Si bajo el pliegue de los ojos
se oculta el arrebato, siempre
el sujeto más obtuso entiende;
la silenciosa sed no distingue fronteras.
Todo es libertad.
Tantas veces he visto tus formas
en la clandestina noche
que ahora verte aquí
libre de banalidades
pareces casi irreconocible
cercano al misterio.
Al abrir la ventana
sonidos de tantas voces
alertan las entrañas.
Pides que la cierre. ¡Travieso!.
Ya sé
gustas ver la desnudez de mi espalda.
Inevitable es: iniciar el cortejo.
Rosas ruedan entre las sábanas. Ivan Slavinsky
Autora: Tatiana Aguilera




Comentarios