y se atavía</div><div style="text-align:center;">con femenil esmero,</div><div style="text-align:center;">y en indolente ociosidad el día,</div><div style="text-align:center;">o en criminal lujuria pasa entero?</div><div style="text-align:center;">No así trató la triunfadora Roma</div><div style="text-align:center;">las artes de la paz y de la guerra;</div><div style="text-align:center;">antes fió las riendas del estado</div><div style="text-align:center;">a la mano robusta</div><div style="text-align:center;">que tostó el sol y encalleció el arado;</div><div style="text-align:center;">y bajo el techo humoso campesino</div><div style="text-align:center;">los hijos educó, que el conjurado</div><div style="text-align:center;">mundo allanaron al valor latino.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Oh! ¡los que afortunados poseedores</div><div style="text-align:center;">habéis nacido de la tierra hermosa,</div><div style="text-align:center;">en que reseña hacer de sus favores,</div><div style="text-align:center;">como para ganaros y atraeros,</div><div style="text-align:center;">quiso Naturaleza bondadosa!</div><div style="text-align:center;">romped el duro encanto</div><div style="text-align:center;">que os tiene entre murallas prisioneros.</div><div style="text-align:center;">El vulgo de las artes laborioso,</div><div style="text-align:center;">el mercader que necesario al lujo</div><div style="text-align:center;">al lujo necesita,</div><div style="text-align:center;">los que anhelando van tras el señuelo</div><div style="text-align:center;">del alto cargo y del honor ruidoso,</div><div style="text-align:center;">la grey de aduladores parasita,</div><div style="text-align:center;">gustosos pueblen ese infecto caos;</div><div style="text-align:center;">el campo es vuestra herencia; en él gozaos.</div><div style="text-align:center;">¿Amáis la libertad? El campo habita,</div><div style="text-align:center;">no allá donde el magnate</div><div style="text-align:center;">entre armados satélites se mueve,</div><div style="text-align:center;">y de la moda, universal señora,</div><div style="text-align:center;">va la razón al triunfal carro atada,</div><div style="text-align:center;">y a la fortuna la insensata plebe,</div><div style="text-align:center;">y el noble al aura popular adora.</div><div style="text-align:center;">¿O la virtud amáis? ¡Ah, que el retiro,</div><div style="text-align:center;">la solitaria calma</div><div style="text-align:center;">en que, juez de sí misma, pasa el alma</div><div style="text-align:center;">a las acciones muestra,</div><div style="text-align:center;">es de la vida la mejor maestra!</div><div style="text-align:center;">¿Buscáis durables goces,</div><div style="text-align:center;">felicidad, cuanta es al hombre dada</div><div style="text-align:center;">y a su terreno asiento, en que vecina</div><div style="text-align:center;">está la risa al llanto, y siempre, ¡ah! siempre</div><div style="text-align:center;">donde halaga la flor, punza la espina?</div><div style="text-align:center;">Id a gozar la suerte campesina;</div><div style="text-align:center;">la regalada paz, que ni rencores</div><div style="text-align:center;">al labrador, ni envidias acibaran;</div><div style="text-align:center;">la cama que mullida le preparan</div><div style="text-align:center;">el contento, el trabajo, el aire puro;</div><div style="text-align:center;">y el sabor de los fáciles manjares,</div><div style="text-align:center;">que dispendiosa gula no le aceda;</div><div style="text-align:center;">y el asilo seguro</div><div style="text-align:center;">de sus patrios hogares</div><div style="text-align:center;">que a la salud y al regocijo hospeda.</div><div style="text-align:center;">El aura respirad de la montaña,</div><div style="text-align:center;">que vuelve al cuerpo laso</div><div style="text-align:center;">el perdido vigor, que a la enojosa</div><div style="text-align:center;">vejez retarda el paso,</div><div style="text-align:center;">y el rostro a la beldad tiñe de rosa.</div><div style="text-align:center;">¿Es allí menos blanda por ventura</div><div style="text-align:center;">de amor la llama, que templó el recato?</div><div style="text-align:center;">¿O menos aficiona la hermosura</div><div style="text-align:center;">que de extranjero ornato</div><div style="text-align:center;">y afeites impostores no se cura?</div><div style="text-align:center;">¿O el corazón escucha indiferente</div><div style="text-align:center;">el lenguaje inocente</div><div style="text-align:center;">que los afectos sin disfraz expresa,</div><div style="text-align:center;">y a la intención ajusta la promesa?</div><div style="text-align:center;">No del espejo al importuno ensayo</div><div style="text-align:center;">la risa se compone, el paso, el gesto;</div><div style="text-align:center;">ni falta allí carmín al rostro honesto</div><div style="text-align:center;">que la modestia y la salud colora,</div><div style="text-align:center;">ni la mirada que lanzó al soslayo</div><div style="text-align:center;">tímido amor, la senda al alma ignora.</div><div style="text-align:center;">¿Esperaréis que forme</div><div style="text-align:center;">más venturosos lazos himeneo,</div><div style="text-align:center;">do el interés barata,</div><div style="text-align:center;">tirano del deseo,</div><div style="text-align:center;">ajena mano y fe por nombre o plata,</div><div style="text-align:center;">que do conforme gusto, edad conforme,</div><div style="text-align:center;">y elección libre, y mutuo ardor los ata?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Allí también deberes</div><div style="text-align:center;">hay que llenar: cerrad, cerrad las hondas</div><div style="text-align:center;">heridas de la guerra; el fértil suelo,</div><div style="text-align:center;">áspero ahora y bravo,</div><div style="text-align:center;">al desacostumbrado yugo torne</div><div style="text-align:center;">del arte humana, y le tribute esclavo.</div><div style="text-align:center;">Del obstrüido estanque y del molino</div><div style="text-align:center;">recuerden ya las aguas el camino;</div><div style="text-align:center;">el intrincado bosque el hacha rompa,</div><div style="text-align:center;">consuma el fuego; abrid en luengas calles</div><div style="text-align:center;">la oscuridad de su infructuosa pompa.</div><div style="text-align:center;">Abrigo den los valles</div><div style="text-align:center;">a la sedienta caña;</div><div style="text-align:center;">la manzana y la pera</div><div style="text-align:center;">en la fresca montaña</div><div style="text-align:center;">el cielo olviden de su madre España;</div><div style="text-align:center;">adorne la ladera</div><div style="text-align:center;">el cafetal; ampare</div><div style="text-align:center;">a la tierna teobroma en la ribera</div><div style="text-align:center;">la sombra maternal de su bucare;</div><div style="text-align:center;">aquí el vergel, allá la huerta ría...</div><div style="text-align:center;">¿Es ciego error de ilusa fantasía?</div><div style="text-align:center;">Ya dócil a tu voz, agricultura,</div><div style="text-align:center;">nodriza de las gentes, la caterva</div><div style="text-align:center;">servil armada va de corvas hoces.</div><div style="text-align:center;">Mírola ya que invade la espesura</div><div style="text-align:center;">de la floresta opaca; oigo las voces,</div><div style="text-align:center;">siento el rumor confuso; el hierro suena,</div><div style="text-align:center;">los golpes el lejano</div><div style="text-align:center;">eco redobla; gime el ceibo anciano,</div><div style="text-align:center;">que a numerosa tropa</div><div style="text-align:center;">largo tiempo fatiga;</div><div style="text-align:center;">batido de cien hachas, se estremece,</div><div style="text-align:center;">estalla al fin, y rinde el ancha copa.</div><div style="text-align:center;">Huyó la fiera; deja el caro nido,</div><div style="text-align:center;">deja la prole implume</div><div style="text-align:center;">el ave, y otro bosque no sabido</div><div style="text-align:center;">de los humanos va a buscar doliente...</div><div style="text-align:center;">¿Qué miro? Alto torrente</div><div style="text-align:center;">de sonorosa llama</div><div style="text-align:center;">corre, y sobre las áridas rüinas</div><div style="text-align:center;">de la postrada selva se derrama.