I
Fugaz y bendito tesoro
que entre los dedos se escapa,
Siento tus latidos
que no cesan, no descansan
Te miro entre penumbras
y te cuento siempre al alba,
ni el mismísimo silencio
te atenúa, ni te para.
Te han puesto tantos nombres,
tantos, y tantas palabras...
tantos como vidas consumiste
tantos como vidas que pasan.
y aún así, encerrado en una esfera
ni el de más valor, ni el listo de ti escapan;
ni la más bella, ni el doctor
ni el que reza, ni el que calla.
Tus segundos son las hojas
que van cortando las alas
del que sueña que la vida
pueda ser más y más larga
Y ¡sí!, sí querido mortal
como dijo Charles: "son una ganga",
aprovecha cada segundo,
que ellos no esperan, ni se paran.
Y ahora ve y grita a la vida
y para el reloj que quema tu alma.
Solo haz caso de esos segundos
que ahora corren y luego descansan,
esos segundos que golpean tu pecho
que tu corazón los manda,
no cuentes segundos, ni horas...
cuenta latidos, vive y ama.
Fugaz y bendito tesoro
que entre los dedos se escapa,
Siento tus latidos
que no cesan, no descansan
Te miro entre penumbras
y te cuento siempre al alba,
ni el mismísimo silencio
te atenúa, ni te para.
Te han puesto tantos nombres,
tantos, y tantas palabras...
tantos como vidas consumiste
tantos como vidas que pasan.
y aún así, encerrado en una esfera
ni el de más valor, ni el listo de ti escapan;
ni la más bella, ni el doctor
ni el que reza, ni el que calla.
Tus segundos son las hojas
que van cortando las alas
del que sueña que la vida
pueda ser más y más larga
Y ¡sí!, sí querido mortal
como dijo Charles: "son una ganga",
aprovecha cada segundo,
que ellos no esperan, ni se paran.
Y ahora ve y grita a la vida
y para el reloj que quema tu alma.
Solo haz caso de esos segundos
que ahora corren y luego descansan,
esos segundos que golpean tu pecho
que tu corazón los manda,
no cuentes segundos, ni horas...
cuenta latidos, vive y ama.
Autor: Jordi Luna




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