No es el verso corcel que se desenfrena ni vendaval que loco se desata,
ni tampoco rugiente catarata
que suelta al sol la trágica melena.
Es la fuente cantando en la serena
tristeza de la noche su sonata,
el rayo melancólico de plata
de la luna, dorándose en la arena.
Pule tu inspiración que es un gran bloque,
y verás cómo salta a cada choque
del cincel un reguero rutilante,
y haz de tu verso de oro una sortija
en donde irradie transparente y fija,
la idea como un nítido brillante.
Autor del poema: Ricardo Miró




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