Por estos labios rojos, con todo su triste orgullo,
Tan tristes ya que ninguna maravilla pueden presagiar?
Troya se nos fue con destello fúnebre y violento
Y murieron los hijos de Utsna.
Desfilamos, y desfila con nosotros el mundo atareado
Entre las almas de los hombres, que se despiden y ceden su puesto
Como las pálidas aguas en su glacial carrera;
Bajo estrellas que pasan, espuma de los cielos,
Sigue viviendo este rostro solitario.
Inclináos, arcángeles, en vuestra sombría morada:
Antes de que existierais y antes de que ningún corazón latiera,
Rendida y amable permanecía junto a su trono;
La Belleza hizo que el mundo fuera una senda de hierba
Para que ella posara sus pies errantes.
Pintura: "Venus Anadyomene", Dominique Ingres.
Autor: William Butler Yeats




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