¡Ah, qué nidada de caricias salvajes descubrí! Guardadas en tu bosque desde el alba del mundo, esperaban la mano que llegara a...
Te fuiste. Como se va la primavera. Como se van todas las cosas. Como se pierden en el mar las velas. Y yo me quedé solo, con...
No quiero oír tu voz, ni adivinar tu angustia desde el destierro, ni revivir en momentos de celo o de locura aquella nuestra...
Blancas. Blancas serán tus bodas. Las nuestras ya lo fueron de musgo, sangre, tierra, inexhausto ritual, surgido desde el templo...
Nueva, impoluta, pura, compañera de mañaneras risas, lejana madre-niña, fuente de la ternura, ancla de nuestras lágrimas y mutuo...
Eres el comienzo, la luz y la esperanza. Antes de ti era la nada y no habían nacido las palomas. Qué angustioso vacío el vivir...
Dueña de los crepúsculos, tú en mí todo lo sabes y me has visto llorar. conoces mi congoja cuando la tarde llega meciendo entre...
Mujer mía: quiero que tú y yo limitemos a una isla, unidas, nuestras dos vidas para descubrir las razones de Dios...
Desflorada por la tormenta entregada a un viento de rafaguillas verdes......
¿Te acuerdas, acaso, de los barcos cargueros, que arrimaban sus lomos andrajosos al muelle, para escuchar más cerca el quejido...
(Fotografía: The Masquerade – Portraits by Luís Araújo) Acabas de llegar. Cruzaste, en solitaria caravana, un desierto de...
Oh Dios: me colmaste de tu árbol derribado, llevaste hasta mi barro la fruta de la risa, y me soltaste, raudo y feliz, por tu...












