Annabel Lee

Hace de esto ya muchos, muchos años, cuando en un reino junto al mar viví, vivía allí una virgen que os evoco por el nombre de...

Introduccion

El verso debe ser claro y sonoro como el agua del mar y como el oro. El verso debe ser firme y radiante, lo mismo que el acero y...

Afan

No, no me basta, no. Ni ese azul en delirio celeste sobre mí, cúspide de lo azul. Ni esa reiteración cantante de la ola,...

El mar y tu

La carrera del mar sobre mi puerta es sensación azul entre mis dedos, y tu salto impetuoso por mi espíritu es no menos azul, me...

Junio

Cuando se me muera esta noche y como otro pueda mirarla y me adormezca al rumor de las olas que terminan de enrollarse a la...

Poema del hijo

¡Un hijo, un hijo, un hijo! Yo quise un hijo tuyo y mío, allá en los días del éxtasis ardiente, en los que hasta mis huesos...

Apegado a mi

Velloncito de mi carne, que en mis entrañas tejí, velloncito friolento, ¡duérmete apegado a mí! La perdiz duerme en el trébol...

Me tuviste

Duérmete, mi niño, duérmete sonriendo, que es la ronda de astros quien te va meciendo....

Los siete días

¡Oh madre que te burlas de mi amor y mi odio! Tú, que fuiste creada en siete días. Que creaste la ola,...