En invernales horas, mirad a Carolina. Medio apelotonada, descansa en el sillón, envuelta con su abrigo de marta cibelina y no...
Cuando cantó la culebra, cuando trinó el gavilán, cuando gimieron las flores, y una estrella lanzó un ¡ay!;...
¡Carne, celeste carne de la mujer! Arcilla -dijo Hugo-, ambrosía más bien, ¡oh maravilla!, la vida se soporta, tan doliente y...
Bota, bota, bella niña, ese precioso collar en que brillan los diamantes como el líquido cristal de las perlas del rocío...
A Gregorio Martínez Sierra Nada mejor para cantar la vida, y aún para dar sonrisas a la muerte, que la áurea copa en donde Venus...
Lloraba en mis brazos vestida de negro, se oía el latido de su corazón, cubríanle el cuello los rizos castaños y toda temblaba...
¡Recibe en la frente este beso! Y, por librarme de un peso antes de partir, confieso que acertaste si creías que han sido un...
VALLES de sombra y aguas apagadas y bosques como nubes, que ocultan su contorno en un fluir de lágrimas....
Ocurrió una medianoche a mediados de verano; lucían pálidas estrellas tras el potente halo de una luna clara y fría...
I ¡Escuchad el tintineo! !La sonata Del trineo Con cascabeles de plata! ¡Qué alegría tan jocunda nos inunda al escuchar...
Hubo un tiempo en que el valle sonreía, silencioso, aunque nadie allí vivía; su gente había marchado hacia la guerra confiando...
HUBO aquí un valle antaño, callado y sonriente, donde nadie habitaba: partiéronse las gentes a la guerra, dejando a los luceros,...












