Naciste en mí, a sangre vinculado,
 en creciente raíz, cósmico nudo;
 de mi selva interior el potro rudo
 que anhela libertad enamorado.

 Soy mortaja y estoy, amor, tajado
 por tu evasión continua que no eludo,
 sino que vuelo en ti y en mí me escudo,
 para que al volver seas amparado.

 Venero de tus ímpetus, me ligo
 a tu fuga celeste, a tu caída,
 a la expansión total de tu secreto;

 pero de noche, cuando estoy contigo,
 recobro con tu fuerza sumergida
 la sola soledad de estar completo.

Autor del poema: Elías Nandino
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