La sed

¡Tengo sed, sed ardiente! -dije a la maga, y ella me ofreció de sus néctares. -¡Eso no: me empalaga!- Luego, una rara fruta, con...

La musa

Yo la quiero cambiante, misteriosa y compleja; con dos ojos de abismo que se vuelvan fanales; en su boca, una fruta perfumada y...

La cita

En tu alcoba techada de ensueños, haz derroche de flores y de luces de espíritu; mi alma calzada de silencio y vestida de calma...

Hacia la primavera

Sobre el mar que los cielos del ensueño retrata alza mi torre azul su capitel de plata que Eolo pulsa rara, dulcemente......

Fue al pasar

Yo creí que tus ojos anegaban el mundo... Abiertos como bocas en clamor... Tan dolientes que un corazón partido en dos trozos...

Exégesis

¡Pobres lágrimas mías las que glisan a la esponja sombría del Misterio, sin que abra en flor como una copa cárdena tu dolorosa...

En tus ojos

¡Ojos a toda luz y a toda sombra! Heliotropos del Sueño! Plenos ojos que encandiló el Milagro y que no asombra jamás la vida......

El surtidor de oro

Vibre, mi musa, el surtidor de oro la taza rosa de tu boca en besos; de las espumas armoniosas surja vivo, supremo, misterioso,...

El nudo

Su idilio fue una larga sonrisa a cuatro labios... En el regazo cálido de rubia primavera amáronse talmente que entre sus dedos...

El intruso

Amor, la noche estaba trágica y sollozante cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura; luego, la puerta abierta sobre la...

El diamante

Hoy, en una mano burda instintiva, deforme, he visto el diamante más bello que pueda encender el Milagro......