</div><div style="text-align:center;">El raudo incendio a gran distancia brama,</div><div style="text-align:center;">y el humo en negro remolino sube,</div><div style="text-align:center;">aglomerando nube sobre nube.</div><div style="text-align:center;">Ya de lo que antes era</div><div style="text-align:center;">verdor hermoso y fresca lozanía,</div><div style="text-align:center;">sólo difuntos troncos,</div><div style="text-align:center;">sólo cenizas quedan; monumento</div><div style="text-align:center;">de la lucha mortal, burla del viento.</div><div style="text-align:center;">Mas al vulgo bravío</div><div style="text-align:center;">de las tupidas plantas montaraces,</div><div style="text-align:center;">sucede ya el fructífero plantío</div><div style="text-align:center;">en muestra ufana de ordenadas haces.</div><div style="text-align:center;">Ya ramo a ramo alcanza,</div><div style="text-align:center;">y a los rollizos tallos hurta el día;</div><div style="text-align:center;">ya la primera flor desvuelve el seno,</div><div style="text-align:center;">bello a la vista, alegre a la esperanza;</div><div style="text-align:center;">a la esperanza, que riendo enjuga.</div><div style="text-align:center;">del fatigado agricultor la frente,</div><div style="text-align:center;">y allá a lo lejos el opimo fruto,</div><div style="text-align:center;">y la cosecha apañadora pinta,</div><div style="text-align:center;">que lleva de los campos el tributo,</div><div style="text-align:center;">colmado el cesto, y con la falda en cinta,</div><div style="text-align:center;">y bajo el peso de los largos bienes</div><div style="text-align:center;">con que al colono acude,</div><div style="text-align:center;">hace crujir los vastos almacenes.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Buen Dios! no en vano sude,</div><div style="text-align:center;">mas a merced y a compasión te mueva</div><div style="text-align:center;">la gente agricultora</div><div style="text-align:center;">del ecuador, que del desmayo triste</div><div style="text-align:center;">con renovado aliento vuelve ahora,</div><div style="text-align:center;">y tras tanta zozobra, ansia, tumulto,</div><div style="text-align:center;">tantos años de fiera</div><div style="text-align:center;">devastación y militar insulto,</div><div style="text-align:center;">aún más que tu clemencia antigua implora.</div><div style="text-align:center;">Su rústica piedad, pero sincera,</div><div style="text-align:center;">halle a tus ojos gracia; no el risueño</div><div style="text-align:center;">porvenir que las penas le aligera,</div><div style="text-align:center;">cual de dorado sueño</div><div style="text-align:center;">visión falaz, desvanecido llore;</div><div style="text-align:center;">intempestiva lluvia no maltrate</div><div style="text-align:center;">el delicado embrión; el diente impío</div><div style="text-align:center;">de insecto roedor no lo devore;</div><div style="text-align:center;">sañudo vendaval no lo arrebate,</div><div style="text-align:center;">ni agote al árbol el materno jugo</div><div style="text-align:center;">la calorosa sed de largo estío.</div><div style="text-align:center;">Y pues al fin te plugo,</div><div style="text-align:center;">árbitro de la suerte soberano,</div><div style="text-align:center;">que, suelto el cuello de extranjero yugo,</div><div style="text-align:center;">erguiese al cielo el hombre americano,</div><div style="text-align:center;">bendecida de ti se arraigue y medre</div><div style="text-align:center;">su libertad; en el más hondo encierra</div><div style="text-align:center;">de los abismos la malvada guerra,</div><div style="text-align:center;">y el miedo de la espada asoladora</div><div style="text-align:center;">al suspicaz cultivador no arredre</div><div style="text-align:center;">del arte bienhechora,</div><div style="text-align:center;">que las familias nutre y los estados;</div><div style="text-align:center;">la azorada inquietud deje las almas,</div><div style="text-align:center;">deje la triste herrumbre los arados.</div><div style="text-align:center;">Asaz de nuestros padres malhadados</div><div style="text-align:center;">expiamos la bárbara conquista.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¿Cuántas doquier la vista</div><div style="text-align:center;">no asombran erizadas soledades,</div><div style="text-align:center;">do cultos campos fueron, do ciudades?</div><div style="text-align:center;">De muertes, proscripciones,</div><div style="text-align:center;">suplicios, orfandades,</div><div style="text-align:center;">¿quién contará la pavorosa suma?</div><div style="text-align:center;">Saciadas duermen ya de sangre ibera</div><div style="text-align:center;">las sombras de Atahualpa y Motezuma.</div><div style="text-align:center;">¡Ah! desde el alto asiento,</div><div style="text-align:center;">en que escabel te son alados coros</div><div style="text-align:center;">que velan en pasmado acatamiento</div><div style="text-align:center;">la faz ante la lumbre de tu frente,</div><div style="text-align:center;">(si merece por dicha una mirada</div><div style="text-align:center;">tuya la sin ventura humana gente),</div><div style="text-align:center;">el ángel nos envía,</div><div style="text-align:center;">el ángel de la paz, que al crudo ibero</div><div style="text-align:center;">haga olvidar la antigua tiranía,</div><div style="text-align:center;">y acatar reverente el que a los hombres</div><div style="text-align:center;">sagrado diste, imprescriptible fuero;</div><div style="text-align:center;">que alargar le haga al injuriado hermano,</div><div style="text-align:center;">(¡ensangrento la asaz!) la diestra inerme;</div><div style="text-align:center;">y si la innata mansedumbre duerme,</div><div style="text-align:center;">la despierte en el pecho americano.</div><div style="text-align:center;">El corazón lozano</div><div style="text-align:center;">que una feliz oscuridad desdeña,</div><div style="text-align:center;">que en el azar sangriento del combate</div><div style="text-align:center;">alborozado late,</div><div style="text-align:center;">y codicioso de poder o fama,</div><div style="text-align:center;">nobles peligros ama;</div><div style="text-align:center;">baldón estime sólo y vituperio</div><div style="text-align:center;">el prez que de la patria no reciba,</div><div style="text-align:center;">la libertad más dulce que el imperio,</div><div style="text-align:center;">y más hermosa que el laurel la oliva.</div><div style="text-align:center;">Ciudadano el soldado,</div><div style="text-align:center;">deponga de la guerra la librea;</div><div style="text-align:center;">el ramo de victoria</div><div style="text-align:center;">colgado al ara de la patria sea,</div><div style="text-align:center;">y sola adorne al mérito la gloria.</div><div style="text-align:center;">De su trïunfo entonces, Patria mía,</div><div style="text-align:center;">verá la paz el suspirado día;</div><div style="text-align:center;">la paz, a cuya vista el mundo llena</div><div style="text-align:center;">alma, serenidad y regocijo;</div><div style="text-align:center;">vuelve alentado el hombre a la faena,</div><div style="text-align:center;">alza el ancla la nave, a las amigas</div><div style="text-align:center;">auras encomendándose animosa,</div><div style="text-align:center;">enjámbrase el taller, hierve el cortijo,</div><div style="text-align:center;">y no basta la hoz a las espigas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¡Oh jóvenes naciones, que ceñida</div><div style="text-align:center;">alzáis sobre el atónito occidente</div><div style="text-align:center;">de tempranos laureles la cabeza!</div><div style="text-align:center;">honrad el campo, honrad la simple vida</div><div style="text-align:center;">del labrador, y su frugal llaneza.</div><div style="text-align:center;">Así tendrán en vos perpetuamente</div><div style="text-align:center;">la libertad morada,</div><div style="text-align:center;">y freno la ambición, y la ley templo.</div><div style="text-align:center;">Las gentes a la senda</div><div style="text-align:center;">de la inmortalidad, ardua y fragosa,</div><div style="text-align:center;">se animarán, citando vuestro ejemplo.