No blasfemes, oh poeta, y recuérdalo siempre: La mujer es deseable, tirársela está bien. Aunque obeso es su trasero la prestigia...
Si tus puños abres, aprendes a acariciar Una mujer golpeada, reducida acaba de atizar mi alma su vida ( no vida)… Hombres, ¿por...
¿Eres un imposible? ¿Una quimera? ¿Un sueño hecho carne, hermosa y viva? ¿Una explosión de luz? Responde esquiva maga en quien...
Yo te he nombrado reina. Hay más altas que tú, más altas. Hay más puras que tú, más puras. Hay más bellas que tú, hay más bellas....
Se me va de los dedos la caricia sin causa, se me va de los dedos... En el viento, al pasar, la caricia que vaga sin destino ni...
Lucinda, yo me siento arder, y sigo el sol que deste incendio causa el daño, que porque no me encuentre el desengaño tengo al...
no lejos de la noche mi cuerpo mudo se abre a la delicada urgencia del rocío...
No es nada de tu cuerpo ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre, ni ese lugar secreto que los dos conocemos, fosa de nuestra...
Soy mi cuerpo. Y mi cuerpo está triste, está cansado. Me dispongo a dormir una semana, un mes; no me hablen....
Ruge el mar, y se encrespa y se agiganta; la luna, ave de luz, prepara el vuelo y en el momento en que la faz levanta, da un...
Un roce breve, fugitivo como el ala de una mariposa hizo arder el aire en un instante entre tu cuerpo y el mío....
Pongo la punta de mi lengua golosa en el centro mismo del misterio gozoso que ocultas entre tus piernas...












