Tú, que nunca saliste de tu huerto, ¿no has estado jamás anhelante junto a la verja viendo por soñados senderos fundirse la...
Tú, antaño una beldad en Shreveport, con cabellos teñidos de henna, la piel como un capullo de melocotón, aún te haces vestidos...
Tú, que con nuevo y sin igual decoro tantos remedios para un mal ordenas, bien puedes esperar d'estas arenas, del sacro...
¡Tú, tú, tú, mi incesante primavera profunda mi río de verdor agudo y aventura!...