</div><div style="text-align:center;">Lo emulará celosa</div><div style="text-align:center;">vuestra posteridad; y nuevos nombres</div><div style="text-align:center;">añadiendo la fama</div><div style="text-align:center;">a los que ahora aclama,</div><div style="text-align:center;">«hijos son éstos, hijos,</div><div style="text-align:center;">(pregonará a los hombres)</div><div style="text-align:center;">de los que vencedores superaron</div><div style="text-align:center;">de los Andes la cima;</div><div style="text-align:center;">de los que en Boyacá, los que en la arena</div><div style="text-align:center;">de Maipo, y en Junín, y en la campaña</div><div style="text-align:center;">gloriosa de Apurima,</div><div style="text-align:center;">postrar supieron al león de España».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3135-no-para-mi-del-arrugado-invierno.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Sun, 24 Jun 2018 20:25:32 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529864758_no-para-mi-del-arrugado-invierno_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529864758_no-para-mi-del-arrugado-invierno_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">No para mí, del arrugado invierno</div><div style="text-align:center;">rompiendo el duro cetro, vuelve mayo</div><div style="text-align:center;">la luz al cielo, a su verdor la tierra,</div><div style="text-align:center;">No el blando vientecillo sopla amores</div><div style="text-align:center;">o al rojo despuntar de la mañana</div><div style="text-align:center;">se llena de armonía el bosque verde.</div><div style="text-align:center;">Que a quien el patrio nido y los amores</div><div style="text-align:center;">de su niñez dejó, todo es invierno.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3134-dios-me-tenga-en-gloria.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poesia de Muerte, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Sun, 24 Jun 2018 20:21:20 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529864470_dios-me-tenga-en-gloria_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529864470_dios-me-tenga-en-gloria_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;"> A la falsa noticia de la muerte de Mac-Gregor.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Lleno de susto un pobre cabecilla</div><div style="text-align:center;">leyendo estaba en oficial gaceta,</div><div style="text-align:center;">cómo ya no hay lugar que no someta</div><div style="text-align:center;">el poder invencible de Castilla.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">De insurgentes no queda ni semilla;</div><div style="text-align:center;">a todos destripó la bayoneta,</div><div style="text-align:center;">y el funesto catálogo completa</div><div style="text-align:center;">su propio nombre en letra bastardilla.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">De cómo fue batido, preso y muerto,</div><div style="text-align:center;">y cómo me le hicieron picadillo,</div><div style="text-align:center;">dos y tres veces repasó la historia;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Tanto, que, al fin, teniéndolo por cierto,</div><div style="text-align:center;">exclamó compungido el pobrecillo:</div><div style="text-align:center;">—¿Conque es así? —Pues Dios me tenga en gloria.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3132-a-la-victoria-de-bailen.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Vida, Poema De Libertad, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Sun, 24 Jun 2018 20:05:27 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529863782_a-la-victoria-de-bailen_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529863782_a-la-victoria-de-bailen_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Rompe el león soberbio la cadena</div><div style="text-align:center;">con que atarle pensó la felonía,</div><div style="text-align:center;">y sacude con noble bizarría</div><div style="text-align:center;">sobre el robusto cuello la melena;</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">La espuma del furor sus labios llena,</div><div style="text-align:center;">y a los rugidos que indignado envía,</div><div style="text-align:center;">el tigre tiembla en la caverna umbría,</div><div style="text-align:center;">y todo el bosque atónito resuena.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">El león despertó; ¡temblad, traidores!</div><div style="text-align:center;">lo que vejez creísteis, fue descanso;</div><div style="text-align:center;">las juveniles fuerzas guarda enteras.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Perseguid, alevosos cazadores,</div><div style="text-align:center;">a la tímida liebre, al ciervo manso;</div><div style="text-align:center;">¡no insultéis al monarca de las fieras!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3131-a-una-artista.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Sun, 24 Jun 2018 20:03:08 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529863446_a-una-artista_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529863446_a-una-artista_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Nunca más bella iluminó la aurora</div><div style="text-align:center;">de los montes el ápice eminente</div><div style="text-align:center;">ni el aura suspiró más blandamente,</div><div style="text-align:center;">ni más rica esmaltó los campos Flora.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Cuanta riqueza y galas atesora,</div><div style="text-align:center;">hoy la Naturaleza hace patente,</div><div style="text-align:center;">tributando homenaje reverente</div><div style="text-align:center;">a la deidad que el corazón adora.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¿Quién no escucha la célica armonía</div><div style="text-align:center;">que con alegre estrépito resuena</div><div style="text-align:center;">del abrasador sur al frío norte?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¡Oh Juana! Gritan todos a porfía;</div><div style="text-align:center;">jamás la Parca triste, de ira llena,</div><div style="text-align:center;">de tu preciosa vida el hilo corte.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3129-gloga-imitacion-de-virgilio.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poesia de Amor, Poema De Vida</category>
<pubDate>Sun, 24 Jun 2018 19:54:52 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529862850_gloga_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529862850_gloga_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Tirsis, habitador del Tajo umbrío,</div><div style="text-align:center;">con el más vivo fuego a Clori amaba;</div><div style="text-align:center;">a Clori, que, con rústico desvío,</div><div style="text-align:center;">las tiernas ansias del pastor pagaba.</div><div style="text-align:center;">La verde margen del ameno río,</div><div style="text-align:center;">tal vez buscando alivio, visitaba;</div><div style="text-align:center;">y a la distante causa de sus males,</div><div style="text-align:center;">desesperado enviaba quejas tales:</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">«No huye tanto, pastora, el corderillo</div><div style="text-align:center;">del tigre atroz, como de mí te alejas,</div><div style="text-align:center;">ni teme tanto al buitre el pajarillo,</div><div style="text-align:center;">ni tanto al voraz lobo las ovejas.</div><div style="text-align:center;">La fe no estimas de un amor sencillo,</div><div style="text-align:center;">ni siquiera, inhumana, oyes mis quejas;</div><div style="text-align:center;">por ti olvido las rústicas labores,</div><div style="text-align:center;">por ti fábula soy de los pastores.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»Al cabo, al cabo, Clori, tu obstinada</div><div style="text-align:center;">ingratitud me causará la muerte;</div><div style="text-align:center;">mi historia en esos árboles grabada</div><div style="text-align:center;">dirá entonces que muero por quererte;</div><div style="text-align:center;">tantos de quienes eres adorada</div><div style="text-align:center;">leerán con pavor mi triste suerte;</div><div style="text-align:center;">nadie entonces querrá decirte amores,</div><div style="text-align:center;">y execrarán tu nombre los pastores.