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Me llamas olvido (antes de que solicitaras mi lengua mordaz)

Me llamas olvido (antes de que solicitaras mi lengua mordaz)
 

Me llamas olvido (antes de que solicitaras mi lengua mordaz)


Por un lado brotas, en el horizonte, con forma inhumana,
escondes las alas, los ojos que en sangre reclaman,
haces de piel nieve y en glaciar intenso asomas tu estampa.

Por el otro, capa de noche embriagada de olvidos y dudas,
en el rostro, oculta, la cara invisible que ya no desnudas,
dagas, duelo, lutos y un deje arrastrado sin voz ni recuerdo.

En el centro, muerto, el jardín aquel donde alguna vez la cruz fue rosal,
la orilla que ahora, de dulces se ahoga y engendra cristal,
un llanto, una súplica, el temor difuso a perderlo todo,
viento boreal, ártico y suicida cuando porta agujas,
cuando lacrimea con susurros grises, negros en espera,
nadie, nadie llega...

En el suelo un pétalo oscuro y maldito se mezcla con tierra,
se agrietan las huellas, se vacían los ojos, se llenan de agua,
caen pedacitos de heridas abiertas, tu boca reclama
y en el fin del mundo algo se desgarra, el eco no llega
y si llega es tarde, el latir expira, el alma se calla,
un hueco se abre, un vacío extremo, agujeros, nada.

Las ramas de sauces impregnan sonatas en el triste aire,
la nostalgia cae en compás de hojas que otoñales mueren;
Invierno me naces, nieblas, telarañas,
un páramo ciénaga con aromas fúnebres.

Tu hielo desangra lo poco que aún quedaba en mi ser,
te haces sepulcro y me obsequias sábanas para hacerme lápida,
mármol nido, tálamo donde sepultarme,
tus brazos se alargan, me tienden la mano, blanca y cadavérica,
eres el fantasma y yo soy tu pánico, la viuda de amor,
el luto al que enredas cadenas de plata, la cripta olvidada,
el entierro de algo que ahora...no es nada,
la tumba, la fosa, la flor marchitada.

Y en el horizonte, te incendias en sangre,
escondes las alas, un silencio habla,
lágrimas, más lágrimas,
te haces estatua de hielo inmortal,
mi llanto resbala y crujes carámbanos,
te derrito en sal, agua, sólo agua,
un río desborda en lamento grito,
sollozos al mar, mi nombre en tus olas,
diluido, yerto; me llamas olvido, ¡Olvido!

El abismo clama, profundo morir,
el fin de un final que nunca fue escrito,
arenas, arenas, naufragios...

Cenizas, tristezas y
...duele tanto, tanto.     (©Scb)
 
Autora: Ingrid (S.C.B)
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