Cuando los ojos a la vida abría, al comenzar mi terrenal carrera, la hermosa luz que vi por vez primera fue la luz de tus ojos,...
¡Eres un bello cielo de otoño, claro y rosa! Pero en mí, la tristeza asciende como el mar, Y en su reflujo deja en mis cansados...
Madre, madre: yo sé que tú no has muerto y que en aquella tarde me engañaron cuando la negra caja se llevaron y nuestro humilde...
Cuando me llegas con tu luz y ordeno la gran copa caliente, tus cabellos, tu novia mano de lebrel. Y acuesto la carne junto a...
El arte de perder se domina fácilmente; tantas cosas parecen decididas a extraviarse que su pérdida no es ningún desastre....
Velloncito de mi carne, que en mis entrañas tejí, velloncito friolento, ¡duérmete apegado a mí! La perdiz duerme en el trébol...
Madre, madre, tú me besas, pero yo te beso más, y el enjambre de mis besos no te deja ni mirar... Si la abeja se entra al lirio,...
La rosa colorada cogida ayer; el fuego y la canela que llaman clavel; el pan horneado de anís con miel, y el pez de la redoma...
Duérmete, mi niño, duérmete sonriendo, que es la ronda de astros quien te va meciendo....
De una Virgen hermosa celos tiene el sol, porque vio en sus brazos otro sol mayor....
En el balcón las amigas miraban ambas como huían las golondrinas Una pálida sus cabellos negros como el azabache, la otra rubia...
¡Bah! pese a los destinos celosos, muramos juntos, ¿Quiere usted? La proposición es rara. Lo raro es lo bueno. Así, pues,...












