Boscajes apacibles de la Hermita, ¡oh cuánto a vuestra sombra me recreo, y con qué encanto celestial poseo lo que en vano se...
Llueve en mi corazón Como llueve en la ciudad; ¿Qué es esta languidez Que penetra mi corazón?...
Portobelo ilustre, léxico de piedra, jardín de recuerdos, ciudad noble y fiel: bajo tus espesas cortinas de yedra dormita un...
No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas. Vendrán las...
Tal vez no nos falte un brazo o una pierna, o no tengamos alguna enfermedad terrible y dolorosa, pero... Estamos enfermos y...





