Buscaba Magdalena pecadora
un hombre, y Dios halló sus pies, y en ellos
perdón, que más la fe que los cabellos
ata sus pies, sus ojos enamora.

De su muerte a su vida se mejora,
efecto en Cristo de sus ojos bellos,
sigue su luz, y al occidente dellos
canta en los cielos y en peñascos llora.

«Si amabas, dijo Cristo, soy tan blando
que con amor a quien amó conquisto,
si amabas, Magdalena, vive amando».

Discreta amante, que el peligro visto
súbitamente trasladó llorando
los amores del mundo a los [de] Cristo.

Autor del poema: Lope de Vega
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