Lucinda, yo me siento arder, y sigo el sol que deste incendio causa el daño, que porque no me encuentre el desengaño tengo al...
¿Por qué es tan difícil entender, este sentir que nos llena plenamente? Somos dos amantes que entregan sus cuerpos el uno al...
Feliciano me adora y le aborrezco; Lisardo me aborrece y yo le adoro; por quien no me apetece ingrato, lloro, y al que me llora...
Yo me muero de amor, que no sabía, aunque diestro en amar cosas del suelo, que no pensaba yo que amor del cielo con tal rigor...
No me aflige morir; no he rehusado acabar de vivir, ni he pretendido alargar esta muerte que ha nacido a un tiempo con la vida y...
¿Quieres, Cándida saber cuál es la niña mejor? Pues medita con amor lo que ahora vas a leer....
No te voy a decir que quiero ser la arena que tus pies desnudos acaricie, ni los rayos del sol que bajen jubilosos a dorar más...
Se me va de los dedos la caricia sin causa, se me va de los dedos... En el viento, al pasar, la caricia que vaga sin destino ni...
Deténte, sombra de mi bien esquivo, imagen del hechizo que más quiero, bella ilusión por quien alegre muero, dulce ficción por...
¿Qué tengo yo que mi amistad procuras? ¿Qué interés se te sigue, Jesús mío, que a mi puerta cubierto de rocío pasas las noches...
¡Cómo se van las horas, y tras ellas los días y los floridos años de nuestra frágil vida!...
En medio a mis congojas, en mitad de mi hastío, tu recuerdo lejano, tu recuerdo clemente, vino, desde las sombras, a posarse en...