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»Ya la sombra del bosque entrelazado</div><div style="text-align:center;">los animales mismos apetecen;</div><div style="text-align:center;">bajo el césped que tapiza el prado,</div><div style="text-align:center;">los pintados lagartos se guarecen.</div><div style="text-align:center;">Si afecta las dehesas el ganado,</div><div style="text-align:center;">si la viña los pájaros guarnecen,</div><div style="text-align:center;">yo solo, por seguir mi bien esquivo,</div><div style="text-align:center;">sufro el rigor del alto can estivo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»Tú mi amor menosprecias insensata,</div><div style="text-align:center;">y no falta pastora en esta aldea</div><div style="text-align:center;">que, si el nudo en que gimo, un dios desata,</div><div style="text-align:center;">con Tirsis venturosa no se crea.</div><div style="text-align:center;">¿No me fuera mejor, di, ninfa ingrata,</div><div style="text-align:center;">mis obsequios rendir a Galatea,</div><div style="text-align:center;">o admitir los halagos de Tirrena,</div><div style="text-align:center;">aunque rosada tú, y ella morena?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»¿Acaso, hermosa Clori, la nevada</div><div style="text-align:center;">blancura de tu tez te ensoberbece?</div><div style="text-align:center;">El color, como rosa delicada,</div><div style="text-align:center;">a la menor injuria se amortece.</div><div style="text-align:center;">La pálida violeta es apreciada,</div><div style="text-align:center;">y lánguido el jazmín tal vez fallece,</div><div style="text-align:center;">sin que del ramo, que adornaba ufano,</div><div style="text-align:center;">las ninfas le desprendan con su mano.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»Mi amor y tu belleza maldecía,</div><div style="text-align:center;">tendido una ocasión sobre la arena,</div><div style="text-align:center;">y Tirrena, que acaso me veía,</div><div style="text-align:center;">—¡oh Venus, dijo, de injusticias llena;</div><div style="text-align:center;">lejos de unir las almas, diosa impía,</div><div style="text-align:center;">las divide y separa tu cadena!...</div><div style="text-align:center;">De Clori sufres tú las esquiveces,</div><div style="text-align:center;">y yo te adoro a ti que me aborreces.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»¡Ah! No sé por qué causa amor tan fino</div><div style="text-align:center;">puede ser a tus ojos tan odioso;</div><div style="text-align:center;">cualquier pastor, cuando el rabel afino,</div><div style="text-align:center;">escucha mis tonadas envidioso.</div><div style="text-align:center;">¿No cubre estas praderas de contino</div><div style="text-align:center;">mi cándido rebaño numeroso?</div><div style="text-align:center;">¿Acaso en julio, o en el crudo invierno,</div><div style="text-align:center;">me falta fruto sazonado y tierno?</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»Ni tampoco es horrible mi figura,</div><div style="text-align:center;">si no me engaño al verme retratado</div><div style="text-align:center;">en el cristal de esa corriente pura;</div><div style="text-align:center;">y a fe que a ese pastor afortunado</div><div style="text-align:center;">que supo dominar alma tan dura,</div><div style="text-align:center;">si a competir conmigo fuese osado,</div><div style="text-align:center;">en gentileza, talle y bizarría,</div><div style="text-align:center;">siendo tú misma juez, le excedería.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»Ven a vivir conmigo, ninfa hermosa;</div><div style="text-align:center;">¡ven! mira las Drïadas, que te ofrecen</div><div style="text-align:center;">en canastos la esencia de la rosa,</div><div style="text-align:center;">y para ti los campos enriquecen.</div><div style="text-align:center;">Para ti sola guardo la abundosa</div><div style="text-align:center;">copia de frutos que en mi huerto crecen;</div><div style="text-align:center;">para ti sola el verde suelo pinto</div><div style="text-align:center;">con el clavel, la viola y el jacinto.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»Acuérdate del tiempo en que solías,</div><div style="text-align:center;">cuando niña, venir a mi cercado,</div><div style="text-align:center;">y las tiernas manzanas me pedías</div><div style="text-align:center;">aún cubiertas del vello delicado.</div><div style="text-align:center;">Desde la tierra entonces no podías</div><div style="text-align:center;">alcanzar el racimo colorado;</div><div style="text-align:center;">y después que tus medios apurabas,</div><div style="text-align:center;">mi socorro solícita implorabas.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»Entonces era yo vuestro caudillo,</div><div style="text-align:center;">mi tercer lustro apenas comenzado,</div><div style="text-align:center;">sobresaliendo en el pueril corrillo,</div><div style="text-align:center;">como en la alfombra del ameno prado</div><div style="text-align:center;">descuella entre las yerbas el tomillo.</div><div style="text-align:center;">Desde entonces Amor, Amor malvado,</div><div style="text-align:center;">me asestaste traidor la flecha impía</div><div style="text-align:center;">que me atormenta y hiere noche y día.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»¡Ah! Tú no sabes, Clori, qué escarmiento</div><div style="text-align:center;">guarda Jove al mortal ingrato y duro;</div><div style="text-align:center;">hay destinado sólo a su tormento</div><div style="text-align:center;">en el lóbrego Averno un antro oscuro;</div><div style="text-align:center;">en su carne cebado, un buitre hambriento</div><div style="text-align:center;">le despedaza con el pico impuro,</div><div style="text-align:center;">y el corazón viviente devorado</div><div style="text-align:center;">padece a cada instante renovado.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»Mas, ¡ay de mí! que en vano, en vano envío</div><div style="text-align:center;">a la inhumana mi doliente acento.</div><div style="text-align:center;">¿Qué delirio, qué sueño es este mío?</div><div style="text-align:center;">Prender quise la sombra, atar el viento,</div><div style="text-align:center;">seguir el humo y detener el río.</div><div style="text-align:center;">Y mientras lo imposible loco intento,</div><div style="text-align:center;">tengo en casa la vid medio podada,</div><div style="text-align:center;">y en el bosque la grey abandonada.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">»¿Qué fruto saco de elevar al cielo</div><div style="text-align:center;">esta continua lúgubre querella?</div><div style="text-align:center;">Ni encender puedo un corazón de hielo,</div><div style="text-align:center;">ni torcer el influjo de mi estrella.</div><div style="text-align:center;">Si Clori desestima mi desvelo,</div><div style="text-align:center;">sabrá premiarle otra pastora bella.</div><div style="text-align:center;">Ya baja el sol al occidente frío;</div><div style="text-align:center;">vuelve, vuelve al redil, ganado mío».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3128-octava-a-la-muerte-de-iso.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poesia de Muerte, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Sun, 24 Jun 2018 19:48:10 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529862540_francisco-ibarra_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529862540_francisco-ibarra_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Cambió Sïón la pompa de alegría</div><div style="text-align:center;">por el cilicio y el oscuro velo,</div><div style="text-align:center;">sólo una voz profunda noche y día</div><div style="text-align:center;">rompe el mustio silencio de su duelo.</div><div style="text-align:center;">¡Murió mi Padre, mi Pastor, mi guía!</div><div style="text-align:center;">Dice, las manos levantando al cielo,</div><div style="text-align:center;">Llore Sión, ¿qué extremo habrá que cuadre</div><div style="text-align:center;">a su justo dolor? Es hija y madre.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item><item turbo="true">
