Mi cuerpo es cuenco rasgado 
si tu boca inyecta 
la persecución de la vergüenza humana.

Ánfora griega de piernas salinas soy
si tu saliva atraviesa  mis caderas y espalda.

Un dialecto de belleza habla la piel
si estremeces
la quietud consciente de los labios de Venus
 así
 desde el pulso angustioso y elíptico
de la sangre en las venas
el comienzo
 otra vez.
 
Imagen: Auguste Rodin - El ídolo eterno

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