Si fueses espíritu, amor, yo te amaría. Abrázame fuerte, que tus brazos son débiles, no llegan a mi cuerpo, tan recóndito en mí,...
Sulca del mar de Amor las rubias ondas, barco de Barcelona, y por los bellos lazos navega altivo, aunque por ellos tal vez te...
Ir y quedarse, y con quedar partirse, partir sin alma y ir con alma ajena, oír la dulce voz de una sirena y no poder del árbol...
Yo me muero de amor, que no sabía, aunque diestro en amar cosas del suelo, que no pensaba yo que amor del cielo con tal rigor...
En la clave del arco ruinoso cuyas piedras el tiempo enrojeció, obra de un cincel rudo campeaba el gótico blasón. Penacho de su...
Sevilla es una torre llena de arqueros finos. Sevilla para herir. Córdoba para morir. Una ciudad que acecha largos ritmos, y los...
Zaida, ¿de qué me avisas? ¿Quieres que muera y que calle? No des crédito a mujeres no fundadas en verdades; que si pregunto en...
Deseando estar dentro de vos propia, Lucinda, para ver si soy querido, miré ese rostro que del cielo ha sido con estrellas y sol...
Yo te untaré mis obras con tocino porque no me las muerdas, Gongorilla, perro de los ingenios de Castilla, docto en pullas, cual...
Entre la tiniebla densa el mundo era negro: nada. Cuando de un brusco tirón forma recta, curva forma le saca a vivir la llama....
¡Ay, petenera gitana! ¡Yayay petenera! Tu entierro no tuvo niñas buenas. Niñas que le dan a Cristo muerto sus guedejas, y llevan...
Céfiro blando que mis quejas tristes tantas veces llevaste, claras fuentes que con mis tiernas lágrimas ardientes vuestro dulce...