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<link>https://mundopoetico.es/3127-a-la-vacuna.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Andres Bello, Prosa, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Sun, 24 Jun 2018 19:42:36 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529862197_a-la-vacuna_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529862197_a-la-vacuna_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib"></a></div><div style="text-align:center;">Poema en acción de gracias al rey de las Españas por la propagación de la vacuna en sus dominios, dedicado al señor Don Manuel de Guevara Vasconcelos, presidente gobernador y capitán general de las provincias de Venezuela.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Vasconcelos ilustre, en cuyas manos</div><div style="text-align:center;">el gran monarca del imperio ibero</div><div style="text-align:center;">las peligrosas riendas deposita</div><div style="text-align:center;">de una parte preciosa de sus pueblos;</div><div style="text-align:center;">tú que, de la corona asegurando</div><div style="text-align:center;">en tus vastas provincias los derechos,</div><div style="text-align:center;">nuestra paz estableces, nuestra dicha</div><div style="text-align:center;">sobre inmobles y sólidos cimientos;</div><div style="text-align:center;">iris afortunado que las negras</div><div style="text-align:center;">nubes que oscurecían nuestro cielo</div><div style="text-align:center;">con sabias providencias ahuyentaste,</div><div style="text-align:center;">el orden, la quietud restituyendo;</div><div style="text-align:center;">órgano respetable, que al remoto</div><div style="text-align:center;">habitador de este ignorado suelo</div><div style="text-align:center;">con largueza benéfica trasmites</div><div style="text-align:center;">el influjo feliz del solio regio;</div><div style="text-align:center;">digno representante del gran Carlos,</div><div style="text-align:center;">recibe en nombre suyo el justo incienso</div><div style="text-align:center;">de gratitud, que a su persona augusta,</div><div style="text-align:center;">tributa la ternura de los pueblos;</div><div style="text-align:center;">y pueda por tu medio levantarse</div><div style="text-align:center;">nuestra unánime voz al trono excelso,</div><div style="text-align:center;">donde, cual numen bienhechor, derrama</div><div style="text-align:center;">toda especie de bien sobre su imperio;</div><div style="text-align:center;">sí, Venezuela exenta del horrible</div><div style="text-align:center;">azote destructor, que, en otro tiempo</div><div style="text-align:center;">sus hijos devoraba, es quien te envía</div><div style="text-align:center;">por mi tímido labio sus acentos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> ¿Venezuela? Me engaño. Cuantos moran</div><div style="text-align:center;">desde la costa donde el mar soberbio</div><div style="text-align:center;">de Magallanes brama enfurecido,</div><div style="text-align:center;">hasta el lejano polo contrapuesto;</div><div style="text-align:center;">y desde aquellas islas venturosas</div><div style="text-align:center;">que ven precipitarse al rubio Febo</div><div style="text-align:center;">sobre las ondas, hasta las opuestas</div><div style="text-align:center;">Filipinas, que ven su nacimiento,</div><div style="text-align:center;">de ternura igualmente poseídos,</div><div style="text-align:center;">sé que unirán gustosos a los ecos</div><div style="text-align:center;">de mi musa los suyos, pregonando</div><div style="text-align:center;">beneficencia tanta al universo.</div><div style="text-align:center;">Tal siempre ha sido del monarca hispano</div><div style="text-align:center;">el cuidadoso paternal desvelo</div><div style="text-align:center;">desde que las riberas de ambas Indias</div><div style="text-align:center;">la española bandera conocieron.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Muchas regiones, bajo los auspicios</div><div style="text-align:center;">españoles produce el hondo seno</div><div style="text-align:center;">del mar; y en breve tiempo, las adornan</div><div style="text-align:center;">leyes, industrias, población, comercio.</div><div style="text-align:center;">El piloto que un tiempo las hercúleas</div><div style="text-align:center;">columnas vio con religioso miedo,</div><div style="text-align:center;">aprende nuevas rutas, y las artes</div><div style="text-align:center;">del antiguo traslada al mundo nuevo.</div><div style="text-align:center;">Este mar vasto, donde vela alguna</div><div style="text-align:center;">no vieron nunca flamear los vientos;</div><div style="text-align:center;">este mar, donde solas tantos siglos</div><div style="text-align:center;">las borrascas reinaron o el silencio,</div><div style="text-align:center;">vino a ser el canal que, trasladando</div><div style="text-align:center;">los dones de la tierra y los efectos</div><div style="text-align:center;">de la fértil industria, mil riquezas</div><div style="text-align:center;">derramó sobre entrambos hemisferios.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Un pueblo inteligente y numeroso</div><div style="text-align:center;">el lugar ocupó de los desiertos,</div><div style="text-align:center;">y los vergeles de Pomona y Flora</div><div style="text-align:center;">a las zarzas incultas sucedieron.</div><div style="text-align:center;">No más allí con sanguinarios ritos</div><div style="text-align:center;">el nombre se ultrajó del Ser Supremo,</div><div style="text-align:center;">ni las inanimadas producciones</div><div style="text-align:center;">del cincel, le usurparon nuestro incienso;</div><div style="text-align:center;">con el nombre español, por todas partes,</div><div style="text-align:center;">la luz se difundió del evangelio,</div><div style="text-align:center;">y fue con los pendones de Castilla</div><div style="text-align:center;">la cruz plantada en el indiano suelo.</div><div style="text-align:center;">Parecía completa la grande obra</div><div style="text-align:center;">de la real ternura; en lisonjero</div><div style="text-align:center;">descanso, las nacientes poblaciones</div><div style="text-align:center;">bendecían la mano de su dueño,</div><div style="text-align:center;">cuando aquel fiero azote, aquella horrible</div><div style="text-align:center;">plaga exterminadora que, del centro</div><div style="text-align:center;">de la abrasada Etiopía transmitida,</div><div style="text-align:center;">funestó los confines europeos,</div><div style="text-align:center;">a las nuevas colonias trajo el llanto</div><div style="text-align:center;">y la desolación; en breve tiempo,</div><div style="text-align:center;">todo se daña y vicia; un gas impuro</div><div style="text-align:center;">la región misma inficionó del viento;</div><div style="text-align:center;">respirar no se pudo impunemente;</div><div style="text-align:center;">y este diáfano fluido en que elementos</div><div style="text-align:center;">de salud y existencia hallaron siempre</div><div style="text-align:center;">el hombre, el bruto, el ave y el insecto,</div><div style="text-align:center;">en cuyo seno bienhechor extrae</div><div style="text-align:center;">la planta misma diario nutrimento,</div><div style="text-align:center;">corrompiose, y en vez de dones tales,</div><div style="text-align:center;">nos trasmitió mortífero veneno.</div><div style="text-align:center;">Viéronse de repente señalados</div><div style="text-align:center;">de hedionda lepra los humanos cuerpos,</div><div style="text-align:center;">y las ciudades todas y los campos</div><div style="text-align:center;">de deformes cadáveres cubiertos.</div><div style="text-align:center;">No; la muerte a sus víctimas infaustas</div><div style="text-align:center;">jamás grabó tan horroroso sello;</div><div style="text-align:center;">jamás tan degradados de su noble</div><div style="text-align:center;">belleza primitiva, descendieron</div><div style="text-align:center;">al oscuro recinto del sepulcro,</div><div style="text-align:center;">Humanidad, tus venerables restos,</div><div style="text-align:center;">la tierra las entrañas parecía</div><div style="text-align:center;">con repugnancia abrir para esconderlos.