Éstas son y serán ya las postreras
lágrimas que, con fuerza de voz viva,
perderé en esta fuente fugitiva,
que las lleva a la sed de tantas fieras.

¡Dichoso yo que, en playas extranjeras,
siendo alimento a pena tan esquiva,
halle muerte piadosa, que derriba
tanto vano edificio de quimeras!

Espíritu desnudo, puro amante,
sobre el sol arderé, y el cuerpo frío
se acordará de Amor en polvo y tierra.

Yo me seré epitafio al caminante,
pues le dirá, sin vida, el rostro mío:
"Ya fue gloria de Amor hacerme guerra."

Autor del poema: Francisco de Quevedo
Compartir
Mundo Poetico

Hola, mi nombre es Alexander, Webmaster, amante del mundo de la informática, tecnología y de todo lo relacionado con ella... Empece este sitio, buscando la manera de compartir, tutoriales en linea, videotutoriales, aprendizajes, cursos online, entre otros... En pocas palabras información útil y veraz...Leer mas...