Desafortunadamente poco habrás conocido de lo que crecía entre nosotros:
Una enredadera de dolores y falacias entre las sombras
y la carnívora ficción e hipocresía de los unos para con algunos otros.
Equidistante nuestra purísima negrura
y la fiebre por el crimen, el odio y la pavura.
Por sobre el Capullo bruno de los Vientos,
corrompidos por la densa altitud de estas ideas
establecimos que la adredosa herida podrá contabilizarse
siempre y cuando sangren las rodillas y se colapse el corazón.
Y cuando la desdicha del recuerdo y la razón
quieran inundar nuestra vacía mirada y perpetuarse
con un ministerio ignominioso de contrición en el páncreas…
entonces nos desprenderemos verticalmente del madero de tormento
y daremos oscuridad a los hombres
como lo fue siempre,
como meta
y camino.
En la hora en que te atrevas a soñar,
te confirmaré en tres ocasiones.
después de que cante el gallo,
que nunca nos conocimos.
Después de la media noche
te clavaré siete puñales,
entonaré siete salmos ,
los más negros
y resucitaré
siete veces
siete.
Afortunadamente hoy sé que sí te amo.
Lástima que yo siga siendo un monstruo
y que tu no has dejado de ser una princesa.
Alguna vez podrías, aunque fuera sin suspiros, amar a una bestia como yo?
Autor del poema: Dorian (D.R.C)




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