Si un día tu destino tiembla
y el viento anuncia
la llegada de las mariposas azules.
Espero no estar somnolienta
para abrir la ventana
de par en par y, espero
estar así como ahora
con ebrias gotas de sangre
condensando la palidez de las carnes.
Si una de ellas
tan solo una de ellas
logra besar mis labios.
Se apaciguará el dolor
de la melancolía en los huesos.




Comentarios