En el kiosco bien oliente
besé tanto a mi odalisca 
en los ojos, en la frente,
y en la boca y las mejillas,
que los besos que la he dado
devolverme no podría
ni con todos los que guarda
la avarienta de la niña
en el fino y bello estuche
de su boca purpurina.
 
Autor del poema: Rubén Darío
Compartir

Administrador de mundo poético, portal web de entretenimiento donde encontraras los mejores poemas, poesías, odas, cultura y literatura de las grandes mentes maestras de todos los tiempos...Leer mas...