</div><div style="text-align:center;">De la marina costa a las ciudades,</div><div style="text-align:center;">de los poblados pasa a los desiertos</div><div style="text-align:center;">la mortandad; y con fatal presteza,</div><div style="text-align:center;">devora hogares, aniquila pueblos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> El palacio igualmente que la choza</div><div style="text-align:center;">se ve de luto fúnebre cubierto;</div><div style="text-align:center;">perece con la madre el tierno niño;</div><div style="text-align:center;">con el caduco anciano, los mancebos.</div><div style="text-align:center;">Las civiles funciones se interrumpen;</div><div style="text-align:center;">el ciudadano deja los infectos</div><div style="text-align:center;">muros; nada se ve, nada se escucha,</div><div style="text-align:center;">sino terror, tristeza, ayes, lamentos.</div><div style="text-align:center;">¡Qué de despojos lleva ante su carro</div><div style="text-align:center;">Tisífone! ¡Qué número estupendo</div><div style="text-align:center;">de víctimas arrastran a las hoyas</div><div style="text-align:center;">la desesperación y el desaliento!</div><div style="text-align:center;">¡Cuántos a manos mueren del más duro</div><div style="text-align:center;">desamparo! Los nudos más estrechos</div><div style="text-align:center;">se rompen ya: la esposa huye al esposo,</div><div style="text-align:center;">el hijo al padre y el esclavo al dueño.</div><div style="text-align:center;">¡Qué mucho si las leyes autorizan</div><div style="text-align:center;">tan dura división!... Tristes degredos,</div><div style="text-align:center;">hablad vosotros; sed a las edades</div><div style="text-align:center;">futuras asombroso monumento,</div><div style="text-align:center;">del mayor sacrificio que las leyes</div><div style="text-align:center;">por la pública dicha prescribieron;</div><div style="text-align:center;">vosotros, que, en desorden espantoso,</div><div style="text-align:center;">mezclados presentáis helados cuerpos,</div><div style="text-align:center;">y vivientes que luchan con la Parca,</div><div style="text-align:center;">en cuyo seno oscuro, digno asiento</div><div style="text-align:center;">hallaron la miseria y los gemidos;</div><div style="text-align:center;">mal segura prisión, donde el esfuerzo</div><div style="text-align:center;">humano, encarcelar quiso el contagio,</div><div style="text-align:center;">donde es delito el santo ministerio</div><div style="text-align:center;">de la piedad, y culpa el acercarse</div><div style="text-align:center;">a recoger los últimos alientos</div><div style="text-align:center;">de un labio moribundo, donde falta</div><div style="text-align:center;">al enfermo infelice hasta el consuelo</div><div style="text-align:center;">de esperar que a los huesos de sus padres,</div><div style="text-align:center;">se junten en el túmulo sus huesos.</div><div style="text-align:center;">Tú también contemplaste horrorizada</div><div style="text-align:center;">de aquella fiera plaga los efectos;</div><div style="text-align:center;">tú, mar devoradora, donde ejercen</div><div style="text-align:center;">la tempestad y los airados Euros</div><div style="text-align:center;">imperio tan atroz, donde amenaza,</div><div style="text-align:center;">aliado con los otros tu elemento</div><div style="text-align:center;">cada instante un naufragio; entonces diste</div><div style="text-align:center;">nuevo asunto al pavor del marinero;</div><div style="text-align:center;">entonces diste a la severa Parca</div><div style="text-align:center;">duplicados tributos. De su seno,</div><div style="text-align:center;">las apestadas naves vomitaron</div><div style="text-align:center;">asquerosos cadáveres cubiertos</div><div style="text-align:center;">de contagiosa podre. El desamparo</div><div style="text-align:center;">hizo allí más terrible, más acerbo</div><div style="text-align:center;">el mortal golpe; en vano solicita</div><div style="text-align:center;">evitar en la tierra tan funesto</div><div style="text-align:center;">azote el navegante; en vano pide</div><div style="text-align:center;">el saludable asilo de los puertos,</div><div style="text-align:center;">y reclamando va por todas partes</div><div style="text-align:center;">de la hospitalidad los santos fueros;</div><div style="text-align:center;">las asustadas costas le rechazan,</div><div style="text-align:center;">Pero corramos finalmente el velo</div><div style="text-align:center;">a tan tristes objetos, y su imagen</div><div style="text-align:center;">del polvo del olvido no saquemos,</div><div style="text-align:center;">sino para que, en cánticos perennes,</div><div style="text-align:center;">bendigan nuestros labios al Eterno,</div><div style="text-align:center;">que ya nos ve propicio, y, al gran Carlos,</div><div style="text-align:center;">de sus beneficencias instrumento,</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Suprema Providencia, al fin llegaron</div><div style="text-align:center;">a tu morada los llorosos ecos</div><div style="text-align:center;">del hombre consternado, y levantaste</div><div style="text-align:center;">de su cerviz tu brazo justiciero;</div><div style="text-align:center;">admirable y pasmosa en tus recursos,</div><div style="text-align:center;">tú diste al hombre medicina, hiriendo</div><div style="text-align:center;">de contagiosa plaga los rebaños;</div><div style="text-align:center;">tú nos abriste manantiales nuevos</div><div style="text-align:center;">de salud en las llagas, y estampaste</div><div style="text-align:center;">en nuestra carne un milagroso sello</div><div style="text-align:center;">que las negras viruelas respetaron.</div><div style="text-align:center;">Jenner es quien encuentra bajo el techo</div><div style="text-align:center;">de los pastores tan precioso hallazgo.</div><div style="text-align:center;">Él publicó gozoso al universo</div><div style="text-align:center;">la feliz nueva, y Carlos distribuye</div><div style="text-align:center;">a la tierra la dádiva del cielo.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Carlos manda; y al punto una gloriosa</div><div style="text-align:center;">expedición difunde en sus inmensos</div><div style="text-align:center;">dominios el salubre beneficio</div><div style="text-align:center;">de aquel grande y feliz descubrimiento.</div><div style="text-align:center;">Él abre de su erario los tesoros;</div><div style="text-align:center;">y estimulado con el alto ejemplo</div><div style="text-align:center;">de la regia piedad, se vigoriza</div><div style="text-align:center;">de los cuerpos patrióticos el celo.</div><div style="text-align:center;">Él escoge ilustrados profesores</div><div style="text-align:center;">y un sabio director, que, al desempeño</div><div style="text-align:center;">de tan honroso cargo, contribuyen</div><div style="text-align:center;">con sus afanes, luces y talento.</div><div style="text-align:center;">¡Ilustre expedición! La más ilustre</div><div style="text-align:center;">de cuantas al asombro de los tiempos</div><div style="text-align:center;">guardó la humanidad reconocida;</div><div style="text-align:center;">y cuyos salutíferos efectos,</div><div style="text-align:center;">a la edad más remota propagados,</div><div style="text-align:center;">medirá con guarismos el ingenio,</div><div style="text-align:center;">cuando pueda del Ponto las arenas,</div><div style="text-align:center;">o las estrellas numerar del cielo.</div><div style="text-align:center;">Que de polvo se cubran para siempre</div><div style="text-align:center;">estos tristes anales, donde advierto</div><div style="text-align:center;">sobre humanas cenizas erigidos</div><div style="text-align:center;">de una bárbara gloria los trofeos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;"> Expedición famosa, tú desluces,</div><div style="text-align:center;">tú sepultas en lóbrego silencio</div><div style="text-align:center;">aquellas melancólicas hazañas,</div><div style="text-align:center;">que la ambición y el fausto sugirieron;</div><div style="text-align:center;">tú, mientras que guerreros batallones</div><div style="text-align:center;">en sangre van sus pasos imprimiendo,</div><div style="text-align:center;">y sobre estragos y rüina corren</div><div style="text-align:center;">a coronarse de un laurel funesto,</div><div style="text-align:center;">ahuyentas a la Parca de nosotros</div><div style="text-align:center;">a costa de fatigas y desvelos;</div><div style="text-align:center;">y en galardón recibes de tus penas</div><div style="text-align:center;">el llanto agradecido de los pueblos.