Cuando, después de amarnos, te coges el cabello desordenado, ¡cómo son de hermosos tus brazos! cual en un libro abierto, surge...
Las rosas palpitaban encima de tus senos duros. Como una flora de las blancas batistas que tus brazos rosaban cálidamente...
El émbolo brillante y engrasado embiste jubiloso la ranura y derrama su blanca quemadura más abrasante cuanto más pausado....
Renuncia a tu cuidado, bien lo sé: tras ese dolor que tu embestida aqueja, en alivio y placer muda la queja, más sosegada cuanto...
Apuro sediento tu tierno gemido, tu intimidad que me embriaga y ardiente, la lengua del dulce deseo, pasión cuyo vino no sacia....
Estuvo ella tan cerca, su cuerpo junto al mío, que entreverle los senos era amarla dos veces. Iba el río cantando porque el agua...
Tú no oprimas mis manos. Llegará el duradero tiempo de reposar con mucho polvo y sombra en los entretejidos dedos....
Yo vi, joven señora, su bello cuerpo entre las piedras como una orquídea......
Anónimo ( finales s. xv) ¡Oh, oh, oh, gran maravilla! Gran maravilla esta noche: una virgen ha parido, y sigue siendo doncella....
Muéstrate desnuda ahora, que están erectos tus senos y tienen sus altas combas suavidad de terciopelo, y saben a frutas rojas......
Vive para el placer. Tan solo evoca, en sus largas y trémulas miradas, un abismo de noches desmayadas de los hambrientos besos...
Como cuchillos fueron nuestros besos en tanta sombra hiriéndonos callados. Vida o muerte nos dimos muchas veces, tan ebrios de...












