La iniciada

El destino, voluble caballero embriagado, se fastidio ayer tarde con tu inútil promesa y te vendió a la noche. Y la noche...

La cita II

Una historia de ayer traza tu fino labio en carmín, y es hoy en tus ojeras. Y hay un collar de olvidos y de esperas si se yergue...

Los dioses desconfiados

«No, no», decían los dioses, «si ha de haber un ojo, que pertenezca a la montaña.» «No, no», decían los dioses......

Los retratos

Si os asomárais a mi alma como a una estancia profunda, veríais cuánto la entenebrece e ilumina la intrincada galería de los...

Los relicarios dulces

Hace tiempo, algún alma ya borrada fue mía. Se nutrió de mi sombra... Siempre que yo quería el abanico de oro de su risa se...

Lo inefable

Yo muero extrañamente...No me mata la Vida, no me mata la Muerte, no me mata el Amor; muero de un pensamiento mudo como una...

Las alas

Yo tenía... dos alas!... Dos alas, que del Azur vivían como dos siderales raíces!......

La sed

¡Tengo sed, sed ardiente! -dije a la maga, y ella me ofreció de sus néctares. -¡Eso no: me empalaga!- Luego, una rara fruta, con...

La ruptura

Érase una cadena fuerte como un destino, Sacra como una vida, sensible como un alma; La corté con un lirio y sigo mi camino Con...

La musa

Yo la quiero cambiante, misteriosa y compleja; con dos ojos de abismo que se vuelvan fanales; en su boca, una fruta perfumada y...

La copa del amor

¡Bebamos juntos en la copa egregia! Raro licor se ofrenda a nuestras almas, ¡Abran mis rosas su frescura regia a la sombra...

La cita

En tu alcoba techada de ensueños, haz derroche de flores y de luces de espíritu; mi alma calzada de silencio y vestida de calma...