Lucinda, yo me siento arder, y sigo el sol que deste incendio causa el daño, que porque no me encuentre el desengaño tengo al...
Se me va de los dedos la caricia sin causa, se me va de los dedos... En el viento, al pasar, la caricia que vaga sin destino ni...
no lejos de la noche mi cuerpo mudo se abre a la delicada urgencia del rocío...
Me he quedado pensando que de pronto una despedida puede ser un comienzo. Y he abierto mis manos y he pensado besarte cuando ya...
Despierta de caricias, aún siento por mi cuerpo corriéndome tu abrazo. Estremecido y tenue sigo andando en tu imagen. ¡Fue tan...
la noche vuelve, como pañuelo negro extraviado a tientas, la salvación: no me dejes tan cerca de mí El límite es la caída,...
No blasfemes, oh poeta, y recuérdalo siempre: La mujer es deseable, tirársela está bien. Aunque obeso es su trasero la prestigia...
Es preciso que cuente la historia de Juanico, aquél a quien sedujo mi niñera, una tarde de verano. ( Se ha dicho que fue bajo...
Como la vida es nada en tu filosofía, brindemos por el cierto no ser de nuestros cuerpos. Brindemos por la nada de tus sensuales...
Codiciada, prohibida, cercana estás, a un paso, hechicera. Te ofreces con los ojos al que pasa, al que te mira, madura,...
Después de todo -pero después de todo- sólo se trata de acostarse juntos, se trata de la carne, de los cuerpos desnudos, lámpara...
Cúbreme, amor, el cielo de la boca con esa arrebatada espuma extrema, que es jazmín del que sabe y del que quema, brotado en...












