De la penumbra a la pena
del baúl el lastre
y una llama:
Soledad... y de ésta...
a la condena.
¡Oh, desastre
se extingue aquella flama
y la transparencia se nos empaña!
Anda sombra, nunca desfallezcas y toma la guadaña
Decapita la nostalgia y esparce sus cenizas
retén la duda que en tu negro desierto clama
corrompe tu añoranza y hazla trizas.
No excedas tus propias tinieblas,
ni caigas en la fiebre teñida de sol,
no maldigas tu sino mientras hablas...
Y si has de maldecir, maldice a...
Dios, les salve, Virginales gargantas
llenas sean de gracia
y bendito el fruto
de su sangre... amén
Autor del poema: Dorian (D.R.C)




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