Cansado. ¡Sí! Cansado de usar un solo bazo, dos labios, veinte dedos, no sé cuántas palabras, no sé cuántos recuerdos,...
Nada a las fuerzas próvidas demando, pues mi propia virtud he comprendido. Me basta oír el perennal ruido que en la concha...
Pintad un hombre joven... con palabras leales y puras; con palabras de ensueño y de emoción: que haya en la estrofa el ritmo de...
Un monte azul, un pájaro viajero, un roble, una llanura, un niño, una canción... Y, sin embargo, nada sabemos hoy, hermano...
Decid cuando yo muera... (¡y el día esté lejano!) soberbio y desdeñoso, pródigo y turbulento, en el vital deliquio por siempre...
¡Oh sombra vaga, oh sombra de mi primera novia! Era como el convólvulo la flor de los crepúsculos, y era como las teresitas:...
¡Oh sol! ¡Oh mar! ¡Oh monte! ¡Oh humildes animalitos de los campos! Pongo a todas las cosas por testigos de esta realidad...
Hay días en que somos tan móviles, tan móviles, como las leves briznas al viento y al azar. Tal vez bajo otro cielo la Gloria...
No me lleves a sombras de la muerte Adonde se hará sombra mi vida, Donde sólo se vive el haber sido. No quiero el vivir del...
No a todo alcanza Amor, pues que no puedo romper el gajo con que Muerte toca. Mas poco Muerte puede si en corazón de Amor su...
Lo triste es así... Peter Altenberg Dos lánguidos camellos, de elásticas cervices, de verdes ojos claros y piel sedosa y rubia,...
Vestía traje suelto de recamado biso en voluptuosos pliegues de un color indeciso, y en el diván tendida, de rojo terciopelo,...












