A veces nuestros labios, como locas mariposas de amor, se perseguían; los tuyos de los míos siempre huían, y siempre se juntaban...
A veces nuestros labios, como locas mariposas de amor, se perseguían; los tuyos de los míos siempre huían, y siempre se juntaban...
Un pebetero erótica fragancia de ámbar y nardo en el salón deslíe, al par que en bronce un sátiro sonríe impregnando de mal toda...
