Los viejos pederastas lloran por la noche. No es extraño....
Desaté tus sandalias y te besé los pies. Fríos, estaban fríos y hermosamente rojos de la nieve. Tumbados junto a un fuego de...
Llevaba días viéndole en el bar, apoyado en la barra y bebiendo cerveza....
El cuerpo envuelto en un gabán azul, muy ancho; la corbata cuidada, y alborotado el pelo por el viento de tarde, pasea el hombre...
Fue afortunado, en verdad, Ogata Korin. Gozó del esplendor de la juventud en los barrios de licencia, frecuentó el paladar...
El cabello se esparce suavemente en el lino, como un mar que es el oro si despacio amanece. Suavemente se pliegan las pestañas,...
No, no me gusta. En realidad detesto la crápula de las saunas: Cópulas en la tristeza del anonimato. .. ¿Pero las líneas de los...
He ido muchas veces ataviado de tristeza, hundiéndoseme el mundo a cada rato, fingiendo entre los amigos que me interesaba...
Piernas tensas. Tacones sonoros. Revuelto el cabello negro... Era o había sido, hasta que la noche descubrió su cuerpo largo,...
Hemos venido a verte al sórdido escenario donde hombres y mujeres agradecidos adulan tu belleza. .....
Y aquel círculo sacro cerró entorno nuestro. Todo era oscuridad y atmósfera callada. Un centro nos unía y una emoción muy...
Dicen los maldicientes: ¡Qué poco le queda a Miguelito! Fue rey -como tantos- de unas horas: Cinco o seis primaveras. Poca cosa....












