Desde aquel desván a veces olvidado
buhardilla que no ha de ser descubierta
escondo, amago
sin saber por qué ni cómo
dónde ni cuándo.
Allí donde la visión que existe
detrás de todos los párpados
se hace única, invisible
a cualquier ojo ajeno,
a miradas adivinatorias.
Y entonces me visto las ropas de seda
de aquel traje sin mancha alguna
anticipo, preparo
le hablo al cielo,
a mi universo escogido.
Ahora las ideas flotan
mezcladas con el aliño del sentimiento,
deseo, clamo
mientras vibran aún mis sentidos
y despierto, y miro.
Tan fina es la cuerda de seda
tejida de todos los sueños,
la observo y brilla
la escondo del sol
y dejo que juegue con la luna.
Pues por la noche se esbozan planes
que quizás sirvan mañana...
¡Aléjate, escapa!
la realidad con su humo negro
podría oscurecer tu camino.
Nunca es tarde, si puedes soñar.
Por Jordi Luna
Autor: Jordi Luna




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