Yo soy ardiente, yo soy morena, yo soy el símbolo de la pasión, de ansia de goces mi alma está llena,...
Que otras veces amé negar no puedo, pero entonces amor tomó conmigo la espada negra, como diestro amigo, señalando los golpes en...
Es preciso que cuente la historia de Juanico, aquél a quien sedujo mi niñera, una tarde de verano. ( Se ha dicho que fue bajo...
Nacía, gris, la luna, y Beethoven lloraba, bajo la mano blanca, en el piano de ella... En la estancia sin luz, ella, mientras...
No me aflige morir; no he rehusado acabar de vivir, ni he pretendido alargar esta muerte que ha nacido a un tiempo con la vida y...
¡Cómo se van las horas, y tras ellas los días y los floridos años de nuestra frágil vida!...
¿Qué tengo yo que mi amistad procuras? ¿Qué interés se te sigue, Jesús mío, que a mi puerta cubierto de rocío pasas las noches...
Los ojos eran extremadamente hermosos. Los labios de una carne muy dulce. No era, en fin, tan joven como su belleza....
Cuando, después de amarnos, te coges el cabello desordenado, ¡cómo son de hermosos tus brazos! cual en un libro abierto, surge...
Las rosas palpitaban encima de tus senos duros. Como una flora de las blancas batistas que tus brazos rosaban cálidamente...
Estuve con un joven y supe al fin lo que era el violento arrebato, la agilidad vibrátil, cavidades melosas en la carnosa pulpa...
Cúbreme, amor, el cielo de la boca con esa arrebatada espuma extrema, que es jazmín del que sabe y del que quema, brotado en...