</div><div style="text-align:center;">Con destrucción, cadáveres y luto,</div><div style="text-align:center;">marcan su infausta huella los guerreros;</div><div style="text-align:center;">y tú, bajo tus pies, por todas partes,</div><div style="text-align:center;">la alegría derramas y el consuelo.</div><div style="text-align:center;">A tu vista, los hórridos sepulcros</div><div style="text-align:center;">cierran sus negras fauces; y sintiendo</div><div style="text-align:center;">tus influjos, vivientes nuevos brota</div><div style="text-align:center;">con abundancia inagotable el suelo.</div><div style="text-align:center;">Tú, mientras la ambición cruza las aguas</div><div style="text-align:center;">para llevar su nombre a los extremos</div><div style="text-align:center;">de nuestro globo, sin pavor arrostras</div><div style="text-align:center;">la cólera del mar y de los vientos,</div><div style="text-align:center;">por llevar a los pueblos más lejanos</div><div style="text-align:center;">que el sol alumbra, los favores regios,</div><div style="text-align:center;">y la carga más rica nos conduces</div><div style="text-align:center;">que jamás nuestras costas recibieron.</div><div style="text-align:center;">La agricultura ya de nuevos brazos</div><div style="text-align:center;">los beneficios siente, y a los bellos</div><div style="text-align:center;">días del siglo de oro, nos traslada;</div><div style="text-align:center;">ya no teme esta tierra que el comercio</div><div style="text-align:center;">entre sus ricos dones le conduzca</div><div style="text-align:center;">el mayor de los males europeos;</div><div style="text-align:center;">y a los bajeles extranjeros, abre</div><div style="text-align:center;">con presuroso júbilo sus puertos.</div><div style="text-align:center;">Ya no temen, en cambio de sus frutos,</div><div style="text-align:center;">llevar los labradores hasta el centro</div><div style="text-align:center;">de sus chozas pacíficas la peste,</div><div style="text-align:center;">ni el aire ciudadano les da miedo.</div><div style="text-align:center;">Ya con seguridad la madre amante</div><div style="text-align:center;">la tierna prole aprieta contra el pecho,</div><div style="text-align:center;">sin temer que le roben las viruelas</div><div style="text-align:center;">de su solicitud el caro objeto.</div><div style="text-align:center;">Ya la hermosura goza el homenaje</div><div style="text-align:center;">que el amor le tributa, sin recelo</div><div style="text-align:center;">de que el contagio destructor, ajando</div><div style="text-align:center;">sus atractivos, le arrebate el cetro.</div><div style="text-align:center;">Reconocidos a tan altas muestras</div><div style="text-align:center;">de la regia bondad, nuestros acentos</div><div style="text-align:center;">de gratitud a los remotos días</div><div style="text-align:center;">de la posteridad trasmitiremos.</div><div style="text-align:center;">Entonces, cuando el viejo a quien agobia</div><div style="text-align:center;">el peso de la edad pinte a sus nietos</div><div style="text-align:center;">aquel terrible mal de las viruelas,</div><div style="text-align:center;">y en su frente arrugada, muestre impresos</div><div style="text-align:center;">con señal indeleble los estragos</div><div style="text-align:center;">de tan fiero contagio, dirán ellos:</div><div style="text-align:center;">«Las virüelas, cuyo solo nombre</div><div style="text-align:center;">con tanto horror pronuncias, ¿qué se han hecho?»</div><div style="text-align:center;">Y le responderá con las mejillas</div><div style="text-align:center;">inundadas en lágrimas de afecto:</div><div style="text-align:center;">«Carlos el Bienhechor, aquella plaga</div><div style="text-align:center;">desterró para siempre de sus pueblos».</div><div style="text-align:center;">¡Sí, Carlos Bienhechor! Este es el nombre</div><div style="text-align:center;">con que ha de conocerte el universo,</div><div style="text-align:center;">el que te da Caracas, y el que un día</div><div style="text-align:center;">sancionará la humanidad y el tiempo.</div><div style="text-align:center;">De nuestro labio, acéptale gustoso</div><div style="text-align:center;">con la expresión unánime que hacemos</div><div style="text-align:center;">a tu persona y a la augusta Luisa</div><div style="text-align:center;">de eterna fe, de amor y rendimiento.</div><div style="text-align:center;">Y tú que del ejército dispones</div><div style="text-align:center;">en admirables leyes el arreglo,</div><div style="text-align:center;">y el complicado cuerpo organizando</div><div style="text-align:center;">de la milicia, adquieres nombre eterno;</div><div style="text-align:center;">tú, por quien de la paz los beneficios</div><div style="text-align:center;">disfruta alegre el español imperio,</div><div style="text-align:center;">y a cuya frente vencedora, honroso</div><div style="text-align:center;">lauro los cuerpos lusitanos dieron;</div><div style="text-align:center;">tú, que, teniendo ya derechos tantos</div><div style="text-align:center;">a nuestro amor, al público respeto</div><div style="text-align:center;">y a la futura admiración, añades</div><div style="text-align:center;">a tu gloriosa fama timbres nuevos,</div><div style="text-align:center;">protegiendo, animando la perpetua</div><div style="text-align:center;">propagación de aquel descubrimiento,</div><div style="text-align:center;">grande y sabio Godoy, tú también tienes</div><div style="text-align:center;">un lugar distinguido en nuestro pecho.</div><div style="text-align:center;">Y a ti, Balmis, a ti que, abandonando</div><div style="text-align:center;">el clima patrio, vienes como genio</div><div style="text-align:center;">tutelar, de salud, sobre tus pasos,</div><div style="text-align:center;">una vital semilla difundiendo,</div><div style="text-align:center;">¿qué recompensa más preciosa y dulce</div><div style="text-align:center;">podemos darte? ¿Qué más digno premio</div><div style="text-align:center;">a tus nobles tareas que la tierna</div><div style="text-align:center;">aclamación de agradecidos pueblos</div><div style="text-align:center;">que a ti se precipitan? ¡Oh, cuál suena</div><div style="text-align:center;">en sus bocas tu nombre!... ¡Quiera el Cielo,</div><div style="text-align:center;">de cuyas gracias eres a los hombres</div><div style="text-align:center;">dispensador, cumplir tan justos ruegos;</div><div style="text-align:center;">tus años igualar a tantas vidas,</div><div style="text-align:center;">como a la Parca roban tus desvelos;</div><div style="text-align:center;">y sobre ti sus bienes derramando</div><div style="text-align:center;">Con largueza, colmar nuestros deseos!</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3125-el-anauco.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Vida, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Sun, 24 Jun 2018 19:30:33 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529861501_el-anauco_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529861501_el-anauco_mundo_poetico.webp" alt="" class="fr-dib"></a></div><div style="text-align:center;">Irrite la codicia</div><div style="text-align:center;">por rumbos ignorados</div><div style="text-align:center;">a la sonante Tetis</div><div style="text-align:center;">y bramadores austros;</div><div style="text-align:center;">el pino que habitaba</div><div style="text-align:center;">del Betis fortunado</div><div style="text-align:center;">las márgenes amenas</div><div style="text-align:center;">vestidas de amaranto,</div><div style="text-align:center;">impunemente admire</div><div style="text-align:center;">los deliciosos campos</div><div style="text-align:center;">del Ganges caudaloso,</div><div style="text-align:center;">de aromas coronado.