Amores lejanos (Lo que pudo ser nunca fue)
Cuando tú no estás, las ganas de vivir se pierden en el oscuro matiz de mis ojos tristes; cuando tú no estás, la luz del día se retrae muy lentamente, y los azules del cielo se desvanecen de repente, cuando tú no estás, los pájaros dejan de volar y los árboles se marchitan como en el frío invierno; todo se torna gris, todo pierde el sentido, ¿Cómo es que alguien puede adentrarse tanto en el corazón de un viviente? ¿Cómo es que poco a poco vas sujetando mi vida, a tu latir y a tu sentir?. Cada palabra de amor que nace de tus labios, me apartan del presente, me endulzan y me regresan a la vida nuevamente, ya nada seria los mismo sin tu compañía; ¡Te amo tanto! Tanto, que podría ofrendar mi propia vida mil veces con tal de salvarte.
Aquella mirada risueña y cautivante, fue el detonante de este sentir que llevo por dentro, las palabras de sosiego y de dulzura, me cambiaron la vida misma; ¡Somos dos amantes! ¡Viajeros del destino!... Dos almas que no pidieron estar juntas, pero que la vida trajo consigo, al menos por un breve instante, para vivir un mar de lagrimas, de penas y alegrías; el amor no elije, el amor no escoge, el amor se extiende en el aire, el amor te hace vibrar, te hace vivir, te hace soñar; por amor luchas, por amor vives, por amor sientes, por amor te dejé libre, para que se cumpla lo que tanto anhelas, lo que tanto buscas, desde aquél día en que le encontraste. Él... Es tu destino, el guardián de tu camino, y al mismo tiempo el verdugo de tu inmenso dolor, ¡adiós! ¡Adiós amor mío!.
Autor: Dante Moshue Díaz Linares




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