¿Con qué culpa tan grave, sueño blando y süave, pude en largo destierro merecerte, que se aparte de mí tu olvido manso? Pues no...
¿Con qué culpa tan grave, sueño blando y süave, pude en largo destierro merecerte, que se aparte de mí tu olvido manso? Pues no...
¿Quién es aquel Caballero herido por tantas partes, que está de expirar tan cerca, y no le socorre nadie? «Jesús Nazareno» dice...
