Paisaje Con Dos Tumbas Y Un Perro Asirio


 

 

 

Amigo, 
levántate para que oigas aullar 
al perro asirio. 
Las tres ninfas del cáncer han estado bailando, 
hijo mío. 
Trajeron unas montañas de lacre rojo 
y unas sábanas duras donde estaba el cáncer dormido. 
El caballo tenía un ojo en el cuello 
y la luna estaba en un cielo tan frío 
que tuvo que desgarrarse su monte de Venus 
y ahogar en sangre y ceniza los cementerios antiguos. 

Amigo, 
despierta, que los montes todavía no respiran 
y las hierbas de mí corazón están en otro sitio. 
No importa que estés lleno de agua de mar. 
Yo amé mucho tiempo a un niño 
que tenía una plumilla en la lengua 
y vivimos cien años dentro de un cuchillo. 
Despierta. Calla. Escucha. Incorpórate un poco. 
El aullido 
es una larga lengua morada que deja 
hormigas de espanto y licor de lirios. 
Ya vienen hacia la roca. ¡No alargues tus raíces! 
Se acerca. Gime. No solloces en sueños, amigo. 

¡Amigo! 
Levántate para que oigas aullar 
al perro asirio.


Autor del poema: Federico García Lorca

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