I
Se entrega a la calma
siempre sabe y aveces sana.
Serpentea entre tus sueños
sentencia de las palabras,
silueta que de la sombra sale solitaria, te inyecta el sosiego
de seda en tu alma, y te sacia.
Suero sutil de la palabra
segregado en tus oídos,
sesga la savia del sonido
que de su ser te separa.
Sabor de semillas dulces,
siervo de la noche
sepulcro del murmullo
quietud que espera sentada.
Salud para el confuso,
sonetos mudos
sorda serenata
que suave se desata...
Siseante y solitario,
Sigiloso, pero sabio...
El silencio escucha las palabras,
que expiran nuestros labios.
No es habitual, pero este poema tiene instruciones para su uso.
Luz tenue, alejado de cualquier distración y ruidos. Leer en voz muy baja, acentuando el sonido de las eses. (S)
Luz tenue, alejado de cualquier distración y ruidos. Leer en voz muy baja, acentuando el sonido de las eses. (S)
Autor: Jordi Luna




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