Porque soy pálida amo el rojo, el amarillo y el azul, la gran blancura es melancólica como el crepúsculo en la nieve,...
No yo, tonta, no yo sino nosotras, nosotras: olas azules y celestes como una crítica al cielo: ¿por qué atesoras tu voz si ser...
Al lado tuyo, pero no de tu mano: así te miro andar por el jardín de verano: las cosas que no pueden moverse aprenden a mirar....
(Boston, EE UU, 1809 - Baltimore, id., 1849) Poeta, narrador y crítico estadounidense, uno de los mejores cuentistas de todos...
Brillantemente ataviado, un galante caballero, viajó largo tiempo al sol y a la sombra, cantando su canción, a la busca del...
En tu boca roja y fresca beso, y mi sed no se apaga, que en cada beso quisiera beber entera tu alma....
A veces nuestros labios, como locas mariposas de amor, se perseguían; los tuyos de los míos siempre huían, y siempre se juntaban...
Estrella horada el cielo grita como la muerte ahoga....
Un pájaro vivía en mí. Una flor viajaba en mi sangre. Mi corazón era un violín....
Si te asaltó el otoño en alta mar y, lejos del abrigo del puerto y sus buhíos, amenaza zozobra tu velero, aférrate al timón,...
Confiabas, necio, en la posteridad, y al juicio de la historia legabas tus minutos. Al trueque del futuro inmolaste el presente,...
Creárase la soledad, el doble de ella misma, e incluso el triple y llegárase al siete de la nota, al lugar del descanso, al...












