¿Qué signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuello al paso de los tristes y errantes soñadores? ¿Por qué tan silencioso de ser...
Dichoso el árbol que es apenas sensitivo, y más la piedra dura, porque ésta ya no siente, pues no hay dolor más grande que el...
Rey de los hidalgos, señor de los tristes, que de fuerzas alientas y de ensueños vistes, coronado de áureo yelmo de ilusión; que...
En medio del abismo de la duda lleno de oscuridad, de sombra vana hay una estrella que reflejos mana sublime, sí, mas...
La dulzura del ángelus matinal y divino que diluyen ingenuas campanas provinciales en un aire inocente a fuerza de rosales, de...
Cuidadoso estoy siempre ante el Ibis de Ovidio, enigma humano tan ponzoñoso y suave...
Saluda al sol, araña, no seas rencorosa. Da tus gracias a Dios, ¡oh, sapo!, pues que eres. El peludo cangrejo tiene espinas de...
En el país de las Alegorías Salomé siempre danza, ante el tiarado Herodes, eternamente,...
El verso sutil que pasa o se posa sobre la mujer o sobre la rosa, beso puede ser, o ser mariposa....
¡De una juvenil inocencia qué conservar sino el sutil perfume, esencia de su Abril, la más maravillosa esencia!...
Yo sé que hay quienes dicen: ¿Por qué no canta ahora con aquella locura armoniosa de antaño? Ésos no ven la obra profunda de la...
Cleopompo y Heliodemo, cuya filosofía es idéntica, gustan dialogar bajo el verde palio del platanar. Allí Cleopompo muerde la...












