Y el pueblo inmortal le aclamó…
En aquella madrugada,
se impuso, luchando titánicamente,
contra el ocaso de la noche.
Las sombras deslizaron su haz negro
sobre la tierra, ininterrumpidamente
Murió serenamente la luz… y esta vez, lo hizo para siempre.
Sin embargo, la victoria le costó su propia perennidad
y uno de los seis originales se perdió definitivamente
Évahy dejó un legado de tinieblas para sus hijos
y el vampiro subsistió en la infinitud… nuevamente.
Canto al Vampiro:
Agradecemos la sed suicida,
la herencia solitaria,
la muralla de los brunos pensamientos
y la inmensidad de la osadía y la detracción.
Mueran las lumbres,
muera el sol
y mueran los hombres.
Requiescat in pacem… God.
Autor del poema: Dorian (D.R.C)




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