El granate te sienta bien,
Te miras nívea
Así… desangrada.
La transparencia armoniza perfecto con los escurrimientos de tu garganta.
No sé, pero tenías esa mirada tan sublime, tan vulnerada y extraviada
Y esas gotas manchando tu rostro hacen un collage negriescarlata
Avieso, lúgubre, mortuorio, melancólico como la nada.
Qué podré decirte amiga, si eres víctima y carnada.
Que tu entrega y sacrificio significa tanto para este maldito vampiro,
Tu amigo y amante quien ha comprendido aquel deliro
En que decías: "Toma mi sangre y sé un monstruo. Mi tormento”
Hoy despliego mis alas e iré a la caza. A tu salud. Lo prometo.
En la sombra que deja la tenebrosidad de un ennegrecido horizonte
Un vampiro encantador y siniestro; amo y señor de todos los cuervos
Sacude su capuz fuliginoso y enfila hacia el sendero del fiel Caronte
Para otorgar sus dividendos: Sangre, terror, y muerte. Muchos muertos.
Mortales: Asomad vuestras gargantas, que un vampiro va a su encuentro.
Autor del poema: Dorian (D.R.C)




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