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Tú, verde y apacible</div><div style="text-align:center;">ribera del Anauco,</div><div style="text-align:center;">para mí más alegre,</div><div style="text-align:center;">que los bosques idalios</div><div style="text-align:center;">y las vegas hermosas</div><div style="text-align:center;">de la plácida Pafos,</div><div style="text-align:center;">resonarás continuo</div><div style="text-align:center;">con mis humildes cantos;</div><div style="text-align:center;">y cuando ya mi sombra</div><div style="text-align:center;">sobre el funesto barco</div><div style="text-align:center;">visite del Erebo</div><div style="text-align:center;">los valles solitarios,</div><div style="text-align:center;">en tus umbrías selvas</div><div style="text-align:center;">y retirados antros</div><div style="text-align:center;">erraré cual un día,</div><div style="text-align:center;">tal vez abandonando</div><div style="text-align:center;">la silenciosa margen</div><div style="text-align:center;">de los estigios lagos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">La turba dolorida</div><div style="text-align:center;">de los pueblos cercanos</div><div style="text-align:center;">evocará mis manes</div><div style="text-align:center;">con lastimero llanto;</div><div style="text-align:center;">y ante la triste tumba,</div><div style="text-align:center;">de funerales ramos</div><div style="text-align:center;">vestida, y olorosa</div><div style="text-align:center;">con perfumes indianos,</div><div style="text-align:center;">dirá llorando Filis:</div><div style="text-align:center;">«Aquí descansa Fabio».</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¡Mil veces venturoso!</div><div style="text-align:center;">Pero, tú, desdichado,</div><div style="text-align:center;">por bárbaras naciones</div><div style="text-align:center;">lejos del clima patrio</div><div style="text-align:center;">débilmente vaciles</div><div style="text-align:center;">al peso de los años.</div><div style="text-align:center;">Devoren tu cadáver</div><div style="text-align:center;">los canes sanguinarios</div><div style="text-align:center;">que apacienta Caribdis</div><div style="text-align:center;">en sus rudos peñascos;</div><div style="text-align:center;">ni aplaque tus cenizas</div><div style="text-align:center;">con ayes lastimados</div><div style="text-align:center;">la pérfida consorte</div><div style="text-align:center;">ceñida de otros brazos.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
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<link>https://mundopoetico.es/3124-miserere.html</link>
<author>Poetico</author>
<category>Principal, Andres Bello, Poesia, Poema De Vida, Poemas Religiosos, Poetas Latinoamericanos</category>
<pubDate>Sun, 24 Jun 2018 19:13:55 +0200</pubDate>
<turbo:content><![CDATA[<div style="text-align:center;"><a class="highslide" href="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/1529861084_miserere_andres_bello_mundo_poetico.webp"><img src="https://mundopoetico.es/uploads/posts/2018-06/thumbs/1529861084_miserere_andres_bello_mundo_poetico.webp" alt="Miserere" class="fr-dib" width="450" height="300" itemprop="image"></a></div><div style="text-align:center;">Traducción del salmo</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">¡Piedad, piedad, Dios mío! </div><div style="text-align:center;">¡Que tu misericordia me socorra! </div><div style="text-align:center;">Según la muchedumbre </div><div style="text-align:center;">de tus clemencias, mis delitos borra. </div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">De mis iniquidades </div><div style="text-align:center;">lávame más y más; mi depravado </div><div style="text-align:center;">corazón quede limpio </div><div style="text-align:center;">de la horrorosa mancha del pecado. </div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Porque, Señor, conozco </div><div style="text-align:center;">toda la fealdad de mi delito, </div><div style="text-align:center;">y mi conciencia propia </div><div style="text-align:center;">me acusa y contra mí levanta el grito. </div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Pequé contra Ti solo; </div><div style="text-align:center;">a tu vista obré mal; para que brille </div><div style="text-align:center;">tu justicia, y vencido, </div><div style="text-align:center;">el que te juzgue tiemble y se arrodille. </div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Objeto de tus iras </div><div style="text-align:center;">nací, de iniquidades mancillado, </div><div style="text-align:center;">y en el materno seno </div><div style="text-align:center;">cubrió mi ser la sombra del pecado. </div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">En la verdad te gozas </div><div style="text-align:center;">y para más rubor y más afrenta, </div><div style="text-align:center;">tesoros me mostraste </div><div style="text-align:center;">de oculta celestial sabiduría. </div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Pero con el hisopo </div><div style="text-align:center;">me rociarán, y ni una mancha leve </div><div style="text-align:center;">tendré ya; lavárasme, </div><div style="text-align:center;">y quedaré más blanco que la nieve. </div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Sonarán tus acentos </div><div style="text-align:center;">de consuelo y de paz en mis oídos, </div><div style="text-align:center;">y celeste alegría </div><div style="text-align:center;">conmoverá mis huesos. </div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Aparta, pues, aparta </div><div style="text-align:center;">tu faz, ¡oh, Dios!, de mi maldad horrenda </div><div style="text-align:center;">rastro de culpa por tu enojo encienda. </div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">En mis entrañas cría </div><div style="text-align:center;">un corazón que con ardiente afecto </div><div style="text-align:center;">te busque; un alma pura, </div><div style="text-align:center;">enamorada de lo justo y recto. </div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">De tu dulce presencia, </div><div style="text-align:center;">en que al lloroso pecador recibes, </div><div style="text-align:center;">no me arrojes airado </div><div style="text-align:center;">ni de tu santa inspiración me prives. </div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Restáurame en tu gracia, </div><div style="text-align:center;">que es del alma salud, vida y contento; </div><div style="text-align:center;">y al débil pecho infunde </div><div style="text-align:center;">de un ánimo real el noble aliento: </div><div style="text-align:center;">haré que el hombre injusto </div><div style="text-align:center;">de su razón conozca el extravío; </div><div style="text-align:center;">le mostraré tu senda, </div><div style="text-align:center;">y a tu ley santa volverá al impío. </div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Mas líbrame de sangre, </div><div style="text-align:center;">¡mi Dios, mi Salvador! ¡Inmensa fuente </div><div style="text-align:center;">de piedad! Y mi lengua </div><div style="text-align:center;">loará tu justicia eternamente. </div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Desatarás mis labios, </div><div style="text-align:center;">si santo un pecador que llora alcanza, </div><div style="text-align:center;">y gozosa a las gentes </div><div style="text-align:center;">anunciará mi lengua tu alabanza. </div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Que si víctima fueran </div><div style="text-align:center;">gratas a Ti, las inmolará luego; </div><div style="text-align:center;">pero no es sacrificio </div><div style="text-align:center;">que te deleita el que consume el fuego. </div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Un corazón doliente </div><div style="text-align:center;">es la expiación que a tu justicia agrada: </div><div style="text-align:center;">la víctima que aceptas </div><div style="text-align:center;">es un alma contrita y humillada. </div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Vuelve a Sión tu benigno </div><div style="text-align:center;">rostro primero y tu piedad amante </div><div style="text-align:center;">y sus muros humilde </div><div style="text-align:center;">Jerusalén, Señor, al fin levante. </div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Y de puras ofrendas </div><div style="text-align:center;">se colmarán tus aras y propicio </div><div style="text-align:center;">recibirás un día </div><div style="text-align:center;">el grande inmaculado sacrificio.</div><div style="text-align:center;"><br></div><div style="text-align:center;">Autor: <a href="https://mundopoetico.es/andres-bello/">Andrés Bello</a></div>]]></turbo:content>
</item></channel></rss>