Francisca, sé suave, es tu dulce deber; sé para mí un ave que fuera una mujer....
Franca, cristalina, alma sororal, entre la neblina de mi dolor y de mi mal!...
Era un aire suave de pausados giros; el hada Harmonía, ritmaba sus vuelos, e iban frases vagas y tenues suspiros entre los...
En el kiosco bien oliente besé tanto a mi odalisca en los ojos, en la frente, y en la boca y las mejillas,...
¡Divina Psiquis, dulce mariposa invisible que desde los abismos has venido a ser todo lo que en mi ser nervioso y en mi cuerpo...
En invernales horas, mirad a Carolina. Medio apelotonada, descansa en el sillón, envuelta con su abrigo de marta cibelina y no...
Cuando llegues a amar, si no has amado, sabrás que en este mundo es el dolor más grande y más profundo ser a un tiempo feliz y...
Cuando cantó la culebra, cuando trinó el gavilán, cuando gimieron las flores, y una estrella lanzó un ¡ay!;...
¿Cómo decía usted, amigo mío? ¿Qué el amor es un río? No es extraño. Es ciertamente un río......
¡Carne, celeste carne de la mujer! Arcilla -dijo Hugo-, ambrosía más bien, ¡oh maravilla!, la vida se soporta, tan doliente y...
Bota, bota, bella niña, ese precioso collar en que brillan los diamantes como el líquido cristal de las perlas del rocío...
A Gregorio Martínez Sierra Nada mejor para cantar la vida, y aún para dar sonrisas a la muerte, que la áurea copa en donde Venus...












