A una mujer
 

A usted, estos versos, por la consoladora gracia 
De sus ojos grandes donde se ríe y llora un dulce sueño; 

A su alma pura y buena, a usted 
Estos versos desde el fondo de mi violenta miseria.

Y es que, ¡ay!, la horrible pesadilla que me visita 
No me da tregua y, va, furiosa, loca, celosa, 

Multiplicándose como un cortejo de lobos 
Y se cuelga tras mi sino, que ensangrienta.

Oh, sufro, sufro espantosamente, de tal modo 
Que el primer gemido del hombre

Arrojado del Edén es una égloga al lado del mío.
Y las penas que usted pueda tener son como 

Las golondrinas que un cielo al mediodía, 
Querida, en un bello día de septiembre tibio.

Compartir

Administrador de mundo poético, portal web de entretenimiento donde encontraras los mejores poemas, poesías, odas, cultura y literatura de las grandes mentes maestras de todos los tiempos...Leer mas...