¡Oh cuán claras señales habéis dado, alto Bartholomeo de Ruffino, que de Parnaso y Ménalo el camino habéis dichosamente paseado!...
Ovillejos¿Quién menoscaba mis bienes? ¡Desdenes! ¿Y quién aumenta mis duelos? ¡Los celos! ¿Y quién prueba mi paciencia?...
Qué dices mujer, que no entiendo? Espera que retiraré la guadaña. Habla, pero contén tu fruncido ceño Porque vengo ensombrecido,...
Llegaste temprano al buen humor al amor cantado al amor decantado llegaste temprano al ron fraterno a las revoluciones...
Las montañas se deshacen, el ganado se ha perdido; el sol regresa a su fragua: todo el mundo se va huido....
Una en mí maté: yo no la amaba. Era la flor llameando del cactus de montaña; era aridez y fuego; nunca se refrescaba....
Árbol hermano, que clavado por garfios pardos en el suelo, la clara frente has elevado en una intensa sed de cielo;...
I. Amarás la belleza, que es la sombra de Dios sobre el Universo. II. No hay arte ateo. Aunque no ames al Creador, lo afirmarás...
Siento mi corazón en la dulzura fundirse como ceras: son un óleo tardo y no un vino mis venas,...
Una niña que es inválida dijo: «¿Cómo danzo yo?» Le dijimos que pusiera a danzar su corazón......
Llueve en mi corazón Como llueve en la ciudad; ¿Qué es esta languidez Que penetra mi corazón?...
Que eres rubia, me dicen, y toda rubia es traicionera "como el oleaje", añaden....












