No tenía una promesa,
no sabía qué prometer.
Y llegaste tú
con ese júbilo puro
en el pecho,
ofreciéndome amor.


Todo era tan endeble…
tan improbable,
y llegaste tú
con los brazos abiertos,
ofreciéndome regocijos de amor.

Todo era tan opaco,
todo era tan incierto,
y llegaste tú
con la claridad en los labios,
diciéndome amores.

Nunca quise hacer promesas,
nunca quise prometerte nada,
porque -pero- el amor
es una ofrenda sin olvidos.
Y yo, no encuentro escusas
para no ofrecerte
mi destino. 

Autor: reltih
Compartir

Administrador de mundo poético, portal web de entretenimiento donde encontraras los mejores poemas, poesías, odas, cultura y literatura de las grandes mentes maestras de todos los tiempos...Leer mas...