Ha bajado la nieve, divina criatura, el valle a conocer. Ha bajado la nieve, mejor que las estrellas. ¡Mirémosla caer! Viene...
Manitas de los niños, manitas pedigüeñas, de los valles del mundo sois dueñas....
Malas manos tomaron tu vida desde el día en que, a una señal de astros, dejara su plantel nevado de azucenas. En gozo florecía....
¡Qué blandos ojos sobre tu falda! No sé. Pero tenías de todas partes, largas mujeres, negras aguas. Quise decirte: hermana. Para...
El destino juega con el amor a su antojo, en cualquier día llega, en cualquier segundo te lleva; como pleno sol te inunda, y...
Deja el viento de mecer las hojas que caen sobre el pavimento desgastado por las pisadas. Entre las ramas se agitan imperiosas...
En la casa blanca, muere la perdición de los hombres. Cien jacas caracolean. Sus jinetes están muertos....
Cuando yo me muera, enterradme con mi guitarra bajo la arena. Cuando yo me muera, entre los naranjos y la hierbabuena......
Abejaruco. En tus árboles oscuros. Noche de cielo balbuciente y aire tartamudo. Tres borrachos eternizan sus gestos de vino y...
La muerte entra y sale de la taberna. Pasan caballos negros y gente siniestra por los hondos caminos de la guitarra......
Chove en Santiago meu doce amor. Camelia branca do ar brila entebrecida ô sol. Chove en Santiago na noite escura. Herbas de...
Yo te miré a los ojos cuando era niño y bueno. Tus manos me rozaron Y me diste un beso. (Los relojes llevan la misma cadencia, Y...












