la noche vuelve, como pañuelo negro
extraviado
a tientas, la salvación: no me dejes tan cerca de mí
El límite es la caída,
peligro nombrado
allí, en la certidumbre
soy una extranjera
bordes desoídos
el precipicio de tus brazos
el mar, como yo, un eslabón perdido
−la palabra húmeda conmovida−.
Y ya en tierra pediré
que tu espalda muestres
porque el pigmento del jardín
es mi deseo
savia de otros vuelos.
Ahora, del otro lado del viento
el esplendor de un nuevo extravío
lugar para ver el entonces
de la soledad estrujada
calma del llanto
se sedimenta el relieve
y crecía en lo oscuro
la distancia acercada.
Autor del poema: Yara Shnhky




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